Mis vacaciones llegaron a su fin el lunes pasado... [y decían que la vida del universitario era la mejor etapa de la vida de uno, quiero volver a la secundaria!] espero que les guste este capítulo que AL FIN me decidí y creo que solo por esta vez serán varios capítulos seguidos... o partes... lo que sea..., no se cuantos serán sinceramente, porque no terminé la segunda parte, pero serán varios eso si :)

[NARUTO NO ME PERTENECE] - pero lo que leerán a continuación es contenido creado por mi.


NOS VAMOS DE VIAJE - [PRIMERA PARTE]

-Mamá, ¿pongo cuatro individuales? – preguntó Boruto mientras comenzaba a poner la mesa –

-No, solo tres – dijo Hinata mirando la hora.

-Otra vez papá no cenará con nosotros – se lamentó Himawari mirando a su hermano.


Naruto volvió a su casa, era tardísimo, el ser Hokage le quitaba tiempo para estar con su familia. Odiaba cuando no podía cenar con su mujer e hijos. Esa noche era una de esas, las luces estaban apagadas y los niños ya estaban en cama, sin embargo el ninja rubio tenía la ilusión de encontrar a Hinata despierta... pero la encontró profundamente dormida, con cara de preocupación Naruto cerró la puerta de su habitación y fue derecho a la cocina a pillar ramen instantáneo. Mientras degustaba su infaltable ramen pensaba en todo el trabajo que aún le quedaba, Shikamaru ayudaba a Naruto, mucho, pero no lo suficiente como para terminar de leer y revisar, sellar y archivar toda una montaña de documentos que continuaba en el suelo.

-Y tengo que leer los informes de los nuevos ANBUS – susurró sin dejar de mirar al vacío con el vaso de plástico con la mitad de ramen.

Al día siguiente el despertador sonó a las siete de la mañana, el cansancio que portaba el pobre Hokage le hizo creer que solo había pegado ojo media hora. Hinata ya no se encontraba en la cama, seguramente estaba terminando el desayuno para sus hijos.

-Buenos días – dijo Naruto al entrar en la cocina y ver una de las escenas que más le gustaba: su familia reunida para el desayuno.

-Buenos días papá – dijeron los enanos al unísono.

-Buenos días Naruto-kun – dijo Hinata y se puso de pie.

-Tranquila Hinata, yo me haré el desayuno – dijo sonriendo, pero en su interior se sentía mal por no haber llegado a tiempo la noche anterior. Hinata volvió a sentarse mirando a Naruto.

Los niños se habían ido a sus respectivas clases acompañados de Sakura y Sarada. El Hokage no paraba de suspirar mientras se disponía a sacar la ropa limpia para bañarse antes de irse. Hinata no le quitaba la mirada de encima.

-¿Estás bien? –

-No – dijo Naruto y se sentó en su cama – Boruto siempre se queja de que no tengo tiempo para ustedes, cuando él y Himawari eran pequeños tenía muchísimo más tiempo para estar con ustedes, ahora soy Hokage y… -

Su mujer lo interrumpió con un beso y se sentó a su lado.

-Siempre ha sido tu sueño ser Hokage, y ahora lo eres, entiendo que te sientas mal. Pero tu familia siempre te apoyará Naruto-kun. Boruto está entendiendo poco a poco lo importante que es tu trabajo.

Pero la cara de preocupación del ninja rubio no desaparecía.

-¿Estas así porque anoche no llegaste a cenar cierto? –

Silencio. Naruto se quedaba callado cuando su mujer le leía la mente.

-Tranquilo, anoche hablé con nuestros hijos, por favor, cambia la cara, eres el shinobi más fuerte de la aldea, no puedes permitir que los demás te vean así –

-Yo trato de estar el mayor tiempo posible con ustedes –

-Calma, pronto tendrás que viajar a ver al Raikage, ¿Qué tal si llevamos a los niños con nosotros? –

-Serán unas vacaciones para ellos… pero yo estaré trabajando… - Naruto no se notaba muy convencido.

-Seguro se te ocurrirá algo, además, eres el mejor con los clones de sombras, desde que éramos niños – Hinata se puso de pie y salió de la habitación. Un foquito se había prendido en la cabeza de Naruto.


Boruto entró en el salón de clase junto con Sarada, ambos se sentaron juntos como era costumbre y empezaron a discutir sobre el entrenamiento del día anterior, el entrenamiento que había dejado en ridículo al hijo del Hokage y a la hija del único sobreviviente del temido Clan Uchiha.

-Hoy daremos lo mejor de nosotros – dijo Sarada acomodándose los lentes – ya verás cuando despierte mi Sharingan seré mucho más fuerte.

-Yo soy sobrino de Neji Hyūga, un genio y héroe caído en la Guerra… -

-Tu padre es el Hokage – interrumpió Sarada - ¿por qué no dijiste "Soy hijo del actual Hokage"?

-NO ME HABLES DE ÉL –

-¿Estas enojado con el Séptimo? – preguntó Sarada.

-Sí, estoy harto de que nunca tenga tiempo para mí y mi familia, antes siempre lo veía y… - se escuchó una cachetada en todo el salón –

-Eres un malagradecido – Sarada se puso de pie y salió del salón, todos se habían quedado en silencio y varios pares de ojos estaban posados en Boruto quien tenía la mejilla roja.

-¿Qué pasó? – preguntó Shikadai y miró a Boruto con cierto enojo, pero este último le contó lo que había pasado hacia instantes – eres un idiota, te recuerdo que Sarada no conoce a su padre y tú te quejas de que Naruto-sama nunca está –

-¿Qué sabes tú? No tienes idea de lo que siente que tu padre nunca esté –

Shikadai golpeó la mesa de Boruto con su puño haciendo que el rubio se sobresaltara

-Mi padre es el consejero del Hokage, todo el tiempo están juntos y por eso sé perfectamente lo que es que mi padre nunca esté en casa, y está fuera porque es su mano derecha – la expresión despreocupada de Shikadai, heredada de su padre se había convertido en una de enojo – ve y discúlpate con Sarada. Yo hablaré con Aburame-sensei si viene.

Boruto suspiró y se puso de pie, en el mismo momento en el que Chocho entraba al salón con su infaltable bolsa de papitas.

-¡Chocho! ¿Viste a Sarada? –

-Sí, está en el patio de atrás, se veía muy triste – contestó ella y siguió comiendo sus papas.

-Mierda – Boruto salió corriendo.

Naruto entró en la academia, quería darle una sorpresa a todos y decidió colarse por la parte de atrás. Lo primero que vio fue a su hijo y a Sarada sentados en un banco, le estaban dando la espalda, lo primero que se le vino a la mente al rubio padre fue que su hijo sentía algo por la Uchiha, pero decidió escuchar antes de sacar conclusiones apresuradas.

-Discúlpame, no me acordaba que Sasuke-san estaba en una misión – Naruto se sobresaltó.

-Tú tienes a tu padre y al menos lo ves, lo ves poco pero ¡LO VES! aún así te quejas, yo no conozco a papá – Sarada sollozaba – Shikadai también pasa por lo mismo que tú y no se queja.

-Perdóname – Boruto rodeó a Sarada con un brazo – hablé sin pensar, estaba enojado.

-Eres un idiota –

-Lo sé – Boruto agachó la cabeza.

-Sasuke es un ninja extraordinario, la primera vez que dimos el examen Chūnin muchos lo querían ver luchar contra Neji Hyūga – Boruto y Sarada se dieron vuelta sorprendidos – pero le tocó pelear contra Gaara, el Kazekage, y yo luché contra Neji.

-¿Desde hace cuanto que…? -Boruto se había puesto colorado.

-Tu padre aceptó la misión que se le encomendó porque solo él podrá cumplirla, y todas las misiones son de tiempo indefinido, eso se les enseña en la academia ¿o no? – Naruto se acercó rápidamente a los dos amigos y le acarició la cabeza a Sarada – algún día conocerás a uno de los ninjas más fuertes de Konoha, tu padre, y estoy seguro que tú con el Sharingan y las enseñanzas de tu madre puedes ser una kunoichi extremadamente poderosa. No llores Sarada, te prometo que algún día verás a tu padre.

Boruto miraba a su padre fijamente.

-Perdón por no volver anoche, tenía demasiado papeleo –

-Siempre dices eso – Sarada miró a Boruto.

-Pero… - el Hokage no siguió hablando pues su hijo se lanzó a su cuello y este le devolvió el abrazo – trataré de tener más tiempo para ustedes. Y tengo una buena noticia para ti – Boruto se alejó para mirar a su padre – tu, Sarada y Himawari vendrán conmigo y tu madre a ver al Raikage, viajaremos en una semana ¿Qué les parece? –

Ambos sonrieron y chocaron sus palmas.

-Pero les tiene que ir bien en sus exámenes, tengo entendido que pasado mañana les entregan las notas –

-SIIIII – gritaron Sarada y Boruto.

Continuará…


-JuHinamori.