Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer la historia pertenece a laliter21, esta es una adaptación.

Espero que les guste =) si es así, recomiendenla =)

Capítulo X: Adictivo

-eso es para que no te olvides de lo que siento por ti, para que sepas que es real, que no es un juego y que es 100% sincero- le dijo en sus labios cuando se separó un poco para tomar algo de aire.

- me robaste un beso- emitió en susurro, sorprendida aún, ni siquiera Jacob había hecho eso alguna vez, cuando se llegaron a besar todo era demasiado premeditado y esperado.

-tú me correspondiste- dijo más que todo para recordarle que él sintió como ella lo disfrutó.

-eso no se hace- lo alejó un poco mientras cobraba la consciencia de lo que pasó.

-si se hace, es más si quieres lo podemos repetir.-

-¡no! ¡Aléjate!- exclamó asustada pasando la reja del jardín de su casa, hablando con él desde el otro lado.- no… no lo vuelvas a hacer… eso… esto no está bien…- lo amenazó y él sonrió, la había descontrolado y él lo sabía.

-No te voy a robar otro, sólo bromeaba- respondió riéndose. –El próximo me lo darás tú sin necesidad de robártelo-

-¡no habrá próximo! Y ¡no te rías! yo no te correspondí… lo hice por… por… por liberarme de ti! Sí, eso!-

-está bien- admitió acercándose a ella, quien se sostenía de los barrotes de la reja, al parecer no se podía despegar –me conformo con saber que sientes por mi lo mismo que yo por ti.-

-yo no dije eso-

-hay cosas que no tienes necesidad de decirlas- dijo mirándola fijamente a los ojos, acariciando una de sus manos y dejando un beso en la otra – buenas noches- anunció y se fue completamente satisfecho de ser correspondido.

Ella se quedó unos minutos más en los barrotes, viendo cómo se alejaba, recordando ese beso pecaminoso. ¡Oh, por Dios! La había besado en la entrada de su casa, ¡en toda la calle! ¡A la vista del mundo! Si alguien la había visto y Jacob se enteraba estaría muerta.

Fue un pecado besar los labios de este hombre, era adictivo.

Al llegar a la casa los guardaespaldas no querían soltar a Bella, ayudaron a Edward a bajar del carro y forcejeaban con ella para que no se escaparan, pero eso era más que todo manotazos de ahogado por parte de ella porque de igual modo estaba demasiado débil como para reintentar escaparse.

-esperen- ordenó Edward quien cojeaba con dificultad. – Bella, ¿me acompañas a mi cuarto?- preguntó esperando una negativa, pero aún quería arriesgarse a ver si por casualidad lo ayudaba, a ver si por si acaso corría con la suerte de estar unos minutos más cerca de ella, sin obligarla.

-yo ¿por qué?- preguntó con una mezcla entre inocencia y sorpresa.

-si no quieres, subo sólo- ¿qué otra cosa podría decirle? ¿Qué quería que se preocupara por él? Edward comenzó a avanzar como podía y ella solamente lo miraba.

-Es mejor que llames a un doctor- le aconsejó al ver como caminaba con dificultad –se te puede infectar la herida.–

- ¿tú lo sabes hacer?-

-sí, pero es mejor que vayas a un doctor- había aprendido muchas cosas en la iglesia, y una de esas primeros auxilios para ayudar a los enfermos.

-no quiero-

-también puedes llamar a Emmett- esa idea, esa confianza que tenía en el curandero lo molestó tal vez más que la herida que tenía.

-mañana lo haré- respondió para salir del paso pero cuando fue a cruzar para subir la escalera casi se cae y ella corrió en su auxilio y lo sostuvo como pudo.

-deberías llamarlo de una vez-

-puedo sólo- intentó avanzar soltándose de ella pero Bella no lo soltó.

-yo… mejor te ayudo- se ofreció y de repente él sintió que eso era todo lo que necesitaba para ser feliz, tenerla cerca.

Subieron las escaleras y llegaron al cuarto de él, lo ayudó a entrar y Edward se dejó caer sobre la cama, estaba un poco agotado.

-¿y si te limpio la herida? no es bueno que duermas esta noche con eso así-

-en el baño puedes encontrar lo que necesites- dijo Edward con la cabeza en la cama y ella fue a buscar gasas, jabón iodado, adhesivo, entre otras cosas.

Cuando regresó se encontró con una imagen que hubiese preferido no ver: ¡Edward en ropa interior!

-¡Jesús!- exclamó sorprendida girándose para no verlo.

-Edward, me llamó Edward, y date prisa que me está doliendo un poco- corrigió acomodándose en la cama en posición semi-sentada

-por… ¡¿por qué tienes que estar sin ropa?!-

-no estoy sin ropa, estoy en calzones-

-exacto! Eso no está bien! No es normal que andes mostrando tus partes a todo el mundo!- aún Bella no se atrevía a mirarlo.

-primero no es a todo el mundo, es a ti que eres mi esposa, segundo no ando mostrando nada, es como si estuviera en pantalones cortos y tercero ¡si no te das prisa esto se puede infectar! No fue eso lo que dijiste cuando veníamos caminando.-

Bella se quedó impactada con eso de que era su "esposa" pero su mente estaba demasiado perturbada por una noche como para detenerse a pensar en esa pequeñez que le parecía un delirio, un juego; ¡tenía a sus ojos un hombre desnudo!

-¡Al menos colócate algo encima!- pidió aún de espaldas. Edward entorno los ojos y colocó una sábana que le tapaba el calzón.

-Listo- ella se giró lentamente abriendo primero un ojo para asegurarse que no estuviese mintiendo y después el otro cuando lo vio cubierto.

-¡esa es una falta de respeto! ¿Sabes? ¿A ti no te enseñaron modales en tu casa?- reclamó ella mientras echaba jabón iodado en la gasa.

Edward se tensó y se limitó a no responder, prefería no recordar que sus padres lo regalaron y además tener que explicárselo a alguien quién no lo entendería, y solo sentiría lástima por él.

-ASHHHH!- se quejó apenas coloco y comenzó a limpiar.

-no exageres, esto no arde-

-solo…. Date prisa- ella siguió en su faena.

-si te duele tanto deberías llamar a un doctor- insistió Bella mientras limpiaba concentradamente la pequeña lesión. El cuerpo de Edward estaba tenso y ella saco unos restos de astillas que estaban clavadas allí.

-¿falta mucho?-

-casi está listo- dijo ella cubriendo la herida con la gasa y asegurándola con adhesivo. –Terminé, insisto que deberías ir a un doctor-

-confío en que tus manos sean sanadoras-

-pero, y si te da fiebre?-

-lo dudo, además mejor para ti si me pasa algo, tendría más oportunidades para escaparte- ella recordó que no estaba allí por su voluntad, que él la tenía allí a la fuerza, pero era tan fácil olvidarse del mundo estando a su lado.

-eres una persona, no es bueno desearle mal a tus semejantes, así se lo merezcan- le dijo y acercó su mano a su frente para comprobar que no se le había aumentado la temperatura.- no tienes fiebre- Él la tomó de la mano y la haló haciéndola caer sobre su cuerpo – Edward, ¿qué haces?- esa era una pregunta que ni él mismo podía responder, solamente actuaba por instinto y sin darse oportunidad a pensar la besó.

...

continuará

¿te gusta? dejen sus reviews & follow me =)