Aquí estoy una vez mas :)! Yo no se que va a ser de la siguiente temporada, es una mezcla curiosa, porque por una parte quiero verla y, pero por otra temo el desastre que pueden armar y no, me dan ganas de ir yo a escribirles los guiones o algo jajajajaja
Decir también que estoy trabajando en un pequeño mini corto fic que se me ocurrió después del final de OUAT, asi en un momento de inspiración...o de desvarió, no lo se jajaja supongo que si lo subo en algún momento el lector opinara xD Sobre la actriz para Elsa a mi me pasa lo mismo que a Lana, no puedo sacarme de la cabeza la version animada, asi que no se me ocurre nadie que me encaje! ya se vera supongo jaja
En fin, ya no doy mas la lata, ningún personaje de OUAT me pertenece, y una vez mas, gracias por leer! Espero vuestros comentarios ;)!
Mulan había huido, literalmente, de la librería, donde en ese momento estaban Philip y Aurora recuperando tiempo de pareja. Desde que Philip se había hecho principesco amigo de David no estaban juntos tanto como acostumbraban en su castillo, lo que dejaba tiempo a Mulan y Aurora para ponerse al día con su amistad después de tanto tiempo separadas, aunque la morena seguía dando evasivas y respuestas vagas sobre los motivos de su repentina marcha con Hood y su banda.
Decidió vagabundear por Storybrooke para conocer la ciudad más a fondo, o al menos estaba en ello cuando una pequeña cosita con gorro se abrazó a su pierna. Al bajar la vista se encontró con la sonriente cara del hijo de Robin.
- ¡Roland!
Exclamo sorprendida y halagada de que el niño la recordase, le cogió en brazos pellizcándole un poco la nariz con una graciosa mueca.
- Hacía mucho que no te veía Mulan.
Dijo el niño con reproche infantil, la mujer rio un poco.
- Pero ahora me estás viendo.
Respondió ganándose de inmediato otra brillante sonrisa del niño.
- ¿Estás solo?
Pregunto la guerrera mirando a su alrededor preocupada de que Roland estuviese vagando solo por la ciudad con una Malvada Bruja amenazando, pero él negó enérgicamente con la cabeza y señalo hacia atrás, donde alguno de los hombres de Hood observaban la escena. Alzaron la mano para saludar amistosamente a Mulan, pero no hicieron amago de acercarse, ella les devolvió el saludo vagamente y volvió la atención al niño.
- Ellos me cuidan hasta que vuelva mi papa.
Cierto, por un momento casi había olvidado que Roland estaba sin padre porque él había decidido quedarse en el Bosque Encantado con la Reina Malvada. Él sabría porque.
- Seguro que le echas mucho de menos.
- Sí, pero volverá pronto. Y seremos una familia otra vez. Me lo prometió.
Respondió el pequeño con toda su inocente convicción, Mulan frunció un poco el ceño por la seguridad que Hood parecía tener en su futuro con Regina y lo rápido que el niño lo había aceptado.
- No sabía que tu papa y Regina estuviesen saliendo.
Roland la miro extrañado.
- Mi papa no sale con nadie.
Esa conversación empezaba a perder todo su sentido, seguramente el niño se refería a que cuando Robin volviese ellos dos estarían en familia otra vez. O cualquier cosa. Los niños no eran su fuerte. Le dejo en el suelo y Roland echo a correr hacia los hombres de su padre despidiéndose de la mujer con la mano y una enérgica sonrisa.
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Acabó yendo a buscar a Emma, quizá porque ya habían pasado cosas juntas en el Bosque Encantado era un de las personas con las que más cómoda se sentía en ese nuevo extraño mundo en el que había caído. O quizá era simplemente que la rubia simplemente le transmitía esa confianza, la verdad es que no lo sabía, en ciertas cosas se veía muy parecida a ella. Aunque Emma estuviese metida en un proyecto para todos ilógico.
- La gente sigue preguntándoselo ¿sabes? Porque quieres traer de vuelta a Regina.
Dejo caer mientras vagabundeaban juntas por la ciudad, en realidad Emma esperaba encontrarse con Henry, que había cogido la costumbre de salir el también a inspeccionar la ciudad, con la resignación de quien sabe que va a pasar bastante tiempo allí. La rubia miro a la otra mujer con una ceja alzada y ocultando una risita.
- ¿Tú no te lo preguntas?
- Sí, yo también la verdad. Pero ya dije que te ayudaría en lo que pudiese, así que he dejado de buscarle lógica o tendré que faltar a mi palabra.
Ahora sí que Emma rio sin poder evitarlo. No era algo que pudiese explicar, era solo lo correcto. En su código de conducta no entraba el dejar a Regina abandona allí. Como le dijo a la reina una vez después de sacarla del fuego, volvería a salvarla la vida si tuviese que hacerlo. Y eso que aquella vez eran enemigas declaradas o algo así. La relación que tenía ahora con Regina daba mucho más sentido a esas palabras.
- Y tú, ¿por qué quieres ayudarme? La gente también se lo pregunta.
Devolvió Emma la pregunta. Mulan se encogió de hombros dentro de una de las cazadoras que ya se había acostumbrado a llevar.
- Ya te lo he dicho, confió en ti. Y como tú dices ¿qué clase de héroes seriamos si no?
Emma la dio una amistosa palmada en el hombro con una sonrisa de camaradería. Era un consuelo tener otro par de ojos buscando, otra cabeza pensando. Y el factor Belle también era de gran ayuda, pero no quería incluirla porque si la propia bibliotecaria supiese la ayuda que las estaba dando casi sin darse cuenta solo por el hecho de no poder resistirse a un libro, se echaría atrás.
La rubia había dejado de cuestionarse porque se estaba esforzando tanto en traer a Regina de vuelta, y prefería no pensar en que haría cuando todo terminase. No quería pensar que iba a traerla de vuelta para quitarle a Henry al final.
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El chico caminaba por el bosque como se había acostumbrado ya a hacer. La ciudad no era tan grande como a él le gustaría, y desde luego tenía muchos menos entretenimientos que Nueva York. Así que con toda su curiosidad de casi adolescente empezó a explorar el bosque, incluso aunque recordaba claramente a su madre advirtiéndole sobre ello. Pero si Emma no iba a ser del todo sincera con él, él tampoco tenía porque serlo con ella.
Además no estaba exactamente solo. En una de sus exploraciones se había cruzado con una mujer que recogía hierbas, le gustaba preparar sus comidas con ingredientes naturales, además eran buenas para muchas dolencias. O eso es lo que le había dicho a Henry. Poco a poco fue enseñándole a él también a identificar las diferentes plantas y a moverse por el bosque que ella parecía conocer tan bien.
Henry llego a disfrutar de verdad esos paseos, le gustaba la compañía de esa mujer a la que al parecer no aceptaban muy bien en el pueblo por lo que le había contado, era un complicado asunto con su hermana medio hermana o algo así. Ella no había querido contarle mucho y él no había querido curiosear demasiado, Zelena era una mujer reservada, pero muy agradable.
- Mientras estés aquí puedes considerarme…una especie de tía tuya.
Le había dicho en una ocasión. Henry sonrió, sin poder evitar acordarse con graciosa ironía de Regina cuando le dijo que iba a tener más familia de la que él mismo se imaginaba. Le había hablado a Zelena de su madre y de Regina y de la gente que había conocido en el pueblo y de su vida en Nueva York. Era increíble lo rápido que había cogido comodidad con esa mujer.
- Así que ahora vivís en casa de la alcaldesa, ¿no es eso un poco raro?
Pregunto la mujer distraídamente señalándole las características más visibles de la achicoria silvestre. Henry se encogió de hombros.
- En realidad es una tía guay. Además creo que pasa algo, mi madre dice que a Regina le gustan mucho los niños, pero no puede ser que yo sea la razón de que nos invitase a su casa.
Zelena de repente estaba prestando más atención a la historia del niño, entre extrañada e interesada, pero él no se dio cuenta porque estaba inspeccionando la planta.
- ¿Qué crees que pasa? ¿Has notado algo extraño?
Henry rio sin poder evitarlo.
- No sé si llamarlo extraño, pero algo pasa entre ellas. Es una especie de…no sé, es como si se conocieran a fondo ¿sabes? Como si se entendieran con una mirada. Nunca había visto a mi madre ser así con nadie.
El chico continuo caminando buscando más plantas de las que ya le había enseñado Zelena para identificarlas y probar así sus nuevos conocimientos. La bruja le siguió después de quedarse petrificada por un momento, intentando averiguar que hacer con esa información y si podría sacarle partido.
- Puede que sean amigas desde hace mucho tiempo.
- Según ellas no, dicen que su relación es complicada. Que es lo que dice mi madre de su ruptura con Walsh.
Explico el chico riendo, Zelena tuvo que recordarse a sí misma que se suponía que no sabía nada de eso. Cambio de tema mientras en su cabeza seguía procesando esa información buscándole algún provecho.
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Esta vez Emma caminaba por una calle empedrada que no le sonaba de nada. Era de noche y frente a ella veía un edificio bajo, también de piedra, con las luces encendidas y un claro sonido de fiesta. Obviamente una taberna. No tenía ni idea de donde estaba o de cómo ni porque había llegado allí, pero la decisión que parecía más logica era entrar en la taberna. El barullo la golpeó nada más abrir la puerta, estaba lleno de gente y ni una sola cara conocida. Entro lentamente mirando a la gente allí enlatada, estaba segura de que algo le daría la explicación de porqué estaba allí.
La puerta volvió a abrirse detrás de ella, y al girarse se encontró con una Regina más joven de la que ella conocía, y desde luego con un vestido con el que no esperaba verla. Era la Regina de antes de convertirse en la Reina Malvada. Una vez más solo pudo pronunciar un "wow" de sorpresa. La morena la miro como la última vez, como si no esperase verla allí, pero su atención pronto se desvió hacia algún punto tras la rubia. Emma siguió la mirada de la otra mujer con la suya, justo para ver como el hombre al que Regina miraba levantaba la copa dejando ver un león tatuado en su muñeca. La morena camino hacia allí con una expresión algo forzada, casi con miedo. Cuando paso por su lado, Emma trato de detenerla, pero Regina la ignoro, con la mirada fija en quien ahora sabía que era Robin Hood.
- Regina…
Dijo la rubia mirando la espalda del ladrón y a la morena alternativamente, esa sensación de desastre había vuelto una vez más. Algo no iba bien, o al menos no iba a ir bien. Dio un par de pasos tras Regina, estirando una mano hacia ella como queriendo pararla de lo que sea que iba a hacer.
Cuando la morena llego hasta Robin se quedó un momento tras él, cogió aire y puso una dubitativa mano en su ancho hombro. Enseguida Hood reacciono, levantándose de un salto de la silla y lanzando un grito animal trato de golpear a Regina con la jarra de cerveza que aún tenía en la mano. Por suerte Emma estaba justo detrás y la aparto a tiempo, la otra mujer ni siquiera había hecho el intento de hacerlo por sí misma, parecía resignada a recibir el golpe. Hood volvió a lanzarse contra Regina con rabia, claramente borracho y con otro movimiento rápido Emma la aparto de la trayectoria del golpe, cayendo las dos al suelo.
- ¿Qué estás haciendo?
Pregunto Regina mirándola como si acabase de estropear algo importante. Emma ni siquiera tuvo tiempo de sorprenderse por la pregunta, porque Hood se las venía encima una vez más. Lanzo la jara que se estrelló justo donde un segundo antes había estado la cabeza de la joven reina que una vez más Emma había apartado. Lanzo una patada hacia arriba que acertó justo en la entrepierna de Hood. Con una sonrisa de satisfacción tiró de Regina para ponerla en pie, pero la morena no parecía querer colaborar, se había quedado en el suelo sin siquiera alzar la vista.
- ¡Vamos!
Grito la rubia tendiendo una mano que la otra mujer no cogió, así que tiro de su vestido para ponerla de pie. Recuperado de la patada Hood volvió a atacarlas, pero Emma estaba ya bastante harta, así que se cuadro bien sobre sus dos pies y lanzo un brutal puñetazo justo al centro de la cara del ladrón, dejándolo en el suelo sujetándose la nariz con dolor. Tiró una vez más de Regina y la sacó de allí.
Una vez fuera se volvió hacia la morena, recuperando el aliento y con el ceño fruncido de incomprensión y cabreo por la poca colaboración que había tenido en la pelea, pero Regina tenía casi la misma cara de confusión que ella.
- ¿Qué ha pasado ahí dentro?
Pregunto Emma mosqueada.
- No lo entiendo, tú no deberías estar aquí. Al menos no así.
Las cosas cada vez tenían menos sentido, Emma dejo caer las manos con un grito de desesperación.
- Está claro que hasta que no te traiga de vuelta no dejare de tener estos sueños.
Gruño hacia la calle vacía que había frente a ellas. Regina alzo una ceja formando una expresión que la rubia conocía muy bien.
- ¿Tu? Perdone que le diga, señorita Swan, pero eres tu quien se ha colado en mi sueño.
Dijo Regina llevándose las manos a las caderas con expresión molesta.
- Pues perdona que te diga yo, pero se cuándo el sueño es mío.
Respondió Emma colocándose en la misma posición a pocos pasos de la otra mujer, la morena resoplo perdiendo la paciencia.
- Eso está muy bien, pero yo sé que este sueño es mío.
Las dos se quedaron mirándose un momento, desafiantes sin saber porque se estaban desafiando. De golpe el desafío desapareció de sus caras, sustituido por la confusión. Se miraron sin entender nada antes de decir a la vez:
- ¿Qué?
