CAPÍTULO 10
Odín no volvió en todo el día, aunque tampoco se le esperaba. Sus negocios, no se sabe dónde de la ciudad, lo habían mantenido alejado del hospital lo suficiente como para que Frigga y sus hijos pudieran pasar unas horas sin discusiones ni ceños fruncidos. Ese tiempo también le sirvió a Loki para redimirse de uno de sus peores errores jamás cometidos: el haber acudido a aquella gala benéfica, sólo para darse cuenta de lo que su subconsciente le había susurrado a veces. "Aléjate de Tony Stark". Porque si había algo que le habría encantado olvidar, o ni tan siquiera saber, era el tipo de relación que habría podido mantener con Christine Everheart. Quizás a aquello se le podría llamar celos. Seguramente lo eran, visto el repentino desprecio que sentía por una joven periodista a la que acababa de conocer, pero ¿a cuántas debía empezar a odiar? ¿Cuántas mujeres podían aparecer en el camino de Stark, vanagloriándose de haber revuelto sus sábanas? Si, exacto. Muchas. Muchísimas y, la verdad, no estaba dispuesto a tener que aguantar los coqueteos y las miradas furtivas que pudieran intercambiarse. ¿Qué era él, un masoquista? Si había algo que tenía muy claro era en que no quería convertirse en otro Steve Rogers.
Sin darse cuenta, su mirada se quedó clavada en un punto fijo de la pared sin apenas pestañear, apretando levemente el vaso de plástico con té humeante que había ido a buscar a la máquina del pasillo. Si apretaba un poco más, lo aplastaría tanto que acabaría derramando el líquido.
- Loki, cariño- dijo Frigga al darse cuenta de la tensión que acumulaba su hijo en los hombros- ¿te encuentras bien?- el aludido volvió en si y se la quedó mirando unos instantes antes de reaccionar. Miró su mano y se relajó.
- Si, madre. Es sólo que... -miró de reojo a Thor, cuya expresión demostraba lo perdido que estaba respecto a las subidas y bajadas que existían en la vida de su hermano; cosa que Jane sí sabía. O, al menos, imaginaba. La joven simplemente se tapó el rostro y desvió su mirada, incapaz de creer que su cuñado siguiera en aquella situación.
- ¿Qué ocurre, Loki? -y como si de repente se hubiera dado cuenta de algo, Frigga abrió mucho los ojos- ¿Es por qué te has saltado tus clases y tus prácticas? - Thor rió creyendo que era una broma, mientras Jane suspiraba algo incómoda. Aunque no más que Loki, quién su leve sonrojo lo delataba. Y el posterior tartamudeo no le ayudó mucho que digamos.
- N-no es eso, madre -se forzó a sonreír, cogiéndole la mano y besándosela- Sólo pensaba en cosas tontas, nada más importante que estar aquí contigo -su sonrisa de amplió, mirándola a los ojos y sintiéndose mucho más aliviado al ver ese brillo indescriptible que le informaba que su madre ya estaba mejor de salud.
El médico no tardó mucho en aparecer por la puerta, portando un par de carpetas con los análisis y las pruebas que le habían estado haciendo. El desmayo no era otra cosa que una inoportuna bajada de tensión a causa del estrés al que estaba sometida día a día. Lo único que debía hacer era guardar reposo absoluto durante un par de semanas y tomarse varias pastillas para aliviar los dolores que sufriría durante esos días. Al escuchar el diagnóstico, Loki no pudo evitar dar un profundo suspiro de alivio. Los malos pensamientos de esa mañana sólo habían sido eso. Meros pensamientos.
En cuanto el doctor se fue y les entregó el documento que acreditaba su alta médica, Jane fue a por su destartalada camioneta, mientras Thor tiraba de la silla de ruedas hasta el piso principal. Frigga mantenía su eterna sonrisa, observando cómo el día llegaba a su fin. No podía creer que tan sólo hubiera pasado un día desde que había perdido el conocimiento y se había despertado magullada y con un fuerte dolor en la cabeza en el asiento trasero del coche de su marido. Lo demás habían sido una consecución de horas de espera en Urgencias, pruebas interminables y tremendamente incómodas. Pero aquello ya daba igual. Sentada en esa silla pudo ver notar cómo Loki cogía su mano y la ayudaba a levantarse, mostrándole una cálida sonrisa. Pero sabía de sobras que algo le pasaba. Nunca se había jactado de ello, pero era de todos conocido que ella era la única que podía ver más allá de su hijo y dilucidar sus verdaderos sentimientos. Aquella fiesta tan elegante a la que había acudido no habría salido tal y como había previsto, pero ¿cómo saberlo a ciencia cierta? Simplemente no podía preguntárselo libremente. Se levantó lentamente, apoyándose en el hombro de su hijo y se esperó a que Thor abriera la puerta y la acomodara lo mejor que podía en los asientos traseros. Jane, consciente de los múltiples golpes que poblaban el cuerpo de su suegra, optó por conducir por un camino más largo, aunque con menos baches delo habitual.
- ¿Has llamado informando a Industrias Stark?- Frigga habló casi sin pensar, cogiendo aún la mano de su pequeño. Loki desvió su mirada, negando con la cabeza.
- Se me ha olvidado- miró a su madre y besó su mano. No había pensado en Tony en todas aquellas horas y, la verdad, lo había agradecido mucho. Frigga sonrió triste y miró hacia la ventana.
- Deberías justificar tu ausencia mañana a primera hora. No quiero que esto te perjudique- Loki la miró extrañado.
- Tratándose de ti, lo demás no importa. Y lo sabes bien, madre- Frigga lo abrazó, sintiéndose algo confusa. Sentía que había algo que no funcionaba, pero estaba demasiado agotada como para pensar en esos momentos. Sólo deseaba que sus hijos estuvieran bien, que fueran felices y notaba que, al menos uno de ellos, estaba lejos de serlo.
Era la segunda noche en la que apenas dormía, pero tampoco lo echaba de menos. Las palabras y la mirada que le había echado Steve antes de irse se le repetía una y otra vez. ¿Cómo había llegado a aquél nivel? Se retiró el pelo de la frente sudorosa y se reincorporó de su cama, notando el cuerpo más cansado de lo normal. Caminó hasta el gran ventanal de su habitación, colocándose bien el pantalón del pijama y admirando el paisaje que se le presentaba de la ciudad. Se apoyó en el cristal y suspiró, pensando en Loki y en dónde podría estar. Necesitaba verlo, y más después de todo lo que había pasado a raíz de la fiesta. Steve le había asegurado que no había pasado nada entre ellos y no tenía por qué dudar de su palabra. Si algo era Steve era noble. Pero aun así no podía evitar pensar en aquella posibilidad. Quizás no hubiera pasado nada aquella noche, pero nadie le podía asegurar que no fuera el inicio de algo. Se estremeció nada más pensar en ello, pensar en Loki y Steve juntos, rememorando aquél horrible sueño que había tenido. Cerró los ojos y suspiró. Debía dejar de pensar en eso. Sí. Cuanto antes mejor antes de volverse completamente loco.
Se fue directo a la ducha, despojándose de la ropa mientras caminaba. Abrió el agua caliente y se apoyó en la pared, dejando que el agua cayera por su espalda, relajando su maltrecho cuerpo. Entonces vio su semi erección erguirse cada vez más, pidiendo atención urgente. Cerró los ojos y pensó en Loki, en aquellas imágenes que había visto tantas veces de su fiesta de pijama y en cómo había deseado repetir aquella escena conscientemente. Se agarró el miembro y empezó a masajearse lentamente, apoyándose en la pared con una sola mano. Loki…, dejó escapar de sus labios, recordando aquél pecho lampiño que tantas veces había deseado tocar, lamer. Lo deseaba más que otra cosa en el mundo. Estar a su lado era una infinita tortura más por no tocarle que por tenerlo cerca. Empezaba a asustarse de sus sentimientos, pero ahora no le importaba. Sólo deseaba sentirlo jugar con su entrepierna, de rodillas delante de él, mientras mostraba esa sonrisa pícara de la que era poseedor. Pensar en eso lo excitaba más si cabe, imaginando aquella boca apetitosa acariciarle; de su lengua repasar toda su longitud hasta volverlo completamente loco. Lo deseaba tanto… tanto que no sabía cuánto más podría aguantar sin empotrarlo contra la mesa o contra una pared y hacerlo suyo. Ese simple pensamiento lo despertó de golpe. El agua caliente lo excitaba más, por lo que empezó a masturbarse con desenfreno, moviendo sus caderas hacia la nada buscando un roce más allá de esa mano. Siguió moviéndose, dejándose caer de rodillas en el plato de ducha pero sin dejar de tocarse. Estaba tan necesitado que empezó a jugar con su entrada, introduciendo un primer dedo lo que le provocó un gruñido silenciado por el ruido del agua. Siguió moviéndose sin parar, totalmente preso de las sensaciones hasta que acabó corriéndose en la pared de la ducha. Tony respiró profundamente, intentando recuperar el aliento. Estaba un poco mareado, la verdad, así que se quedó sentado un rato admirando el líquido blanquecino que caía. Se abrió un poco de piernas y dejó que el agua lo limpiara. Aquella ausencia prolongada de sexo lo estaba volviendo loco.
Al cabo de un rato, mucho más recuperado, salió de la ducha y se vistió lo mejor que pudo dentro de su informalidad habitual. Si Loki venía esa tarde debía estar lo más entero y calmado posible. Simplemente no podía repetir los mismos errores cometidos con Steve. No, eso no debía repetirse.
Se talló los ojos varias veces antes de centrarse en el prototipo de casco que tenía delante de él. Tenía guantes, botas y partes dispersas de la parte de los muslos y los antebrazos aun sin acabar, pero la idea del casco le había perseguido durante esos días como vía de escape para obviar lo que realmente le importaba y que, en ese momento, tampoco quería recordar. Se retiró el sudor de la frente con la manga y siguió mirando fijamente los pequeños circuitos, probándolos uno a uno hasta que se sintió satisfecho. Durante esas horas no escuchó cómo Bruce había entrado en el taller, ni le había intentado hablar sobre el proyecto que había comentado con Loki durante la fiesta. Tampoco había tenido consciencia de la presencia de Steve, quién había evitado mirarle durante todo el rato, para traer unas carpetas que Pepper le había dado antes de desaparecer, como hacía últimamente. Sólo se dio cuenta de cómo había pasado el tiempo cuando casi se quema uno de los dedos con el soldador que tenía en la mano y alzó la vista para ver la hora que era en el reloj de pared. ¿Tantas horas habían pasado? Se apartó de la mesa de trabajo y se revolvió el pelo con gesto cansado. No le acababa de gustar lo que había hecho. Estaba bien, pero no era suficiente. Miró de lado y vio a Bruce con los brazos cruzados, sosteniendo sus gafas en una mano sin quitarle los ojos de encima. Su gesto serio estaba lejos de aquella sonrisa maliciosa y burlona que le había dedicado en días anteriores. Parecía molesto y Tony ya empezaba a pensar qué había hecho ahora para molestar.
¿Qué ocurre ahora?- preguntó Tony rodando los ojos. Bruce dejó las gafas a un lado y se acercó a él.
Nada- se encoje de hombros- Simplemente me sorprende que al fin hayas alzado tu cabeza para ver que los demás seguimos aquí- Tony suspiró, mirando a todos lados.
¿A quién te refieres con los demás? Aquí no hay nadie y…- de repente se da cuenta de la presencia de la máscara, los guanteletes y piezas sueltas del traje. Ese traje que Bruce no debería ni saber de su existencia. Un escalofrío le recorrió la espalda, pensando excusas y maneras de ocultarlos sin que el otro percibiera su nerviosismo, pero era tarde.
Ahora no, pero antes sí. Cuando estabas sumido en… eso- señala el casco y lo mira sin mostrar emoción alguna- ¿Qué estas tramando ahora, Tony?- Stark suspiró sin apenas darse cuenta, rascándose los ojos cansados.
Es sólo mi proyecto personal, una idea que tuve hace tiempo y que desarrollo en mi tiempo libre- sonrió afablemente- Nada de lo que tengas que preocuparte- Bruce alzó una ceja, dejando escapar una risita incrédula.
No hay nada que hagas que esté lejos de preocuparme- miró fijamente las piezas desperdigadas por la mesa- ¿No me puedes explicar nada?- Tony abrió la boca para replicar negativamente justo en el momento en que oyó golpes en la puerta de cristal. No tuvo tiempo de reaccionar cuando lo vio otra vez. Sintió esa molesta punzada en el pecho, agarrándose torpemente en la mesa de trabajo mientras Bruce iba a abrirle. No era ni capaz de acercarse para abrir una maldita puerta acristalada. Aquello era patético…- Buenas tardes, Loki- Tony oyó decir a Bruce de la manera más natural, cosa que no debía sorprenderle. ¿Por qué estaba tan nervioso y desubicado? Él no era así.
Buenas tardes, Bruce- el moreno sonrió afable, dándole un leve golpe en el hombro en señal de camadería mientras pasaba hacia el taller. Giró su rostro hacia Tony y dibujó una semi sonrisa- Hola, Stark- el aludido salió de su ensoñación, volviendo a ser el mismo tipo de siempre. O eso pretendió.
Hola, ¿qué tal?- sin hacerle mucho caso, empezó a recoger las cosas de la mesa para guardarlas en unos cajones especiales. Luego se trasladó de mesa y cogió varias piezas con las que había trabajado días anteriores, montándolas y desmontándolas. Era su manera de minar la tensión que vivía en esos momentos.
Loki lo observó aún con la mochila al hombro sin acabar de comprender muy bien qué le ocurría. Pero, después de sus coqueterías en la fiesta, su conversación con Steve y los sucesos en su familia estaba lejos de preocuparse por él. Quizás lo mejor que podía haberle pasado era aquello. Darse cuenta que simplemente había sido un juego de un tiempo antes de meter demasiado la pata. Bastante la había metido ya, pero aun podía decir que conservaba un poco de dignidad. Así que siguió a Bruce, quién parecía tan sorprendido como él de la actitud esquiva y ermitaña de Tony, pero Loki suponía que él, tras años de amistad y convivencia, podía leerle mucho mejor de lo que lo hacía él. Dejó su mochila en un rincón y se acercó al científico, quién le pidió que lo ayudara a hacer unas pruebas basadas en lo que habían estado hablando durante esos días y que tan interesante le había parecido. Cuando se pensaba en Industrias Stark la imagen de un Tony Stark resplandeciente como modelo de rey midas de la tecnología siempre se presentaba en la mente de cualquiera que viviera informado; pero durante su tiempo ahí había podido descubierto talentos ocultos como lo era el doctor Banner que, aunque sabía de su existencia y lo magníficos que le habían parecido sus trabajos, jamás había pensado en él como un referente, un compañero de laboratorio. ¡Cuán equivocado estaba!
Y así pasaron las primeras horas, trabajando mano a mano, resolviendo dudas y apuntando un sinfín de reacciones totalmente necesarias para saber de lo que era capaz aquél proyecto. Bruce estaba realmente satisfecho porque usualmente trabajaba en proyectos ajenos, aunque siempre aportando ideas propias. Pero aquél era su primer proyecto personal desde que estaba en la compañía y, a falta de hijos, siempre era agradable poder tirar una buena idea hacia adelante. Miró a Loki y sonrió afable, cosa que el otro no tardó en agradecer.
Has hecho un trabajo magnífico, Loki- revisó los papeles que sostenía en sus manos una y otra vez- Con este trabajo hecho podremos avanzar mucho más en el proyecto y, si pasa las pruebas, sacarlo adelante antes de lo previsto- Bruce no podía evitar sentir la emoción de quién le salen las cosas bien por primera vez en la vida. Volvió a mirar los papeles y al joven que tenía delante.
Sólo he hecho mi trabajo- el joven se encogió de hombros- Además, ya le dije que me parecía una muy buena idea y muy útil a largo plazo, aunque a ciertos sectores pueda parecerles una amenaza- Bruce suspiró y dejó los papeles a un lado.
Ellos no me preocupan ahora mismo. El simple hecho de llevarlo a cabo, que sea factible, es más que suficiente por ahora- posó una mano sobre su hombro y apretó levemente- Creo que te voy a monopolizar como ayudante a partir de ahora- Loki rió, Bruce rió, pero Tony no. Sólo dejó caer una herramienta sobre la mesa y se apoyó en ella con las dos manos sin darse la vuelta.
¿Queréis que me vaya para que estéis solos?- gruñó, apretando con fuerza sus manos. La conversación, aunque inocente, lo había puesto de muy mal humor. Esa complicidad, esas palabras de aliento, esa camadería… sólo les faltaba mamársela uno al otro y no estaba dispuesto a estar ahí para mirarlos.
¿Qué te pasa, Tony?- dijo incrédulo Bruce- Sólo estamos hablando- miró a Loki, quién había fruncido el ceño.
Hablar… hablar… todo empieza por una conversación…- empezó a recoger sus cosas, hastiado y a sabiendas que lo que estaba haciendo no era ni medio normal, pero no podía evitarlo. Algo le hervía por dentro. Era la misma sensación que había tenido al ver a Steve y a Loki salir juntos de la fiesta hacia paradero desconocido. Mil y una imágenes le habían acompañado durante esa noche, cuyas consecuencias aún lamentaba. Por eso precisamente, porque quería evitar perder a un segundo amigo en cuestión de horas que había decidido salir pitando del taller antes de decir algo inapropiado. Bruce se lo quedó mirando fijamente, incapaz de creer lo que estaba viendo. ¿Eso eran celos? Estaba a punto de burlarse de la situación con Loki cuando percibió cómo el joven cogía su mochila y seguía a Tony con paso firme y algo amenazante. Aquello… ¿aquello estaba pasando? Tony salió por una de las puertas de servicio, quedándose apoyado en la puerta. Suspiró, cerrando los ojos y dejándose caer hasta el suelo. Era un completo idiota. Pero no tuvo tiempo de pensar mucho en ello, ya que Loki, sobrepasado por la situación, abrió sin cuidado la puerta y se lo quedó mirando sin decir ni una palabra. Tony alzó su mirada- ¿Qué?
Eso digo yo… ¿Qué?- Loki frunció más el ceño. Tony se levantó y lo encaró.
Ni se te ocurra hablarme así, niñato…- el moreno rechinó los dientes. El aludido posó sus manos sobre el pecho ajeno y lo empujó, acercándose hacia él cada vez más cabreado.
¡Y a ti tratarme como si fuera de tu propiedad!- Loki lo miró a los ojos, reprimiéndose las ganas de golpearle la cara. Tony lo empujó, incómodo ante la proximidad de ambos.
¡Trabajas para mí, no para Bruce!- gritó, intentando defenderse, pero el moreno estaba lejos de creerle.
Lo cierto es que no trabajo para nadie. Son sólo unas prácticas, ¿no?- Loki lo siguió mirando fijamente, mientras Tony se la mantenía.
Sí, pero aun así saco un beneficio de ti- el joven alzó su mentón.
Pero parece ser que no te es suficiente- Stark luchaba contra su cuerpo para no abalanzarse contra él y empotrarlo contra aquella puerta. Dio un paso, apretando fuertemente sus manos a ambos lados de su cuerpo, sin apartar sus ojos de él.
Nada es suficiente para mí- logró articular con cierta dificultad. Loki sonrió de lado.
Lo sé. Hablé con Steve- y de repente esa nube que empezaba a distorsionar la realidad de Tony se desvaneció completamente, trayéndole de golpe a la tierra- Sobre aquella vez que os pillé de pleno en el taller- el mayor suspiró, sintiéndose de repente tremendamente cansado.
Aquello fue hace mucho tiempo…
No tanto- lo interrumpió Loki, desviando su mirada. Tony bajó su mirada y se apoyó en la pared.
¿Qué es lo que quieres?- preguntó al fin Stark. Estaba demasiado cansado para seguir enfadado o luchando por algo que ni tan siquiera sabía qué era. Porque no sabía cómo llamar a aquello que había entre Loki y él. Era una atracción y un deseo muy fuerte, pero que no acababa de culminar. Y, la verdad, después de esos gritos dudaba que fuera buena idea culminar nada.
Que cada uno vaya por su lado. Seguir como hasta ahora. Aprender hasta que… se acaben las prácticas- Loki no lo miró, dejó salir toda la retahíla sin pestañear, como si se la hubiera aprendido de memoria. Tony lo miró, asintiendo levemente.
Entonces, eso tendrás- caminó hacia él para abrir la puerta- A partir de mañana trabajarás para Bruce. Parecía muy contento con tu ayuda, así que creo que es lo mejor para todos- Loki no se movió, mirándole fijamente.
¿Eso es lo que realmente quieres?- no pestañeó. Sólo quería asegurarse de que no era ningún arrebato suyo y que después no se lo echaría en cara. Tony se mordió el labio.
Sí. Definitivamente- el joven asintió, hizo una mueca de desagrado y se fue dando un portazo, dejando a Stark estático con la mirada fija en la puerta grisácea que tenía delante. ¿Era lo que quería? No, pero sabía que era lo mejor. Debía empezar a comportarse como alguien responsable, debía mantener las distancias, debía… Y de repente empezó a correr tras Loki- ¡Espera!- gritó al alcanzarlo a punto de llegar al ascensor. El aludido se dio la vuelta y se lo quedó mirando con cierto malestar- ¿Qué te parecería viajar a Inglaterra de aquí a unas semanas?- preguntó de golpe. Aquello lo descolocó completamente.
¿A Inglaterra? ¿Para qué?- el moreno se había apoyado en una de las paredes, recuperando un poco el aliento. No sabía qué estaba diciendo, simplemente improvisaba basándose en un plan que tenía rondando por la cabeza hacía semanas.
Tengo que dar un discurso, una especie de presentación en una universidad y he pensado que quizás te gustaría venir como ayudante- Loki frunció el ceño.
Ahora que Bruce ha vuelto, ¿no deberías proponérselo a él?- Tony negó con la cabeza.
Bruce no sirve para estas cosas. Es un hombre más de laboratorio- Loki se cruzó de brazos.
¿Y a qué universidad de Inglaterra iríamos?- el moreno sonrió satisfecho.
A Manchester- Loki abrió los ojos sorprendido.
No- sentenció.
¿Por qué no?- Tony se acercó a él- Tendrás tus respuestas y podrás disfrutar de un ambiente universitario distinto- aquellas palabras no convencían al joven, sino que lo enfadaban más si cabe.
¿Acaso es una artimaña tuya?- le dijo de sopetón- ¿Un plan para divertirte?- Stark se sintió un poco dolido ante aquellas palabras. No era del todo cierto.
¿Entonces te pongo como confirmado?- el joven se lo quedó mirando un rato hasta que se dio la vuelta.
No pienso ir- la puerta del ascensor se abrió y se metió en él- Y es mi última palabra-
