Ambiente de discoteca

Vale, esto no era lo que me esperaba.

Si cualquier otra de mis amigas del orfanato me hubiera suplicado que fuera a su fiesta de los veintiuno no me hubiera sorprendido, pero Camile era… era la más tranquila del grupo.

Así que cuando llegué acompañada de FitzSimmons y Ward al lugar que me había dicho me quedé en shock. Frente a nosotros había un local con luz tenue y una bola de discoteca colgando del techo. Se podía ver a varios camareros repartiendo bebidas que claramente eran alcohólicas y la fiesta ya había empezado.

La música era alta y electrónica y la gente bailaba despreocupada en la pista.

-¡HOLA!- me gritó Camile saltando a abrazarme tras dejar la copa vacía que llevaba en la mano en una de las mesas que había junto a las paredes-. ¿Sorprendida?

-Sí- es lo único que pude decir.

-Ha sido cosa de Caroline, al principio no me convenció demasiado pero ¡Qué demonios, es mi cumpleaños! ¿Quiénes son?- dijo mirando a mis acompañantes.

-Unos amigos- le contesté-. Jemma, Fitz y Grant.

-¡Bienvenidos! ¿Me la prestáis un momento?

Y con eso me cogió del brazo y tiro de mí, así que mi única opción fue seguirla a trompicones entre la gente hasta el otro lado del local dejando a los chicos atrás.

-¿Solo amigos? ¿Los dos? Son muy monos- me preguntó.

-¿Estas borracha?

-Aun no. Contesta.

-Sí, solo amigos- le contesté.

-Y… ¿te gusta alguno? El alto es tu tipo.

-¿Ward?- le pregunté sorprendida- ¡NO!- exclame.

-Ósea sí. Solamente te pones así de nerviosa cuando me estas mintiendo sobre un chico. Me compinchare con Caroline para que esta noche te líes con él.

-No lo hagas- le supliqué.

-Venga, será divertido y a ti él te gusta, admítelo. Hace tiempo que se identificar cuando tus "¡NO!" significan "lo amo con toda mi alma".

-¡Que no me gusta!

-Entonces me lanzo yo- dijo ella encogiéndose de hombros.

-¡No!- me salió sin pensar y luego respiré hondo-, vale, sí, me gusta- tuve que admitir ante su ceja alzada.

-Pues no hay más que hablar.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Me encontraba sentada en una de las mesas junto a los chicos cuando Caroline vino como una loca y tiro de mí hacia la pista de baile.

-¡Vamos, no te quedes ahí plantada toda la noche!

Sabía perfectamente lo que pretendía, yo se lo había hecho a ella con su actual novio.

-Esto no va a funcionar- le dije una vez en la pista de baile, donde Ward no podía oírme.

-Claro que va a funcionar, hoy será tuyo, te lo digo yo- me dijo poniendose cara a cara conmigo con intención de ponerse a bailar, pero no lo hizo-. Oh, Dios mío, esto es peor de lo que me habían comentado... no solo te gusta ¿verdad?

-Esto no va a funcionar- repetí-. Él no es de esos que se dejan camelar por dos tías follando con ropa en la pista de baile.

-Que bestia- comentó ella-. Está bien, intentemos esto y cuando no pueda apartar la vista de ti lo sacaré a bailar y me las apañaré para que baile contigo.

-Si consigues sacarle a bailar mereces un premio.

-La satisfacción de saber que puedo seguir manipulando a los hombres a mi antojo será mi premio.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Las horas pasaron y parecía que el plan de mis dos locas amigas no iba a dar resultado y Caroline estaba con un gran rebote por no haberle conseguido sacar a bailar.

-¡¿Qué demonios has visto en él?!- exclamó Camile.

-No sé ha movido de ese sofá en las cinco horas que lleva aquí- dijo Caroline.

-También puede ser que esté demasiado borracho como para poder levantarse. Lleva unas cuantas copas- supuso Camile.

-¡Eh, tú!- le llamó Caroline y Grant la devolvió la mirada como preguntando si le hablaba a él-. ¡Si, la decoración de la mesa del fondo! ¿Te apuntas?

-¿A qué?- le pregunto acercándose a nosotras.

-A una vieja tradición desde que entramos en la adolescencia.

-Caroline...- le advertí.

-Venga, tiene que estar la mar de aburrido en ese sillón- me dijo antes de volver a girarse hacia él.

-¿Que tradición?- preguntó.

-Una botella- Grant la miró con una ceja alzada-, lo sé, somos mayorcitos para esto, pero es una tradición en los cumpleaños. Seremos unos cuantos, pero nos faltan hombres ¿te apuntas?

-Lo siento- le susurré.

-Tus otros dos amigos también se pueden apuntar- me dijo Caroline.

No sé cómo lo logró pero de repente nos encontramos unas quince personas haciendo un círculo con una botella en medio. En nuestra gran mayoría estábamos sentados chico-chica-chico-chica, pero al ser unas pocas chicas más a mi lado tenía a Camile y frente a mi (una persona a la izquierda, ya que justo frente a mi se encontraba el novio de Caroline) se encontraban Jemma y otra chica de la que desconocía el nombre.

-Comencemos, a ver a quién le toca...- la botella giro y señaló a la chica que había junto a Jemma, quien, al girarla, señaló de lleno a Fitz.

El pobre ni siquiera quería jugar, había sido arrastrado hasta aquí por una Jemma con bastantes copas de más. Su cara se volvió tan roja como el pintalabios de la chica con la que se tenía que besar.

La chica se levantó totalmente dispuesta, pero, con lo que respecta a Fitz, tuvo que ser empujado por las dos chicas de sus lados (Camile entre ellas).

Él, tímidamente, se acercó al centro del círculo y sus manos se quedaron volando en el aire cuando la chica cogió su cara entré sus manos y le plantó un beso de tornillo.

Cuando ella se separó Fitz tardó unos segundos en reaccionar antes de volver a su sitio y a regañadientes volver a girar la botella, la cual señaló de lleno a Caroline.

Con ella fue bastante más escueto, un piquito y pa'lante, la intención de Caroline era hacérmelo pasar mal a mí, no a él.

La suerte pareció ponerse de su parte cuando, al girar la maldita botella, está me apuntó de lleno a mí, no una pequeña posible confusión entre Camile y yo y el chico que tenía a mi lado y yo. No. Apuntaba de lleno a mi cabeza.

Resople y me levanté caminando al centro del círculo y me entraron unas ganas tremendas de golpearla cuando sus ojos se posaron en Grant (como diciendo "lánzate o te la robo") mientras colocaba una mano en mi cintura y la otra en mi nuca acercándome a ella y besándome como si quisiera acostarse conmigo.

Iba a pedirla que me comprara lotería, porque cuando yo gire la botella esta señaló a Grant.

-Esto es incómodo- me susurró en el centro del círculo.

-Lo sé, acabemos rápido con esto- le contesté y nuestros labios se juntaron.

Fue como si una corriente eléctrica nos obligara a mantenernos juntos. Lo que empezó como un simple pico para seguir con el juego derivó en un beso en toda regla que no fue nada rápido.

Cuando nos tuvimos que separar para respirar nuestras frentes se quedaron unidas y sus ojos y los míos se conectaron en una profunda mirada interrumpida por un carraspeo.

Enseguida apartamos la mirada y nos separamos de un salto volviendo a nuestros sitios, pero lo que estaba claro, o al menos para mí, era que algo había cambiado.

O.o.o.o.o.o.o.o.o

El juego había acabado sin que nos volviera a tocar juntos, pero en más de una ocasión me pilló mirándole y en más de una ocasión le pille mirándome.

La fiesta ya se estaba saliendo de control, Fitz había hecho su misión controlar que Jemma no bebiera más porque literalmente no se mantenía en pie, y Grant parecía haber convertido en la suya ser mi sombra.

La gente bailaba sin control y Caroline se acercó a nosotros con una botella de tequila, sal y limón arrastrando a su novio con ella.

-Es hora de ponernos sexis- dijo Caroline mordiéndose el labio.

-¿Que vas a hacer?- yo ya estaba lo suficientemente borracha como para que fuese capaz de convencerme fácilmente de lo que sea, y la palabra sexi saliendo de sus labios siempre me ha asustado.

-Tranquila, solo es tequila- me contestó con una sonrisa malvada-. Empezáis vosotros, quítate la camiseta- me dijo y yo abrí los ojos como platos.

-¿Qué?

-Que te quites la camiseta. Venga, el ochenta por ciento de los que estamos aquí ya te hemos visto en bikini, no es tan distinto.

-No voy a quitarme la camiseta.

-Pues te la quito yo- dijo encogiéndose de hombros, dándole lo que llevaba en las manos a su novio y lanzándose sobre mí.

-¡No! ¡Ya lo hago yo! ¡Ya lo hago yo!- exclamé comenzando a quitármela y dejándola sobre el sillón.

-Ahora túmbate sobre la mesa- me dijo y yo me giré hacia Grant.

-Tenemos dos opciones: o hacemos esto o huimos- le dije.

-Como huyas cuelgo en Internet la foto que te hice hace tres años, ya sabes de cual hablo.

-Pues la borro- le contesté como si fuese obvio.

-¿Cuánta gente la verá antes de que la borres?- me preguntó.

-Hagámoslo- le pedí a Grant casi suplicando y él tragó saliva y asintió, ambos sabíamos dónde iba esto.

Me tumbé sobre la mesa con las piernas abiertas para ponerle más fácil a Grant llegar hasta su objetivo.

Sentí como Caroline ponía sal sobre mi estómago un poco por encima de mi ombligo y luego me pasaba una rodaja de limón para que la sostuviera con los dientes. Una vez hecho esto, llenó un vaso de chupito de tequila y lo colocó entre mis pechos, sujetándolo en mi canalillo (con el push up que llevaba y el tamaño de mis pechos, que no eran exagerados pero si grandes, no le costó ponerlo).

Comencé a ponerme nerviosa cuando noté como Grant se colocaba entre mis piernas.

Lo primero que noté fue la lengua de Grant lamiendo la sal de mi estómago y tuve que contenerme para no respirar hondo y tirarme el chupito encima.

Con lo que vino después no tengo muy claro si me entraron ganas de matar o abrazar a Caroline. Sentí como Grant escondía su cara entre mis pechos para coger el chupito con los labios y cuando alzó la cabeza para beberlo gotas de tequila cayeron por su cuello hasta manchar el cuello de su camisa para, a continuación, subir hasta mis labios y morder el limón con cuidado de no arrancarlo de entre mis dientes.

Podía sentir el bulto que había entre sus piernas y estaba segura de que él podía sentir el calor entre las mías.

Me olvidé de donde estábamos y me olvidé de que esto podía traernos problemas en un futuro cercano, porque ni en un millón de años yo podría finjir que esto no había pasado.

Quite los restos de limón de mi boca y me incorpore a lamer el tequila que aún quedaba en su cuello, él no se quejó.

Cuando acabe de quitar todo rastro de tequila me lancé a sus labios y gracias a Dios que Caroline sacó un poco de sentido común y nos recordó donde estábamos.

Un poco de cordura volvió a nosotros y nos levantamos de encima de la mesa, cogí a toda prisa mi ropa y tiré de él hacia los baños del local.

Nunca me había pasado esto, jamás había sentido tanta necesidad que no me veía capaz de llegar a un sitio más privado que los baños de un local abarrotado.

Camile me frenó un momento y nos sonrió.

-Si vais con la intención que creo que vais, toma esto- me entregó unas llaves-. Son las llaves del piso de arriba donde hay... más comodidad y privacidad. Por favor, cerrad por dentro y no rompáis nada.

Cogí las llaves, le grité un "gracias" a mi amiga y tiré de Grant hacia la puerta.

Una vez dentro, y después de haber cerrado la puerta con llave desde dentro, sentí como Grant me comenzaba a besar el cuello desde atrás, estampando mi cuerpo contra la puerta.

-Grant- gemí.

Subimos corriendo las escaleras y una vez arriba entendimos a que se refería. No había una cama, obviamente tampoco lo esperábamos, pero era grande, acogedor y con un gran sofá.

-Le debemos una- me dijo Grant.

-Y tanto, esto es mucho más cómodo que un cubículo del baño- le dije mientas le empujaba hacia el sofá.

Y en efecto, después de esa noche, nada fue lo mismo.