Aventura en la selva. Parte 10.
Todos estaban cansados, llevaban más de tres horas caminado sin descanso. Arnold estaba decidido de que, si iba a encontrar a sus padres no iba a descansar hasta verlos vivos o muertos.
-Viejo ¿Podemos descansar? –Pregunto Gerald acercándose a su mejor amigo.
-No –Respondió este muy decidido.
-Arnold, solo porque ella se fue no quiere decir que nos maltrates a nosotros –Se quejo Gerald algo confundido por la actitud de su mejor amigo.
-No lo hago por ella, lo hago por mi –El se detuvo a mirar a sus compañeros de clase –Esta bien, vamos a descansar unos minutos.
Todos se detuvieron para tomar agua, refrescarse y comer algo.
-Viejo ¿estás bien? –Le pregunto por millonésima vez –No puedes seguir así por una simple niña.
-¡Por una simple niña! –Exclamo muy fuerte, provocando que todos lo escucharan -¡Ella no es una simple niña para mí. Gerald! –El agacho su mirada –Ella es la chica que amo –Susurro mas para sí mismo, que para su amigo.
-Hermano solo somos unos niños, ni siquiera sabemos que es el amor –Trato de abrirle los ojos.
-Tú no entiendes lo que siento, nadie lo entiende –Dijo con los ojos llenos de lagrimas.
-Arnold… -Susurro Lila colocándole una mano en el hombro.
-No necesito su lastima –El esquivo el agarre de su amiga –El descanso termino. Vámonos –Tomo su mochila y comenzó a caminar.
-¡Vamos! –Le grito Gerald a los demás.
Se adentraron más en el bosque, para encontrarse en la parte más oscura de la selva. Eduardo comenzó a recordar algo, como si ya hubiera estado en ese lugar. Los demás estaban algo impresionados, ya que ellos no habían salido de la ciudad y ahora se encontraban en ese lugar tan frondoso, húmedo y oscuro a la vez.
Todos estaban en silencio, muchos pensado en lo que Arnold había dicho minutos atrás y a la vez sintiéndose incómodos. A muchos de ellos les había dolido que Helga haya desaparecido, pero para Arnold fue peor. Gerald se acerco a él una vez más.
-¿Cómo te sientes amigo?
-Gerald es pregunto ya me tiene cansado –Dijo desviando la mirada –Y la respuesta sigue siendo la misma, muy mal.
-Lo lamento viejo –El coloco su mano en el hombro de su mejor amigo.
-No necesito la lástima, ya lo dije –Gerald retiro la mano del hombro del rubio –Lo que necesito es que ella vuelva.
-Eso sería imposible, viejo.
-Para mí no hay imposibles –El se retiro muy decidido.
Llevaban otra hora caminado sin descanso cuando.
-¡Oigan chicos miren esto! –Exclamo Phoebe desde unos arbustos.
-¿Qué encontraste Phoebe? –Pregunto el Sr. Simmons acercándose a ella.
-¡WOW! –Exclamaron todos, al ver lo que descubrió la morena.
Todos quedaron más que asombrados al ver uno de los templos de los ojos verdes. Ya estaba en ruinas debido a los años pero se podía ver que era de esa tribu, por el gran emblema que había que los caracterizaba. Pero lo que los impresiono más fue que aun vivían y ellos hicieron lo que muchas personas no pudieron: descubrir su escondite.
-Son… -Murmuro Stinky.
-Los ojos verdes –Terminaron Arnold y Eduardo al unísono.
-Pero, pero eso es imposible, ni siquiera mis padres pudieron encontrarlos –Musito el rubio atónito por lo descubierto.
-Nadie nunca pudo. Déjame ver ese mapa –Dijo Eduardo, tratando de tomar el libro que Arnold tenía.
-No puedo.
-¿Por qué no? –Pregunto insistente.
-¡No lo hare! –Dijo guardando el pequeño libro en su bolsillo.
-Chicos creo que deberíamos irnos de aquí –Sugirió Harold muy asustando.
-¿Por qué? –Pregunto Sid.
-Por eso –El señalo a los dos grandes y fornidos aborígenes que se acercaban a ellos.
Todos comenzaron a correr tan rápido como sus piernas podían. Cuando ya estaban algo alejados decidieron descansar, para recuperar el aliento perdido.
-Por poco y nos atrapan –Jadeo Gerald aun agotado por la larga corrida.
-Ellos no los querían a ustedes –Dijo Arnold muy pensativo.
-¿A qué te refieres Arnold? –Se le acerco Lila.
-A que ellos me querían a mi –Todos se sorprendieron por lo que dijo el niño.
¿Estás seguro viejo? –El asintió –Pero ¿Por qué?
-No lo sé –Respondió confundido. Eduardo sabia porque, pero no lo quiso decir, luego noto que Arnold tenía el pequeño libro casi afuera del bolsillo. El se acerco un poco y trato de sacarlo.
-Arnold, no podemos volver a ese lugar –Dijo el Sr. Simmons.
¿Por qué no? –Pregunto elevando una ceja, en señal de incomprensión.
-Si esas personas te quieren no es para algo bueno.
-¡Pero mis padres pueden estar ahí! –Exclamo mirándolos a todos. En ese momento Eduardo pudo aprovechar y le quito el librito de forma hábil –Si vinimos aquí para encontrar a mis padres es lo que voy a hacer –Dijo con determinación.
-Pero y si te pasa algo malo –Se preocupo Lila.
-No me importa –El comenzó a caminar por el mismo camino que habían tomado.
-Espero viejo voy contigo –Gerald llego a su lado. Luego todos comenzaron a acercarse poco a poco.
Cuando ya estaban cerca de la tribu se cercioraron de que nadie los viera, para no ser atrapados.
-¿Ahora qué? Si entramos eso sujetos nos van a atrapar –Susurro Rhonda desde su escondite.
-No lo sé –Contesto Arnold, que estaba a su lado.
-Chicos, esa que está ahí no es… -Dijo Phoebe, para se interrumpida.
-¡Helga! –Exclamo Arnold muy contento de verla con vida.
Era ella, estaba ahí sentada en una especie de trono, con una vestimenta muy extraña, pero aun así era ella. El sintió una gran alegría en su corazón que recorrió todo su cuerpo, no lo soporto más y salió de su escondite.
-Viejo espera –Dijo Gerald, pero ya era muy tarde Arnold ya había salido.
-¡Helga! –Exclamo abrazándola. Un abrazo que ella no correspondió.
-¿Quién eres tú? –Pregunto separándose bruscamente de él.
-Helga –Susurro al verla, si era ella pero había algo distinto en su mirada, algo que no podía explicar.
-¿Quién eres? –Volvió ella a preguntar.
Continuara…
Notas de la autora:
Hola a todos, ya se, ya se me tarde mucho en actualizar pero fue que en toda esta semana estuve muy ocupada en la cárcel (la escuela), llovieron los exámenes jeje. Pero creo que este capítulo lo compensa o no, si no es así les pido mil disculpas a todos.
Espero sus Reviews y muchas gracias por los que me han dejado.
A + H 4 ever.
