Gente bella del mio cuore! Como están? Espero que super bien!
Les cuento que ando algo conflictuada y pasada de rosca con mi vida en general y con esta locura que vengo escribiendo en particular… Así que por esta vez, a modo de experimento, voy a publicar un cap mucho más corto de lo que vengo haciendo, como para probar si dosificando un poco ciertos contenidos la lectura se hace más liviana y llevadera… Veremos qué pasa…
Les hago una aclaración con respecto a la 'banda sonora' de este cap: En esta ocasión elegí una bellísima versión de The Civil Wars de un bellísimo tema de Smashing Pumpkins, "Disarm". Espero lo busquen y escuchen para complementarlo a la lectura, y si lo hacen, me gustaría que me cuenten qué les pareció…
Bueno gente, lxs invito a leer el DIEZ en paz… Ojalá les guste y me cuenten cómo les fue!
Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Me despido abajito…
Bell.-
:: Capítulo Diez ::
Después de que Darien salió casi corriendo del bar de Andrew tras haber discutido con Mónica y enterarse del verdadero motivo del distanciamiento de su padre, Serena fue a buscarlo.
Bajó a la playa y lo divisó a lo lejos caminando apurado cerca del agua. Trató de alcanzarlo antes de que se alejara más, creyó que no era lo mejor para él estar solo con lo nervioso y consternado que se encontraba.
—¡Darien! —lo llamó cuando casi lo alcanza—. ¡Darien, espera! —volvió a gritar y corrió hacia él.
Darien apresuró sus pasos al escucharla. —Vete, Serena —dijo sin dejar de caminar y darle la espalda—. Quiero estar solo.
Ella llegó junto a él e intentó detenerlo. —Darien, no te vayas —lo tomó del brazo—. Tenemos que hablar.
Él se soltó bruscamente. —¡Déjame solo, Serena! —exclamó enojado—. No tengo nada que hablar contigo —y siguió caminando.
—Darien, por favor —Serena volvió a detenerlo—. Hablemos, te va hacer bien hablar de lo que pasó, por favor.
Él se detuvo y la miró con una dura expresión. —¿Dices que me va a hacer bien? —preguntó incrédulo.
—Sí, claro que te hará bien —respondió ella—. Si me dices lo que te pasa, si te desahogas conmigo sé que podrás sentirte mejor —Darien rió negando con la cabeza y retomó sus pasos, pero Serena volvió a alcanzarlo—. Entiendo cómo te sientes —dijo al pararse frente a él—. Es muy difícil de procesar todo lo que acabas de oír y quizás necesitas…
—¿Qué necesito? —preguntó él enojado —A ver, dime, Serena, tú que me entiendes tanto, que me conoces tan bien, ¿qué es lo que yo necesito?
Serena se acercó un poco. —Por favor, trata de calmarte, Darien.
—¿Quieres que te diga lo que necesito? —siguió él mientras retrocedía unos pasos—. ¿Quieres que te lo explique para que puedas entenderme de verdad? —ella asintió.
—Lo que yo necesito —dijo Darien acercándose lentamente a ella con una clara expresión de disgusto y decepción—, lo único que siempre quise fue saber la verdad, que dejaran de ocultarme cosas, de mentirme en la cara como si fuera un completo estúpido —se sentía tan nervioso y furioso con todo lo que estaba pasando que tuvo que inspirar hondo para intentar no perder el control y evitar comenzar a gritar.
—Y siempre supe que mi madre era quien más lo hacía —continuó—. Pero ella lo hizo porque no tuvo más opción, porque quería protegerme, de una manera muy enfermiza, pero siempre quiso hacer lo mejor que pudo por mí —volvió a inspirar profundamente al darse cuenta de que elevaba cada vez más su tono de voz y su respiración empezaba a hacerse irregular.
—Claro que sí —dijo Serena—, ella siempre quiso protegerte, evitar que sufrieras. Tu mamá es…
—No me interrumpas —la cortó Darien más enojado—. Yo a mi madre puedo llegar a comprenderla y perdonarla por lo que hizo, porque sé lo difícil que ha sido para ella hacerse cargo de tantas cosas sola. En cambio tú… —se acercó más a ella y la miró con desdén—. Saber que tú, Serena, que dices ser mi incondicional y sincera amiga —dijo en tono irónico—, que te la pasas hablándome de confianza, de lo hermosa y profunda que es nuestra amistad, de cuánto te importa lo que me pasa, tú… —hizo una pausa al comenzar a agitarse de nuevo—. Me mentiste, Serena, me ocultaste muchas cosas. Me hiciste creer que Mamoru quiso buscarme para verme una vez más antes de morir —inspiró y exhaló repetidas veces para reponerse—. ¿Cómo pudiste ser tan descarada, Serena? ¿Cómo fuiste capaz de hacer algo así?
—Lo hice por ti, Darien —respondió ella—. Creí que era lo mejor para ti.
Darien volvió a reír. —Vaya, qué considerada —dijo con sarcasmo.
—Lo sé. Sé que no debí mentirte —reconoció Serena—. Pero no pude evitarlo —él puso los ojos en blanco—. Cuando te conocí, aquel día en el hospital, y te pusiste tan mal al enterarte de que Mamo tenía una hija, temí que te sintieras peor si te decía que fui yo y no él quien tuvo la iniciativa de buscarte.
—¿Y cómo ibas a saber lo que yo podía sentir? —preguntó Darien volviendo a levantar la voz—. ¿Si ni siquiera me conocías? ¿Si no sabías nada de mí?
—Es cierto, a ti acababa de conocerte, pero a quien sí conocía muy bien era a Mamo —explicó ella—. Y todo lo que te dije aquel día, que él te quería mucho, que te extrañaba, eso sí es verdad —Darien resopló molesto y empezó a caminar de nuevo alejándose de ella.
—Sí, puede que haya sido algo tonto o imprudente de mi parte no decirte cómo se dieron las cosas desde un principio —continuó explicando Serena mientras lo seguía—. Pero lo único que quise, mi verdadera intención era que ustedes se reencontraran para que él pudiera volver a verte, para que tú también tuvieras la oportunidad de verlo una vez más —lo alcanzó y de nuevo se paró frente a él—. Lo hice por ustedes, ¿entiendes?
—Una mentira es una mentira, Serena —le reprochó Darien—. Aunque hayas tenido las mejores intenciones.
—Sí, lo sé —volvió a reconocer ella—, y te pido perdón por haberlo hecho —dijo con sinceridad—. Pero piensa que si yo no te buscaba nunca más lo ibas a volver a ver. Ya demasiado tiempo había pasado por esa absurda promesa que él hizo, los dos se merecían encontrarse una vez más —Darien parecía comenzar a comprender lo que ella le decía, ya que la tensión de su rostro poco a poco se desvanecía.
—Y lo más importante de todo —siguió Serena—, es que también conociste a Hotaru, a tu hermana, Darien —se acercó un poco más a él—. Tú adoras a tu hermana, ¿verdad? —intentaba encontrarse con su mirada, pero él la evitaba—. Eso era lo que yo quería, que estuvieran juntos, porque son familia, porque se necesitan —Darien finalmente se atrevió a mirarla y ella sonrió—. Y Mamo al saber que tarde o temprano ustedes dos se iban a reunir, y sobre todo al conseguir verte de nuevo, pudo irse tranquilo, yo sé que así fue —suspiró aliviada al ver que Darien parecía estar aceptando lo que ella le decía—. Por todo eso fue que hice lo que hice, ¿puedes entenderlo?
—¿Tú sabías lo del accidente? —preguntó él tras una pausa—. Respóndeme, Serena, ¿también sabías lo del accidente? ¿También me ocultaste eso?
—Sí —respondió ella seria—, lo sabía.
—¿Y por qué nunca me dijiste nada?
—Porque nunca supe mucho al respecto. Mamo sólo lo mencionó algunas veces pero sin entrar en detalles, él jamás me contó exactamente lo que había pasado. Lo único que me dijo fue lo mismo que tu mamá acaba de contarte, que después de eso había prometido alejarse de ti.
Darien sonrió de lado y negaba con la cabeza. —Y yo como un imbécil creyendo todo este tiempo que él se había interesado en volver a verme antes de morir —de nuevo volvía a ponerse nervioso—. Y en realidad el muy cobarde… —de repente volvía a agitarse—. El muy maldito me abandonó —al comenzar a respirar con tanta dificultad empezó a desesperarse—, abandonó a mi madre —mientras hablaba volvía a retroceder unos pasos alejándose de ella—, permitió que nos fuéramos lejos sin hacer nada para impedirlo.
Serena se preocupó al verlo tan alterado y ansioso. —Es que él se asustó mucho con lo que pasó y se sintió muy responsable por el daño que te causó. La culpa y el miedo lo hicieron tomar semejante determinación, pero él te quería, Darien. Mamo siempre te quiso mucho y jamás se olvidó de ti —quiso acercarse de nuevo.
—¡Eso es pura basura, Serena! —gritó Darien furioso y continuaba retrocediendo—. ¡Él me abandonó! ¡Me dejó solo! ¡Desapareció de mi vida y jamás quiso saber nada de mí! Y yo era su hijo, su único hijo. Y él nunca se comportó como un padre conmigo —se llevó las manos a la cabeza y se agitaba cada vez más—, pero sí lo hizo con Hotaru. Crió y educó a una niña hermosa, a ella nunca le faltó nada —Y se calló para volver a inspirar profundamente, ya que se sentía cada vez más nervioso y su respiración comenzaba a hacerse más difícil e irregular.
—A ti tampoco te faltó nada, Darien —dijo Serena—. Tú mamá cuidó de ti, ella se ocupó de que crecieras como un niño normal, ella siempre te cuidó.
—Pero él no lo hizo —dijo Darien jadeante—, mi propio padre jamás… —ahora se llevaba las manos al pecho—. Él nunca… él no me dio nada, me dejó solo, él me dejó… —de repente empezó a recordar el momento del accidente y sentía la misma punzante presión en su pecho que le impedía respirar.
—¿Qué te pasa, Darien? ¿Qué tienes? —preguntó Serena desesperada al ver cómo Darien se dejaba caer de rodillas al suelo.
—No puedo… —dijo él con la voz entrecortada—. No puedo… —estaba cada vez más y más agitado, tanto que sentía que perdía el aliento—. No puedo… respirar…
—Tranquilo —dijo Serena y se arrodilló frente a él para abrazarlo—. Tranquilízate, Darien —él también la abrazó con fuerza y refugió su rostro contra su pecho—. Por favor, cálmate —dijo afligida al sentir su ahogada y acelerada respiración—. Respira conmigo —inspiró hondo y soltó una larga bocanada de aire—. Sigue el ritmo de mi respiración, ¿puedes sentir el ritmo de mi respiración? —él intentaba calmarse y poco a poco se acoplaba al ritmo de la respiración de Serena, siguiendo los pausados movimientos de su pecho—. Eso es —Serena acariciaba la espalda de Darien y repetía las inspiraciones profundas —así, respira despacio —y suspiró largamente al percibir que él lograba reponerse—. Eso es, tranquilo —no dejaba de acariciarlo—. Quédate tranquilo, Darien.
·
"Disarm you with a smile and leave you like they left me here…
(Desarmarte con una sonrisa y dejarte como me dejaron aquí…)
To wither in denial… The bitterness of one who's left alone…
(Para marchitarme en la negación con la amargura de alguien a quien dejaron solo…)
Oh the years burn…
(Oh los años queman…)
.
Y después de algunos minutos, cuando Darien ya había logrado recuperar el ritmo normal de su respiración, abrazó con más fuerza a Serena y sin poder contenerse más comenzó a llorar. —Papá… —dijo en voz muy baja—. Papá… —repitió angustiado y ella, sin decir más nada, también profundizó el abrazo. Sólo quería contenerlo, dejar que se desahogara todo lo que necesitara, que se atreviera a soltar todo el miedo, el dolor, el enojo que por tantos años jamás se había permitido sentir.
Darien lloró ininterrumpidamente y en silencio por largo rato. Todas sus rígidas y estructuradas defensas se habían derrumbado, dando lugar a tantas emociones que jamás imaginó que estaba escondiendo y conteniendo en lo más profundo de su corazón. Y al poder expresar al fin todo esto que le pasaba, poco a poco pudo comenzar a aliviarse. Sobre todo al sentirse tan contenido y apoyado por Serena, quien lo abrazaba y lo acariciaba con tanta ternura, con tanta calidez que podía sentirse a salvo, comprendido, cuidado.
.
I used to be a little boy so old in my shoes…
(Yo solía ser un niño pequeño tan viejo en mis zapatos…)
And what I choose is my voice… What's a boy supposed to do?
(Y lo que elijo es mi voz… ¿Qué se supone que hiciera un niño?)
.
Cuando consiguió calmarse y lentamente pudo dejar de llorar, Darien se separó un poco para poder mirarla pero sin soltarla. —¿Ya te sientes mejor? —preguntó ella. Ahora acariciaba su rostro para limpiar sus lágrimas—. ¿Estás más tranquilo? —dijo con una dulce sonrisa.
Darien entornaba los ojos cada vez que ella repasaba sus mejillas con sus manos. —Estoy solo, Serena —dijo con voz apagada—. Me siento solo, y estoy tan cansado de sentirme así…
Serena tomó su rostro con las dos manos para captar su atención. —No, Darien, no estás solo —dijo mirándolo a los ojos—. Me tienes a mí —él también la miraba fijamente—, a Hotaru, a tu mamá, a los chicos.
—¿Te tengo a ti? —preguntó él acercándose cada vez más a su rostro—. ¿Yo en verdad te tengo a ti, Serena? —y comenzó a acariciarla suavemente por la espalda sin dejar de rodear su cintura con sus brazos y estrechándola más contra él—. Serena, yo… —estaban tan cerca, no dejaban de mirarse profundamente a los ojos.
—Darien… —susurró ella mientras muy despacio volvía a acariciar su rostro y descendía con sus manos por su cuello, sus hombros. Estaba perdida en sus ojos, completamente cautivada con la forma en que la miraba, con las sensaciones que la invadían y estremecían entera al sentir la tibieza y la cercanía de su cuerpo, la fuerza y la seguridad de los brazos que la envolvían.
—Serena… —susurró él. También se sentía perdido en su mirada, desbordado por los sentimientos que ella le despertaba, no podía negarlo más, la amaba con locura… y necesitaba demostrárselo—. Yo… Siento que… —llevó una mano a su cuello, enterró los dedos en su cabello y cuando quiso volver a hablar no pudo resistirse más y apretó sus labios contra los de ella para besarla con intensidad.
Y sin darle tiempo a nada, Darien se apoderó de la boca de Serena para comenzar a besarla con desenfreno, saboreando y explorando cada rincón de su boca, mordiendo sus labios, incitándola a entrelazar su lengua con la suya y abrazando su cintura con más fuerza para pegarla más a él.
Serena no pudo evitar responder a sus besos con la misma intensidad, y sentía que además de abrasadores, demandantes y apasionados, eran unos besos llenos de desesperación, de necesidad, de tanto amor…
Sin dejar de besarlo, con sus manos descendió hasta su pecho y apretó la camiseta de Darien entre sus puños, sin saber si tenía el impulso de empujarlo para alejarlo de ella o si necesitaba atraerlo aún más. Estaba tan confundida, tan desbordada de emociones e inquietantes sensaciones que no sabía qué hacer, sólo se entregaba a esos besos tan intensos y perfectos deseando que nunca se acabaran.
Permanecieron inmersos en el increíble e interminable beso hasta que lentamente Darien comenzó a disminuir su intensidad. Y ahora la besaba con mucha calma, sin prisa, no quería soltarla, sólo disfrutar de las suaves caricias y el tibio sabor de sus labios. Hasta que se separó un poco para volver a mirarla, pero al ver que ella aún tenía los ojos cerrados, siguió regalándole cortos y dulces besos en los labios por unos instantes más. —Serena… —la llamó sin cortar los besos.
Serena demoró en reaccionar, y cuando Darien dejó de besarla ella pudo abrir los ojos al fin. Volvieron a mirarse fijamente, intentando transmitirse sin palabras todo lo que sentían, todo lo que ninguno de los dos todavía se atrevía a decir.
Él acarició su rostro con suavidad, y ella lentamente relajó sus puños soltando la tela de su ropa y acariciando sus hombros con calma. Pero Darien percibió cómo ella volvía a tensionarse y se esforzaba por disimularlo. Y creyó comprender lo que le pasaba. —Aún quieres que sólo sigamos siendo amigos, ¿verdad? —preguntó temeroso.
Serena se sentía tan atraída por él que la aterraba por completo, pero aunque quisiera no podía negarlo más, se estaba enamorando de Darien. Cada vez se convencía más de que no sólo se trataba de un hombre irresistiblemente atractivo, sino que también era sensible, protector, honesto. Confiaba plenamente en él, estaba segura de que jamás haría nada que la lastimara, que la defraudara, pero igualmente tenía tanto miedo de volver a sufrir, o de hacer algo que le hiciera daño a él. Darien ya había sufrido demasiado, y no era justo para él exponerlo a su inestabilidad, sus miedos y sus inseguridades.
—Sí —respondió Serena con voz apagada.
Darien apoyó su frente contra la de ella y soltó un pesado suspiro. —Lo siento, no debí haber hecho esto —murmuró con pena. Serena no dijo nada.
Después de unos instantes finalmente Darien se separó de ella y se sentó en la arena. —Yo te dije que no volvería a intentarlo, así que no volverá a ocurrir —dijo mientras perdía la vista en el mar.
Serena se sentó a su lado cabizbaja. —Perdóname —dijo avergonzada—. Perdóname, Darien.
—Está bien —dijo él con un nuevo suspiro—. Todo está bien, Serena, todo va a estar bien —y prefirió no decir más nada y dejar las cosas como estaban. Queriendo confiar en que con el paso del tiempo podría recuperar la calma y la entereza que en las últimas horas, en las últimas semanas, que más bien desde que había regresado a ese pueblo había perdido. Queriendo creer que todo volvería a ser como antes.
.
The killer in me is the killer in you… My love…
(El asesino en mí es el asesino en ti… Mi amor…)
I send this smile over to you…"
(Te envío esta sonrisa…)
.
Bueno… Creo que este cap fue breve pero intenso… Al menos para mí lo fue y mucho…
Sólo por esta vez -y en serio me comprometo a que así sea- no voy a responder a los reviews, porque se me dio por actualizar casi impulsivamente y no me di el tiempo para hacerlo… Pero igualmente podemos intercambiar opiniones por FB!
En fin gente, lxs dejo por hoy… Espero ansiosísima sus reviews!
Besitos per tutti!
Bell.-
