¡Hola! Siento no haber podido actualizar este pasado fin de semana, ¡lo siento! . Tenía mucho que estudiar... Pero bueno, aquí está el capítulo que correspondía al sábado... A ver qué os parece ;D Por cierto, abajo, después de las respuestas a los comentarios de Guests, tengo una preguntilla para vosotros/as...

¡Espero que os guste el capítulo!


POV Draco

Durante la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, atendí poco o nada, dedicándome casi por completo a dejar vagar libremente la mirada por el aula, pensando en mil cosas y en ninguna a la vez.

Había demasiadas cavilaciones navegando en las aguas de mi mente… Por un lado, estaban los Slytherins. Esos idiotas seguían evitándome como si de la peste misma se tratase. Del resto de las casas me lo habría esperado, pero, ¿de mis compañeros? ¿De los que eran casi como hermanos para mí? De ellos nunca.

Sin embargo, no podía dejar de reparar en las constantes miradas que me dirigían Blaise y Pansy. Como si quisieran decirme algo y no se atreviesen… En cualquier caso, yo no tenía la menor intención de ponérselo fácil. Fuera lo que fuese, que se las apañasen sin mi ayuda. Los traidores habían sido ellos…

Después estaba el tema de la carta que había recibido un par de noches atrás. Al pensar en lo que aquellas palabras decían, arrugué sin darme cuenta el pergamino que sostenía entre mis manos. Gruñí por lo bajo, molesto, relajando los dedos. Sentí en mis ojos aquel odioso picor que precedía a las lágrimas, y parpadeé un par de veces para evitarlo. Desde luego, no iba a llorar en clase. Con que me hubiese visto Granger ya tenía más que suficiente…

Granger. Mi tercer y mayor quebradero de cabeza. La única de todo el colegio que todavía me hablaba. La única que me trataba no como a un ser inferior o superior, sino como a un igual. La única a la que odiaba con toda mi alma. La única que era capaz de desquiciarme con tan solo un par de palabras.

Y la única que no me era indiferente.

Inconscientemente, miré hacia donde ella se hallaba sentada con los otros dos integrantes del Trío de Oro preparando un remedio para no sé qué maldición… Una especie de mezcla entre DCAO y Pociones.

La comadreja trataba de cortar un bubotubérculo con el arte y la elegancia de un oso ebrio modelando figuritas de hielo. Ella chasqueó la lengua e intentó ayudarle, dándole indicaciones tan silenciosamente como le era posible… pero al sujetar la muñeca del pelirrojo para evitar que este cometiese algún error irreparable, Weasley aplastó accidentalmente un extremo del bubotubérculo, con lo que un chorro de pus de aspecto repulsivo fue a parar a la mejilla de Potter, que se encontraba absorto en sus pensamientos.

Tuve que hacer un gran esfuerzo para no soltar una sonora carcajada.

Sobresaltado, Cara Cortada miró a sus compañeros con expresión confusa. Weasley y Granger aguardaron en silencio, esperando alguna demostración de enfado por parte de Potter… pero, para mi sorpresa, el niño que vivió se llevó una mano a la boca y rompió a reír.

Su diversión se contagió inmediatamente a sus compañeros de mesa, que también se encontraron en serios problemas para ocultar su jolgorio del agudo oído de Snape.

Los tres inclinaban la cabeza mientras sus hombros se convulsionaban por la risa, hasta que, finalmente, Granger sacó un pañuelo de su bolsillo y limpió con él la mejilla de Potter, ambos risueños.

Aquel gesto de cariño me enervó la sangre. ¿Por qué yo no podía estar rodeado de gente que me quisiese? ¿Por qué no podía tener amigos de verdad como ellos? ¿Por qué no tenía derecho a ser feliz? ¿Solo por llevar mi estúpido apellido? Si era así, tal vez debería plantearme deshacerme de él.

Sacudí la cabeza, anonadado. ¿De verdad acababa de pensar eso? Estaba comenzando a creer que necesitaba ayuda psicológica. ¿Yo? ¿Renunciando a mi apellido por envidia a la vida del Trío de Oro? Patético.

Tan pronto como la clase acabó, salí del aula, casi a la velocidad de la luz. Necesitaba irme de allí, largarme de las mazmorras, coger aire puro, tranquilizarme y despejarme.

Sin embargo, al pasar por la puerta una mano me sujetó el codo, y cuando me volví me encontré cara a cara con Blaise Zabini, que sonreía algo incómodo. A su lado, Pansy fijaba la mirada en el suelo, con sus mejillas ardiendo.

—Hey, Draco… —comenzó él, y tragó saliva, como si quisiese ganar tiempo para decidir cuáles serían sus próximas palabras. Me giré hacia ellos y me crucé de brazos con una ceja alzada, esperando—. Verás, Pansy y yo queríamos… bueno, queríamos disculparnos por nuestro comportamiento de estos últimos meses. Ya sabes… por dejarte de lado y esas cosas. Nos hemos dado cuenta de que no estuvo bien y… la verdad es que… bueno… en fin, nosotros…

—Las disculpas nunca han sido lo tuyo, Blaise —le interrumpí, poniendo los ojos en blanco. No obstante, tuve que contener el impulso de saltar de la alegría, y me esforcé en permanecer serio.

—Draco… lo sentimos mucho, de verdad —intervino Pansy, mirándome con tristeza—. Perdónanos, por favor. Te echamos de menos… —añadió con un susurro.

Resoplé, fingiendo estar aburrido de ellos, aunque lo cierto era que yo también les extrañaba. Y mucho. Pero pese a todo, habían sido unos capullos conmigo, y seguía ofendido.

—¿Os hacéis una idea de lo idiotas que lleváis siendo desde que empezó el curso? —gruñí.

Pansy asintió, mordiéndose el labio inferior, y Blaise bajó los hombros con derrota.

—Lo siento, tío… —murmuró, genuinamente avergonzado. Chasqueé la lengua. No me gustaba verlos así.

—Deja ya de repetir eso, ¿quieres? Pareces un disco rayado… En su lugar, dime qué hacemos ahora. Tengo un rato libre antes de mi siguiente clase…

Blaise y Pansy me miraron con los ojos muy abiertos.

—¿Eso quiere decir que nos perdonas? —inquirió ella, sonriendo con emoción.

—No, eso quiere decir que no soporto vuestros lloriqueos inútiles… Bueno, vale, y que puede que os perdone. Aunque sigo pensando que sois idiotas.

Blaise soltó una carcajada.

—Bien, con eso me basta.

Sonreí brevemente, y entonces escuché una voz irritada diciéndonos:

—Apartad vuestras escamas de mi camino, serpientes —era, cómo no, la comadreja, dirigiéndome una mirada iracunda.

—¿Quién te ha dado permiso para hablarme, pobretón? —repliqué, observándole con desprecio. Y en ese momento, los otros dos miembros del Trío de Oro se unieron al pelirrojo.

—Apártate, Malfoy, por favor —dijo Potter, con imperturbable educación. Porque así llevaba tratándome desde que comenzó el nuevo curso: como si fuésemos corteses desconocidos que no tienen nada que ver ni se deben nada el uno al otro.

Y yo me había esforzado en no romper esa especie de tregua fría que habíamos pactado sin palabras meses atrás. Todo parecía ser mucho más fácil así.

Pero una cosa era no meterme con él, y otra muy distinta dejar que la comadreja me pisase.

—Muy bien —concedí, retirándome hacia un lado para cederles el paso—. Adelante. Pero la próxima vez, Potter, te recomiendo que ates a tu mascota. Este chucho pulgoso va por ahí buscando pelea, y puede que termine encontrándola…

—¿Cómo me has llamado? —gritó Weasley, dando un paso hacia mí con los dientes apretados y gesto fiero. Le miré con asco.

—Chucho pulgoso. ¿Por qué? ¿Algo que objetar? —repliqué en el mismo tono. Blaise me puso una mano en el hombro y siseó junto a mi oído:

—Déjalo, no merece la pena que te metas en problemas por su culpa…

Me zafé de él de un movimiento seco, pero no dije nada más, y me limité a mirar a Weasley con rabia.

Él se aproximó más a mí y abrió la boca para insultarme de nuevo, aunque yo nunca llegué a oír sus palabras, porque entonces Granger intervino.

—Ron, por favor. Déjalo ya. Vámonos de una vez —su voz sonó calmada pero autoritaria, como la de una madre que sabe que será escuchada.

Weasley la miró, aún algo enfadado, pero asintió con rendición e hizo ademán de alejarse, pasando a nuestro lado.

Sin embargo, justo cuando se estaba yendo, Pansy dijo mordazmente:

—Ay, comadreja… ¿qué harías sin tu novia?

Él se paró de golpe en el pasillo, tensó los músculos y siseó sin volverse hacia nosotros:

—Ella no es mi novia.

Y sin más se fue a toda velocidad.

Potter resopló y le siguió, precediendo a una Granger que, si mi intuición no me fallaba, y estaba seguro de que no lo hacía, parecía infinitamente desolada.

Y, por alguna extraña razón, esto me molestó.


RESPUESTAS A COMENTARIOS DE GUESTS

Raquel: ¡Hola! Jajaja, muchísimas gracias por tu comentario, guapa, le subes el ánimo a cualqueira ;D

¡De nuevo gracias por tus palabras! Un besazo enorme.

PREGUNTA: ¿Alguien sabe hacer fotos en plan montaje? Estoy buscando una para el "avatar" de esta historia, de Draco y Hermione, pero yo no sé hacerlas... ¿Algún alma caritativa que sepa de esto? Si os parece, os paso mi correo para que me mandéis alguna foto de propuesta, y si la pongo de avatar los derechos por supuesto seguirán siendo del autor/a, cuyo nombre añadiré al resumen del cap...

Nada más por hoy.¡Un besazo enorme a todos/as!

MA.A