CAPITULO X.-
Hades se dejo caer al vórtice, mientras la conciencia de Severus se atiesaba mientras caían.
El remolino los trago y solo la fuerza del agua arrastrándolos se sintió por un buen rato, hasta llevarlos a lo mas profundo del mar. Luego el dios hizo arder más su cosmos, formando una burbuja que lo protegía del agua. Las criaturas del mar escapaban velozmente de su oscura presencia.
-Toda esta agua me esta comenzando a fastidiar. Lo mejor será secar un poco el lugar-Diciendo esto, el dios aumento su poder y las aguas a su alrededor se comenzaron a partir, formando en minutos un camino seco con paredes de agua.
La conciencia de Severus se fascinó con la vista de corales y demás flora marina como caracolas, madreperlas y estrellas de mar, que se presentaban en su camino. Había tal belleza natural en ellas que lograron impactarlo. Mientras que Hades no tenia ningún interés, solo le importaba llegar pronto a su destino.
Entonces de la nada se escucho una voz preciosa, una voz de mujer que cantaba armoniosamente, mientras sentían como se iba acercando. Una hermosa mujer de rubios y largos cabellos, vestida con una armadura roja con adornos en plata, se presento ante ellos, entonando aun las últimas notas de su canción.
-Soy Tetis la sirena, amazona del Santuario de Poseidón. ¿Quién es usted y que busca en este sagrado lugar?-pregunto cuidadosamente al darse cuenta del gran poder que portaba el visitante.
-Soy Hades, dios del inframundo y quiero que me lleves inmediatamente al lugar donde esta encerrado mi hermano-ordeno el dios
La sirena abrió la boca en claro gesto de asombro, pero se recompuso de inmediato.
-¿Qué desea del señor Poseidón?-pregunto desconfiada.
-Liberarlo, por supuesto-respondió el dios
Tetis parpadeo perpleja por unos instantes, pero luego con una feliz sonrisa comenzó a guiarlos por esos marinos parajes.
-¿Quién fue capaz de encerrar a Poseidón?-pregunto la conciencia de Severus.
-Atena-contesto el dios-Poseidón también quería conquistar la tierra, para ello quiso inundar el planeta, pero Atena que en ese entonces fue raptada de Asgard y era su prisionera, fue encerrada en el Pilar Central del Imperio de Poseidón, porque se ofreció como sacrificio para que contuviera todas las aguas destinadas a inundar el planeta y así ahogarla, mientras sus caballeros luchaban para rescatarla. Al final, él también fue derrotado y su espíritu esta encerrado el ánfora sagrada de Atena.
-¿En verdad piensa liberarlo?-pregunto Severus
-Si, lo haré. Necesito su ayuda para lo que tengo planeado-contesto Hades
Mientras tanto, Tetis miraba de reojo al dios del inframundo, su aspecto no le daba confianza en lo absoluto, de hecho cada vez que lo miraba le daba escalofríos. Y más cuando estaba tan callado, pareciendo muy concentrado en algo. Lo bueno era que iba a liberar a su señor y si sus intenciones eran contrarias, dios o no, ella no dudaría en enfrentarlo y sacrificar su vida de ser necesario por el bien de su dios Poseidón.
Por fin llegaron hasta lo que parecía ser como un monte, en cuya cúspide se erigía un gigantesco templo, una magnifica construcción a varios niveles rodeada de escaleras. El templo era simétrico y su entrada estaba en el centro. A sus lados tenia dos naves que se alargan hacia las esquinas y en ellas otras dos naves más pequeñas algo avanzadas. Además tenía cuatro esculturas aladas a la entrada de criaturas marinas como caballos de mar y sirenas
Subieron una serie de largas escalinatas, para entrar en el templo. Luego recorrieron largos y lustrosos pasillos hasta llegar a un salón donde se encontraba una urna con un sello poderoso: El ánfora sagrada de Atena.
Hades se acerco a la vasija, siendo observado atentamente por Tetis, reviso el sello y sin más preámbulo lo quito. En ese momento el ánfora emitió un brillo intenso, tanto que la conciencia de Severus tuvo que apartar la vista. Cuando fue capaz de enfocar, encontró frente suyo el fantasma de un hombre armado de un tridente, con el aura tan poderosa como su actual portador.
-Hola Poseidón-saludo educadamente el dios del inframundo.
-¿Hades?-pregunto el fantasma sorprendido, mientras una sonrisa burlona se iba formando en sus labios
-¿Acaso no recuerdas a tu querido hermano?-pregunto Hades con evidente sarcasmo.
-Es difícil reconocerte con tan lamentable apariencia-respondió con socarronería
Severus al escuchar al dios de los mares, no pudo evitar sentir amargura, al saber que incluso en otra dimensión era despreciado por su apariencia. Hades que hasta ese momento no había podido sentir ningún pensamiento, ni sentimiento de Severus, se removió al notar la angustia del mago.
-Este cuerpo es mil veces mejor que cualquiera que puedas tener-contesto Hades con cierta irritación y continuo con burla -¡Oh, es cierto! Tú únicamente puedes poseer a los descendientes de la familia Solo. Seguramente te arrepientes de hacer tus jugarretas con Medusa en uno de los templos de Atena. Ella te condeno a no poder reencarnar en ningún otro cuerpo y Medusa a convertirse en esa horrible criatura.
-Al menos los descendientes de la familia Solo, vienen de la mas antigua y rica familia que me rendía culto y son extremadamente bellos. Lo que por cierto ese patético cuerpo que tienes no…-Poseidón callo su ofensiva respuesta al sentir el poder que emergía de Hades. No era un cosmos, pero era muy poderoso. La energía le parecía conocida, trato de ubicar en sus recuerdos en donde y con quien lo había sentido. Sus fantasmales ojos se abrieron a lo máximo cuando recordó a Hécate, la diosa antigua desaparecida.
-Veo que al fin te diste cuenta-dijo Hades al ver las expresiones de su hermano- Este cuerpo que tanto desprecias es de un mago. El único mago que existe en el mundo-termino de decir orgullosamente. Esto hizo sentir mejor a Severus.
-¡No es posible! ¡Su raza desapareció hace miles de años!-exclamo el señor de los mares analizándolo, tratando de encontrar el engaño y fallando miserablemente.
-Me importa poco si no me crees Poseidón. Tienes una deuda conmigo por liberarte de tu prisión y te la pienso cobrar en este instante-dijo Hades
-¿Qué es lo que quieres?-pregunto desconfiadamente el dios apretando su tridente
-Quiero una alianza temporal-respondió seriamente
-¿Para que?-pregunto el señor de los mares con interés
-Ambos somos dioses derrotados, pero seguimos siendo dos de los principales dioses. Si nos unimos tendremos más oportunidad para recuperar nuestra gloria perdida. Para ello quiero que organices una reunión en el Olimpo, con todos los dioses para el día de mañana.
-Me parece una idea aceptable-dijo Poseidón, después de meditarlo unos minutos-¿Pero porque solo una alianza temporal?
-¿Realmente crees que confiaría en ti, después de que intentaste ayudar a Atena a derrotarme?-contesto agriamente
-¡Tuve que hacerlo! ¡Estabas a punto de matar a mis criaturas marinas!-exclamo
-Eso ya no interesa-suspiro Hades-Organiza la reunión. Te veré mañana en el Olimpo.
Sin otra palabra el dios del inframundo se dio la vuelta y se encamino a la salida del templo. En su camino pudo notar la presencia de la sirena, quien había sido un testigo silencioso del encuentro con su hermano.
-Tetis, ven aquí-ordeno Poseidón al ver a la sirena, la cual se apresuro a obedecer
-Mi señor, estoy tan contenta de que haya regresado-sonrió la joven
-Tetis, ve al Santuario de Atena e infórmale que iré a visitarla en breve y en son de paz. Yo mientras tanto iré a buscar a Julián Solo y te veré allá.
La sirena hizo una reverencia y salio del templo para cumplir las ordenes de su dios, mientras este se tomaba unos minutos para reflexionar acerca de lo sucedido.
-Un mago. Aun no puedo creerlo-susurro antes de desaparecer.
