Otro capitulo de este loco fic que no se ni en que va a resultar, ahora si me apurare a actualizar cada semana, ojala les guste y comenten n.n
Baek Seung Jo llegó al hotel más pronto de lo que había imaginado, era un lugar bastante lujoso para su gusto. El que no estaba acostumbrado a las extravagancias, a menudo tenía que aguantarlas debido a su profesión. Era de madrugada, Ha Ni debía estar dormida a esas horas. O tal vez no.
Decidió marcar.
-¿Seung Jo? – escuchó al otro lado en el teléfono. En efecto, no estaba dormida.
-Supuse que estarías despierta – le dijo a su esposa.
-Estaba esperando tu llamada.- contestó Ha Ni.
-¿No tienes trabajo mañana?
-No, tengo turno hasta en la tarde.
-Mmmm- articuló el doctor, siempre solía olvidar los turnos en los que trabajaba su esposa. Su madre siempre había dicho que aún con tener un gran cerebro, no podía recordar detalles como esos. Tal vez precisamente por eso, porque eran DETALLES, no tan importantes.
-¿Como fue tu vuelo?
-Un poco cansado, viajar en avión por casi tres horas es tan incomodo.
Ha Ni no pudo evitar reír, sin duda a su esposo siempre le había gustado la comodidad, pero el mismo decía que no debían gastar dinero en viajar en primera clase.
-Muy bien, entonces descansa, mañana necesitas estar en una conferencia muy importante, sorprenderás a todos con tu intelecto.
-Tu también descansa, te llamare en cuanto pueda- contestó el con una sonrisa en sus labios.
-Si-
-¿Hannah?
Sin duda estaban los dos sorprendidos, esperaban cualquier persona, cualquiera, pero... ¿la mejor amiga de Seung Min?
-¿Tu? - preguntó Hyun Joong.
-Yo...-balbuceó la chica - No...No te vayas a molestar Seung Min, tu abuela y yo...
-¿Qué? ¿Mi abuela? ¿Mi abuela y tú planearon todo esto?
-Es que...ya sabes cómo es ella, no puede evitarlo y...
Antes de que pudiera decir una sola palabra Seung Min dió la vuelta y tomó el camino de vuelta a su casa.
Hannah la seguía por detrás intentando llamarla, pero Seung Min parecía furiosa, al igual que Hyun Joong.
-¿Te arreglaste con Hannah para poner letreros en la escuela? - gritó la joven apenas abrió la puerta de su casa.
Todos estaban ya sentados en la mesa. Y precisamente la mujer en cuestión estaba sirviendo sopa su familia cuando los gritos de su nieta la hicieron saltar del susto.
-Ommo- exclamó la abuela.
-¡Tu pusiste letreros sobre mí, sobre tu propia nieta!
-Cariño, no es lo que...-balbuceó la mujer.
-¡¿Sabes lo que me has hecho sufrir todo este tiempo?! ¡Y tú! ¡Mi mejor amiga!
-Cariño, lo hicimos por ti - trató de justificarse su abuela mientras la tomaba de los hombros tratando de hacerla entender -¿Sabes que tu abuela tiene un sentido de la intuición muy bueno? Yo sé cuándo dos personas están destinadas a estar juntas, ve a tus padres, yo los uní, y tú y Hyun son...
-¡¿Estás hablando en serio?! - dijo la joven zafándose -¡No puedo creer que estés diciendo estas tonterías! ¡No vuelvas a hablarme! ¡Nunca más!
La joven estalló y corrió hasta su habitación dejando a todos con expresión estupefacta.
Cerró su puerta con coraje, solo podía pensar en cómo había sufrido todos esos días, y la que estaba detrás de todo su sufrimiento no era otra que su abuela y su mejor amiga.
Escuchó tocar la puerta.
-Cariño, hija ¿podrías abrir la puerta?
Era su madre.
Sabía que ella no tenía nada que ver con todo eso, pero en esos momentos no le apetecía ver a nadie. Y no lo haría por el resto de la tarde.
-¿Por qué lo hicieron? – pregunto el joven a su nueva "más o menos" amiga, al menos lo había sido hasta que descubrieron la artimaña.
-¿Tú crees que ella me perdone? – se repetía Hannah una y otra vez mientras volteaba a la ventana del cuarto de su amiga, esperando que por un milagro se asomara por ella y gritara su nombre.
Hyun Joong negó con la cabeza, sarcástico, mientras se recargaba en uno de los muros de la casa.
-¿Fuiste tú la que tomo todas esas fotos en la playa? – La chica asintió - ¿y la del beso?
Asintió de nuevo.
-Entonces ya habías llegado de Inglaterra desde más antes ¿cierto?
-En realidad ya estaba aquí desde antes que empezaran las clases, ya estaba inscrita, así que vine a la ceremonia de inauguración, íbamos a darle una sorpresa a Seung Min después de la ceremonia, pero entonces pasó el accidente. Seung Min se puso mal y ya no pudimos darle la sorpresa. Aún así pude tomar la fotografía, y después de eso la abuela y yo planeamos todo. La idea era hacer que ustedes se enamoraran, pero como siempre se la pasaban peleando…
-¿Entonces que planeas hacer ahora?
-Ella tiene que perdonarme, bueno, sé que no fue una buena idea, pero… ayúdame Hyun, ayúdame a que me perdone.
El chico rió.
-Creo que olvidas que yo también fui uno de los afectados. Así que no…arréglatelas tu sola.
Fue lo último que dijo y se fue, dejando a la rubia sola y con el corazón exaltado.
La noche había caído ya, nadie estaba ya despierto, o al menos eso asumía SeungMin quien no había salido de su habitación en todo el día. Ni siquiera para comer, ni siquiera por las constantes y constantes suplicas de su madre.
No sabía que reacciones habría tenido su abuela después de todo lo que le había dicho. Empezaba a sentirse un poco culpable, no tendría por qué haberle gritado así, pero es que estaba tan furiosa, y aun lo estaba.
Mira que arruinar la vida de su propia nieta, poniéndola en ridículo frente a toda la escuela. Si, estaba completamente intolerablemente furiosa.
No podía tolerarlo más, tenía que salir de aquel repugnante lugar, no podía quedarse un minuto más, en la mañana tampoco podría salir de su habitación, tan solo de ver la cara de las implicadas le herviría la sangre.
Y solo por eso había arreglado su maleta como de rayo, y saldría ese mismo instante.
Abrió la puerta con cautela, no había nadie pero su madre había dejado una bandeja de comida en su puerta junto con una nota.
"Hija, perdona a tu abuela, ya sabes como es, no te enojes con ella, está destrozada" decía.
La comida estaba fría, había un tenedor, y la tierna nota de su mamá le saco a Seung Min una sonrisa, debía ser la primera en todo el día. Aun así seguiría con su plan.
Salió de la casa sin que nadie se diera cuenta.
Por fin, estaba fuera de esa casa de locos. Había salido por fin.
Entonces se quedo petrificada, ahí en medio de la calle.
Nunca se había puesto a pensar a donde iría.
Suspiro.
-¿Vas a algún lado? – Escucho una voz familiar al otro lado de la reja.
Estaba ahí, tocando la guitarra dentro de su jardín. Parecía sublime a la luz de la luna que Seung Min apenas lo reconoció.
-¿Vas a escapar? – le dijo el joven cuando vio la maleta que Seung Min llevaba en la mano.
-Sí, no puedo perdonar a mi abuela, y no puedo quedarme más en esta casa.
-Ah…. y de casualidad ¿ A dónde piensas ir?
La chica dudo por un momento, era precisamente lo que tenía en mente ¿ cómo lo había adivinado?
-¿Tienes algún lugar al que ir? –pregunto de nuevo Hyun Joong.
- Ya pensare en algo.
-¿Y qué piensas hacer mientras lo piensas? – pregunto el con una risilla divertida.
-Cállate… no me dejas pensar, idiota. – dijo ella mientras se sentaba en la banqueta, esperando que de milagro le cayera alguna solución del cielo.
El joven salió de su jardín y se sentó a su lado.
-¿De verdad vas a huir?
- Claro, eso le servirá de lección a mi abuela. Es el colmo, mira que hacerle eso a su propia nieta.
-Entonces ¿a dónde iras?
-Supongo que al restaurant de mi abuelo, no tengo otro lugar, aunque me gustaría ir me a un lugar donde nunca me encontraran.
-¿Quieres que vaya contigo? – dijo el levantándose.
-¿También vas a fugarte?
-No – rió – yo no huyo, solo…te acompañare al restaurant, ¿Qué tal si está cerrado y te tienes que quedar afuera? Tendré que acompañarte.
-El restaurante de mi abuelo está abierto hasta muy tarde –
-Entonces, te ayudare con la maleta – Hyun tomo la maleta de su amiga y se encamino, con ella detrás de él.
Caminaron largo rato, las calles ya estaban solas y solo los sonidos de la noche eran sus acompañantes. Las estrellas y la luna irradiaban sobre ellos mientras caminaban en silencio, como si nada más importara.
Entonces Seung Min se detuvo. Contemplando el parque donde solía jugar cuando era niña. Los recuerdos vinieron a su mente y todo lo demás pareció borrarse.
-¿Qué? – preguntó el joven cuando la vio pasmada ante sus recuerdos.
-Este parque, es donde mis padres solían traerme cuando niña. Hace años que no venia, y además nunca lo había visto de noche – exclamo con una sonrisa en el rostro.
-¿Quieres ir? – preguntó el curioso, así que la jovencita correcta y presumida si tenía algo de sentimientos.
Seung Min sonrió aceptando la oferta, y como sumida en sus recuerdos se acercó a las res baladillas y los puentecillos.
-Mamá y papá me traían aquí en sus días libres, mamá me subía en sus brazos y me subía al puente, para que así no tuviera que subir por esas escaleras, y papa la regañaba diciendo que no podría sobrepasar ningún obstáculo en el futuro.
La chica reía, recordando todo eso.
-Háblame de cómo se conocieron tus padres – le pidió el, caminando entre los juegos.
-Fue cuando mamá entro a la preparatoria, dice que la primera vez que lo vio parecía un ángel caído el cielo, no, un espíritu del bosque. Intentó declararse muchas veces pero no lo consiguió, hasta que un día escribió una carta. El la humillo tanto, llamándola tonta delante de toda la escuela, que mi mamá decidió olvidarlo.
Pero entonces un terremoto destruyo la casa del abuelo, y tuvieron que irse a vivir a la casa de unos amigos, esos amigos eran mis abuelos.
Papá nunca se lo ha dicho a mi mama, solo a mí, es un secreto, pero él dice que desde ese día su vida cambio, que de vivir siempre en un mundo gris una pequeña luz ilumino su mundo. Esa chica que luchaba tanto por sus sueños y que gritaba y brincaba de alegría sin importarle quedar en ridículo, eso fue lo que le hizo interesarse en ella, y después caer perdidamente enamorado. Ella fue la que le enseño lo que era el amor, y ahora la ama más que ninguna otra cosa en el mundo.
La chica pareció deprimirse por un momento.
-Si no hubiera sido por mi abuela ellos no habrían terminado juntos.
-Mmmm – expreso el chico – si no hubiera sido por tu abuela tú no hubieras podido nacer.
La sonrisa que la chica tenía hasta hace un momento desapareció por completo.
-No puedo decirte que yo no estoy molesto también – le dijo Hyun Joong – pero la forma en que le reclamaste a tu abuela fue..Un poco dura. Hannah también estaba destrozada.
-Ya lo sé, pero la forma en que lo hicieron fue…lo que necesito es calmarme, si las veo ahora sé que volveré a sentirme furiosa y no quiero volver a estallar como lo hice. Así que me iré – la chica pareció retomar su meta – prométeme que guardaras el secreto.
-Lo hare – sonrió el joven – te lo prometo.
