CAPITULO 10: Un día juntos.

PVB

Habían pasado ya dos meses desde la fiesta de la iglesia y me había dado cuenta de que mis sentimientos por Edward iban creciendo con cada día que pasaba y eso me asustaba. Nunca me había sentido así antes. No sabia que se podía sentir eso de aquella manera hasta que llegó él. Ni si quiera sabia si quería sentir aquello por él. Que habrían pensado mis padres si se hubieran enterado que pasaba el tiempo con un hombre como Edward? Habrían tenido algún prejuicio en lo que se refiere a su empleo? Se lo habrían tenido en cuenta? O habrían tenido en cuenta el hombre que había detrás de aquélla fachada tras la que se escondía para hacer negocios? Habrían visto el hombre que era conmigo? Por mi? Renee quizás lo habría hecho, pero estaba completamente segura de que Charlie habría sacado su escopeta y lo habría hecho temblar en sus botas. Podía imaginarme perfectamente lo que le habría dicho:

-"Ese muchacho necesita un poco de plomo en el trasero. Eso si que lo iba a enderezar"

Sonreí ante aquel pensamiento a la misma vez que se me encogía el corazón al acordarme de mi padre. Los echaba tanto de menos como en ele momento en que me dijeron que habían fallecido. Me preguntaba si alguna vez me recuperaría de su perdida, si mi corazón sanaría alguna vez.

-Beeellaaaaa, Eeedwaaard ha llegado!_ Canturreó Alice desde abajo.

Me miré rápidamente en el espejo y prácticamente corrí escaleras abajo para verle. Hoy tenia el día libre y Edward me había pedido que lo pasara con él. Estaba encantada y acepté de inmediato.

-Bella!- exclamó acercándose a mi al pie de las escaleras y dándome un fuerte abrazo.

-Hola Edward!

-estás lista para que pasemos el día juntos?- me preguntó dejándome ir.

La excitación que vi en sus ojos hizo que se me acelerara el corazón.

-Definitivamente si! A dónde vamos?

-Bueno, se supone que es una sorpresa- me dijo riendo mientras yo le hacia una mueca.

Estaba a punto de recordarle lo mucho que odiaba las sorpresas cuando puso sus dedos sobre mis labios evitando eficientemente que las palabras abandonaran mi boca.

-Pero…como se que no te gustan las sorpresas, he decidido decírtelo. Además quiero asegurarme que realmente quieres ir.

-Qué es Edward? Qué es?- le pregunté entusiasmada mientras él se reía- y yo que creía que no le gustaban las sorpresas, Miss Bella, pero me parece que si.

Le di un manotazo de broma en el hombro e hice un pequeño puchero.

-Dímelo antes de que me dé la vuelta y suba de nuevo las escaleras- le dije con una sonrisilla.

-Vale, vale pequeña brujilla. Hay una ciudad a unas cuantas millas de aquí que se llama Clayton. Uno de mis clientes es de allí y mencionó que un grupo de vecinos de la ciudad van a representar una obra de teatro, Romeo y Julieta para ser mas exactos. Sé lo mucho que te gusta Shakespeare, así que pensé que te gustaría ir.

De verdad que me conocia bien.

-Oh, Edward!- dije rodeando su cuello con mis brazos y dándole un beso en la mejilla sin pensármelo dos veces- es maravilloso, claro que quiero ir!

La cara de Edward era una de puro asombro. Vale que nos abrazábamos de vez en cuando-abrazos puros e inocentes- pero nunca había hecho nada tan directo.

-Lo...lo siento Edward. Es que estoy muy emocionada- dije tartamudeando nerviosamente.

Edward sacudió la cabeza, volviendo rápidamente en sí y me sonrió gentilmente.

-Oh no Bella, no, estoy encantado con tu reacción. También estoy agradecido de que estés tan feliz. Por favor, no sientas que tienes que disculparte- me dijo ofreciéndome su mano que yo acepté de inmediato.

Lo agradable de su tacto me sorprendió. Su cercanía me calmaba como nada antes lo había hecho y hacía que la vergüenza que había sentido antes, desapareciera mientras miraba a sus dulces ojos esmeralda.

-Nos vamos?- me preguntó.

-Si, deja que vaya a buscar mi chal y podremos marcharnos.

-Yo iré a por el. Por qué no vas a avisar a Esme de que nos marchamos y le dices que te traeré de vuelta antes de que anochezca?

-Claro, volveré enseguida.

-Te estaré esperando en el porche, amor.

Corrí hacia el patio donde Esme estaba remendando un mandil.

-Esme, Edward va a llevarme a Clayton, vamos a ver Romeo y Julieta. Ha prometido traerme de vuelta antes del anocheces.

-Oh Bella! Eso es encantador por su parte. Conoce perfectamente como llegar a tu corazón, verdad?- me dijo con media sonrisa, haciendo que me sonrojara profundamente.

-Su, supongo que si. Es un hombre maravilloso, no crees?

-Si querida, si lo és. Además él te adora, Bella.

-Crees que estoy llevando las cosas muy lentamente, Esme?

-No querida- me contestó dándome una palmadita en la mano- tu solo sigue haciendo las cosas a la velocidad con la que te sientas cómoda y todo saldrá como debe. Te va a esperar para siempre, estoy segura de ello. Ahora, márchate de aquí y disfruta de tu día.

-Gracias Esme, nos vemos mas tarde, Adiós!- dije antes de darme la vuelta caminando con rapidez hacia el porche.

-Adiós querida! Y llevad cuidado!- dijo Esme mientras me iba.

Lo que me dijo Esme de "te va a esperar para siempre" retumbaba en mi cabeza a la vez que me acercaba a la puerta principal. De verdad creía que aquello era cierto, pero lo que yo no quería era que esperara tanto tiempo por mi. La verdad es que estaba totalmente segura de estar preparada para dar el siguiente paso en nuestra relación, pero no sabia como hacerlo. Yo no soy la clase de chica que dice las cosas directamente o que da el primer paso, pero sabia que era cosa mía el hacer que las cosas se movieran hacia delante. Él solo estaba esperando una señal que le indicara que estaba preparada. Y cómo iba a hacer yo eso? Cuál era la forma mas adecuada de hacerlo?

-Lista?- me preguntó una vez que al fin salí.

-Si, por supuesto!

Salimos rápidamente del pueblo mientras yo no paraba de hablar y hablar de lo contenta que estaba de poder ir a ver la obra. Había leído Romeo y Julieta mas veces de las que podía recordar, pero nunca había visto una representación con actores antes. Decir que estaba entusiasmada, era decir poco.

-Edward, no puedo creerlo- le dije mientras continuábamos nuestro camino.

Él rió ante mi entusiasmo.

-Estoy agradecido, Bella. Sabia que te gustaría la sorpresa, pero no creí que te alegrarías tanto!

-Bueno, pues me alegra. Es una de las cosas mas bonitas que nunca nadie ha hecho por mi.

-De verdad?- me preguntó con un tono de incredulidad en la voz.

-Si- dije algo avergonzada- esto significa mucho para mi, es decir, que tu hagas algo como esto por mi.

Edward me miró con nerviosismo antes de volver la mirada a los caballos.

-Que?

-Es que no te has dado cuenta todavía, Bella?

-Qué quieres decir, Edward?- le pregunté totalmente confundida.

-Haría todo lo que estuviera en mi mano para hacerte feliz- dijo soltando una mano de las riendas para coger una de las mías.

-Oh!- dije mientras me sonrojaba profundamente.

-Lo siento, amor- dijo separando su mano de la mía- no quería avergonzarte.

-No, no es eso. Ya sabes que yo me sonrojo con cualquier cosa. Es muy amable por tu parte decir eso.

-Sabes que todo lo que digo es cierto- dijo estrechándome la mano de nuevo antes de volver a coger las riendas.

Fuimos en silencio durante el resto del camino, escuchando el ruido de los caballos al andar y el sonido del viento al pasar cerca de nuestras orejas. Pude pillar a Edward mirándome de reojo un par de veces, con una sonrisa feliz en sus labios y sus ojos llenos de un sentimiento y emoción que hacían que mi corazón se acelerara. Algo en mi estaba convencido de que hoy iba a cambiar todo entre nosotros, incluso si ni yo misma sabia que significaba eso.

La anticipación hizo que el viaje se me hiciera mas largo de lo que era y no pude evitar ilusionarme aun más cuando vi dibujarse el perfil de una ciudad en la distancia.

-Es eso Clayton?- le pregunté a Edward.

-Si, ya no estamos muy lejos.

Conforme nos íbamos acercando, me di cuenta de que la ciudad era un poco mas grande que Sand Rock, con mas tiendas y gente que en nuestra pequeña ciudad.

-Sooo- dijo Edward tirando de las riendas y parando a los caballos.

Miré hacia mi derecha y vi un escenario con bancos delante para el publico.

-Ya hemos llegado. Es un poco pronto, pero quería asegurarme de que tuviéramos los mejores sitios.

-Gracias Edward, esto es maravilloso.

Me sorprendió ver un ligero sonrojo en la maravillosa cara de Edward. El me sonrió una vez mas antes de bajar del carruaje y llegar hacia mi lado.

-Ven- me dijo alzando los brazos hacia mi.

Me levanté con cuidado, me giré hacia él y me incliné para poner con cuidado mis manos sobre sus hombros. Sus manos me cogieron con delicadeza de la cintura y me levantó hacia él. Pareció como si el tiempo se detuviera en aquél m omento mientras él me bajaba hacia el suelo. Permanecimos mirándonos a los ojos todo el rato. Vi- en sus preciosos ojos- la plétora de emociones que yo sentía y noté como mi corazón se hinchaba por la admiración que sentía por él.

-Muy bien- dijo cuando se aseguro de que mis pies estaban firmemente en el suelo- y ahora, por qué no vamos a asegurarnos de coger los mejores sitios, hmm?- me preguntó ofreciéndome su brazo.

-Suena maravilloso- le contesté enlazando mi brazo con el suyo y recostándome contra él todo lo que se consideraba adecuado. Me había dado cuenta de que mis piernas se me habían quedado un poco débiles gracias a la interacción de antes y creí que me caería si él no me sujetaba.

Intenté conducir toda mi energía hacia las ganas que tenia de ver la obra de teatro, esperando distraer mis pensamientos de Edward y del lío de emociones que estaba sintiendo en ese momento.

El espectáculo empezó y me vi totalmente enganchada a él. Yo ya me esperaba que aquello iba a ser maravilloso, pero terminó siento muchísimo mejor que eso. Después de todos los años que llevaba leyendo Romeo y Julieta nunca me hubiera imaginado que iba a verlo representado en una obra de teatro, pero este maravilloso hombre que estaba sentado a mi lado, con una sonrisa en la cara, lo había hecho posible. Había hecho que cumpliera un sueño que ni si quiera yo sabia que tenia.

Me había quedado enamorada de todo y no quería que acabara. Quería quedarme viviendo en aquel momento especial, pero como se dice "todo lo bueno llega a su fin". Antes de lo que me hubiera gustado, la obra llegó a su fin y los actores empezaron a saludar a la audiencia. Yo aplaudí tan fuerte como el resto de los espectadores, poniéndome de pie para mostrar lo mucho que me había gustado su interpretación. Miré a Edward y vi como me sonreía ampliamente mientras aplaudida. Mi corazón se aceleró y mi estomago hizo algo raro ante aquello. Nos miramos el uno al otro durante lo que pareció una eternidad hasta que nos vimos sacados de nuestro trance por un silbido proveniente del hombre sentado detrás de nosotros. Aparentemente había disfrutado muchísimo del show y lo estaba demostrando muy ruidosamente.

Unos minutos después, todo el mundo empezó a abandonar sus asientos.

-Lista para irnos?- me preguntó Edward con suavidad.

-Si.

-Quieres que vayamos a alguna de las tiendas antes de marcharnos?

-Oh, hoy no al menos. Quizás podríamos volver pronto y explorar la ciudad?

-Eso estaría bien. Podríamos pasar el día aquí y venir con los demás.

-Seguro que les gustaría, Edward. A mi me encantaría. Tenemos que organizarlo todo, bueno...-dije riendo- una vez que se lo digamos a Alice, ella lo planeará todo, nosotros solo tendremos que seguirla.

Edward rió conmigo, asintiendo con la cabeza. Él sabia perfectamente como era Alice cuando se ponía a hacer algo. Había estado en su trayectoria cuando se había encargado de organizar la fiesta de la iglesia.

-Deberíamos comer algo antes de volver. No puedo permitir que pases hambre, no?- dijo divertido.

-No, claro que no. Alguna sugerencia?

-Si- me dijo- conozco el sitio perfecto.

Me dirigió calle abajo hacia un pequeño restaurante que tenia un letrero que ponía "Sue´s"

-Te va a gustar este sitio. Sue, la dueña, es muy amable y una buena cocinera. Hace mucho tiempo que la conozco. Aunque debo advertirte...que le gusta mucho tomar el pelo a la gente, pero de buena manera- dijo con una risita.

-Esta bien, has olvidado que vivo con Rose y Alice? Así que tomarme el pelo es una cosa común para mi.

Volvió a reír y abrió la puerta del local para que pudiera entrar.

Sue´s estaba realmente lleno de gente. Yo arrugué la frente al darme cuenta que seria difícil pasar tiempo tranquilamente con Edward en aquel lugar. Empecé a pensar que debería de haberle dicho que podía esperar y que podríamos haber comido algo en la Harvey House.

-Edward!- oí la voz de una mujer gritar con entusiasmo.

Era una mujer de aspecto entrañable con una larga melena lisa y negra como el carbón.

-Hola Sue! Cómo estás hoy?

-Estoy bien, cariño. Hace mucho que no te veía, ven y dame un abrazo, guapo hombretón.

En aquel momento, la cara de Edward se puso de un rojo brillante que no había visto antes, a la vez que caminaba hacia donde estaba Sue para abrazarla. Cuando se separaron, los ojos de Sue se fijaron en mi. Me sonrió mientras se acercaba a mi y me cogía las manos entre las suyas.

-Y quien es esta encantadora muchacha? No vas a presentarnos, Edward?- dijo mirándole con reproche.

-Lo siento terriblemente, Sue. Ella es Bella Swan. Es una de las muchachas que trabajan en la Harvey House de Sand Rock. Bella, ella es Sue Clearwater. Ella y su marido, Harry, son amigos míos desde hace muchísimo tiempo.

-Es un placer conocerla, Sra. Clearwater.

-Lo mismo digo, pero llámame Sue. No te responderé si me llamas Sra. Clearwater- dijo sonriendo.

-De acuerdo, entonces debe llamarme Bella.

-Y ahora, qué puedo hacer por vosotros?- preguntó Sue con felicidad.

-Bueno, hemos venido a la ciudad a ver una representación de Romeo y Julieta y he pensado que era un buen momento para introducir a Bella a tu buenísima cocina.

-Oh- exclamó Sue, dándole un golpecito a Edward- siempre tan encantador.

-Solo digo la verdad, Sue- dijo sonriendo con amabilidad.

-Vale, vosotros dos sentaos. Volveré con la comida enseguida- nos dijo antes de volver a entrar en la cocina- Harry!- gritó Sue- sírveles a Edward y Bella algo de beber mientras esperan la comida.

Edward y yo nos reímos cuando vimos a Harry saludar al estilo militar cuando Sue no lo miraba antes de servirnos algo de beber.

No nos costó nada entablar conversación mientras esperábamos a que Sue nos trajera la comida. Edward había encontrado una mesa un poco mas alejada de las demás cerca de la cocina donde fuimos capaces de disfrutar de la compañía del otro, incluso entre la ruidosa atmósfera en la que nos encontrábamos. Estaba bien estar con él de aquella manera. Alejados de todo, en ese momento, éramos capaces de solo ser nosotros mismos.

PVE

Dios, la amaba. La quería. Quería casarme con ella. Quería construir una vida con ella. Solo esperaba que pudiéramos hacerlo realidad algún día. Bella Swan me había cambiado, eso era seguro. Nunca había pensado cosas como aquellas, nunca había pensado en una mujer de la manera en que pensaba en ella.

-Todo listo!- dijo Sue poniendo sendos platos de comida frente a nosotros y haciendo que saliera de mis pensamientos.

-Has puesto todo lo que tenias en la cocina en los platos, Sue?- dije guiñándole un ojo.

-Muy gracioso, Ed- dijo poniendo énfasis en mi apodo, sabiendo perfectamente que odiaba cualquier variación de mi nombre.

-Solo quería asegurarme de que los dos tuvierais una buena comida y que no tuvierais hambre de camino a casa.. pero puedo llevármelo de nuevo a la cocina- me dijo levantando una ceja como retándome a que la contradijera.

-No, no, sabes que lo estoy bromeando contigo, Sue- dije intentando poner la mirada mas inocente que pude en mi cara.

-Para ya, Edward. No me mires así!

Continué poniendo toda la inocencia que pude en mi cara, incluso recurrí a parpadear rápidamente poniendo mas cara de niño bueno.

-Maldito seas!- dijo mientras que Bella reía abiertamente- cómete la comida y lárgate de mi restaurante, sinvergüenza!- dijo Sue riendo antes de ir a ver como estaban los demás clientes.

Bella y yo prácticamente inhalamos la comida que teníamos delante. No mentía al decir que la comida de Sue era estupenda. Era una maestra en lo que se refería a la cocina.

-Mmm- dijo Bella mientras continuaba devorando su comida. Ese sonido hizo que mi cuerpo reaccionara de una manera que era totalmente inadecuada en publico, pero aquella reacción se estaba convirtiendo cada vez mas y mas frecuente cuando estaba en su compañía o pensaba en ella.

-Te gusta?- le pregunté intentando dirigir mi atención lejos de pensamientos tan lascivos.

-Que si me gusta? No. Que si me encanta? Absolutamente si! No bromeabas, ella es una cocinera fenomenal!

-Si, pero no le digas lo que te voy a decir ahora. Vosotras, señoritas de la Harvey House, le hacéis una muy buena competencia.

-Qué va!- exclamó Bella- nunca hemos cocinado algo tan bueno como esto!

-Te subestimas, cariño. Tu y las otras señoritas habéis creado comidas tan maravillosas como esta. Prometo que es la verdad- dije poniendo la mano sobre el corazón.

-Eres un encanto, Edward. Gracias.

Continuamos comiendo en silencio hasta que Bella se reclinó hacia atrás en su asiento y suspiró.

-No puedo comer mas! Si lo hago, puede que explote!- dijo haciéndome reír.

-Sé como te sientes. Puede que después de esto no como es un par de días- dije palmeándome la tripa.

-Todo bien por aquí?- dijo Sue haciéndonos dar un bote. Ninguno de los dos nos habíamos dado cuenta de que se había acercado.

-Si señora- dije- ha estado tan bien como siempre.

-Si, si que lo estaba Sue. Eres una cocinera brillante. Creo que he comido demasiado!

-Me alegro de que lo hayas disfrutado, querida. Oír eso le hace bien a mi corazón.

-Sue, ha sido genial verte de nuevo, pero de verdad que tenemos que irnos. He prometido llevar a Bella de vuelta a casa antes de que anochezca- le dije mientras que Bella se ponía de pie.

-Claro cariño, lo comprendo. Ha sido maravilloso verte de nuevo- dijo con suavidad mientras me daba otro abrazo.

-Gracias Sue- le dije al oído antes de separarnos.

-De nada mi niño- dijo poniendo una mano en mi mejilla y sonriéndome.

Sue me hizo una señal para que me acercara a ella.

-Ella es la elegida, cariño. No la dejes marchar y no te olvides de dejar que prepare la comida de la boda!- dijo con una risita.

Me reí con ella antes de darle un beso en la cabeza.

-Claro Sue.

Entonces ella se acercó a Bella, la abrazó y le susurró algo también, haciendo que se sonrojara.

-Vale vosotros dos- dijo Sue, dando una palmada- fuera de aquí. Llevad cuidado y volved pronto a visitarme!

-Lo haremos!- dijimos los dos a la vez antes de salir por la puerta camino a casa.

-Edward?

-Si, amor?

-Aun queda mucho tiempo hasta que se ponga el sol, no crees?

-Bastante, por qué?

-Estaba pensando que quizá podríamos ir a nuestra pradera y pasar un rato tranquilos. Ha sido un día maravilloso, pero con mucho ruido y gente. He pensado que quizá seria bueno pasar un rato en un lugar mas tranquilo y hablar un poco mas.

-Es una idea maravillosa. Tendría que ir al Salón y dejar los caballos con Feliz, pero después podríamos ir dando un paseo. Te parece bien?

-Es perfecto- dijo sonriendo.

Estaba contento y nervioso al mismo tiempo. Habíamos pasado muchos ratos en muestra pradera disfrutando de la compañía mutua, pero algo parecía diferente esta vez. Tenia un presentimiento de que algo iba a cambiar entre los dos. Solo esperaba que el cambio fuera para mejor!