Capitulo 10

BPOV

La decisión que había tomado era loca y apresurada, pero la verdad no me arrepentía. Edward me hacía sentirme bien y protegida, se veía que era muy buena persona, muy caballeroso y muy guapo.

Ahora estábamos sumergidos en un silencio cómodo, pero todavía tenía una pequeña duda.

-Edward ¿Te puedo preguntar algo?-pregunte

-Si-dijo y me miro de reojo

-Tu hermana me dijo como fue que supiste de mi es ¿cierto?-pregunte curiosa

-¿Que te conto exactamente?-pregunto

-Que un día tus amigos y tu, estaban en casa. Tú estabas en tu laptop y ahí fue cuando me viste en internet-dije recordando lo que me había dicho su hermana

-Si, eso es cierto. Cuando te vi, quede totalmente embobado y desde ahí no he dejado de seguirte-dijo y no pude evitar mirarlo

Estire mi brazo para prender el estéreo e inmediatamente empezó a sonar una de mis canciones.

-Es una de mis favoritas-dije recordando cuanto me había gustado grabarla ya que se la dedicaba a mis padres

-También una de las mías. Aunque la letra es un poco triste-dijo y voltee a ver hacia la ventana

-Lo siento-dijo

-No tienes nada que disculparte. Solo que…-dije eso y él se detuvo en una pequeña vereda

-Si no me lo quieres decir, no lo hagas-dijo, pero algo me decía que tenía que contarle

-No, siento que tengo que decírtelo. Me siento segura contigo-le respondí viéndolo a los ojos-Mis padres murieron tres meses antes de empezar mi carrera. Para mi suerte siempre tuve a Jacob y Billy que son como mi familia, pero siempre me hicieron falta ellos para qué mi vida fuera totalmente buena-dije

Repentinamente bajo del coche, abrió mi puerta y me abraso. Me sentía mucho mejor entre sus brazos.

Sin poderlo evitar comencé a llorar en su pecho donde me encontraba cómodamente recargada.

-Bella, no llores por favor. Me rompe verte así-dijo y sin poderlo evitar alce mi cabeza

-Edward, no hagas eso-dije y estire mi mano hasta llegar a donde salían sus lagrimas para limpiarlas, el hizo lo mismo con las mías. Con el simple acto de que llorara conmigo me decía que era una persona muy especial, volví a abrazarlo.

-Bella, tenemos que irnos-dijo mientras todavía estábamos abrazados.

-Tienes razón-dije separándome poco a poco e inmediatamente sentí el frio al abandonar sus cálidos brazos. Antes de subir le di otro abrazo y me subí.

Cerró mi puerta y se dirigió a su asiento.

-Bella, se que estas muy cansada pero podría pedirte un favor-pregunto con un poco de timidez

-Claro, todo por mi amigo-dije sonriendo otra vez.

-Te molestaría ir a mi casa, es que seguramente mi madre nos regañara a mí y a mi hermana por llegar más tarde de lo normal. Si no puedes esta-dijo y lo corte

-No importa, así sabré donde vives y tú sabrás donde viviré. Además me gustaría conocer a tus padres-dije imaginando una vida aquí alado de Edward

Todo el camino nos la pasamos hablando.

-Ya llegamos a Forks. Ahora vamos a mi casa, te presento a mis padres y te voy a dejar a tu casa-dijo y yo asentí sonriente

Cuando el paro el auto yo quede estupefacta.

Estaba justo enfrente de mi casa y lo mire totalmente sorprendida.

-Que gracioso, vivimos justo en frente-dije y el sonrió. Su sonrisa era totalmente hermosa

-¿¡Enserio!-dijo muy sonriente

-Sí pero es raro. ¿Por qué nunca nos encontramos antes?-le pregunte. Era demasiado raro que nunca lo hubiéramos hecho

-Tú te fuiste a los doce y yo llegue a los doce. Eso explica porque siempre tu casa estaba vacía. Ahora todo será más fácil. Vamos, quiero que conozcas a mis padres-dijo y nos bajamos del auto

Se acerco y me abraso por los hombros. Nos dirigimos a la entrada de su casa, saco sus llaves y abrió la puerta.

Cuando termino de abrir la puerta me dejo pasar primero. Su madre estaba a punto de decir alguna palabra, hasta que su mirada se poso en mí y quedo boquiabierta.

-Hola, querida. Perdóname pero no me esperaba que mi hijo mayor se fuera a tu concierto y regresara contigo, sin avisarme nada ni darme tiempo de arreglar algo para ti-dijo. Ver a su madre, me recordaba a la mía.

-No se preocupe, señora-dije y en ese momento iba bajando Alice.

-No me llames señora, dime Esme-me dijo sonriente

-Ok, Esme-

-¿Y mi padre?-pregunto Edward

-Tuvo una emergencia en el hospital. Acaba de colgar-le contesto su madre

-Bella, donde te quedaras-me pregunto Alice

-En mi casa, cruzando la calle-le conteste sonriente a Alice y ella en respuesta dio un gritito

-Esto, será genial-dijo

-Alice, tranquila-le dijo Esme

-Bueno, antes que espanten a Bella la llevare a su casa-dijo Edward ya de camino a la puerta

-Fue un gusto conocerla, Esme-dije ya despidiéndome de su madre-Hasta mañana, Alice-dije sacudiendo mi mano en dirección a ella

-Adiós, Bella. Que descanses-dijeron las dos al mismo tiempo

Fuimos al coche por mis cosas y nos dirigimos a mi casa.

Saque las llaves, que siempre las traía por si las dudas y abrí la puerta.

-Gracias, Edward por todo-dije y sin evitarlo lo abrace. Nos quedamos un rato así.

-Edward, mañana hay escuela-grito Alice desde la puerta de su casa, haciéndonos separar.

-Bueno hasta mañana-dije dándole un beso en la mejilla y metiéndome a mí casa sin cerrar por completo la puerta, esperando a que entrara a su casa

-Hasta mañana, Bella-grito ya desde la entrada de su casa y cerré la puerta. Subí hacia mi antigua habitación, estar en esta casa me traía recuerdos muy felices de mi infancia pero me dolía no tener a mis padres pero yo sabía que todo sería más fácil con Edward. Me recosté en la cama, no podía cambiarme de ropa ya que no traía nada, eso lo arreglaría mañana. Ni si quiera me di cuenta cuando ya estaba dormida y soñando con Edward mi dios griego.