Capitulo X; ¡Mis poderes!
- ¡pero funcionan! ToT
- ¡ah! ¡ya te dije que no!
Kagome luchaba por sacar a su abuelo de su habitación lo más pronto posible, sin embargo éste seguía del otro lado de la puerta sin dejar que su nieta la cerrara, un último empujón y la puerta finalmente se cerró. La castaña finalmente suspiró aliviada, dejando descansar su espalda contra la puerta, aún con los ojos cerrados su mano recorrió el camino de madera hasta la perilla de la puerta para colocarle el seguro, no fuera ser que su abuelo intentara entrar nuevamente a la habitación.
- ¡Kagome, no puedes ser así con tu pobre abuelo! – se escuchó del otro lado de la puerta, pero la chica solo miro de reojo y le ignoró por completo – ¡Kagome!
- ¡ya basta, abuelo! – replicó cerrando los ojos con el ceño fruncido. Después de eso solo escuchó un murmullo el cual no pudo entender, seguido de silencio. Al parecer su abuelo por fin se había marchado.
Abrió los ojos relajando sus facciones al tiempo que se alejaba de la puerta, aun era temprano, pero por alguna razón desconocida se sentía agotada, pero no era cansancio físico solamente, también mental. Caminó pesadamente con la cabeza gacha hasta su cama, sentándose en la orilla, donde un quejido quedo le hizo voltearse a su lado dándose cuenta por primera vez en todo el tiempo que había estado peleando con su abuelo, que Inuyasha se había quedado dormido. "Al parecer no soy la única que esta cansada" pensó. Recorrió con su vista de forma distraída el rostro del hanyou, su mente estaba en blanco, sin saber que pensar, que decir o que hacer, solo observándolo, perdiéndose en las facciones de aquel rostro apacible frente a ella.
Inconciente de sus actos llevó una de sus manos hasta la frente del pequeño, para retirar con delicadeza unos cuantos cabellos que caían desordenados sobre su rostro. Sus facciones permanecían tan relajadas, como en escasas ocasiones en que tenía la oportunidad de observarlas, sus labios entreabiertos y su pecho que subía y bajaba levemente al compás de su respiración. Aquella tranquilidad era relajante, sin darse cuenta pronto se vio sumergida en sus propios pensamientos. "Acéptalo, te ah agradado tenerlo estos días solo para ti..." por acto reflejo alejó rápidamente su mano de Inuyasha. ¿Por qué regresaban a su mente aquellas palabras ahora? Se había olvidado de aquella voz tan extraña... ¿Qué habría sido? Por más que le doliera admitirlo, ahora que se ponía a analizarlo, aquellas palabras tenían algo de verdad. Aunque eso no significaba que fuese por completo.
- que tonterías pienso... – cerró sus ojos nuevamente en señal de cansancio, tratando de liberarse de todos aquellos pensamientos agobiantes subió sus piernas a la cama, dejando descansar su espalda contra la pared
Era cierto que de algún modo esta situación era algo agradable, con Inuyasha como un infante había logrado despejarse un poco de la rutina diaria de los monstruos y la búsqueda de los fragmentos de Shikon. No es que quisiera huir de ello, pero este pequeño receso no le estaba siendo tan malo. "Aprovechas que no recuerda nada... que no recuerda... a Kikyo...", esas palabras aun no se iban, pero ¿para que mentir? Siendo sincera desde que habían comenzado con el incidente con Kirin, Kikyo no había cruzado por sus pensamientos, y muy en el fondo agradecía aquello. Tampoco era que le odiara, pero no podía evitar recordar todas aquellas ocasiones en las que se vio sufrir de una u otra forma por su causa. Es cierto que había aceptado quedarse al lado de Inuyasha a pesar de todo, pero tampoco que fuera masoquista.
Con todo eso en la cabeza, pronto el cansancio mental se unió al físico, y cuando menos se dio cuenta se había dejado caer de lado deslizando su espalda por la pared, quedando recostada de perfil sobre su cama. Una suave respiración acompasada le hizo abrir los ojos unos segundos para pestañear con pesadez antes de volver a cerrarlos, fue breve, pero había podido ver bien la pequeña figura tendida frente a ella.
- Inu... yasha... – exhaló por última vez antes de caer profundamente dormida.
Afuera de la ventana de la habitación se podía observar el atardecer haciendo acto de presencia, con sus tonos naranja, amarillo y rojo haciendo al sol poco a poco desaparecer. Un viento frío comenzaba a soplar al tiempo que unas espesas nubes grises llenaban el cielo de la ciudad, indicando consigo la pronta llegada de una lluvia torrencial.
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"Que momento tan oportuno para aparecer", pensó con un poco de alivio el kitsune, dejando salir todo el aire que había contenido en sus pulmones. Pero el mononoke seguía en su lugar, únicamente observando a Shippo que le devolvía la mirada desde el suelo.
- Ki-... Kirara...
- ¿eh? ¿Qué demonios estas murmurando, mocoso? – en ese momento Akuma elevó la vista, siguiendo la misma trayectoria de visión del kitsune para toparse con el origen de su atención "Una bestia sagrada... rayos, no sentí su presencia..." pensó curvando una mueca de irritación.
Pero la mirada de Kirara solo pasó de Shippo hacia Akuma, para luego detenerse sobre el cuerpo inmóvil de Sango. Soltó un gemido parecido a un lamento mientras bajaba las orejas.
- ho, ¿qué pasa? ¿estás triste por tu amiga? – se burló Akuma, pero Kirara le ignoró – no tiene caso, de cualquier modo pronto estará muerta...
Shippo, sacando fuerzas de donde pudo, aprovechó la pequeña distracción de su agresor para incorporarse lo más rápido que pudo, aprovechando la distancia para atacar. No olvidaba que ese seguía siendo el cuerpo de Miroku, por lo mismo el ataque no podría dañarlo, pero sería lo suficiente resistente como para formar una distracción.
- ¡el ataque de los hongos llorones! – corrió para alejarse mientras Akuma era llenado con los molestos hongos del zorrito – ¡Kirara! – le llamó, pero ésta parecía ensimismada – ¡Kirara! – repitió sacándola de su transe – ¡cúbreme!
Por fin el mononoke parecía prestarle atención, así que haciendo caso a las palabras del zorrito, corrió hasta Akuma, que peleaba por poder salir de la lluvia de hongos que le caían de todas direcciones. Shippo hizo uso de todas sus fuerzas para correr hasta donde el báculo de Miroku permanecía, recogiéndolo del suelo echó un rápido vistazo a Kirara para posteriormente salir en dirección al nido del demonio a toda velocidad. Tenía que darse prisa, sabiendo lo que ese monstruo les había hecho a sus amigos, no quería dejar correr el mismo peligro a Kirara, sin contar que si Akuma le daba alcance no habría mucho que pudiera hacer por si solo contra ese demonio.
- ¡Maldita sea! – gritó Akuma con frustración mientras prendía fuego con sus poderes a todos los honguitos que le atosigaban, carbonizándolos – ese estúpido zorro... – pero un gruñido frente a él le llamó la atención, haciéndole sonreír levemente – ho, eres tu... Kirara si mal no recuerdo, se lista y déjame pasar...
Pero contrario a lo que creía, Kirara no se movió de su lugar, manteniendo la figura en guardia y mostrándole amenazadoramente sus enormes colmillos mientras gruñía fieramente. Las orejas bajas de manera retadora y la cola que se movía suavemente de un lado a otro le indicaban que no le cedería el paso tan fácilmente. Akuma frunció el ceño.
- que conste que tu lo quisiste así...
Estaba realmente cansado, sus heridas ardían terriblemente y el cuerpo le pesaba horrores, sin mencionar que el peso del báculo de Miroku no le ayudaba en lo más mínimo, realmente sentía que ya no daba para más. Apretó los ojos con fuerza y trató de alejar esa idea de su cabeza, tenía que llegar donde Kirin cuanto antes posible, si Akuma lograba darle alcance ya no podría hacer mucho en su condición, ni siquiera escapar. Solo le quedaba esperar porque Kirara pudiera retenerlo el tiempo suficiente...
- ¡Shippo! – resonó una vocecilla dentro de la cueva
Apuró su carrera al ver como Kirin permanecía sentada en el suelo, recargada en el muro de la cueva con una mano sobre el pecho y los ojos cerrados. La pulga Myoga saltaba frente a ella tratando de llamar la atención de Shippo que llegaba tratando de recuperar el aliento mientras dejaba caer agotado el báculo al suelo.
- ¿qué es lo que le pasa? – preguntó el kitsune al recomponerse un poco
- eso me pregunto, se supone que teníamos más tiempo...
- Akuma... – el espíritu de Kirin levantó débilmente la mirada – no sé que paso... – apretó con mas fuerza la mano sobre su pecho – es como si hubiera adquirido más fuerza, su presencia me afecta más que antes...
- ¿y Sango? – preguntó la pulga preocupada
Shippo apretó los dientes con algo de coraje e impotencia mientras volteaba el rostro. "Sango...", pensó. Seguidamente recogió el báculo de donde lo había dejado caer para entregárselo a la pequeña en las manos. Esta miró a los ojos a Shippo, que la veía fijamente con el ceño fruncido, volteó a ver el báculo entre sus manos y cayó en cuenta de lo que había hecho. Sintiendo la tención en el ambiente hizo uso de éste y la ayuda de Shippo para ponerse de pie con la poca fuerza que le quedaba, caminó hasta colocarse frente al campo de protección.
- Shippo... – le llamó haciéndolo acercarse – voy a necesitar tu ayuda...
El kitsune al captar el mensaje se colocó a su lado ayudándole a sostener el báculo en alto, siendo robados sus poderes las energías de Kirin ya eran escasas en este momento, no dudaba que le quedara poco tiempo. Miró de reojo como la pequeña había cerrado los ojos y, como la vez anterior, había comenzado a susurrar palabras inentendibles mientras apretaba el báculo con sus pálidas manos. Pronto algunas chispas comenzaron a saltar y tonar, rápidamente el báculo comenzó a tomar un débil brillo mientras Kirin incrementaba la velocidad de sus palabras. Un aullido ensordecedor llenó de eco la cueva haciendo a Shippo sobresaltarse y titubear, era como haber escuchado un horrible lamento lleno de dolor salido de algún animal...
- ¡Kirara! – gritó entonces Shippo volteando hacia la entrada de la caverna
- ¡no lo sueltes! – le gritó a su vez Myoga viendo las intenciones del zorro por soltar el báculo
Shippo se tensó al sentir un escalofrío recorrer su espalda, recobró su postura al tiempo que Kirin inclinaba un poco hacia atrás la herramienta de Miroku para tomarla con fuerza siendo imitada por él.
- ¡hiraku! – y ambos golpearon la barrera con todas sus fuerzas, pero no parecía suficiente pues ésta no quería ceder.
- ¡vamos, ustedes pueden! – brincaba tras de ellos Myoga, viendo como ambos pequeños empujaban contra la barrera sin darse por vencidos. Del báculo no dejaban de brincar y tronar chispas.
El escalofrío de Shippo aumentó al sentir aquella terrible presencia acercarse, Kirara no había podido contra el y ahora era su turno. Fugazmente vinieron a su mente las escenas de Sango peleando contra Akuma, el demonio sosteniendo el cuerpo inerte de la exterminadora, y luego su horrible y sádica sonrisa cuando estuvo a punto de acabar con él. Una fuerza realmente admirable -tomando en cuenta su estado- lo invadió, empujando enérgicamente contra la barrera, hasta que ésta comenzó a abrirse.
- ¡se abre! – gritó Myoga animándolos a seguir
Un último esfuerzo y finalmente cedió. El campo se abrió llevando así a Kirin y a Shippo al suelo por el impulso del ataque. Kirin permaneció unos momentos más sin moverse sobre el suelo, tratando de regular su agitada respiración, el cansancio era mas que notorio en su pequeño cuerpo. Tuvieron unos escasos segundos para reincorporarse cuando comenzaron a escucharse unos pasos acercarse.
- esta aquí... – se escuchó en un susurro apenas audible, los pasos se escuchaban más cercanos rápidamente
Debido a la oscuridad que había en aquel estrecho lugar no era fácil poder ver algo a más de dos metros de distancia, el eco de pisadas era lo único que les alertaba de la presencia recién llegada. Eso fue, claro esta, hasta que una luz se encendió. Akuma les observaba, ya no con aquella sonrisa cínica, pues ahora su rostro era inexpresivo y sombrío; permanecía con una mano en alto sobre la cual se elevaba una pequeña esfera de luz, lo suficientemente brillante como para alumbrar el lugar, y ahora con luz, podía observarse como su otra mano permanecía cerrada sobre el pequeño cuerpo del mononoke que, al parecer estaba inconciente.
- ¡Kirara!
- era fuerte, lo admito – declaró el demonio alzando una ceja con indiferencia – pero no lo suficiente...
- ¿qué le has hecho? – preguntó Shippo apretando fuertemente los puños por el enojo
- a ella nada, fue algo difícil y solo por ello la respetaré... quien sabe, talvez la haga mi mascota – entrecerró los ojos fijando su mirada en el kitsune, observando su odio contenido – pero ahora tu, zorro, me debes nuestro encuentro
- maldito...
Abrió la mano dejando caer a Kirara al suelo cual trapo viejo, para fijar toda su atención en el pequeño zorrito que permanecía frente a él. Le vio fijamente a los ojos, tratando de leerlo, poniendo en practica nuevamente su habilidad de leer las mentes, pero... Frunció el ceño. ¿Qué era esto? El zorro le veía fijamente de igual modo, pero ya no parecía estar asustado, ni enojado, y lo más extraño de todo, era que por primera vez no sabía lo que el maldito mocoso estaba pensando. Se sintió ofuscado al punto de que Shippo se diera cuenta.
"Creo que será mi fin... no... no es así, todavía no" Volteó automáticamente su rostro. Kirin permanecía aún en el suelo, y un poco más frente a ella el campo se había roto. "¡Se rompió! Si lo logramos..." Paseó rápidamente sus ojos por la escena, tratando de ordenar sus pensamientos y encontrar una solución rápida. Pero al regresar su vista hacía Akuma solo logró sentir un agudo dolor que lo mando a volar hasta atrás, chocando dolorosamente contra los muros de la guarida.
- Lograste romper el campo de protección, te reconoceré por ello... pero fuiste muy lento y tonto, lástima – rió bajito
"Shippo... Shippo, ¿me oyes?" – escuchó en su cabeza la vocecilla de Kirin, levantó lastimeramente la vista para ver a Akuma... ya ni siquiera sentía dolor en el cuerpo – "Shippo... sé que me oyes, estoy débil, pero... he desaparecido mi presencia... así que... para Akuma es como si estuviera muerta..." – el kitsune frunció ligeramente el ceño – "si, lo sé... pronto estaré muerta de cualquier forma..."
El zorrito hizo un gran esfuerzo al levantar un brazo de su entumecido cuerpo, apoyándose en un muro para, con algo de esfuerzo y dolor, lograr ponerse de pie. Respiró ruidosamente tratando de recuperar el aliento arrebatado por el golpe, observó de reojo como Akuma avanzaba lentamente hasta él y cerró los ojos con la cabeza gacha.
"Shippo, escúchame... no siente mi presencia, pero... necesito que lo distraigas para que no me descubra... he visto su punto débil" – Ante esas palabras, abrió nuevamente los ojos, encontrándose de llenó con la vista inquisitiva de Akuma que le miraba desde su altura; Abrió la boca con sorpresa, pero antes de poder siquiera decir algo, recibió de nuevo una patada haciéndolo estrellarse nuevamente contra el muro. Se llevó las manos al estomago y calló de rodillas mientras el dolor regresaba a él. – "Resiste Shippo..."
- Hm... creo que ya no puedes más, ¿cierto? – silencio – esta bien, de todas formas yo también estoy cansado de todo esto... muere
Un rápido movimiento y Shippo logró rodar por el suelo justo a tiempo para salvarse del impacto. Estaba muy cerca, pero eso no le ayudó a protegerse de la tierra, graba y rocas que cayeron desprendidas del lugar por la fuerza del golpe. Se colocó rápidamente ambos brazos sobre su cabeza en forma de casco tratando de cubrirse lo mejor posible.
- me estas hartando, porque no te-...
Ante la abrupta interrupción, Shippo levantó la vista, Akuma ya no le prestaba atención. Giró la vista siguiendo el mismo campo de visión de aquel demonio, el campo de protección que habían roto momentos antes ahora habría paso para ver como una débil luz púrpura centelleaba a unos metros.
- ...no puede ser... – escuchó como Akuma contenía el aire ante la escena – ¡Kirin! – gritó de repente tomando camino hasta aquella lucecilla – maldición, sigues con vida...
"¡Shippo!" – escuchó nuevamente retumbar en su cabeza. Todo pasó tan rápido... Por un leve momento su mente se puso en blanco únicamente viendo el escenario frente a el sin reaccionar, olvidándose de todo mal y dolor que su cuerpo sufría. Talvez fue una simple reacción de su cuerpo, no estaba lo suficientemente conciente para saberlo, solo sabía que se había puesto de pie y se había lanzado sobre Akuma.
- ¡SHIPPO! - ahora se escuchaba como eco dentro de la cueva, mucho mas desesperado.
- ¡maldito zorro! – trataba por todos los medios de quitarse al kitsune de encima, pero este se movía rápidamente sobre el haciéndole perder el equilibrio.
Por su parte Kirin yacía frente a un pequeño montículo de tierra, sobre el que permanecía una esfera, no más grande que su puño la cual brillaba en púrpura e imitaba un movimiento en su interior como si su contenido fuese de mercurio. La pequeña acercó sus manos a la extraña esfera, reuniendo el poco poder mágico que le quedaba, su cuerpo comenzó a brillar tenuemente, reduciendo lentamente el aura negra que rodeaba al objeto frente a ella hasta desaparecer. Tomó la esfera entre sus manos.
"¡La tengo Shippo!" – las palabras de Kirin lo hicieron voltear a verla – "ahora solo debo romperla" – exclamó la pequeña con una chispa de felicidad. Sin embargo, ese pequeño lapso de distracción por parte de Shippo fue suficiente para ser aprovechado por Akuma, quien logró agarrarlo de la ropa con una mano lanzándolo hasta el otro extremo del lugar.
Kirin abrió desmesuradamente los ojos con horror al ver como el kitsune pasaba volando justo a un lado suyo para estrellarse con la pared tras ella. La nube de polvo junto con el desprendimiento de tierra le impidieron ver el estado del youkai. Aterrorizada regresó la vista para toparse de lleno con Akuma, que le miraba con el ceño fruncido.
- ¿Qué crees que haces? – masculló con enojo mientras cerraba su mano sobre el cuello de la niña y la elevaba a su altura – con eso no se juega – frunció un poco mas el ceño al tiempo que con la mano libre apretaba la muñeca de Kirin haciéndola soltar un grito de dolor junto con la esfera, que cayó y rodó por el suelo.
- tu... – alcanzó a decir, colocando sus pequeñas manos sobre el brazo del demonio en un intento fallido por liberarse.
- había sido generoso y te dejé con vida – gruñó al tiempo que ejercía más presión sobre el cuello de la niña – pero veo que quieres que te mate rápido...
Sonrió de lado cerrando los ojos unos segundos, pero al abrirlos nuevamente estos mostraron ahora el iris en un color rojo sangre. Como en trance, abrió un poco la boca apretando con más fuerza el cuello de Kirin la cual trató de soltar un quejido, desafortunadamente éste nació y murió en su garganta. El brillo que desprendía de su cuerpo comenzó a apagarse mientras sus brazos caían como muertos a sus costados, estaba ganándole y no podía hacer nada. Una nubecilla empezó a formarse sobre sus pálidos labios, asemejando niebla o quizá aliento, al arremolinarse sobre ella indicaba salía de su interior. Akuma la mantuvo así, hasta que de pronto comenzó a succionar, alimentándose de lo que en realidad, era la esencia de Kirin, sus poderes.
- Sh... Shi... po...
- oye, monstruo...
Cerró la boca sorprendiéndose por la interrupción. ¡Ese maldito zorro de nuevo! Creía que lo había matado, pero al parecer seguía vivo, y le miraba de frente realmente enojado. Sostenía con dificultad entre sus manos aquel báculo sagrado, apenas y lograba respirar con algo de trabajo, pero le miraba con determinación. Tardó unos segundos en percatarse de lo que aquello significaba, pero no fue hasta que vio a los pies del zorro la tan preciada esfera púrpura que reaccionó.
- desaparece... Akuma
Se vio el báculo caer sobre la esfera con tal rapidez que le fue imposible siquiera movilizarse para tratar de evitarlo, únicamente ser espectador de su propio final. Un crujido y la esfera se desquebrajó, el brillo en su interior que parecía con vida comenzó a moverse desenfrenado segundos antes de que, sin remedio, estallara. Una enorme ola expansiva se soltó, golpeando y arrojando lejos con toda su fuerza a todos los involucrados en el lugar; la explosión había hecho temblar por completo el lugar creando una enorme nube de tierra y energía maligna que se unían cubriéndolo todo.
Tardaron unos minutos para que todo ese desastre se calmara y el lugar se despejara para poder contemplar la escena.
El cuerpo del monje Miroku yacía inmóvil sobre el suelo, mas por el acompasado movimiento de su pecho pudo asumir que se encontraba vivo. Sobre él algo parecido a neblina se arremolinaba flotando en el aire, duró solo unos segundos antes de que ésta se separase para tomar diferentes direcciones, una de ellas entro de lleno al cuerpo de Kirin mientras el resto tomaban dirección a la salida de la cueva.
- ¡Shippo, lo hiciste! – apareció frente a él la pulga saltando con emoción
- Myo... ga... – cerró los ojos con pesadez, era ahora que ponía atención a lo que le decía su cuerpo, comenzando a sentir nuevamente todo aquel cansancio y dolor que había tratado de olvidar momentos atrás. Irremediablemente se dejó caer al suelo perdiéndose en la inconciencia.
- ¿Shippo...? ...¡Shippo!
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Frío. Sintió un aire frío recorrerle la cara, torso y manos e instintivamente se encogió en su lugar. Arrugó la nariz con disgusto al escuchar un molesto ruido llenar sus orejas, viéndose obligado a abrir los ojos... todo estaba oscuro, había caído la noche. Inclinó la cabeza para observar la poca iluminación que entraba por la ventana; seguía lloviendo. Una lluvia ligera, pero lluvia al fin. Se incorporó sobre la cama cruzando los brazos en un intento por calentarse el mismo, pero era difícil con ese clima y en esas circunstancias, se maldijo por lo bajo. Levantó nuevamente la vista tratando de acostumbrarse a la oscuridad, identificando con rapidez las cosas a su alrededor. Fue cuando se dio cuenta.
A su izquierda, dormida sobre la cama se encontraba Kagome. Y ahora que se fijaba bien, ambos tenían una gruesa manta cubriéndolos. Por ello que solo había sentido frío en la parte superior del cuerpo... se imaginó que la señora Higurashi fuese la dueña de aquella atención. Se acurrucó entre las cobijas intentando entrar en calor, quedando de frente al rostro de Kagome, pero era inútil, seguía sintiendo el frío. De nuevo intento hacerse bolita en su lugar, pero al hacerlo, no pudo evitar rozar con el tibio cuerpo de la chica, lo que le hizo sobresaltarse. Ella si estaba tibia. Sintió algo de inseguridad, pero arriesgándose, se movió lentamente sobre la cama hasta quedar a centímetros de su cuerpo, pronto sus mejillas se tiñeron de carmín, se preguntaba si el calor que estaba sintiendo de pronto era por el mismo calor que irradiaba la chica o... por la cercanía de sus cuerpos.
Observó atentamente su rostro, aun en la oscuridad, pensando en todo y en nada a la vez. Tenía tantas cosas que quería saber, pero en ese momento no buscaba cuestionarse nada, era extraño, como si el solo estar con ella le diera tranquilidad. Pero ahora que lo pensaba, después de todo, talvez si era así... siempre que estaba con ella estaba tranquilo y de hecho, aquello le gustaba. Se preguntaba... ¿cuánto duraría todo esto?
- Inuyasha... regresa... – apenas un murmullo mientras se acomodaba mejor en la cama. El rostro del pequeño se sonrojó más al ver mayor cercanía con su cuerpo, pero pronto bajó la vista.
- ¿quieres que... regrese, Kagome?
- regresa... – repitió entre sueños
Eso ya lo sabia, quería que regresara. Cerró los ojos adormilado por el calor que su cuerpo había adquirido. Ya encontraría la manera de volver a la normalidad, y entonces, ya no volvería a ver esa mirada de preocupación que había visto a Kagome dirigirle últimamente. Porque si, se le hizo extraño verla observándolo de esa manera y asumió por los eventos pasados que se debía a que le extrañaba, pero no a él, porque el era solo un niño, sino al otro Inuyasha, al grande. Eso le ponía triste. ¿Recordaría todo cuando regresara a la normalidad? ¿Seguiría siendo el? O... ¿perdería esa 'esencia' que mantenía en estos momentos? Sabía que era el, pero de otra manera, era como otra versión de él de la que no tenía conocimiento o memoria, y dado aquello se preguntaba si... su esencia desaparecería una vez el hechizo se rompiera, o quizá seguiría existiendo dentro de aquel otro Inuyasha. El pensar aquello le ponía nervioso. Pero no debía ser egoísta, veía como Kagome sufría por su ausencia, no podía pensar solo en el en estos momentos...
- buenas noches... Kagome
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Continuará...
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Ah!! Pido nuevamente mil perdones por la tardanza! X.x ...pasó navidad y año nuevo y hasta ahorita pude publicar y.y la prepa es horrible, encima que la mía fue la ultima en salir de vacaciones, para que todas las vacaciones me las pasara enferma y en cama u.u eso es lo peor... salí el 22 de diciembre para regresar a clases el 8 de enero T-T y me reciben con exámenes sumarios!! Esos exámenes son la muerte, no miento TxT (pero aquí entre nos, creo que los maestros de ingles, etimologías grecolatinas y química nos odian a todos los del salón ¬-¬Û) y como dato extra, me estuvieron presionando con tareas de más y un trabajo para taller de lectura y redacción donde el maestro me pidió –únicamente a mí– entrar y participar en un concurso de cuento que iba a realizarse, así que ahí me ven escribiendo con mi madre en todo momento detrás mío x-xU! ...je, quien dice que la vida es dura, no? ¬.¬ vaya presiones... mejor no pienso en la universidad x-xUU tendré pesadillas!!!
Ejem... por lo pronto lamento no contestar reviews, pero agradezco a Minue (ejem… u.uU –desarmando la cámara escondida–), niyushi takamiya, inu-kag4ever, Ai Mayer (Xhela! porque te cambiaste el nick? x.xU), aome-inuyasha19, izayoi-vicky, Dark Cryonic (yo? ¬.¬ chiflada? ja, como crees! xD), TLAP, Kikyo-dono y serena tsukino chiba, gracias por tomarse el tiempo para dejarme sus lindos comentarios que me animan tanto n.n de verdad se los agradezco!! Oh y antes de despedirme, olvidaba mencionar un ultimo punto... talvez algunos ya lo sepan, pero si no, se los diré uxu ...el siguiente es el ultimo capitulo, sip, así es, PORFIN el ultimo capitulo de este fic ;-; aleluya! y... demándenme y todo lo que quieran u.u nomás no me linchen porque se quedan sin final xDÛ jajaja nah, ya, por hoy se me acabo el tiempo y es hora de decir adiós n.n gracias x leer, espero que a todos les gustara el capi.. ahora como ultimo paso, no me hagan sufrir y DEJENME UN REVIEW! nOn jeje, se cuidan y nos vemos en el siguiente capi n.n jane!
PS. Sip, un comentario u.uU ejem... hasta ahorita me voy dando cuenta, pero si ven faltas de ortografía, palabras mal escritas o de esas cosas por el estilo, pues... es por mi maldito Word ¬.¬UU me 'corrige' los escritos, que mas que arreglarlos nomás los empeora... necesito saber como se configura para que no haga eso u.uUUU… jeje, bueno es todo n.ñ gracias por leer!!
