Norberto (primera parte)

-¡Son un par de idiotas!- Tonks golpeó con la mano las nucas de Charlie y Orestes acallando su conversación.

-¡Pero yo no hice nada! la culpa es de Orestes-Charlie se sobaba la cabeza mirando a Tonks con expresión ofendida.

-Ya les dije que fue un error, no era mi intención hacer llorar a la hermanita de mi colega, ¡no me vean así!

-Pobre de tu hermana, debió asustarse muchísimo- Tonks se sentó en una silla del diminuto comedor de la tienda de campaña que compartían ambos chicos.

-No tanto como Weasley con el vociferador que le envió su mamá-Orestes lo veía con expresión burlona.

-Solo de acordarme me da vergüenza-Charlie enrojeció-Bartus y McKinnon estaban ahí, afortunadamente lo tomaron con humor y no me dijeron nada.

De lo que hablaban los jóvenes fue un incidente acontecido por un envío mal hecho. Sucedió cuando Charlie obtuvo sus primeras quemaduras hechas por un dragón, las cuales se había hecho al ayudar a unos compañeros del equipo agua cuando entraron en un nido a ayudar a una cría de Ironbelly Ucraniano que no podía salir por si mismo del huevo, la idea era entrar, romper un poco el huevo y vigilar que la cría saliera, para eso, otro equipo debía someter a la madre con un hechizo aturdidor para que el grupo donde iba el pelirrojo hiciera lo suyo, todo salió muy bien, pero la hembra despertó del hechizo antes de lo previsto, obviamente no le gustó ver intrusos en su nido, y lanzó una llamarada de fuego, la capa lo hubiera cubierto, pero al hacer un movimiento para cubrir a una compañera dejó al descubierto su brazo derecho y ahí fue donde el fuego lo alcanzó.

Szabo Szőcs, el coordinador del equipo agua fue el encargado de ponerlo a salvo y de llevarlo con Toke que era la que más conocía de sanación, Aldana volteó los ojos y comenzó a atender las quemaduras, Charlie se sentía avergonzado de haber permitido esa herida, pero también estaba feliz de sentir las manos de la chica sobre su piel (de hecho solo por eso había aceptado ayudar al equipo agua, por la esperanza de verla otra vez), mientras el joven se perdía en el perfume y los ojos de la chica; Alguien saco una cámara tomando varias fotografías, el profesor Szőcs le explicó a Charlie que las fotografías eran para folletos publicitarios y que era bueno que hubiera coincidido con sus primeras quemaduras, así tendría un bonito recuerdo de su iniciación formal como dragonolista. Los chicos de ambos equipos decidieron jugar un partido de Quidditch (en el que Charlie obviamente participó), el chico de la cámara tomó varias fotografías del juego.

Una semana después, el pelirrojo recibió las fotografías en donde él aparecía, y decidió elegir unas cuantas para enviarlas a los miembros de su familia. Preparó unos sobres dirigidos a sus hermanos en Hogwarts y a sus padres, dejando al final los de Bill y Ginny, para ella había escogida una donde aparecía jugando Quidditch, pues sabia de sus aptitudes y gusto por este deporte (él mismo le había enseñado un par de cosas) y para Bill aquella donde Aldana lo estaba curando (para que Charlie conociera a la chica que le había mencionado anteriormente), mientras tanto Orestes leía un libro tumbado en su cama, un compañero entró para avisarle a Charlie que el profesor Bartus quería hablar con él.

-Ahora voy, solo déjame terminar esto…

-Dice que es urgente.

-Bien, ya voy- el pelirrojo se dirigió a Orestes -Oye colega, por favor ¿puedes meter esas fotografías en los sobres y enviarlos por mi? La del Quidditch es para mi hermanita Ginny y la de la curación es para mi hermano Bill.

-Si, no te preocupes.

Charlie siguió a su otro compañero, cuando Orestes estuvo solo, se acercó para hacer lo que su amigo le pidió, observó la fotografía donde Aldana lo estaba curando, la chica salía muy linda, pero la quemadura del paciente se veía grotesca, tanto que se estremeció al verla, sacudió la cabeza para apartar esos pensamientos, iba a meter las fotos al sobre cuando sintió las manos de Natalie tapando sus ojos, cuando se volteo la chica le plantó un beso intenso en los labios, la mirada sugerente de la muchacha le hizo entender que irían a su "lugar especial", Orestes metió las imágenes a toda prisa sin verificar el destinatario.

-Déjame enviar estas cartas y te alcanzo ¿Si belleza?

-Mejor te acompaño a donde están las lechuzas, luego iremos a… bueno, tú sabes.

-Si tú quieres- Orestes tomó los sobres y salió abrazando a su novia.

De esa forma se explicaba el desconcierto de Bill por no haber ninguna chica en la foto, así como los gritos de Ginny en la madriguera al ver la curación (es que Charlie era el hermano consentido de la niña). Así quedó explicado también el vociferador que Molly envío al campamento reclamándole al segundo de los Weasley por asustar a su hermanita y hacerla llorar, lo vergonzoso del asunto fue que el vociferador llegó cuando los aurores volvían de sus practicas y los dragonolistas terminaban sus clases, todo el campamento se enteró del llanto de la niña.

-Y a todo esto ¿Para que quería Bartus hablar contigo?- Orestes jugaba haciendo levitar una pluma de lechuza con su varita.

-Por el asunto del tipo encapuchado ¿recuerdan? El que andaba ofreciendo dinero por un huevo de dragón.

-Oh si ¿Qué pasó?- Tonks se enderezó en su asiento

-Era un traficante llamado Nikolay Yankelevich, de hecho ya debe estar en el ministerio, lo inquietante es que acaba de vender un huevo de ridgeback noruego, y lo hizo en Dufftown.

-¡Oh no!- Tonks y Charlie estaban muy pensativos y serios.

-¿Qué sucede?

-Dufftown es un pueblo muggle cerca de Hogsmeade, el pueblo mágico cercano a Hogwarts, donde están mis hermanos.

-No te preocupes Charlie, quizás se lo llevaron a otra parte, o tal vez lo iban a usar para otra cosa, no para incubarlo- Tonks abrazó al chico pelirrojo.

-Si, es posible…

-¿Saben a quien lo vendió?-Orestes ahora tenia toda su atención puesta en la plática.

-Dijo que a un tipo raro de turbante que olía a ajo, que no recuerda como era por que lo vendió en un callejón muy obscuro- Charlie miraba fijamente la mesa, correspondiendo al abrazo de Tonks.

-Como dice Tonks no debes preocuparte colega, hasta que no sepamos nada inquietante debemos estar tranquilos.

-Es cierto, mejor vamos a cenar, pasar vergüenza me da hambre- Todos soltaron una carcajada y se pusieron a cocinar.

El tiempo siguió su curso, llegó la pascua y con ella el aviso de que los aurores dejarían la reserva, Charlie y Orestes se ponían tristes cuando pensaban en que las chicas pronto tendrían que marcharse. Natalie y Tonks prometieron volver para el baile de navidad, y que escribirían seguido.

Mientras tanto el joven Weasley se encontraba ocasionalmente con Aldana, pues sus zonas de practica colindaban, después de San Valentín se sentían mas cómodos estando juntos pero nunca se habían dado un beso, es mas, rara vez se tomaban de la mano o se abrazaban, quizá trabajaran juntos pero ninguno de lo dos quiso sacar el tema del compromiso de Aldana, ni del amor que ambos sentían crecer en sus corazones. Orestes y otros chicos (uno de cada equipo) habían ido a Londres a arreglar algunos tramites para los coordinadores, dentro de poco debían regresar a la reserva.

Orestes había enviado cartas platicándole de lo que hacia en Londres una vez que cumplía sus labores, de las chicas que había conocido, que no le estaba siendo infiel a su novia que la comida inglesa muggle sabia a cartón, en fin que se estaba divirtiendo mucho.

Una tarde Aldana y Charlie comían juntos, se lo habían pasado de lo lindo reforzando hechizos y recogiendo hierbas medicinales, el mago le explicaba a Aldana algunas cosas sobre el Hocicorto Sueco, cuando una lechuza totalmente blanca se posó en el tronco donde el chico apoyaba la espalda, ambos muchachos se miraron extrañados ante el llamativo animal, después de desatar el pliego el joven Weasley le dio a la lechuza un poco de tocino y agua (que aceptó agradecida).

-¡Que bonita! ¿Es de alguno de tus hermanos?-Aldana acarició al ave

-No ¿De quien será?- Charlie frunció el ceño y leyó la carta.

Querido Charlie:

Te escribo esta carta por que tenemos un problema en Hogwarts: Hagrid consiguió un huevo de Ridgeback Noruego, lo incubó y ahora tiene a la cría en su cabaña ¡esta loco!, ahora hasta descuida sus labores por atenderlo, el animal ya esta comenzando a escupir fuego y la verdad no quiero saber que va a pasar cuando sea mas grande. Además Draco Malfoy ya lo sabe y nos tiene amenazados con decirle a Dumbledore.

Mis amigos y yo convencimos a Hagrid de que lo mejor para él (y nosotros) es que se deshaga del dragón. Harry dijo que sería buena idea escribirte para que cuides de él y luego lo dejes libre, como no se nos ocurrió algo mejor para salir de esta sin meter en aprietos a Hagrid te pregunto ¿Puedes quedarte con la bestia? Cuando digo bestia me refiero al dragón.

Atentamente: Ron

P.D: la lechuza es de Harry, se llama Hedwig.

-Vaya, has hecho un largo viaje Hedwig- El joven mago se sentó sobre el tronco, al lado de la lechuza.

-¿Hedwig? ¿Así se llama la lechuza?-Aldana a su vez se sentó junto a su amor secreto, el mago le dio la carta a Aldana para que la leyera, la chica estaba atónita.

-¿Qué vas a hacer al respecto? Esto es delicado, imagínate si el ministerio se entera.

-Lo se- El chico suspiró -Pero no puedo dejar a Hagrid en esto solo, él me enseño muchísimas cosas sobre animales y fue por todo lo que me platicaba que desarrolle esta pasión por los dragones.

-Te entiendo, conmigo fue igual…

-¿En serio?

-Así es, se suponía que al graduarme de Hogwarts debía estudiar sanación, igual que mi madre, ambas venimos de una larga tradición de sanadores, medimagos y enfermeras mágicas, pase mi infancia en clínicas y hospitales aprendiendo sanación y leyendo sobre enfermedades mágicas; pero después de pasar muchos fines de semana charlando con Hagrid sobre criaturas mágicas sentí nacer en mi alma la vocación de sanar no solo humanos sino animales, Hagrid hablaba con tanta pasión sobre los dragones, me dijo que eran criaturas incomprendidas, fuertes, poderosas, fieras pero inteligentes y que eran cariñosos con su familias, así que comencé a buscar en la biblioteca todo lo que pude sobre dragones, mis compañeras de cuarto me llamaban "niña dragón", me enamore de ellos y bueno aquí estoy- Charlie miraba fijamente a Aldana, quería saber más sobre su infancia, sobre sus pasiones, y la verdad ansiaba besar esos labios que lo enloquecían.

-¿Te enamoraste solo de los dragones?

-Bueno de los dragones y de quienes los estudian-Aldana miraba el rostro del joven dragonolista, admirando las pecas que lo cubrían y le daban cierto encanto.

-¿Ah si? – el chico acercó su cara a la de Aldana, ella se debatía entre cerrar los ojos y dejarse llevar o ser prudente y cortar el encanto, se decidió por lo ultimo y volteo la cara alejando su boca de la del chico. Charlie suspiró decepcionado y se apartó de la chica.

-Por eso decidí estudiar aquí, ya ves como también Hagrid me ayudó, tienes razón no puedes dejarlo solo.

-Debo irme, hablare con Bartus, a ver que piensa de esto.

-Yo hablare con Szőcs, el ha estado metido en líos muy semejantes seguro sabe que hacer.

-No le digas todo ¿eh?

-No soy tonta Weasley, se hasta donde revelar este tipo de cosas ¿Quieres mi ayuda o no?

-Ok, ok, no te enojes, te veo mañana- Charlie observo a Aldana alejarse en su escoba, volteó a ver a la lechuza y le dijo:

-Por favor sígueme, volaremos al campamento, ahí podrás descansar, mientras yo arreglo este asunto ¿te parece bien?- Hedwig ululó mostrando su acuerdo.

Una vez enterado de toda la situación el profesor Bartus daba vueltas en su tienda, meditando el asunto, él también conocía a Hagrid y deseaba ayudarlo ¿pero como hacerlo sin meter en problemas al guardabosques, a su propio colegio o a la reserva?, se detuvo de repente, enderezó la espalda y chasqueó los dedos.

-¡Ya sé como hacer esto! ¡Y por la vía legal!

-¿Señor?

-Weasley, no haga nada hasta que yo le diga ¿de acuerdo? voy a salir, si todo sale como planeo, mañana tendrá una respuesta a este dilema.

-Si señor…

-Vaya ocurrencias de Hagrid, pero no entiende, no entiende- El profesor abrochaba su capa y buscaba algo en los cajones de su escritorio, miró a Charlie y le dijo:

-¿Sigue aquí? Retírese, mañana sabrá lo que vamos a hacer, no se preocupe, Hagrid saldrá bien librado de esta.

El pelirrojo se metió a su tienda, Hedwig descansaba en una percha que Tarkan Ceylan (otro compañero del equipo tierra) le había improvisado.

-¿Crees que estará cómoda?

-Si, supongo que si Tarkan, Gracias-Charlie se dejo caer en su cama.

-Bella lechuza, su amo debe ser de una familia importante.

-Pues te sorprenderá saber que su dueño es Harry Potter.

-¿En serio? ¿Del niño que vivió? ¡Wow! ¡Que loco! ¿Como lo conociste?

-No tengo el gusto, pero es amigo de mi hermano Ron y me ha contado sobre él, dice que es un buen chico, muy sencillo y amable.

-Harry Potter estudiando en Hogwarts ¡que bien! Y además es amigo de tu hermano.

-Pues si… oye ¿todavía hay jugo de calabaza? Me muero de sed

-¿jugo de calabaza? estamos hablando de Harry Potter, amigo de tu hermano y me pides jugo de calabaza, en serio ¿en que piensas?

-En que Harry es un niño igual a cualquier otro, salvo con una historia triste por que perdió a sus padres, en que me da gusto que mi hermanito haga amigos y en que tengo sed ¿hay jugo o no?- Tarkan movió la cabeza y señaló un mueble en la cocina.

-Gracias- Charlie se sirvió un poco de jugo y lo bebió despacio apoyando su cuerpo en el mueble, con la interrogante de como lo iba a ayudar el profesor Bartus.