Capítulo IX
Los pasos fuertes y furiosos del Rey de Asgard retumbaron con desgarradora seguridad por el silencio repentino que se había formado en el palacio después de la llegada de su figura imponente y aterradora.
Su único ojo mostraba una furia que podría calcinar a cualquiera que se cruzara frente a él.
Los sirvientes sólo hacían reverencias con las cabezas lo más bajas posibles para evitar mirar su rabia. Los hombres que lo seguían (su guardia personal, confiables, fuertes y altivos) se veían disminuidos ante la escalofriante imagen del monarca.
Odín dobló al lado de una columna y sin detenerse a tocar la puerta la empujó como un tifón que derrumba murallas. El estruendo resonó por la habitación de Thor.
Las dos figuras desnudas que hasta el minuto dormían abrazados se sentaron a prisa, con ojos grandes por la sorpresa y rostros llenos de miedo.
El Rey miró a sus hijos de forma dolida y desilusionada, notó como Thor tapaba levemente a Loki con su propio cuerpo y este no podía salir del shock causado por verse atrapados.
-¡MANTÉNGASE AFUERA! –la voz del monarca resonó por la habitación y los soldados no dudaron ni un segundo en correr para salir de esa escena tan bizarra.
Odín se paseó por la pieza de Thor, caminando como león dentro de una jaula, intentando bajar su furia, pero sin conseguirlo… tranquilizarse se estaba volviendo imposible con ese olor a sexo que se impregnaba de forma molesta en la nariz y sólo hacía que el enojo aumentara. Las venas se marcaron violentas en su blanca frente.
-Cómo… pueden defraudarme así… -eso fue una pregunta retórica, no esperaba respuesta, ni siquiera fue mencionada con tono de cuestionamiento –se han reído del buen nombre de la familia real… revolcándose como enfermos con su misma sangre… -la voz se notaba estrangulada, como si la garganta se esforzara en amarrar los gritos destinados para ellos.
-Padre…
-¡CALLA! –el intento de decir algo de Thor fue interrumpido por el bramido alterado del Rey -¡Yo no crié unos depravados! –volvió a bajar la voz y ellos no supieron si lo preferían gritando o con ese murmullo lleno de veneno –retozando entre hombres… y no cualquier hombre… ¡Rayos! ¡Si querían sexo podrían haberse acostado con cualquier jovencito amanerado!
-¡No es sólo sexo, yo amo a Loki! –el moreno abrió los ojos ante las palabras de su hermano y regresó a la realidad, invocó ropa para ambos y vio como Thor se paraba de la cama para enfrentar a Odín.
-¡No te he dado permiso para hablar!
-¡No pienso callarme para defender lo que amo! –el clima afuera poco a poco comenzaba a nublarse a medida que el humor del rubio empeoraba.
-No es opción Thor…
-¡Siempre hay una opción!
-¡Esta vez no! Rayos, esto es enfermo ¡Guardias! ¡Mantengan a Loki encerrado en su habitación hasta que yo diga lo contrario!
El menor de los príncipes lanzó una mirada angustiosa a su hermano como si quisiera arrancar, no lo hizo, sólo se dejó arrastrar por los pasillos en silencio sepulcral, sintiéndose un vil traidor a su patria. Se sabía sucio, se asqueaba a sí mismo y a la vez se sentía desesperado por regresar a los brazos de su amante.
-¡¿Estás loco?! –Odín no había salido de la habitación del rubio, tenía mucho más que decir -¡Es menor que tú, ni siquiera cumple los catorce años y tú lo haz deshonrado!
-¡Ya no es un niño!
-¡Claro que sí! ¡Que sea más inteligente y maduro que el resto de los asgardianos no significan que esos trece años se van a convertir en dieciséis! Escúchame bien… te acostaste con tu hermano ¡Te acostaste con tu propia sangre! Por ley eso se sanciona con la muerte o el destierro… ¡Eso es alta traición para Asgard! ¡Especialmente si ambos son príncipes!
-¿Tú… serías capaz de sancionarnos a muerte? –Thor miró sorprendido a su padre y de pronto el rostro furioso de este se volvió cansado y dolido, como si le hubieran cargado un par de milenios midgardianos a los hombros.
-No… -susurró masajeándose la sien y sentándose al borde de la cama –no podría… no le diré a la corte… nadie tiene por qué enterarse.
-¿Y los guardias?
-Son de confianza.
-Padre, déjame estar con Loki, envíanos lejos, comenzaremos de cero, nadie jamás sabrá nuestros lazos ni nuestro apellido…
-Eres apenas un niño Thor… ambos lo son… no tienes idea de lo que me pides -se paró y caminó hasta la puerta –el que no sepa la corte no significa que no habrán sanciones acorde con lo que acaba de ocurrir… se quedarán en sus cuartos por hoy día, mañana sabrán mi determinación –se marchó dejando al rubio con el corazón en la mano.
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Odín se paseaba de un lado a otro de la habitación que compartía con Frigga, mientras intentaba calmarse de la desesperante desazón que se sentía. Nunca había estado en una encrucijada tan grande como esa, jamás sintió que había fracasado tanto en la vida como en ese minuto. Debería haberlo notado; las peleas sin razón aparente, los celos demasiado fuertes para ser fraternales, amanecidas en las habitaciones del otro, el perderse por los pasillos.
¿Pero cómo distinguir una actitud de amantes si jamás los vio besándose o tocándose de manera indebida?
Se sentía cansado, demasiado viejo para su bien y el pecho le dolía… sus hijos, sus dos pequeños. Se sentía desilusionado.
-¿Qué ocurrió? ¿Qué es todo este escándalo? –la voz de Frigga lo hizo despertar de su ensoñación, ella debía saber, no quería romperle el corazón a su Reina, pero indirectamente también era parte de todo.
-Ven… siéntate querida… -la tomó de la mano y la guió hasta una silla, luego se arrodilló frente a ella y le besó la palma –tengo una noticia que dista mucho de ser buena…
-Odín… ¿Qué ocurrió para dejarte ese rostro desolado?
-Nuestros hijos… Frigga… son nuestros hijos…
-¡¿Mis niños?! –se intentó levantar, asustada y deseosa de verlos, pero él se lo impidió.
-Escúchame… -cuando por fin tuvo la nerviosa atención de su esposa puesta en él, siguió hablando –Thor y Loki han cometido uno de los actos más aborrecidos por los aesir… tanto que les puede causar la muerte si alguien más se entera…
-Madre mía… ¿Qué es eso tan terrible que puede quitarle la vida a mis dos retoños?
-Incesto.
-Cielos… Odín… pero… no piensas llevarlo a la corte ¿cierto? –preguntó notablemente asustada.
-No podría… Frigga… los amo más que a mi vida, incluso más que a Asgard… nunca me había sentido tan confundido y fracasado, fallé como padre y ellos equivocaron el camino, ahora es mi deber salvarlos de ellos mismos…
-Amor… ¿Y no será hora de informarles de la adopción de Loki?
-¡No! ¡Lo usarían como una escusa para seguir con esta inmoralidad!
-Odín, ellos se aman, el amor jamás será inmoral… sólo es amor…
-Frigga… ¿No lo entiendes? ¿Qué ocurrirá cuando en Asgard se sepa que Loki es un gigante de hielo? No pueden saberlo porque lo dañarían y si no contamos nada de la adopción de Loki y de su origen y se llegan a enterar de la relación incestuosa de nuestros hijos son capaz de asesinarlos,cualquiera de esas opciones terminan en tragedia, especialmente para nuestro hijo menor.
-Tienes razón –susurró la mujer, sintiéndose muy desdichada -¿Pero qué opciones nos quedan?
-Mandaremos a Loki al monasterio… diremos que es parte de su entrenamiento como Hechicero Real.
-Amor… piénsalo bien… estará solo y lejos… Loki no merece esto.
-Frigga… no estará sólo, además es peligroso, muy peligroso que se quede aquí con Thor… mi hijo no será capaz de renunciar a Loki y finalmente toda la verdad puede salir de mala manera a la luz.
-Odín… no quiero que nada malo le pase.
-Yo tampoco, amor…
El Rey apoyó la cabeza en las piernas de su esposa y soltó un suspiro quejumbroso parecido a un sollozo. Frigga no le preguntó si estaba llorando, sólo lo dejó ahí el tiempo que necesitase.
Nunca había visto a su esposo tan asustado y devastado.
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Loki descubrió asustado que de pronto sus poderes dejaron de funcionar con la potencia con la que estaba acostumbrado; podía invocar magia básica pero sus dones mágicos eran casi nulos.
-¿Un hechizo arcano? –se acercó a la puerta, la tocó e intentó concentrarse en hallar lo que lo estaba debilitando, sintió al otro lado una magia antigua como Yggdrasil, pero conjurada de forma no tan efectiva –seguramente El Hechicero embrujó piedras, pero no es lo suficientemente poderoso para quitarme toda la magia… puedo sentirlas al otro lado de la puerta… las deben tener los guardias…
Se sentó en su cama y miró desanimado el suelo pensando en lo irónica de la vida, justo la tarde antes había decidido confiar en Thor, sintiendo que si estaba a su lado no le temería al destino, que con él podría luchar. Se rió entre dientes mientras las lágrimas se formaban en sus ojos, pero negándose a abandonarlos. Ahora estaba solo y asustado, si hubieran seguido enojados Odín no los habría encontrado en el mismo lecho y quizá con sus palabras de plata podría haberlos zafado de la responsabilidad, pero ambos desnudos y abrazados, con el olor a sexo en la piel, era imposible que alguien le creyera.
Él sólo quería poder enamorarse y ser feliz en los brazos de su hermano, sin mentiras ni engaños.
-Imposible… -susurró con voz quebrada –siempre supe que era imposible… y aún así… me tiré al vacío sabiendo que abajo sólo habían rocas filosas esperándome… igual que en los libros que contaban romances desdichados… el amor nos hace idiotas… te dije Thor que no se podría –susurró recostándose y abrazando su almohada.
Escuchó la puerta abrirse y al ver entrar a su madre se sentó con rapidez y se secó las lágrimas, no pudo sostener la mirada, se sentía asqueado y no quería ver esos mismos sentimientos en los ojos de la mujer.
-Hijo… -el niño apretó los ojos, incapaz de mirarla, avergonzado, rabioso consigo mismo, no quería ver la frustración en su rostro, el mismo sentimiento defraudado que Odín había mostrado esa mañana –por favor… mírame… -bajó un poco más la vista mientras sus hombros comenzaban a sacudirse en espasmos y sus ojos cerrados comenzaban a rebalsar en lágrimas- mi pequeño Loki… -lo abrazó fuerte, sorprendiendo al moreno quien no pudo evitar aferrarse a sus brazos, liberando todo ese miedo que lo estaba asfixiando.
-Madre… Madre, perdón… no me odie… por favor no me odie… -los murmullos ahogados en lágrimas conmovieron el corazón de La Reina quien lo apretó un poco más contra su corazón.
-Cariño, no podría odiarte, eres mi pequeño tesoro.
-Soy un ser repulsivo… lo sé… vi el asco en los ojos de Padre… hice cosas terribles… Thor me convenció, pero finalmente yo di mi consentimiento… y lo amo, Madre… y siento tanta nauseas de que mis sentimientos no sean fraternales… pero no puedo evitarlo… no puedo, porque si pudiera jamás habría pasado esto…
-Cielo… el amor nunca es repulsivo… -le acarició el cabello oscuro y lo desenredó con los delicados dedos, dejándolo desahogarse en su pecho, hasta que sintió que los fuertes espasmos se resumieron en pequeños sollozos –Loki, voy a preparar la tina con esencias que puedan tranquilizarte ¿Está bien? –el moreno asintió y La Reina junto al paje del príncipe prepararon la tina, mientras él los veía en un mutismo absoluto, con los iris opacos y mirada perdida, observando sin hacerlo realmente, perdido en su mundo –ven, Loki -se dejó guiar por su madre y desvestir con devoción por Ivar quien realmente tenía pocas ocasiones para agradar a su amo.
Luego de eso el cuerpo delgado del muchacho se vio sumergido en un agua llena de esencias con aromas a flores que lo hacían sentir mejor como si todo lo ocurrido fuese sido sólo un mal sueño. Cerró los ojos cuando su madre comenzó a lavar suavemente su cabello y suspiró porque dentro de todo él sabía que era una pesadilla, pero no de esas en las que se podía despertar. Un trueno se escuchó en el patio mientras la tarde, antes soleada, ahora explotaba en una tormenta. "Thor". El príncipe abrió levemente los ojos y miró por su ventana.
-¿Cómo se enteró? –no era necesario especificar quién.
-Heimdall…
-Pero él no puede verme, siempre tengo una barrera mágica…
-Hubo una tarde, luego del combate con los draugr que menguó lo suficiente como para darle una imagen de ustedes haciendo el amor.
Si el siervo se sorprendió por esas palabras no lo demostró, siguió jabonando las piernas de Loki, como si realmente no existiera. Era como si un fantasma estuviera atendiendo a su amo.
El príncipe miró afuera encerrando sus deseos de correr a refugiarse a los brazos de su hermano, esta vez no podrían, tendrían que arreglárselas solos. Se sentía devastado aunque su máscara de frialdad se había posicionado nuevamente en su rostro.
Dejó que lo enjuagaran, que Ivar lo guiara para secarlo y vestirlo y cuando este cepillaba con cuidado su pelo se animó a preguntar.
-Padre… ¿Ha decidido qué pasará? –el silencio de La Reina no auguró nada bueno.
-Ivar, dulzura, puedes retirarte, gracias por la ayuda -el sirviente hizo una reverencia y se marchó de la habitación, ella se acercó y comenzó a secar el cabello con ternura –él ya decidió, Loki…
-¿Puede decírmelo? –preguntó sin poder evitar el tono angustiado en las palabras que casi sonaban tranquilas.
-Sí, cariño, pero no sé si sea buena idea exponerte desde antes a tanta tensión…
-Madre… -susurró suplicante y Frigga supo que sería peor si estaba a la expectativa.
-Irás a un monasterio en las montañas a aprender magia.
Loki abrió los ojos y se paró casi histérico de la silla, mirándola con ojos desbordados en desesperación y terror, las orbes verdes volvieron a llenarse en lágrimas mientras su rostro pasaba de la confusión a la tristeza y finalmente a la rabia. No sabía qué hacer.
-¿Y Thor…? ¿Él sabe?
-No, ahora sólo tú lo sabes.
-A él no le van a hacer nada ¿Cierto? –bajó la mirada apretando los puños –el favorito del Rey quedará indemne a pesar de que él fue el que me persiguió por días…
-Amor, no hables así… tu padre siempre tiene una razón para hacer las cosas, además ahí podrás desarrollarte como mago, los eruditos de las montañas son los hombres más sabios en los nueve reinos y su magia es tan antigua como el inicio de todo, hay libros que jamás podrías ver en alguna otra parte… será un lugar realmente interesante para ti…
-Pero no lo hace por eso… lo hace para desaparecer una amenaza… conmigo cerca el hijo favorito iba a volver a pecar… ¿No es eso? –con desesperación buscó los ojos de su madre, queriendo de manera angustiada que ella le negara sus suposiciones; sólo vio culpabilidad en su mirada –no… Madre, no me pueden hacer eso… no me pueden desechar como si fuera un estorbo… me alejaré de Thor, no lo miraré siquiera… borraré la memoria de quién sea necesario, la de él, la mía…
-Volverían a enamorarse…
-¡No! Madre, no, porque ustedes lo evitarían… por favor… ten piedad de mí –se arrodilló frente a La Reina con los ojos hechos agua y el corazón en la boca, tomándole la mano con dulzura, apenas un roce –ten piedad, Madre… este es mi lugar, es mi casa… no me aleje de su lado… del lado de Sif… de Thor… le prometo que sólo nos comportaremos como hermanos, hay muchos hechizos simples de magia negra para hacer que alguien se desenamore y no son tan peligrosos… son las únicas tres personas que tengo en mi vida…
-Cariño, tu Padre también te ama.
-¡Él no puede amar a nadie más que no sea su esposa, su primogénito y su nación! ¡Desde un principio no tenía lugar en su corazón! ¡Siempre el segundo en la lista, el que se puede hacer a un lado, el que es eliminable si molesta mucho…!
-No hables así…
-¿Está demostrando algo más en este minuto? ¿Un poco de clemencia con su segundo hijo? ¿Algo de cariño?
-Loki, tu padre hace las cosas por algo… él es muy sabio, por favor… sólo obedece, cuando seas más grande entenderás muchas cosas…
-No… no Madre… no puedo… no seré sentenciado como un delincuente porque yo no he hecho nada malo… -el adolescente se paró frente a ella y le acarició el rostro –Madre… te amo, perdóname… -le besó la frente y cuando se separó la mujer cayó dormida en sus brazos, él la cargó y la recostó en su cama –ahora… un hechizo simple que me saque de esta… -caminó angustiado al balcón y supuso que si se tiraba se iba a matar y si escalaba los guardias lo notarían… dio unos pasos atrás y su mente ágil funcionó rápidamente –idiota… eres un cambiaforma, Loki, eso no ocupa mucha magia… -con un pequeño conjuro copió exactamente la apariencia de la mujer que descansaba sobre su cama… si tenía suerte no entrarían a su habitación hasta muy avanzado la tarde y él encontraría la forma de salir de Asgard.
Serenó su rostro y salió de la habitación, hizo un pequeño gesto para despedirse de los guardias y con la elegancia digna de La Reina caminó por esos pasillos con lentitud, obligándose a ignorar su corazón que latía tan fuerte que sentía que se le iba a salir de su pecho. Al alejarse lo suficiente volvió a sentir que la magia regresaba a su cuerpo, comenzó a murmurar hechizos para controlar el nerviosismo, necesitaba pensar en frío, pero primero debía ver a su hermano. Caminó con sus pasos tranquilos, sonriendo con amabilidad y haciendo pequeñas y femeninas venias, conociendo de memoria los movimientos de su madre, llegó a la habitación de su hermano y saludó a los guardias con la cabeza y estos sin dudarlo lo hicieron pasar, cayendo en su trampa.
Ansioso lo vio caminar por toda la habitación, con la mayoría de las cosas en el suelo, quebradas en el momento de ira que no se acababa. Ahora entendía por qué el cambio tan repentino del clima.
-Thor…
-¡¿Madre?! –dio un respingo y se acercó corriendo a la mujer -¿Has visto a Loki? ¿Cómo está? Estoy tan asustado por él, necesito verlo… necesito protegerlo.
-Con esa avalancha de palabras Madre jamás hubiera podido responderte…
-¿Ah? –la mujer rodó los ojos en un gesto nada propio de Frigga y de pronto desapareció dando paso al menor quien le sonreía de manera afectada -¡Loki!
-¡Cállate! Se supone que estamos arrestados en nuestras habitaciones, no pueden saber que estoy aquí.
-Pero… cómo…
-Intentaron sellar mi magia con conjuros arcanos, pero El Hechicero Real es un inútil y a pesar de su hechizo y las piedras pude cambiar de formas… Madre fue a verme, pero la dormí y la recosté en mi cama… vine a verte porque voy a escapar…
-¡¿Qué?! –el hechicero lo hizo callar nuevamente y este bajó la voz, avergonzado –no puedes… por qué…
-Thor… si no me voy me encerrarán en un monasterio perdido… si escapo tendremos la posibilidad de vernos aunque sea esporádicamente.
-Loki… -el rubio lo rodeó con sus brazos fuertes y lo apretó contra su pecho –lo siento… es mi culpa… prometí cuidarte y sólo te he metido en problemas… no fue mi intención… yo te amo –la voz del dios del trueno salía quebrada apagando la rabia que sentía y dejando una profunda tristeza.
-No importa ya… debes ser un buen Rey ¿Sí? Quizá así algún día pueda regresar.
-No hables así… nos veremos pronto y podremos amarnos… -los ojos de Loki se volvieron rojos, intentó controlarse aunque estar ahí junto a la persona que más amaba le dejaba un sabor agrio en la boca.
-Eres tan tonto –dijo obligándose a reír entre las lágrimas que volvían a caer levemente por sus mejillas –tan ingenuo… y aún quiero seguir creyéndote… todo va a estar bien… pero no… seré un fugitivo… estaré lejos de ti… y mientras yo caigo para siempre… tú brillarás… -le acarició la mejilla y lo besó, disfrutó el sabor de la saliva de Thor, mezclado con el salado del llanto.
Se aferró desesperado a la camisa de su hermano sintiendo como este lo estrechaba a su cuerpo; intentó memorizar todo eso que luego extrañaría con su vida; su aroma a sensualidad, el roce de la incipiente barba contra sus mejillas, los dedos toscos que se enredaban en sus cabellos negros, el abrazo fuerte y gentil en el que siempre se sentía protegido, incluso en ese minuto. Se separó lento y reticente.
-Dijiste que nos veremos esporádicamente… -Loki asintió levemente y le sonrió de tal manera que Thor quedó dudando de sus palabras –ese beso sabía a despedida…
El moreno se rió suavemente sin decir nada más, conjuró un par de hechizos para despejar el rostro congestionado por la pena y luego volvió a ser Frigga la que estaba frente a los ojos del príncipe primogénito. Esta lo miró de una forma tan nostálgica que sintió una puntada en el pecho, iba a detenerla pero ya era demasiado tarde, había desaparecido a través de la puerta.
Afuera la tormenta aumentó de intensidad mientras los rayos caían uno tras otro, iluminando la oscura tarde.
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Cuando estuvo a una distancia prudente Loki se transformó en la joven sirvienta de cabellos negros y curvas voluptuosas, caminó con rapidez y con la cabeza gacha de forma sumisa. Apuró el paso mientras sentía que estaba más y más cerca de la salida.
En el patio la recibió la tempestad que se desarrollaba en Asgard, inundando calles y jardines.
-Saben a llanto –susurró abrazándose a sí misma. "El llanto que no lloró mi hermano".
Regresó a la realidad al escuchar un trueno. Debía irse, escapar lejos poder iniciar una vida en la que fuera libre, en la que algún día pudiera volver a ver al rubio y hacerlo cumplir con su promesa de ser felices.
Corrió llegando a las murallas y paró en seco al ver a los guardias, podía invocar un manto de invisibilidad pero si alguno de esos hombres era observador podrían notar las gotas delineando claramente su figura. La mayoría eran unos idiotas, pero no se podía confiar; no en ese minuto.
Invocó una canasta y caminó a la entrada.
-Señorita… -paró un guardia al desconocer a la figura -¿Usted es…?
-Soy una sirvienta nueva –susurró pareciendo avergonzada.
-No la había visto antes.
-Eso es porque las veces que he cruzado por este portal lo hago cubierta por una capa, las doncellas del castillo me prohíben mostrar mi rostro a los hombres pues dicen que puede ser peligroso para mí, pero ahora mi capa cayó al lodo y no quiero regresar para pedir prestada otra; sé que llueve, pero debo comprar cosas en el mercado, debería haberlo hecho temprano, pero me he quedado dormida y el cocinero es muy severo a veces… -notó como el hombres se perdía en sus labios, la curva de su cuello níveo, la tela en los pechos que se transparentaba por el agua y sonrió. Sería mucho más fácil de lo que creyó –por favor no le diga al cocinero que salí ni a las doncellas que no estoy cubierta… -se aferró a él, con rostro desesperado y desvalido.
-Entiendo porque no desean que la miren… -Loki sintió un escalofrío al sentir esos ojos que la recorrían- llueve mucho… debería esperar, pero si dice que la van a regañar… la entiendo… -el hombre se sacó la capa y la cubrió –la ayudará a mantener el calor.
-Muchas gracias… voy y vuelvo enseguida –apuró el paso.
-¡Espere! –Loki tragó en seco y se obligó a aguantar el nerviosismo que se asentó en su estómago.
-¿Sí? –preguntó con voz dulce.
-Le gustaría… ¿Salir a algún lugar conmigo esta semana?
-Claro… -sonrió con alivio –cuando regrese hablamos y le devuelvo la capa.
-¡Claro! –exclamó feliz el hombre y Loki, aún con las curvas femeninas, salió corriendo del lugar.
"Ahora dónde" la mente del mago divagaba. Necesitaba secarse y un escondite por mientras pasaba la lluvia, también debía pensar en la forma de salir de Asgard.
-¡Sif! –corrió, chapoteando en el barro, hasta que alcanzó la mansión de la familia de la chica, invocó esta vez una capa de invisibilidad y buscó la habitación de la guerrera asomándose por cada ventana -¡Esta es! –sonrió feliz, reconocería la armadura que estaba amontonada en un rincón. Hizo un hechizo simple y abrió la ventana, volviéndose visible nuevamente y regresando a su forma masculina.
No pasó mucho tiempo cuando sintió ruidos desde el pasillo, se escondió, aunque los grandes charcos de agua lo delataba.
La adolescente entró a su habitación y su instinto de guerrera la alertaron y se puso en guardia analizando el lugar y encontrando la ventana abierta y los pasos mojados.
-¡Intrusos! ¡Debo denunciados con los guardias!
-¡Espera Sif! – el hechicero salió de su escondite y los largos dedos blancos y helados se afirmaron de la ropa de la chica, mirándola con súplica.
-¿Loki?... ¡Qué pasó! ¡Estás empapado!
-Sif… tengo que escapar… debes ayudarme…
-Estás mojado, voy a buscar algo para secarte.
-No, no hay tiempo… Sif, nos descubrieron… Padre nos descubrió…
-¿El Rey? ¿A ti y a tu hermano? –el chico asintió con un escalofrío -¡Cielos! ¡Qué pasó! ¡Qué les harán!
-Me encerrarán en un monasterio lejano… muy lejano… no sé hasta cuándo esté recluso en esa parte…
-¿Y qué harás?
-Huir…
-Loki, es muy peligroso…
-¡No pienso estar encerrado de manera injusta!
-Loki…
-Así podré regresar ocasionalmente a ver a Thor y también visitarte a ti… si me envían a las montañas no sé si alguna vez vuelva a salir… no quiero… no quiero estar encarcelado…
-Loki… -la chica le acarició el rostro y colocó un mechón de su cabello detrás de la oreja y asintió seria –está bien… te ayudaré ¿Alguna idea?
-No… -susurró derrotado.
-No importa… iremos con el único que nos puede sacar de aquí… debemos ir de inmediato…
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La Reina se despertó desconcertada, se sentó en la cama y observó fijamente el cuarto que no era de ella… "Loki". Se levantó apresurada y lo buscó por cada parte de la habitación.
-Oh no, oh no, oh no… dime que no lo hiciste… -suspiró al notar que no había nadie alrededor de ella, se preguntó si era traición de su parte darle tiempo para escapar, pero podía ser tan peligroso para un forajido que tuvo miedo por él. Conocía tan bien a su hijo que podía adivinar sus planes de escapar de Asgard.
Salió de la habitación dejando sorprendidos a los guardias.
-Pero… Reina, usted… ya salió.
-Fue Loki –respondió con tranquilidad.
-Pero cómo… -murmuró temeroso el otro guardia –teníamos gemas que sellaban sus poderes mágicos.
-Sólo un mago más poderoso que mi hijo podría dejarlo sin poderes y él es muy poderoso…
-¡Hay que avisarle al Rey! –Frigga miró con desolación como los hombres se alejaban por el pasillo y condenaban el destino del menor.
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-¡¿Qué?! –Odín estaba sorprendido y una parte de él hacía que se sintiera equivocadamente orgulloso. Estaba tan mal, pero su hijo era increíble; aún así era muy peligroso andar por los diferentes reinos y jamás tuvo en la cabeza que le pasara algo malo.
-El príncipe Loki escapó… -repitieron, susurrando nerviosos ante esa dura mirada.
-¡Maldición! –los pasos del Rey lo trasladaron por los pasillos hasta la habitación de Thor, quien miraba con rostro desolado la ventana -¡¿Dónde está?!
-Lejos… -susurró –ya nadie lo podrá tocar…
-¡No digas cosas ilógicas! ¡Sabes lo peligroso que es vagar por los nueve mundos!
-¡Lo querías encerrar como un preso! ¡Yo tuve toda la mandita culpa de lo ocurrido! ¡Él me advirtió las consecuencias de nuestros actos y yo no quise escucharlo! ¿Por qué no me envías a mí al monasterio? ¡Por qué a él!
-Escúchame chiquillo insolente… -murmuró entre dientes –tú jamás podrías sacar el provecho que Loki sí en un lugar como ese, segundo… no eres capaz de escuchar a los demás y asimilar el peligro de tus acciones… ¡Necesitas mucho más carácter para llevar algún día la corona y en el único lugar que puedes hacerlo es en Palacio! –El Rey salió de la habitación y se marchó a buscar a un grupo de elite que pudiera ayudarlo, aunque estaba desconsolado y desesperanzado… nunca ninguno de sus soldados había podido pillar a Loki cuando este se escondía.
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Sif mantenía firmemente tomada la mano del príncipe mientras este jadeaba agotado de correr en el barro y bajo la lluvia.
-No puedo más… -se quejó lastimeramente.
-¡No se te ocurra parar! ¡Mierda! ¡Somos asgardianos, debemos resistir como buenos soldados! –lo arrastró al inicio del Bifrost y ambos notaron el largo recorrido que sus piernas agarrotadas debían recorrer.
-Sif… esto no es buena idea…
-¡Rayos, lo sé, pero tenemos que poder hacer algo y Heimdall es el único que puede sacarte!
Las gotas de lluvia se mezclaban con el sudor y el cansancio rápidamente comenzaba a situarse en sus miembros adoloridos. La chica también estaba agotada, pero se obligaba a mantenerse en pie y ser la fuerza que sustentara a su amigo.
Cuando llegaron al final, las piernas de Loki se doblaron, haciéndolo caer al suelo de rodillas, incapaz de pronunciar palabras y suplicar piedad, sus pulmones estaban demasiado ocupados intentando recuperar el oxígeno que había perdido.
-Hermano… -susurró apenas la guerrera –hermano, tienes que ayudarnos…
El guardián separó levemente la vista de las estrellas y pasó sus ojos por los dos adolescentes que, mojados y cansados le suplicaban socorro.
-La guardia real está buscando al Príncipe Loki.
-Ya descubrieron la tetra… -habló, aún jadeante.
-Aún no vienen a verme… El Rey sabe que yo no puedo verte.
-¿Nos ayudarás? –preguntó ansiosa Sif, pero los ojos dorados se nublaron levemente por pena antes de negar con la cabeza.
-No puedo, El Príncipe está en calidad de prisionero y eso es traición contra Asgard…
-¡Maldición Heimdall, él no hizo nada malo! ¡Y si hay que hallar culpables, ese sería el idiota de Thor!
-Lo siento… no me es posible dejar escapar a un fujitivo…
-¡Hermano!
-Déjalo… -se levantó con la poca dignidad que el sudor, el barro y el cansancio le dejaban y lo miró de forma altiva –él tiene una promesa con El Rey de Asgard que le es imposible romper… vámonos…
-¡Espera! ¿Mandarás a decir que estuvimos aquí?
-Es mi deber…
-¡Danos hasta cruzar el puente!
-… eso sí puedo hacer…
-Gracias… -la chica volvió a arrastrar al príncipe y nuevamente corrieron sin ninguna idea de qué iban a hacer realmente.
-Hay una forma… -le dijo Loki cuando ya habían cruzado el Bifrost, mientras se escondían en un bosque cercano al puente, con una capa de invisibilidad que apenas había podido invocar por el cansancio.
-¿Cómo?
-Leí una vez en un libro más antiguo que Asgard, decía que hay portales en los nueve mundos que los unen, también salía un hechizo el cual me aprendí, pero jamás lo he practicado.
-¿Puede ser peligroso?
-Como no sé dominar esa magia podría abrir el portal y mandarme a cualquiera de los mundos…
-¿Incluso al Hel?
-Así es… pero es mi única opción…
-¿Sabes los puntos donde están estos portales?
-Sí… por eso corrí en esta dirección…
-Tengo miedo por ti.
-No te preocupes… todo saldrá bien -suspiró profundo y apretó los puños con fuerza al pensar que esa había sido la frase que lo metió en ese problema.
Caminaron un gran trayecto, internándose más y más en el bosque, hasta una enorme grieta en los pies de una quebrada, Loki colocó una mano en la roca y sonrió.
-Aquí es…
-Sólo es… una cueva entre las piedras…
-¿En serio, Sif? La que habla es la guerrera asgardiana, no la maga… -le tomó la mano e hizo que la colocara sobre la pared –cierra los ojos y concentra tu magia, te ayudará a despertar ese sexto sentido… -la muchacha siguió las órdenes tal y como dictaban esa agotada voz y sonrió al notar lo que él le decía; era como ver un espacio que daba a las estrellas y parajes extraños, como si al que cruzara esa grieta le esperara aventuras. Soltó una carcajada feliz.
-¡Ahí está! ¡Lo conseguí!
-Sif… tu poder está creciendo increíblemente, es una lástima que no podré estar para ser tu guía, pero puedes pedir a mi madre que te enseñe.
-Loki… -susurró apenas.
-Ahora déjame concentrar, tengo muy pocas posibilidades para hacer este conjuro ya que es una magia que desconozco y no podré ocultar, Heimdall me va a ver, tú deberías irte, la sanción por ayudar a un fugitivo es la cárcel o el destierro.
-No pienso dejarte.
-Yo me marcharé y tú te quedarás aquí.
-No pienso dejarte, Loki –gruñó con voz seca –además mi hermano sabe que te estoy ayudando, ya estoy condenada.
-Lo siento –susurró.
-Ey… fue mi elección ¿Está bien?
El moreno le sonrió con cariño y comenzó a recitar de memoria un largo poema antiguo mientras todo alrededor se iluminaba con un brillo dorado y las gotas de lluvia levitaban dentro de este campo mágico.
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-¡Su alteza! –dos guardias se inclinaron ante el monarca y este hizo un gesto para apurar las cosas y saltarse el protocolo –tenemos un mensaje de Heimdall.
-Ya me mandaron a decir que fueron a verlo.
-Es otro mensaje, Padre de todo –el hombre los miró expectante y ansioso –el guardián ha encontrado un fuerte destello del poder del príncipe, sabe dónde está.
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Loki se apoyó exhausto en la piedra, sentía como el agua volvía a caer sobre ellos y la frustración le quemaba los ojos. Aún así se negaba a llorar. Tenía que resolverlo. Él era poderoso, no podía dejar que el antiguo conjuro se le escapara de las manos.
Sif se sentía impotente, no podía hacer nada más que darle apoyo moral al menor de los príncipes y eso la estaba matando de la angustia.
-Tengo poder para intentar una última vez, Sif, tu hermano ya debe saber que estamos aquí, si me desmayo arranca, a quien buscan es a mí… no pueden hacerte nada o Padre tendría que hablar sobre que su futuro rey es un incestuoso.
-Loki… mejor escapemos, podemos intentarlo de nuevo otro día, nos esconderemos mientras recuperas tu fuerza.
-No puedo correr… -susurró –y no… -murmuró al ver que ella volvería a hablar –no me puedes cargar todo el camino… sé que también estás agotada.
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Los pasos apresurados de los caballos de la guardia real se sentían seguros sobre los charcos de lodo que los manchaban hasta las crines. Las armaduras apenas protegían de la lluvia a los jinetes y el agua les calaba incluso la piel cubierta por esta.
El mismo Rey dirigía el grupo por entre la espesura de los árboles.
No tardaron mucho en llegar a un claro a los pies de una gran quebrada y ahí, frente a ellos, Loki y Sif miraban expectantes como el primero abría un portal justo en una grieta gigante. Los ojos verdes del menor brillaban fascinados, pero no duró mucho tiempo, los pasos firmes de los hombres de Odín los distrajeron, truncando el crecimiento de la puerta a otros mundos, pero sin hacerla desaparecer.
Sif, armada sólo con un tronco fino que se había caído a causa de la tempestad, se paró entre estos y el príncipe. El muchacho la miró sorprendido y muy conmovido.
-¿Romperías tus votos por mí?
-No hay votos más importantes que el que hace mi corazón; no te traicionaría por nada del mundo, vamos, Loki… falta poco… sigue… tú puedes…
Los hombres conocían a la feroz guerrera que había debajo de ese cuerpo delicado, por lo que ni siquiera dudaron en atacar. Con mucha agilidad ella rechazó sus golpes de espada y suspiró aliviada que la masa de su improvisada arma fuera suficiente como para no quebrarse, por otro lado ella había hecho un hechizo para hacerla más resistente. Eso se lo había enseñado Loki.
Una lucha violenta se instauró entre la muchacha y los hombres del Rey, quienes intentaban llegar a Loki por todos los medios. Lady Sif dio una gran pelea en clara desventaja, pero no fue suficiente, terminó desarmada, sentada en el lodo y con una espada en el cuello.
-¡Lo conseguí! –gritó eufórico de pronto el príncipe, llamando la atención de los presentes.
Rió con una mezcla de felicidad y terror en su pecho: podría hacerlo, escaparía y vería lo que nadie más habría visto, estaba dispuesto a aceptar las consecuencias. Dio dos pasos temerosos a lo desconocido y por fin se atrevió a saltar, sabiéndose libre.
No pudo realizar su huida porque unos brazos lo atraparon con fuerza cuando su cuerpo ya había cruzado medio portal. Era un amarre férreo como el metal, imposible liberarse; jamás podría soltarse con lo agotado que estaba. Aún así no pensaba dejar de luchar.
Se removió, empujó, recitó conjuros, pero Odín no lo soltó aunque muchos de estos hechizos eran realmente dolorosos. Había estado tan cerca. Loki miró con horror como su única esperanza de libertad comenzaba a cerrarse frente a sus ojos.
-No… -susurró bajando la vista ya sin luchar, sintiendo que las lágrimas que había estado deteniendo emergían desde su alma. Por enésima vez en ese día comenzó a derramarlas, desahogándose en silencio entre esos brazos que no lo dejarían escapar.
-Lleven a Lady Sif a su casa, ustedes nos escoltarán a nosotros.
-¡Espera! –se volvió a remover entre los brazos del Rey y este lo soltó al considerar que ya no podría escapar, el príncipe corrió hasta abrazarse a su mejor amiga, estrechándola como si de esa forma pudiera salvarse de ahogarse en la pena que le estaba quemando, le tomó el rostro y le dio un beso fugaz, intenso e increíblemente dulce. A la guerrera le dolió, pero aceptó que ese gesto no era para ella, sino para el mayor de los hermanos - es para él… Sif… dile que lo amo… que nunca dejaré de amarlo… -susurró pegando la frente a la de ella –dile que esperaré lo que sea necesario… que aún sigo creyendo que él encontrará la forma… si hay alguien que puede conseguirlo es él… yo sé que podremos ser felices…
Se alejó de ella con pesar, como un condenado a muerte y levantó la vista a las nubes sobre él, cerrando los ojos, dejando que el agua limpiara las lágrimas.
-Thor… -murmuró y luego se dejó arrastrar hasta un caballo, los soldados lo quisieron esposar, pero Odín hizo un gesto negativo, él ya no escaparía, estaba demasiado agotado.
Después de llegar a Palacio se dejó bañar, vestir y arreglar como si fuera un muñeco hueco y sin alma; luego de eso se recostó a dormir sin querer comer o beber algo. Cuando se vio solo cerró los ojos y con desesperación intentó grabar la sensación de todas las cosas conocidas y amadas en palacio, en su habitación, en la biblioteca.
Sus sábanas aún olían a Thor.
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No había amanecido aún cuando lo fueron a buscar, se sacó el pijama y se puso una de sus túnicas más sencillas, rechazó la comida que le ofrecían; tenía el estómago revuelto. Bajó las escaleras sintiendo como el corazón latía con angustiante ritmo, llegó hasta donde los dos reyes lo esperaban, no se sorprendió al no ver a Thor, pero hubiera deseado más que nada que hubiera estado ahí. Unos soldados se acercaron con esposas y un bozal, Loki abrió los ojos, asustado y miró suplicante a su madre.
-No escaparé… -susurró, a esta se le quebró el alma y se le llenaron los ojos de lágrimas
-No podemos confiar en que no lo harás –dijo simplemente Odín y el muchacho bajó la vista humillado, dejando que lo trataran como un criminal peligroso. Dejó que su madre lo abrazara mientras lloraba al verlo así, ya no pudiendo disimular el pesar en su corazón.
Cuando El Rey fue a despedirse, él sólo dio un paso atrás y no esperó a que lo guiaran al carruaje, solo caminó a él, se subió con muy poco ánimo y se sentó en los cómodos y acolchados asientos, sonrió de lado. "Un vil criminal con un trato de lujo".
Se sorprendió cuando por la puerta de su carruaje apareció su siervo Ivar, ataviado con simples, pero elegantes ropas. Al parecer el sirviente entendió la mirada de confusión.
-Soy su paje, no tiene sentido vivir en un lugar donde usted no esté, tendré el honor de servirlo en el monasterio –Loki asintió, agradecido.
La comitiva partió y sólo pudo ver por la ventana como la ciudad dorada se hizo más y más pequeña.
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El viaje duró una semana, Loki apenas comió y se dedicó a mirar el paisaje de forma melancólica. Ivar podía jurar que muchas veces su amo estuvo a punto de llorar.
Al llegar se abrieron las enormes puertas pesadas del monasterio y dejaron ver a los monjes con largas túnicas, la mayoría adornadas con inscripciones mágicas. Dejó que Ivar lo ayudara a bajar y se quedó quieto hasta que los guardias lo guiaron frente a un joven vestido con más opulencia que el resto, este al verlo, mostró un rostro de desagrado.
-¡¿Qué es esta broma?! ¡¿Cómo se atreven a tratar así a un príncipe de Asgard?! ¡Inmediatamente quítenle esas cosas!
-P-Príncipe… El Rey nos ordenó esto… los poderes del Príncipe Loki son demasiado grandes…
-Estamos en un monasterio ¡Acá todos tienen grandes poderes! ¡Es obvio que Odín se refería al trayecto! ¡Ahora quítenle las esposas y el bozal!
Los soldados no volvieron a intentar discutir y corrieron a cumplir las órdenes con presteza. El moreno respiró aliviado al sentirse libre, se masajeó las muñecas adoloridas por la dureza del metal, se sorprendió cuando fue apresado en un abrazo fuerte y fraternal, abrió los ojos, removiéndose incómodo, esperando una explicación para eso, finalmente tuvo que esperar que el cariño espontaneo de ese extraño dejara de ser tan fuerte y pudieran hablar como personas civilizadas y ojalá lo más lejos posible.
-Tenía tantas ganas de conocerte, Loki… Frigga siempre me cuenta de ti… tan inteligente, siempre metido en la biblioteca… realmente disfrutarás este lugar…
-Espera… ¿Quién eres tú?
-Oh… cierto… es un secreto mi existencia… soy Balder… tu hermano…
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NA: No sé… seguramente me odian… o tal vez encontraron increíble el capítulo… o quizá los dos… yo lo encontré increíble y a la vez me odio… ustedes piensan que es de mi gusto hacerlas sufrir, pero no chicas, mientras escribía se me caían las lágrimas… el capítulo completo me hizo llorar… estoy muy metida con la historia, escribo y escribo y a veces me siento como una lectora más, jejeje, con ganas de enterarme qué ocurrirá… se está volviendo de pronto una aventura tan épica… pido perdón porque en esta segunda parte sólo aparecerá una vez Thor… aquí la historia de concentra en Loki y Balder… y odien a Odín, yo les doy permiso, aunque sé que él también sufrió con esto… difícil decisión como padre y a la vez como rey…
Gracias por leer… ya les dije, pueden odiarme, pero denle una oportunidad a la historia, seguiré poniendo todo de mí por que queden mejor y mejor redactados y no se pierda la magia capítulo a capítulo (que finalmente es lo más difícil de los fics largos… que no se vuelvas redundantes y tediosos).
Muchas gracias por todo: Lapsis Angelus.
