Dos meses habían pasado corría el mes de Septiembre y entre el correo estaba una invitación de boda, los diarios reseñaron el compromiso de manera positiva una forma en que ambos superaran el trauma de la Pérdida de Annette, incluso sujetar que estaban destinados a estar juntos, "hipócritas" murmuró Candy con la invitación en una mano y el periódico en la otra, él le escribía, sus notas llegaban siempre pero ella no respondió, todo aquello era demasiado, se preguntó si había hecho mal a alguien para recibir tantos golpes, ¿que iba a responderle?, no se atrevía a leerlas siquiera, su hermana una vez le dijo que estaba dispuesta a casarse con un hombre que no conocía en lugar de el que amaba porque era su responsabilidad, ¿y era también responsabilidad de Albert estar al lado de Eliza por proteger su secreto y el de su hermana? Era demasiado duro, seguir viéndose a escondidas era sufrir
Eliza había enterrado un cuchillo muy hondo, todo ese dolor la hizo escribir como nunca, pasaba las horas en aquella novela que fuera su único sueño hacia un año y ahora era su escape, un escape de la realidad amarga, Annie le escribió una carta contándole del Embarazo de Patricia y de cómo ha aprendido a ser buena ama de casa gracias a ella, está feliz, algo bueno salió de todo eso, suspiro, ella también le escribió pero no le contó nada de Albert, no quería entristecerla ahora que era tan dichosa, dejó la tarjeta y el periódico uno encima del otro y levanto el rostro hacia el ventanal, había puesto el escritorio que quedara justo debajo del marco en donde se había posado un pajarillo, azul y verde, la miraba ladeando la cabeza y piaba moviéndose, la ventana estaba abierta, se subió al marco de una salto y luego de otro se paró en el escritorio, ella levanto la mano despacio para poder tocarlo y se fue, voló de regreso a la libertad del parque, ya sabía que no lo alcanzaría, sus ojos se llenaron de lágrimas y las dejo correr, hace mucho que solo las dejaba solo correr, su madre parecía preocupada ella no salía ni recibía visitas, incluso su sonrisa desapareció y el brillo de sus ojos ya no estaba más, toco la puerta y ella se secó las lágrimas antes de dejarla pasar
-Hija tienes que salir más allá del correo, sé que nuestra situación es mala pero, no quiero verte más así, me rompe el corazón, prefiero a mi niña rebelde, que te parecería si vamos la próxima semana a la boda...
-Se levanto del escritorio – ¡Nunca! No quiero verlos y no quiero saber nada de ellos
-Su madre abrió los ojos – pero, Candice ¿porque...
-Mama solo… déjame – tal vez era injusta pero le dolía mucho perderlo de ese modo
-Bueno, hay alguien que quiere verte, por eso vine – abrió la puerta y apareció el agradable y paternal rostro del señor Cooper
-Traviesa ¿que han hecho contigo?
Ella corrió a sus brazos y lo abrazo con fuerza, pensó que no tenía más lágrimas pero siempre habían más, acariciaba su cabeza mientras ella lloraba como una niña pequeña, él le hizo una seña a su madre y esta los dejo cerrando la puerta, desde niña su hija era muy apegada a Frederick, seria mejor dejarlos conversar, ya le preguntaría que le sucedía a su hija, aunque se sospechaba muchas cosas, ella no tenia la suficiente confianza con Candice como alguna vez la tuvo con Annette, pero ambas eran su adoración, al cabo de unos minutos ella hipaba y el la sentó en el sillón
-Para ya mi niña, o tú alma se reducirá a cenizas, ¿que pasó con la chica fuerte y extrovertida? la luchadora ... Alientas a todos tus lectores mientras tú te derrumbas en estas cuatro paredes, ¿con que moral sigues escribiendo? – decía tiernamente mientras secaba sus lagrimas
-Ay Cup... Yo perdí las fuerzas, no se... Bueno...
-Hable con él, quería una explicación, ¿porque me juró entonces que te quería y se casaría con otra? Estaba furioso le rompería la cabeza con mi bastón si no fuera porque en cuanto lo vi me convenció que no hacía falta, ya estaba bastante destrozado; fue duro lo que me contó me pidió ayuda y yo hice lo que pude pero esa chica Eliza es el verdadero demonio en persona con su cabello rojo y sus vestidos del mismo tono, da miedo, pobre hombre, me parece que está más atrapado que tú, no le des el gusto a esa muchacha de verte derrotada, vuelve a ser tú y cómete el mundo – saco un papel envuelto de su bolsillo y lo puso en la mano pequeña de su traviesa - Mando un mensaje para ti, dice que no dejará de escribirte, que está convencido que no lees sus notas, así que me dio esta y me hizo prometerle que la leerías
Siento que muero cada hora que pasó sin verte o saber de ti, sé que debo casarme con ella, necesito protegerte, a tu hermana y a nuestras familias, es capaz de todo, aún quiero luchar por ti, firmaré ese papel para atraparla en su propio juego, el señor Cooper dice que puedo pedir el divorcio, al cabo de un año seré libre, un escándalo menor, pero si tú te resignas, no sé qué será de mi, te amo muchísimo bheag agam solo dime qué lucharas conmigo y tendré la fuerza suficiente para enfrentar todo esto. W.A.A
Se secó las lágrimas y respiró profundamente, se hundió en la pena y lo dejó solo con ese desastre y la maldad de Eliza, eso no pasaría más, lucharía con uñas y dientes por su amor... No dejaría a Eliza salirse con la suya y desterrarlos a la desdicha, se giró al señor Cooper y con todo el esfuerzo de un corazón roto sonrió
-Gracias Cup, lo haré, no me daré por vencida
-Eso espero – le levanto la cara por la barbilla – así sonríe y lucha esa niña pelirroja es de cuidado pero ¿que puede durar un matrimonio forzado como este?
….
El día de la boda la alta sociedad vestía sus mejores galas a pesar de que los padres de Eliza querían una boda por todo lo alto, Albert se negó y Eliza cedió con tal de cazarlo, sin anillos, ni iglesia, en la mansión de los Andrew se preparó todo, en el jardín un ministro de ceremonias oficiaba la sentencia, él no miro a Eliza nunca a la cara y camino serio con toda formalidad, no sonrió en ningún momento mientras que la novia reía feliz, no respondía a las felicitaciones, su hermana lo veía tan triste que no dudó en preguntar a su hijo, este le contó parte del asunto solo que no la quería y se casaba por chantaje, Pauna frunció el ceño reprobando aquel matrimonio pero ya estaba hecho, su hermanito se había hecho con Esposa, una que no amaba, al contrario la despreciaba, hallaría la forma de hablar con el, caminaron a la recepción que tenían preparada para ellos entre aplausos que le sonaron tan falsos, ella no respondió su última nota, ¿no quería saber de él? Su desesperación se convirtió en despecho y lo que más quería era que todo terminará para tratar de dormir, el sueño lo había abandonado la misma noche en que sus ilusiones se fueron al infierno, se sentó en una silla con una copa y no quiso hablar con nadie, le importaba muy poco lo que reseñaran los periódicos o lo que dijera la gente, si, el día de su boda parecía un funeral.
-Querido bailemos, todos están esperando que...
-Eliza si quieres bailar hazlo sola yo no me moveré
-Pero...
-No me moveré dije
-Sonrió mirando a todos lados y se sentó a su lado
De pronto la puerta principal del salón se abrió y la banda desentonó, el silencio fue general, en la puerta con una sonrisa enorme estaba Candice Brighton acompañada de su primo mayor Angus Collins, su madre dejo que fuera sola y era mejor así, no la habían visto en semanas asistir a nada y allí estaba con un vestido verde muy oscuro de mangas cortas con los hombros descubiertos, entallado completamente en todo su cuerpo hasta debajo de las rodillas, con una abertura trasera que le permitía moverse con elegancia y coquetería, tenía un cinturón como una cadena de diamantes que bajaba por su cadera zapatos de tacón alto negros, un bolso de mano negro y su cabello suelto le caía por la espalda sujeto por una peineta a un lado con una rosa hecha de diamantes y Esmeraldas, su boca de un rojo vivo junto a un escote en forma de corazón que caía sensual sobre sus pechos la hacían parecer una verdadera diosa.
Miraba a todas las bocas abiertas con su particular brillo en los ojos, en su cuello bailaba un pajarillo de cristal y diamante y en su muñeca izquierda una única pulsera dorada tintineaba cuando se pasó la mano para llevarse un rizo detrás de la oreja tenía tres dijes, jaulas, eran pequeñas jaulas, camino por el centro del salón contoneándose hasta los novios muy despacio, nadie hablaba, ni nos músicos volvieron a tocar en cuanto llegó frente a ellos a Albert le temblaban las manos y Eliza estaba roja de rabia
-¡Felicidades! – exclamaron ella y su primo con formalidad, ella llevo su mano al pecho y se inclinó diciendo – apuesto a que serán felices – miro a Eliza con chulería y una sonrisa enorme - señora Andrew en hora buena – cuando se dirigió a Albert le sonrió guiñándole un ojo – lamento llegar tarde pero aquí estoy, por mi hermana, quería darte Eliza un pequeño regalo de bodas personalmente, Annette lo hubiese querido – extendió la mano con un paquete envuelto en negro y un lazo dorado
-Cuando lo abrió descubrió un lagarto que parecía bastante real, pintado de rojo estaba su nombre de unos 20 cm, ella le tenía pavor a los reptiles y Candice los sabía – ¿que es esto? ¿Una iguana? ¿Qué clase de regalo es este?
-¡Ah! Eliza es un dragón de komodo, y tiene tu nombre.. ¿No es bonito? Me recordó mucho a ti, de hecho puede que sea tu animal ancestral, los indios cuentan que cuando dejamos este mundo nos convertimos en otra especie, una que rige nuestra vida humana, puedes colocarlo en tu mesa de noche – le sonrió y ladeó la cabeza con inocencia, espero que lo disfrutes, que sigan pasando una velada estupenda
Volvió al centro del salón saludando a todos junto a su primo, la banda continuo con la música y Eliza quería arrastrarla por todos lados hasta la salida, Pero ella misma había enviado la invitación para hacerla sangrar por la herida, estaba furiosa y cuando miro a su flamante marido este miraba fijamente con una sonrisa a la rubia, respiraba tan rápido que podía ver su turbación, cualquiera la vería, tomo un trago y resopló con fuerza. Candice se paseaba con todas las miradas puestas en su vestido, los hombres la miraban con indecencia y las mujeres con envidia, Anthony la alcanzo y se saludaron con un abrazo se sentó en la mesa con ella y Angus, la invito a un baile y aceptó sonriendo, fueron a la pista en donde ninguno podía quitarles la vista, un baile lento y romántico
-Eres la reina de esta farsa – le susurró – y estás bellísima, si apostamos por los periódicos creo que la boda quedará en segundo plano estaba fatal hasta que llegaste
-Gracias Tony, no sabes cómo me está costando
-Lo estás haciendo muy bien y los estás matando, ¿un dragón de komodo? – río con fuerza – apuesto que muchos acá no entendieron tu indirecta, estuvo increíble, pensé que no vendrías – se puso muy serio de repente – Albert..
-Lo sé Tony ha sido un calvario, pero estoy aquí ahora
-Como una guerrera Candice – le sonrió y ella le devolvió el gesto
El baile termino y volvieron a la mesa, ella reía y disfrutaba de la compañía de Anthony una par de conocidas y su primo, luego se le sumaron dos parejas más, al cabo de una hora Anthony disimuladamente la guió a un salón mostrándole unos cuadros, cuando ella se quedo mirando uno en particular, su cuadro, ella lo había comprado pero no podían sacar nada material de la casa, solo sus pertenencias personales en las que no entraba su colina, estaba ahí, en el centro de ese salón, el lo había recuperado para ella, esperaría ahí hasta que volvieran juntos al pequeño paraíso, estaba segura, escucho cerrarse la puerta y giró para encontrar los ojos azules que había extrañado, casi con desesperación él llegó hasta ella en unos pasos rápidos y se fundieron en un abrazo lleno de añoranza, miro sus ojos y la beso profundamente, Anthony los veía moviendo la cabeza de un lado a otro con media sonrisa y se colocó junto a la puerta para vigilar la inminente llegada de Eliza
-Te amo – besaba su boca con besos pequeños uno tras otro – te amo bheag agam, no sabes cómo me ha torturado el no verte, él no estar cerca de ti
-Albert perdóname por no responder ninguna de tus notas, es que… me sentía fatal, yo...también te amo y no sé cómo resignarme a todo esto pero, mientras estemos vivos y nos amemos siempre nos volveremos a encontrar, lograremos estar juntos, así tengamos que soportar mas piedras en el camino, recuérdalo por favor, recuérdalo siempre
-Lo haré, yo pensé que te habías dado por vencida que habías terminado todo entre nosotros, dime que no será así, que no vas a dejarme
-No, no voy a dejarte, no podría hacerlo, no estarás solo con todo el veneno de Eliza – lo beso nuevamente mientras lo abrazaba
-Lo siento chicos pero Eliza ya está aquí – comentó Anthony
Se separaron mirándose a los ojos con una sonrisa y Eliza entro como un tornado envuelto en blanco, miro a Anthony con asco y a la pareja del fondo con rabia, quería llegar hasta Candice pero Albert la tomo del brazo antes que dijera nada y la saco a rastras por el pasillo, ella se soltó a mitad del camino
-¿Vas a tenerla de amante?
-El puso los ojos en blanco y la llevo a su despacho, cerró la puerta y le espetó determinante – ya eres la señora Andrew lo que yo haga es mi asunto, arregle habitaciones separadas en esta casa, no dormiré contigo jamás y puedes decir ahora lo que quieras ya me he asesorado, si dices alguna palabra de Candice o de Annette tratando de hundirlas tú te hundirás con nosotros señora Andrew, no sonara muy bonito contigo involucrada, haciendo complot para al final casarte conmigo bajo chantaje, desterrando a Annette con un plan tan macabro, amenazándola con contar mentiras sobre ella y su hermana, en un año pediré el divorcio y habré pagado por tu silencio y tu capricho, ahora que-ri-da terminemos con el circo – se giró y salió de la habitación dejando a Eliza pataleando, llorando de rabia, tirando cosas por doquier
En la celebración de la boda de los Andrew ocurrió un terremoto, si, como lo leen uno en forma de mujer despampanante. Luego de meses de luto Candice Brighton resurgió como el fénix de las cenizas para dejar solo fuego a su paso, quienes tuvieron la oportunidad y el honor de mirarla mil felicidades, una diosa anda suelta, ¿quien será el afortunado que conquiste su corazón?
EL EMPERADOR DE CHICAGO – PÁG. DE SOCIALES OCTUBRE 05 de 1939
Una semana después de la boda Eliza murmuraba para sí llena de rencor y resentimiento, no hubo luna de miel ni romanticismo, Albert la evitaba todo el tiempo y no hablaba con ella, la servidumbre de los Andrew empezaba a darse cuenta, muy pronto hablarían con otros sirvientes y estos cotillearían con sus señores y el rumor de que la pareja era solo una fachada se extendería, ella quedaría en completo ridículo ante los demás, la puerta del salón donde se encontraba se abrió y un Sirviente aviso la llegada de su hermano, lo hizo pasar y se lanzó a abrazarlo, era su hermano mayor, su cómplice y su mejor amigo, se parecían mucho en actitud y comportamiento aunque Neil era un hombre guapo, elegante de cabello castaño y ojos acaramelados, también un mujeriego adicto al juego y a las cartas, un jugador empedernido
-¡Neil, al fin te dignas a aparecer! ¿Por qué no viniste antes?
-Hermana, ¿estabas muy enferma no? – rió – igual pensé que molestaría a la pareja de recién casados, quizá pasaran todo el día en cama encerrados en su habitación
-No soportare tus burlas irónicas hermanito, necesito tu ayuda, no puedo hacerlo sola, cada vez que lo repaso me lleno de odio al imaginarme a Candice Brighton con mi marido
-¡Ahhh! Candice Brighton – suspiro audiblemente Neil – la última vez que la vi era poco más que una niña bonita pero ahora – dio un silbido atrevido – es toda una belleza
-¡Te gusta eh! – exclamó Eliza con una ceja levantada
-¡Y a quien no! Era la mujer más divina del salón, quizá de Chicago entero la noche de tu boda
-No me lo recuerdes Neil, Albert no le quitaba la mirada de encima
-Nadie le quitaba la mirada de encima hermana, te fastidió el evento, la novia dejó de ser importante, y su regalito fue tan Inocente pero tan certero – rió nuevamente a carcajadas – ¿que hiciste con tu homólogo dragón?
-¡Esa basura! Se cree muy graciosa pero quien pega primero pega dos veces
-Eh, no vas a hacerle daño físico, es muy bonita, Explendida como una rosa, con su piel blanca y sus ojos tan verdes un verde que no se con que comparar, y su boca mmmm es una muñequita
-¡Ya basta! Te envié una nota para que vinieras a ayudarme no para que también te derritieras por esa
-Bueno, bueno, ya creo saber el problema, mi cuñadito va a dejarte por aquel espectáculo de mujer ¿cierto?
-Amenazo con divorciarse de mi, sería humillante, y estoy segura de que se verá con ella a escondidas todo el tiempo, se me ocurre que si te gusta podrías conquistarla, salir con ella, que sean evidentes tus atenciones y propósitos, más frente a mi esposo y yo me encargaré de llenar su cabeza de inseguridades, destruiré su supuesto amor y jamás va a dejarme
-Muy bien es ventajoso para mí pero...
-¿Pero que?
-Quiero algo más, más seguro...- hizo un gesto y levanto una ceja - ¡Dinero!
-Ahora que soy la señora mi cuenta se incrementó con la mesada para vestidos y cosas así y créeme es bastante amplia, ¿que pasa con tu dinero?
-Papá está molesto porque me lo gasto en mis cosas
-¿Tus cosas? Serán tus vicios de juego
-Bueno si, en el juego a veces gano y otras pierdo pero eso no importa ahora, sí me aseguras el dinero yo te aseguro que Candice caerá a mis pies, ¡todas lo hacen!
-Está bien Neil tendrás el dinero pero quiero resultados, quiero que Albert se retuerza de los celos y que le quede claro que ella es libre y el está casado, si logras más con ella mejor. Así sabrá lo fácil que es
-Ojalá lo sea porque me enamorará rápido
-Tú ocúpate y yo veré qué ella caiga
"...Desde que amanece el día puedes pensar: hoy he de encontrarme con un indiscreto, un ingrato, un insolento, un envidioso y un egoísta. No sé que es preferible: el mal que hace bien o el bien que hace mal. De pronto siento que algo está mal haciendo cosas correctas y que me siento bien cuando hago lo incorrecto..."
EL BIEN Y EL MAL – C. WHITE – EL EMPERADOR TIME, CHICAGO
Los dragones de Komodo son carnívoros. Aunque se alimentan fundamentalmente de carroña,] también tienden emboscadas a presas vivas acercándose sigilosamente. Cuando una presa adecuada llega cerca de su lugar de emboscada, la ataca rápidamente lanzándose sobre el vientre o el cuello del animal. Si una presa ha escapado de un dragón de Komodo, no irá muy lejos. Dichos reptiles poseen un arma secreta: su saliva. En esta se acumulan sustancias que pasan a la sangre de las víctimas y las matan por envenenamiento. No importa cuántos km recorra el animal, el dragón espera tranquilamente hasta que el veneno hace su efecto y entonces rastrea la presa para alimentarse.
Ya se dío, pero les advierto esta no es la ultima que hace nuestra querida Eliza, e que golpea primero, golpea dos veces... tranquilas ellos siempre consiguen estar juntos, pero a que precio?
No saben como me reí con su instintos asesinos jajajajaja woooow si provoca eso precisamente pero nuestra parejita no son de sangre malvada como ella... en fin, les envio el abrazo de hoy casi no subo el capítulo estoy full trabajo pero es un regalo :)
