Secuestro
Las noches se le hicieron eternas en su antigua habitación. Hacía mucho tiempo que ella no dormía en esa habitación quizás cinco años, las dos noches que estuvo ahí se la paso rodando por su cama, podía asegurar que tenía ojeras pero no le importaba, además no hacía mucho en esa casa, solamente ver revista o estar en la cocina, que aunque viviera sola aun no había aprendido a cocinar, lo único que quizás le alegraba era ver de nuevo a Ponny la mujer que cocinaba en esa mansión y quien la educo por tantos años. Era una mujer robusta, con anteojos y soltera. Nunca se caso y eso era lo extraño, pero Candy prefería no preguntar.
-Toma niña desayuna- Ponny le servía el desayuno.
-Gracias, Ponny- agradeció ella con tremenda sonrisa,como amaba los wafles que ella hacía.
-¿Lista para la fiesta de tu madre?- Ponny entendía a Candy, y sabía muchas cosas las cuales callaba por petición de ella, cuanto había visto en esa casa y cuanta tristeza le daba ver a esa niña que sufrió mucho.
-Deseo que termine pronto- dijo tratando de no amargarse su desayuno.
-Sabes cariño- Ponny acarició una de sus manos con mucho amor- te he visto algo cambiada, algo te pasa cierto. Estas más feliz y tienes un brillo especial en tus hermosos ojos.
Candy se sonrojo en solo pensar porque estaba más feliz y ese brillo, todo se lo debía a su novio secreto, quien a pesar de no ver en exactamente tres días y contando, la llamaba por las noches diciéndoles tonterías para escucharla reír. Creía que era algo extraño y alocado, pero así era ella. Ponny detecto rápido su sonrojo y supo de que se trataba, de un chico.
-Secreto- murmuro alto, le tenía mucha confianza a Ponny pero las paredes eran muy delgadas.
No quiso insistir, prefirió dejarlo así.
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Eliza no tenía idea de que planeaba su prometido. Lo veía muy feliz, esperando noticias de algo, pero era obvio que no sabría que era.
Braham ya había hablado con su socia, ya tenían listo su plan lo que harían era dar el siguiente paso para presionar a William y MediLab. Esta noche en su gran fiesta, ellos darían la sorpresa. Con una llamada se puso en contacto con un grupo de los mejores secuestradores que habían. Ya quería que llegara la hora y saber como resultaba todo.
No puedo evitar reírse fuerte y lo mejor de todo quizás era que su prometida estaba ahí con él ayudándolo en todo. Nada podía salir mal, nada.
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Se habían hecho ilusiones de que tenían a el infiltrado en la compañía, pero resulto que no era así. Como odiaba a esos malditos delincuentes. Estaban muy molestos por haber fracasado pero no se rendirían eso no estaba en su vocabulario.
Por el momento no podían hacer otra coas que arreglarse para la fiesta a la que fueron invitados. Terry no quería asistir, al igual que Anthony, pero Albert había insistido, diciéndoles Si voy al infierno, irán conmigo.
Y no se equivocaba en describirlo así.
Los seis agentes, se arreglaron en sus respectivos apartamentos.
Sam junto con Emily estaban terminándose de preparar para la fiesta, la pelirroja no quería ir en absoluto a ese lugar, la morena simplemente hacía caso omiso de sus quejas por ir. Pero sabía que sus razones solo eran dos, la primera; si veía a Susana era capaz de lanzarle un golpe en el rostro, el segundo; no quería ver al agentucho rubio con gafas, para Emily eso significaba que Sam sentía atracción por él, pero conociendo su amiga quien era muy testaruda nunca lo admitiría.
Albert iba con la intención de tener un pequeño avance afirmativo con Sam, y esperaba hacerlo bien pues de todas la veces que se habían topado, el siempre terminaba regándola.
Terry por su parte esperaba ver a Candy, se imaginaba lo hermosa que se vería en un vestido elegante, y su sonrisa se esfumaba al recordar que no podían hablarse como debía ser. Que frustrante era todo el asunto. Observo la hora en su reloj, eran las seis de la tarde y la fiesta empezaba en una hora. Y como no la había llamado en todo el día quiso aprovecharlo ahora, esperando que ella estuviera desocupada. Al sonar el segundo timbre contestaron.
-¿Bueno?- su voz se escuchaba adormitada.
-¿Estas durmiendo?- pregunto curioso y divertido.
-No he dormido nada en estos días, no me gusta estar en la mansión- le contesto aun adormitada.
-¿No deberías estar arreglándote?-
-No- dijo a modo de queja.
-Yo podría ayudarte, si estuvieras aquí claro- le dijo pensando en lo que podrían hacer.
-Pervertido- dijo con media sonrisa, no había dormido más de 2 horas y aun tenía sueño.
-Solo contigo- le gustaba hacerla reír. Y en verdad quería tenerla con él, para poder abrazarla y sentir sus labios.
-También te extraño- ella era muy difícil en lo que se refería a los sentimientos. Para ella no era muy fácil decirlos, no hasta que no se ganaran su confianza y Terry lo tenía todo ganado.
-Lo se, pecas-
-Tonto- dijo a modo de burla- pero si me hubieras llamado dos horas atrás, seguro en ese instante me escapo de casa y estaría delante de tu puerta.
Eso sonaba tentador, ¿porque no lo pensó antes? quizás porque se estaba quejando de ir a la fiesta.
-Lastima- murmuro.
-Nos vemos dentro de poco-
-Adiós pecas
-Adiós tontin-
Como le hubiera gustado tenerla en ese momento con ella, pero debía esperar y en la fiesta debía contenerse suspiro derrotado.
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La fiesta empezó, hacía 30 minutos atrás.
Susana Marlow, portaba un vestido de tirantes de espagueti rojo satinado con escote en forma de corazón, con dobladillo, escote en espalda, cintura natural. Se mofaba ante todos su figura esbelta y su piel blanca bronceada.
Los invitados disfrutaban de la fiesta, pues se tenía claro que la señora Marlow de White hacía fiestas excelentes. Y nadie contradecía eso.
Los agentes llegaron al mismo tiempo a la mansión, al igual que Sam y Emily, Albert quedo con la boca abierta al ver a la pelirroja.
Sam portaba un vestido corto negro asimétrico de un solo hombro y lentejuelas. Emily un vestido color plata estilo sirena, strapless con lentejuelas. Extraordinariamente hermosas.
Anthony no perdió tiempo y rápidamente se acerco a Emily ofreciéndole un brazo para entrar juntos. Albert se acerco con precaución a Sam, la pelirroja no entendía porque su corazón empezaba a acelerarse por la pronta aproximación del rubio. Terry quedo en su lugar observando lo que harían esos dos, sentía la tensión entre ellos y quería reírse, le agradaba a Sam pues se la ponía difícil a su amigo y jefe. Sam disimulo muy bien su nerviosismo, encarandolo.
-Deja las cursilerias Ardley y entremos- Albert estaba confundido, creía que ella lo odiaba y tal parecía ser que no. Sin ponerle más importancia, le tendió su brazo, entrelazándolo con la mano de ella y entrando juntos, robando lagunas miradas de celos, admiración y odio, ha algunos de los invitados.
Archie iba acompañado por la hija del comandante Britte, Annie, una joven de cabello negro llegando a mitad de su espalda, llevaba un vestido azul, del mismo color que sus ojos, de chifon sin tirantes y con un cincho en la cintura alta de lentejuelas, largo. A pesar de todo tenían una relación o eso creían.
Stear llevaba como su pareja a su novia Patty, una joven de cabello castaño, que antes usaba anteojos ahora usaba lenes de contacto color avellana. Portaba un vestido rojo sin tirantes plisado corto.
Neal no llego a la fiesta, prefería pasar la noche en su departamento con la compañía de su prometida que estar en una fiesta, de una familia que no conocía.
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La fiesta llevaba hora y media de haber empezado y ella aun no bajaba, ya estaba arreglada pero no quería bajar. Además tenía un mal presentimiento no entendía como pero sabía algo malo pasaría en esa fiesta.
tres golpes secos se escucharon en su puerta, se levanto para saber quien era, sorprendiéndose de ver a la persona frente a ella, un hombre de cabello negro, alto y con un ligero bigote. Ojos café llenos de cariño hacía ella.
-George- dijo feliz, lanzándose a él para abrazarlo -¿Hace cuanto tiempo?
-Una semana Candy- contesto divertido George.
-Lo se, pero para mi fue una eternidad, ya sabes lo eterno que se me hace el tiempo cuando estoy aquí-
-Bien chiquilla, es hora de que bajes- le dijo ofreciéndole su brazo, suspirando derrotada no tuvo de otra.
George había sido enviado por William, pues su hija no bajaba y ya era hora de hacerlo.
Cuando estuvo abajo llamo la atención de varios hombres... especialmente la de un castaño quien estaba con ansias de verla.
Candy llevaba un vestido de gasa negro strapless corto. Deslumbrándolos con sus hermosas piernas.
Susana quiso saber que llamaba la atención de las personas, y cuando vio que la atención era de su hija, la furia subió a ella, nadie debía deslumbrarla ni siquiera su propia hija. Con pasos largos, pesados y rápidos se dirigió a ella, estaba a unos escasos 3 metros de distancia... cuando sucedió.
Las luces de la mansión se apagaron, dejando a todos en la oscuridad, alarmados empezaron a tratar de moverse sin caerse pero era inútil.
Los agente se juntaron para saber que pasaba, nada bueno era si la luz no volvía y no era parte de la fiesta. Poco a poco la luz fue volviendo, los agentes buscaban algún indicio de quien había sido el culpable, hasta que escucharon un grito proveniente de la cocina, corrieron encontrando a Ponny tirada en el suelo con un golpe en la frente y llorando de desesperación.
-Ponny ¿Estas bien?- pregunto Albert al reconocerla.
-Se los llevaron- dijo con llanto.
-¿A quien?- pregunto William preocupado.
-George ... Candy- al ser nombrada, Terry junto con Anthony, empezaron a buscarla en toda la mansión junto con algunos del servicio de banquete. Pero al juntarse nadie la encontró, eran malas noticias. Sam y Emily, llegaron junto con los demás a la cocina ahora sabiendo lo que había sucedido.
-No esta- informo Anthony.
La puerta trasera de la cocina se abrió, mostrando a dos hombres cargando a otro que tenía una herida también en la frente, era George.
-Sientenlo- ordeno Albert.-¿George que paso?
-Nos agarraron tapándonos la boca en la oscuridad, nos sacaron hasta el jardín de atrás hasta la calle. Ahí subieron a Candy, quise intervenir, sacarla de ahí pero me golpearon. Se la llevaron... ella se resistía mas le dieron un golpe en la nuca dejándola inconsciente.- Albert maldecía al confiarse y permitir que se llevaran a su prima. Un silencio los rodeo hasta que una persona hablo.
-Esta volviendo a pasar- su voz estaba llena de enojo y angustia- la volvieron a secuestrar.
William, abrió los ojos completamente al recordar, pues tenía razón.
-¿De que hablas Sam?- pregunto Albert, él no sabía que su prima había sido secuestrad antes.
-5 años- le dijo dándose vuelta para irse junto con Emily- ese fue el tiempo que ha transcurrido, cuando sucedió la primera vez.
Albert no entendía nada- Pero como..
-Pregúntale a tus tíos..- le corto Sam- quizás ahora cambie todo ¿Cierto señores?- Se fueron, dejándolos con dudas y confundidos.
Al ver que nadie decía nada y el estaba preocupado por su novia, tomo el mando- Anthony, junta al equipo- el rubio no tenía que preguntar nada, sabía a que se refería- Stear, Archie- no tuvo que decirles más ellos ya iban para afuera ha hacer su trabajo- mientras viene todo el personal, creo que tenemos tiempo para que nos expliquen. Señores White, y desde el principió- Albert agradeció que Terry hablar pues el no podía, no cuando se preguntaba ¿como secuestraron a su prima 5 años atrás y el no sabía?
-De acuerdo- contesto Susana, diciéndolo solamente porque estaba hipnotizada con el agente de cabello castaño y ojos azules, lo deseaba.
-Escuchamos- hablo Albert,
-Todo sucedió 5 años atrás...
