Los reyes adultos parecían exhaustos, llevaban dos días buscando por toda la isla, no se habían acercado a la zona de la fortaleza ya que no querían recordar lo sucedido en ese lugar, y aún no habían encontrado nada, regresaron al barco cansados, Edmund fue a la habitación de sus versiones jóvenes a ver si todo estaba bien, y encontró a los niños dormidos en el suelo, casi formando un circulo, como si se hubieran dormido platicando, la pequeña Lucy dormía al lado de su hermana y Luke, Edith estaba al lado de un Alex dormido, y Peter estaba cerca de Payton, mientras el joven Edmund estaba entre Edith y Lucy. Edmund cerró la puerta y se dirigió al camarote que compartía con sus hermanos, pero antes de entrar pudo escuchar sonidos que sabía perfectamente de que trataban, Edmund se alejó para darles espacio a sus hermanos y se fue a cubierta a mirar un rato el mar, para regresar a su camarote un par de horas después.
A la mañana siguiente Alex y Edith pidieron acompañar a sus padres a buscar en la isla y estos cedieron después de muchos ruegos, dejando a los más menores en el barco por seguridad, -dijiste que era una pequeña isla papá- dijo Alex pues ya llevaban casi dos horas caminando, -y así es, es más pequeña que las que conocemos, pero no deja de ser una isla,- Peter decidio que era mejor ir en grupos para buscar mejor, por un lado iban la Susan adulta y su hijo, en otro grupo iban Edith y su padre, en otro iban los jóvenes Lucy y Edmund, y en otro Peter y Susan, el Peter adulto decidió ir solo.
.
.
.
Payton y Luke estaban en la oriya de la isla con nada más que arboles a sus espaladas, sus padres les habían dejado jugar en la oriya mientras no se alejaran mucho del barco, Payton estaba viendo las imágenes de un viejo libro que encontró por ahí sentada en la arena, mientras que Luke solo veía el mar y sus olas, -pareces molesto- dijo Payton hacia su primo, - no es nada, es solo que quería ir con los demás- Payton se acercó a su primo, -sabes que no podemos por ser pequeños- le dijo tratando de conversarlo,- no soy tan pequeño, soy un príncipe, a mi edad mi madre ya era un reina y a la edad de Edith mi padre ya peleaba en guerras, ella fue con ellos y es una chica, odio que me traten como un niño pequeño- pocas veces Payton podía ver a su primo de esa manera, por lo general era tierno, tímido, callado, y protector, pero no soportaba que lo hicieran menos, siempre pedía un trato justo. –no te preocupes estoy aquí contigo- Payton le sonrió a su primo y este le correspondió, -¿no te gustaría haber ido con ellos?-, le pregunto Luke un poco más tranquilo, -sí, pero sé que aquí estoy segura aquí contigo- Payton vio cómo su primo la miraba fijamente, -me gustaría ser más fuerte para mantenerte segura donde sea- Payton abrazo a su primo.
-¿eso es lo que quiere mi príncipe?- pregunto una dulce voz a las espaldas de Luke, -¿Quién eres?- presunto Luke poniéndose enfrente de su prima, en ese momento una hermosa ninfa se dejó ver, tenía piel extremadamente blanca y un cabello cobrizo como la madera de aquellos árboles, y vestía unas telas azules como el mar enredadas por todo el cuerpo, -no tema mi príncipe, no le hace daño, se quiénes son, el príncipe Luke, y la princesa Payton, el viento me lo ha dicho, sus padres viajaron hacia las islas de las memorias hace poco, y el viento me ha contado sus recuerdos, pero no estoy aquí para hablar de eso mi príncipe, quiere pedirle un favor, hay gente mala en esta isla que es mi casa, y planean hacer algo mucho peor, le pido que usted y mis reyes me ayuden a acabar con aquel mal, ya que yo sola no puedo, se dónde deben buscar, y si usted y la princesa llevan esta información a oídos de sus padres, yo le concede un deseo a mi príncipe, solo tienen que decirle a mis reyes que no eviten el principio - Luke comprendió lo que pedía la ninfa y decidió ayudarla, -nosotros te ayudaremos, ¿pero porque no se lo dices tú misma a nuestros padres?- la ninfa sonrió con tristeza, -nosotras las ninfas somos magia y estamos atadas a nuestro lugar, como lo es mi isla, mi casa, cuando ese mal entro aquí, empezó a absorber magia, y me ha debilitado, soy muy débil para llegar al centro de la isla, donde están sus padres, y eh estado en este árbol desde que todo empezó, siempre ha sido el más fuerte de todos y es lo que me mantiene viva, muchas veces vi a mis reyes pasar por aquí, pero no tuve la fuerza suficiente para hablar, eh esperado reunir fuerzas para hablar con el próximo que pasara y ha resultado ser mi príncipe y princesa, peo ahora mi príncipe ¿cuál es el deseo como agradecimiento?- Luke miro a la ninfa que parecía ya muy cansada con tan solo hablar, luego volteo a ver a su prima y a su mente vino su deseo, se acercó a la ninfa, le susurro algo al oído, y luego se separó, -como ordene mi príncipe- después de eso la ninfa desapareció, por unos segundos todo fue calma, hasta que Luke sintió algo extraño en él, como si una fuerza creciera.
.
.
.
.
Edmund y Edith llevaban un rato ya caminando para ser exactos dos horas, iban hacia el rio donde quedaron de verse, iban muy atentos buscando cualquier pista, incluso Edith tropezó y Edmund la ayudo a levantarse, -ten más cuidado pequeña- le dijo Edmund revolviéndole los cabellos, a los pocos minutos llegaron al rio donde ya los estaban esperando los demás, -deberíamos intentar ir- dijo Peter, sus hermanos sabían a lo que se refería, empezaron a hablar sobre eso cuando un ligero viento los distrajo, en el cielo no muy alto escucharon un tipo de aleteo, todos vieron como una dragón se acercaba hacia donde ellos estaban, al momento todos retrocedieron y prepararon sus armas, la bestia se posiciono enfrente de ellos, tenía la piel color crema con toques cafés, inmediatamente y sin saber cómo Payton aparecía al lado de aquel dragón.
-Pay, aléjate- grito Peter jalando a su hija del brazo sin dejar que la niña hablara y apunto al dragón con su espada, igual que Susan con su arco, Peter retrocedió con Payton y el dragón rugió, la Susan adulta estaba a punto de disparar pero algo la interrumpió, -¡Sue, espera!- fue el grito del Edmund adulto, se fue acercando al dragón a paso lento, -¡Luke!- el dragón miro hacia el Edmund adulto y agacho la cabeza, Edmund lo acaricio y una neblina blanca cubrió a la bestia, Edmund ya no sintió piel escamosa bajo su mano, si no mechones de cabello, todos contemplaron la imagen de Luke en medio de la niebla, Payton se soltó de Peter y se acercó a su primo, -¿Qué fue lo que paso?- pregunto el joven Peter, -es algo largo de explicar, pero tengo que decirles algo, la ninfa del bosque ha dicho que no eviten al principio, que es donde deben buscar- todos se quedaron callados, -la fortaleza- murmuro el Edmund adulto, no quería volver ahí, no quería revivir el recuerdo de su esposa muriendo, -Ed tenemos que volver- le dijo su hermana tocando su hombro.
.
.
.
.
Regresaron al lugar que Edmund tanto detestaba, pero tenía que intentar buscar ahí, si quería que los culpables de la muerte de su esposa pagaran, estuvieron buscando durante 1 hora, hasta que Peter decidió que tenían que ir hacia el edificio derrumbado, las ruinas llegaban a la mitad del edificio de en medio, Edith tropezó con un pedazo de concreto lastimándose la rodilla, -cuidado, Edith- le dijo Alex ayudándole a pararse,-espera, mira- Alex y Edith vieron una especie de hoyo en el suelo, los demás llegaron junto a los príncipes, Peter y Edmund adultos movieron las piedras que bloqueaban el camino, cuando por fin acabaron, todos contemplaron un enorme hoyo en suelo, -¿Qué hacemos?- pregunto el joven Edmund, -lo mejor será esperar hasta mañana, venir preparados para todo- todos estuvieron de acuerdo con Peter, decidieron regresar al baro y volver al día siguiente, en el camino Luke y Payton le contaron a los demás sobre lo que hablaron con la ninfa.
Al día siguiente, el grupo ya iban de regreso hacia aquella fortaleza acompañados de 300 guardias, ya que habían pedido refuerzos desde el día en que llegaron a esa isla, cuando llegaron a la fortaleza el rey Peter adulto dio instrucciones de lo que se tenía que hacer, primero bajaron los reyes y príncipes por unas largas escaleras, después de lo que parecieron ser horas llegaron a un cuarto enorme hacho con paredes de piedra y madera, en el medio de aquel gran salón había una escalinata donde descansaba un espejo hecho de hielo, la pequeña Lucy rozo con sus dedos aquel gélido espejo, y pudo ver su reflejo en él, pero este tenía algo diferente, se veía como su versión adulta, pero sus ojos denotaban un increíble tristeza y miedo, la pequeña Lucy se alejó inmediatamente de ahí sin decir palabra, en el salón había dos puertas una de ellas más grande que la otra, los reyes decidieron seguir recorriendo aquel lugar, cruzaron por la puerta más grande y se quedaron asombrados al ver lo grande que era el lugar parecía como toda una isla subterránea, el siguiente salón media aproximadamente 20 metros de alto y 3 km de ancho, a lo lejos se veían mas pasillos , y cada vez que entraban a uno nuevo cuarto, parecían más grandes y algunos más chicos, era como estar en un laberinto, hasta llegar a un cuarto que parecía el doble de grande que el primer salón, los reyes empezaron a sentirse confundidos, iban a seguir su camino cuando una voz los distrajo, una que Edmund reconoció al instante, lavo que muchas veces, le dedico un te amo y la voz que mucha veces lo hizo sonreír.
-¿buscan algo?- y entonces Edmund la vio, tan hermosa como la recordaba.
