Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.
A SEMESTER IN THE SMOKE
Capitulo diez – Vista de pájaro
Edward me despertó a las 10:30 a la mañana siguiente. Le sentí besar ligeramente mi nuca. "Bella," susurró suavemente. Afortunadamente, tenía el sueño lo bastante ligero como para que eso me despertara.
Me puse sobre mi espalda y abrí los ojos. "Buenos días," susurré.
Él se sentó al pie de mi cama. "¿Lista para saber cual es tu regalo de cumpleaños?" preguntó.
Me senté. "Sí lo estoy," contesté. Ahora estaba bastante alerta. "¿Cuándo nos vamos?"
"Tan pronto como estés lista. Antes saldremos a comer," me dijo antes de marcharse para que me vistiera.
Salí de la cama y fui hacia el armario para coger algo de ropa. Escuché que llamaban a la puerta antes de que Edward asomara la cabeza.
"¿Por casualidad has traído un traje de baño contigo?" preguntó.
"Um, sí. ¿Por qué?" pregunté con curiosidad.
"Tal vez quieras ponerlo en tu bolsa. No necesitas uno, pero tal vez lo quieras," dijo Edward enigmáticamente antes de cerrar la puerta.
Yo solo me quedé ahí un momento, intentando comprender porqué necesitaría un traje de baño en Inglaterra a mediados de Septiembre, antes de decidir que no importaba. De cualquier manera, era una sorpresa.
Me puse mis vaqueros y un jersey azul antes de meter en mi bolso un bikini marrón que había traído (solo por si acaso). Me puse poco maquillaje, imaginando que si iba a mojarme, mucho maquillaje no sería una gran idea, y me recogí el pelo. Me puse unos zapatos y fui a la habitación de Edward.
"Knock, knock," dije en la puerta medio abierta antes de abrirla del todo. Edward estaba haciendo algo en su ordenador y escuchando una canción que me era familiar, pero no podía nombrarla. "¿Quienes son?" le pregunté.
"¿La banda? Es Motion City Soundtrack," contestó. "¿Lista para irnos?" Apagó la música y cerró el ordenador.
"Absolutamente," le dije. Fuimos al piso de abajo y salimos de la casa. "Así que, ¿vamos a ir a comer?" pregunté.
"He pensado en parar en una tienda de fish and chips, si te parece bien," preguntó.
"Sí, eso suena bien," empecé. Mi teléfono empezó a sonar de repente en mi bolso. Lo saqué y vi que era mi hermana, Sophie. "Um, es mi hermana. Debería contestar. Lo siento."
Abrí el teléfono y me lo llevé al oído. "Hey Soph. ¿Qué pasa?"
"No mucho. ¿Qué estás haciendo?" preguntó de plano.
"Voy con Edward a alguna parte," contesté.
"¡Oh! ¿Quién es Edward? ¡Tienes que hablarme de él!"
"Más tarde, Soph. Suenas molesta. ¿Qué va mal?" pregunté preocupada.
"Bueno... Megan, Ellie y Olivia me odian," contestó.
"Pero son tus mejores amigas. ¿Por qué te odiarían?"
"Es una larga historia. Básicamente, he empezado a hacerme amiga de una chica de la escuela, Toni. Es del primer año, pero es realmente agradable. Así que el fin de semana pasado, le pregunté si quería venir a casa para pasar algo de tiempo con ella, luego, al día siguiente, fuimos a ver una película. Bueno, les pregunté a Megan, Ellie y Olivia si querían venir con nosotras, pero solo podía Olivia. Así que vimos una película y pasamos el resto del día dando una vuelta por el pueblo. Luego, unos días más tarde, ninguna de ellas respondía mis llamadas o mensajes, así que supe que algo iba mal. Sucedió que Olivia sintió que la estaba reemplazando por Toni, así que se sintió realmente herida por eso. Luego Megan y Ellie se enfadaron conmigo por hacer sentir mal a Olivia. Así que he estado toda la semana disculpándome, diciéndoles que no intentaba hacerles sentir así, pero no me escuchaban. Ellas dijeron que era una egocéntrica y que solo era amiga de Toni porque soy mejor que ella o algo. Megan en realidad dijo que tengo que 'ganarme el perdón'. Olivia dijo que eventualmente me perdonaría, pero me han hecho mucho daño. ¡Simplemente no quiero perder a mis mejores amigas!" divagó antes de sollozar en el teléfono.
"Vale, en primer lugar, no parece que tu hayas hecho nada malo," empecé enfadada. "No hay absolutamente nada que diga que no puedes ser amiga de otra persona. Esas chicas tienen otros amigos fuera de tu grupo y tú no te enfadas con ellas por eso. Así que realmente no deberías estar disculpándote. En segundo lugar, tienen derecho a estar enfadadas un tiempo, pero que tus mejores amigas digan que tienes que ganarte el perdón dice que realmente no son tus mejores amigas. En mi opinión, no has hecho nada malo y si Megan y Ellie están dispuestas a renunciar a tu amistad por algo tan inmaduro e insignificante, estás mejor sin ellas."
"Sé eso. Mamá dijo lo mismo," contestó Sophie. "Gracias por escuchar, Bella. Realmente necesitaba soltarlo."
"No te preocupes. Te quiero, Sophie, y siempre seré tu mejor amiga. Si necesitas hablar de nuevo, no dudes en llamarme. Aunque mamá y papá no estarán muy felices con la factura del teléfono," le dije.
"Gracias, Bella. Yo también te quiero. ¡Y recuerda hablarme de Edward más tarde!" dijo antes de colgar.
"¿Todo bien?" preguntó Edward cuando alejé mi teléfono. Habíamos parado en la entrada de la parada de metro, sabiendo que perdería cobertura bajo tierra.
"Sí. Solo drama de instituto," contesté. "Me alegro tanto de haber terminado el instituto."
"¿Por qué no te gustaba el instituto?" me preguntó Edward mientras nos dirigíamos hacia el tren.
"Por muchas razones. Primero, durante mi primer y segundo año, yo era realmente rara. No tan rara como lo era en la escuela media, pero todavía rara. Luego estuvo lleno de dramas como el que está pasando mi hermana. Estaban las estúpidas pandillas, la intimidación, el que te gusten chicos que son realmente raros o gays. Y ya no es más así. En este momento mi vida está relativamente libre de drama, ¡y me encanta!" le dije. "Sin embargo quiero ir a las reuniones del instituto. Creo que será divertido ver cuantas personas no han hecho nada con sus vidas."
"¿Eras intimidada?" preguntó preocupado.
"No como normalmente pensarías en la intimidación, con todo eso de robarte el dinero de la comida o ser empujado contra las taquillas. No pensé que me hubiera ocurrido hasta que aprendí sobre 'ciberintimidación' en mi curso de Comunicaciones el año pasado. En mi primer año de instituto, fui acosada vía Internet. Cosas estúpidas como que alguien hizo una cuenta en AIM (n/t. America-On-Line Instant Messenger. Es como el messenger de Windows Live) llamada 'IhateBellaSwan' (n/t. Odio a Bella Swan) y se puso a mandarme mensajes. Y luego este chico de mi clase, me dijo online que, cito literalmente, era fea y como una tabla. No pechos y no culo. Fin de la cita. Sin embargo, eso es todo. No me provocó ningún trauma emocional intenso o algo. No hay necesidad de preocuparse," le dije ligeramente.
Edward se quedó un momento en silencio. "Eso es horrible," dijo. "Tú eres completamente lo opuesto a lo feo. Lo sabes, ¿verdad?"
"Gracias," contesté. "Ya sabes, nunca le había hablado a nadie de esto antes." Él puso su brazo alrededor de mis hombros de modo tranquilizador.
Tras salir en la parada del metro cerca del Támesis, encontramos una tienda de fish and chips en la que comer.
"Así que, ¿vas a decirme para qué necesito mi traje de baño?" le pregunté mientras nos sentábamos en una mesa vacía con nuestros platos de comida frita.
"Paciencia, Bella," contestó con una sonrisa. "Si te digo eso, lo arruinaré todo. Además, creí que habíamos llegado a un acuerdo anoche que envolvía no forzarme a decir la sorpresa."
"Sí, tienes razón," suspiré. "Llegamos." Hice un puchero.
"Bueno, me pareció que lo disfrutabas tanto como yo. No hay necesidad de sacar ese labio inferior," contestó.
Rodé los ojos y continué comiendo. Cuando terminamos nuestra comida, Edward miró el reloj.
"¿Lista para irnos? Tenemos que estar allí en quince minutos, así que llegaremos justo a tiempo," dijo.
Recogimos nuestros platos y bebidas y los tiramos en los cubos de basura antes de marcharnos.
Edward y yo caminamos por las calles de Londres por más de diez minutos cuando él paró y preguntó. "¿Estás lista para tu regalo de cumpleaños?"
"Duh," contesté con madurez.
Cogió mi mano y dimos unos pasos más para parar frente a un edificio. Levanté la vista a la señal que decía, "London School of Diving." (n/t. Escuela de buceo de Londres)
"Recuerdo que dijiste que querías bucear la Gran Barrera de Coral en Australia, así que imaginé que podíamos tomar clases de buceo juntos. Quiero decir, no es como si pudiéramos obtener un certificado en solo una tarde. Es solo una hora y media en una piscina, pero he imaginado que es un comienzo," divagó Edward nervioso. Me encantaba como no podía callarse cuando estaba nervioso.
"¡Edward, es perfecto! ¡Uno de los mejores regalos que he tenido! Y esto explica el traje de baño," contesté. "¡Gracias!" Le di un abrazo antes de entrar en el edificio.
Una vez dentro, tuvimos que rellenar un montó de papeles de dispensa de responsabilidad, solo por si acaso nos ahogábamos o algo. Tras rellenar el papeleo, nos dirigieron a una habitación con otras cuatro personas que estaban esperando sentadas.
Cuando nos sentamos, nuestra profesora, Tina, salió a saludarnos. Nos contó todas las precauciones e información de seguridad antes de darnos trajes de buceo. "Damas, pueden cambiarse en el vestuario de la izquierda. Caballeros, a su derecha," nos dijo.
"He imaginado que tal vez no querías ponerte el traje de buceo sin nada debajo, de ahí el traje de baño," susurró en mi oído antes de irse a cambiar. Siempre era tan considerado.
Entré en el vestuario y fui a uno de los cubículos a cambiarme. Me puse el bikini y el traje de buceo encima. Se sintió extraño llevar algo tan apretado.
Doblé mi ropa y la llevé de vuelta conmigo a la habitación. Edward todavía no había salido, así que tomé asiento mientras la profesora hablaba con otra de las parejas.
Unos segundos después, Edward salió llevando ese gloriosamente apretado traje de buceo. Para su vergüenza, silbé mientras él andaba hasta mí. "No hay manera de que puedas estar llevando algo bajo ese traje," remarqué mientras me ponía de pie a su lado.
"No, a no ser que llevara un Speedo," contestó. "Cosa que no haría."
"Gracias a Dios," le tomé el pelo.
Nuestra profesora volvió a la habitación y nos llevó a otra habitación con una gran piscina cubierta. Tina nos dio nuestras aletas y máscaras antes de mostrarnos nuestros tanques de oxigeno. Nos explicó como usarlos y el riesgo y consecuencias del aeroembolismo si estuviéramos buceando en aguas profundas.
"Vale. Ahora practiquemos respirar debajo del agua," dijo. Me recogí el pelo en una coleta antes de ponerme torpemente las aletas y la máscara.
"¿Cómo me veo?" le pregunté a Edward.
"Como una buceadora," contestó, poniéndose su propia máscara en su cara.
Tina vino y nos ayudó a cada uno a ponernos el tanque de oxigeno en la espalda. Era bastante pesado. Tras ponerme la boquilla en la boca, salté a la piscina.
El agua caliente me rodeó. Miré a mi alrededor a través de mi máscara debajo del agua y vi que la mayoría de los otros ya estaban en el agua.
Levanté la vista hacia la superficie justo a tiempo para ver a Edward saltar al agua justo frente a mí.
Pasamos cerca de media hora en el agua. Practicamos nuestra respiración que, aunque era fácil, sonaba extraño bajo el agua, y nadamos a lo largo del fondo de la piscina. ¡Era muy divertido! Estaba teniendo fantasías sobre ser una sirena.
Cuando nuestra clase acabó, volvimos a los vestuarios a ducharnos. Me lavé todo el cloro del pelo y cuerpo antes de secarme y ponerme mi jersey y vaqueros. Me recogí el pelo mojado en un moño y fui a encontrarme con Edward. Por supuesto, él todavía se veía increíble.
"Supongo que querrás volver directamente a casa para arreglarte el pelo," dijo mientras dejábamos el edificio.
"¿Crees que debería arreglarme el pelo?" pregunté como contestación.
"No. Te ves impresionante incluso con tu pelo mojado y recogido," me dijo.
"Entonces no. No me importa lo que los demás piensen de mi pelo," contesté. "¿Quieres hacer algo?"
"El Festival del Támesis esta instalado entre el Ojo de Londres y el Tower Bridge en la orilla sur. Podemos ir a ver que bandas tocan y algunas de las otras actividades durante algunas horas," sugirió.
La zona del Festival estaba lo bastante cerca como para poder ir fácilmente andando desde la Escuela de Buceo. Cuando llegamos al área, cogimos un programa que tenía una lista de todas las actividades de hoy.
"¡Hey, mira! Hay una demostración de carreras en los Jubilee Gardens. ¿No es eso lo que James Bond hacía al principio de Casino Royale?" pregunté.
"Sí. También hay demostraciones de kayak, un coro, paseos guiados, jazz y tango. ¡Oh, siempre podemos pasear en barco por el río!" leyó Edward del panfleto.
"¿Cómo es que nunca mencionaste este festival antes?" le pregunté. "¡También fue ayer!"
"Lo olvidé, lo siento," dijo, levantando sus manos en derrota.
"Está bien. ¿Podemos volver esta noche para ver los fuegos artificiales?" pregunté.
"Sí, Conozco el lugar perfecto para verlos," contestó. "Vamos, demos una vuelta."
Pasamos las siguientes horas escuchando música étnica, probando comida exótica y mirando algo de artesanía. Cuando nos acercamos a las 6, empezamos a volver a Islington para cenar.
"Así que, ¿qué era tu regalo de cumpleaños, Bella?" preguntó Esme mientras nos sentábamos a comer. "Edward no nos lo ha dicho a ninguno."
"Hemos tomado lecciones de buceo," contesté.
"Oh, ¿de verdad?" preguntó Alice.
"Sí. Una de mis metas en la vida es bucear la Gran Barrera de Coral en Australia, y se lo mencioné una vez a Edward," les dije.
"Aww, eso es tan dulce," dijo Alice entusiasmada antes de que empezáramos a cenar.
"Así que, ¿qué tal ha ido la 'limpieza' con Jasper hoy, Alice?" pregunté después de tragar un bocado de carne asada.
Me dio una rápida y sutil mirada furiosa que vi por el rabillo del ojo. "Estuvo bien," fue todo lo que dijo, así que dejé el tema. Imaginé que podría sacarle algo más cuando sus padres no estuvieran.
Cuando terminamos de cenar y limpiar, fui al piso de arriba a mi habitación. Me eché un vistazo en el espejo y me estremecí. Me veía como si tuviera doce años, sin maquillaje y con un pelo horrible. No podía creer que a Edward no le importara. Pero también, yo siempre era mi pero crítica.
Me deshice el moño y encontré el pelo un poco mojado todavía. Me lo peiné, sequé y alisé, esperando que se comportara. Luego me puse algo de maquillaje. También imaginé que debería cambiarme la ropa también. Me puse mi vestido tipo sweater color cabernet con unos leggings negros y las botas negras que me regaló Alice.
Mientras me estaba preparando, Alice entró en mi habitación. "¿Dónde vas?" preguntó.
"Edward y yo vamos a ir más tarde a ver los fuegos artificiales en el Festival del Támesis. Él dice que conoce el lugar perfecto para verlos," contesté. "Así que, ¿qué pasó con Jasper esta tarde? Vi ese guiño ayer."
Alice se sonrojó. "Finalmente echamos un polvo," admitió con una gran sonrisa.
"Oh, ¿de verdad? ¿Qué tal estuvo?" pregunté. Aunque nunca antes había tenido sexo, no me avergonzaba de hablar de ello o algo.
"¡Fantástico! ¡El mejor que he tenido! ¡Oh, le amo tanto!" dijo entusiasmada.
"¡Aw, estoy feliz por ti, Alice!" contesté feliz. "¿Él te ama?"
"Oh, sí. Me lo dijo hace una semana," me dijo.
"¿Y por qué no me lo dijiste?" la acusé.
"No lo sé," confesó. "No se lo he dicho a nadie. De alguna manera, quería guardármelo para mí durante un tiempo. Lo siento."
"Está bien," le aseguré. "¡Al menos lo sé ahora!" Le di una gran sonrisa. "¿Por qué no venís tú y Jasper con nosotros?"
"No, gracias. Creo que sería mejor si fuerais solo tú y Edward," contestó con una sonrisa enigmática. ¿Por qué siempre parecía que ella sabía algo que yo no?
"Vale," contesté.
"Así que, ¿qué tal van las cosas con Edward?" preguntó Alice.
"¡Todo es tan maravilloso! Me hace sentir tan... viva. Y es como que, cuando estamos juntos, nos completamos el uno al otro. Como dos mitades de un puzzle que van juntas. Él es el hombre más dulce, sexy y maravilloso que he conocido. Tiene un gran sentido del humor, es considerado, tiene ambiciones y metas en la vida y no es increíblemente inmaduro," le dije honestamente.
"Suena como que le amas," contestó Alice, mirándome directamente a los ojos.
"Mmmm... ¿lo hago? Nunca he querido a nadie así antes. Claro, quiero a mis padres y mi hermana y mis amigos. Pero nunca he estado románticamente 'enamorada' antes. Hasta el momento, este sentimiento ha sido imposible de identificar para mí," confesé.
"Puede ser confuso, lo sé. Solo tienes que dejar que tu corazón decida," contestó. "Lo siento por ese cliché. Pero es cierto. Cuando sea el momento, creo que lo sabrás."
"Gracias, Alice. Bueno, ¿entonces qué vas a hacer esta noche?" pregunté, cambiando de tema. Tenía mucho en lo que pensar después.
"No lo sé. Tal vez llame a Meg y Lisa. Siento como que he estado descuidándolas últimamente," musitó casualmente.
"¿Es por eso por lo que Lisa me odia?" pregunté.
"Ella no te odia," contestó Alice. Le di una mirada incrédula. "Bueno, no que yo sepa, al menos."
"Como sea. Si tiene un problema conmigo, no me importa," le dije. "Al menos, intentaré que no me importe. Me gustó Meg, sin embargo. Parece realmente dulce."
"Sí, Meg es realmente agradable. Es una buena amiga. Lisa... tiene algunos problemas. Pero ha pasado conmigo por muchas cosas," confesó Alice. No creí que fuera buena idea sacar lo que Edward me dijo sobre Alice el fin de semana pasado, así que me quedé callada. Hasta que me lo dijera ella, fingiría ignorancia.
"Bueno, dejaré que termines de arreglarte," dijo Alice, levantándose de mi cama, donde se había sentado antes. "Bonito conjunto. Lo apruebo." Dejó la habitación, cerrando la puerta detrás de ella.
Cogí mi abrigó y encontré a Edward en su habitación.
"¿Qué te gusta de postre?" me preguntó cuando entré en su habitación.
"No lo sé," contesté. "Lo que sea, en realidad. Sin embargo no me gusta la tarta de calabaza o de nuez."
"Vale. Entonces vamos," dijo, cogiendo su cartera.
Dejamos la casa y anduvimos hacia la parada de metro. Paramos en una panadería que todavía estaba abierta y Edward compró dos trozos de tarta de plátano con tofee para llevar. No tenía ni idea de dónde íbamos a ver los fuegos artificiales, así que simplemente seguí a Edward hacía el metro correcto.
Bajamos del tren en la parada de Pimlico y empezamos a andar a lo largo del río. Cuando pasamos por el Tate Britain, supe dónde íbamos.
"¿Vamos al edificio de tu oficina?" le pregunté. Era la misma ruta que Alice y yo habíamos hecho mi primer día completo aquí.
"Sí, hay una gran vista desde allí. Imaginé que sería más agradable si no estuviéramos rodeados de miles de personas intentando verlos desde otros lugares," explicó.
"¿Cómo vas a entrar?" pregunté.
"Ewan debería estar trabajando esta noche. Es uno de los guardias de seguridad. Aunque probablemente nos deje entrar, voy a darle una razón para estar ahí igualmente. Así que solo sígueme el juego," me dijo.
Tras unos minutos más, llegamos a la entrada. "¿Estás seguro de que no te meterás en problemas por esto?" susurré mientras Edward llamaba a la puerta de cristal.
"No creo que les importe," contestó, encogiéndose de hombros. El guardia de seguridad vino a las puertas de cristal y le quitó el cerrojo a una de ellas.
"¡Edward! ¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó el guardia de seguridad.
"Tengo algo de trabajo que necesito terminar antes de mañana por la mañana, y pensé que tal vez podía coger algunos papeles antes de salir," le dijo Edward.
"Así que, ¿esa es la historia?" preguntó. "No te preocupes. Podéis subir. Me aseguraré de no dejar subir a nadie más. Solo aseguraos de que no pase nada, o será mi culpa."
"No te preocupes, Ewan," contestó Edward. "Te debo una. Esta es Bella, por cierto."
"Encantada de conocerte," dije, extendiendo mi mano para saludarle.
"Encantado de conocerte también," contestó, sacudiendo mi mano. "No os divirtáis mucho ahí arriba. Las cámaras todavía estarán grabando." Nos guiñó el ojo.
Edward rió. "Gracias, hombre. No estaremos aquí mucho tiempo," le dijo.
Ewan nos dejó entrar en el edificio y nos dirigimos hacia los ascensores. Una vez dentro, Edward pulsó el 28.
Cuando llegamos a ese piso, Edward me dirigió a través del laberinto de cubículos hasta una gran pared de cristal. Se podía ver todo Londres iluminado bajo nosotros. Podíamos ver las festividades del carnaval y las otras actividades en el río. Había un barco iluminado en la distancia. Era una perfecta vista de pájaro.
Edward cogió dos sillas giratorias de cubículos cercanos y las llevó hacia la ventana.
"Ahora podemos ver los fuegos artificiales y comer el postre," dijo Edward mientras me sentaba en una de las sillas antes de sentarse él en la suya.
"Perfecto," estuve de acuerdo.
"Vaya," murmuró Edward. Le miré con curiosidad. "He olvidado las bebidas," explicó.
"Bueno, ¿tenéis alguna máquina o algo?" pregunté.
"Sí. Iré a coger algunas bebidas. ¿Quieres quedarte aquí?"
"No, iré contigo. Me dan un poco de miedo los grandes edificios de oficinas oscuros," admití, levantándome para ir con él.
"¿Por qué?" Caminamos a lo largo de los corredores hasta la sala de empleados.
"Cuando era pequeña, mi padre no trabajaba para la policía. En realidad trabajaba para una gran compañía haciendo unas cosas u otras. No puedo recordarlo. De cualquier manera, si tenía que trabajar los sábados, a veces me llevaba con él. Por supuesto, todas las luces estaban apagadas a parte de las que estaban cerca de su oficina. De cualquier manera, me daba escalofríos antes y de alguna forma todavía lo hace si estoy sola. ¿Has visto La Maldición?" pregunté.
"Sí, hace bastante tiempo," contestó.
"¿Recuerdas la escena en la que la mujer se queda trabajando hasta tarde y pasan cosas extrañas en el edificio? Eso reafirmó mi miedo. Cuando sea que consiga un trabajo en una oficina, juro que nunca me quedaré hasta tarde. Nunca," le expliqué.
"Tienes algunos miedos interesantes," dijo divertido. Llegamos a la sala y Edward nos compró Coca-Colas. Para cuando volvimos a nuestras sillas, los fuegos artificiales habían empezado.
Nos sentamos y empezamos a comer nuestra tarta mientras veíamos el show. Era una vista hermosa. El cielo de Londres iluminado de azul, rojo, amarillo, verde y blanco.
Terminé mi tarta y coloqué el plato en el suelo. Los fuegos artificiales llegaron a su final, con montones de ellos disparando en el cielo de la noche.
"Es tan hermoso," murmuré. Moví la mirada para ver a Edward mirándome. "¿Qué?" le pregunté.
Cerró el espacio entre nosotros, presionando sus labios contra los míos. Estaba sorprendida de que ninguna de nuestras sillas hubiera rodado debajo de nosotros. Aparentemente, Edward tenía la misma preocupación, así que se levantó y presionó mi espalda contra la ventana, retomando nuestro beso.
Esto se sentía bien. Antes de besar a Edward, nunca había pensado que besar era genial. Mi ex era un besador tan malo que incluso la idea de pensar en besar a alguien más no me parecía una experiencia genial. Pero con Edward, se sentía natural. No había torpeza o tenía que pensar en como mover mis labios. Es como si se pusieran en piloto automático y estuvieran programados para besarle.
Nuestro beso se profundizó. Ninguno de nosotros parecía poder tener suficiente. Una de las manos de Edward se movió bajo mi vestido y subió peligrosamente alto. Cuando sentí su mano juguetear con el elástico de mis leggings, le alejé. No me gustó hacer eso. Mi cuerpo ansiaba que me tocara más.
"¿Qué va mal?" susurró.
"Umm... nunca es un buen momento para decir esto," empecé. Él me miró preocupado. "Simplemente lo soltaré. Y lo siento por no habértelo dicho antes. Es solo, como he dicho, que nunca es el momento oportuno," divagué. "Yo soy... virgen. Y de alguna manera me estoy guardando para mi futuro marido. Así que mis límites están bastante cerca de donde has ido." Dios, esta siempre era una conversación incómoda.
"Oh," susurró. Parecía estarlo contemplando.
"No vas a romper conmigo o algo, ¿verdad? Tampoco es que estemos juntos oficialmente. Ugh, esto también ha pasado antes," empecé a divagar con nerviosismo.
"Bella," puso su mano sobre mi boca para callarme. "No, no voy a romper contigo por esto. No seas absurda. ¿Ha pasado antes?"
"Sí. Mi ex-novio, con el que salí en primavera. No me atraía mucho, pero era agradable. De cualquier manera, después de meter su mano en mi camiseta una vez, le dije lo que te he dicho, y después de eso pareció dejar de estar interesado. Todavía estuvimos juntos otro mes después de eso, pero cuando rompió conmigo, su excusa fue pobre y no tenía sentido. Así que debió haber sido porque no tendría sexo con él y él no creía que yo mereciera la pena," expliqué rápidamente, sin mirarle.
Edward agarró mi barbilla dulcemente y volvió mi cara hacia él. Me miró a los ojos y dijo, "Bella, escúchame. Tú mereces la pena. Te amo, y solo porque no quieras tener sexo todavía, no cambia como me siento por ti."
"¿De verdad? Así que, ¿no estás enfadado?" pregunté.
"Bueno, no puedo decir que esté increíblemente feliz por ello, porque estaría mintiendo. Pero yo quiero lo que tú quieras, y si tú todavía no quieres sexo, entonces me parece perfectamente bien," dijo. "Te amo, Bella. Quiero lo que te haga feliz."
Supe en ese momento que el indescriptible sentimiento que sentía alrededor de Edward era amor. "Yo también te amo," contesté. "De verdad."
Hola!
Aqui está el capitulo. ¿Qué os ha parecido el regalo de Edward? ¿Y los limites de Bella? Además, ya se han declarado y en el proximo capitulo es el viaje a Paris, que durará tres capitulos.
Ahora me marcho y me despido hasta el proximo sabado. Muchas gracias por vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis.
-Bells, :)
