Disclaimer: Star Wars pertence a Disney, yo solo disfruto de mi saga preferida.


Rey contuvo el sable, podía ver el rosto de Kylo tan cerca, sus ojos amarillos estaban refulgentes de odio.
"No permitiré que la galaxia sea sumida en el caos" pensó Kylo Ren, las imágenes de Coruscant en llamas y esas extrañas naves cruzaron por su mente.

Rey sintió esas perturbaciones en él y los sables empezaron a soltar chispas, levantaron las manos y las extendieron; sus palmas no tocaron pero sentían el golpe de la Fuerza reteniendo.
Y el golpe explotó y los dos salieron por los aires; ambos giraron en el aire, con la Fuerza de su lado, tocaron el suelo.

Se abrió a la Fuerza, Kylo Ren sintió las presencias de sus dos subordinados en el Centralia, listos para acometer el asesinato. Apartó esa imagen de su mente y extendió el brazo derecho hacia Rey, donde relámpagos de la Fuerza se dirigieron con gran velocidad hacia la joven Jedi. Ella lo contuvo, colocando su sable en vertical y dio un gran salto, cayó al suelo; tocando el puño en el piso. Una ola expansiva se dirigió hacia Kylo Ren, quien usando la Fuerza, lo detuvo usando su cuerpo.
Rey se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano; se sentía cansada y la Fuerza la ayudaba a mantenerse en pie; Kylo Ren era un buen rival y también podía sentir el cansancio en él.
Kylo Ren se lanzó con furia hacia Rey, los sables resonaban en el ambiente, la joven Jedi sabia donde bloquear sus embates, dio media vuelta para sorprenderla y lo bloqueó. Sintió como el Lado Luminoso crecía en ella; y sentía que sus convicciones flaqueaban.

¿Por qué estaba luchando? Salvar la galaxia ¿Acaso eso era el único modo? Una guerra que lleva casi treinta y siete años, muchas vidas cegadas e inocentes en el fuego cruzado. Quería evitar esa visión y tuvo una fugaz visión de Shira siendo abatida.
Empujó con rabia a Rey, quien retrocedió pero no bajó la guardia; sentía el peligro que corría su madre. Y sintió miedo.

No podía permitirse, no podía irse a la Luz; era el Caballero de Ren más poderoso, sentía el poder del Lado Oscuro de su lado. No iba a tirar a la basura todo el sacrificio que tuvo que pasar, como la muerte de su padre en sus propias manos.
Pero se sentía inquieto sobre su madre.
"Snoke jugó con tu mente" una voz resonó en su cabeza, una voz que claramente pertenecía a su abuelo.
Dio un salto a la espalda de la joven Jedi pero ella, demostrando grandes reflejos, lo detuvo y Kylo Ren se apartó de un salto.
"Piensa en tu hijo, Snoke lo matará. Lo sabes" Kylo Ren odió que su abuelo tuviera razón; sentía un lazo sobre aquel niño nonato.
—¡No!—vociferó, Rey lo miró con cautela; no bajó la guardia mientras se adelantaba con cautela, podía sentir un conflicto en él.
—¿Te estás cuestionando, Ben?—preguntó y el mencionado alzó la mirada, sus ojos volvieron a ser marrones bajo unas grandes ojeras.—Siento algo de conflicto en ti.
—¡No hay conflicto!—gritó mientras avanzaba con rapidez—¿Por qué, Rey? ¿Porque quieres que vuelvan los Jedi?
—Porque los Jedi son el símbolo de la paz y la justicia de la galaxia, es el símbolo de la esperanza. Vida, amor, justicia; el universo no puede verse sumido en el caos y la guerra. Debes parar esto, Ben. Puedo sentir que quieres dejar esto.
—No lo dejaré, Rey—exclamó Kylo Ren y la Jedi se sorprendió que no la corrigiese—Los Jedi son el mal de esta galaxia. Los Caballeros de Ren es la solución, el modo de arreglar el problema es arrancarlo de la raíz.
—Cerebro de nerf extremista—exclamó Rey, Kylo Ren se enfureció y corrió con la velocidad aumentada en la Fuerza. Rey no se quedó de pie, ella hizo lo mismo, con la Fuerza, aumentó su velocidad, con el sable en alto.

Kylo Ren sintió a su madre en peligro y bajó la velocidad y la espada; y su mente viajó a la Estación Centralia para dejar un mensaje a su madre por medio la Fuerza.
Y entonces, al volver su mente a la batalla, vio demasiado tarde la llegada de Rey con la espada en alto. Dolor.
Abrió los ojos como platos, Rey, con el sable atravesando el pecho del caballero oscuro; observó los ojos de Kylo Ren. Solo esa fracción de segundos, no veía a Kylo Ren…veía a Ben Solo.


La general Leia se sentía intranquila en la Estación Centralia, sentía que algo no estaba bien. Giró a ambos lados, veía oficiales y a Iella Horn. Respiró hondamente pero esa sensación no desaparecía. Peligro.
Leia se dio la vuelta, sin decir a nadie; se fue a su oficina. Tenía una sensación que alguien la seguía; sin darse a vuelta ingresó a su oficina. Llegó al escritorio donde se sirvió una taza de caf caliente.
"Vienen por ti ¡alerta!"".

Leia quedó bocabierta y con los ojos sorprendidos, hacía mucho que no escuchaba esa voz. ¿Su hijo le hablaba por medio de la Fuerza? Estaba totalmente sorprendida cuando la puerta de duracero se abrió, dos humanos ingresaron a la fuerza.
Uno de ellos intentó empujarla pero Leia se protegió, usando la Fuerza. Sacó su sable laser donde la luz amarilla centelló. Ellos usaban espadas de cortosis y una tercera visita ingresó: Iella Horn, que los apuntaba con su pistola laser.
Disparó contra ellos; esquivaron mientras Leia retrocedía, uno de ellos se acercó a la agente de la CORSEC con la espada de cortosis en alto, Iella esquivó con gran agilidad, sorprendiendo al Caballero de Ren. Y sintió la Fuerza en ella.
Leia bloqueó el embate agresivo de su rival y movió la muñeca para amputarlo; seguidamente, lo apuñaló.
Iella cayó al suelo mientras el general Organa corría para ayudar a la joven oficial pero el Caballero de Ren la derriba con la Fuerza. El sable cae al suelo y rueda.
—Estas muerta.

Iella, totalmente asustada, extendió la mano y el sable fue directo a su mano. Sorprendida, lo encendió y no sabía cómo hacerlo. Pero lo único que si estaba segura: tenia entrenamiento en luchas con varas de duracero, supuso que sería algo parecido.
Sentía que el sable se le podía salir de la mano, detenía los embates de su rival, lo empujó suavemente mientras retrocedía.

Una cosa era enfrentar a criminales armados con varas pero muy diferente era enfrentarse a un criminal con ciertas habilidades llamada la Fuerza. Él se aprovechaba, usaba la Fuerza para desviar los ataques de la agente.
—La Fuerza vive en ti, sería una lástima desperdiciarlo—dijo el Caballero de Ren mientras las armas chocaron y se veían las caras—Te falta entrenamiento.

Leia se puso de pie y disparó contra el caballero oscuro; el hombre se giró para esquivar los disparos con su espada de cortosis e Iella aprovechó la distracción para apuñalarlo.
El hombre hizo una mueca de sorpresa y cayó muerto. Leia se acercó temblorosa, hacia Iella, que estaba al borde de los nervios.
—Babas de Hutt…¿Quiénes eran esos?—preguntó totalmente conmocionada.
—Caballeros de Ren—exclamó Leia—Debemos alertar a los demás.
—Sí, claro que sí.
—¿Cómo has llegado aquí?
—Creo que se podría decir que la Fuerza me atrajo. Sentí que corría peligro.
Leia recibió el sable apagado que le ofrecía la agente de la CORSEC y se lo guardó, colocó una mano sobre su hombro y salieron de la oficina. Leia no dejaba de pensar en las palabras dichas por su hijo. Él la había alertado, él salvó su vida y sintió como su vida, se apagaba lentamente.
Ben Solo había vuelto por unos segundos.


Kylo Ren cayó de cara al suelo mientras Rey dejaba su sable doble a un lado mientras cargaba el cuerpo caído del hombre y lo colocaba encima de sus piernas.
Agonizaba, podía ver los ojos cafés de él, levantó lentamente su mano y la joven Jedi, lo agarró y lo presionó suavemente.
—¿Ben?
—Está muerto—musitó Kylo Ren, tosió con fuerza y sus ojos se apagaban. Rey se humedeció los labios y sentía que la oscuridad en él regresaba, en menor medida—No tengo perdón.
—Ben, escúchame…
—Escúchame tú—tosió sangre e hizo acopio de las pocas energías que le quedaban—Estoy seguro que salvé a mi madre…pero condené a la galaxia—Rey no lo comprendió ¿a qué se refería con eso?—Maté a mi padre…destruí un sistema entero—Lo…siento.
Rey, enmudecida, sintió como la Fuerza desaparecía en él. Sentía un nudo en la garganta, puso su mano en los ojos de él y los cerró.
Fue Ben Solo por unos segundos, volvió a ser él pero al final, murió siendo Kylo Ren.

No se redimió, la joven Jedi conjeturó que se sentía culpable. Culpable por matar a Han Solo, destruir el sistema Hosnian Prime, asesinar a su madre y al resto de los Jedi, dejar casi al borde la muerte a Finn, torturar a Poe y a ella. Un una larga lista de actos oscuros.
Recordó que él nunca llegó a ser un Jedi, era un aprendiz de Luke cuando cayó al Lado Oscuro, víctima de su propia soberbia.
Rey se puso de pie y vio a su padre bajando las escaleras; Luke avanzó hacia ella, observando que los ojos de ella estaban ligeramente húmedos y enrojecidos.
—Volvió a ser él, padre, solo por unos segundos. Cuando lo apuñalé…vi a Ben en sus ojos pero al morir, era Kylo Ren. Siento que maté a mi primo.
Luke, sin decir una palabra, la abrazó.


Soont Irard, quien se hallaba en el puente de mando se giró hacia su alférez.
—¿Alguna señal del Líder Supremo o del comandante Kylo Ren?
—Negativo, señor—exclamó el alférez—El planeta se quedó sin escudos y la mayoría de los enemigos han entrado al planeta.

Soont respiró hondamente y pasó una mano sobre su barbilla, sintiendo el vello facial. No había otra alternativa, si el Líder no contestaba, eso significaba que estaba muerto. Estaba seguro que en la lanzadera que dejó ingresar iba a bordo un Jedi. Ahora él estaba a cargo y no podía permitir que varios colegas suyos sigan muriendo, debía detener la matanza.
—Alférez, ordene una retirada hacia Aargau. Todos menos nosotros, cuando se hayan ido; envié una señal de rendición.
—¿Rendirnos?
—Es una orden, alférez—exclamó el general frunciendo el ceño—No voy a permitir más masacres. La batalla está perdida, no hay caso de seguir luchando. Ordene también rendición a nuestras tropas en Coruscant.
—A la orden, General Irard.

Los escuadrones sobrevolaban sobre los edificios de Coruscant, las tropas de la Alianza desfilaban por las calles siendo aclamados por los civiles. Y más naves imperiales salían del planeta mientras más naves transportes de la Alianza, ingresaban.


En la Estación Centralia, el general Delste observaba los destructores estelares Sombra de Mara y el Sueño Rebelde, sobrevolando por el planeta; el destructor Puño de Acero se acercaba hacia la estación. La guerra al fin había terminado y el general imperial estaba muy dispuesto de firmar el tratado de paz. Se giró y se fue directamente al hangar.

Poe avanzó rápidamente hacia los recién llegados: Rey y Luke. La joven corrió hacia donde estaba el experimentado piloto.
—Lo hemos logrado—exclamó Poe— ¿Estas bien?—exclamó mientras veía el ligero tono morado en su mejilla, con aire preocupado.
—No es nada, estoy bien—exclamó Rey, Poe cruzó su brazo por encima del hombro de la chica y sonrió.—¿Cómo estuvo alla arriba?
—Nada mal.
—Poe—exclamó Rey, ellos estaban caminando y se detuvieron, la Jedi colocó sus brazos por encima de los hombros del piloto y se enfundaron en un beso prolongado—Te dije que te debía, piloto.
—Te amo.
—Lo sé—exclamó Rey, se humedeció los labios— Busquemos a Finn—exclamó, enroscando su mano sobre la mano del piloto.

..
En la sala de reuniones se encontraba la Jefa de Estado de Corellia, Jeela Rumarch; los dos altos mandos militares de la Alianza, Tycho Celchu y Wes Janson; la general Leia Organa, el comandante Poe Dameron y los Jedi Luke y Rey Skywalker.

La puerta de duracero se abrió hacia arriba, un hombre con barba de tres días y porte militar con capa negra, ingresó custodiado por dos soldados de asalto.
—General Organa, el general de la Primera Orden, Soont Irard—exclamó el droide protocolo C3PO, tambaleó al avanzar para dar pase al general.

El hombre se inclinó levemente como saludo y avanzó hasta la mesa.
—Nada me alegra que llevar un acuerdo entre ambas partes—exclamó Soont Irard. Rey observó al hombre, ella se imaginaba alguien anciano y no era asi. Físicamente, tendría la edad de Poe, si era mayor o menor que él, eso no estaba segura. Leia le dio alcance un plastifino, el hombre lo recogió y empezó a leerlo. Cuando terminó, lo dejó en la mesa.
—Estoy de acuerdo con estos puntos pero quisiera agregar algo más—exclamó, vio que algunas caras se miraban entre sí.
—Adelante—exclamó la general Leia.
—Nos iremos a las Regiones Desconocidas y tomaremos estos planetas—sacó un generador de holos donde les mostró un pequeño mapa con los nombres de los mundos: Bastion, Yaga Minor, Borosk, Muunilnst, Ord Sedra, Jaemus y Entralla.
—Tiene sentido—exclamó Leia. Aquellos mundos había una marcada presencia del Imperio y los habitantes estaban de acuerdo estar bajo el poder imperial. Si ellos deseaban estar bajo el mando del Remanente, los respetaría.

Entre otros puntos del tratado: el Remanente no podían transitar sus naves de guerra sin un permiso oficial, estarían aislados por la cual tendrían que buscar sus propios recursos y la desmilitarización. Soont Irard anunció que él seria el Comandante General del Remanente Imperial, tomando el control de las fuerzas imperiales y respetaría mucho los puntos tratados.
Se inclinó sobre el plastifino, firmando. Luego de él, le siguió la General Organa y Jeela Rumarch. Y estos dos sellaron el Tratado Rumarch—Irard


La noche ya caía sobre el cielo coruscanti, todos los cuerpos militares se hallaban en el Palacio Imperial para celebrar la gran victoria sobre la Primera Orden. Luke y Rey se hallaban en la entrada del edificio, enorme y luminoso; podían ver a lo lejos a las personas reunidas: unas bailando y otras sentadas, escuchando la gran orquesta de los bith.
—Puede que la guerra haya acabado pero creo que lo que nos compete, recién empieza—exclamó Rey mirando hacia la entrada, localizó a Poe y a Finn, quienes se hallaban sentados y con copas en manos. Dirigió su vista hacia su padre.
—Sí, pero yo diría que esto te compete a ti—Rey lo miró sorprendida—Yo no diría que somos los únicos Jedi que quedan. Rey, tú no eres la última si no la primera de los nuevos.
—Padre—exclamó la Jedi sonriendo levemente—¿Buscaremos a los sensibles a la Fuerza, verdad?
—No, Rey. Eso lo harás sola—exclamó Luke y colocó una mano sobre el hombro de ella— Te ayudaré en algunas cosas que crea conveniente, pero el resto, será a de acuerdo a tu punto de vista y la percepción que tengas. Yo tuve que hacerlo solo, fundé mi Orden Jedi, que ya está extinta. Tú, crearás una nueva y serás la encargada de llevarlo hacia adelante. Eres una Caballero Jedi.

Rey sintió hormigueos por todo el cuerpo, era un gran legado, lo reconocía y se alegraba de ser nombrada Caballero. Pero estaba segura que no estaría completamente sola.
—Puedo hacerlo—exclamó y dio un asentimiento con la cabeza—Lo haré porque un hombre sabio me dijo una vez "Se hace o no, nunca se intenta"
—La Fuerza siempre te acompañará, Rey; recuérdalo—y Rey sonrió, volvió su vista hacia la entrada.
—¿Entramos?
—Yo estoy viejo para esto—sonrió el anciano Jedi—Anda, relájate ahora porque vendrán cosas grandes después.

Rey sonrió a su padre y lo abrazó. Avanzó rápidamente por el pasillo cuando sus amigos la vieron, se pusieron de pie. Los saludó y cuando la música se reanudó, Poe se la llevó a la pista de baile. Ambos se besaban mientras bailaban.
Luke sonrió y se dio la vuelta, caminó hacia el pequeño balcón, alejándose de la entrada y del bullicio, alzó la mirada al cielo, donde volaban los deslizadores.
Hola, Granjero.

Luke se giró levemente, vio la sombra de la Fuerza de Mara, caminaba lentamente. Ella sonreía y Luke, sonrió.
—Mara, cuanto tiempo.
—La Fuerza la acompaña, Luke—exclamó Mara—Ayúdala a restaurar la Orden Jedi, amor mío y la llama de la Fuerza volverá a arder en la galaxia.
—Mara… ¿Por qué no me buscaste? ¿Por qué la dejaste en Jakku?— exclamó Luke y Mara bajó la mirada.
—No lo pensé bien, Luke. Ella estaba en peligro, sentí que tenía que ponerla a salvo. Abandoné a mis compañeros y me fui a Jakku. Iba a enfrentarme a los Caballeros de Ren pero para eso tenía que dejar a Kira salvo.
—¿La dejaste y te fuiste?
—Sí. Pero tenía esperanzas de regresar y no fue asi. Perdóname, Luke.

El maestro Jedi vio el rostro apenado de su esposa. Mara sabía que no debió haberse confiado en que podía derrotar a los Caballeros de Ren.
—Leia podía haberla cuidado pero no te culpo, Mara. Ella te ha perdonado y te he perdonado. Ahora, Mara; puedes viajar en paz.
—Gracias, amo mío.
—No hay muerte, solo es la Fuerza—recitó Luke—¿Me estarás esperando, Mara?
—Claro que sí, Luke—sonrió Mara—Gracias por guiar y proteger a nuestra niña.
—Bueno, ya no es una niña, se está volviendo una mujer y ya es una Caballero Jedi.

Mara asintió y se volvió muy luminosa, Luke supo que era el momento de su partida, sintió una llama ardiente del Lado Luminoso. Un torrente de emociones cruzó por su cuerpo y sintió el gran amor de Mara hacia él y hacia su hija.
—Adiós, cariño—exclamó Luke.
Mara desapareció en el plano astral, uniéndose de forma definitiva a la Fuerza, tal como lo hiciera Obi—Wan.

Sintió a Leia acercarse, Luke la vio algo pálida y con el semblante triste. No preguntó, sabía que ella aún estaba asimilando la muerte de Ben. Sabía que él había vuelto brevemente para salvarla para morir estando en el Lado Oscuro. El cuerpo de él no se había unido a la Fuerza, por la cual fue enterrado en algún lugar secreto.

Luke abrazó a su melliza y dejó que su calidez la acariciara; su enlace de mellizos se fortaleció y mandó mensajes de fortaleza y amor por medio de la Fuerza. En su lugar, recibió ondas de agradecimiento y amor fraterno.


NA
Y aqui termina esta historia. Sé que ha quedado algunos puntos abiertos en cuanto sobre los Caballeros de Ren. Los he dejado abiertos por si deseo retomar estos puntos en una historia futura, algo asi como mi propio UE (xD). El principal punto sobre la Primera Orden se cerró aqui y comienza el viaje de Rey de restaurar la Orden Jedi.
Shira Ren está viva y huyendo de los Caballeros de Ren que buscan asesinarla.
Leia, despues de la guerra, decide irse a Naboo para descansar, retirandose de la vida politica; acompañada de Chewie.

Los Caballeros de Ren se han refugiado en Ziost y ahora estan liderados por Shant Ren; escondidos y aislados.
Bastion es el mundo capital del Remanente Imperial.

Gracias por seguir esta historia y que la Fuerza los acompañe.