Capitulo 10: El Baile y la Playa
Al dia siguiente, Vi (Vivian) la insto a que no abriese la tienda y se la llevo de compras. Fueron a la peluquería, y le cambiaron el peinado.
No se lo aliso, se lo peino (si, consiguió dominar sus salvajes rizos) y le hicieron un moño, uno de esos que es como si te hicieras un moño y quedara además melena por abajo, lo que se dice un recogido para no tener pelos en la cara. Se fueron a una boutique, y estuvieron provandose vestidos el resto de la mañana y parte del mediodía, tanto, que el Sr. Todd bajo a preguntarle a Toby por la Sra. Lovett, temiendo que hubiese vuelto a estar llorando todo el dia en la habitación.
Pero ella había salido con Vi y no había vuelto aun. El Sr. Todd se sento en la tienda de pasteles, y espero y espero y espero hasta que dieron las 2:30 de la tarde, que fue cuando aparecieron, riendo, como si no hubiese nada malo por lo que preocuparse.
Nellie dejo las bolsas en la habitación, e invito a Vi a comer. Ella le ayudo con la comida y se sentaron, para sorpresa de Nellie, los cinco a comer.
El Sr. Todd estaba pensativo, pero no tenia la mirada perdida, ni esa mirada de odio eterno. Tan solo observaba.
Vi, Toby y Nellie hablaban alegremente, cuando el Sr. T dijo:
-¿Sra. Lovett?
-¿Si?-le miro extrañada, de que hubiese hablado-.
-¿Se va a casar con ese… tipo?
-(se atraganta) ¿C-c…Como?
-Nada…
Se levanto y se fue a la barbería. Ignoraron la pregunta y siguieron a lo suyo, aunque cada uno tenia sus propias preguntas.
-Esta muy guapa, Sra. Lovett-dijo con un sonrisa-.
-Gracias, amor .
-¿Entonces me quedare con la Sra. Brown?
-Llamame Vi, querido –le dijo la aludida-.
- Vale.
-Si, hijo, te quedaras con ella, iras a su casa y dormiras allí.
-Vale, jejeje, bueno, me voi a la cama, buenas noches –dijo mientras se levantaba y se iba a su sofá-.
-Bueno, Nellie, creo que es hora de que me vaya. Mañana vendre a por Toby a mediodía, Buenas noches.
-Buenas noches.
Se fue, y la dejo sola. La Sra. Lovett recogió la cena y se fue a la cama. Se puso un camisón y se metió en las calidas sabanas de seda blanca. Se prohibió pensar en el Sr. Que estaba encima de su habitación y se durmió, aunque algo abatida.
El Sr. Todd las había oído hablar, pero no las había escuchado. Se sentía un imbécil por haber preguntado aquello.
Bueno, al menos, me he ido a tiempo.-Pensaba.
Cuando la parte de abajo se quedo en silencio total, bajo. Cruzo la sala, con cuidado de que Toby no se despertara y entro a la habitación de la propietaria. Estaba en la cama, con un camisón rojo de manga francesa y un peinado que se debía de haber hecho aquella mañana con Vivian.
Se acerco, y se sento en el borde de la cama. Alli estaba, tumbada, indefensa. Su pelo le caia suavemente por los hombros, por unos descubiertos hombros. Dormia plácidamente, nada parecía perturbar sus sueños, y sintió la necesidad… la necesidad de besarla…
No sabia porque, y no le parecía bien. Ella no sabia lo que el iba a hacer, no iba a defenderse – a no ser que se despertara –y tampoco iba a inmutarse.
Pero el lo hizo, se fue acercando despacio, muy despacio, pero ella, puede que solo fuera un auto-reflejo, pero se dio la vuelta, dejando un beso en la mejilla. Puso una sonrisa, pero en sueños, y no se despertó.
El se fue, algo cohibido por la acción, pero no dejo que se notara en su rostro. Al salir de la habitación y cerrar la puerta detrás de el, vio a Toby de pie, con la manta en la mano.
-Miraba si dormía. –dijo el en un susurro-.
El niño asintió con la cabeza y volvió a tumbarse.
El subió a su barbería, a pensar en lo que había hecho, por que o había hecho y para que lo había hecho; pero no encontró respuestas a esas preguntas y espero a un nuevo dia.
Amanecio, y la Sra. Lovett se levanto, preparo todo, a Toby, las tartas, el desayuno, la comida, abrió la tienda, atendió, trabajo en el sotano, atendió, cerro la tienda, y otra vez todo, con la única variación de que cerro una hora antes.
Se fue rauda a su habitación y se preparo con el nuevo vestido. Era de color dorado, con manga francesa y un generoso escote –como manda la tradición –se peino un poco, aunque aun le duraba el peinado del dia anterior y se puso el lazo dorado en la cintura, hizo un lazo por detrás y ya estaba lista(algún dia subiré un dibujo, ¡lo juro!). Tan solo esperar.
Alan se presento puntual. Saludo a Toby y se fueron en un carruaje al baile.
Fue media hora en la que charlaron alegremente, sin prejuicios o vergüenza, como amigos.
Llegaron, era un edificio alto, de fachada blanca, era bastante majestuoso. Entraron y se encontraron en una gran sala, con un escenario y varios pisos, una sala de fiestas.
Nellie no se lo paso nada mal. La verdad, es que lo paso genial, conoció gente y sus sonrisas no fueron fingidas como ella pensaba que serian, eran puras. Despues de presentar a Nellie a varios amigos, alagar sus pasteles y conseguirle algunos clientes, se sentaron a cenar. Pero aun no se había acabado, quedaban dos sorpresas.
Subio un señor al escenario, y se puso delante del micrófono. Parecia el organizador de la fiesta.
-Bueno, gracias a todos por venir, pero antes de empezar el final de la fiesta, quiero presentaros a la acompañante de mi viejo amigo Alan, Eleanor Lovett. ¡Suba, Sra. Lovett!
Sonrio tímidamente y apoyada por sus compañeros de mesa (estaban divididos en mesas de 6), subió al escenario.
-Ella es la propietaria en un pequeño negocio en Fleet Street. A pesar de ser inglesa y de sus costumbres –paso un brazo por su espalda, pero no de "esa" forma –mal pensados- si no en forma amigable- a acompañado a Alan a nuestra pequeña velada, ha sido muy generoso por su parte, a parte de que a todos nos ha caído bien –risa general- asi que sugiero un aplauso para esta valiente mujer que se ha presentado aquí sin conocer a nadie por la promesa a un amigo.
(Aplauso)
Pero, no todo es perfecto. Ella sonreía tímidamente, pero sin querer, miro a la puerta. En ese momento entraba el bedel Banford. Aquel gordo infame. Cambio su rostro y bajo a toda prisa, se agacho a lado de Alan y le susurro:
-Vamonos, por favor.
-¿Qué pasa? ¿Si aun no hemos terminado el…?
-Por favor, luego te lo explico.
-Esta bien, esta bien. Te lo mereces. –Se dirige a la mesa- Señores, lo siento, pero hemos de irnos, tengo que cumplir una promesa.
Salieron, afortunadamente el Alguacil no la vio, asi que ni se dio cuenta.
Fueron en carruaje a la playa. Ya era medianoche. Por el camino le explico que tenia unos rifirrafes con el Alguacil y que lo había visto, y que prefería que no la viese.
Pasearon por la playa varias horas, y al final ella acabo durmiendo en su casa, pero en una habitación aparte.
