Domador de criaturas mágicas:

Capítulo 10: Comienza la guerra Parte I.

Newt sostenía la carta de Theseus, decidiendo si eran o no malas noticias aunque tampoco fueran alentadoras. No le gustaba presionar las cosas pero necesitaban que Harry estuviera en su mejor momento frente a lo que iba a encontrar a su regreso a Londres. Apretó los puños. Giró sobre sus tobillos y vio a Pro en el umbral de la puerta. Trató de sonreír.

— ¿Vas a ir por Meraxes? —Los ojos de su mujer se aguaron y Newt se acercó a abrazarla. —No quiero, no es tu guerra… No vayas.

—Theseus no podrá con todo. —Acarició su espalda. —Todos necesitamos respaldo. —La besó. —No te despidas amor, solo será un viaje y vuelvo. —Pro se aferró al pecho de su esposo. Le había costado tanto hacer que la viera, que olvidara a Leta, ganarse un lugar dentro de su zoológico… Y aun así a veces sentía que la dejaba de lado, como ahora. Vio como los ojos de Newt cambiaron y se transformaban en los ojos reptilitos de su dragón. Vio cómo su pupila se alargaba y supo en el momento exacto en que su visión iba más allá de sus brazos.

—Tienes que volver. —Lloró en su cuello, sintió la sueva caricia en su cabello y le dejo ir, Newton volvía con Meraxes… El más grande de los dragones camaleón, el más viejo, y el que le robaba su amor cuando se transformaban en uno; ahí en el suelo, llorando la encontró Luna y Rolf, su hijo la ayudo a ponerse de pie.

— ¿Ya se fue? —Pro asintió con el pecho apretado y sin dejar de soltar lágrimas. —Mamá, no compitas con Meraxes, al hacerlo rechazas una parte de papá. —Rolf acarició una de sus manos. Pro se quedó en silencio mirando a su hijo y a sus ojos… Sus ojos… ¿Cuándo había perdido también a Rolf? —Mamá, nuestros compañeros son parte nuestra también, si rechazas a Meraxes están rechazando una parte importante de papá. —Repitió sonriendo, Pro hipó, Theseus hace años le había dicho algo similar, pero como aceptar que el amor de tu vida puede ser devorado por esa enorme bestia.

—Rolf… Tú también. —Su hijo le dio una enorme sonrisa mostrando todos sus blancos dientes. —Explícame hijo… Quiero entender…

—Es algo en lo que aún trabajo con papá y el tío Theseus, pero creemos que al nacer nuestras almas se dividen. —Le sonrió y le tomó una mano, también Luna se sentó junto a ellos. —Una parte, la del corazón… se transforma en nuestra pareja ideal. —Rolf miró embobado a Luna. —Otra parte se configura en magos… y una tercera parte, se transforma en nuestro compañero, eso es lo que creemos nos permite comprender a las criaturas mágicas. —Acarició el cabello de Pro que lo miraba asombrada. Los ojos azules de Rolf habían cambiado a un ambarino claro y la pupila se alargó, al igual que la de Newt. —Somos pacifistas mamá, nos gusta nuestra vida y por eso no permitiremos que nada ponga eso en peligro. —Se puso de pie y besó a Luna. —Volveré en unos días.

—Lo se amor, cuídate. —La chica pasó los brazos por su cuello. —Cuidaré a los niños. —Rolf sonrió satisfecho. —Y cumpliré mi misión con Draco. —Rolf volvió a besarla. —Vuelve a mi Rolf… —el chico caminó a la salida. —Rolf —Giró sobre sus tobillos. —Es una orden. —El chico sonrió y asintió antes de salir.


Theseus miró su reflejo. Abrió todo lo grande que pudo los ojos y los cerró; miró nuevamente su reflejo pero sus ojos no cambiaron… Oyó ruidos y abrió y cerró los ojos hasta volverlos a la normalidad. —Tranquilo Darigaz.

— ¿Con quién hablas? —Lucius le miraba desde el final del pasillo. Caminó hasta ponerse a su lado y alzó una ceja al verle frente al espejo.

—Cosas de domadores. —Le sonrió. — ¿Están listos para el ritual? —Cambió el tema, Lucius siempre fue demasiado listo para su propio bien, lo que le recordaba… —Lucius siempre te he respetado, como Slytherin y como líder… Cuéntame ¿Cómo fue que aceptaste ser mortífago? —Preguntó realmente interesado y Lucius se hubiera ofendido si no viera la seriedad con la que hablaba el antiguo héroe de su casa.

—Fui obligado al principio por Abraxas…

—Perdona mi atrevimiento pero nunca estuvo muy cuerdo tu padre. —Ambos comenzaron a caminar al salón, donde estaba el grupo de mayor confianza de los sagrados veintiocho. —Grindelwald no quiso aceptar su ayuda.

—No lo sabía. —Dijo el rubio. —Bueno, a los quince me llevo como carne de matadero y con esa cosa en mi brazo no hubo mucho que pudiera hacer, quería sobrevivir…

— ¿Narcissa y Draco no fueron marcados? —El rubio ahora si le dio una mirada ofendida.

—Quise sacar a Draco de Londres cuando estuve seguro de su regreso, pero ya era demasiado tarde. —Apretó los puños. —Voldemort estaba loco y mal enfocado, pero yo no, no quería que les hiciera nada…

—Y mantuviste el statu quo. —Dijo Theseus, sonaba muy Slytherin. —No se te ocurrió buscar ayuda. —Lucius alzó una ceja.

— ¿A quién? ¿A Dumbledore? ¿A Potter? —Theseus sonrió, si bien Lucius sabía del 'doble camino' de Draco estaba seguro no era feliz por ello. —Estaba claro que no había salida para mí, pero esperaba poder pactar por Draco y Narcissa. —El rictus de sus labios se puso tenso, Theseus le puso una mano en un hombro.

—Les haremos ver lo equivocados que estaban. —El rubio se relajó un poco.

El salón estaba compuesto principalmente por una mesa redonda enorme, labrada de madera de sauco, con los escudos de cada una de las familias de los sagrados, con veintiocho copas de plata y el espacio para un arma mágica, regalo concedido por la misma magia. La mesa variaba mágicamente de acuerdo a los cambios de la sangre. Lucius se sentó en su lugar, luego puso una espada en el espacio del arma y cortó su pulgar para activar el escudo. Theseus se sentó a su lado un espacio vacío ya que los Scamander aún no eran parte de los sagrados; Deus Bulstrode entró y les sonrió y Lucius pudo inferir que sólo era un poco mayor que Draco. Deus dejó un enorme mazo y se cortó el dedo para finalmente tomar su lugar, tras él Herbert Burke, quien puso una guadaña y se cortó una parte de la palma. Fue seguido por Caspar Crouch, Marcus Flint, Astoria Greengrass y Leta Lestrange, tras ella el dueño de casa Emil Selwyn acompañado de Isolt Sayre.

—Cygnus y Perseus están en el ministerio y no lograran llegar para la reunión, pero ambos aceptarán lo que designe la mayoría. —Informó Isolt. Todos parecieron conformes y dejando las armas mágicas alineadas procedieron a pinchar sus dedos.

— ¿Asumes la responsabilidad mágica que significa estar presente en una reunión de los sagrados veintiocho sin ser parte del círculo, Theseus Scamander? —Pregunto Emil mientras movía la varita de la mesa, al cielo y la tierra, invocando la magia ancestral.

—Sí, la asumo. —Theseus se puso de pie. —Y traigo la reliquia mágica para solicitar a los sagrados la incorporación de la familia Scamander. —Theseus puso sobre la mesa una espada negra que pareció relampaguear en su mano. —Les presento a Deimos, la espada del terror forjada con fuego de dragón y acero de sus huesos; la que solo responderá al llamado de los domadores Scamander. —Theseus cortó la palma de su mano con la hoja del acero y esperó.

—Yo, Lucius Malfoy, escogido rey de los sagrados veintiocho de Londres, acepto la solicitud. En este momento en que los sagrados nos vemos en peligro por la desunión dentro de nuestro propio círculo. —Lucius movió la varita en dirección del fuego y dentro de la mesa nuevamente, la madera relampagueo y la luz rodeó a Theseus. Todos los demás integrantes tocaron con las palmas desnudas la mesa, aprobando la solicitud de la familia Scamander. Finalmente todo volvió a la normalidad, pero había un nuevo espacio en la mesa y todos sonrieron. —Bienvenido Scamander. —Le tendió la mano, ya curada por la propia magia. —La parte fácil ya está hecho, vayamos a lo feo… ¿Deus?

—Buenas tardes a todos, en hora buena Theseus. —El chico se puso de pie, cabello negro hasta los hombros, piel clara ojos celeste, bastante guapo. —Les cuento que estuve en varias reuniones con los duendes, estarán felices de saber que han respetado los pactos mágicos al pie de la letra y que están dispuestos a cooperar con el plan financiero que les presente…

—No sabía que ya habíamos comenzado a hablar de recuperación. —Leta dejo que su cabeza cayera aburrida sobre una de sus palmas. —Pensé que les haríamos sufrir por aquellos que asesinaron en nombre de la justicia. —Era más que conocido que Leta no estaba feliz por la muerte de Rodolphus y Rabastan.

—Lo haremos. —Dijo Lucius. Estaba igual de molesto que Leta por la pérdida de sangres pura. —Pero primero tenemos que tener todas las jugadas claras. —Le mujer pareció conforme… por ahora. —Tenemos un problema de unión dentro de los propios sagrados tenemos que corregirlo antes de hacer cualquier cosa.

—Estoy de acuerdo. —Dijo Theseus. —Habíamos hablado del traspaso de herencia mágica a Harry Potter en representación de la familia Black. —Algunos bufaron otros como Leta se cruzaron de brazos. —Sé que no les agrada por ser el héroe de Dumbledore, pero el último Black le dejo todo a él… A menos claro que quieran negarle su derecho mágico. —La mesa tembló, Isolt recorrió a los sagrados presentes desafiándolos a intentar siquiera romper con la ley mágica.

—Nadie pasará a llevar la ley, si Black heredó a Potter, Potter usara su lugar. —Todos callaron, si bien el rey era Lucius, Isolt era el encargado del codex lex donde estaban escritas todas las leyes sagradas que representaban sus familias y nadie pasaría a llevar la ley mágica en su presencia, eso sin considerar la maldición que protegía su cumplimiento. —Además, —Esbozó una sonrisa. —Será nuestro paladín de justicia. —Lucius sonrió ante eso.

—Esa es la idea. —Lucius miró detenidamente a Theseus, admiraba al hombre como representante de la casa de Slytherin y como mago, pero había algo en los domadores que le producía desazón… ese vínculo mágico que tenían con las criaturas que les permitía ver donde ellos estaban ciegos. —Vamos a hacer que el mundo mágico de Londres recuerde porque nos necesita. —Sonrió.

—Justamente quería hablarles de eso. —Deus tomo la palabra. —Tengo los movimientos bancarios de las cuentas en Gringotts, están congeladas por ahora por orden del ministerio de magia y en eso ni los duendes se pueden meter. —Hizo una mueca disconforme. —Por lo que tanto las empresas que se vayan a abrir como las inversiones tienen que tener sus capitales fuera de Londres. —Agregó sin inmutarse conocía las finanzas de los sagrados y no podía decidir cuál era más obscenamente rico. —Aunque tienen libre tráfico en los bancos europeos. —Les dio una sonrisa condescendiente, varios rieron.

—Va a ser una de las condiciones que pondremos cuando abramos el mercado local. —Dijo Emil no muy interesado en las finanzas. —Me preocupa más la conformación de los sagrados… Ahora veintinueve.

—Agregar miembros no es lo difícil, el problema será sacarlos. —Resopló Isolt. —Ollivander por ejemplo es una bandera sin color y sin herederos, a mí parecer un puesto vacío.

—Eso sin considerar a los infiltrados. —Dejo caer cual dama hace un comentario al azar Astoria. Lucius la miró seriamente, esa era la mujer que siempre pensó se casaría con Draco. Suspiró derrotado. Le había costado asumir que su hijo se hubiera desligado a todo, en gran parte por su culpa.

—Eso también es peligroso y es justamente por ello que estamos teniendo reuniones a medias. —Dijo molesto Marcus Flint. —Y el daño a familia Nott tampoco puede quedar incólume.

—En estos momentos Fernard y Pansy Parkinson están aún en Azkaban. —Dijo Leta mostrando cuan furiosa estaba por eso.

—Diplomacia querida. —Dijo Lucius mirando a Theseus. —Pediré un pacto al Wizengamot podemos ofrecer una planta nueva en San Mungo y ayuda con el desabastecimiento de pociones y alimentos básicos.

—Granger no aceptara. —Dijo Flint.

—Yo la convenceré. —Hablo Emil. —Es una mujer práctica después de todo, y con todo el adelanto médico que mi familia ha logrado en Noruega sería muy positivo que ella lograra traerlos a Londres; una sangre sucia que logra mejorar la atrasada medicina londinense.

—No me gusta Granger. —Dijo Caspar. —Es muy sobrada de si, cuando su puesto lo obtuvo por ser amiga de Harry Potter. —Casi escupió el nombre, Lucius giró los ojos ante el desplante infantil, se escucharon cuchicheos alrededor de la mesa.

—Centrémonos por favor. —Lucius llamó al orden y se puso de pie. —Potter debe ingresar a los sagrados, Ollivander saldrá por cosas naturales a su muerte y porque no hay herederos. —Varios asintieron. —Quiero que muera por 'causas MUY naturales' y ninguno de nosotros va a estar relacionado con la desaparición de otro sagrado. —Isolt asintió conforme. —Juro que perseguiré a cualquiera que atente contra la vida de Garrick, se lo debo. —Marcus bufó pero termino asintiendo. —Hay que convencer a Ernie Macmillan de que los sagrados no somos pura maldad… ¿un matrimonio tal vez? —Eso ocasionó muchos murmullos. — ¿Escucho propuestas?

—Mi hermana Dafne podría hacerlo. —Astoria miraba sus uñas. —Mis padres hace rato están buscándole un pretendiente adecuado, sin mucha suerte con los exilios de los sagrados y como nosotros estamos imposibilitados de salir debido a ley Granger… —Lucius sonrió. Astoria era inteligente no solo había resuelto el problema con el insulso Macmillan sino que además lo situaba como elemento Greengrass y de paso tocaba el tema de la 'ley Granger'.

— ¿Qué es eso de la ley Granger? —Preguntó Leta, Astoria sonrió encantadora.

—Granger es… —Se guardó sus apelativos a ese horrible ser humano. —Generó una ley para obligarnos a ayudar al ministerio, las familias Slytherin que no se vincularon al—que—no—debe—nombrarse no se nos permite abandonar Londres, so pena de expropiación, a menos que sea una visita corta, como la hice cuando fuimos llamados por el señor Scamander.

—Perra.

—Marcus. —Reprendió Lucius, quien comprendía exactamente cuál era el punto tras esa ley, las familias que no podían salir no podían pedir ayuda a los otros sagrados y tendrían que ayudar quieran o no en la reconstrucción del mundo mágico. — ¿Quién más está sujeto a esta ley?

—Cuando fue dictada ya estaba jugando en España, pero mi madre y mis hermanos están atados a ella. —Dijo Flint justificando el improperio.

—Sé que la familia Rowle está en igual situación. —Dijo Theseus. —Ahora representados por Damocles, han tenido grandes problemas para trabajar debido a que tenían el tráfico de ingredientes para pociones. —Lucius quiso ahorcar a la sangre sucia.

—Les hemos ayudado en todo lo posible. —Dijo Astoria. —Pero la situación está cada vez más insostenible.

—La familia Traver y los Slughorn, aunque este desgraciado tiene pactos con la orden del fénix, postulo su exilio de los sagrados. —Dijo Caspar molesto golpeando la mesa.

—Petición aceptada. —Lucius movió su varita. —Le daremos un juicio… Antes de que controlemos Londres. —Una carta con el sello de los sagrados se materializó y salió despedida por la ventana.

—Los Weasley y Shacklebolt no parecen muy felices de ser de los sagrados. —Dijo Burke quien había permanecido en respetuoso silencio, Lucius generó dos cartas más. — ¿No debería hacerse oficial el traspaso de los Gaunt a los Sayre?

—Esperare a Potter para el traspaso. —Dijo Isolt. —Nunca me ha molestado mi vínculo con los Gaunt, después de todo son descendientes de Slytherin. —Inconscientemente la mirada de los presentes se fue a la pared, donde aparecían los escudos de aquello sagrados que con el tiempo había desaparecido.

—Doy por terminada la sesión. —Lucius se puso de pie. —Los espero en el salón para beber y comer algo antes de partir, cada cual tiene su propia misión.


Charlie fue el primero en despertar. Miró a su lado izquierdo donde Harry dormía aferrado a su pecho, luego miró al lado derecho donde Draco descansaba casi sin tocarles en posición fetal y apretando su cuerpo por el frío debido a que se había destapado durante la noche. El pelirrojo le acercó y le cubrió con las gruesas frazadas de piel. Harry gimió algo y Charlie le sonrió mientras esperaba que terminara de despertar. El moreno le sonrió de vuelta y al notar tan lejos al rubio, se bajó de la cama y se subió por el otro lado para dejar a Draco en medio Esperaron en silencio cada tortuoso minuto que el rubio tardó en despertar.

Draco los sintió antes de verlos. Podía sentir las manos cariñosas en su cintura y espalda, sentía sus piernas unidas, sentía sus cuerpos tibios a su lado. Abrió los ojos con parsimonia, Charlie a un lado, Harry al otro y suspiró, ese era su lugar, ahí debía estar.

—Buenos días. —Dijo refregándose los ojos y sentándose en la cama, tratando de despejar la mente para no frotar su cuerpo impúdicamente contra los otros dos.

—Draco… Nosotros… —Charlie se acomodó de lado apoyándose en un brazo, no sabía cómo empezar, pero fue interrumpido por el rubio.

— ¿Hace cuánto lo saben? ¿Cuánto tiempo llevan…? —Estuvo a punto de decirlo 'sin mí'. ¿Cuánto tiempo llevan sin mí? ¿De cuánto me he perdido por no entender las señales? Estaba enojado, sentía que haba sido alejado, pero las manos de Harry en su cintura tuvieron un efecto tranquilizador. El moreno le dio un besito casto, situándose detrás de él.

—No importa, llevamos sufriendo esperando que no escogieras a ninguno. —Dijo Harry y los ojos se le llenaron de lágrimas y Draco quiso golpearse por hacerle llorar. —Amarte y amarnos, sin que pareciera extraño, sufrir pensando que rechazarías solo la idea… —Draco negaba.

—Yo… Asumo la responsabilidad; hablé con Harry porque tú llegaste tan mal Draco. —El pelirrojo tomó su mano. —Cuando llegaste estabas tan herido. —Beso el dorso. —Pensé que nos rechazarías… O que escogerías a uno… y yo… no puedo sin Harry. —Se veía dolor en los ojos azules del pelirrojo.

—Me costó notarlo. —Se sonrojó y se fijó en su mano unida a la del pelirrojo. —Yo… también… los… dos… —Harry le miró esperanzado. —Los quiero a los dos. —No fue capaz de mirarlos a la cara. El moreno le tomó del mentón suavemente buscando sus ojos, el verde le pareció más brillante que nunca y simplemente unió sus labios, parecía que llevaba tiempo anhelando ese beso, porque se entregó de lleno a él, primero solo uniendo sus labios y acariciándolos, después queriendo conquistar su boca adentrando su lengua, ambos sentados en la cama con el pelirrojo cerca de la cabecera, Charlie sonrió pero no quiso quedarse fuera y abrazando al rubio por detrás comenzó a esparcir pequeños besos por su cuello, dejando por fin que sus manos recorrieran a gusto el pecho, la espalda y los muslos de Draco.

Harry terminó el beso con Draco solo para besar a Charlie. Era su grito de gloria, él los había aceptado. El pelirrojo se recostó de lado sin dejar de acariciar y estimular a Draco, mientras Harry lo posicionaba encima sin dejar de recorrer su cuerpo y comenzando a remover su ropa en el proceso, el rubio gimió cuando estuvo desnudo entre los dos cuerpos que besaban y acariciaban toda la piel que tenían al alcance. No supo que hacer así que solo se dejaba guiar.

—Déjame a mí, hermoso. —Harry comenzó a desnudarse mostrándose por primera vez frente a Draco, el rubio no podía apartar la vista, Charlie mientras le acariciaba, abría sus muslos y besaba su cuello, Draco gimió fuerte.

—Nos vas a tener a los dos… pero no al mismo tiempo. —Susurró el pelirrojo, acostándole nuevamente, Harry se metió entre sus piernas y comenzó a lamer sus muslos abiertos por las manos morenas y a tantear lentamente su entrada sin llegar a meter la lengua, Draco se arqueo mientras Charlie se ponía tras Harry. —Irás primero. —Abrió las nalgas del moreno y comenzó a prepararle, mientras con un hechizo se desnudaba.

Charlie no perdía detalle de las expresiones de Draco, pero tampoco de las caricias que Harry le propinaba. Draco gritó cuando la boca de Harry se cerró sobre entrada y succionó la piel de alrededor, sacudiéndolo hasta lograr un tirón en sus caderas; el rubio comenzó a gemir de necesidad por aumentar las sensaciones. Harry puso una pierna del platino en su hombro para darse espacio, sin dejar de lamer y hacer ruidos obscenos con su boca; Charlie vio el minuto exacto en que la punta de la lengua de Harry se coló lentamente dentro de la entrada del platino con lentos avances lamiendo cada centímetro antes de dar una estocada final y empujarse tan profundo como pudo, siendo recompensado por un chillido agudo. Charlie estaba hipnotizado mientras tenía dos dedos en la entrada de Harry quien había levantado el trasero al hundirse en la entrada de Draco, los movió generando un gemido por parte de Harry.

— ¿Quieres ver? —El rubio se apoyó en los codos y Charlie doblo a Harry, quien se acomodó entre las piernas abiertas de Draco, levantando el trasero para que el pelirrojo pusiera el hechizo de lubricación y comenzó a entrar, lentamente, cerrando los ojos para no correrse. El moreno abrió la boca pero ni un sonido salió de ella, Draco se sentó para poder alcanzar sus labios y besarle, Harry respondió, después el rubio besó a Charlie con Harry al medio de sus cuerpos.

—Sí Charlie, muévete. —Gimió moviendo sus caderas incitando al pelirrojo.

—No… espera. —Draco había visto una escena similar cuando visitaba a Bóreas, y quería participar, se acostó, aun sonrojado por la vergüenza y abrió descaradamente sus piernas. —Tú… Harry… —Harry quedo perplejo pero sonrió feliz de que Draco les tuviera tanta confianza tan rápido. Una de sus manos levanto del colchón buscando entre las piernas apenas abiertas de Draco, sosteniendo sus testículos con afecto de paso. —Ábrelas —susurró y Draco obedeció sin pensarlo. Pasó una pierna por sobre las de Harry y sintió la piel del pelirrojo, quitó su otra pierna del camino, para darle total acceso. Harry posicionó su miembro en la entrada lubricada con su saliva y dio un muy pequeño empujón hacia el rubio.

—Joder. —Gimió Charlie con la visión, quien ante ello y su miembro siendo apretado dentro de Harry estaba por correrse; siendo el único con varita aplico un hechizo lubricante en Draco mientras Harry apretaba las caderas del rubio para no meterse de una sola vez; el rubio se aferraba de los hombros del Charlie, quien comenzó a empujar más dentro del moreno para poder acariciar mejor al rubio, fue lento, fue intenso, y cuando Harry por fin estuvo completamente dentro, Charlie besó al rubio, comenzando a masturbar su pene sobre el estómago de Harry, quien a su vez se sentía sobreexcitado, con Charlie en su entrada y penetrando a Draco tuvo que concentrarse para no correrse de una vez. — ¿Listo? —Harry dio varias bocanadas de aire y asintió, todo al ritmo de Charlie, quien comenzó a moverse y generó que Harry se moviera dentro de Draco.

—Ohh sii… —Harry lo estaba disfrutando, Charlie sabía dónde golpear, pero Draco aún estaba demasiado tenso. El moreno puso una mano en el trasero del pelirrojo tras de él para que detuviera las embestidas, mientras buscaba el punto de placer de Draco. Tres estocadas después el platino comenzó a gemir nuevamente, puso las piernas en la cintura de Harry y le instó a ir más deprisa.

Draco no daba en sí de tanto placer. Se sentía vivo, renovado, sintió su magia alterada, pero en sintonía con los otros dos. Miró a Harry moviéndose dentro de él, mordiéndose el labio inferior o soltando gemidos necesitados; después miro a Charlie, quien le devolvió la mirada y se encontró anhelando tenerle dentro también, ser penetrado por enorme miembro del cazador que en si era una mezcla entre lo más salvaje y animal que conocía, era la esencia misma de la reserva en Rumania. Gimió sin contenerse, libre, lo estaba disfrutando y a la vez comenzó a sentirse como parte de algo, era su propia manada.

Charlie aumentó el ritmo al sentir los gemidos desinhibidos del rubio, pero Harry no pudo aguantar el ser apresado por el apretado canal de Draco y ser penetrado por el enorme pene de Charlie y se corrió violentamente, apretando las caderas de Draco y a Charlie en su interior. Estaba agotado, el pelirrojo le besó la cien. —Disfruta la visión. —Le tomó con cariño y le dejó descansar a un lado de la cama, mientras el pelirrojo se posicionaba entre las piernas de Draco.

—No aguantaré mucho. —Gimió Draco recibiéndole dentro apretándole contra si con piernas y brazos, dejando que sus manos agarraran firme y hasta dolorosamente el cabello rojo.

—Yo tampoco. —Charlie embistió rudamente, ya no tenía control. —Dime donde… —Pero no fue necesario porque las manos de Harry en sus caderas condujeron el miembro del pelirrojo y Draco volvió a gemir, pero Harry quería que perdiera toda vergüenza, quería romper cualquier tapujo por lo que mientras Charlie entraba cada vez más rápido Harry engulló el pene del rubio quien lloriqueó ante el placer. Se corrió en su boca y Charlie dentro del rubio. Así se quedaron, unos minutos. Harry fue el primero en moverse, lamiendo el estómago de Draco por las gotitas de semen que habían escapado de sus labios, hasta dejarle limpio. Cuando Charlie se recuperó de tan fuerte orgasmo los acomodó en la cama, esta vez Charlie al medio. Volvieron a dormir abrazados.


— Buenos días, señorita Granger. —Hermione levantó la vista de sus documentos para encontrar a un muy atractivo Deus Bulstrode. Lo había investigado, era todo un prodigio financiero además del heredero más joven de la familia Bulstrode. Caminaba junto a Emil Selwyn, el también banquero pero de los países bajos y además dueño de las empresas más importantes de pociones de Europa.

— Buenos días, Bulstrode, Selwyn. —Quiso demostrar que ella sabía quiénes eran pero Deus parecía un poco aburrido y eso la ofendió. — ¿Qué les trae el ministerio? Creí que nos juntaríamos el miércoles en Hogwarts. —Deseó destacar que ahora no la dejarían fuera, ella era tan importante como Shacklebolt o los Weasley.

— Pedimos una audiencia con el Wizengamot. —Dijo Deus sin mirarla, concentrado en el documento que estaba rellenando Emil. Hermione apretó los puños y los dientes molesta, nadie la ignoraba, menos esos dos sangre pura venidos a menos.

— Lo veo difícil tienen los días copados…

— Ya hablamos con Rockwood. —Deus siguió sin mirarla. —Será en la tarde, debería asistir señorita Granger. —Por fin el de ojos azules la miró y la chica quedo paralizada, ¿desde cuándo un Bulstrode era tan guapo? —Su presencia sería altamente valorada. —Hermione se sonrojó, pero entonces el otro siguió hablando. —Considerando que mi hermana fue puesta en Azkaban por su mano creo que me lo debe. —La chica se tensó como cuerda de violín, Deus giró sobre sus tobillos y salió sin esperar a Emil. El mayor sonrió de medio lado.

— Buenos días, señorita Granger. —Se despidió entregando la solicitud y casi corriendo detrás de Deus. Hermione miró feo a la secretaria y le quitó de las manos el pergamino.

— Planta de asistencia médica para san Mungo. —Apretó fuerte el papel y se lo devolvió a la mujer. Caminó con paso decidido a la oficina del ministro, tenían que ver como negarles lo que sea que pidieran. Entró a la oficina ministerial como un huracán, Ron y los señores Weasley ya estaban ahí. — ¿Supieron que el Wizengamot les dará una audiencia a Deus Bulstrode y Emil Selwyn?

— Si, por eso estamos aquí. —Dijo Molly indicándole que se sentara. —Shacklebolt tuvo que ayudarles a obtenerla. —La pelirroja arrugo el ceño.

— ¿Por qué? —Miro alarmada al ministro, quien le entrego un pergamino con el escudo de los sagrados donde se indicaba que la familia Shacklebolt no había cumplido la ley de los sagrados al no responder a la llamada del rey, por lo que Herbert Burke le había acusado de traición menor y había pedido su revocación de los sagrados.

— A nosotros también nos llegó. —Arthur mostró una misiva igual. —También fuimos acusados por Burke. —Hermione les miró como si se hubieran vuelto locos, Shacklebolt se veía incluso preocupado.

— ¿Qué están todos locos? —Se la quedaron viendo. — ¿Qué importa si los expulsan de los sagrados? ¿No sería mejor así? A quien le importa…

— ¡Granger! —El ministro la miró como si estuviera loca. —Pertenecer a los sagrados te vincula mágicamente con el centro mismo de la magia primitiva, no puedo hacer que mi familia quede fuera de su legado ancestral solo por una guerra. —'Solo por una guerra', Hermione no podía creer lo que oía. —Además solo tendrán la audiencia, nadie dice que lograran algo. —Resopló molestó recuperando el aplomo, Hermione apretaba los puños y estaba a punto de replicar cuando vio a Ron, el chico negó con la cabeza y la chica entendió que ahí no tenía forma de ganar. Bajó la vista sintiéndose más derrotada que cuando Ron les abandonó a ella y Harry en la carpa cuando buscaban los Horrocrux.

— No entiendo. —Le temblaban las manos. —Porque es que tiramos todo nuestro trabajo a la basura porque llegaron los 'sangre pura'… ¡¿Por qué no les entregamos el ministerio entonces?! —Gritó furiosa y sabía que no era inteligente lo que estaba haciendo, pero Deus la había provocado y la orden en lugar de apoyarla parecían desalentados. Kingsley tomo aire como juntando paciencia.

— Hermione, tenemos las mejores intenciones para el mundo mágico, pero la gente vive con más que buenas intenciones. —Le puso una mano en un hombro. —Necesitamos mantener el control porque si no lo hacemos tendremos una guerra civil que no nos podemos permitir. —Shacklebolt se sentó nuevamente. —Hable con el Wizengamot y no van a aceptar ninguna propuesta que implique que alguno vuelva a la política, no les conviene a sus propios intereses, así que por esa parte quédate tranquila.

Pero no podía estar tranquila, no cuando el desgraciado de Deus Bulstrode le había echado en cara que había mandado a su 'hermana' a Azkaban, ni que fuera una santa. Malditos hijos de su madre que venían con sus aires de grandeza a removerlo todo. Se fue a su oficina a escribir nuevamente a Harry, necesitaban que el mundo les viera unidos y por más que le pesara, necesitaban al héroe.

CONTINUARA…

N/A: Hola a todos, como (se me tiene que hacer tradición) tenemos actualización un sábado, quiero disculparme desde ya, este ha sido uno de los capis más difíciles de escribir debido a que es primera vez que escribo un trío y no sé si se entiende bien, de todas formas agradezco a todos los que se dan el tiempo de escribirme y que me ayudan de subir el ánimo.

Guest: Gracias por seguir la historia

Murtilla: Harry es mestizo, pero sigue siendo el heredero de los Potter (Familia de tradición pura) y los Back (no se necesita explicación XD) y si no fuera suficiente, es una pieza de poder que los sagrados quieren de su parte. Respecto a Draco… puede haya una posibilidad de que se necesite un heredero Potter… y solo diré eso XD

BESOS!