Xiaolin Showdown/Chronicles
¡Hola!
Después de casi dos años sin vernos aquí esta la actualización de este fic que han estado solicitando.
Muchas gracias a todos por leer, Manny y yo les agradecemos su apoyo constante.
Descargo de responsabilidad: Los personajes de Xiaolin Showdown y Xiaolin Chronicles no nos pertenecen son propiedad de Christy Hui. Algunos Shen Gong Wu son propiedad de la Warner Bros. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.
Capítulo 10
El día después
Después de tan solo dos horas, Chase se levantó para hacer el pedido por teléfono. El número que consiguió oportunamente estaba en su cartera. Será mejor guardarlo.
Una vez hecha la llamada en seguida se dio una ducha rápida para salir y arreglarse. Con la corbata aun sin abrochar, se sentó sobre la cama, justo a un lado de Jack.
—Spicer -llamó tranquilamente sacudiéndole el hombro- Necesito que te arregles, y que luego hagas el postre ¡Spicer!
Jack gimió entre sueños al escuchar a Chase llamarlo ¿Por qué hacía tanto ruido? Pensó perezosamente hasta que lo recordó; el postre, la cena. El pelirrojo se incorporó en la cama de un salto pero se tuvo que recostar un poco después, se había mareado al cambiar de posición y su trasero y su espalda baja estaban punzando con dolor.
—Ouch... -soltó adolorido pero lo ignoro.- ¿Es tarde? -pregunto preocupado. Necesitaba al menos una hora para hacer el postre.-
—Tienes tres horas. -avisó.- Llegarán en tres horas.
El pelirrojo suspiro más tranquilo y se levantó para ir al baño y ducharse de una vez. Se sentía algo extraño al moverse pero supo que podía con eso. Se vistió con un pantalón negro y una camisa roja, dejando la corbata por esa noche. Además iba a hornear, no quería que un accidente ocurriera y arruinar algo.
Poniendo manos a la obra comenzó a preparar el pastel; cerniendo la harina, preparando el huevo, el chocolate... Poco a poco un olor agradable lleno la cocina y Jack se sonrió, sintiéndose en su elemento.
—Oye... -llamó desde la entrada de la cocina inhalando el delicioso aroma- ¿Seguro que estás bien? No quiero que de repente te caigas... –soltó en un gruñido para acercarse por detrás del joven y sorprenderlo por inhalar su piel.- ¿Te dejé muchas heridas? -preguntó recordando las mordidas. Si hubieran sido sus dientes, sus verdaderos dientes, le habría arrancado la piel sin darse cuenta. Tendría que ser más cuidadoso.-
Jack sintió un escalofrío cuando Chase se le acercó por la espalda y al escuchar su pregunta movió su cuello para mostrarle la piel expuesta. Para ese momento las marcas de dientes eran completamente visibles y oscuras en la piel blanca. Al verse al espejo y también al vestirse Jack no supo si el pelinegro lo había hecho a propósito pero, abotonando su camisa completamente, era difícil notar las marcas en su cuello.
—Mis piernas se sienten un poco raras todavía pero no creo caerme. -respondió sin perder la sonrisa.- Y las heridas estarán bien, me hice cargo después de bañarme... ¿Quieres probar un poco? -le preguntó, mostrándole la mezcla de chocolate que estaba batiendo.-
Chase en seguida metió su dedo al menjurje para probar el chocolate y hacer una expresión de sorpresa.
—Muy bueno. -admitió.- ¿Quieres una silla?
—No, está bien. -negó con tranquilidad y vació la mezcla en el molde, divertido con la preocupación que Chase estaba demostrando de pronto.- Pero tendré que descansar un poco antes de hacerlo tan fuerte como hoy. -soltó sin querer y se sonrojo al darse cuenta; todo su cuerpo seguía aturdido y él ya estaba pensando en la próxima vez.-
El mayor desvió la mirada, sorprendido por el comentario.
—Uh... No creo que sea buena idea hacerlo pronto. -soltó sonriendo y con ganas de reírse.- ¿Te gustó tanto, Spicer? -susurró en su oreja.-
El sonrojo aumento al sentir el aliento en su oído y Jack se mordió el labio, inseguro de que hacer... No podía mentirle, sería mentirse a sí mismo también sin embargo, al escuchar su apellido, el pelirrojo se recordó a si mismo que ese Chase, no era su Chase...
—S-sí... –tartamudeo.- Y tú lo sabes...
Para Jack la vida siempre traía muchas sorpresas, debido a su torpeza y a su capacidad sobrehumana de atraer los problemas empero, cuando se trataba de personas cercanas a él las cosas cambiaban ligeramente...
Él podía sentir en su pecho que su Chase estaba bien; estaba a salvo y confundido igual que él, sentía que con el otro Jack estaba teniendo los mismos problemas que él estaba teniendo con este Chase y sabía también que él, había sido el primero en caer... Aunque su Chase no tardaría mucho en seguir sus pasos.
Jack lo sabía; el hombre con el que acababa de tener sexo no era su pareja pero no había confusión ahí. En su mente podía distinguirlos perfectamente; él amaba a su Chase, a su pareja. Por este Chase sin embargo sentía el mismo deseo físico que no podía controlar cuando estaba cerca de su amante.
Quizá, eventualmente, podría enamorarse de ese hombre también...
Pero para eso necesitaría superar la pérdida de su amante y mucho más tiempo que el que podrían tener.
—¿Puedes ayudarme a poner la mesa? -le pidió, intentando distraer su cabeza antes de que le diera migraña.-
—Sí. -contestó para alejarse y buscar los platos e irse al comedor.-
A Young siempre, pero siempre le gustó el sexo. Simplemente no lo había tenido en un tiempo. Una parte de él no estaba muy contenta de lo que había sucedido, puesto sabía que tenía que irse, y que este joven no era necesariamente suyo.
—¿Y si nunca logro volver? -su voz humana soltó en su mente.-
—Entonces me quedo con Spicer. -contestó su voz de bestia.-
—Pero, ahora soy mortal. –refutó- No me gusta ser mortal.
—A mi tampoco. -confesó la bestia- Tampoco tengo mi magia.
—Quiero mi magia. -confesó el hombre.-
—Nos tenemos que ir. Ahora. -dijeron a la vez en casi un grito.-
Fue en ese instante en el que Chase se dio cuenta que había reventado un baso en su mano.
Al escuchar el cristal romperse Jack levanto la vista, esperando ver un desastre en el suelo pero se sorprendió al ver los cristales caer desde la mano del mayor.
—Chase -soltó preocupado y se acercó de inmediato a revisar su mano.-
Young no se inmutó al sentir las manos del joven la suya. Ni el dolor se lo hizo notar, nada. Mantenía la mirada fija a la nada para entonces tomar aire fuertemente y en un solo parpadeo sus ojos eran de animal.
—Discúlpame. -escupió para irse al estudio y encerrarse ahí.-
Jack parpadeo sorprendido cuando el mayor se fue así, como si nada, pero lo dejo estar porque empezaba a conocerlo.
—Debe estar meditando otra vez -pensó para sí. Por lo que alcanzó a ver su mano tenía cortes poco profundos y no había cristal incrustado así que no debía haber mucho problema. Le dolería pero no era algo que un analgésico no quitara... Sabiendo que regresaría cuando terminara el pelirrojo fue a buscar el recogedor para limpiar los restos de vidrio.- Pero ¿Cuánto necesita meditar una persona regularmente? ¿No se dormirá o algo así? -comenzó a preguntarse pero lo dejo para después, ahora tenía una mesa que poner y un postre por terminar.-
Young había empujado el escritorio para tener más espacio. El sillón y las sillas las amontonó en una esquina para que no le estorbaran. Se desabrochó la corbata y la dejó a un lado para entonces sentarse en el centro en posición de loto y comenzar a meditar.
Había sido hace muchísimo tiempo en el que alcanzó la iluminación, pero nunca lo había vuelto hacer. Si bien recordaba, estuvo cinco meses en su centro cuando regresó de la perfección. Esta vez, trataría de estar tan solo quince minutos, como máximo.
Comenzó a conectar sus chacras, tenía que encontrarse consigo mismo, del otro lado, tiempo y espacio.
Para cuando abrió los ojos vio la nada.
—¿No te conozco? -preguntaron a lado suyo.-
Al voltear, se vio a sí mismo con su ropa de entrenamiento, y una expresión muchísimo más relajada.
—Qué bueno que te hayas puesto a meditar. -soltó viéndole bien, sin darse cuenta que su voz sonaba a tres personas.-
El otro simplemente asintió.
—Me dijeron que eso era lo que te gustaba hacer a ti.
—Es mejor que lidiar con la gente.
—Sí, es un muy tranquilo en realidad.
—Espero que estés haciendo algo por regresarnos. -soltaron las tres voces en mal tono.-
—Jack es quién está investigando, creo que lo hace muy bien.
—¿Oh? –bufó.- ¿De dónde, exactamente?
—De tu biblioteca, sé que tienes lo que se necesita, pero... -bajó la mirada.-
—¿Pero?
—Jack dijo que lo que encontró es que las almas nunca han podido volver. -explicó.-
El Chase con las tres voces no contestó, le observó durante un momento para entrecerrar los ojos.
—¿Él te mostró que eso decía la información?-preguntó.-
El Chase con la mirada más joven alzó la vista son sorpresa en el rostro.
—Confío en Jack. –refutó.- No me diría mentiras.
—Pues, yo no confío en «Spicer». -las tres voces sonaron severas.- Spicer «nunca» fue de fiar.
—Puede cambiar. -declaró con la misma fuerza que el otro, y eso que solo era una voz.- Solo necesita la guía adecuada.
—Entonces. -suspiró.- ¿Te enseñó, o no, lo que decía la información?
No contestó para volver a bajar la mirada, en segundos la alzó de nuevo para verle con determinación.
—Buscaré el libro. -afirmó.-
—Al fin haces algo bien.
El de una sola voz bufó ante el comentario para entonces mostrar su serenidad.
—¿Estás cuidando de él?
Young de tres voces desvió la mirada.
—En realidad, me cuida a mí.
—Eso pensé. -rió.-
—Ponte a trabajar. -ordenó para darle la espalda.-
Chase volvió en sí en un jadeó frenético.
Se encontraba en la misma oficina dónde había comenzado a meditar, y se volteó al reloj para ver que dos horas habían pasado. Se levantó en seguida para que antes de salir del cuarto viera en el reflejo de la ventana lo bañado en sudor que estaba. Maldijo de bajo y salió del cuarto.
Jack había terminado con lo que tenía que hacer; el postre, la sopa y la mesa estaban ya listos. La comida que Chase ordeno había llegado minutos atrás y ya la había cambiado a platos para que pareciera que él la había preparado. El vino estaba listo y también tenía un poco de jugo para Omi. Incluso se había dado tiempo de revisarse en el baño otra vez, terminar de arreglarse y se tomó unos analgésicos para que sus piernas dejaran de sentirse extrañas y poder sentarse sin problemas. Ahora, lo único que faltaba era que el pelinegro regresara de su "meditación" antes de que sus invitados llegaran... Lo que iba a ocurrir en cualquier momento.
El mayor vio a Jack en la cocina, que era inevitable no se haya dado cuenta que salió del despacho. Sin decir nada, se dirigió a la habitación para meterse en el baño ignorando por completo al joven.
Jack estuvo a punto de ir detrás de él cuando el timbre sonó. El pelirrojo dio pequeño salto por la sorpresa pero se acercó a la puerta para abrirla y de inmediato se topó con el rostro sonriente de la madre de Chase y de Omi.
—Hola -saludo con una sonrisa y beso a Jia Li en ambas mejillas antes de abrazar también a Omi.- Vamos, entren... Siéntanse como en casa.
—¿Dónde está el tío Chase? -le pregunto Omi y Jack miro hacia la otra habitación.-
—Está terminando de arreglarse... Iré a decirle que llegaron, ustedes pónganse cómodos -y con eso fue directo al dormitorio y toco la puerta del baño para llamar al pelinegro.- Hey ¿Estás bien?
La puerta del baño se abrió de golpe para provocar que Jack hiciera un paso para atrás de manera automática. Young le observó con el ceño fruncido, estaba recién bañado con una toalla alrededor de su cintura.
—Estoy bien, no tienes de qué preocuparte. -declaro para pasarse al armario y sacar un buen traje.-
Jack apretó y relajo los puños varias veces, mirándolo con aprehensión. Chase parecía estar de mal humor otra vez y había una sensación en su pecho que estaba molestándolo...
—Después... -se dijo a sí mismo.- Tendremos toda la noche para hablar, después. -se repitió y tomo aire.- De acuerdo... -soltó no muy convencido.- Jia Li y Omi ya están aquí -le informó.- Ya está todo listo también, vamos a esperar por ti.-
—Espera. -lo tomo del brazo evitando que se vaya. Le miró a los ojos fuertemente y sonrió tan solo un poco. —Él está bien. -dijo eso para soltarlo.-
Su respiración se detuvo un momento al escucharlo y la sensación se desvaneció, reemplazándola con un calor agradable. Jack tomo la mano de Chase y la apretó con afecto; su Chase estaba bien, y eso era lo más importante.
—Gracias. -le sonrió con dulzura y salió de la habitación como un suspiro, sintiéndose mucho más ligero que los últimos días.- Chase estará listo en un minuto ¿Quieren algo de beber? -les pregunto a sus invitados con una sonrisa enorme.-
Personalmente, no estaba seguro de habérselo dicho, pero al ver cómo se puso no parecía tan malo.
—¿Qué es lo peor que podría pasar? -se preguntó con una mueca.-
En seguida, terminó de vestirse, el traje estaba listo, corbata y buena actitud. Salió del cuarto y llegó al comedor y mostró una gran sonrisa.
—Disculpen la demora. -saludó.-
—Hola tío Chase -Omi fue el primero en saludarlo.- ¿Por qué no me dijiste que Jack vivía aquí ya? -le preguntó son perder la sonrisa.- ¿Ahora puedo llamar "tío" a Jack también? La abuela dijo que podía hacerlo pero quiero que tú me lo digas ¿Puedo? -preguntó el adolescente mientras Jack servía el vino, sonrojado hasta las orejas.-
Chase no pudo evitar reírse mientras se acercaba a la mujer.
—Llámale como él quiera que lo hagas. -declaró para voltearse a su madre. —Muy buenas noches. -soltó besándola en la mejilla.-
Jia Li en seguida soltó una risotada para ver a Chase.
—¿Desde cuándo eres tan formal conmigo? -preguntó divertida.- Algo debiste haber hecho.
Chase sonrió ante el comentario.
—No puedes probarlo. –contestó.-
Jia Li alzó la ceja ante eso, pero lo dejó pasar.
—¿Qué hicieron de cenar niños? -preguntó viendo a Jack.-
El pelirrojo sonrió un poco apenado pero aun así coloco los platillos en la mesa.
—Ensalada y camarones a la mantequilla. -anunció; se suponía que él debió preparar algo así pero... Al menos tenía algo más para ellos.- Y además, aprovechando que Jia Li quiso compartirlo conmigo... -Jack regresó a la mesa y destapo un recipiente del que de inmediato se escapó el vapor caliente.- Sopa Lao Mang Long... Que espero haya salido bien -el pelirrojo supo que tal vez tomo un poco más de analgésicos de lo que debía porque el olor de la cosa verde no lo había afectado tanto como antes... Eso o que paso mucho tiempo aspirando el aroma cuando la preparo.-
La familia Young iluminó sus expresiones ante la sopa colocada en el centro en una gran olla de porcelana. Jia Li se puso de pie antes que Chase u Omi lo hicieran y sonrió ampliamente a Jack.
—¿Puedo servirla? -preguntó con emoción en la voz.-
—Por favor. -respondió el pelirrojo cruzando los dedos detrás de su espalda.-
Había hecho todo lo que decía la receta pero aun así...
—Por favor que haya salido bien -rogó internamente.-
La mujer en seguida tomó el plato de Chase y sirvió elegantemente como un Young lo haría y entonces, se volteó a verlo.
—Dime cómo está. -ordenó. Chase en seguida tomó su cuchara y la probó, no contestó sino que se quedó saboreándola un minuto mientras Omi y Jia Li le veían muy tranquilos. Excepto Jack.-
Jack no estaba tranquilo. Nada tranquilo. Intento mantener una expresión relajada pero era imposible para él. Miro a Chase, expectante, mientras luchaba para no comerse las uñas y retenía la respiración sin darse cuenta.
—¿Por qué? ¿Por qué disfruta torturándome así? -pensó nervioso, era casi como cuando Chase lo llevo a conocer a su madre... O incluso peor... No debió preparar la sopa, no debió hacerlo, si salía mal estaría horrible y... y... lloraría, probablemente por el resto de la semana.-
Chase entonces soltó la cuchara y se limpió con la servilleta de tela y sin ver a nadie en específico.
—Esta diferente. -declaró.-
Jia Li asintió ante la declaración y Omi solo sonrió con intenciones de probarla él. La mujer en seguida se volteó a ver a Jack con una sonrisa divertida, y entonces se dio cuenta.
Al escuchar al pelinegro Jack se sintió algo decepcionado pero cuando Jia Li lo miro, con esa sonrisa diferente... El pelirrojo simplemente lo supo.
—¿Qué fue lo que cambiaste en la receta? -pregunto con una sonrisa; debería estar molesto en cambio lo alegraba que esta vez la diferencia no fuera por culpa suya.-
—Cilantro. -contestó sin más. Ella nunca usaba cilantro en la sopa, sin embargo, el cambio que le daba no era del malo, sino que le daba un sabor único. —Esa es solo para que la hagas tú. -dijo tranquila para entonces servirle a Omi, a Jack y a ella de último.-
El pelirrojo ladeó la cabeza, pensando a mil por minuto ¿Jia Li se había dado cuenta de que no le gustaba su sopa? ¿Por qué el cambio de sabor? ¿Por qué el cambio de la receta? Habría preguntado algo pero sabía por experiencia que a veces era mejor dejar las cosas estar con los Young así que tomando valor tomo su cuchara para probar la sopa que como siempre estaba... No tan mal.
Jack parpadeo sorprendido y volvió a tomar otro poco pero no cambiaba, la sopa sabía mucho mejor para él. Con una sonrisa decidió enviarle un regalo lindo a Jia Li apenas llegaran a París.
Jia Li la probó y se volteó a Chase.
—Está perfecta, ¿verdad? -el hombre enseguida sintió complacido. —¿Y tú querido, qué tal? -se volteó a Omi.-
—Es muy buena, tío Jack -le dijo el adolescente y Jack sonrió avergonzado; el que Jia Lo le hubiera dado la receta y que Omi lo llamara así era como si hubiera pasado a ser, oficialmente, parte de la familia.-
Habría sido perfecto si su Chase hubiera estado ahí pero, el saber que estaba bien lo tranquilizaba mucho.
El resto de la cena transcurrió tranquila hasta que llegó la hora del postre. Jack se sentía totalmente tranquilo ahora porque eso era algo que si dominaba. Con toda seguridad sirvió las rebanadas de pastel acompañándolos con un poco de helado decorado con hojas de menta (una porción extra para Omi y Chase).
Jia Li probó el pastel y soltó un suspiro resignada.
—Este es realmente tu territorio, ¿eh? -le dijo a Jack. —Espero que no te sobre pases con eso. -le dijo a Chase apuntando a su vientre.-
—Nunca he tenido ese problema. -aseguró el hombre con una mala expresión.-
Jia Li volteó a verlo con la ceja levantada y se volvió a Omi.
—¿Verdad que está delicioso, querido?
—Muy delicioso... ¿Más por favor? -el pelirrojo se rio.-
—Solo porque vas a regresar a la escuela y hay comida horrible ahí -le dijo mientras le servía un poco más.-
Desde que otro Chase había llegado Jack tuvo que hacerse un poco más observador y en ese momento, al ver a la madre de su amante levantar la ceja supo que debía llamar su atención
—Bueno, además de la cena los invitamos también para decirles algo más ¿Cierto Chase?
Chase simplemente asintió concentrado en su postre. Jai Li le vio un momento y entonces le prestó toda su atención a Jack.
—¿Y qué es, Jack? –sonrió-
—Para celebrar nuestro aniversario vamos a ir de vacaciones a París -le explicó.- Será un viaje de una semana y saldremos pasado mañana así que creímos que sería bueno avisarles -sonrió con tranquilidad.-
—¡Oh, pero lindura! -dijo la mujer muy complacida. —Espero que traigan souvenirs. -se volteó a Chase.-
—Por supuesto. -soltó sin verla.-
—¡Claro que sí -soltó Jack y por lo bajo lanzó su pierna para patear al pelinegro- ¿Qué hay de ti? ¿Quieres algo especial de París? -le preguntó a Omi que, por intentar responder termino ensuciando su camisa de helado.-
—Me gustaba esta camisa -se quejó el menor y Jack se levantó de la mesa para ir con él.-
—Déjame ver... Está bien, creo que puedo limpiarlo, vamos al baño. -lo tranquilizo y lo llevo con él.-
Al momento en el que Jack y Omi abandonaron el lugar Jia Li en seguida se volteó a Chase.
—¿Qué tienes? –preguntó.-
El hombre entrecerró los ojos.
—¿Nada? -soltó irónico.-
—Me tratas cómo sino me conocieras. -musitó.-
Chase no contestó.
Jia Li entonces le miró a los ojos, muy atenta que Chase se sintió expuesto. Nunca había estado más incómodo en la vida. No, no es cierto. Ayer también lo estuvo, pero con Jack ¿Por qué estás cosas le pasan a él?
—Me miras cómo si... -comenzó la mujer.- Cómo sino me hubieras visto en mucho tiempo. -dijo en casi un susurro.- Y eso no es todo. No recuerdas muchas cosas, ¿No es así?
Chase no supo qué decir.
—También con Jack... Le ves diferente. -afirmó.- Le miras cómo si fuese un objeto. Yo no te eduqué así.
Chase entonces hizo una mueca ante el comentario. No fue educado por su madre, en realidad, pasó gran parte de su vida bajo el cuidado de los monjes que le entrenaban y luego se fue como entidad Heylin. Todo lo demás lo aprendió por su cuenta.
—No es que no recuerde. -comenzó.- La cosa es que...
—No lo sabes. -interrumpió con la afirmación. Young no dijo nada más. Jia Li entonces sogueo viendo a esos ojos tan oscuros, tan llenos de vejes, y fuerza. Rugían. Eran los ojos de Chase, sí, pero diferentes. Tan distintos.-
—¿Quién eres? -se atrevió a preguntar.-
—Todo listo -anunció Jack cuando volvió.- Solo hay que lavarla cuando llegues a casa y todo estará bien... -comento antes de darse cuenta del ambiente en la cocina- Oh, oh... -pensó al verlos a ambos.-
Jia Li podía parecer tranquila pero era una mujer que sabía imponerse y por más guerrero malvado que fuera Chase el pelirrojo sabía, por experiencia, que cuando una madre habla un hijo escucha aunque no quiera.
Si Jia Li se había dado cuenta de algo entonces... No, no se le ocurría nada, solo que no quería involucrar a Omi en eso. Al menos no a él.
—Oye Omi -lo llamo para tenderle su celular.- Mira este juego, acabo de descargarlo -el adolescente casi se lo arrebato de las manos al quitárselo.- Y deberías estar escribiendo lo que quieres que te traiga de...
—Oh... Se ve muy bien ¿Es ajustable? Si, lo es... Iré a la sala a verlo. -con la atención de Omi en algo más Jack se acercó a la mesa, sonriendo como si nada hubiera ocurrido.-
Jia Li y Chase no dijeron nada, ni siquiera se inmutaron cuando Jack llegó o nada. No dejaron de sostenerse la mirada y era muy obvio que ninguno lo iba a soltar.
El pelirrojo los miro también, pasando su mirada de uno a otro como si fuera un partido de tenis.
No quería hacer esto; era lo último que quería hacer. Estar atrapado en medio de una pelea entre ambos Young era lo más horrible que podría pasarle, sobre todo porque no era su Chase... Pero Jia Li si era su suegra y eso lo ponía en la peor de las situaciones.
La idea de dormir en el sofá de su oficina parecía tan tentadora...
Jack se aclaró la garganta para llamar la atención de los dos y se sentó a la mesa.
—¿Qué ocurre? -pregunto aunque no deseaba saberlo de sus bocas; un poco más de estrés para la noche. Perfecto.-
Ambos se voltearon al mismo tiempo a verle con la mirada de cuchilla que tenían a tan solo unos cuantos segundos.
Chase no dijo nada, pero con la mirada sí, la que gritaba fuertemente el "No interfieras."
—Creo que lo sabes mejor que yo. -contestó Jia Li.-
De haber tenido un par de años menos probablemente habría retrocedido y se habría tirado a llorar pero había crecido un poco desde entonces (y había aprendido a esconder mejor su miedo también). Jack suspiro y enterró su rostro en sus manos. De verdad iba a odiar esto.
—Sí, lo sé... Escuchen, yo realmente no quiero ver correr sangre aquí pero si van a pelear díganmelo para sacar a Omi porque, estamos todos de acuerdo en que él no tiene por qué pasar por esto ¿Bien?
Jia Li soltó un bufido para llamar la atención de ambos.
—No creo que eso suceda. -afirmo para voltear a ver a Chase.- Sea lo que sea, es más grande que yo. ¿Verdad? -Young no dijo nada, solo sonrió con una expresión de victoria. Jia Li con una mueca vio a Chase y se volteó a Jack.- Es muy peligroso, ¿Lo sabes?
—Puedo manejarlo, créeme. En cualquier caso puedo dejarlo inconsciente, amarrarlo y dejarlo encerrado en el armario -se rió antes de suspirar y tomar la mano de la mujer- Estamos haciendo lo que podemos para volver todo a la normalidad Jia Li, te lo juro. Y no debes preocuparte, él está bien.
—El peligro no es necesariamente físico. -soltó Jia Li.-
—Sabes mucho de lo que hablas. -mustió Chase para recargar su cabeza sobre su mano y verla divertido.- Usted parece tener una idea de saber... no, estoy mal. Ustedes un medium. -declaró para que Jia Li no dijera nada.- Desde que la vi supe que algo tenía que tener por ser mi madre.
La mujer se rió al fin para verle mejor.
—El darse cuenta no era difícil. -asegura.- Tú no ocultas nada, quieres que todo te tenga miedo de antemano.
—Así trabajo.
—Me di cuenta.
Jack los miro de uno a otro de nuevo, completamente confundido ¿Medium? ¿Jia Li? ¿En serio?
Jia Li mantuvo su expresión seria y le observó bien.
—Entonces... –comenzó- ¿Quién eres?
Chase deshizo su expresión de gracia y seriamente le contestó.
—Yo soy Chase Young. -afirmó. Jia Li negó con la cabeza.
—No... Eres otra cosa. Supongo que la pregunta adecuada es, ¿Qué eres?
El pelirrojo parpadeo sorprendido al escuchar a la mujer. Chase le había dicho que era un guerrero inmortal pero hasta ese momento no había pensado en cómo es que había obtenido la inmortalidad exactamente... Algo le decía que tenía que ser algo extraño y oscuro y eso le preocupaba levemente porque cuando pequeño había tenido una experiencia poco agradable con eso.
—Oh, por favor. -soltó el mayor.- Usted dijo que era muy obvio. Jia Li le siguió observando. ¿Realmente lo era?
—Umh... Siendo el único en esta mesa que parece no saber absolutamente nada... ¿Alguien podía, por favor, explicarme de que están hablando? -pregunto algo exasperado.-
—Pues, Jack. -soltó Jia Li sin quitarle la vista al hombre sentado a su lado.- Me temo que estamos tratando con un demonio. -declaró.- No sé a qué viniste, pero te pido, que te alejes de Jack. -ordenó la mujer.-
Chase bufó.
—A mí nadie me dice qué hacer. -sentenció. Jia Li se puso de pie para pararse entre él y Jack.-
—Déjale. No tienes derecho a su alma.
—¿Y si la quiero de todos modos, qué?
—¡No es un juguete!
—Woah -soltó el pelirrojo.- Ok, tiempo fuera. En primer lugar aquí nadie va a tener el alma de nadie. Mucho menos la mía. En segundo lugar, tú -dijo apuntando a Chase.- Debiste mencionar algo como eso antes, como cortesía al menos. Y en tercero; deja de hablar de mí como si fuera una cosa. Eres mortal ahora, recuerda que puedes lastimarte y yo no voy a dejar que me pisotees ¿Recuerdas? Ahora, todos nos vamos a tranquilizar y a escuchar explicaciones.
Chase rodó los ojos.
—Esa información es completamente irrelevante. Y el ser mortal no cambia lo que soy, además, ya es un poquito tarde para que me digas que no puedo hacer lo que quiera contigo. -musitó sonriendo.-
Jia Li en seguida abrió los ojos sorprendida para voltearse a Jack.
—Querido, dime que no le dijiste o hiciste nada que tuviera contacto directo contigo. -soltó suavemente la mujer viendo al pelirrojo a los ojos.-
—Umh... -Jack habría apartado la vista pero Jia Li era imposible de ignorar- Podría decirse que sí... –tartamudeo.- Espera ¿Eso tiene algo que ver con mi alma? Porque hasta donde se debes saber que estás haciendo para tener un trato con un demonio ¿No? ¿Cierto?
—Jack, no hicimos un contrato. -contestó Chase interrumpiendo a Jia Li que tan solo había abierto la boca.-
—No sabría decirte lo qué es exactamente, puesto no tengo idea de qué es. -soltó la mujer viendo a Chase con mala cara.-
—Usted dijo que era obvio. -repitió encogiéndose de hombros.- Él sabe. -dijo viendo a Jack.- Yo te lo dije.
Jack cabeceo, pensando en lo que había hablado con Chase antes.
—Un guerrero dragón –repitió.- Un guerrero dragón e inmortal, eso dijo. Eso dijiste -apuntó el pelirrojo para después encogerse de hombros.- Si él dice que estaré bien entonces lo está -le dijo a Jia Li.- Puede parecer lo más odioso que quieras pero en el fondo él y Chase, mi Chase, tienen varias cosas en común.
Jia Li abrió los ojos fuertemente viendo a Jack.
—No creo que sepas con qué te estás metiendo. -soltó nerviosa.-
—Sería con "quién" -interrumpió Chase- No soy una cosa. -sonrió a la mujer.-
—No tienen nada en común. -gruñó.-
—Lo tienen -repitió Jack y se acercó a abrazar a la mujer para decirle algo que solo ella pudiera escuchar.- Puede parecer fuerte pero ha estado demasiado tiempo solo, tanto que ya olvido lo que es convivir con los demás -le susurro para separarse y hablar en voz alta otra vez.- Estoy bien. Estaré bien. En cualquier caso es él quien tiene que preocuparse. –sonrió.-
Chase entrecerró los ojos ante el comentario.
—No estoy segura, querido... -soltó Jia Li con una mala expresión.-
—Yo escucharía a la mujer... -murmuró el dragón pero nadie lo escuchó.-
—Confía en mí, me conoces... Y si menciona algo sobre contratos o mi alma diré "No". Además, necesitamos trabajar juntos para que ambos regresen a donde pertenecen... Ahora, como esta puede ser la última vez que se vean ¿Una despedida civilizada sería mucho pedir?
Jia Li se volteó a ver a Chase.
—Adiós. -contestó simplemente. Young solo asintió.-
—Ay por... Bien. Bien ¿Quién me mando a enamorarme de Chase Young y venir a esta familia? Nadie, fuiste tú Jack, tu solo te metiste en esto... -se recordó el pelirrojo al ver el intercambio tan frío.- Iré con Omi, parece que es el único más cuerdo de toda la habitación, sin ofender Jia Li, con permiso. -Jack comenzaba a pensar muy seriamente en ir a dormir a su oficina.- ¿Qué tal el juego? -le pregunto al adolescente.-
—Es muy bueno pero no me gusto demasiado -respondió Omi.- ¿Cuándo crees que tío Chase regrese, tío Jack? -y con eso el pelirrojo supo que el universo, DE VERDAD, disfrutaba de torturarlo.-
—Solo espero que sea antes de que termine de volverme loco -había pasado toda la noche intentando no involucrar a Omi para que, al final, el chico lo escuchara de cualquier modo.- Sé bueno con él, parece que te quiere igual que tu tío -murmuro con cansancio y sujeto su cabeza; estaba comenzando a tener jaqueca.-
¡Gracias a todos por sus mensajes!
