Capítulo 8

Justo cuando terminaba de preparar la mesa, el sonido de una cerradura rompió casi todo el silencio que había en la casa. Renée anunció que había llegado a casa y poco después la vi aparecer por la puerta de la cocina.

- Hola cariño. ¿Cómo te ha ido el día?- Me preguntó, mientras se acercaba a mí y me daba un beso en la mejilla.

- Muy bien, ma. Hoy me lo he pasado de maravilla - Admití, mientras ponía los platos en la mesa- Has llegado justo a tiempo.- Ambas nos sentamos y comimos hablando de nuestras cosas, le comenté casi todo lo que había pasado hoy, exceptuando la parte en la que Seth me había traído. ¿Os imagináis haberle contado eso a Renée?¿A mi madre? Qué va, por mucho que mi madre sea como una amiga, sentía verguenza, y más sabiendo como es Renée con esos temas... Prefería no contarle nada de temas amorosos.

Cuando terminamos de cenar, recogí la mesa y Renée se ofreció a fregar los platos , por lo que yo saqué a Roxy a dar un paseo por los alrededores de mi casa, para irme familiarizando con el "terreno". Mientras paseaba pensaba en todo lo sucedido en el día de hoy, me lo había pasado muy bien en la playa; todos eran simpatiquísimos. Instintivamente, mi mente se desvió hacia Seth, pensé en él, en su sonrisa, en sus ojos, en su forma de hablar, de tocarse el pelo cuando no sabía explicar algo con exactitud… hacía poco que lo conocía, pero era como si lo conociese de hace mucho. Algo estaba creciendo dentro de mi, algo que no sabía lo que era, pero que parecía ser amor….

Seth POV

Justo cuando dieron las once, Leah y yo llegamos al bosque que rodeaba la casa de Christine, allí ya estaba Jacob, vigilando la casa de Christine.

-He dado un rodeo por todo el perímetro pero no he encontrado huellas recientes, he seguido el rastro hasta Port Angeles, ahí acaba.- Dijo Jake

- Entonces, ¿ qué haremos?- Preguntó Leah

- Deberías intentar entrar en su casa, prioritariamente en su habitación, a ver si ahí también está el olor. Y con disimulo preguntarle si le falta algo, o… no sé.- Murmuró Jake , consternado. – No sé quién puede ser, pero todo esto me pone muy nervioso. La última vez que ocurrió algo así la cosa no acabó del todo bien…

Me quedé recordando… yo no era un licántropo cuando ocurrió eso pero me lo habían contado los de la manada. Y me tensé, si algo le pasase a Christine… me culparía durante el resto de mi vida

-Ey ey, Seth. La culpa no sería tuya si le pasase algo- Intervino Leah, la cual había escuchado mis pensamientos. – De todas formas nada le va a pasar, nuestro deber es proteger a los humanos.

Le agradecí mentalmente, y entonces me acordé de algo, algo bastante importante.

- Oye Jake, ¿Bella sabe algo de todo esto? – Le pregunté. Me preguntaba cuál sería la reacción de Bella al enterarse de que tenía una medio-hermana.

- Por lo que Renesmée me ha contado, Edward se lo dijo y ella se quedó en shock, cosa que yo veo normal, imaginaros cómo sería que te dijesen que tu madre está en Forks, madre a la que no ves desde tu boda, ósea se, 15 años, y te enteras de que tiene una hija…- Asentí en mi forma lobuna, pero me quedé callado, mirando por la ventana, sólo había una luz encendida desde el ángulo que yo me encontraba, y ese ángulo captaba la ventana de la habitación que supuse que sería de Christine, por el olor que de ella salía. Mi corazón se aceleró al ver su figura a través de la cortina, estaría preparando cosas, pues iba de un sitio para otro. De un momento a otro, la ventana se abrió, y yo retrocedí un paso aunque sabía que sería imposible que me viese. La vi asomarse, ya con su pijama puesto y con una cola de caballo mal hecha. Se quedó mirando la luna, la cual hoy estaba llena, soltó un leve suspiro y pareció sonreír y deseé ser el motivo de esa sonrisa. De repente bajó la mirada y me pareció ver que posaba sus ojos sobre los míos durante unas milésimas de segundo. Echó un último vistazo a la luna y cerró la ventana y corrió las persianas.
Estaba enamorado de ella hasta las trancas, y tenía miedo de reconocerlo.