Disclaymer:No, Twilight no es mío –I wish- Pertenece a Meyer.

Summary:Después de seis meses de que Edward la abandonó, el primer día del mes de Marzo, Bella ve el Volvo en la escuela. Ahí se encuentra Edward, pero de la mano de otra persona ¿Qué hará Bella? ¿Cómo podrá sobrevivir? New Moon, final alternativo.

10.- Capítulo

"Tonight We Are Young"

Un Amor Imposible

By Mommy's Bad Girl.

"Now I know that I'm not
all that you got
I guess that I
I just thought maybe we could find a ways to fall apart
But our friends are back
So let's raise a toast
Cause I found someone to carry me home" Fun

&*.

El silencio volvió a formar parte de la situación.

¡Qué estúpida era!

Edward seguía con los ojos cerrados, pero con la expresión mas relajada.

Suspiré.

Por fin después de estar algunos minutos mas así abrió los ojos, tenía una expresión dulce y tranquila. Toqué su cara con ansias, deseaba más que nada saber que era lo que tenía que decirme.

—Edward- Su nombre hizo que sintiera mariposas en el estomago—, dime de una vez que estas pensando. ¡Me estás volviendo loca! — Entrecerré un poco los ojos, ansiosa.

Me dio un beso suave en la frente y apretó un poco más su abrazo, esto hizo que mi corazón palpitara más rápido y que la sangre subiera a mis mejillas. Se sentía tan bien el estar en sus brazos.

—Bella yo…

—¡EDWARD! — Una vocecita de soprano se escuchó a lo lejos.

Mierda.

Reconocía esa voz… Dios, la reconocía tan bien.

Volví mi mirada hacia la casa, y ahí , con su gran belleza, estaba Tanya.

¿Qué mierda hacía aquí?

Ipso facto Edward me soltó y pude ver su mirada de sorpresa. Cuando su piel dejó de tocar la mía, dejó una sensación de gran vacío y hormigueo.

—Lo siento— Murmuró y se fue caminando a zancadas hacia la casa mientras yo lo miraba con la boca abierta. Llegó junto a Tanya y le dio un dulce y rápido beso de bienvenida en sus labios. La mirada comenzó a nublárseme y un sollozo luchaba por salir de mi garganta. Me sentía tan estúpida.

Sentía que me iba a derrumbar de nuevo. Alcancé a sentarme en una piedra y ahí me deje caer en ese abismo negro que ya me era tan familiar.

"¡Estúpida, estúpida, estúpida mil veces!" me volvía a gritar en mi cabeza mientras me pateaba mentalmente.

Había sido una estúpida por haber pensado que Edward aun sentía algo por mí.

Había sido una estúpida por pensar que Tanya ya se había marchado.

Había sido una estúpida por seguir teniendo esperanzas.

¿Qué demonios me estaba sucediendo? Mi cabeza se llenaba de preguntas constantes, ¿Qué me habría querido decir Edward antes de que Tanya llegara?, mi coherencia me gritaba de nuevo. El agujero en mi pecho se hizo más grande y el dolor me dejó sumida en la negrura.

No puedo decir exactamente cuanto tiempo estuve sentada ahí afuera, esperando que el mundo me cayera encima. No puedo decir cuánto tiempo estuve llorando, esperando a que el agua de mis ojos se secara. De lo único de lo que fui consiente fue de que el sol ya empezaba a salir… O más bien empezaba a aclarar ya que en Forks nunca había sol.

Mis músculos se fueron tensando hasta quedar completamente recostada en el césped, la cabeza me daba vueltas y los sollozos se fueron calmando hasta quedar solo como un quejido muy quedo, casi inaudible… mis ojos, ya secos de tanto llorar, me dolían y el agujero en mi pecho se hizo más grande.

Seguía ensimismada en mi sufrimiento cuando sentí unas pequeñas manos frías tomándome de los hombros y obligándome a sentar.

—Sh, calma, Bella— La voz de soprano de Alice me tranquilizo al instante, mientras sus pequeños brazos me rodeaban para poder abrazarme.

—Hola— Susurré con voz ronca.

—Vamos, Bells— tomó de mi mano y me ayudo a levantarme. Caminamos con paso lento hacia la casa—. En serio siento mucho que tengas que pasar por esto, Bella. No es justo que tengas que verlos juntos y que todavía tengas que cargar con lo de Charlie.

—No te preocupes, Alice. Sabía que esto era algo que terminaría pasando tarde o temprano— Tomé aire para calmar un poco el dolor de mi pecho.

—Es que no deberías de pasar por esto.

—Es el destino, Alice— El destino me odia.

—Bella— Dudó un poco— ¿Realmente pensaste en entregarte así, sin más ni más, a Victoria? — su tono ya no era de enojo, más bien tenía un matiz de tristeza.

—Tranquila, fue solo una de esas ideas que me cruzo por la cabeza, Alice-— "Que es demasiado buena, por cierto" —. No te preocupes.

—Eso espero— Me miró fijamente—. Por cierto, Carlisle ha llamado— Me puse tensa cuando escuché eso—, dice que Charlie está bien aunque aun no despierta por los sedantes.

Mi cuerpo completo se relajó al escuchar eso. Sentí como si me quitaran un peso imaginario de encima. ¡Charlie estaba bien!, gracias al cielo. De haber podido me hubiese hecho algún bailecito de felicidad, pero estaba agotada.

—Alice, Alice, por favor llévame— dije en un susurro ansioso por que ya habíamos entrado a la cocina.

—Por supuesto— Se acercó un poco más a mi oreja y su aliento frio hizo que me diera escalofríos mientras susurraba—. Y recuerda, Bella, te tengo bien checada. No voy a dejar que hagas nada estúpido. Ahora eres parte de esta familia.

Y diciendo esto me tomó de un brazo y me jaló hacia la sala. Yo todavía estaba un poco aturdida por sus palabras cuando entre en el salón, lo recorrí con mis ojos y me encontré con tres figuras que no conocía.

En uno de los sillones estaba Esme, Rose y Emmett, tomados de la mano. En otro estaba Edward y Tanya. Él la tenia rodeada con un brazo mientras ella se recargaba sobre su pecho "igual que como lo hacía contigo" me dijo la vocecita en mi cabeza. Desvié mí mirada rápido de ahí, era demasiado doloroso. Jasper se encontraba a un lado mío, tomándome de un hombro. Él sabía lo que yo estaba sintiendo.

Las otras tres figuras se encontraban frente a mí, eran dos mujeres y un hombre. Una de ellas, la rubia, rompió el incomodo silencio.

—Hola, soy Kate. La hermana de Tanya— Me tendió la mano amigablemente, pero su mirada era demasiado especulativa como para creérselo—. Tú debes ser Bella.

—Hola— Murmuré, estrechando su fría mano.

—Ellos son Eleazar y Carmen— Dijo apuntando a los otros dos que tenían cabellera oscura.

—Mucho gusto— Murmuré.

Los dos asintieron en señal de saludo. Todo se quedo en un incomodo silencio, pero yo sentía bastante paz. Recordé, luego, que Jasper estaba tomándome del hombro. No podía confiar en mis sentimientos cuando él estuviera cerca.

Observé a todos en la sala y algo en mi hizo clic instantáneo. Tanya no se había ido… había ido por sus hermanas a Denali. Esa era la razón por la cual ella había estado mágicamente desaparecida estos últimos días, pero ¿Por qué? ¿Para qué habrían venido?

El agujero en mi pecho se estremeció cuando sentí la mirada de Edward clavada en mi rostro. Por suerte, Alice rompió aquel silencio incomodo.

—Bueno, voy a llevar a Bella a Seattle para que vea a Charlie

—Yo voy— Emmett murmuró.

—Y yo— Dijo Jazz.

—No es necesario que vayan todos— Dijo Alice mientras rodaba los ojos.

—¡Pero queremos ir! — Dijeron los dos al unisonó.

Alice se encogió de hombros.

—Bueno— Dijo exasperada—. Esperen, necesito ir por alguna cosas, aparte Bella necesita arreglarse— Me vio de arriba abajo, su mirada me cohibió—. Ven conmigo.

En cuanto entramos a su habitación fue corriendo hacia el closet y sacó un juego completo de ropa, me la dio, y sin decir ni una sola palabra me arrastró hacia el baño.

—Báñate. Te estaré esperando— Sonrió y salió dando un portazo.

Me tomé mi tiempo para desnudarme y meterme al baño. Para mi gran sorpresa estaba mi shampoo de fresa ahí. Suspire aliviada. El olor a mi shampoo hizo que me despertara y viera las cosas más claramente. El dolor en mi pecho aun no se quitaba, pero ahora era un poco más soportable.

Seguía rondando por mi cabeza esa idea de entregarme a Victoria, aunque ahora que lo veía más claramente, había muchas cosas que no podía dejar. Sabía lo mucho que les afectaría mi muerte, y eso era lo que me detenía, aunque sabía que a Edward más que afectarle, le ayudaría "quitarse a la humana de encima". Reí secamente para mis adentros.

Salí de ducharme y me vi en el espejo. La cara la tenia más pálida que de costumbre, dos manchas moradas se dibujaban bajo mis ojos muertos, porque el brillo de estos ya no estaba, pero más que eso se veía como si realmente estuviera muerta en vida. Era algo más profundo que solo lo físico.

Me cambié lentamente con lo que Alice me había dado. Era una camiseta blanca de manga larga con cuello en V y unos pantalones de mezclilla oscura bastante bajos para mi gusto, pero no tenía ganas de discutir con Alice, así que me los puse sin chistar.

Cuando me estaba secando el pelo con la toalla me di cuenta que algo brillaba en mi muñeca. Era la pulsera que le había dado a Edward, la cual brillaba gracias a que las luces del baño la hacían reflejarse por el dije que tenía colgando.

Aun la traía puesta, eso me recordó que alguien había entrado en mi habitación el día anterior. Por tantas emociones juntas lo había olvidado. La curiosidad invadió mi cuerpo "No te emociones, Isabella Marie Swan. Lo más probable es que haya sido Alice" me recordé mentalmente para no concebir esperanzas.

Terminando de secarme el pelo salí del baño a trompicones y fui directo al cuarto de Alice. La pequeña duende ya se encontraba ahí esperándome con unas tenazas en la mano y un cepillo en el otro. Si no hubiese sentido tan mal me hubiese reído. Se veía como una escena de alguna historia de terror pero cómica.

—Alice ¿Ni porque tenemos prisa puedes dejar de torturarme? — Gruñí.

—No— Soltó una suave risa—. Vamos, Bells. Entre menos te quejes, más rápido terminamos.

Me senté en el banquito refunfuñando una sarta de incoherencias, sabía que en cualquier discusión con Alice terminaría perdiendo, por que cuando Alice Cullen quería una cosa no había poder humano- O en su caso poder sobre humano- que la hiciera cambiar de opinión.

—Vamos, Bells. En unos minutos estas bellísima- Sonrió maléficamente.

—Sí, claro, Alice. Estaré Bellísima contra mi voluntad— El sarcasmo inundó mi voz mientras refunfuñaba.

—Bella, respira— rió entre dientes.

—Alice, ¿Te puedo preguntar algo? — Dije en un susurro casi inaudible mientras mis mejillas se tornaban rojas como un tomate.

—Claro— Acercó su oído a mi boca, con una expresión curiosa.

—¿Fuiste tú la que ayer entro a mi cuarto y me puso la pulsera que le había regalado a Edward? — Susurré rápidamente.

Alice abrió los ojos como platos y luego hechó la cabeza para atrás para reírse abiertamente. Su risa parecía el sonar de las campanas.

—Oh, Bella. Tu curiosidad es única— hice un mohín—. Pues no, Bells— Suspiró y sonrió-. Yo no fui la que entró— Susurró en mi oído.

—Si no fuiste tú… entonces eso quiere decir…— Me callé al instante, eso no podía ser posible.

—Así es, Bells— Susurró casi inaudiblemente—. Sabes bien quien fue… pero si quieres saber el porqué tendrás que preguntárselo tú misma.

Me quedé atónita al entender sus palabras ¿Por qué Edward habría ido a mi habitación? ¿Qué iría a buscar? Una gota de sudor me surcó la nuca. Esto no podía ser cierto el dolor en mi pecho se extendió mas dejándome sin aire, pero al mismo tiempo sentía mariposas en mi estomago.

—Respira— Alice sonrió—. No entiendo cómo te has salvado de morir asfixiada.

-Ja Ja muy graciosa- como amaba utilizar el sarcasmo!.

-Bien Bells ya estas lista-Sonrió de nuevo- Así que vámonos.

No me vi en el espejo, mi mente ya volaba a kilómetros de distancia ¿Por qué Edward haría una cosa así? ¿Qué no sabía que me hacía más daño? Bajé las escaleras lentamente agarrándome del barandal de cristal con la mirada fija en mis pies.

Jazz y Em ya nos esperaban en el recibidor, nos iríamos en el Jeep de Emmett.

—Bella, querida, verás que todo va a salir bien— La voz maternal de Esme me lleno de cariño, mientras me abrazaba y me daba un suave beso en la frente.

—Gracias, Esme — Dije de corazón.

—Suerte, Bella- Rosalie me sonrió tímidamente.

—Gracias, Rose— Dije devolviéndole la sonrisa.

—Suerte, Bella— La voz de Kate hizo que saliera de mi pequeña burbuja de felicidad.

—Gracias, Kate— Recorrí la sala con mis ojos y pude ver por el rabillo del ojo que Edward me observaba curiosamente. Sus ojos color caramelo hicieron que me diera escalofríos—. Carmen, Eleazar, un gusto— suspiré y salí por la puerta del garaje aun con la mirada de Edward clavada en mi espalda. Sabía que estaría pensando en el porqué no me había despedido ni de él ni de Tanya.

Pero no me interesaba.

Ya nada me interesaba.

El corazón ya no tenía espacio para esa emoción.

El camino a Seattle se me pasó muy rápido… sería porque la mayor parte del tiempo me la pase dormida con la cabeza en el regazo de Alice. Tuve un sueño muy poco usual, o más bien fue un Flash-Back: yo estaba viendo como Edward entraba a mi cuarto por la ventana, me cargaba y me metía en la cama, me ponía la pulsera, me daba un suave beso en los labios y se iba. Lo extraño era que en el sueño podía sentir el dolor que me ocasionaba ver que Edward se volvía a ir, me volvía a dejar. Aunque estaba consciente que tarde o temprano eso iba a suceder. Edward se iría y no abrí otra opción.

—Bella, levántate. Ya llegamos- Canturreaba Alice al lado mío mientras me sacudía.

—¿Tan rápido? — Gruñí con voz soñolienta mientras me tallaba los ojos.

—Así es, querida— Alice tomó mis dos manos y las quito de mi cara—. Ahora, si no te importa, deja de tallarte los ojos antes de que te arruines tu maquillaje.

Gruñí una sarta de incoherencias mientras Emmett me ayudaba a bajar del Jeep y Jazz ayudaba a Alice.

—¿Lista, enana? — Emmett sonrió alegremente mientras me pasaba uno de sus pesados brazos por los hombros. Me había encariñado mucho con él, era como el hermano mayor que nunca tuve.

—Eso creo— Dije en un suspiro.

—Veras que todo saldrá bien, Bella. Charlie está bien—Dijo Jasper mientras tomaba la mano de Alice.

Entramos en silencio al hospital, y fuimos directo al cuarto de Charlie. Cuando íbamos cruzando por el lobby una voz masculina, muy familiar, gritó mi nombre.

—¡BELLA!

Emmett, que aun tenía su brazo sobre mis hombros, se tensó y me acercó más a él. Gire mi cabeza un poco hacia atrás y me encontré a Anthony corriendo hacia nosotros.

—Bella— Jadeó cuando se detuvo frente a mi—, ¿Estás bien?

—Sí, estoy bien— Sonreí—. ¿Qué haces tú aquí?

—Mi papá vino a visitar a tu papá. Lleva un rato ahí adentro— Apuntó el pasillo de las habitaciones.

—Ah…— Fue lo único que alcancé a decir.

—Oye, B, siento mucho lo de tu papá— Hizo su sonrisa torcida que tanto me gustaba—. Pero verás que todo saldrá perfecto.

—Gracias, Anthony— Le sonreí tímidamente.

Emmett carraspeó a mi lado.

—Bella, vayamos a ver a tu papá— Le hecho una mirada envenenada a Anthony pero éste ni se inmutó. Con un poco de esfuerzo, logré zafarme de su brazo que me tenía inmovilizada para acercarme un poco más a Anthony.

—Bueno, Anthony, iré a ver a Charlie, ¿Estarás por aquí otro rato?

—Sí, linda. Estaré aquí un rato mas Volvió a sonreír.

—Bueno, me tengo que ir— Suspiré.

Y antes de que me pudiera dar cuenta de lo que hacía, Anthony me tomó por sorpresa y me dio un rápido beso en los labios. Sonrió, juguetón, ante la mirada atónita de Emmett y mía.

—Nos vemos, Bella— Sonrió y se fue.

Todo se quedo en silencio por algunos segundos hasta que Alice llegó a mi lado.

—Wow, ese chico sí que es arriesgado— Dijo, sin impresionarse.

—Es un idiota— Masculló Emmett.

—Es un estúpido— Gruñó Jazz. De Emmett me esperaba esa actitud, pero de Jazz no. Ahora los dos parecían los hermanos celosos.

—Bueno, ya. Suficiente. Si me beso o no, ese es mi problema— Reprendí—. Y les pediría de favor que no pensaran en esto enfrente de su hermano, ya no quiero más problemas con él.

—¿"Mas problemas" con quién, Bella? — Una voz aterciopelada se escucho tras de mí y al instante me congelé.

¿Por qué siempre me tenía que pasar esto a mi?