- La propina es un beso – le anunció Naruto con una sonrisa de niño travieso que le derritió el corazón.

Hinata se quedó de piedra y su cara se tornó roja como las fresas maduras, por un momento Naruto pensó que iba a desmayarse pero poco a poco fue recuperando el habla.

- ¿U… Un… Un… b…eso?

- Oye no es para que te pongas así – se apresuró a decir Naruto tirándole aire con una revista que tenía en la camioneta, aún no le soltaba la mano.

- ¿Eh? – Hinata pasó de la confusión y vergüenza a la calma y a su color más o menos normal.

- Tampoco soy un adefesio – le dijo Naruto haciéndose el dolido – no es para que reacciones así.

- No… No pensaba eso… Yo…

-¡HINATA! Aquí estás.

Ambos se giraron a mirar a Ino quién saludaba con la mano efusivamente a menos de cinco metros de distancia, Naruto se alejó volviendo al asiento de conductor, y Hinata apoyó su mano ahora cálida sobre su pecho.

- Me parece que es momento de dejarlas a solas – dijo el chico.

- Naruto… - susurró Hinata preocupada, luego alzó la voz un poco - ¿Si vienes por mí más tarde… tal vez… tal vez podría darte esa propina?

El rubio abrió los ojos como platos pero antes de que pudiera contestarle Hinata ya se había alejado al encuentro de Ino. Decidió que lo dejaría pasar hasta más tarde cuando fuera por ella, aunque no pudo evitar mirarla por el retrovisor hasta que su silueta se perdió entre la gente y la calle.

- Ay, Hinata – murmuró para sí mismo.

Pensaba en ello cuando una melodía comenzó a sonar, aparcó dejando la luz de advertencia y tomó su móvil para ver de quién venía la llamada, Menma. Naruto tomó una respiración muy profunda antes de contestar.

- Ya era hora… De que llamaras.

Mientras Naruto hablaba con su hermano, Ino y Hinata se habían sumergido en el mundo de los artículos de habitación mientras hablaban del nuevo chico que había llegado a la cadena de café en la que Ino trabajaba, al parecer su nombre era Sai, y era tan interesante como extraño.

- Digo, no es que su sonrisa no sea linda, es solo que no entiendo porque la mantiene todo el tiempo ¿Sabes? No digo que sea algo malo, pero nadie puede estar todo el día feliz en el trabajo ¿Qué clase de anormalidad es esa? Todos tenemos altibajos, pero el pareciera que realmente nunca cambia nada, apuesto a que tiene 5 camisas iguales que hacen juego con sus 5 pantalones iguales y sus respectivos pares de zapatos iguales.

- Parece que ha logrado captar tu atención – le respondió Hinata con una sonrisa.

- No pude evitarlo, me llamo bonita en mi primer día. Ni siquiera sé cómo pasó solo estaba ahí y el saludaba a todos y entonces me preguntó mi nombre y me alabó de forma gratuita ¿Qué se supone que debería sentir? ¿Una falta total de interés?

- ¿Y ves alguna conexión de su parte?

- ¿Conexión? El tipo no para de sonreír, en serio, es como si fuera una máscara impenetrable a la cual aún no se acceder.

- Siempre puedes invitarle un postre del café, apuesto a que quedaría rendido y terminaría comiendo todos los días.

- Supongo que sí, había pensado hacerlo antes pero la verdad es que no es mi estilo de chico, o tal vez sí, agh no lo sé. ¿Por qué las relaciones son tan complicadas?

- Creí que solo era el chico nuevo del trabajo – Hinata inclinó la cabeza - ¿Ahora hablamos de relaciones?

- Relaciones humanas, me refiero. Digo bien, encuentras al amor de tu vida, y entonces ¿qué ocurre? Todo el maldito mundo te juzga, no logras escapar de ello pero las marcas que esas cosas nos dejan se quedan.

- Puedo entenderlo – Hinata tomó una cubierta de ampolleta de color malva - ¿Qué opinas de esta?

- Preciosa, ponla en el canastillo – aprobó la rubia - ¿Crees que yo le guste?

- Ino, ¿por qué te alabaría si no le gustaras aunque sea un poco?

- Tienes razón – la chica negó con energía – muy bien, suficiente, vamos a pagar estoy luego compraremos ropa. Eso es justo lo que necesitamos.

- Esto… Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo…

Las chicas siguieron comentando algunos temas femeninos mientras pasaban las compras de Hinata por la caja, pero fue cuando llegaron a la tienda de ropa que Ino había escogido que Hinata al fin se pudo sincerar.

- Naruto me ha pedido un beso…

- ¿Qué? ¿Cuándo?

- Un momento antes de que nos encontraras, le he dicho que… Que se lo daría después. Cuando viniera a recogerme.

- ¡Chica! Estás roja como una amapola, permite que te entre algo de aire a los pulmones – Ino la abanicó torpemente con sus manos.

- Yo… Creo que estoy… Creo que estoy enamorándome de él – confesó respirando profundo.

Ino no pudo evitar reírse de la situación, Hinata poco a poco recobró el color normal de sus mejillas.

- Has estado colada por él desde el primer instante – le aclaró Ino.

- Supongo.

- Bueno, supongo que ahora estamos buscando un lindo atuendo para ese lindo chico.

- Eso creo.

- Sólo espera Hina, te haré ver tan guapa que antes de que le des un solo beso va a estar rendido a tus pies.

Hinata siguió a su amiga un poco temerosa, vestidos y faldas pasaron sobre puertas de probadores sin detenerse, algunas de las prendas eran encantadoras pero otras fueron descartadas por el pudor de la chica peliazul, Ino terminó cediendo un poco y buscó solo cosas que pudieran hacerla parecer bella sin resaltar sus ya demasiado resaltadas bondades femeninas… Hasta que encontró aquel vestido lila.

- ¡Es precioso! Hinata, tienes que probártelo.

Hinata lo tomó de manos de Ino, apreciando lo delicado de la tela, era un vestido corto, bastante corto, con un escote que abarcaba hasta el cuello dejando al descubierto la espalda, sin embargo no era vulgar, la falda estaba acompañada por otra sobrepuesta en un tono más oscuro, de tul largo hasta los tobillos.

- Es muy bonito – apreció.

- No aceptaré un no por respuesta, es de tu talla y es el único que queda disponible.

- Está bien – murmuró aceptando – no tengo zapatos para esto.

- Me encargaré de eso, tú pruébatelo.

Hinata se lo probó, y se enamoró de la mujer en su reflejo, se dejó el cabello a un lado por encima del hombro y apreció el toque, dos golpes sonaron en la puerta del probador, Hinata se asomó hasta reconocer a Ino y entonces abrió del todo la puerta y la dejó admirar el vestido.

- Preciosa, solo falta un detalle – Ino sacó un par de tacones de la caja que tenía en la mano – ya te los compré como un regalo, así que debes llevarte este vestido.

- No debiste…

- Sí debí, claro que debí, sólo mírate Hinata, estás estupenda.

- Me veo… Muy bonita.

- Necesitas mostrarle este vestido a Naruto. Esta noche.

- No puedo solo subirme a la camioneta con esto, Ino.

- Dame tu móvil – Hina se lo tendió algo dudativa, la rubia rebuscó un poco y marcó una llamada - ¿Hola? ¿Naruto? Soy Ino Yamanaka, sí, exacto. Hinata me pidió que te dijera que había cambiado de opinión, que si pueden verse en dos horas en la glorieta. Genial, sí, yo le diré. Procura estar presentable. Adiós.

- ¿La glorieta?

- Es una especie de mirador poco conocido, podrán ver todas las luces desde allí, me sorprende que lo conozca en realidad.

- No sé a dónde quieres llegar con esto. Iré a cambiarme para poder pagarlo.

- Sí, tú ve a hacer eso.

- Espero que Naruto no termine decepcionado – murmuró Hinata.