¡Hola! Perdón por la tardanza, aquí les traigo la actualización.
YafatiShirel Amiga, espero que te sea leve el periodo de exámenes. Bueno, yo anuncié el lemon para que nadie se traumara xD No fue tu impresión en esta ocasión el tierno fue Sesshoumaru :D Kagome es la salvaje que le gusta que la traten rudo, jijiji. Muchísimas gracias por darte el tiempo para leer y además comentar!!!
lov3Sesshumaru ¡Qué tal! Qué chido que te sientas parte de la historia, me gusto saber que puedo envolverte de esa manera. La relación de Kagome y Sesshoumaru apenas está empezando, claro que está en medio de todo este caos político-policíaco, pero es justo cuando se verá qué tan compatibles o qué tan opuestos son. ¡Gracias por hacerme saber que te gustó la historia!
AllySan ¡Hola! Jejeje, es que ya era hora de que finalmente se desatara algo entre esos dos :D Naraku es de los personajes que más me gustan del anime, adoro su maldad, así que no me cuesta mucho que digamos mantenerle su misma personalidad fría, caculadora y despiadada que tiene. En este capítulo se disiparán tus dudas o se ampliarán xD No, aquí verás cómo se libran los dos de ese peligro que representa el narcotráfico en el país. Muchísimas gracias por seguir siempre la historia amiga!!!
Angie1791 Ay, ¿fue muy repentino? Lo siento, según yo lo que quería mostrar era que los dos se habían gustado desde el inicio, pero por su carácter ninguno lo había externado, así que sólo havía falta una chispa para encender el fuego entre los dos xD Pero bueno, luego lo aclararé con más detalle en la historia. Naraku es un déspota!! Pero ya verás cómo se las ingenian para tenerlo a raya. Gracias por tu apoyo!!
Capítulo 9. Comienza la carrera por la silla presidencial.
A la mañana siguiente, Sesshoumaru y Kagome llegan juntos a las oficinas de la Secretería de Seguridad Pública. Desde antes de llegar al estacionamiento, Sesshoumaru se percata de una gran aglomeración de periodistas que están esperando su arribo, así que le da la vuelta al edificio y entran por la puerta de emergencias.
-¿Qué demonios fue eso? -Kagome se queda con la boca abierta por la maniobra que acaba de hacer Sesshoumaru.
-Espero que pronto aprendas a detectarlos tú también, eso te puede salvar de una situación embarazosa. Hay que averiguar qué es lo saben antes de que nos interroguen, no nos pueden pillar con la guardia baja -dice mientras va bajando del auto, pero una mujer al verlo pega inmediatamente la carrera, Sesshoumaru reacciona enseguida y toma a Kagome de la mano y corren para llegar al elevador, afortunadamente lo hacen antes de que llegue la periodista.
-Con noches como la de ayer y mañanas como ésta, puedo olvidarme de hacer ejercicio -Kagome tiene apoyada su mano en la puerta del ascensor y respira rápidamente.
Ambos lleguan rápidamente a la oficina de Sesshoumaru, quien le da instrucciones a Rin para que no deje entrar a nadie por nada del mundo. La joven responde con una sonrisa mientras cierra el puño, es seguro que nadie entrará sin que ella lo permita. Kagome se comunica con su oficina y pide exactamente lo mismo. Las órdenes respectivas para cerrar el acceso al edificio entero están listas, pero uno que otro reportero siempre logra colarse, por ello es que las precauciones se extreman primero en las oficinas.
-Itzumo -Kagome está hablando con él por el celular- necesito que averigües inmediatamente cuál es la mega noticia que tienen esta bola de pirañas para estar tras Sessh... del Señor Secretario de esa manera.
-Jefa, sólo necesitaba pedirlo, indagar, deducir y elucubrar son lo mío, ya lo sabe -empieza a hablar Izumo recargándose a sus anchas en su silla y subiendo los pies a su escritorio.
-Izumo, siéntate bien, no le des mal ejemplo a la bola de zánganos -del otro lado de la línea Izumo abre los ojos y de inmediato baja los pies.
-Jefa, admiro ésta junto con sus otras grandes virtudes, conocer los hábitos de sus subordinados -sonríe.
-Sabes que aprecio mucho tu capacidad de deducción y que dependo mucho de ella -empieza a hablar como si estuviera recitando un declamación en la escuela primaria para luego cambiar el tono- el caso es que en estos momentos me urge que me digas lo que sabes -enfatiza la frase me urge.
-Usted siempre tiene prisa, tómese las cosas con calma, así no se estresará tanto y vivirá más -empieza a decir.
-¡Izumo! -grita Kagome, un tache al estilo anime aparece en su frente.
-¡Ay, qué genio! -brinca en su silla al escuchar el grito de su jefa- Muy bien, preste atención, ese enjambre de periodistas llegaron aquí desde antes de las nueve de la mañana, con la intención de interceptar al Secretario de Seguridad Pública.
-¡Eso ya lo sé! -grita de nuevo.
-Todavía no termino y deje de gritarme o me quedaré sordo. Ahora, lo que quieren saber es por qué ordenó que se llevara a cabo un operativo antidrogas si de antemano se iba a optar por la violencia.
-¿Qué? ¿Y no sabes de dónde sacaron ellos esa información?
-Ya sabe que no descubren nunca sus fuentes, pero yo creo que alguien de nosotros, alguien de aquí dentro debe haberles dado el pitazo. No encuentro otra explicación.
-¡Eso es imposible! Cuando llegué a hacerme cargo del Departamento lo primero que hice fue limpiar las lacras y quedarme sólo con gente de confianza. ¿Con quién me pude haber equivocado para que nos traicionara en estos momentos cruciales? -Kagome golpea el escritorio.
-Yo no dije que fuera alguien de nuestro Departamento en específico, sino alguien dentro de Seguridad Pública. Puede ser gente del señor Sesshoumaru o gente de Sango, la jefa de antinarcóticos, con quien estuvo usted trabajando en ese caso. No sé, hay tantas variables que no las puedo controlar. Por eso no me gusta colaborar con muchas personas a la vez. Lo que sí le puedo decir es que tuvieron acceso a su información, porque nosotros nunca tuvimos archivos completos, sólo obedecíamos órdenes de usted, Sango y el señor Sesshoumaru, recuerde que así le recomendé que dispusieran, justamente para evitar que se filtrara información.
Cuando Izumo le dijo que fue alguien que tuvo acceso a su información, de inmediato un hombre le cruzó por la mente a Kagome, recordó la nota que le dejara sobre su laptop, justo cuando apenas Sesshoumaru acaba de cambiarse a esas oficinas: "Como un favor especial, pasé toda la información confidencial que tenías a tu nueva computadora, ya puedes llevarte tu portátil a casa. Por cierto, no deberías ser tan confiada, tu información está al alcance de cualquiera. Cuando quieras le pongo candados. ¿Sabes? No imaginé que tus distracciones fueran de ese estilo. Un beso."
En eso, entra Rin haciendo un gran alboroto.
-¿Qué te pasa Rin? No entres de esa manera que me asustaste -le reclama enojada.
-Lo siento señorita Higurashi, pero un par de reporteros alcanzaron al amo Sesshoumaru cuando iba saliendo del baño. Yo no me di cuenta, lo siento mucho -todavía no terminaba de hablar cuando Kagome sale a toda prisa, dejando botado el celular, para alcanzar a interrumpir lo que pudiera estar diciéndoles Sesshoumaru.
-¿Es cierto que uno de los agentes de la SSP estaba encubierto y que fue él quien inició el fuego contra los narcotraficantes? -Kagome alcanza a escuchar la pregunta que le hace uno de los reporteros, quien lleva grabadora en mano y una pequeña video cámara.
Sesshoumaru se queda mudo por unos instantes, no esperaba que los reporteros tuvieran información tan precisa y que fueran a preguntarle directamente sobre el caso. El otro reportero de inmediato hace una llamada al ver la reacción del Secretario.
-Lucy, anuncia esta grande para las noticias de la tarde, el Secretario de SSP enmudece al ser cuestionado sobre el operativo en la Central de Abastos, hasta se me ocurrió un nombre, lo llamaremos "azotó la res."
-Señores reporteros, con todo respeto no pueden interrogar al Secretario, yo responderé a todas sus preguntas relacionadas con ese caso, puesto que yo estuve a cargo del operativo -Kagome interrumpe justo a tiempo, ambos reporteros voltean a verla, pero siguen inquiriendo al Secretario.
-Aunque usted halla estado a cargo, el responsable es el Secretario, puesto que él está cargo de la Seguridad en el País -dice uno de los reporteros.
-Así es, pero llevábamos meses trabajando en ese caso de narcotráfico y surgió un caso que demandaba la atención del señor Secretario en Chiapas, que después resultó estar relacionado con el operativo en la Central de Abastos. Si gustan, puedo darles una conferencia de prensa, donde revelaré todos los detalles al respecto -sonríe al ver la expresión de los reporteros al verse frente a una exclusiva.
-¿A qué hora nos la daría? -pregunta uno de los reporteros.
-Dénme media hora y estaré con ustedes, caballeros.
Los reporteros acceden y Sesshoumaru y Kagome se van directo a su oficina para planear lo que la jefa de Homicidios dirá. El Secretario le pide a Rin que le llame a Sango, quien llega de inmediato.
-Esto está totalmente fuera de control, ¿quién demonios pudo haberles dicho que desde el inicio estaba planeado el enfrentamiento con los narcos? -Sesshoumaru golpea con el puño el escritorio.
-Alguno de los agentes de la AFI podría haber sido -empieza a decir Sango, pero Kagome la interrumpe.
-No, no fueron los agentes de la AFI, ellos no tenían manera de saberlo, tampoco la policía, ni nuestra propia gente. Esto sólo había quedado entre nosotros tres, nadie más sabía. Pero yo tenía una reserva de documentos en la computadora para encubrir el caso, por si las dudas, por si llegaba a saberse -la joven está cruzada de brazos mirando hacia fuera por la ventana.
-Entonces fue alguien que tuvo acceso a tu portátil, pero si nunca lo sueltas. Además es de tu uso personal, no comparte el sistema con la red de la SSP -dice Sesshoumaru frunciendo el ceño.
-Así es, pero antes de eso, como no teníamos ni una mugrosa computadora en las oficinas, usábamos el mío. El jefe de Sistemas pasó amablemente la información de mi laptop a la computadora de la oficina -deja de ver por la ventana y voltea mirarlos a ambos.
-Ese entrometido -Sango aprieta los puños.
Kagome saca su celular.
-¿Izumo? Vuelvo a requerir de tu maravillosa habilidad para recabar información -dice en un tono muy solemne, Sesshoumaru y Sango la miran de arriba abajo e intercambian miradas entre ellos.
-Claro jefa, usted ordene, yo obedezco, para eso estoy aquí -responde del otro lado de la línea con una gran sonrisa.
-Necesito que investigues todo acerca de Bankotsu -dibuja unos círculos imaginarios con el dedo índice en el aire.
-Por supuesto, ¿quiere que le diga lo que sé en estos momentos o quiere que finjamos que apenas lo voy a investigar y me marca de nuevo en otros 15 minutos? -Izumo sostiene un folder color amarillo entre sus dedos.
-Izumo, házme el favor de iluminarme, ¿cómo es que supiste quién tuvo acceso a mi información? -Kagome hace una reverencia pronunciada, nuevamente Sango y Sesshoumaru la miran como bicho raro.
-Bueno, luego de que me dejara botado en la línea, de inmediato recordé que el jefe de Sistemas había venido a instalarnos tanto el equipo como el sistema, pero a regañadientes, sólo por órdenes del Secretario. Seguro estaba celoso de que la distinguiera el Secretario con tanta atención. Lo primero que hice fue buscar algún software sospechoso, algún spy en las máquinas y ¡eureka! de inmediato salió. Claro, para alguien normal no hubiera sido tan evidente, pero alguien que es un genio en el hackeo como yo, esto es cosa de niños. Más interesante todavía, este cochino programa nos ha tenido monitoreados todo el tiempo,envía nuestras acciones cada dos horas a un ordenador obviamente inexistente, pero que yo logré tirar y saber de dónde venía, y por supuesto, está aquí a unos pisos, en el Departamento de Sistemas. ¿Verdad que soy un genio?
-Izumo, tú, ¡pedazo de idiota! -grita a todo pulmón- ¿Cómo demonios es que no te diste cuenta desde el inicio que ese desgraciado había instaldo un spy en nuestros equipos? Sí, genio, ¡cómo no! En cuanto termine todo este desmadre que se armó por tu culpa me las vas a... -la joven ya no puede seguir gritando, Sesshoumaru le arrebata el celular y cuelga la llamada de inmediato.
-¿Estás loca? -le dicen los dos al mismo tiempo.
-Deja de gritar, ya sabemos quién tuvo acceso a tu información, ahora lo que tenemos que solucionar es lo que haremos para callarles la boca a los periodistas -Sesshoumaru la sienta a la fuerza en la silla.
Kagome por toda respuesta le arrebata su celular y vuelve a marcar.
-Izumo -antes de que empiece a hablar, del otro lado de la línea el joven la interrumpe.
-Jefa, con todo respeto, más le vale que deje de gritarme -con una voz grave.
-De acuerdo, lo siento, ahora dime, ¿con quién tiene relación ese estúpido de Bankotsu?
-Bankotsu estudió en la Benemérita de Puebla, así como lo oye. ¡Ah! Antes de que me cuelgue o que empiece a gritar como loca, le digo cuál es la última noticia en la tv, la Reina de la Heroína fue capturada y mientras dormía en su celda de alta seguridad, fue decapitada salvajemente. No se muestran imágenes. Me voy -corta de inmediato la comunicación.
La joven les reproduce lo que acaba de informarle su subordinado.
-Ahora todo cobra sentido. Renkotsu y Bankotsu están en el mismo bando, si a eso le sumamos que prácticamente éramos tres quienes sabíamos la identidad de la Reina de la Heroína y que ésta ha sido decapitada, apenas después de hablar con él...
-Abi seguramente tuvo la misma suerte que su madre, sólo que todavía no lo saca a la luz pública. No, de hecho no lo puede hacer. Si el público ve en tv las imágenes de Tekkei y las de Abi juntas la verdad será evidente -Kagome habla primero pausadamente para luego hablar con gran prisa, Sango sólo los observa pero tiene cara de entender poco.
-Claro, por eso la decapitó, para que no mostraran esas imágenes en la tv. Pero, su juego termina aquí -Sesshoumaru de inmediato toma el teléfono.
-¿Qué es lo que sucede? -Sango le pregunta mientras tanto a Kagome.
-La Reina de la Heroína es la madre de Abi -al escuchar la respuesta de la joven, Sango abre desmesuradamente los ojos.
-Naraku, ya descubrimos todo tu teatrito, más te vale que le calles la boca a la prensa o nosotros sacamos a relucir lo tuyo -le suelta en un tono de superioridad.
-Señor Sesshoumaru, ¿por qué tan molesto? No sé de qué me habla -Naraku emplea su tono más cortés.
-No te queda hacerte el tonto, Naraku. Sabemos que Tekkei es la madre de Abi, además que usaste Puebla como bodega y puente para transportar droga. Y por supuesto, que Bankotsu es parte de tu equipo de los 7, gracias a él es que siempre supiste todos nuestros movimientos -Sesshoumaru se recarga en el respaldo de su silla y alza el rostro con altivez.
-Vaya, sí que lo estuvieron pensando, ¿verdad? ¿Y qué harás si me niego a cerrarle la boca a la prensa? -Naraku adopta su pose de estar en la cima del poder.
-¿Yo? Nada, por supuesto, pero la jefa de Homicidios tendría que investigar cómo es que la Reina de la Heroína fue decapitada cuando estaba resguardada en una celda de alta seguridad, tú sabes su adicción al trabajo. Seguramente no descansaría hasta dar con el asesino, sin contar que de momento tu señora esposa está desaparecida -esboza una sonrisa y mueve sus dedos como si se trataran de garras que estuviera alistando.
-¡No te ateverías! -grita Naraku
-¿Por qué no?
-¡Tú caerías conmigo! Yo te puse dónde estás, nos unimos hace tiempo, ¿ya se te olvidó? Si se sabe que yo... también se sabría lo tuyo -la voz de Naraku era una mezcla de rabia e impotencia- ¿acaso no te importa?
-Por eso te digo que le calles la boca a la prensa, no pienso dar a conocer todos los detalles de la detención y desmantelación de la red de narcotráfico. Con que se sepa que la cabeza cayó es más que suficiente, ¿no lo crees?
-Maldito, ¿cuáles son los nombres de los reporteros? -la voz de Naraku se escucha como si saliera de entre los dientes.
Sesshoumaru le pide a Kagome los nombres de los reporteros que los están esperando, ella se los anota, el Secretario los lee.
-Me alegra que entendieras. ¡Ah! Antes de que se me olvide, el próximo mes dimitiré del cargo para postularme como candidato a la presidencia, cuento contigo, Naraku -corta la llamada.
-Parece que no necesitaban de mí, después de todo -dice Sango y se dispone a salir de la oficina.
-¿Qué fue eso? -pregunta titubeante- Sango, a pesar de la expresión de tu rostro, no pareces muy sorprendida de que Naraku estuviera relacionado directamente con Tekkei -la joven está pálida.
-Bueno -empieza a decir con una risita nerviosa, una gotita al estilo anime aparece en su frente- siendo la prometida de Miroku, tendría que estar ciega para no haberme dado cuenta de que Puebla era algo así como la "zona libre." Por otra parte, él dijo que estaba bien que trabajara con ustedes, que no nos afectaría, sino al contrario y veo que tuvo la razón. Sesshoumaru, cuenta con nosotros para que apoyemos tu candidatura, Kagome, felicidades -hace una pequeña reverencia y sale de la oficina.
-Es que, ¿sólo soy yo la que no sabía nada? -continúa titubeando, su tez está todavía más pálida- Tú parecías hablar con Naraku como si tuvieras una especie de vínculo con él -sus manos tiemblan.
-Veo que al fin comprendes lo que significa trabajar conmigo -se levanta de su silla y acaricia suavemente la mejilla de Kagome- cuando te preguntaba contestabas con una gran confianza en ti misma y con una mezcla de ingenuidad encantadoras. Has entrado al círculo de poder y ya te diste cuenta quién maneja buena parte de la política del país. No hay boleto de regreso, Kagome. Ahora estás conmigo en esto, reházte a ti misma pronto, porque tienes que dar una conferencia de prensa sobre cómo descubrimos y desmantelamos esa red de narcotráfico -la mira fijamente a los ojos.
-Yo, sólo necesito unos minutos a solas, por favor -dice con la voz cortada.
-Tienes cinco minutos exactamente, si no sales, entraré por ti estés como estés -le dice mientras cruza el umbral.
Kagome suelta inmediatamente el llanto, su cuerpo empieza a temblar levemente para luego estremecerse por completo, pareciera que fuera a convulsionarse. Se levanta y corre a vomitar en el cesto de basura.
-¡Soy una estúpida! -grita y se golpea la cabeza contra el escritorio- Debí suponerlo desde el inicio -piensa mientras las lágrimas corren a raudales de sus ojos- es que, era lógico. ¿Cómo pude mentirme a mí misma todo este tiempo? El propio Sesshoumaru me preguntó alguna vez que qué me hacía pensar que no tuviera las mismas ansias de poder que los demás, con una pregunta así debí suponer que estaría metido en la misma cloaca que todos. Y yo, ahora estoy obligada a corromperme, a ensuciarme y meterme en esa piscina de lodo. Tendré que mentirle a todo el país, tendré que encubrir a Naraku, tapar sus crímenes y de esa manera, convertirme en su cómplice. Más aún, ahora empieza la historia de Sesshoumaru, tengo que apoyarlo y... quién sabe cuántas atrocidades vaya a cometer para llegar al poder. ¡Baka! Baka Kagome, ¿cómo es que fui a meterme en la política si rehusé durante tantos años inmiscuirme?
Sus pensamientos son interrumpidos por el ruido de la puerta al abrirse. Cuando Sesshoumaru entra un fuerte hedor le hace esbozar una mueca de disgusto, voltea a ver el cesto de basura, encuentra todo sucio.
-Lávate la cara -la jala del brazo y de un sólo movimiento la levanta de la silla, sale con ella de la oficina- Rin, acompáñala a lavarse y a maquillarse, manda a alguien de limpieza a mi oficina. Tienes cinco minutos para arreglar a esta mujer -le entrega a Kagome del brazo.
-Sí amo, como usted ordene -responde con una reverencia, la conduce gentilmente al baño, en el camino se encuentra con una encargada de limpieza y le pide que aseé la oficina del señor Secretario.
-¿Por qué le llamas amo? ¿Tanto lo respetas? -tuerce un poco la boca, emulando una sonrisa- No lo harías si supieras cómo es en realidad -le dice Kagome mientras se deja lavar dócilmente el rostro frente al espejo.
-¿Se refiere al narcotráfico y a los asesinatos? -responde Rin con una gran sonrisa, como si estuviera hablando de minucias, mientras le seca el rostro con toallas de papel, Kagome abre desmesuradamente los ojos- Eso es algo inevitable cuando se tiene el estatus que él posee. Pero, ¿sabe una cosa, señorita Higurashi? Más importante que eso, que las cosas que se tienen que hacer para poder sobrevivir en la esfera del poder, es lo que se tiene dentro y que se mantiene lo mejor que se pueda, ¿me explico?
-No Rin, no le entiendo absolutamente nada -se deja poner la base del maquillaje sin pestañear.
-Hace años, el señor Sesshoumaru fue víctima de un atentado, su propio hermano fue el perpetrador, nunca supe bien los detalles, pero yo lo encontré moribundo en una callejuela perdida, típica de los barrios bajos de la ciudad. Quizá usted no lo comprenda, parece que tuvo la fortuna de ser criada por una familia en una casa con amor, su rostro no me dice que haya padecido hambre o desprecio. Pero en esas callejuelas, en las madrugadas sólo se pueden encontrar vagabundos, ladrones, asesinos, violadores, en fin, pura gente de la cual, una niña de la calle debe cuidarse si no quiere terminar más lastimada todavía. Con sólo echarle un vistazo se podía saber que ese hombre no era como ellos. Se veía que lo habían ido a botar ahí para que se muriera. Estaba todo lleno de sangre, maltrecho, el rostro molido a golpes, era poco probable que sobreviviera a la noche. Sin embargo, a la mañana siguiente todavía estaba ahí, respiraba débilmente, pero lo hacía. A la niña le dio lástima, pensó que ese hombre debía tener una gran fuerza de voluntad para haber sobrevivido a pesar de sus heridas, así que se acercó a darle un poco de agua. El hombre se incorporó con un cuchillo en la mano, seguramente lo habían visitado antes para ver qué le podían robar, pero la pequeña no se inmutó y le dejó el agua. A la tarde se asomó a ver cómo seguía y parecía haberse repuesto algo, así que le dejó un poco de pan; también, como pudo, limpió sus heridas y le hizo vendajes, para que no se desangrara. El hombre se repone, pero los ladrones vieron cuando la niña lo cuidaba, supusieron que algo había recibido a cambio de ayudarlo y querían quitárselo, la golpearon, la torturaron y la dejaron tirada. Entonces el hombre, quien ya se iba, la escuchó gritar; ella, con las pocas fuerzas que le quedaban había ido hacia donde él estaba. La recogió y la llevó a vivir con él. A lo mejor no le parece la gran cosa, pero lo más seguro es que esa niña hubiera muerto desde hace años si ese hombre no la hubiera adoptado -Rin termina de darle el último toque al maquillaje de Kagome.
-Gracias, Rin -dice Kagome con una sonrisa.
-De nada, sólo hago lo que el señor Sesshoumaru me ordenó. Vea que linda quedó -le señala su propio reflejo en el espejo.
-Te estoy dando las gracias no sólo por lavarme y maquillarme, sino por hacerme ver que no me equivoqué del todo al elegir a ese hombre. Gracias -la joven sale impecable del baño, con el semblante duro y caminando con la cabeza en alto.
Poco después da la conferencia de prensa a todos los reporteros que estaban a las afueras del edificio de Seguridad Pública. A los dos reporteros a quienes les había prometido una exclusiva, les da detalles después de la conferencia. Nadie de la prensa le cuestiona acerca del agente encubierto que inició el fuego contra la misma policía.
Nunca se hizo pública la identidad de la reina de la heroína. Poco tiempo después se dice que Abi, la esposa de Naraku murió a causa de una enfermedad crónica-degenerativa, en el conocido Hospital de la zona sur.
Un mes después, Sesshoumaru presenta su renuncia al cargo de Secretario de Seguridad Pública y anuncia su intención de candidatearse a la presidencia de la República. El caso de la Reina de la Heroína causa un gran revuelo, el cual aprovecha Kagome para sacar una campaña de comerciales de tv ensalzando los buenos resultados que se obtienen al colaborar todas las dependencias de seguridad entre sí.
Finalmente llega el tiempo de las precampañas, cada precandidato hará un despliegue de sus mejores habilidades para convencer a los de su propio partido para que lo elijan a él como su candidato. Sesshoumaru se enfrenta a otros dos aspirantes por la candidatura a la presidencia. La carrera por la silla presidencial ha comenzado.
Bueno, creo que me quedó un poco cortito, pero ya no las quería hacer esperar más, prometo que el próximo capítulo será más largo. ¡Saludos!
