Otro cap! Les dije que empezaría a publicar mas seguido ya que termine la prepa. Como notarán cambie mi nombrea "AnubiSeddie", decidí ser un poco mas anonima(?) :P . Y ando en un nuevo fandom El Misterio de Anubis :o no sé, solo lo amo... Pero bueh...

Disfruten.

iCarly no me pertenció... :(


Cap. 9

Londres

Otro día de rutina, de ser madre, de trabajo, de seguir la vida. Sabía que no podía esconderse toda la vida, su hija la necesitaba y ella necesitaba enfrentar sus problemas.

Había dejado a Anabela de nuevo en el 'Day Care' de la empresa, mientras trabajaba. Todo sobre el pequeño incidente de su piernita, había quedado en el olvido. Lucy se había sentido absolutamente avergonzada con Sam, porque es algo que no debería pasar seguido. Aun así Sam entendió y dejo el tema a un lado, todo había sido un pequeño accidente.

A la hora del almuerzo Sam iría a chequear en Anabela; quería asegurarse de que no tendría otro accidente y más ahora que sabía que era propensa al sangrado tenía que ser más precavida, solo por precaución iría a verla constantemente.

Nunca pensó que eso de ser madre despertaría un lado de Sam que ni ella misma conocía, desde que supo que estaba embarazada de Anabela todo su mundo giraba en torno a ella y Sam terminaría siendo alguien tan posiblemente sobreprotector.

Después de ver a Anabela, y pasar unos buenos minutos con ella, recibió un mensaje de texto de Chris, avisándole que la estaba esperando en el punto de encuentro para el almuerzo. Un pequeño café cerca al edificio en el que frecuentaban los empleados. Londres se caracterizaba por tener muchos bares y cafes esquineros tradicionales, a Sam le encantaba especialmente porque había mucho de estilo estadounidense en la mayoría de ellos y le recordaba un poco a Seattle ese estilo.

Se encontró con Chris en el café, ordenaron sus comidas y simplemente hablaron de muchas cosas, ellos siempre tenían algo que contarse el uno al otro; alguna broma; sentimiento o simplemente de asuntos de negocios.

-Sam, lamento lo que le ocurrió a Bella – susurró el rubio, con un pequeño toque de angustia en su voz.

-Todo está bien, cariño – afirmó Sam, con una sonrisa genuina, tratando de calmarlo.

Sam no notaba que en realidad Chris, quería evitar como fuera el tema de Freddie siendo un socio de la empresa, que los motivos de estar en Europa eran esos, pero en el transcurso de la conversación el tema tuvo que salir y a Chris solo le tocó confesar.

-Tengo que decirte algo… - comenzó, de un momento a otro, su tono cambia a certeza.

Sam lo conocía tan bien, era su mejor amigo después de todo; podía ver algo de miedo reflejado en sus ojos verdes. En si la sorprendió, pero con un poco de incertidumbre dentro su mente, lo miró fijamente a los ojos en señal de que quería que continuara.

-Ayer hubo, una junta… Que por cierto tenías que asistir… - Dijo Chris con un poco de dureza, pero su expresión cambió instantáneamente; sabía la tormenta que se avecinaba. – Me alegra que no hayas venido – comentó el rubio con sinceridad, su voz ronca y el ceño fruncido.

Sam lo miró confundida, pero simplemente guardo silencio en expectativa… algo muy oscuro en sí, le aseguraba que esto no le gustaría nada.

Chris continuó.

-Al terminar la junta y cerrar el pacto con la empresa que se asociará con Spears, me he dado cuenta que el nuevo socio es Fre… -

Dejó de hablar, al ver al castaño parado en la caja haciendo su pedido, a espaldas Sam.

-Un latte por favor – ordenó el.

Sam al escuchar su voz abrió los ojos como platos. El café era muy pequeño como para no escuchar las conversaciones de la gente. Estaba de espaldas al castaño pero reconocia su voz en cualquier lugar, no importaba cuanto tiempo había pasado sin haberlo visto, siempre reconocería su voz sin importar que.

Sus miedos más profundos salieron a flote y las piezas del rompecabezas encajaban perfectamente, trató en vano de borrarse esa idea de la cabeza, de pensar que él estaba cerca de ella y de su hija. Pero todo encajaba bien, él era el nuevo asociado a Spears, de eso ya no había duda. Ahora entendía el nerviosismo de Chris minutos antes, tratando de contarle sobre ello. No lo culpaba la empresa era prestigiosa y Chris alcanzó a mencionar que se dio cuenta tarde de quien era el que manejaba la compañía.

Aun así, quería romperle un brazo a Chris (hay algunas cosas nunca cambiaban en la rubia) y por muy su mejor amigo que fuera se sentía algo traicionada. No podía oponerse, y respetaría las decisiones de Chris todo por el bien del progreso de la empresa. ¿Pero de todas las empresas de tecnología, porque tenía que ser la de él? Vaya su suerte…

Por otro lado el castaño al ir saliendo con su latte en mano, se fijó en Chris. Se acercó y decidió saludarlo y tal vez aprovechar el espacio y el tiempo para discutir algunas cosas para los próximos proyectos de la alianza.

-Hola, Chris… - Saludó el castaño - Veo que este es un lugar muy frecuentado por los empresarios – comentó mirando a los alrededores del café. Chris solo asintió y trató de sonreír

Pero algo captó su atención: su acompañante, su rubia a la que había estado buscando todo este tiempo. Fue entonces en que todas las dudas en su mente se resolvieron, ella definitivamente trabajaba en la empresa con la que se acaba de asociar de otra manera como podría conocer a Chris… A menos que él y Sam… Trató de borrarse esa idea de la mente, le causaba escalofrío en su espina dorsal, de solo imaginarlo.

Trató de no mostrar la reacción al verla.

-Sam – asintió en forma de saludo. Ella solo lo fulmino con la mirada y asintió de vuelta sin decir nada.

Un silencio incomodo los invadió por unos segundos, se podía cortar la tensión con un cuchillo. Sam tenía muchas ideas en su mente. Chris después de un minuto decidió romper el silencio, yendo directo al grano.

-Freddie, ya que estas aquí… - Comenzó Chris, ganándose una mirada fulminante departe de Sam. "Si las mirada mataran ya estaría cinco metros bajo tierra. "Pensó el rubio. Aclarando su mente, volvió a su punto. – Estaba por comentarle a Sam que… Tú eres el nuevo asociado de la empresa.

Sam abrió los ojos a la confirmación de sus ideas. Y un solo pensamiento cruzó su mente: Anabela. Él no podía saber la verdad sobre su relación con Anabela, no aún, no era el momento.

Freddie solo sonrió con orgullo ante la noticia que Sam estaba tratando de procesar. En el fondo disfrutaba su expresión ansiosa. Este encuentro no era porque sí, y si después de tanto tiempo buscarla y de la nada encontrársela al otro lado del mundo, sabía que no dejaría esta oportunidad de estar con ella de nuevo costara lo que costara.

Sam por su parte no sabía que decir o en si cómo reaccionar, no escondió su expresión de asombro y ansiedad, solo una frase se le repetía en la mente: Trabajarían juntos por un buen tiempo…


Una hora más tarde que Sam había regresado a la empresa después del pequeño encuentro; aun tratando de procesar toda la información que Chris y Freddie le habían dado. No podía trabajar en paz, Se sentía confundida; un sentimiento de posesión la invadió y fue a chequear de nuevo a Anabela, quería asegurarse de que estaba bien, al llegar a la guardería vio que estaba profundamente dormida, su respiración pacifica, ajena a todo. Sam le dio un beso en la frente y la dejó seguir tomando su siesta, luego brevemente habló con Lucy para que alimentara a Anabela apenas despertara, y luego se dirigió de nuevo a su oficina.

Tomando el ascensor camino a su oficina, las puertas del ascensor fueron detenidas por el castaño que se dirigía a la oficina de Chris. Sam sintió un nudo en el estómago, y se mordió el labio, un montón de sentimientos la invadió, al ver al castaño que hace dos o tres años no veía, parado a su lado. Ambos en un ascensor…

De pronto el ascensor se detuvo y Sam predijo lo peor, él quería hablar… Pasaron unos segundos y Freddie de la nada rompió el silencio…

-Sam, ¿Dónde has estado todo este tiempo? – Cuestionó el castaño. Sam solo miro al vacío. - He estado buscándote cielo y tierra… - Continuó Freddie – Te fuiste de Seattle sin decirme nada, solo desapareciste sin dejar rastro… Y desde entonces no he hecho más que buscarte, llamé a Carly pero ella me dijo que no sabía nada, busqué a tu madre pero tampoco me quiso decir nada…

Sam solo se limitó a escuchar aun mirando al vacío. Freddie suspiró, y después de unos minutos sin oír respuesta insistió.

-Por favor, Sam… Di algo – suplicó. No hubo respuesta.

Soltando un respiro de resignación el castaño se inclinó contra la pared del ascensor, cerró los ojos para aclarar su mente brevemente sobre la situación, pero un impulso lo invadió. En un movimiento ágil tomando ventaja de que ella estaba distraída en sus pensamientos aun mirando al vacío, la acorralo en una de las esquinas del ascensor sin darle tiempo de reaccionar, y la besó con fiereza, como si estuviese expulsando a través de ello, todos esos años que no supo de ella, toda la rabia, la desesperación, el deseo que contuvo, se lo quiso demostrar en ese acto. Sabía que le costaría la vida, pero valió la pena el riesgo.

Sam reaccionó rápidamente, empujándolo, apartándolo de ella. Ira inundó su cuerpo, pues la historia se repetía, recuerdos llegaron a su mente de años atrás y sintió aún más remordimiento… no era tonta para volver a caer en su juego…

Su primer impulso fue abofetearlo en respuesta, el golpe resonó fuertemente en la pequeña cabina y contuvo las lágrimas que estaban amenazando con salir, pero no permitiría que cayeran, no podía mostrarse débil esa no era Sam.

-¡No voy a caer en ese juego de nuevo Freddie Benson!– gritó con ira. – Te me vuelves a acercar y no respondo – lo amenazó. Freddie solo la miró perplejo, su mejilla ardía por el golpe que había recibido.

-¡Ahora haz que esto se vuelva a mover! – demandó la rubia a gritos. Freddie aun en su perplejidad obedeció presionando el botón de emergencia, para que el ascensor siguiera el recorrido hasta el séptimo piso, pero nada ocurrió.

-¡Mierda!... – exclamó Freddie.

-¿Qué ocurre? – le preguntó Sam frunciendo el ceño. Se acercó a Freddie que vanamente seguía presionando el botón de emergencias.

-¡Parece estar atascado! – volvió a exclamar Freddie.

-¡Freddie, esto no es gracioso…! – gritó Sam en pánico.

-Sam, hablo en serio, parece que el botón está atascado. –

A Sam la invadió la preocupación. Todo parecía que estaban atascados… Ella estaba atascada… con Freddie…


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