Fotografías
Hiroki siguió las instrucciones de Akihiko… y en verdad todo fue muy rápido y sencillo para él gracias a los arreglos de Aikawa.
-Dios.. cómo odio estar en deuda con esa mujer… - dijo sin poder evitar un escalofrío recorriéndole la espalda..
Sólo llevaba una mochila de mano. No llevaba más que un cambio de ropa y sus documentos y su cartera. Nada más.
Por supuesto su reservación estaba en primera clase. Así que su viaje fue bastante placentero. De hecho pudo dormir como un bebé casi todo el camino. Él mismo estaba sorprendido de lo tranquilo y relajado que estaba siendo que iba a buscar a Nowaki. Pero era bueno poder dormir… Especialmente un sueño sin pesadillas ni sobresaltos. Tal vez era el cansancio acumulado o tal vez era que su cuerpo sabía que después necesitaría de todas sus fuerzas.
Abrió los ojos y Hiroki observó que la asistente de vuelo parada frente a él lo veía preocupada. Hiroki se dio cuenta que el capitán estaba a su lado. Lo sujetaba de ambos hombros. Aparentemente lo estaba sacudiendo.
-Ah .. ya despertó!..
-Señor Kamijou.. ¿tomó alguna pastilla o algo así..?.. Durmió prácticamente todo el vuelo…
Hiroki se despabiló por completo. Había dormido era un decir. Prácticamente se había quedado muerto. No recordaba ni siquiera donde estaba.
La chica lo seguía viendo con preocupación. El capitán se había unido al club.
-Tal vez debería checarlo alguien del equipo médico en tierra.. –comentó el capitán volviendo a ponerse su gorra.
-No.. yo .. yo estoy bien.
-De todas formas. Es mejor que alguien lo acompañe. Andrea…
-Claro señor, yo me haré cargo. Señor Kamijou.. Lo acompañaré por sus cosas.
Hiroki sonrió .. Con razón estaba tan desorientado. Le estaban hablando en inglés.
-Disculpen si los preocupé... – respondió en perfecto Inglés.- Tenía mucho durmiendo mal… Pero ya estoy bien .. En verdad.-Dijo poniéndose de pie.
Hiroki hablaba desde pequeño inglés y francés. Para cuando salió de secundaria, hablaba alemán, ruso e italiano. Y durante su carrera, aprendió varios dialectos de japonés, mandarín y latín. Pero realmente se le había olvidado que iba a estados unidos.. Sólo se acordaba de Nowaki Nowaki Nowaki.. Pero claro .. iba a estados unidos.. Tendría que hablar en otro idioma.. Que tonto.
El que no trajera equipaje facilitó mucho las cosas, y salió rápidamente del aeropuerto.
Parpadeó mientras esperaba el taxi y se frotaba ambos brazos para darse calor. Nueva York estaba completamente nevado. No traía lentes oscuros y el reflejo del blanquísimo paisaje era molesto en sus ojos, pero además el frío que sentía era espantoso.. Le calaba hasta los huesos. No importaba .. nada evitaría que encontrara a Nowaki y hablara con él.
Al subir al taxi le pidió que lo llevara a la dirección que le había enviado Akihiko por mensaje.
-Es un edificio de dormitorios en la Universidad T.
-Enseguida señor.
Eran las cinco de la tarde cuando salió del aeropuerto.
Hiroki miraba hacia afuera. Pero en realidad no veía nada. No ponía atención al paisaje, ni a las calles ni a la gente. Era como si tuviera los ojos nublados. Estaba tan nervioso y asustado .. que sólo parecía mirar hacia afuera, pero en realidad estaba rezando. Hacía tanto que no rezaba. Pronto. Pronto vería a Nowaki. Y era lo único que le interesaba ver.
….
Llegaron a un edificio rojo en medio de muchos árboles, tantos que Hiroki pensó que estaban en medio de un bosque. Hiroki inhaló y expiró larga y lentamente. Pagó al taxista, tomó su mochila y bajó del auto.
-Gracias Señor, hicimos buen tiempo… Son las seis menos cuarto. Vaya con cuidado.
Hiroki asintió.
El taxi se fue. Dio vuelta y regresó por donde vino. Hiroki siguió parado en la acera donde lo había dejado.
El sol acababa de caer, pero no oscurecía todavía. Era un atardecer pálido, precioso y exótico. Pensó Hiroki. Entonces le ordenó a sus piernas caminar. Estaba temblando. No sabía qué tanta parte de la causa era frío y qué tanta parte de la causa era miedo.
Subió por el camino y luego por las escaleras que lo llevaban hasta el edificio rojo. Tocó varias veces hasta que se dio cuenta que estaba muy silencioso.
Se decidió a abrir y pasar. No había lugar para quitarse los zapatos. Recorrió el lugar con la vista.
Parecía algo así como la entrada de una posada. Había un pequeño escritorio como recepción en el fondo. Dos o tres salas por el lugar y un comedor largo al final del primer piso. La entrada estaba vacía. Los muebles eran todos de tela de diferentes colores. Y la decoración navideña estaba presente en cada posible punto en que fijara la vista. Monos de nieve, santa Claus y renos. Era una mezcla interesante. Pensó Hiroki.
Caminó hacia el escritorio. Había un libro abierto para registrarse. Pero estaba seguro que ese no era un hotel.
La computadora estaba encendida pero tenía un protector de pantalla activado. Había muchos letreros y avisos pegados en un pizarrón de corcho pegado a la pared detrás del escritorio.
Algunos estaban en alemán, otros en japonés, otros en inglés y otros más en francés. Hiroki sonrió. Eran avisos de exámenes, entregas de trabajos, recompensas por regresar libros u otros objetos perdidos.
Respiró hondo. Era una escuela. Muy bien. Estaba en su elemento. No debía estar asustado. Estaba en su elemento. Era lo más natural para el estar en una escuela. Caminó por todo el lugar. No sabía si podía ir hasta los cuartos de arriba sin anunciarse o sin pedir permiso. Decidió recorrer la sala. En un extremo de la pared a lo ancho de la habitación, había un mural de fotografías. Se acercó con mucha curiosidad. Algunas eran viejas fotografías. Parecía que el mural estaba dispuesto de manera que las fotos iban de las más viejas a las más nuevas, de izquierda a derecha. Hiroki se deslizó rápidamente hasta la derecha del mural de fotos.
Y ahí, ahí lo encontró.
Su hermoso hermosísimo Nowaki. Aparecía en muchas fotos. Había otros estudiantes con él, pero Nowaki destacaba en todas las fotos. Al parecer las fotos más viejas eran las del verano. En muchas fotos estaba rodeado de chicas.. Parecía que habían ido juntos a varios paseoss. Eso sentía Hiroki. Y curiosamente ya no sentía frío. Le empezó a hervir la sangre al ver el cuidado con que las fotos fueron tomadas. Nowaki parecía el centro de atención en todas. Había una chica que aparecía particularmente colgada del brazo de Nowaki en varias fotos. Nowaki sonreía en todas. En ninguna estaba triste o pálido o deprimido.
Sus manos se movieron solas hacia las fotos. Había una que estaba tomada recientemente, porque el paisaje estaba muy nevado. Nowaki estaba en medio de otros dos doctores. Sonreían. Mostraban un diploma o algo así en alto. Parecía que Nowaki había ganado un premio. Sonrió. Que gusto verlo tan feliz. Y a pesar de eso.. le empezaron a rodar lágrimas por los ojos.
Una mujer le habló de pronto tras de él.
-Buenas tardes… Se le ofrece algo?
Era una mujer mayor con sueter enorme con logotipo de la escuela bordado en él.
-Buenas tardes.- respondió Hiroki.- Estoy.. estoy buscando a Nowaki Kusama. …
La mujer se mostró desinteresada.
-Los domingos los doctores están fuera casi todo el día.. a menos que hayan tenido guardia en la noche.. entonces están en sus cuartos durmiendo. La verdad hoy no he visto a nadie…, es más, ni siquiera vinieron a comer… ¿Va a esperarlo?
-Sssi.. – afirmó Hiroki.. Estaba temblando otra vez. Era un día normal para Nowaki. Había venido sin previo aviso. Por supuesto si ni siquiera había hablado con él en seis meses. Pero lo que le rompía la burbuja de felicidad y de falsa seguridad que se había formado, era darse cuenta que para Nowaki, ese era un día normal. - ¿podría pasar a ver si está en su cuarto? .
…
Nowaki se despertó a regañadientes. Dos de las chicas del programa estaban tocando insistentemente a su puerta.
-Vamos Nowaki-kunnnn…. vamos.. prometiste acompañarnos a patinar en hielo… Esperamos toda la semana para esto … - protestaron las chicas del otro lado de la puerta. Finalmente giraron la perilla y entraron..
-Oigan .. – gritó Nowaki incorporándose en la cama. Que se metieran así a su cuarto ya se le hacía una imprudencia imperdonable.
-Estábamos dándote tiempo a levantarte.. Pero llevamos quince minutos tocando..
-Vamos no seas flojo.. Además no te quejes si entramos.. Nunca cierras la puerta de tu habitación…
-Esta bien.. pero esperen afuera.. Me cambio y salgo… - dijo Nowaki resintiendo el esfuerzo de atentar contra la pereza que lo embargaba constantemente.. Esas dos compañeras de la carrera eran verdaderamente un caso serio. Nowaki terminaba siempre arrastrado por ellas a lugares a donde no quería ir y hacer cosas que no quería hacer. Generalmente estaba cansando y sólo quería dormir cuando estaba fuera de la escuela o del hospital, pero de alguna forma sentía que tampoco era bueno que sólo estuviera encerrado. Eran extrañas, excéntricas y algo alocadas para su cultura, pero eran alegres, estudiosas y muy divertidas y siempre estaban viendo cómo ayudarlo en el programa de asistencia a niños especiales. Así que cuando ellas se ponían en este plan, no se sentía con el corazón para contrariarlas.
Nowaki vio el reloj cuando salió de su cuarto. Tres de la tarde.
-Oigan les parece si comemos algo allá.. Llegué y me acosté sin desayunar .. así que me muero de hambre…
Las chicas rieron, ya estaban acostumbradas al apetito descomunal de Nowaki.
-Claro Nowaki!... Justo enfrente de la pista hay una cafetería bastante buena…
Nowaki pasó la tarde con sus compañeras, sintiéndose forzado a seguirles el paso. Eran alegres y bulliciosas como unas colegialas, pero ambas eran especialistas en su campo y muy competentes, por lo que había observado él.
Habían comido, y seguían dando giros y giros en la pista de hielo. Jessica, la morena, les tomaba fotos constantemente. Anne la rubia, era quien buscaba toda ocasión de abrazarlo y sorprenderlo con gestos cariñosos y efusivos. Nowaki se sentía bastante incómodo y en muchas ocasiones se ponía de colores, pero sabía que las chicas lo hacían para divertirse a sus costillas, así que no sentía que tuviera de qué preocuparse.
-Jessica, Anne.. ya estoy cansado.. A qué horas vamos a volver…. Anne iba delante de él, así que se dio un giro rápido para reñir a Nowaki, de pronto sintió que la cuchilla se atoraba con algo y al suelo fue a dar girando estrepitosamente al piso.
Anne!- gritaron Nowaki y Jessica, patinando hacia ella.
…
Hiroki llegó a una habitación en el tercer piso. La número 8.
Respiró profundamente varias veces para calmarse. Tocó la puerta tres veces. Esperó. El corazón le latía tan fuerte que pensó que se le iba a salir del pecho. Volvió a respirar. Volvió a tocar tres veces. Esta vez más fuerte. Pero no muy rápido. No quería que Nowaki viniera a abrir molesto. De ser posible quería que su encuentro fuera solo ellos dos. Los dos tranquilos. Y que tuviera tiempo para saber sus razones.. pero sobre todo para convencerlo de regresar.
El corazón latía ahora tan rápido que pensó que le estaba dando un ataque de algo. Volvió a tomar aire. Esta vez por la boca. Estaba aterrado. Pero esta vez tomó la perilla de la puerta y la giró. No se iba a ir sin hablar con Nowaki.
Empujó la puerta despacio y se asomó. – Nowaki? – dijo en voz alta. Firme y clara para su sorpresa, porque en realidad sentía las piernas a punto de doblarse.
La habitación estaba a oscuras y en silencio. Busco a tientas un apagador en la pared y lo encontró.
El aroma de Nowaki y las cosas de Nowaki lo golpearon como una marejada. Hiroki se tuvo que detener de la pared. La cama estaba tendida. Algo de ropa sucia en una canasta. Unos zapatos de doctor fuera de su lugar. Libros y montones de revistas y notas estaban en un escritorio y junto a la cama. Hiroki se adentró en la habitación inhalando cada vez con mayor sentimiento.
Si. Estas eran las cosas de Nowaki. Vio su suéter favorito colgado en el respaldo de una silla. Lo tomó como enajenado y se lo llevó a la cara. Lo frotó contra su cara y se regocijó con su tacto y su olor.
Sintió que se embriagaba de alegría. Abrió los ojos y siguió recorriendo la habitación con la mirada. Junto a al escritorio había un montón de fotos de Nowaki..
-Vino a estudiar o a hacer modelaje ¿?- murmuró molesto. Había muchas chicas en las fotos. Particularmente la rubia encimosa de las fotos de la sala. Aparecía a un lado de Nowaki, atrás de Nowaki.. abrazando a Nowaki.. ¿Qué le pasaba a ese idiota? ¿Desde cuándo dejaba que cualquiera lo abrazara y lo …
Hiroki se escuchó.. Tal vez desde que me dejó… - se respondió en su cerebro. Su corazón dejó de latir con rapidez… y ahora fue el efecto contrario. Empezó a latir lentamente. Pero algo siguió empujando a Hiroki a recorrer las fotos y el escritorio.
Vio otra foto de una especie de graduación. Había varios estudiantes en la foto. Pero sólo Nowaki estaba recibiendo una medalla y un diploma especial. Los doctores que había visto en la foto de abajo estaban en esta, aplaudiendo con caras radiantes. Increíble. Se perdió un logro tan importante de Nowaki. ¿por qué lo sacaría así de su vida? ¿por qué no lo invitó a la ceremonia de graduación..?.. él hubiera gozado y celebrado como un loco, más que nadie en su vida.. ¿Quien se sentiría más orgulloso que él.. más dichoso de su esfuerzo y tenacidad y quien correría a abrazarlo con más alegría y emoción que él?.. No podía entender por qué Nowaki lo había privado de todo esto. Aun seis meses después de que lo dejara, en cuanto Él recibió el reconocimiento de profesor titular, lo primero que hizo fue voltear a compartirlo con Nowaki, como idiota, por reflejo , lo buscó entre la gente.
Eso fue otro golpe duro para Hiroki. Nowaki sonreía o estaba tranquilo en las fotos. Estaba con esa chica rubia o con algunos estudiantes y hasta con algunos maestros. Pero en todas se veía normal. En ninguna se veía triste o desmejorado, cómo él. Al parecer.. no lo echaba de menos.
Pasó saliva cuando empezó a comprender la situación. Pero como si estuviera en trance, y a pesar que cada hallazgo le causaba más dolor, siguió buscando, tocando, observando, todas las cosas que podía. Su mano izquierda aferraba el suéter, su mano derecha divagaba por el escritorio. De pronto abrió un cajón del escritorio. Lo hizo sin querer, sin proponérselo. Hiroki abrió los ojos con horror. El cajón estaba lleno de cartas. Estaban acomodadas en montones de cuatro o cinco cartas, sujetas con ligas o cinta adhesiva. Era una cantidad impresionante. Más de cien.
Nowaki se carteaba con alguien. Sintió que una lágrima caliente se rodaba por su mejilla. ¿Así o más claro Hiroki.? ¿Qué necesitas para entender? Ya hay alguien en su vida. Tiene una relación respaldada con docenas de cartas. Cartas de amor!. Si no fuera porque se trataba del amor de su vida, entregándose a otra persona, le parecería digno de una novela romántica.
A mí nunca me escribió una carta… Escuchó decir a una parte nueva de su cabeza.
Iba a tomar una de las cartas. Quería leer por lo menos una. Pero no tenía que abrirlas.. la forma tan organizada y cuidadosa en que estaban acomodadas.. Eran importantes. Eran cartas de amor. De un golpe cerró el cajón.
Ahora sabía que era un intruso en la vida de Nowaki. No tenía que seguir husmeando ahí.
De hecho. Ahora entendía que Nowaki había hecho todo lo necesario para que Hiroki se diera por enterado. A lo mejor no le había parecido la forma en que lo manejó.. Pero Diablos.. quien maneja con elocuencia y tacto todo rompimiento. Nowaki se llevó todo de su departamento. Dejó vacío el otro. Incluso lo entregó. Sólo mantuvo contacto con el orfanato. No se despidió siquiera de él y no lo había contactado desde que dejó la casa.
Ahora se daba cuenta de lo imbécil y patético que había sido.
Ya no podía seguir más ahí.
Además .. si ahora se topaba con Nowaki, se moriría de la vergüenza.
Se giró rápido y se salió de la habitación. Bajó las escaleras. Tomó el teléfono de la recepción, sin pedir permiso a nadie, marcó al número que le había dado Akihiko también.
Le confirmaron un taxi en diez minutos. Vio el reloj. Eran las 7 y cuarto.
La mujer que lo había atendido al llegar, había apagado casi todas las luces de abajo. Sólo estaban encendidas las del arbolito de navidad.
Hiroki se fue a sentar a un lado de la ventana del frente. Quería ver enseguida cuando llegara el taxi. Pasaron diez minutos y empezó a desesperarse, iba a levantarse para marcar otra vez, cuando percibió movimiento afuera.
Venían tres personas por la acera. Hiroki sintió la descarga de un rayo al reconocer a Nowaki. Y a partir de ese momento, se quedó sin aliento.
Se abrió la puerta del edificio, y una chica de cabello oscuro entró primero. Arrojó a los muebles de la izquierda unos zapatos o algo así. Nowaki venía cargando a una chica rubia sobre su espalda.
La rubia de las fotos.. –pensó Hiroki mientras se destilaba en su alma una copa de un veneno que todavía no había saboreado. A pesar de todo, se quedó inmóvil y sólo observando. Las mujeres eran escandalosas y no dejaban de hablar. Nowaki no bajaba a la chica de su espalda. Reían y hablaban con toda naturalidad. Hiroki se dio cuenta que Nowaki estaba hablando en inglés.
Ellos ni siquiera se percataron de él. Siguieron de frente y se llevaron su bullicio mientras subieron las escaleras.
¿Irían al cuarto de él.. o al cuarto de ella? – se preguntó Hiroki .No tuvo tiempo para más. El taxi llegó en ese momento.
Caminó hacia el taxi. Y se dio cuenta que estaba nevando. Tragó saliva con dificultad. Mientras caminaba sentía un ardor indescriptible en la garganta. También le parecía que ya no podía ni pasarse el aire. Se obligó a caminar con dignidad. Erguido. Firme. Fuerte. Ni por todo el oro del mundo se derrumbaría frente al edificio de Nowaki.
-Al aeropuerto por favor. De prisa.. Tengo que tomar el vuelo de las 10.
-Sí señor, enseguida. – respondió el taxista con el mismo tono de Hiroki.
El carro se alejó en la noche. Hiroki no volteó más.
..
Nowaki bajó a Anne con cuidado frente a su cama.
-Espera .. voy por hielos….
-Nowaki no te preocupes… estoy bien.
-Claro que no.. a quien crees que engañas.. Jessica.. busca vendajes y algún medicamento para la inflamación y el dolor.
-Estoy en eso- respondió la chica mientras se paró a buscar el botiquín.
Nowaki bajó las escaleras ágilmente. Se dio cuenta que escuchó a un carro frente al edificio. Estaban en un sitio aislado así que no eran frecuentes las visitas.. Insualmente, le ganó la curiosidad. Se acercó a la ventana y se asomó desde ahí. Alcanzó a ver que un taxi se alejaba por la calle.
-Que raro.. Quien habrá salido a estas horas?.. Ah .. el hielo.. – se alejó de la ventana y se fue a la cocina por una charola de hielos... - Bien.. parece que voy a poder experimentar con un paciente.. .. – se dijo Nowaki emocionado.
TBC
