Sus manos temblaban, las sentía sudar, sus mejillas se encontraban rojas, sentía claramente su sangre arder en ese punto de su cara, su labio inferior temblaba y sus ojos estaban acuosos casi no podía leer lo que sostenían sus manos. Casi.

"Lavender Brown, rompe el silencio"

La joven bruja Lavender Brown, no ha aguantado más la mentira que llevaba guardando durante años, la hermosa rubia nos ha confirmado en exclusiva que lleva nada más que 3 años de relación con el héroe de guerra Ronald Weasley. Recordemos que hace un par de semanas nos enteramos de la triste ruptura de la pareja de Oro compuesta por Ronald Weasley y Hermione Granger.

"Estoy muy feliz, llevo años pidiéndole a Ro-Ro que deje a Granger, y ahora que al fin lo ha hecho, la emoción no cabe en mi, pronto formaremos una familia, aun así siento lastima por ella…" Una cita de lo que la señorita Brown nos ha dicho en exclusiva.

Debeos decir que esta información nos ha tomado por sorpresa. Ronald Weasley engañaba a la señorita Hermione Granger, la cual recordamos por ser bastante promiscua en sus años de escuela, manteniendo un romance con nuestro héroe de guerra Harry Potter y paralelamente con el jugador de Quidditch Viktor Krum.

No estamos seguros de los motivos por la cual Ronald Weasley haya dejado a Hermione Granger, pero esto se debería claramente a el pasado de su ex novia y al tener a tan maravillosa mujer en su vida, una maravillosa mujer como lo es la señorita Lavender Brown. La cual nos respondió las dudas que nos han surgido.

Incendio.

Hasta ahí había sido capaz de leer. Maldita Rita Skeeter, maldita Lavender Brown y aun más maldito Ronald Weasley.

Se sentía mal, pésimo, no tenía más palabras para esto. Sabía que Skeeter era exagerada, pero las fotos que incluía el reportaje era casi imposible que fueran falsas, y claro, estaba el hecho que quiso ignorar por mucho tiempo, Ron la engañaba. Estaba claro, lo había pensado varias veces, las señales, las llegadas tarde, la poca gana de besarla, el que no quisiera tener sexo, la falta de cariño … pero ella no quería verlo, todo era tan claro. Imbécil.

-Limpió las lagrimas que habían corrido por sus mejillas – El no merecía esto, no merecía sus lagrimas, no más.

Pero es tan difícil … Como poder tratar de sentirse bien cuando el amor de tu vida te golpea de esa forma, muchas veces había leído acerca de las relaciones toxicas, recordaba estar en contra de todas las mujeres que se dejaban aplastar por un hombre, siendo sumisas, ignorando que ellos las engañaban, aguantando sus palabras … y ella, ella había hecho todo lo que solía repudiar en otras mujeres.

Y es que nunca pensó que esto le podría pasar a ella, nunca pensó que algo así se sentiría tan … mal, porque así se sentía ella en este momento. Por Ron se había dado cuenta como había vivido este último tiempo, todo el tiempo que estuvieron juntos habrá sido mentira… no quería pensar en eso, por más que le doliera, prefería pensar en todas las cosas buenas que el estar con él había traído… pero era tan difícil pensar en las cosas buenas cuando sientes que tienes un puñal clavado en la espalda.

Unos golpes en la puerta la hicieron despertar de su momentánea ensoñación, se limpió la nariz y dejó entrar a su secretaría.

- Señorita Hermione – tenía las mejillas rojas – tiene visita –

- Visitas? – miró la hora, 10:30 AM –

- El señor Potter la busca –

- Dile que pase –

- Y por la puerta entró un notablemente iracundo Harry Potter en su ropa de Auror, tenía su cabello más desordenado de lo normal, no llevaba sus anteojos, tenía su labio inferior rojo, lo cual significaba que se lo había estado mordiendo, y esto solo lo hacía cuando estaba nervioso.

- Supongo que leíste El Profeta – se movió incomoda en su silla –

- Obviamente – comenzó a caminar en círculos aún sin detenerse a ver a su amiga – No entiendo Hermione … No lo entiendo, yo lo mato, te juro que lo mataré – se llevó ambas manos a la cabeza mientras se dejaba caer pesadamente en uno de los sillones del despecho de la castaña –

- No – ella se levantó de su asiento y se acercó a su amigo sentándose a su lado – no lo harías – tomó su mano y con la otra limpió las lagrimas que aun caían por sus mejillas – y aunque quisieras hacerlo, yo no te lo permitiría – contestó suspirando y acercándose más a Harry, sintiendo como él la abrazaba protectoramente acercándola a él lo más posible –

- Es un imbécil, Hermione – ella asintió – no quiero que te acerques a él nunca más –

- No lo haré Harry – ella sonrió melancólicamente – hace años que no hacías una de estas escenas de hermano mayor – el pelinegro besó su frente –

- El muy imbécil … no puedo creerlo – volvió a suspirar sonoramente el pelinegro – recuerdas que me costaría despedirlo? – rió sin humor – ahora será un placer –

- A veces siento que quedó un poco de Voldemort en tu interior – rió levemente la castaña –

- Ron saca todo el Voldemort que hay en mi interior – trató de bromear – yo debería estar en una reunión con Kingsley – se sentó derecho –

- Ve por tus lentes, no querrás terminar hablando con la pared –

- Hey – ambos rieron – no estoy tan ciego, te parece si almorzamos hoy? –

- Almorzaré con Ginny – suspiró –

- Si es que no se encuentra en Azkaban por matar a Ron para esa hora –

- Mañana – sonrió Hermione – Así me cuentas como te fue con Parkinson – Harry se sonrojó notoriamente –

- Nos vemos, Mione – besó su mejilla ya más tranquilo y salió de la oficina.


- Yo lo mato – la voz de la pelirroja se escuchó por todo el restaurant – te juro que lo mataré – rió un poco al recordar las mismas palabras que su amigo había usado hace unas horas atrás –

- Tranquila, Ginny – tomó su mano – no lo maté yo, no lo harás tu tampoco – trató de tranquilizarla –

- Puede que yo no lo haga, o tu … o Harry, pero Mamá, Mamá es otra historia, creo que ya estaba afilando el hacha cuando me fui – Hermione rió nerviosa –

- Es solo que no lo entiendo – suspiró –

- Y nadie, Hermione – Ginny tomó la mano de su amiga – Ron se ha comportado como el más imbécil del mundo mágico, o mejor dicho del mundo humano – habló molestándose cada vez más –

- Lo sé – un par de lagrimas bajaron por sus mejillas – trato de no estar triste pero … es inevitable, no quiero volver con el Ginny, por supuesto que no – movió su cabeza negando – aún así siento que viví una mentira … viví con un hombre que me ha tratado como si yo fuera una mierda para él.

- Por suerte amiga no te casaste con el –

- Por suerte – sonrió –

- Ahora – la pelirroja bajó su voz – cuéntame que es lo que querías contarme –

- Ay – se sonrojó – en verdad todo mi día había estado tan ocupada pensando en el imbécil de Ronald que ni había pensado en el –

- Él?! Quien?! Theo? Malfoy? –

- Malfoy – se mordió su labio –

- Cuéntame, y cuéntamelo todo –

- Bueno … ayer por la tarde nos vimos …

- Te acostaste con el – la acusó rápidamente –

- Si, Ginny – se movió incomoda – pero baja la voz – y agradeció estar un local de comidas Muggle, gracias a Merlín –

- Dios – movió su cabeza en sentido de aprobación – si … si … - puso su mano en su mentón mientras continuaba asintiendo – me parece correcto … aunque …

- Aunque? –

- No sé, pensé que te acostarías con Theodore primero – se levantó de hombros – pero hoy es un nuevo día –

- Ginny! – se sonrojó notoriamente –

- Qué? No me vas a decir que Theo te es indiferente –

- Por supuesto que no… es solo que … crees que está bien? –

- Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto que está bien, está más que bien – bebió un poco de su té – no creo que estés enamorada de Malfoy, verdad? – enarcó una ceja –

- Por supuesto que no – se apresuró a contestar – ayer me invitó a almorzar y la verdad quería pero no tenía ganas de moverme, así que le dije que viniera a comer conmigo … hablamos, nos reímos y una cosa llevó a la otra y bueno… pasó –

- Y fue bueno? –

- Decir bueno es quedarse corto – rememoró un poco sonrojándose – pero nunca me había sentido así … Theo me ha coqueteado desde que empecé a trabajar en el ministerio y … -

- Y quieres follártelo –

- No lo digas así –

- Digo lo que es – cerró sus ojos – hazlo – la miró directo a los ojos – debes aprovechar tu vida antes que te vuelva lo mojigata al cuerpo, no sabrás cuando te atrapará otro hombre y no pensarás en nadie más que él, como Blaise y yo – la castaña sonrió – así que antes que tu corazón vuelva a tener dueño aprovecha esto … mira que tener a dos bombones como los Slytherin no se tienen todos los días … bueno yo sí, todos los días – ambas rieron –

- Si … quizás tienes razón –

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