De abejas y flores
Un fanfic de Ranma 1/2
Escrito por Unma con la colaboración de Danae
Capítulo 10
Musha-shugyo
Afilar habilidades, perfeccionar destrezas, encontrarse con si mismo… Ese era el objetivo principal de un practicante de Musha-shugyo.
Y en ese sentido, quien viera a ese Ranma flaco, descuidado, con barba de ya un par de meses avanzada, ojos hundidos, ropa sucia y algo deshilachada y a esa Yurika con el pelo opaco, una figura que una modelo anoréxica envidiaría, y con los huesos de los pómulos tan visibles que se podría estudiar anatomía en ellos, chasquearía sus dedos y diría "He allí dos ejemplos de estudiantes dedicados"... pero no podría estar más equivocado, aquellos 'ejemplos de estudiantes dedicados', aquellos que sólo debían de estar concentrados en la mejora de las artes no podrían tener sus pensamientos más lejos de ello, hecho que se palpaba en los suspiros que escapaban a cada instante de sus labios y en aquella intranquilidad cada vez mas notoria.
Un verdadero fracaso –pensó Ranma, quien no podría dejar de pensar en Akane, y ya no eran aquellos recuerdos eróticos de los primeros meses, aquellos que su cuerpo evocaba por el placer que aquello causaba, no, ahora era algo más.
La extrañaba, más de lo que quería admitir. Se le cruzaba en la mente de mil maneras: caminando, hablándole, ayudándole, practicando, gritándole, golpeándole¡COCINANDO!, Ranma se estremeció, algo debe de estar pasando para que extrañe eso… las algas y salchichas me deben de estar minando el cerebro.
Se llevó las manos a los ojos y los talló, luego bajó los dedos acariciando la barba adquirida, un poco áspera al toque ¿Qué pensaría Akane de verlo así¿Le gustaría? Agitó la cabeza tratando de desprenderse de esos pensamientos… ¿Desde cuando le interesaba la opinión que Akane tuviese de su físico?
Un suspiro irrumpió sus pensamientos y girando vio a Yurika recostada en la nieve, con el brazo derecho cubriendo sus ojos y la mano izquierda creando patrones en la nieve.
-¿Cuándo se considera un fracaso un Musha-shugyo?
La pregunta le hizo sonreír tristemente, Yurika parecía leerle los pensamientos. Imitando a su acompañante, se recostó también.
-No lo se, nunca me costó tanto encontrar una respuesta.
La chica lo miró, imitando su triste sonrisa.
-¿Hace cuanto me dijiste que partiste¿Tres meses?
Ranma asintió y suspiró lánguidamente, el tiempo parecía escurrírsele entre los dedos rápidamente pero sin traerle respuestas
-¿Y extrañas tu casa?
-Si
La respuesta fue automática e irreflexiva, lo cual lo sorprendió.Mi casa, mi hogar, el lugar al cual regresar, el lugar donde había gente esperándome, gente que me quiere… y a dónde está ella.
-Mmm ¿Y qué es tan difícil que aún no le puedas encontrar una respuesta?
Ranma la miró, un poco extrañado de aquella conversación, hacía un mes que había conocido a Yurika, y hasta ese momento jamás habían tenido una conversación tan personal. Cierto era que conversaban, y hasta podría decirse que se habían vuelto amigos ya que, cada vez que se encontraban, siempre parecían ponerse de acuerdo en lo que sea, desde buscar leña, hasta la elección del lugar para acampar… Sin contar que estaban compartiendo la tienda de campaña.
Ranma no sabía que pensar de todo ello, no era lo habitual, pero cada que llegaba la noche trataba de mantener su cabeza en blanco y no darle mayores vueltas al asunto. Era cierto que su cuerpo había despertado a un nuevo mundo, pero no era a Yurika a quien reclamaba.
-¿Ranma?
Giró y se topó con los ojos de Yurika que lo miraban interrogantes, aquella misma expresión que vio en los de Akane aquel día -Respóndeme Ranma… ¿Me quieres?-
Agitó la cabeza, la pregunta que tanto temía responder, cuya respuesta aún lo tenía atado a aquel Musha-shugyo que cada vez se volvía más tormento.
-Honor...
-¿Honor¿Tanto te cuesta decidir una cuestión de honor? Pensé que las cuestiones de honor eran las más fáciles de decidir, el honor dicta y se hace, es bastante simple.
Ranma suspiró, ese había sido su pensamiento desde hace mucho, las cosas que por honor debía de cumplir siempre habían estado en la cima de sus prioridades, y sin embargo ahora…
-Si, pero es que ella…
Calló, como siempre calló al darse cuenta que estaba hablando de más, hablar de si, y de ella siempre le hacía sentir vulnerable.
-Así que hay una ella, ahora todo tiene más sentido- Yurika se sentó, miró por unos segundos a Ranma y luego desvió su vista al frente, concentrándose en algún punto en el infinito.
-El honor y el amor riman, pero no siempre van de la mano. A veces el honor puede matar al amor al igual que el deshonor.
Había amargura en sus palabras y su tono de voz destilaba dolor. Ranma no se atrevía a preguntar, curiosidad y cautela guerreando en su interior, intuía que ella quería decirle algo pero eso tal vez lo comprometería a… ¡Quien sabe! Las mujeres eran un mundo aparte, un terreno inhóspito al cual aún tenía temor a acceder, Yurika no era diferente.
Para su suerte y decepción, ella calló y la vio limpiarse una lágrima traicionera. Ranma abrió la boca para preguntar pero se obligó a contenerse, inseguro de que hacer. La joven notó esto y fingiendo una sonrisa volvió a adoptar una posición de loto, cruzó sus manos sobre su regazo y cerró sus párpados.
-Tonterías mías, no me hagas caso¿continuamos?
Ranma la contempló, viéndola como a una igual. Yurika podía tener un problema tal vez tan grande como el suyo, y la sentía en la misma necesidad suya de contarlo, compartirlo… pero al igual que él, cerrada a expresarlo.
¿Y no es lo que querías, cobarde? Silencio, encierro, preguntas… porque en todo este tiempo, no has hallado ni una mísera respuesta…
Ranma se puso de pie, se sacudió la nieve que había caído sobre el, y se dirigió hacia el bosque.
-Voy a buscar leña.
Yurika no se movió, Ranma no dijo más.
La tarde pasó rápidamente, Yurika había logrado atrapar un conejo y, entre su preparación y degustación, lograron disipar un poco sus dilemas personales. Ranma tuvo que reconocer que Yurika cocinaba muy bien, casi tan bien como su madre o Kasumi.
Al terminar la cena se dirigieron a la pequeña tienda que compartían, satisfechos y de muy buen humor. Ranma apagó la lámpara que les proveía luz y se acomodó aprestándose a dormir
-Cocinas muy bien
-Gracias, traté de prepararlo lo mejor con las pocas cosas que teníamos. Si hubiéramos tenido más especias creo que hubiera quedado mejor- Yurika respondió animadamente, halagada por el comentario de Ranma
-¿Quién te enseñó a preparar así el conejo? Tenía un sabor diferente
El silencio respondió a su pregunta lo cual lo dejó un poco descolocado
-¿Yurika?
Nada… ya extendía una mano para encender la lámpara cuando un leve sonido llamó su atención. Sus sentidos se concentraron en ello logrando escuchar más ruidos semejantes que provenían de la chica en cuestión, ruidos que ahora podía determinar eran sollozos. ¿Está llorando?
Rápidamente retiró la mano de la lámpara y trató de ignorar lo que había oído. Cerró sus ojos en un desesperado intento de conciliar el sueño pero le fue imposible, ahora los suaves sollozos de la chica parecían amplificados en sus oídos.
-¿Por qué estás aquí, Yurika?
Sin poder evitarlo la pregunta escapó de sus labios. Yurika no contestó de inmediato, su llanto fue menguando hasta que un largo silencio se instaló entre ellos, Ranma no sabía que hacer, estas situaciones siempre le habían sido complicadas pero esta vez no tenía a donde huir, sólo le quedaba esperar.
-Él me dejó.
La respuesta fue corta, nada que él hubiera estado esperando, ni no esperando, simplemente no sabía que hacer de todo aquello. Nuevamente estaba impotente ante el dolor de una mujer, sin nada que poder resolver con puños o a golpes.
-¿Él te dejó?
Repitió autónomamente, sin comprender del todo la situación
-Si, me dejó, me dejó como se deja un zapato viejo que ya no sirve. Me dejó después de jugar con mis sentimientos como le dio la gana. Simplemente me dejó.
-Tal vez regrese…
Ranma no sabía lo que decía, sólo sentía que algo tenía que hablar. Yurika soltó una amarga risa mezclada con un sollozo.
-Nunca se fue, Ranma, él esta en casa, en SU casa¿No ves que soy yo la que está en este viaje?
-Pero tú dijiste…
-No todos tienen que viajar para dejarte…
Ranma no sabía que más decir, buscó en su mente por algún comentario inteligente que hacer pero no encontró nada.
-Ranma, él me usó, me entregué en cuerpo y alma porque lo amaba… ¿Y sabes lo que hizo él? Corrió a contárselo a sus amigos, a decirle lo fácil que era yo. Lo odio, lo odio mucho… pero aún así una parte de mi lo sigue amando, creo que es por eso que aún no puedo volver.
Ranma sintió pena, ella lo había dado todo por amor y la habían traicionado, la habían engañado. Ese idiota merecía que alguien le diera una buena paliza, que le enseñaran a como tratar a una chica, que…
-¿Y tú por qué estás aquí?
La pregunta lo alteró, era su turno, lo sabía y aún así se le hacía muy difícil responder. Su mente buscó una respuesta sencilla, pero la situación no lo permitía, Yurika, Akane, las dos se habían entregado a un hombre, y ambas estaban ahora… ¿solas¿Akane estaba sola¿Akane estaba como Yurika? Se estremeció, por primera vez pensando en como estaría Akane después de su partida, después de esos largos tres meses
-Porque tal vez hice lo mismo que ese chico.
El movimiento proveniente a su lado le indicó que Yurika se había incorporado y un momento después tuvo que cerrar los ojos ante la luminosidad de la lámpara. Se sintió avergonzado ante esa chica, desprotegido de todas las barreras que hasta ese momento había levantado. Era más sencillo hablarle a la oscuridad, cuando no tenía que dar cara por sus acciones.
-¿Qué?- Yurika sonaba sorprendida –Tú no das el tipo, él hablaba bien, era seductor, inteligente y un completo truhán, al menos tú pareces buena persona y me dijiste que estas aquí tratando de cumplir con el honor. Por lo general las personas honorables tratan de hacer lo correcto.
Ranma respiró profundamente, sintiendo un gran peso volar de sus hombros. Las primeras palabras habían sido dichas y aquello le dio la fuerza para afrontar lo que viniera. Armándose de valor abrió los ojos y encaró a Yurika, le contaría su historia desde el principio, desde que un chico y una chica decidieron probar el sake por primera vez, hasta que escapó por una ventana a buscar la respuesta que ella le pedía…
-¿Y no pudiste decirle que la amabas?- el rostro de Yurika mostraba su perplejidad ante el tema. Ranma lo notó y tuvo la necesidad de escapar de aquella mirada. Nuevamente se sintió perdido de palabras, sin saber como expresarse o que hacer para hacerle entender a aquella chica la complejidad del asunto.
-Es que… yo… no se… amar es… no lo se… el amor es de débiles…
-¿QUEEEEEEEE¿Quién te dijo esa estupidez?
Ranma no pudo aguantar esa mirada cargada de enojo y tuvo que bajar la suya.
-No es masculino
-JA. ¿Entonces que hacemos con todas esas leyendas clásicas donde los héroes arriesgan su vida por el ser amado? Hombres y mujeres que mueren por la persona que aman… El amor no se trata de masculino o femenino, Ranma, se trata de querer y ser querido, de necesitar y que te necesiten, de proteger y que te protejan, de desear y ser deseado… se trata de todo, no solo de una cosa.
Ranma calló nuevamente, asombrado de verla hablar tan ardorosamente cuando tan sólo hace unos minutos la había oído llorar tan penosamente por un amor traicionero.
Yurika guardó silencio esperando alguna contestación, pero Ranma se mantuvo callado, mirando al suelo. La joven empezó a analizar sus palabras "debilidad", "masculinidad" conceptos de un machismo implantado en la mente del joven, tal vez desde hace mucho tiempo y por lo tanto difíciles de cambiar.
Tal como papá
Ella recordó a su padre, lo amaba… Sabía lo tierno, afectuoso y cariñoso que podía ser, y también sabía que vivía ocultándolo bajo una máscara fría e imperiosa de artista marcial, de un hombre que sólo acepta y vive por sus rígidos conceptos… Conceptos que en el mundo de hoy ya no podían ser tan rígidos, donde las frágiles doncellas en desgracia clamaban ahora a los cuatro vientos la liberación femenina, donde las lágrimas de un hombre eran vistas como un acto de valentía y no de vergüenza, donde la masculinidad y feminidad iban de la mano y no a polos opuestos.
Con el tiempo había comprendido que su padre lidiaba una cruda batalla día a día, entendió el difícil paso que fue para su padre enseñarle su primera kata, entendió la guerra interna que desataba en su interior cada vez que de pequeña tomaba su mano para pasear por su pueblo y al entender todo eso no pudo más que quererlo con más fuerza.
Para su padre ella era una mujer, pero también era su única hija, su heredera. La niña que, según lo que le habían enseñado, debía de quedarse en casa aprendiendo las labores domésticas a la espera de un hombre con quien desposarse y a quien atender con fervor durante el resto de su vida. A esa misma niña entrenaba en un arte que debía reservar para un varón con tal de verla sonreír al saber que ello le encantaba, a esa misma niña que en las noches de tormenta acompañaba en su cama hasta verla dormir pacíficamente sabiendo lo mucho que le asustaban los truenos. Si, Yurika había aprendido a conocer a su padre muy profundamente y aunque su relación no estaba llena de besos y abrazos, todo el resto de pequeños detalles hablaban más que mil palabras del amor que su padre reservaba para ella… Un amor que con el paso de los años y a golpe de 'te quiero, papá' había logrado ser manifestado también de los labios de aquel hombre duro.
-¿Entonces… la amas?
La respuesta de Ranma fue inmediata
-¿Cómo podría amar a esa marimacho violenta y fea? Yo no la necesito
La joven se recostó en su bolsa nuevamente, tendría que conseguir esa respuesta con tino, encontrarle un punto débil a la coraza que Ranma tenía elevada a su alrededor… y tal vez tenía la forma de lograrlo
-Yo creo que confundes honor con amor.
Ranma la escuchó con creciente interés, aunque guardó silencio. Yurika continuó
-En realidad ella ha de ser horrible, mira que teniendo en cuenta lo mucho que vale para ti tu 'honor' prefieras seguir clavado aquí manteniendo ese 'honor', a tener que regresar y verte obligado a 'cumplirle' o a decirle que la amas. Se supone que por tu 'honor' tendrías que decírselo si eso es lo que ella quiere, pero ya veo que ni tu 'honor' puede obligarte a ello.
Ranma se sintió un poco incómodo e inconscientemente empezó a jugar con su trenza como hacía cuando algo lo inquietaba
-Bueno, no es la chica más linda del mundo y siempre está pensando mal de mi, además me hecha la culpa de todo, luego me golpea…
Las palabras eran dichas con un dejo de fastidio, Yurika empezó a dudar si había sido buena idea abordar así el tema, tal vez Ranma no quería en verdad a esa chica. Pese a su vacilación decidió continuar.
-Además tú dijiste que era la primera vez que bebías y bueno, bien podrías culpar al alcohol ¿no?
Ranma permaneció callado
-Por último, tal vez ella no era ni tan ingenua y sólo era una de esas zorritas nada más
-NO HABLES ASI DE ELLA- el rostro de Ranma apareció a escasa distancia del suyo en cuestión de segundos, con una mirada cargada de rabia
-¿Y porqué no?- Yurika devolvió la mirada con igual intensidad mientras se incorporaba también -Al final de cuentas aunque fuera una chica buena igual la dejaste ¿no? Igual que me dejaron a mi.
-Yo no dejé a Akane…
Respondió Ranma entre dientes, como conteniéndose.
Yurika sonrió ladeadamente
-Si, por eso estas ahora a su lado ¿no? Por eso sigues aguantando todo esto en lugar de estar en tu casa ¿no?, por eso ahora que ya la usaste no te interesa- rió con amargura –al menos no fuiste por allí contándole a todo el mundo lo fácil que es.
-¡AKANE NO ES FACIL!- rugió Ranma –Akane es muy difícil, ella tiene un carácter muy fuerte, es terca y es muy independiente- agregó más pausadamente.
-Bueno, al menos eso la ayudará a salir adelante- agregó Yurika, luego lo miró directo a los ojos y con voz suave continuó -déjalo ya chico, no sigas buscando más excusas, no tienes que regresar si no quieres. Si ella es como dices y te preguntó si la amas y no lo haces, entonces déjala seguir su camino, seguro que encontrara a otra persona que si la quiera y no tendrás que…
-¡NO¡Akane es mía!
-¿Es tuya?- Yurika lo miró con incredulidad y cierto recelo -¿Es tuya sólo porque te acostaste con ella¿Es tuya para usar y luego dejar tirada como hicieron conmigo?
Lágrimas se acumularon en los ojos de Yurika, Ranma se acobardó y se alejó un poco
-No… no llores
Yurika apretó los puños con fuerza, acercándose amenazante -Ustedes los hombres solo quieren jugar con nosotras, él me dijo que me quería, me dijo que era importante, que era especial ¿Y para qué? Para luego andar riéndose de mí.
Ranma la miraba en silencio, sin saber que decir para calmarla
-Compadezco a esta Akane, seguro que te quería y que aún está esperando por ti ¿Qué ilusa no? Así somos las estúpidas que nos enamoramos y confiamos. Bueno, será una más del montón a las que nos pasa esto.
-Yo no la he dejado
-¿Ah, no¿Por qué te sigues engañando? Claro que la has dejado, no volverás con ella, todo eso es mentira
-¡No!
-¡LA DEJASTE COMO SATO ME DEJO A MI!
Yurika gritó, su voz cargada de tanta rabia que habría amedrentado a cualquiera
-ES QUE EL NO TE AMABA
Ranma la tomó de los hombros y la miró fijamente. Yurika calló por unos momentos, buscando algo en esos ojos azules que la miraban
-¿Y tú Ranma¿Eres diferente de Sato?
-Yo amo a Akane, Yurika
Las palabras escaparon suavemente, pero resonaron en sus oídos más que cualquier grito proferido. Yurika lo observo a los ojos, y luego sonrió
-¿Fue tan difícil?
-No- Ranma no podía creer lo bien que se sentía, la liberación que esas palabras le habían dado.
-Yo amo a Akane- repitió, como para reafirmarse a si mismo -la amo- repitió.
Yurika limpió sus lágrimas y sonrió una sonrisa sincera
-Creo que encontraste tu respuesta- le dijo y volvió a recostarse mientras apagaba la lámpara. Ranma la imitó mientras mentalmente seguía repitiendo su mantra
La amo
-¿Te quedarás mucho tiempo aún?
Ranma miraba a Yurika junto a la que fue su tienda, le había dejado casi todo lo que quedaba de sus provisiones y le había ayudado a acumular una gran cantidad de leña. Yurika sonrió tristemente mientras asentía.
-Yo no vine a buscar una respuesta, Ranma, yo vine a olvidar a alguien y aún necesito tiempo para eso
Ranma asintió
-Espero que todo te vaya bien- agregó Yurika –Estoy segura que Akane estará muy feliz de verte de vuelta
-Yo no estoy tan seguro- respondió Ranma mientras pensaba en el seguro recibimiento que le daría su prometida –Sólo espero vivir para contarlo
Yurika rió sinceramente –Estoy seguro que lo harás
-Oye Yurika- Ranma miró hacia la nieve, jugando nerviosamente con las manos -¿Qué haré si…¿Qué tal si no puedo…?
-¿Decirle?
Ranma asintió
-Entonces acuérdate de mi- le dijo al tiempo que se acercaba a darle un beso a la mejilla –y en que ella es Akane.
Ranma sonrió entendiendo el mensaje.
-Espero que volvamos a vernos
-Si, tal vez visite Nerima para que me presentes a tu chica
-¿Mi chica? Mmm si, mi chica- se sentía bien decirlo –Hasta pronto.
-Hasta pronto, Ranma.
FIN DEL CAPITULO
Julio 2007
NOTAS:
Hugo el Unma: . Y al final, a veces necesitamos tan solo que alguien nos diga la verdad que callamos. Preferimos que alguien nos diga lo que sabemos que debemos hacer, a que hacerlo por nuestros propios medios. Aparenta ser liberador, estamos haciendo "lo que nos aconsejaron". Cuando en realidad, pobres tontos, hacemos lo que siempre quisimos hacer…
Danae: .Y ya está, al fin una pequeña aparición de Ranma... ya era hora no? XDDD Ya ven que la chica también tenía su historia, y no es una agradable. Ranma? bueno, creo que al fin va encaminado... emmm... al menos de momento... P .
