Perdón por la impuntualidad, es que estuve cumpliendo con algunas responsabilidades.
¡A leer!
Bleach no pertenece.
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Capitulo X
—¡COMO QUE NO LE ABRIO LA PUERTA DE LA CAMIONETA!
Hitsugaya se tapo los oídos ante semejante grito emitido por Matsumoto ¡Dios! ¿Acaso esa mujer tiene un megáfono en la traquea? ¿Y porque le había gritado así? Claro, muy fácil. Toushiro había permitido que Matsumoto le diera algunos consejos de cómo tratar a una chica en una cita.
En su defensa, a Hitsugaya no le había quedado otra opción. Pues, Matsumoto casi mas y se pone a llorar como un pollito a punto de ser degollado y el doctor noto que eso estaba muy lejos de los escándalos y teatros que su asistente siempre se dignaba a hacerle. Debía admitir que Rangiku estaba rara últimamente.
Para comenzar con algún consejo, Matsumoto primero tenía que tantear el campo con el susodicho, así que empezó preguntado como había tratado a Hinamori el día que la alcanzo hasta su casa. Grave error de Hitsugaya.
—¿Cómo te atreves a gritarme de esa manera, desubicada?
—¿Y usted como se te atreve a ser tan poco caballero, bruto? A una mujer siempre se le abre la puerta del coche en situaciones así, eso se llama CA-BA-LLE-RO-SI-DAD —Hitsugaya la miro de mala gana—. No me mire de esa manera porque tengo mucha razón ¿Acaso usted nunca ha salido con una chica?
—Bueno… —realmente le incomodaba hablar de esos temas con su asistente—. Con un par, pero nada que realmente merezca mención.
—Porque seguramente eran pagas.
—¡Claro que no! —gritó mas que enojado.
—Entonces, eran unas frívolas con las que paso una buena noche.
Hitsugaya se puso bordo, sinceramente no le gustaba hablar de esos temas con Matsumoto, pero ya no tenía escapatoria, había aceptado sin vuelta atrás. Además, de que las palabras de Rangiku eran muy ciertas, Hitsugaya había estado con chicas porque definitivamente él era hombre y tenia sus necesidades, pero jamás tuvo interés sincero en alguna de ellas.
Matsumoto al ver la expresión de su jefe supo que había dado en la tecla.
—Oh, entonces estoy en lo cierto —Rangiku sonrió triunfante viendo como su jefe se avergonzaba—. No tenga pena, porque es lo más normal del mundo. Usted es un hombre y como tal al crecer su "amiguito" pide ser ejercitado y su testosterona esta…
—¡Suficiente! —Hitsugaya gritó furioso—. Esta charla se termino aquí.
—Pero usted acepto a que yo le diera consejos.
—Hasta el momento no he escuchado que hayas dado uno.
—Tiene razón y ahí esta el punto. Solo necesitaba saber si tenía algún tipo de experiencia en estas cosas y cuales son sus verdaderos intereses.
—¿Cómo?
—Dígame, taicho ¿Usted ve a Hinamori como todas esas frívolas mujeres con las cuales puede calmar "sus necesidades" o realmente ella le interesa de manera firme y convincente?
—¿Por qué debería responderte eso? —cuestiono incomodo.
Se trataba de sus sentimientos y no quería que Rangiku los ande ventilando. Definitivamente un groso error había sido aceptar su ayuda.
—Porque es muy importante y de eso depende que le de un buen y grato consejo o no.
Hitsugaya la miro con atención, realmente estaba convencido que no dejaría que Rangiku metiera mucho sus narices en esto, pero tampoco negaría lo que sentía por Momo ya que querer a alguien no era un pecado, solo que no le gustaba que se metieran en su privacidad.
—Matsumoto ¿Tú ves a Hinamori como esa clase de chicas frívolas y usables?
—Claro que no. Ni en lo más mínimo —dijo firme y segura.
—Ahí tienes tu respuesta —inquirió sinceramente.
Rangiku al escuchar aquellas palabras le salto el corazón de felicidad. Un toque de sus consejos y su taicho junto a Momo muy pronto estarían poniendo fecha de casamiento.
—Bien —sonrió ella alegremente—. Cuando vaya al encuentro con Hinamori, primero y principal no debe olvidar ser todo un caballero y abrirle la puerta del auto. Como es una cita algo rara por ser un recital lo mejor será que le lleve…
Hitsugaya bufo molesto, esa parte de la puerta del coche ya la había entendido, su persona no era un grandísimo idiota que no entendía por si solo.
/
—¡Espera, Rukia! —Momo le gritó a su amiga.
—¿Qué? ¿Acaso no confías en mi buena vista para la moda?
—No es eso, sino que… bueno, es solo un recital, no es que tenga que ir de fiesta de gala ¿No?
—Lo sé a la perfección —Rukia se cruzo de brazos y esbozó una enorme sonrisa—. Por eso es que será genial.
—Esto no me gusta nada —susurró Momo sin ser escuchada por su amiga.
Luego de haber elegido la vestimenta perfecta y adecuada según la visión de Rukia Kuchiki, se encaminaban a las tiendas de accesorios femeninos.
—¿Maquillaje? —expreso Momo incrédula—. Yo no pienso dejar que me pintarrajees como se te antoje ¡No quiero verme igual que a un payaso!
—No seas tonta —retó Kuchiki cargando unas bolsas—. Será algo natural, un retoque, algo así como una iluminación.
—Bien. Entonces, me contabas que tu noviazgo con Ichigo es de mentira.
—Así es —dijo segura, pero con los cachetes colorados ya que aun recordaba como se había dado todo—. Solo a mi se me ocurre andar de buena persona con ese idiota.
—Bueno, será porque en el fondo, muy en el fondo… Ichigo te interesa —hablo Momo haciéndose la desentendida del asunto.
—¡QUE! —Kuchiki gritó—. ¿Pero que tonterías dices, Momo?
—Si Ichigo no te interesa ¿Por qué iras con él mañana al teatro?
—Porque me la debía —se excuso—. Renji me dejo plantada y no le pienso rogar, le hice un favor a Ichigo por lo que me la debe.
—Renji te dejo plantada… —Momo susurró y Rukia se dio cuenta de lo que había dicho—. ¿Sales con Abarai-kun?
—Por supuesto que no —miro hacia un costado disimuladamente.
—¿Entonces?
—No lo entenderías, simplemente no nos llevamos tan mal como parece.
—Ya veo.
Esas fueron las únicas palabras que salieron de la boca de Hinamori luego de adelantarse unos pasos a Rukia antes de entrar a la boutique de accesorios femeninos. Momo decidió que lo mejor era dejar de preguntar algo que ni siquiera la misma Rukia podía llegar a explicar.
/
Aizen miro a sus dos hombres de mayor eficiencia y confianza.
—Bien, moveremos a tres personas —sonrió de medio lado—. Barragán, Stark y Grimmjow —el hombre de cabello celeste lo miro con atención—. Sí, Grimmjow, tú serás el que comande esto. Ya lo sabes, pocos hombres y trabajo sigiloso.
—Sí, Aizen-sama, a sus ordenes —Grimmjow dijo firme con su tono arrogante—. ¿Cuál es nuestro primer objetivo?
—Hoy a la noche… quiero a la periodista.
—Bien.
Ulquiorra que hasta el momento se encontraba en silencio noto que su jefe poso sus ojos marrones sobre su persona.
—¿Cuál es mi labor, Aizen-sama?
—Mueve a Harribel y sus mujeres, necesito que le sigan los pasos a alguien.
Ulquiorra asintió de cabeza en silencio.
/
Urahara se encontraba frente al monitor de su portátil científica en donde realizaba cada una de sus investigaciones y en donde guardaba toda la base de datos de sus teorías e información confidencial. Hacia mas de media hora que se encontraba sin decir nada y tratando de encontrarle una solución o de minimizar aquello que se le había revelado.
—Esto tiene que tener otra solución.
Junto a sus colegas había trabajado arduamente para que la solución fuera diferente, para que esto no les sucediera, para tener un plan B, un plan de salida, pero no. Todo resulto como lo habían temido desde un principio. El antídoto era único, no tenia reemplazo ni copia.
—Kisuke —Yoruichi se acerco al rubio—. Dijiste que ya tienes el resultado de la información que nos brindo Shinji, los demás están en la sala principal para escucharte ¿Qué estas esperando?
Kisuke no dijo nada, se quedo en completo silencio sintiendo como Yoruichi se acerco y se puso a sus espaldas leyendo desde la pantalla el resultado, también se quedo sin nada que decir.
La joven morena salió de uno de los cuartos de aquella casa, bajo las escaleras y se encontró con el doctor que se acerco a la pequeña cuna color rosa, un llanto se había comenzado a escuchar. Noto como el hombre alzo entre sus brazos a un bebé y lo comenzó a mecer.
—¿Se despertó? —la mujer se acerco a ellos.
—Es que ya es la hora en la que su siesta termina —sonrió nervioso.
—¿Y porque aun no le has hecho la mamadera, baka? Ahora no parara de llorar y los niños se van a despertar.
—¿Cómo están? ¿Se durmieron rápido?
—Sí, es impresionante, pero… —hablo con incomodidad—. No se si sea bueno o malo, pero… el antídoto funciono.
El médico asintió de cabeza y miro al bebé que lloriqueaba en sus brazos.
—¿Podrías hacerle tú la leche, Yoruichi-san?
—¿Y eso? Dame a la niña y se machito, ve a hacerle tú la mamadera, Kisuke.
—Es que yo… —rió nervioso—. Anoche se me hirvió la leche y le di el biberón hirviendo, pobrecita yo no me di cuenta.
—¡Si serás idiota! —reprocho la mujer dirigiéndose a la cocina—. Bien, por esta vez pasa.
—Yoruichi-san.
—¿Y ahora qué? —volteó y lo miro detenidamente.
—Etto… —miro para un costado disimuladamente—. Hace una semana que la tenemos con nosotros y… bueno, veras… aun no le dimos un nombre.
Yoruichi abrió los ojos sorprendida, era cierto. Habían olvidado ese detalle con todo lo sucedido en el último tiempo y en lo cual ellos estaban involucrados. La morena miro a la pequeña bebé que trataba de contener el llanto en los brazos de Kisuke.
—Tú… ¿Pensaste en alguno?
—Sí, en realidad solo en el nombre.
La mujer de cabellos violetas sonrió.
—Pues, dilo.
—¿Qué te parece… Momo?
—¿Momo? —ella arqueo una ceja.
—Sí, veras… significa melocotón o durazno ¿No crees que ella es suave y que tiene los cachetes y piel como la de un durazno?
Yoruichi largo la carcajada y Urahara la miro confundido.
—Oye, Yoruichi-san ¡Que Momo es un lindo nombre!
—Claro, a mí me gusta. Solo me estaba riendo de ti.
—Me lo imagine —achino los ojos—. Eso si, lo del apellido esta complicado.
—Hinamori —dijo la morena rápidamente, Kisuke la volvió a mirar sin entender.
—Los niños; Renji, Izuru y Shuhei la miran raro porque dicen que ella es como una muñequita de esas que usan las niñas para jugar —sonrió de medio lado—. Hinamori, significa muñequita.
—Entonces así se llamara —Urahara miro a la bebé que tenía entre sus brazos—. Momo Hinamori.
Ellos estaban seguros de haber hecho las cosas bien y no perderían las esperanzas. Jamás las perderían.
—Hay que decírselo a los demás —hablo Yoruichi poniéndole una mano en el hombro a Urahara—. Y prepararnos.
—Lo sé.
/
Soi Fog miraba de reojo a Byakuya, quien no le quitaba la vista de encima. El empresario entendía perfectamente lo que había pasado aquella noche que se había emborrachado levemente: le había pedido perdón a Soi Fog por el pasado que había llegado hasta sus oídos gracias a Shinji.
—Realmente me fastidia —dijo Soi Fog.
En ese momento, entraron a la sala principal Yoruichi acompañada de Urahara, quienes tenían un semblante serio e inmutable.
—¿Ya tienes los resultados? —pregunto Shinji quien estaba sentado al lado de Unohana.
—Sí —se acomodo su sombrero Kisuke para luego mirar para todos lados—. ¿Izuru y Shuhei?
—Izuru cuidando de Momo y Rukia que están de compras, y Shuhei en Tokio —respondió Renji—. Pensé que lo sabían.
—Bien —hablo inexpresivamente Urahara.
—¿Bien qué? —Soi Fog poso sus ojos en Yoruichi.
Urahara se tapo su cara con su abanico y expresó.
—El antídoto es único, vendrán por ella. De hecho estoy seguro que… ya la tienen en vista.
El silencio fue abrumador, más de uno no pudo dejar de sentir que habían fallado, que esos esfuerzos durante todos los años trascurridos había sido en vano.
—¿Por qué esas caras, par de idiotas? —cuestiono Yoruichi levantando su puño—. ¿Acaso piensan resignarse? ¿Piensan dejarlo así? Pues bien, ahí tienen la puerta, pueden irse. La primera vez fue complicado y esta vez será el doble. Pero de algo estoy segura, Aizen Sosuke a mi no me va a ganar y si se la llega a llevar… será sobre mi cadáver.
—Jamás te abandonaría, Yoruichi —hablo segura Soi Fog.
—Esa es la actitud —susurró Byakuya.
—Ma, ya saben que aquí estoy siempre —Shinji sonrió ampliamente dejando mostrar todos sus dientes—. Un verdadero hombre no huye.
—¿Cuáles son las medidas a tomar? —hablo la temple Unohana.
—Aizen nos las debe y no dejaremos que se la lleve. Ese cretino no se saldrá con la suya —Renji sonrió de manera confiada.
Cada uno no empezó a perder el tiempo y se puso en marcha a seguir con sus refuerzos. Shinji se acerco a Yoruichi para ver el tema del que le había pedido ayuda con respecto a la seguridad de Hiyori, a la vez que Soi Fog le daba la afirmativa. Cuando Soi Fog terminaba su comunicación con el Capitán de Área, Zaraki Kempachi, Byakuya se acerco a ella.
—¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?
—Sí, hay algo que puedes hacer —ella se planto firme—. Explicarme. ¿Qué es lo que te pasa?
Byakuya no dijo nada siguió con su semblante impenetrable, el silencio reino por un momento en donde el empresario se mojo los labios y finalmente hablo.
—Yo… sé lo que paso… Se lo que paso con tu hijo.
Soi Fog abrió los ojos a más no poder, apretó sus puños y se sintió indefensa como una niña a la que descubren con su mayor secreto, cuando le leen su diario intimo y se burlan de ello. Fue así que dio los pasos necesarios para acercarse a Kuchiki y… termino por abofetearlo.
Byakuya no hizo absolutamente nada, sentía que se lo merecía. Por haberla dejado sola, por haberla hecho a un lado, por no poder haberla hecho feliz, aunque lo que paso con Kensei y su embarazo no fuera su culpa, sino cosas del destino.
/
Gin había faltado a la ultima reunión llevada a cabo por Aizen porque necesitaba hacer algo por su cuenta, después de haber revisado las cosas de Rangiku para averiguar que era lo que a su pareja la traía preocupada hacia varios días, pero no logro encontrar nada fuera de lugar. Así fue que de incógnito se presento en unos depósitos privados que Aizen tenía en una dirección que solo Aizen conocía y Gin también, solo que el primero no estaba enterado de esto.
—Si la memoria no me falla, fue un año antes de que Aizen creara el antídoto —susurró caminando por unos estantes llenos de archivos con sus fechas corresponiente—. Si no me equivoco debe estar…
Llego a un estante con un fecha en especifico, Ichimaru sonrió de medio lado y tomo una carpeta color azul oscuro.
—Sí, aquí esta. El archivo del caso de Hisana Kuchiki.
El archivo solo tenia de titulo "Hisana Konhojo", pero Gin era el único que sabía que ese era el apellido de Hisana antes de casarse con Byakuya Kuchiki, y necesitaba sacarse una duda al respecto.
—¡No entiendo esa estupida manía de tener apagado el celular! —gritó mas que enojada Rangiku.
Desde hacia un par de días Matsumoto necesitaba con efusividad la cercanía de Gin, no sabia el porque, pero quería sentirse protegida, querida, amada. Aunque Ichimaru tenia cosas importantes por hacer en algún que otro momento siempre referido a Aizen, al pensar en ello Rangiku sintió un fuerte y horrible golpe en su pecho. Ella aun no olvidaba aquello referido a Kisuke Urahara. Recordando sus últimas charlas con Momo, ella estaba más que convencida de que había algo que no cerraba en la familia de Hinamori y no entendía porque tenía el presentimiento de que Gin tenía algo que ver.
—Bien —dijo mirando el cartel de una heladería—. Creo que se me antojo un helado.
Hisagui salio de un consultorio judicial en donde lo había mando Yoruichi y Soi Fog por unos documentos que necesitaban, guardo dicha carpeta en su mochila y se colgó la misma solo en su hombro izquierdo. Al salir de dicho consultorio camino los pasos necesarios para llegar a la esquina y esperar que el semáforo diera la señal de que le tocaba cruzar, pero al levantar su mirada vio en dirección hacia un local de helados… su rostro se ilumino con creces.
—Bella dama…
Matsumoto salió de la heladería comiendo gustosa y con emoción su helado, cuando de un momento a otro vio como el hombre con los brazos mas fuertes y hermosos que jamás había visto se posaba frente suyo haciéndole una leve reverencia.
—Bella dama —Hisagui levanto su cabeza y le sonrió—. Hacia tiempo que no la veía.
—Es verdad —sonrió—. Pero ya no sufras, aquí me tienes.
—Muy chistosa.
—Las mujeres bellas también tenemos sentido del humor.
—¿Y qué paso con el carácter? —arqueo una ceja gracioso.
—¡También lo tenemos! —ella levanto su puño de manera triunfante y en ese momento parte de helado se cayó al suelo—. Mira lo que has hecho, Hisagui-san ¡Mi helado se derritió!
—Oh, y resulta que es mi culpa.
—Por supuesto —tiro el resto de su helado al tacho de basura cercano y se cruzo de brazos—. Me debes un helado.
—¿Tienes tiempo?
—¿Cómo?
—Quería dar un paseo contigo y de paso te compro el helado que según tú yo te debo.
Rangiku sonrió ampliamente y acepto aquella invitación, ella necesitaba sentirse acompañada y Shuhei la hacia sentir muy bien. Luego de caminar por las calles céntricas de Tokio, de tomar unos helados, charlar animadamente y que Hisagui le comprara a Rangiku tres copos de azúcar, paquetes de papas fritas y un ramen con miel y limón…
—Vaya, pero gustos raros para las comidas tienes —Hisagui la miro confundido, mientras se sentaban en un banca de una plazoleta.
—En realidad no soy de comer este tipo de comidas, si bien me encantan, me cuido mucho la figura.
—Nunca entendí como las mujeres se preocupan tanto por esas cosas.
—Bah, me vas a decir que a ti no te gusta mirar los cuerpos lindos y bien formados de las mujeres —dijo llevándose un poco de ramen a la boca con los palillos.
—No es eso sino que hay algunas chicas que se hacen daño.
—Y hacen muy mal, lo que significa que ellas están enfermas. Solo se debe tener una dieta balanceada dándose algunos gustitos en la vida.
–—Como tú ahora —rió.
—Oye, es que ando muy antojada de estas cosas últimamente.
—Pues, ramen con miel y limón es una combinación… asquerosa —Hisagui sacó la lengua repulsivo.
—Si mi doc me viera me lo tira a la basura —sonrió graciosa.
—Tu doc —Hisagui expreso poniéndose serio y frunciendo el ceño—. Hoy ese chico es hombre muerto.
—¡No se lo voy a permitir! ¡Tú y los otros dos no van a arruinar la cita de mi taicho y Hinamori-chan! —ella se paró de un brinco.
—Y nosotros no vamos a permitir que ese se meta con nuestra pequeña Momo —Shuhei aun sentado en la banca se cruzo de brazos.
Matsumoto tiro su ramen al suelo y con ambas manos tomo a Hisagui del cuello de la remera y lo miro amenazante, cosa que hizo que el muchacho comenzara a sudar de los nervios y miedo.
—Ustedes van a conocer a una furiosa Rangiku Matsumoto si se atreven a arruinar dicha cita —se acerco a la cara de Hisagui casi hasta respirar sus mismo aliento—. Yo no voy a permitir que…
En ese momento, Rangiku sintió un fuerte mareo y respiro con dificultad, Shuhei la miro confundido para que finalmente Matsumoto se desmaye sobre su persona.
—Oye, ¿estás bien? —Hisagui la tomo entre sus brazos y la movió un poco—. Oye, bella dama…
Hisagui se dio cuenta de que Matsumoto no tenía reacción y que había perdido la conciencia.
—Demonios —miro para todos lados—. Lo más cercano es el hospital público.
Unos momentos después, Rangiku se encontraba sentada en aquel consultorio junto con Hisagui, a la vez que el médico que los atendía se acomodo sus gafas para terminar de hacer una orden.
—Te harás estos estudios y cuando ya los tengas me vienes a ver ¿Sí, Rangiku-san?
—Ishida-kun, no creo que sea necesario. Seguramente es el cansancio de aguantar al gruñón de mi taicho.
El doctor sonrió de medio lado y le extendió la orden, para luego mirar con curiosidad al acompañante de la rubia mujer.
—Shuhei Hisagui —se presento el muchacho del tatuaje.
—Mucho gusto —hablo Uryuu, luego miro nuevamente a Rangiku—. Nada de peros, apenas tengas los resultados me vienes a ver.
—Pero si Gin es médico —excuso la rubia.
—Pero el que te atendió soy yo.
—De acuerdo —sonrió finalmente la atendida—. Por cierto ¿Cómo esta Orihime-san?
—Ya sabes con los preparativos de la boda —dijo con sus mejillas coloradas el medico.
—¡Sí! Ella esta súper emocionada con todas las cosas por hacer para llevar a cabo un casamiento y todo va de viento en popa —Matsumoto aplaudió como si de verdad ella fuera la que se casaba.
Luego de despedir a Matsumoto y su amigo, Uryuu se puso a llenar unas recetas médicas pensando en Orihime y en que le gustaría estar en todos los preparativos de su casamiento junto a ella, pero que su trabajo le demandaba demasiado tiempo. Igualmente recordaba que debía ir por su traje de bodas a más tardar a última hora.
En ese momento, Uryuu escucho sonar su móvil.
—¿Si?
—Soy Lisa —escuchó del otro lado.
—Tú.
—¿Averiguo por su cuenta sobre aquello que dudaba?
—Sí, es cierto —el semblante de Uryuu se torno serio—. Mi padre trabajo en dicho orfanato, pero no he llegado a saber por que causas dejo de atender a esos niños.
—¿Acaso usted se atrevió a…?
—No le pregunte a él, pero tengo de donde sacar información.
—¿Vendrá? Creo tener una pista de algo.
—Me arriesgare.
/
La noche aun no llegaba, pero el atardecer se hacia presente y exactamente eran las 6 de la tarde. Particularmente, Hitsugaya se encontraba estacionando su camioneta en la puerta de la casa de Hinamori. Se bajo de su vehiculo vistiendo un pantalón negro, remera gris con el logo de Adidas, campera tipo chaqueta color blanca, zapatillas del mismo color. Cargaba en sus manos un pequeño paquete en mano, camino unos pasos y toco el timbre en donde en menos de una milésima de segundo se abrió la puerta dejando a ver a tres muchachos que lo miraban amenazante.
Hinamori se acerco a la ventana del balcón de su habitación y noto que Hitsugaya había llegado, sonrió ampliamente.
—Hitsugaya Toushiro —Renji sonrió intimidante.
—Hola, vine por Hinamori ¿Ella esta lista?
Toushiro ni se inmuto por la presencia intimidante de los tres muchachos.
—¿Por qué no pasas? —Hisagui tomo un tono amable lleno de falsedad, Toushiro lo noto de inmediato—. Así hablamos un… ratito.
—Sí, claro.
—Siéntate —ofreció Izuru mostrándole una silla que Hitsugaya noto que tenia una patita floja y rota.
—No, gracias, parado estoy mejor.
"Demonios y yo que quería que se fracture mínimo un brazo al caerse de la silla", pensó el rubio.
—¿Qué tiene de interesante ser un prodigio como tú? —pregunto Hisagui en tono intimidante, mientras encendía un cigarrillo.
—Que por ejemplo tengo la validez de decirte que fumar es perjudicial para la salud —Hitsugaya no quitaba su semblante serio.
A Hisagui se le formo una venita en la frente y ahora fue el turno de Renji, quien poniendo una mano en el hombro de Hitsugaya, lo apretó fuerte.
—Veo que a ti nada te mueve, pero yo tengo una pregunta e iré al grano —Hitsugaya miro al joven de reojo, se estaba conteniendo de golpearlo por como este apretaba su hombro, pero sabia que eso echaría a perder su salida con Momo—. ¿Qué hace un hombre de tus características saliendo a un recital de rock con alguien tan angelical y pura como nuestra hermanita?
Toushiro se quedo en silencio, eso es algo que solo lo sabría la susodicha, no ellos.
—Silencio —dijo Hisagui apretando su puño y acercándose lentamente al albino—. Solo silencio de tu parte, Hinamori es solo silencio para ti.
—¿Qué intenciones tienes con ella? —arremetió Izuru también acercándose al doctor.
El joven albino notaba como esos dos sujetos se aproximaban a su persona y que Renji cada vez le apretaba más fuerte su hombro, pero en ese momento…
—¡Ya basta! ¡Déjenlo en paz!
Renji se quedo sin palabras a la vez que Izuru e Hisagui se dieron la vuelta para quedar con los ojos bien abiertos y dejándole el panorama a Toushiro de la chica con la que saldría esa noche.
Hinamori estaba vestida con pantalón de jeans ajustado gastado y roto en algunas partes cómo en sus rodillas, camisa blanca ceñida al cuerpo, campera de cuero amoldada a sus formas, zapatillas blancas y su cabello atado en una coleta alta.
—Dije que se alejen de él —vociferó en tono de orden.
Momo agarro del cuello de la remera a Izuru y lo sentó en el sofá, pellizco el cachete de Hisagui y lo sentó en la silla, por ultimo tomo de la oreja a Renji y le dio su respectivo correctivo. Hitsugaya sonrió de medio lado satisfecho.
—Momo me imagino que tú no saldrás con esas fachas —hablo Hisagui ya que notaba que la joven se veía realmente brillante.
La chica solo le presto atención a Toushiro que la miraba casi fascinado.
—¿No crees que hace frió, Hinamori-kun? —inquirió Kira—. Ponte mas ropa, no se tal vez un… un… ¡Un poncho! O ¡Un polar!
Toushiro y Momo no dejaban de mirarse como si a su alrededor no existiera absolutamente nada.
—Además, nosotros no aprobamos que salgas con él —sentencio Renji.
Renji, Izuru e Hisagui se quedaron incrédulos mirando como la parejita no se quitaba la mirada de encima.
—Qué bueno que viniste —sonrió la chica.
—Te dije que a las seis estaría aquí y aquí estoy —trago saliva algo nervioso—. Estas muy linda, Hinamori.
—A-Arigato —ella se sonrojó—. Tú también te ves bien.
—Gracias —sus mejillas también se colorearon levemente.
Hitsugaya extendió su mano con el presente para Momo.
—No sé si te va a gustar, pero cuando lo vi pensé en ti —dijo con más vergüenza que rudeza.
—No te hubieras molestado —al recibir el obsequio, Momo, noto que se trataba de un libro pequeño de fotografía de un fotógrafo francés muy reconocido—. Oh, Hitsugaya-kun ¡Me encanta!
La chica le dio un pequeño beso en su mejilla en modo de agradecimiento y los tres observadores que habían sido completamente ignorados abrieron la boca de tal manera que la misma casi rozo el piso.
Hinamori e Hitsugaya salieron de la casa de Momo.
—No llegues tarde, Momo. Pórtate bien, no te vayas a resfriar y recuerda la regla de oro de Urahara —gritó Renji viendo como Toushiro le abría la puerta de la camioneta a Momo—. Nada de muchachos hasta los cuarenta años.
Pero no hubo reacción ni contestación del otro lado. Renji, Izuru y Shuhei se miraron entre si.
—Demonios —suspiraron—. Fuimos ignorados.
/
Momo y Toushiro durante el camino se contaron todo lo que habían hecho durante esos días en donde se cruzaron muy poco, pero a pesar de ello habían estado comunicados por celular. Ahora estaban comiendo una hamburguesa, mientras iban entrando lentamente al estadio en donde tocaría Kelun. Hitsugaya hubiera preferido llevarla a comer a algún lugar, pero Momo había insistido en hacer la cola con anticipación porque luego seria un colapso.
—¿Alguna vez has escuchado a Kelun? —cuestionó Momo.
Hitsugaya se avergonzó por completo y Momo intuyo su respuesta, ante el silencio del joven volvió a hablar.
—Me imagine que no, por eso creo que es muy lindo de tu parte que hayas venido —sonrió.
—Sí, yo… bueno, en realidad en un principio…
—No querías venir —ella afirmo y el médico se sorprendió, parecía que Momo estaba conectado con su mente y sentimientos, podía leerlo antes de que diera una respuesta—. ¿Por qué has dicho que si? —quiso saber a la vez que le daba un mordisco a su hamburguesa.
Toushiro dejo de comer para mirar hacia un costado disimuladamente y supo que no era hora de andar haciéndose el cobarde.
—Por ti, vine por ti.
Hinamori se lo quedo mirando y se sonrojo por completo, se acerco a Toushiro lentamente respirando su propio aire, el médico cerró los ojos esperando que se diera lo que tanto esperaba desde el día que había conocido a Momo, probar sus labios. Pero solo sintió el dedo de Momo rozándole la comisura de sus labios.
—Tenías un poco de mostaza —susurró la chica.
El médico abrió sus grandes orbes turquesas y miro la radiante sonrisa de Hinamori. Bien, si no lo hacia ella definitivamente lo haría él. Entonces, fue así que se acerco un paso, la tomo por la cintura y cuando se acerco lo suficiente viendo como ahora Hinamori era la que cerraba los ojos esperándolo…
—Sus entradas, por favor.
Ambos escucharon la voz de la persona que cortaba las entradas del concierto.
/
Hiyori iba refunfuñado de muy mal humor, aun no podía entender como Shinji no la dejaba en paz con el tema de desistir de su trabajo que ella llevaba hacia ya casi quince años.
—Me tiene cansada ¿Por qué no se mete en su vida? —resopló fastidiosa—. Encima, hablar de esa manera e intimidar a Kiyone.
—¿Cuándo entenderás que es para protegerte?
Una voz le susurro a sus espaldas, ella se dio vuelta e incrusto su puño en la cara de aquel sujeto.
—¡Te dije que me dejaras en paz, maldito Shinji!
—Nunca entendí porque tienes tanta violencia acumulada en tu alma —criticó el médico agarrándose la nariz con su mano.
—¡Déjame en paz!
La periodista volvió a cerrar su puño para golpear nuevamente a Hirako, pero en ese preciso momento unos autos negros polarizados los rodearon en aquella esquina, unos hombres enmascarados se bajaron de los mismos a punta de pistola. Shinji intento cubrir a Hiyori que trato de golpear al sujeto que la sujeto de su cuello. Pero los intentos de ambos fueron en vano, sus cabezas fueron tapadas con unas bolsas de tela negra y con violencia los subieron a los vehículos.
—¡Suéltenme! —gritó Hiyori.
—¿Hiyori estas bien? —exclamó con preocupación el medico.
—¡Shinji! —llamo ella que estaba sentada a su lado, pero no lo podían notar.
—Que sorpresa, Hirako Shinji —susurró uno de los sujetos en la oreja a Hirako—. Realmente no me imagine encontrarme con algo así. Me pregunto… ¿Qué dirá, Aizen-sama?
"Maldita sea", pensó Hirako.
/
—¡Buenas noches, Tokio!
Fue el saludo lleno de dinamismo y alegría que dio el vocalista de Kelun, quien recibió una ovación por parte de sus admiradores y una de ellas era Momo, quien grito desaforada a ver uno de sus ídolos en vivo y directo. Pero en todo ese estadio la única persona que no grito y arqueo una ceja ofendido a la vez que se cruzaba de brazos, fue Toushiro, quien de un momento a otro miro hacia su alrededor.
El doctor podía jurar que desde hacia un buen momento se sentía vigilado, mejor dicho observado, especialmente por tres mujeres en especifico, pero tal vez era su imaginación, por lo que quito su mirada de esas jóvenes.
En eso la música comenzó a sonar con la canción Chu-Bura en donde los jóvenes empezaron a cantar y saltar de un lado a otro por lo que Toushiro era llevado por la multitud de un lado a otro y eso le estaba molestando de sobremanera. Miraba la hermosa sonrisa que Momo tenia plasmada en su rostro y suspiró rendido, esa sonrisa valía el manoseo que su persona estaba sufriendo en ese momento.
—Shiro-chan —Hinamori lo llamo casi de un grito por los gritos y la música fuerte—. ¿Me cargas?
—¿Me que…? —la miro incrédulo.
—Si me cargas a tus hombros, por favor. Es que así puedo ver mejor.
—Y-yo…
Un grupo de jóvenes empujo a Momo con brutalidad por la euforia que había en la gente de ese estadio, por lo que la chica cayó en brazos de Hitsugaya. Este miro de mala manera a esos bestias que no paraban de saltar y gritar.
—Está bien —suspiró—. Te cargare.
Luego de una hora, Momo se encontraba en los hombros de Toushiro gritando y cantando cada una de las canciones de Kelun, mientras Hitsugaya no quitaba su ceño fruncido ¡Las cosas que hacia por estar al lado de la chica que le gustaba! Hinamori noto que tal vez ya era la hora de bajar de los hombros del albino y se paro a su lado.
—Muchas gracias —sonrió contenta y lo abrazo agradecida—. Mira saque muchas fotos —dijo mientras le mostraba una camarita digital.
Se sacaron una foto juntos y en ese momento otra avalancha dejo a Momo a mereced de Toushiro, quien la atrapo en sus brazos. Ella lo miro con sus mejillas sonrojadas y el albino ya no pudo reprimir el sentimiento de querer besarla.
Se fue acercando lentamente y cerró la poca distancia entre sus bocas uniéndolas, Momo pasó sus brazos por el cuello de Toushiro y él la tomo de la cintura pegándola más a su cuerpo. Hitsugaya profundizo el beso introduciendo su lengua en la boca de la chica y lo pudo sentir, los labios de Momo sabían a miel. Hinamori por su parte sentía un temblor en todo su cuerpo. Era su primer beso.
Un momento mágico, único, inolvidable, el comienzo de una gran historia de amor.
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Shinji y Hiyori sintieron como eran arrojados con violencia hacia el suelo. La chica escucho el grito del médico que estaba recibiendo unas patadas en sus costillas.
—¡Basta! —gritó desesperada sin poder ver lo que sucedía porque aun tenia cubierta su cabeza, pero podía sentir los gritos de su amigo—. ¡Ya basta!
—¿No escucharon a la chica? Ella dijo basta —se escucho una sonora voz.
Los gritos de Shinji pararon y Hiyori sintió un escalofríos recorrerle la espina dorsal al reconocer aquella voz. Hirako maldijo más de mil veces. Lo sabía, no tenía escapatoria.
—Que interesante —dijo aquel hombre, quien le saco las bolsas de la cabeza a Hiyori y Shinji, y se quedo parado frente a este último—. Más que interesante.
Hiyori miro a Shinji que estaba de rodillas contra una pared y miraba hacia arriba, hacia aquel hombre tan temido por todos, aquel que se creía a la par de Dios. La periodista miro a su alrededor y noto que estaban en un deposito viejo y abandonado, junto a tres tipos mas. Uno gordo y de mayor edad, el otro de cabello color celeste al igual que sus ojos, y el ultimo un hombre alto de semblante despreocupado que llevaba un parche en uno de sus ojos y cabello marron largo hasta sus hombros. Claro, sin olvidar a Aizen que ahora apuntaba a la frente de Shinji con un arma.
—¿Qué tienes para decir en tu defensa, Hirako Shinji? —preguntó Aizen.
Hirako solo sonrió con arrogancia y se llamo a silencio.
—Con que no dirás nada. Entonces, déjame adivinarlo. Eres un infiltrado de Kisuke Urahara ¿Cierto? —Aizen llevo su mano libre al bolsillo de su pantalón, saco una foto y la puso frente a la cara de Hirako—. Es ella ¿No es así?
Shinji no respondió, solo cerró sus ojos sin decir nada.
—¡Es ella! —exigió saber.
Pero Shinji se volvió a llamar a silencio.
—Lo entiendo —Aizen gatillo una vez.
—¡No! —gritó Hiyori con lagrimas en sus ojos.
—Ya que no dirás nada, te daré un buen motivo, Hirako Shinji.
Esas fueron las últimas palabras de Aizen antes de apretar finalmente el gatillo.
—¡Shinji! —volvió a gritar la rubia llorando con amargura y terror.
Hirako sabia que no tenía escapatoria, pero su persona no hablaría y si la muerte era el precio de aquello, con gusto lo pagaría. Aun recordaba las palabras de Yoruichi esa misma tarde, quien diría que a él le llegaría el fin tan rápido, lo único que hubiera deseado era que Hiyori no estuviera allí.
El sonido de un disparo en seco… desconcertó a todos los presentes y Hiyori gritó desgarradoramente. Aizen miro hacia la entrada de aquel depósito.
—¿Nani? —susurró sin inmutarse.
Continuara…
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¡Y comenzó la acción! ¡En todos los sentidos! ¿A que me mande el final mas intrigante de todos, eh?
¡Momo y Toushiro se besaron, se besaron! ¿Qué pasara con Shinji? ¿Qué paso en ese depósito? Creo que todo esto lo resume todo.
No me odien, no soy tan mala como parece ¡Momo y Shiro se besaron, denme crédito por ello!
¡Hasta el próximo capitulo!
