Prueba de amistad
Ayano tragó saliva, finalmente se había confesado y todo dependía ahora de Kyoko. La rubia no parecía sorprendida, sólo le dedicó a la chica una sonrisa juguetona y luego la atrapó en un gran abrazo. Ayano no se hizo rogar, le robó a Kyoko un rápido beso.
—Te amo, Toushino Kyoko.
—Todo el tiempo lo supe, desde que despertaste como Mahou Shojo tratando de protegerme — dijo Kyoko. — ¿Sabes? Tú eres la razón por la que yo también desperté y juntas luchamos contra tú yo maligno y el de la presidenta.
—…
—Sí Matsumoto, también lo encontré aterrador pero tienes que admitir que es una experiencia científica interesante — añadió Nishigaki-sensei.
Ignorando aquello, Ayano y Kyoko entrelazaron sus manos y compartieron un nuevo beso, cubriéndose de un aura de poder puro la cual se manifestó subiendo hasta el cielo como una gran torre de luz y luego explotando en miles de estrellas de colores.
En la casa club del club de entretenimiento, la Gran Maestra Yakuza Akira levantó la vista.
—Tiene que ser una maldita broma…
—¿Sucede algo, Gran Maestra? — Preguntó Ayaka.
—El poder del Amor Verdadero… combinado con las Órdenes de Kalendae y Dormintes Silva. ¿Será posible? Bueno, no hay tiempo que perder. Tenemos que reagruparnos y pasar al siguiente movimiento, tan sólo necesito recuperarme…
—No se esfuerce demasiado — dijo Keiko ayudando a su mentora. — ¿Pero está segura? Puede que no sea nada, Gran Maestra. Sólo un poquito de magia…
—Recuerden que yo empecé como Mahou Shojo — dijo la Gran Maestra poniéndose en pie. — Y tú deberías conocer ese poder Keiko, después de todo fue con eso conque te vencieron la primera vez que te enfrentaste a Rivalun y Mirakurun.
La rubia no dijo nada, ni tampoco su Gran Maestra. Arreglándose la capa, la líder de la secta oscura se dirigió a casa de las Akaza.
—Estoy harta de esto de tener que retirarme porque me quedé sin energía, demostrémosle a las Mahou Shojo que también nosotras podemos usar el poder del Amor a nuestro favor. ¿Está bien? Una buena noche de sueño y estaré lista para la acción. Yuri, Risa y Ayaka abran el portal y alerten a Sakuragi que es hora. Ah, y de paso revisen cómo va Akari, ¿de acuerdo?
—¿Pero qué planea, Gran Maestra?
—Terminar este jueguito, ¿o me van a decir que no están hartas? No somos Rivalun, no somos los Giga-Giga; esto no se acaba cuando las buenas nos dan una paliza y nosotros regresamos por otra estupidez al siguiente día. ¡Esto se acaba cuando uno de los bandos muere! ¿O ya se les olvidó quiénes somos en verdad?
Las otras cuatro Caballeras respondieron de inmediato:
—¡La verdadera Sombra de los pecados de la humanidad!
—Y como tal, es tiempo de acabar con los estorbos — declaró su líder caminando con firmeza frente al grupo que la idolatraba. Esto no se acababa hasta que se acababa.
…
Himawari estaba teniendo una pijamada con Sakurako, o bueno a simple vista eso parecía. En realidad era una situación bastante extraña para ambas: Sakurako ayudando a Himawari a estudiar los hechizos de los Caballeros del Silencio. Para la rubia cabeza hueca era fácil, después de todo su cabeza estaba tan vacía que podía conectarse con sus emociones fácilmente y usarlas para tener más poder; pero Himawari seguía llena de dudas.
—¡Vamos Himawari! ¡Es como siempre me dices! Es muy fácil, sólo debes concentrarte.
—¡Es fácil para ti decirlo Sakurako, tú eres buena para estas cosas, yo no!
Fue cuando la peliazul se dio cuenta que la situación se había revertido, casi siempre estaban en las mismas… pero del otro lado. No pudo evitar reírse.
—¿Qué pasa Himawari?
—Nada Sakurako, es que… es que… no sé, me recuerda mucho cuando trato de enseñarte matemáticas. Finalmente eres buena en una materia.
Sakurako se molestó y comenzó una de sus típicas rabietas.
—¡No es mi culpa que esto sea muy difícil para mí! ¡Estudiar no es lo mío pero soy muy buena en las artes manuales y puedo…!
Se calló también y se rieron alegremente, tanto que cayeron y rodaron por el piso de la habitación de Himawari y terminaron abrazadas tratando de tomar aire.
—Nunca cambiaremos Sakurako. Seremos caballeros oscuros ahora…
—¡Caballeros del Silencio! — Corrigió Sakurako. — Aprende el nombre de tu grupo Himawari, es por esos senos grandes que no tienes buena memoria.
Himawari se irritó, pero se la dejó pasar por una vez aunque sea. Todo resultaba demasiado extraño para ella, por una vez la habilidad de actuar sin pensar de Sakurako le servía de algo, pues se las arreglaba para aceptarlo todo y actuar sin tener dudas. Entre ambas era obvio que Sakurako era la más poderosa al menos como Caballeros del Silencio.
Entonces una sombra comenzó a deformarse y tomar la forma de la doble de Sakurako, Sakuragi. La joven Caballera las miró a ambas.
—Es bueno ver que están tan contentas.
—¡Sakuragi-chan! ¡Gomen ne, estábamos divirtiéndonos juntas nada más, pero sí estudiábamos! El monstruo de senos grandes no entiende lo más básico todavía y estoy cansada de enseñarle, ¡Bu!
—Pues bienvenida a mi mundo, señorita a la que tuve que repetirle la raíz cuadrada como mil veces — se quejó Himawari.
Iban a volver a discutir cuando Sakuragi levantó la mano tímidamente.
—Oigan, fue un largo camino, ¿les importa si bebo algo de agua?
—¡Yo te la traigo Sakuragi-chan! — Gritó Sakurako corriendo a la cocina.
Una vez a solas, Sakuragi confrontó a Himawari:
—Sakurako tiene un gran poder y habilidad Himawari-san, eso la hará el blanco principal de las Mahou Shojo cuando llegue el momento de la verdad. Tristemente su fuente de poder, su gran cabeza hueca, le impide darse cuenta de lo que está pasando en verdad. Pero tú no eres una tonta Himawari. Necesita a alguien a su lado para que la proteja cuando el momento llegue.
—¡Esto es culpa suya, de no ser porque ustedes la corrompieron esto no hubiera pasado!
—No, tal vez no — dijo Sakuragi. — Pero desde el momento en que se unió ya no hay vuelta atrás; y lo mismo se aplica a ti Himawari-san.
La Caballera extendió su mano proyectando su sombra y se escuchó el sonido de un vaso al caer, menos mal eran de vidrio, y a Sakurako quejándose y luego yendo por un trapeador.
—Sigues negando tus sentimientos, y tanto Luz como Sombras dependemos de nuestras emociones para alcanzar el máximo poder.
Himawari la confrontó.
—¿Y por qué me dices todo esto?
Entonces Sakuragi le extendió una carta. Increíblemente la letra se parecía mucho a la de Akari.
—Es de la Gran Maestra, quiere que entren en combate mañana. Les mandaremos apoyo y todo, pero en serio que no creo que tengan oportunidad; no a menos que trabajen juntas y para que eso pase tú tienes que hallar tu potencial como Caballero del Silencio. Sakurako y tú pueden ser un gran equipo, pero deben ser sinceras. Y en este juego no hay resultados a medias Himawari-san, si no estás preparado mueres; ¿eso es lo que quieres para ti? ¿Para ella?
Himawari no dijo nada, sólo desvió la mirada. Claro que quería proteger a Sakurako de toda esta locura; pero no era fácil. Además que no confiaba del todo en Sakuragi.
—Y créeme que a pesar que su forma de ser me irrita, realmente quiero lo mejor para Sakurako — siguió Sakuragi. Estar cerca de ella es relajante, sobre todo cuando tienes que ocuparte de muchas cosas a la vez, ella te hace ponerlo todo de lado y te da la oportunidad de verlo todo con perspectiva. Imagino que entiendes el sentimiento.
Himawari asintió, tristemente sí.
—¡Listo, aquí está el agua Sakuragi-chan! — Anunció Sakurako entrando precipitadamente en la habitación.
Sakuragi hizo una leve inclinación de cabeza, y tras beber el agua agradeció y se despidió.
—Sakurako, mientras ibas por el agua le informé a Himawari de su nueva misión. Yo las dejo, imagino que tienen mucho que hacer.
Dicho esto se fundió en las sombras y desapareció mientras que Sakurako miraba a Himawari muy contenta.
—¿Y de qué hablaron mientras no estaba, Himawari? ¿Acaso de la gran Sakurako-Sama?
Himawari torció el gesto mirando la carta y luego encaró a Sakurako.
—Sakurako, hay algo que tenemos que hablar. Y por favor quiero que me escuches.
Sakurako miró a Himawari sin pista alguna, ¿qué querría su mejor amiga?
—¿Sabes? Hay una razón por la que me uní a los Caballeros del Silencio…
Sakurako sonrió
—¡Claro, porque no puedes vivir sin Sakurako-Sama!
Himawari tembló violentamente, a veces Sakurako resultaba irritante pero la voz de Sakuragi volvió a su mente: en este juego no hay resultados a medias Himawari-san, si no estás preparado mueres; ¿eso es lo que quieres para ti? ¿Para ella? Para Sakurako, por Sakurako ahora y siempre. Esa era ella, Furutani Himawari. Se armó de valor:
—Sí, efectivamente Sakurako — dijo Himawari con firmeza. — Porque no puedo vivir sin ti, mi mejor amiga; la irritante chica por la que haría cualquier cosa porque te amo. ¡Te amo Sakurako!
Entonces con una fuerza desconocida hasta ahora para la pequeña rubia, Himawari la tomó de ambas muñecas y antes que pudiera reaccionar. Sakurako quería zafarse, esto la estaba asustando, pero su cuerpo no reaccionaba como a ella le hubiera gustado. Sintió la lengua de Himawari forzando su entrada, si la mordiera tal vez la haría separarse pero en vez de eso su propia lengua la recibió con dulzura.
Se separaron.
—¿Cómo es que siempre terminamos juntas? ¿Por qué no podemos separar de una vez sin estar compitiendo entre nosotras siempre, Sakurako? Porque no podemos estar separadas, nos peleamos mucho pero porque no queremos admitir lo que sentimos. ¡Pero ya basta! ¡Siento que desde que te uniste a este juego de la muerte voy a perderte Y NO QUIERO SAKURAKO! TE QUIERO A MI LADO IGUAL QUE SIEMPRE…
Sakurako se quedó sin qué decir, pero bien podía sentir un calor muy agradable creciendo en su pecho; un sentimiento dulcemente doloroso que jamás quiso admitir pero estaba ahí.
—¡Himawari! — Lloró abrazándose a su amiga, que la recibió con un dulce beso.
—Te amo, Sakurako.
—Yo ni siquiera sé qué es el amor, ni siquiera me gusta leer mangas shoujo porque no los entiendo. Pero creo que sí es esto. También te quiero Himawari.
Se abrazaron tiernamente, y aquello fue como una explosión para ambas, más para Himawari que aquello fue como abrir una válvula en su interior que liberó su verdadero poder con toda su fuerza de un solo golpe; Sakurako tenía una sensación parecida pero ella ya había liberado una buena parte de su poder, esto sólo hizo que lo liberara a su máxima capacidad. Todo un nuevo nivel que sólo podían alcanzar juntas.
Desde la residencia Akaza, la Gran Maestra sonrió al sentir ese poder del Amor otra vez, pero hoy del lado de las sombras. También desde su puesto de observadora silenciosa lo hizo Sakuragi.
—Bien, las cosas están más injustas que nunca. ¿Soy yo o ganamos ya?
Pero luego de eso, la doble de Sakurako se llevó una mano al pecho, pensando en aquel hermoso sentimiento que compartían ellas dos. Le dolía, ¿por qué no admitirlo? Le hacía recordar su propia soledad.
—¿Por qué no hay alguien como Sakurako allá de donde yo vengo?
…
Un rayo de sol se coló por las ventanas de la casa de Himawari, que se levantó con una pesadez hasta ahora desconocida; y se sonrojó al caer en la cuenta que estaba desnuda.
—¡¿Pero qué diablos?! — Gritó, derribando de golpe a la otra figura también sin ropa que dormía a su lado.
—¡Ouch! Himawari, ten más cuidado. Me dolió — dijo Sakurako levantándose y quedándosele viendo otra vez a los pechos de Himawari.
La chica de cabello azul se tapó.
—¡Baka! ¿A dónde estás viendo?
Sakurako se rio alegremente.
—Nada, con razón.
—¿Con razón qué?
—Con razón dormí tan bien ayer — dijo ella acercándose a la sonrojada chica y acariciando con cuidado sus pechos. — Finalmente estas cosas sirven para algo bueno, no hay mejor almohada para Sakurako-Sama.
Himawari la hubiera golpeado pero de pronto se encontró a sí misma disfrutando del tacto de Sakurako, que en lugar de otras veces no era agresivo sino dulce. Afectuoso.
—Lo de anoche no fue un sueño, ¿verdad? — Se sonrojó Himawari.
Sakurako le sonrió inocentemente.
—Pues no, ¿no te alegra?
Himawari se sonrojó y la besó.
—Hoy puede que sea nuestro último día juntas Sakurako. ¿Y si nos saltamos la escuela y lo… hacemos otra vez? — Su cara se puso roja pero el miedo de perder a Sakurako fue más fuerte que su vergüenza. — Y otra hasta que sea el momento, por favor…
Sakurako se puso roja también pero asintió dulcemente.
—Nuestro último día, nuestro último día; si querías que te dejara de gozar del privilegio de tocar y ser tocada por Sakurako-Sama me lo hubieras dicho.
Himawari no dijo nada, paero era claro que Sakurako no entendía lo que estaba pasando de verdad y eso le preocupaba. De veras que sí.
Cuando finalmente llegó el tiempo, ambas se colocaron sus túnicas de Caballeros del Silencio y comenzaron a avanzar hacia la escuela, específicamente la casa de té del club de entretenimiento.
Uno de los guardias de la escuela las iba a detener pero Sakurako lo desvió con su gran poder nuevo.
En la casa de té Kyoko se levantó, acompañada de Ayano y Rivalun.
—Bien, ya llegaron.
—Esperemos que los aparatos de la loca de la bata logren ocultar a Nanamori-sensei — dijo Rivalun preparando sus poderes.
—Lo harán — aseguró Kyoko. — ¡Además tenemos el amor de nuestra parte!
La puerta del club fue derribada por un poderoso golpe de magia oscura. Las dos Caballeras entraron.
—Oigan, manda a decir la Gran Maestra que nos den a la sensei — dijo Sakurako alegremente. — ¿No la van a ocultar?
Rivalun respondió con un poderoso ataque que sorprendió a Sakurako pero Himawari sí estaba preparada y lo bloqueó con su propio poder.
—Toushino-san, vicepresidenta; tratemos de hablar esto civilizadamente — dijo Himawari retirándose la máscara. — No podemos dejar que las cosas escalen a niveles que no podamos controlar. Terminemos con esto y por favor ríndanse. No me obliguen a hacerles daño, por favor.
Sakurako se quitó la máscara también.
—Eres una aguafiestas Himawari, pensé que íbamos a seguir con el juego de usar las máscaras hasta el final.
—Las cosas no están para juegos — dijo Himawari parándose a modo protector frente a Sakurako. — Por favor, todas somos amigas, no tenemos que llegar a hacer algo de lo que nos vayamos a arrepentir.
Ayano negó con la cabeza.
—Es un truco, se nota. No son más que las dobles de nuestras amigas. ¿Qué pasó con las verdaderas Furutani-san y Ohmuro-san? ¡Respondan!
—Así es, no nos dejaremos engañar así de fácil.
Una tercera sombra entró a la cual Kyoko le disparó un rayo de luz pero ésta la esquivó hábilmente, para luego materializarse en Sakuragi, que andaba sin su máscara.
—Aunque no lo creas rubia sin cerebro no es ningún truco. Ellas han escogido bandos, lo mismo que tú. Es una lástima que estas cosas separen así a las amigas, ¿no crees? Porque si de algo estoy segura es que esto no terminará bien.
Ayano y Kyoko se miraron con horror, ¿qué sucedía ahí? ¿Tendrían realmente que enfrentarse a sus amigas? ¿La Gran Maestra estaría tan enferma como para obligarlas a hacer algo como aquello?
—Obviamente sí — dijo la Gran Maestra desde su punto de espera mientras esperaba el momento ideal para entrar a la batalla. — Hoy correrá sangre, tristemente es la dura realidad de la que venimos.
…
En su celda Akari leía los apuntes de sus clases que la Gran Maestra tomó por ella, cuando unos pasos se acercaron. Pensando que era la Gran Maestra, Akari sonrió alegremente, pero se equivocó. Era Keiko.
—¿Eres Kyoko-chan o la otra?
—Keiko, me llamo Keiko — dijo la caballera del silencio abriendo la puerta. — Felicidades niña, te vas a casa. Te vamos a extrañar pero bueno, sobreviviremos.
Akari, confundida, tomó la mano que le ofrecía Keiko y se dejó llevar.
La última fase del plan de la Gran Maestra estaba en movimiento.
Y un cap donde lo predominante fue el elemento romántico y lo sentimental. Un preámbulo a la pelea y a la diabólica mente de la Gran Maestra. Un personaje muy extraño de hacer, porque quiero que sea como Akari pero al revés; como su versión maligna de mi otro fic del Juego del Miedo versión Akari.
Sin más espero que les haya gustado y ya saben:
Chao; nos leemos!
