CAPITULO 10
-¡Falta! – Gritó el árbitro - ¡Falta del número 6 de Shoyo! – en referencia a Hasegawa.
-Mierda- murmuró este, impotente. El partido estaba a punto de llegar al final de la primera mitad y salvo milagro, Shohoku estaba en la final. 60-35, jugando con un ataque realmente demoledor. Fujima y Hanagata apenas daban abasto y se reflejaba en ellos un claro signo de resignación.
-¡Bien hecho Michi! – le felicitó Hanamichi dándole sus mortales golpes en la espalda.
-¡Para idiota! – le regaño Miyagi – ¡Ya sabes que no puedes poner en riesgo la salud de este viejo!
-¡Hahahahaha!
-¡Eh inútiles! Nos están esperando – les avisó Rukawa.
-¿A quien le llamas inútil, bastardo? – pronunciaron los tres enfurecidos.
-Buahh, que aburrido es esto – dijo Hiroto mientras bostezaba y observaba a sus senpais pelear.
-¡Eh, miembros de Shohoku, que hacéis! – les gritó el árbitro- Vamos número 14, dos tiros libres.
-¡Sí! – contestó Mitsui mientras se acercaba con resolución a la línea de tiros libres. Con la calma y experiencia que le caracterizaban, encestó los dos limpiamente. 62-35.
-¡Va chicos, solo quedan los últimos 24 segundos de posesión! ¡Hay que defender a muerte! – les arengó Miyagi.
Fujima comenzó la jugada como de costumbre. Cuando se acercó a la línea de triples, se encontró con la asfixiante presión de Ryota, pues este ya era muy consciente de que el número 4 de Shoyo podía lanzar triples perfectamente. Al ver que le sería imposible realizar un lanzamiento, dribló el balón hacia atrás e hizo la finta de irse hacia la derecha, pero cambio de dirección de manera casi instantánea hacia la derecha, dejando atrás a Miyagi y lanzándose como un misil hacia la canasta. Justo cuando llegaba, vio que Hiroto se dirigía rápidamente hacia él, dejando a Nagano completamente desmarcado. Sin dudarlo, le pasó la pelota, pues tenía plena confianza en sus compañeros. Cuando este recibió la pelota se dispuso a lanzar pero...
-¡Cuidado Nagano!
Una sombra se cernió sobre el jugador de Shoyo. Kaede Rukawa había visto toda la jugada de Fuyima y supo desde el principio que solo buscaba la penetración, que no tenía intención alguna de realizar una bandeja con Sakuragi debajo del tablero. Como consecuencia, el jugador estrella de Shohoku le hizo un tapón brutal a Nagano, con tanta violencia que hizo que el balón se fuese a las gradas.
-¡Final de la primera parte! – gritó el árbitro.
-Increíble – murmuró Shintaro Kakozu, el nuevo base de Kainan, que había observado la primera parte junto al resto del equipo - ¿Esto es más de lo que esperabas, no Sora?
-Bueno, he de decir que Shohoku es un equipo algo interesante –contestó el capitán.
-Tanta confianza no es buena, capitán – le dijo Gin con una sonrisa.
-Ahí te equivocas, sub-capitán. Ser arrogante no es malo cuando tienes razones para defenderla –le respondió Sora con otra sonrisa confiada – Shoyo es basura. Si fuésemos nosotros sus rivales, ya les iríamos ganando de 60 puntos.
-¿Pero que dices? Shoyo ha sido la segunda potencia de Kanagawa durante mucho tiempo – le contradijo Kiyota, que siempre buscaba una excusa para pelearse con su capitán.
-¿Sabéis que? Ya me habéis aburrido con tanta cháchara sin sentido. Dejad de dar el coñazo – dijo mientras se levantaba.
-¿A dónde vas, Shimizu? –le preguntó su entrenador serio.
-Voy fuera un rato a despejarme. Tranquilos, no pienso irme, ya sé que luego jugamos contra Ryonan – les dijo despreocupadamente mientras se marchaba.
-Nunca cambiará...- murmuró el entrenador Takao.
-Vaya...no me esperaba esta increíble mejora en Shohoku...- musitó Uekusa.
-Si no tengo mal entendido ganaron al mejor equipo de todo Japón el año pasado...aunque yo no me lo creía, si soy sincero – le respondió Koshino.
-¡Tengo que tomar nota! Los jugadores de Shohoku se han hecho más poderosos en el aspecto físico, Mitsui parece haber ganado musculo, Sakuragi ha crecido un par de centímetros desde el verano, Rukawa ha mejorado su juego y es menos individualista, Miyagi se ha hecho un tatuaje en un gemelo...-escribía Hikoichi como un poseso.
-Fíjate bien en Sakuragi, Atobe – le indicó el entrenador, Moichi Taoka, a su jugador.
Atobe Keigo era el nuevo jugador de Ryonan que había conseguido el puesto de pívot titular, después de los 3 años de reinado de Uozumi. Era de segundo año, pues se acababa de trasladar de otro instituto. Medía 1,92 cm, igual que Sakuragi y pesaba unos 85 kilos. Un tupe de color castaño bastante espeso y unas facciones bastante atractivas. Pero tenía un problema...
-¡¿Qué dice entrenador?!– Le preguntó alegremente Keigo mientras escuchaba música por el walkman – ¡No se preocupe, esta todo controlado!
Idiota... Pensó Taoka iracundo. Bah, contrólate Moichi...
-¡Fukuda! – Le avisó el entrenador – Ahora que Hanamichi juega de pívot, tu rival será el número 8, Hiroto Watanabe. Es un novato y tú eres de tercer año. Si llegamos a la final, el duelo se puede decantar ahí. Vigila todos sus movimientos.
Fukuda como toda respuesta asintió.
-Sendoh... – el entrandor Taoka bajó el tono de voz para hablar de forma más confidencial.
-¿Si, entrenador?
-¿Cómo ves a Rukawa?
Sendoh tardó algunos segundos en responder.
-Digamos que ha llegado a un nivel de juego superior, en la liga que en la que jugábamos Maki y yo el año pasado. Este Rukawa ya ha superado a mi yo del año pasado...
-Sendoh...
-Pero sin embargo...- continuó Sendoh con una sonrisa de alegría en la cara – Yo tampoco me he quedado estancado. Esto será muy divertido.
-Muy bien jugado chicos – les felicitó el entrenador Anzai pausadamente – En la siguiente parte continuaremos controlando el ritmo del partido y aseguraremos la victoria.
Dicho esto, se retiró de los vestuarios para ir a tomar un té.
-¡Vamos, vamos! ¡Hay que continuar igual que en la primera parte! – Les arengó Miyagi – No podemos distraernos a pesar de la ventaja, un Shoyo capitaneado por Fujima nunca se rendirá hasta que acabe el partido.
-Miyagi tiene razón. Aun a pesar de la enorme ventaja, será mejor que no nos relajemos. Además, Kainan y Ryonan están viendo el partido desde las gradas y hay que cagarlos de miedo – Dijo Mitsui con cara de satisfacción al imaginarse a los miembros de esos equipos asustados por su increíble poder.
Rukawa no dijo nada, se quedo mirando en el espejo mientras escuchaba las arengas de sus compañeros mientras pensaba en la siguiente mitad.
Hiroto Watanabe, el novato, estaba durmiendo en uno de los bancos de los vestuarios. Realmente era una persona muy tranquila. Kaede también dormía en todas las clases e incluso encima de su bicicleta, pero cuando se trataba de algo relacionado con el baloncesto, eso era totalmente imposible.
Hanamichi por su parte no podía dejar de mirar a Haruko cada vez que esta no se daba cuenta. Ella actuaba como si no hubiese pasado nada, aunque se había encargado de que no se quedaran los dos a solas en ningún momento.
Mientras todo esto sucedía, en la puerta del vuestuario sonaron los golpes de alguien que golpeaba la puerta con los nudillos.
Haruko, que fue la que abrió la puerta, se llevó una sorpresa. Delante suyo se encontraba una chica muy guapa, con le uniforme del instituto Ryonan.
-Hola... ¿Podría hablar con Sakuragi un momento? –preguntó Yoko.
Antes de que Haruko pudiese responder, Sakuragi que ya había escuchado la voz de su novia, ya había acudido a su encuentro.
-¡Yoko! Ven, vayamos a hablar fuera- dijo el pelirrojo rápidamente.
Y sin que esta pudiese hacer nada, ya había sido arrastrada por Sakuragi a unos vente metros de distancia del vestuario.
-¿Qué te pasa, Hanamichi? ¿Por qué has salido de esa manera del vuesturio? – le preguntó extrañada su novia.
-No me pasa nada, Yoko. Solo quería estar contigo a solas.
-Vale- le respondió algo extrañada esta- Verás Sakuragi yo es que...quería disculparme contigo...por haber estado tan distante contigo esta última semana...
Hanamichi, que se había esperado algo mucho peor, suspiró aliviado y le sonrió.
-No tienes nada por lo que disculparte, Yoko. Ambos vamos a institutos lejanos y tenemos muchas cosas que hacer los días rutinarios.
Si alguien tuviese que disculparse, ese sería yo...
-Gracias Hanamichi – le agradeció con sinceridad Yoko, con una gran sonrisa.
Al parecer, toca olvidarse de Akira...
Los dos se acercaron y se dieron un apasionado beso.
-Luego nos vemos, Hanamichi – se despidió ella mientras marchaba a las gradas – Sé que lo harás genial.
Hanamichi solo atinó a asentir y despedirse con la mano embobado.
-¡Vaya, con esa cara cualquiera diría que eres deficiente, Hanamichi! – exclamó una voz detrás de él, seguido de una risas.
-¡Te mataré Noma! – le gritó el jugador enfurecido, persiguiéndole mientras el resto reían.
-Al parecer, todo se ha solucionado, no Hanamichi? – le peguntó Yohei serio.
Sakuragi le miró, también serio, pues sabía cuando su mejor amigo no bromeaba. Dio una cabezada, algo que su amigo entendió como que ya hablarían más tarde, a solas.
-¡Venga, Hanamichi, haz que te expulsen! ¡O peléate con algún miembro de Shoyo! ¡No puedo perder las dos apuestas! –le dijo suplicante Okuso mientras los otros se reían al verle unos instantes después inconscientes por culpa de uno de los cabezazos mortales de Sakuragi.
-Bueno chicos, tengo que volver al vestuario. El descanso debe estar a punto de acabar – Dicho esto, se marchó rápidamente al vuestuario.
-¡Hanamichi! ¿Dónde diablos estabas? No puedes desaparecer por ahí con tu novia en medio de un partido, aunque sea el descanso – exclamó enfurecido Miyagi.
-Lo siento, Ryo-chin.
Haruko, que desde que había pasado el asunto con Sakuragi, no había pensado en aquello, ahora sintió como le caía un cubo de agua fría en la cabeza.
Hanamichi ya se lo había comentado una vez en la discusión que tuvieron:
Yo ahora ya estoy saliendo con alguien y tú todavía no has sido capaz de pasar página. ¡Me das lástima!
O sea que aquella chica era la novia de Sakuragi y al parecer no sabía nada del incidente que su novio tuvo con ella. Seguramente él no se lo había contado porque consideraba que la mayor parte de culpa la tenia ella. Aunque era cierto que había sido ella quien se había lanzado encima de él.
-¡Bien, vamos chicos! – Exclamó Mitsui mientras los jugadores enfilaban hacia la pista.
-¡Hacia la victoria, Shohoku! – gritó Ryota mientras alzaba el puño hacia arriba.
-¡Falta, falta del número 10 de Shohoku! Su cuarta falta personal – le dijo el árbitro a los jueces.
El último cuarto recién comenzaba y Sakuragi había hecho su cuarta falta personal. Si durante la primera parte solo había cometido una falta personal, solo en el tercer cuarto había hecho tres. A pesar del bajón de juego de Sakuragi, Shohoku seguía comandando el partido 96 a 77.
Ha perdido su concentración...Pensó en el entrenador Anzai. Será mejor que lo saque el partido antes de que cometa la quinta falta.
-Cambio de jugador en Shohoku, entra el jugador número 6 y sale el jugador número 10 – avisó el árbitro.
-¡Sin nervios, Kakuta! – le animó Ayako.
Hanamichi se acercó al banco respirando entrecortadamente y nada más llegar se sentó, se puso una toalla en la cabeza y se quedó en silencio.
-Sakuragi – le dijo su entrenador mientras le ponía una mano en el hombro – Sé que te ha pasado algo en el descanso. Y como no son mis asuntos, no te preguntaré sobre el tema. Pero déjame preguntarte algo...
Pero no pudo continuar porque fue interrumpido por los gritos del público. Al mirar hacia allí, vio a Rukawa colgado del aro y a Toru Hanagata tumbado en el suelo.
-¡Increíble! ¿Cómo puede hacer eso un chico que va al instituto? ¡Este tipo llegará lejos! – gritaba la gente enloquecida con la espectacular jugada del número 11.
Cuando cesó el ruido, el viejo entrenador continuó hablando.
-¿Te gusta el baloncesto?
Al escuchar esa pregunta de su entrenador, le vino a la mente un recuerdo muy preciado por él y su mirada se dirigió hacia la segunda mánager.
-Ei, perdona, pero... ¿Te gusta jugar al baloncesto?
-...Sí, viejo. Me encanta jugar al baloncesto – respondió con la voz emocionada.
El entrenador Anzai sonrió como respuesta.
-Entrarás cuando falten cinco minutos.
Sakuragi asintió, se quitó la toalla de su rostro y se dedico a observar con detalle a sus compañeros. Realmente parecían un equipo totalmente diferente al del año pasado.
Ryota era un base muy completo. No destacaba por su tiro de media y larga distancia, pero tenía un gran dribling y una gran visión de juego. Robaba muchos balones y tenía un físico prodigioso. En esos momentos no tenía nada que envidiarle a Fujima, los dos ya estaban jugando el partido a un nivel muy parecido.
Mitsui seguía siendo ese escolta anotador con un talento descomunal con los tiros de 3, pero fuera de eso, su nueva condición física le permitia aguantar todo el partido sin problemas, le permitía penetrar, rebotear y defender de manera mucho más consistente, sin contar que era con diferencia la persona que había jugado más partidos de basket en su vida. Todo esto hacía que Mitsui ya pudiese considerarse uno de los grandes jugadores de toda la secundaria japonesa.
El novato Hiroto Watanabe aún tenía mucho que aprender. Le faltaba agresividad y actitud y mejorar mucho la defensa, pero poseía un gran talento en el poste bajo y un físico muy interesante.
Kakuta, uno de los veteranos del equipo, que siempre estaba ahí por si alguien fallaba. Un tipo que no destacaba en nada pero que gracias a su ética de trabajo tampoco flojeaba en nada. Un jugador que siempre cumplía.
Y finalmente Kaede Rukawa. ¿Su rival? Ya no lo sabía, pues ahora se daba cuenta de que aquel odio irracional que había sentido por él hasta ahora estaba desapareciendo para dejar paso a una tímida admiración por ese jugador que llevaba el número 11 en la espalda. Rápido, hábil, luchador, obseso del trabajo duro, no tenía ningún punto débil. Hanamichi estaba empezando a comprender que todo eso era así porque ese tio amaba el basket con todo su corazón. Sí, aunque al Hanamichi de 6 meses atrás le pareciese un insulto y una blasfemia lo que iba a pensar, ese chico tenía un gran futuro por delante.
Si el Akagi de 8 meses atrás estuviese aquí presente observando ese espectáculo...
-Sakuragi, te toca. Entrarás por Watanabe – le avisó el entrenador
-Muy bien, viejo – le respondió este con una mirada llena de determinación.
-Yasuda, tú entrarás por Mitsui. No hace falta que sobre esforcemos a los jugadores.
-Sí, Anzai-sensei – dijo este con decisión.
En una de las jugadas de ataque de Shoyo, la pelota salió fuera de la cancha, dando permiso a realizar los cambios.
-Hiroto – le dijo Sakuragi mientras entraba – Bien hecho – Y le ofreció chocar la mano, a lo cual el novato acepto gustoso.
-Vaya, vaya chicos – dijo Sakuragi contento – Parece ser que sin este genio lo habéis hecho bastante bien – en referencia al marcador, que marcaba un 108 a 84 a favor de Shohoku.
-¿Qué esperabas idiota? El capitán de este equipo soy yo, yo solo puedo hacerme cargo de la situación, así que ahora no vayas a cagarla – le avisó Miyagi serio.
-Los idiotas siempre serán idiotas – musitó Rukawa mientras se dirigía al rival que le tocaba marcar.
-Bastardo...
-Va, dejad las tonterías para luego. Ahora toca finiquitar el partido.
Shoyo sacó para Fujima, que inmediatamente se jugó un tiro de 3, pues no habían más alternativas. Sin embargo, el ritmo del tiro no fue bueno y falló.
-¡El rebote! – gritó Yasuda.
Los primeros en saltar fueron Hanagata, Takano y Rukawa, sin embargo...
-¡El rey de los rebotes soy yo! – gritó Sakuragi mientras saltaba con gran potencia, palmeaba la pelota la primera vez y la agarraba a la segunda.
-¡Buen rebote Sakuragi! – exclamó Ayako, contenta de volver a ver al pelirrojo en si.
-Al ataque – gritó Sakuragi mientras lanzaba la pelota, pues ya había visto a Ryota correr como una bala hacia la canasta contraria.
Ryota recibió el balón, pero al verse bloqueado por Hasegawa, lanzó un pase alto hacia la canasta.
Esto desoncerto a número 6 de Shoyo, pues Sakuragi y Rukawa aun no habían llegado hasta allí.
-¡Buen pase Ryota! – Dijo Yasuda mientras realizaba una fácil bandeja.
-¿Qué esperabas? – le preguntó bromeando Miyagi mientras chocaban las manos.
-Hohoho...Estos chicos empiezan a pasárselo muy bien jugando al baloncesto juntos – dijo Anzai sonriendo.
-Es un equipo magnífico, entrenador – le respondió Mitsui – Quizás este año, por fin consigamos ganar el Campeonato Nacional...
-Muy cierto, Hisashi. Pero déjame decirte una cosa. No ha habido un solo año en el que yo haya pensado que no lo podíamos ganar. Ni uno solo – Le respondió Mitsuyoshi con un destello en sus gafas.
-...Lo sé, entrenador – susurró Mitsui, intentando no pensar en viejas heridas, aunque inconscientemente se toco la cicatriz de su barbilla.
-Colóquense en fila– gritó el árbitro al acabar el partido – ¡Final del partido! ¡Victoria de Shohoku, 113-87!
-¡Muchas gracias!
Entonces los dos capitanes se acercaron para saludarse.
-Miyagi...déjame decirte que tenéis un equipo increíble... – le dijo Fujima, sin poder aguantar algunas lagrimas, al saber que esos eran los últimos instantes que llevaba el uniforme de baloncesto de la preparatoria Shoyo.
-Lo sé, Kenji – le respondió Miyagi, llamándole por su nombre por primera vez en esos dos años – Y Gracias- Dicho esto, los dos se fundieron en un emotivo abrazo, que provocó la ovación de la gente de las gradas.
Después de eso, los jugadores de Shoyo se dirigieron a la zona donde estaban sus animadores y les hicieron una reverencia, poniendo punto y final a esa generación.
-Ahhh, parece ser que ya nos toca a nosotros- dijo Shintaro al escuchar los gritos consecuentes de un final de partido.
Kainan estaba en los vestuarios, esperando a que el partido terminase para poder salir a calentar.
-Bien chicos, del rival no hay nada que decir que no sepamos ya – dijo Takao, el entrenador – Limitaos a jugar como siempre y todo irá bien. Nobunaga, de inicio tu marcarás a Sendoh. Espero que no me decepciones y me hagas tener que poner a Sora para defenderle.
-No entrenador, no hará falta – le respondió Kiyota seguro.
-Bien chicos, vamos allá. 1,2,3 ¡Kainan!
Cuando salieron al pabellón, se fijaron en que los jugadores de Shohoku ya estaban en las gradas listos para observar el partido.
-¿Tú eres Sora Shimizu? – preguntó una voz a sus espaldas. Cuando el capitán de Kainan se giró vio a Akira Sendoh ofreciéndole la mano – Yo soy Akira Sendoh, capitán de Ryonan y novio de tu hermana pequeña. Es un placer – le dijo con una sonrisa ¿burlona?
