Coraje1: Que halago que me dediques tu firma! :D y muchísimas gracias porque pese a tu conjuntivitis me dejaste uno de tus súper comentarios que me encantan xD espero que ya te hayas recuperado :) te mando un beso!

Nariama: Gracias por tu Review, me alegro de que te agrade la historia y pues es como yo me imagino que pasó todo entre éstos dos xD.


"Axl.

Hace unos días me encontré con Don Everly, quería que habláramos asuntos de la banda, y bueno, te tengo una buena y una mala.

La buena es que tu propuesta acerca de la canción que será para Erin le encantó y lo que le sigue así que decidió hacer el video con toda la banda ¡Será el primer video musical de Guns n' Roses!...claro que Erin también saldrá en el video.

La mala...bueno pues le gustó tanto que decidió que será la canción con la que le pidas matrimonio a Erin.

Si, matrimonio, no sé que decirte Axl, todos sabemos que estás con ella por puro compromiso, vamos que si todo estuviera en tus manos estarías con Slash. Don habló de lo enamorada que está Erin y de que ella dijo que le gustaría formalizar contigo, y pues, tu sabes, no hay nada que Don le niegue a su "princesa".

Traté de razonar con él, de explicarle que tú se lo pedirías cuando estuvieras seguro de ello (y así conseguir algo de tiempo para idear un plan)...no fue una buena idea. Te lo resumo diciéndote que "enojado" es poco para como Don estaba en esos momentos.

El punto es que me dejó bien claro lo siguiente.

Te casarás con Erin lo más pronto posible.

Enserio lo lamento Axl, es una desición difícil puesto que si no lo haces, Don nos quitará toda la ayuda económica, los instrumentos, los contratos con la disquera, la residencia y demás. Eso sin mencionar la fama que él puede darnos.

Piénsalo, cuando regrese a la ciudad iré a visitarte y hablaremos como se debe.

Alan Niven."

-¿Que demonios es esto?- "Te casarás con Erin lo más pronto posible" fue lo que Slash alcanzó a leer de aquella carta.

-No es lo que piensas- fue lo único que Axl atinó a contestar tratando de tomar la hoja de las manos de su compañero, no quería que la leyera por completo, se maldijo mentalmente por haberle contado a Alan de su situación con el moreno.

-¿Ah no?- preguntó con sarcasmo - ¿Entonces que es?- no dejó que el pelirrojo tomara la carta.

-A ti que te importa- contestó furioso el ojiazul ante la actitud del otro chico -No tengo porque darte explicaciones-

-Tienes razón no tengo porque interesarme en tus cosas, después de todo para mí fuiste solo cosa de una noche- en el momento en que sus palabras abandonaron sus labios sintió que la culpa arrasaba con él -yo...no quise-.

Aquellas palabras fueron las que terminaron por derrumbar a Axl, dejó de forcejear por alcanzar el papel y se separó de Slash con lentitud ¿Como podía decirle eso cuando para él esa primera vez lo fue todo?

Por eso, sin decir una sola palabra y apretando los puños con fuerza, se dio media vuelta y casi corrió a su habitación, no quería que lo viera tan vulnerable.

-Axl- le llamó Slash sin avanzar un ápice -¡Axl!- repitió mientras iniciaba su camino para seguir al aludido, fue demasiado tarde, el pelirrojo se había metido ya en su cuarto cerrando la puerta con fuerza.

Se contuvo de golpear la puerta y decidió que lo mejor era regresar a su propia habitación, entró y se tumbó en la cama provocando que la carta que tenía en sus manos se cayera al suelo.

No quería pensar en nada en esos momentos, y mucho menos quería pensar en "él".

"Haz tu vida, yo te prometo olvidarte"

-o-

Los golpes en su puerta lo hicieron asomarse a través de la revista "Rolling Stone" que leía tirado en un puff.

-Adelante- dijo expectante.

-Hey Dude- Steven entró en la habitación dubitativo, ya muchas veces había estado ahí con el otro rubio, pero después de lo que pasó no sabía como actuar, era eso precisamente lo que quería evitar, para él, Duff era un gran amigo y no quería que eso se perdiera, por eso había decidido dar él el primer paso.

-Hey- contestó el alto con una mezcla de sorpresa y vergüenza en la voz.

-Conseguí unos CD's de Kiss y Quiet Riot, y pues quería escucharlos contigo- comentó con algo de timidez mostrando los discos en sus manos.

-Claro...- Duff cerró la revista y señaló el puff de al lado en una invitación a Steven para sentarse, tomó el CD de Kiss y lo puso en el reproductor que tenía en el mueble de televisión.

Al principio fueron miradas incomodas y palabras dudosas entre ambos, no sabían como llevar esa situación, al poco rato comenzaron a comentar acerca de las canciones y los artistas, discutían sobre que tema era mejor y quien tocaba mejor cierto instrumento, nunca estaban de acuerdo y se reían por ello.

En un momento entre risas y argumentos por quien era mejor entre Randy Rhoads y Paul Stanley, Duff no lo pensó y se abalanzó sobre Steven tumbándolo al suelo y haciéndole cosquillas, ya lo había hecho infinidad de veces, por eso no fue incómodo para ninguno de los dos, al menos no hasta que recordaron lo acontecido la noche anterior.

Las imágenes golpearon con fuerza en la mente de Duff, era Steven entre sus brazos, Steven y el sabor de sus labios y Steven cálido en su boca mientras gemía sin contenciones, por eso se quedó quieto sobre el cuerpo de Adler atravesándolo con sus ojos jade imposiblemente brillantes en esos momentos.

Steven por su parte dejó de forcejear para quitarse el cuerpo de su amigo de encima y sin realmente quererlo bajó su mirada a los finos labios del hombre sobre él, aquellos pecadores labios que tanto le habían hecho disfrutar, cual acto reflejo se relamió los labios y subió la mirada de nuevo a aquellos ojos hipnotizantes que no se habían perdido uno solo de sus movimientos.

Realmente no lo pensó, pero quien quería pensar cuando estaban en esa posición con los rostros tan cerca uno del otro separados por la barrera invisible de la duda, así que sin más, Steven sacó su lengua y contorneó con ella los labios ajenos de quien soltó un casi inaudible gemido.

-Steven...- dijo en un suspiro dudoso Duff mientras cerraba los ojos para deleitarse con el momento.

-Ayúdame a olvidar- fue la súplica de Adler quien para esos momentos se había rendido por completo entre los brazos de Duff.

Tanto tiempo estuvo encadenado a sus sentimientos por el moreno sin avanzar un paso por miedo a perderlo, siempre dudoso, siempre temeroso. Y si Slash había encontrado a quien querer pasándolo por alto a él que siempre estuvo ahí ¿Porque él no podía darse la oportunidad de hacer lo mismo? De ser correspondido en sus sentimientos, de estar seguro y no a la deriva, de querer.

Lo había pensado, joder si lo había hecho, las manos de Duff, sus ojos, su boca, su sonrisa, los infinitos momentos juntos entre bromas y risas, McKagan era sin duda una buena parte de su vida ahora, era quien lo hacía olvidarse de todo por momentos, era el escape de su pasado, un nuevo comienzo...era hoy lo que alguna vez fue Slash.

Cuando regresó a la realidad fuera de sus pensamientos se encontró con la mirada de Duff que lo veía con los ojos llenos de duda como quien tiene miedo de entender lo que está pasando.

-Tú solo ayúdame- pidió Adler colocando su mano sobre la mejilla ajena.

Y como si se tratara de un niño pequeño, McKagan asintió con la cabeza, no cuestionó, no dudó más, confiaba en Steven y sabía que después hablarían del tema, por lo pronto le regaló a su amigo toda la comprensión que necesitaba. Si eso era lo que Adler quería, él no se lo iba a negar, si lo que necesitaba era olvidar, él sería capaz de mover cielo, mar y tierra por lograr que lo hiciera, no sabe que, no sabe a quien, pero decidió que él se quedaría tan grabado en la mente de Steven que nadie más sería capaz de surcar sus recuerdos.

Con eso en mente no esperó más y se deshizo de la poca distancia que los separaba, juntó sus labios con los de Steven y le besó con toda la dulzura de la que fue capaz, eran ambos tratando de alcanzar metas distintas pero que los unían para lograr una sola, quererse.

Y puede que nunca vaya a reconocerlo porque sea algo de nenas, pero en esos momentos en los que enredaba sus dedos en el rubio cabello de Duff y lo atraía más hacia él si es que era posible, Steven dejó escapar una diminuta lágrima al darse cuenta de que el hombre que lo besaba con vehemencia sí era capaz de abarcar todos y cada uno de sus pensamientos, de prender su cuerpo como fuego en una mecha, de hacerle sentir que nada más existía fuera del espacio en donde se encontraban, fue así que junto con esa lágrima se fue todo aquello que alguna vez llegó a sentir por Slash.

-o-

Llevaba al menos una hora viendo al techo recostado en su cama, una hora en la que las lágrimas bajaban desobedientes por sus mejillas, no recuerda como es que llegó a ese punto de sentirse tan destrozado por dentro.

Recuerda su pasado, todo lo que había sufrido, lo que le costó dejar, lo que anhelaba olvidar pero simplemente no podía, recuerda también a Izzy, quien cual héroe apareció en su vida un día para iluminar aunque fuera poco la oscuridad que lo abarcaba todo, recuerda tratar de abandonar ese pasado, pasado que aun hoy lo sigue persiguiendo.

A Slash...a él lo recuerda más que a todo, la primera vez que lo vio, que sus ojos se posaron en aquella parda mirada de quien se había atrevido a llamarlo "hermoso", su locura, su tenacidad, sus incongruencias, su socarronería, todo aquello que para él era tan nuevo. Como, a pesar de ser con Slash lo más frío y déspota que pudo, éste simplemente no se alejaba sino todo lo contrario.

Y aunque le duela, de lo que más se acuerda es de aquella primera vez, de las manos seguras del moreno recorriendo sin dejar espacios todo su cuerpo, de sus labios, dientes y lengua apoderándose de cada rincón de su piel, de la sensación tan extraña, placentera y reconfortante de haber sido un solo cuerpo. Todo era tan fresco, tan especial, y como todo lo bueno en su vida...tan efímero.

Ya lo había leído antes "Esos amores van a matarte" y sencillamente no lo creía, no era capaz de imaginarse aquello de lo que tantas personas hablaban, de lo que tantas canciones enfatizaban, el simplemente pensaba que eso del "amor" no existía y si lo hacía, era algo que él jamás llegaría a conocer, al menos de eso estaba seguro hasta que lo conoció a "él". A "él" que llegó a ponerle la vida de cabeza, a "él" con quien se había entregado como nunca antes, a "él" que en tan poco tiempo se robó su aliento, su vida, y a "él" que ahora trata con todas sus fuerzas de olvidar, pero entonces supone, que si no ha sido capaz de olvidar todo lo malo ¿Porque podría hacerlo de lo bueno?

Se frotó los ojos para deshacerse sin mucho éxito de las lágrimas y dio un largo suspiro, estaba decidido. Haría como siempre y enterraría su dolor en el fondo de su ser, tal vez no se iría, pero tampoco dejaría que los demás se dieran cuenta de ello. Seguiría adelante, ya lo había hecho antes y ésta vez no sería diferente.

-Me voy a casar con Erin- se dijo con decisión.