Bueno, aquí os traigo el siguiente capitulo, empiezan algunos problemillas y nuestros chicos se están acercando demasiado. Gracias a todas por vuestros reviews, me alegra que al menos a algunas les esté gustando esta historia.

disclaimer: La mayoria de personajes pertenece a Stephenie Meyer, otros son de mi invención... pero al fin y al cabo esto es una paranoia más de una tarde aburrida.


CAPITULO 10: VISIONES Parte I

Poco a poco Artemisa fue despertando y a mi cada vez me costaba más mantenerla calmada. Algo extraño ocurría a mí alrededor ya que tenía la sensación de notar su incomodidad.
Si no fuese porque era con la única que me sucedía me habría planteado un don como el de Jasper… pero esto era distinto.

Oí pasos en el piso superior de la casa, había estado tan absorta en mis pensamientos que no noté su presencia. Le oía moverse con sigilo, seguramente aún algo temeroso de mi posible reacción.
Traté de concentrarme en pensar que él solo bromeaba respecto a Artemisa como siempre lo hacía, pero… ¿Por qué reaccionaba así ahora? Sabía que esa era la pregunta clave… pregunta para la cual no tenía respuesta. Solo sabía que si algo le sucedía a aquel animal yo me iba detrás.
Estaba segura que mi reacción contra Valerius había sido desmedida, pero mis instintos me habían dominado. Ciertamente nunca había enfocado de aquella forma a ninguna presa, pero suponía que se trataba del instinto protector… el que me avisaba del peligro… peligro que los animales no me creaban.

La cabeza me daba vueltas, se podría decir que estaba como mareada y no sabía si era por mi y el hervidero de pensamientos y problemas que se albergaban centímetros por encima de mis hombros o que estaba percibiendo a Artemisa.

Habían pasado unos minutos y Valerius aún trataba de no hacerse de notar y aquello me sacaba de mis casillas… ¡Ni que le fuese a arrancar la cabeza!
Aunque… pensándolo bien era justo lo que casi hago. No pude evitar reírme internamente aunque el fondo del asunto no tuviese nada de gracioso.

Carraspeé un poco para ver si el atractivo vampiro que estaba arriba decidía bajar, pero en vez de eso dejó de moverse.

- Baja por favor- susurré.
Un segundo después estaba detrás de mí.
- Princesa yo…
- No Val, no te disculpes por favor- me giré para mirarlo- no se lo que me pasó, actué de forma exagerada movida por una tontería y lo siento de veras… saber que te quiero mucho y que jamás te haría daño.

Salté a sus brazos y me sostuvo contra su marmóreo pecho mientras yo sollozaba. Me sentía realmente a salvo a su lado, tenía un efecto relajante en mis desde la primera vez que nos vimos.
Sabía que mi destino estaba ligado al mundo de la noche eterna con los Cullen de por medio o no y muchas veces me sorprendía a mi misma deseando haberle conocido a él primero, estaba segura que mi corazón habría sido suyo.

- Artemisa es realmente importante para ti, ¿verdad?- dijo sacándome de mis divagaciones.
- Yo tampoco lo entiendo, pero mucho más de lo que jamás llegarás a entender- dije solemnemente.
- Bien… pues habrá que asegurarse de que sea tratada como otra princesa.
- Gracias- le sonreí.

Nos volvimos a acercar a Artemisa y mientras yo la acariciaba Valerius me tenía rodeada entre sus brazos. Mi compañera estaba estable y las cosas con Val habían vuelto a la normalidad, pero lo que tendría que ser un momento de paz no llegaba a ser de mínima tranquilidad.

A doscientos metros de la casa se notaba claramente la presencia de la Cullen, no acortaba las distancias seguramente por miedo pero tampoco entendía porque simplemente no desaparecía.

- ¿Cuál es el motivo ahora para que estéis así de nuevo?- preguntó Valerius- la oigo sollozar desde aquí.
- Se le cayó la mascara- dije bufando.
- ¿Qué mascara? ¿Qué pasó?

Le conté todo lo que pasó desde que él salió corriendo.

- No se… tal vez estés malinterpretando las cosas princesa- dijo con un suave susurro.
- Si claro… soy yo la que ha malinterpretado un "no te amo" o cinco años de abandono, o tal vez el "te busqué para encontrarte antes que él…"- me giré para mirarlo a los ojos- siempre soy yo la que malinterpreta las cosas ¿verdad?

El semblante de Valerius cambió ligeramente, me observaba con una mirada analítica muy extraña. Deslizó una de sus manos de mi cintura a mi rostro tomándome del mentón y clavó sus ojos en los míos.
Su rostro estaba cada vez más cerca del mío y nuestros alientos se mezclaban en el poco espacio que nos separaba.

Visto desde fuera cualquiera hubiese dicho que iba a besarme, incluso yo lo habría pensado pero su ceño fruncido y el tiempo que le conocía quitaban esas ideas de mi mente.

- ¿Te encuentras bien princesa?
- Si… ¿por?
- Tus ojos… se ven… diferentes- volvió a fruncir aún más el ceño- ¿Seguro que te encuentras bien?
- Si… si, me encuentro bien, pero… ¿Qué tienen de diferentes mis ojos?
- Por un lado tus pupilas están muy dilatadas y luego… no se pero es como si hubiesen ramificaciones desde la pupila que te recorren todo el dorado de tu mirada.
- No te entiendo…
- Será mejor que vayas a un espejo y tu misma lo veas… yo no se como describírtelo.
- ¡Mierda!- bufé- todo lo raro me tiene que pasar a mi.

Subí a toda prisa hasta mi dormitorio y me aproximé con recelo al espejo de cuerpo entero… tenía miedo a lo que podría encontrarme.
Cuando me fijé en mis ojos traté sin éxito de ahogar un gemido. Valerius estaba en lo cierto… mis ojos estaba realmente distintos.
Mis pupilas demasiado dilatadas y un iris también más amplio de lo normal daban a mis ojos de por si grandes una expresión misteriosa y envolvente.
Unas finas líneas sin forma alguna cruzaban mis iris dorados, líneas completamente negras que como decía Valerius parecían ramificaciones.
La forma y la expresión de mis ojos me resultaban tremendamente familiares, pero me costaba descifra donde los había visto antes.

- ¿Bella?- me llamó Valerius desde el piso inferior- ¿Puedes bajar?

Lo encontré donde le había dejado, junto a Artemisa, solo que ahora la miraba con la misma intensidad con la que me había mirado a mi.
- ¿Qué pasa Val?
- Eso me gustaría a mi saber… ¿Qué ha pasado entre tu y Artemisa?- enarcó una ceja pasando su mirada de ella a mi intermitentemente.
- No entiendo a que te refieres.
- No hay que ser un genio para saber que algo ha pasado…
- Continua…- le dije gesticulando con la mano pues quería saber a donde quería llegar.
- ¡Bella!- alzó las manos con gesto dramático- ¡Vuestros ojos son idénticos!
- ¡¿Qué?!- pregunté.

Fue entonces cuando yo también me fijé en aquellos orbes grandes y enigmáticos que me miraban con sumo interés. Mi mano voló a mi boca ocultando lo que posiblemente sería una O perfecta.

Mis ojos no eran los únicos que habían sufrido ciertos cambios, ya que en ese momento los suyos mostraban las mismas extrañas ramificaciones que los míos.

Ahí comprendí de que me resultaban tan familiares pues los había visto y me había perdido en ellos en muchas ocasiones. Esas pupilas tan dilatadas eran muy comunes todas las noches desde un tiempo atrás en mi vida.

- ¡No puede ser!- murmuré.
- ¿Qué significa todo esto Bella?- preguntó con curiosidad.
- No lo se… estoy igual de sorprendida que tu.
- Antes del "ataque" vuestros ojos eran normales… ¿Ha pasado algo mientras estuve fuera?
- No que yo sepa, aunque… no, no puede ser- murmuré
- ¿Qué es lo que no puede ser?
- Es una locura Val… no tiene sentido- dije tratando de encontrar algo que fuese lógico en todo aquello.
- ¿Qué vuestro ojos hayan cambiado tanto y ahora sean idénticos si lo tiene?- dijo ya algo impaciente- Vamos Bella, dime que pasó.

Mi mente retrocedió al momento en el que aquellas dos gotas de su sangre helaron mi garganta, como mi visión se volvió negra y la extraña sensación que me embargó al volver a ver la luz con un matiz algo diferente.

Habían pasado demasiadas cosas en pocas horas y no había tenido tiempo para analizar aquello.

Otra vez le relaté con pelos y señales lo que había sucedido y lo que había sentido. Me di cuenta de que aquella extraña necesidad de protegerla tan fervientemente comenzó tras aquel momento y que tras eso era consciente de sus estados de ánimo.

Al finalizar mi relato nos mantuvimos en silencio unos minutos.

- Princesa… ¿Te das cuenta de que eres muy muy extraña? ¿No tenías suficiente con desear entrar en el mundo de los no-muertos?
- Muy gracioso Val…
- Lo siento pero es cierto… un vampiro "vegetariano" que crea un vínculo de lo más extravagante con su comida… eres rara.

Pensé en lo que acababa de decir y recordé lo que Carlisle le dijo a Alice, comencé a reír a carcajadas por lo inverosímil del asunto… definitivamente yo era rara.

Fueron pasando los días, Artemisa descansaba y se recuperaba en mi dormitorio tranquilamente recostada en el centro de la enorme cama. Tardé horas en encontrar la forma de que estuviese cómoda y no se moviese.

Valerius y yo habíamos dejado de lado aquellos cambios a la espera de si pasaba algo que nos clarificase lo que ocurría.

El tema con Alice seguía exactamente igual, ella seguía recostada entre los árboles y solo se movía para cazar. No habíamos vuelto a hablar y yo no tenía intenciones de hacerlo. No había ningún tema a tratar entre nosotras.

Yo solo salía para cazar para mí y para traerle alguna liebre o serpiente a mi bebe… pues casi se había convertido en eso.
Era increíble la velocidad con la que se recuperaba y en poco más de una semana ya se movía libremente por la habitación. Extendía y retraía sin dificultad el ala dañada y no tardó mucho en querer salir y alzar el vuelo.
No le gustaba estar encerrada, pues aunque la habitación era muy grande no dejaba de ser una jaula para ella.

Las primeras veces que salió no pude evitar acompañarla y seguirla de cerca, me daba pánico que algo le sucediese pero ella no estaba de acuerdo y me lo hizo saber.

De aquel enorme vendaje de los primeros días apenas quedaba una pequeña venda para proteger la herida, pero se la veía feliz.

Alice.

Casi dos semanas llevaba ya en aquella situación, no me podía creer que hubieses sido tan tonta como para decir aquello de esa forma.
Entendía lo que ella había pensado y aunque me dolía que me hubiese malinterpretado mis continuas visiones me tenían más preocupada que el echo de que ella estuviese tan enfadada.

La visión de Artemisa con Edward cada vez era más nítida y se le iban sumando sucesos constantemente.

El vínculo que las unía a las dos era mucho más fuerte de lo que ellos sabían, y aunque yo tampoco entendía bien de que se trataba, sabía que traería consecuencias… que tomando las decisiones equivocadas podrían desembocar en problemas serios.

Edward y Jasper estarían demasiado cerca y mi hermano captaría los pensamientos de Valerius y los míos.

Solo era capaz de ver dos desenlaces y ninguno de ellos era bueno para Bella, en cualquier caso acabaría psicológicamente destrozada… pero habían cosas que el tiempo podía curar y otras que no.

Calculaba el tiempo que faltaba para que se cumpliera la visión con el vendaje de Artemisa, el cuál se iba reduciendo con el paso de los días.

No podía hablar con Bella porque no me escucharía y avisarla solo empeoraría las cosas llevándolas al extremo… a un desenlace demasiado trágico.

Cuando calculé que quedaba un día aproximadamente para su llegada seguí a Valerius mientras cazaba. Necesitaba contárselo a él, pues era el único que me podría ayudar a evitar un derramamiento de sangre.

Llevaba cazadas tres piezas cuando se sentó a la sombra de un árbol. Él sabía que yo estaba ahí todo el tiempo.

- Ven a sentarte Alice- palmeó la tierra a su lado.
- Hola Valerius- le saludé mientras me aproximaba y me sentaba a su lado mirando a la nada.
- ¿Cómo estás?
- ¿Sinceramente?... Nada bien.
- Dale tiempo, un día se dará cuenta de la verdad- dijo con toda la tranquilidad del mundo.
- Ese es el problema… no hay tiempo- eso llamó su atención y me miró interrogante- si no me equivoco mañana estaremos en serios problemas.
- ¿A que te refieres?- se tensó.
- Mañana los dos estarán aquí cerca… se encontraran con Artemisa y Edward nos oirá a ti y a mi- le miré con el terror reflejado en mi rostro- descubrirán a Bella y habrá lucha.
- ¿Lucha?- abrió los ojos con temor, un temor que yo sabía que no era por el.
- Edward querrá acabar contigo y Jasper le apoyará… Bella no lo aguantará.
- ¡Mierda!- masculló- ¿hay algo que podamos hacer?
- Si, pero por desgracia no podremos evitarle el sufrimiento a ella… nos veo a ti y a mi a una distancia prudencial para no ser escuchados y a ella en la casa destrozada y sollozando- tomé aire aunque realmente no lo necesitase- No alcanzo a ver porque pero se que coincide con el momento en el que Artemisa y Edward se encuentran.
- ¿Esa es la única opción?
- La que menos daño hará
- ¿Estás segura?

En otro momento esa pregunta me habría molestado y mucho, pero esta no era una situación precisamente normal y entendía el que quisiese estar completamente seguro de las opciones disponibles.

- Llevo dos semanas viéndolo una y otra vez… te aseguro que he tomado mil decisiones diferentes y la menos trágica es esta… le hará daño pero se repondrá, cosa que no puedo decir de otras alternativas.

Estuvimos un rato en silencio, yo repasando todas las opciones por millonésima vez y supongo que él analizando lo que le acababa de decir.

- Todo lo que has dicho hasta ahora… la historia de tu hermano y Bella, es cierto ¿Verdad?
- Si, todo es cierto.
- ¿Entonces porque evitas que se encuentren? ¿No quieres la felicidad de ambos?
- No es eso en serio- bajé la mirada mientras jugueteaba con la hierba- es algo complicado… en primer lugar él no la merece, es un idiota cabezota y sobre protector… y en segundo lugar, si, tengo muchísimas ganas de verlos juntos y felices de nuevo, pero eso ella no lo puede saber, aún no es el momento.
- Lo siento pero no te sigo.
- Pues que ahora mismo no tienen futuro juntos… ella no está preparada para enfrentarlo cara a cara- bufé- he observado sus futuros y de momento es mejor mantenerlos separados.
- ¿Qué puede pasar si se encuentran ahora?- preguntó escéptico.
- Mañana tu saldrías herido y ella… bueno… ella los mataría a ambos y luego a mi- dije en un susurro, cada vez que veía las imágenes en mi mente me echaba a temblar.
- Eso no puede ser- casi gritó enfadado- ella no es así.
- Ella es una neófita a la que ellos jamás atacarían… se dejarán despedazar- sollocé con amargura.

La visión de Jasper de rodillas en aquel claro sin moverse mientras ella le separaba la cabeza de los hombros me estaba matando. Por mucho que el tuviese culpa en toda esta situación seguía siendo el amor de mi vida, verle morir era morir yo también… y ver la pasividad con la que se sometía a su ejecutora me hacía ver que realmente creía merecer tal castigo.
No podía permitir que eso se cumpliera.

Valerius me reconfortaba con un brazo sobre los hombros.
- ¿A que hora deberíamos alejarnos?
- Antes de las nueve tendremos que estar ya lejos, pero no se la hora exacta.
- Muy bien, a las ocho te buscaré en la linde del claro… ¿necesitas algo ahora?
- No, gracias Valerius- le miré a los ojos y una sonrisa sincera se dibujó en su rostro.
- Nos vemos mañana Alice- dijo levantándose, yo simplemente asentí y él se alejo rumbo a la casa.