Capitulo 9
EPOV
Bella ya había estado por un buen rato con la mirada perdida. Me incline hacia ella y chasque los dedos frente a su nariz, haber si reaccionaba. Poco a poco comenzó a enfocar su mirada en mí. Sus mejillas estaban sonrojadas, tenía el labio inferior estirado y sus enormes ojos brillaban de manera asesina.
-¿Qué? ¿Ya recordaste? –le pregunte.
-Tú… maldito –siseo-. Robaste mi primer beso. ¡Mi primer beso!
No la vi venir. Se puso de pie y me abofeteo, o eso creo. Solo sentía como mis mejillas ardían. Debí suponerlo, era tan típico en ella golpearme cuando se enfadaba. Y según parecía, yo todavía no me había inmunizado contra sus golpes. ¡Joder, mis mejillas dolían! Y la patada que me dio antes en toda la cara ni te contaba. La mire molesto, a este paso yo también dejaría de contenerme y le devolvería los golpes.
-¡Y encima me amenazaste! –Bella apoyo sus manos en mi pecho y me empujo con fuerza. Retrocedí varios pasos-. ¡Y me tiraste al barro! –Otro empujón-. ¡Y me llamaste Culo-Gordo! –volvió a empujarme. Acabe con la espalda contra la pared, acorralado por ella-. ¡Y lo peor, lo más horrible, lo más vil de todo lo que pudiste hacerme fue obligarme a casarme contigo! –Bella llevo su mano hacia atrás, cerrada en un puño-. ¡Yo te mato!
Esquive el golpe, evitando que me dejase un ojo morado y atrape su pequeña mano con la mía. Lo hiciera a propósito o no, Bella se veía adorable cuando estaba enfadada, parecía como un gatito que se creía tigre. Atrape su otra mano cuando intento golpearme de nuevo.
-¡Suéltame cabrón! –Bella intento darme una patada a mis partes pero inmovilice su pierna con la mía. Le dedique una sonrisa fría. Vale, verla enfadada me resultaba adorable pero también me sacaba de quicio. A ver, cuando alguien como yo estaba acostumbrada a que la gente de su alrededor se cagase de miedo con tan solo mirarle, no espera otra cosa, pero como casi siempre tiene que haber una jodida excepción en todo, no sabía cómo actuar y la única forma que se me ocurría para mantenerla tranquila no sería buena idea.
-Casi mejor si te calmas, ¿no crees?
-¡Casi mejor si te mueres, ¿no crees?! –me repitió, gritando histérica.
Suspire. Así no íbamos a ir a ningún lado, y yo no estaba de humor para ser paciente.
-Créeme –le dije con seriedad-. Esto me va a doler a mi más que a ti.
Le di un rodillazo en el estomago, me contuve de no darle demasiado fuerte, puesto que lo último que necesitaría seria tener que llevarla a Urgencias por alguna herida interna. Bella abrió mucho los ojos de la sorpresa y luego los cerro de golpe. Su cuerpo cayo flácido hacia un lado y me apresure a recogerlo. Sencillamente genial, tal y como no lo había planeado. Si al menos, la mal follada de Tanya no hubiera aparecido. Suspire y cargue su cuerpo inerte hasta el sofá, donde la tire sin miramientos. De seguro, cuando recuperara la conciencia, me montaría la santa madre de todas las guerras mundiales; pero para cuando lo hiciéramos estaríamos de camino a Chicago.
Parado frente a ella, la mire, debatiéndome entre: atarla de pies y manos o, atarla de pies y manos además de amordazarla para no tener que soportar sus insultos durante todo el camino. Aunque también podía meterla en el maletero del Volvo y apañados; como el maletero estaba insonorizado no tendría que soportar sus chillidos.
Suspire cansado y me lleve una mano a la cara. Joder, menuda mierda. Hiciera lo que hiciera estaba condenado, Bella no me lo iba a perdonar, nunca.
…...
…..
Debí coger el Jet privado, pensé, mientras pisaba el acelerador al tope. De seguro debí cogerlo. Pero no, y todo por la culpa de Bella, que le tenía una fobia horrible a cualquier aparato volador. Gruñí molesto, ahora me pegaría casi dos días de viaje hacia Chicago solo por intentar ser considerado con cierta persona sentada a mi lado que parecía querer atravesar mi cerebro con su mirada.
-Isabella, mira al frente –dije sin entonar-. No me obligues a ponerte cinta adhesiva en los ojos también.
-Mmmmmmm… mmmmmmm… –Supongo que Bella intento insultarme. No lo sabía seguro, puesto que tenía un trozo de cinta adhesiva cubriéndole la boca y no se le entendía nada-. Mmmm… mmmmm…
-Lo que tú digas –suspire.
Bella había recuperado el conocimiento cuando ya llevábamos seis horas de viaje, y desde entonces no había parado de mirarme con odio, emitir ruiditos y revolverse de vez en cuando en el asiento del copiloto al que estaba atada, ya que lo menos que necesitaba es que le diera una ataque de locura e intentase golpearme mientras manejaba.
-Mmmmmmm… mmmmmmmmm… mmmmmmmm –dijo Bella-. Mmmmm… mmmmmmmm….
Frene el coche en seco, en mitad de la desierta carretera. ¡Joder! Así no había quien pudiera conducir. Apreté con fuerza el volante y trate de clamarme. Respire hondo y mire a Bella de mala manera, que me devolvió una mirada acusadora y llena de promesas de venganza. Me estaba sacando de mis casillas con tanto ruidito. ¡Ni con cinta adhesiva cerraba la jodida boca! Si no hubiera odiado ya al sexo femenino por culpa de mi madre, de seguro lo habría acabado odiando por Bella, os lo juro.
-Te doy a elegir. ¡O te callas la puta boca o te meto al maletero! –le grite.
Bella me miro desafiante y volvió a emitir ese ruidito molesto. Se acabo, y luego decía que yo era un cabrón, ¡y una mierda! Le había dado a elegir y ella había escogido. Baje del coche y lo rodee por la parte delantera. Sin miramientos saque a Bella del asiento del copiloto y cargándola como un saco de patatas que no paraba de revolverse, me encamine a la parte trasera del Volvo. Abrí el maletero y la tire dentro. Bella me miro con rabia y sorpresa a partes iguales.
-Mmmmmm… mmmmmm –comenzó a decir, visiblemente nerviosa.
-Tú te lo buscaste, esposa –Cerré el maletero con un golpe seco y volví a mi asiento.
Le pise a fondo al acelerador y salí disparado. Ya eran las nueve, el sol se había ocultado. Encendí los faros y maneje todo lo rápido que me permitía el Volvo. Estaba cansando y lo único que quería era llegar a una parada de descanso y tumbarme un rato. Por mi Bella podría quedarse en el maletero hasta que llegásemos a Chicago. No estaba para soportarla y no quería acabar perdiendo los nervios y acabar metiéndole un tiro o algo peor.
Acompañado únicamente por el ruido ronroneante del motor del Volvo, interrumpido de vez en cuando por las patadas que daba Bella en el maletero, conduje mientras me iba cabreando más y más. ¿Acaso no se podía quedar quietecita allá dentro? De seguro, para cuando llegara a mi destino, cualquiera de la Familia que me dijera algo, aunque tan solo fuera un saludo, acabaría con el cuerpo lleno de plomo.
Por culpa de esos jodidos tenia a Bella en el maletero que no paraba de dar golpes.
Mierda. Debí golpearla más fuerte, de seguro habría permanecido durante más tiempo inconsciente y…
-Brrrr… brrrr –vibro mi móvil en el bolsillo. Lo saque y lo puse en el manos libres. Apreté el botón y dije de mala manera:
-¿Qué?
-Vaya, hermanito, sigues estando de mal humor, como siempre –me llego la voz de mi hermano.
Gruñí. Lo que menos necesitaba era escucharle a él.
-¿Qué coño quieres?
-Nada, solo saber porque tu ex anda lanzando cuchillos en la casa a cualquiera que se le acerque –dijo-. Y porque tu inseparable guardaespaldas no está contigo.
De seguro debí coger el Jet privado, volví a pensar. Tanya ya estaba en Chicago acompañada por John, mientras que yo andaba a un día de allí con la maldita burra dando patadas al maletero. Como no parara me obligaría a parar y de seguro que haría algo que nunca me perdonaría.
-No me llames para joder, ya tengo bastante con mi esposa –sisee.
-Ah, si… por fin la conoceremos –comento mi hermano con voz helada-. Espero que este a la altura de las expectativas de los Mayores.
Los Mayores, esa panda de viejos chocheantes que se creían con derecho a decirme lo que estaba bien o no, o más bien a intentarlo. Ellos sabían que por mucha sangre que nos uniera podía matarlos sin ningún miramiento, como hice con mi padre.
-Los Mayores se pueden ir a tomar por culo. No me llames más Anthony, estaré allí en un día.
-Hermano…
No le permití continuar, corte la comunicación y apague el móvil. Tampoco necesitaba escuchar la opinión de mi gemelo.
…..
Hola a todooos. Jejeje aquí me tienen otra vez, con otro capi más al bote. No es muy largo pero creo que hay bastante jugo dentro, jejejeje, ya que aparece el hermanito gemelo de Edward :D. Si Edward ya es como es, espérense a ver a Anthony.
En fin, gracias de corazón a todos los que me leen, y por los reviews y etc. etc. Besitos a todos y ya me verán pronto por aquí de nuevo.
Muac =*
