Nos quedaba la última semana para las vacaciones, estábamos en la hora de entrenamiento. Me motivaba el pensar que al terminar esta semana y ordenar el gimnasio seria libre por dos semanas. Bokuto había hecho numerosos planes para esas dos semanas, de antemano le dije que no pensaba practicar a diario con él. El me contesto que entonces entrenaríamos día por medio, y ahí fue cuando me di por vencido y acepte lanzando un suspiro.
Estaba guardando los balones y demás cosas junto con Aline. Ella estaba callada y yo también, pocas personas se habían quedado a ordenar.
- Akaashi-senpai, ¿usted me odia? – levante de la vista de inmediato. Ella estaba parada detrás de mí, y detrás de ella estaba la puerta de salida.
- Claro que no – comenzó a acercarse y yo retrocedía, la habitación estaba oscura y solo entraba un poco de la luz del gimnasio. Mierda. Se a lo que ella quiere llegar y yo debo evitarlo.
- Entonces ¿Por qué se aleja? – es rápida. Antes de darme cuenta ya estaba a un solo paso de mí.
- No veo la necesidad de estar más cerca – estoy sonando más serio que de costumbre y cortante pero al parecer a ella no le importa.
- Pero yo si quiero estar más cerca. Akaashi-senpai, usted me gusta – demonios. No te declares de esta forma por favor.
Y ahí paso lo que menos quería que pasase. Ella mostrando sus dotes de rapidez se lanzó y me beso. De inmediato la tome de los hombros y la aleje lo que más pude. Ella me miraba fijamente y con satisfacción, de seguro sentía que era todo un logro. Le dedique una mirada severa.
- ¿akaashi? – no. No ahora por favor. La voz de Bokuto me llego desde la puerta, pero lo peor es que no era su voz normal. Esta sonaba herida, confundía y algo quebrada. Algo en mi interior se movió de inmediato.
Levante la vista y ahí estaba el. Sus ojos estaban abiertos a más no poder y notaba como estos brillaban con intensidad. Todo su rostro era una mueca de dolor. Era como ver un pequeño animal herido. Podía ver como su cuerpo temblaba un poco y lentamente retrocedía. Pasaba sus ojos de mí hacia Aline repetidas veces. Me di cuenta de que aun la tenía tomada de los hombros, la solté y me aparte.
- Bokuto-san no es lo que – él se fue corriendo. Maldije de muchas formas en mi mente. Pase por el lado de Aline y me dirigía hacia la salida pero esta comenzó a hablar. Pare en seco.
- Así que, era verdad que estabas con Bokuto-senpai – guarde silencio – pero aun así no me daré por vencida – me gire y me acerque yo esta vez a ella, tenía una mirada retadora y casi podía verme reflejado en sus ojos.
- Lo lamento, Aline-san pero mi novio es Bokuto-san. Debo rechazarte – no espere a que me contestara, me gire y me aleje a paso rápido, debía encontrar a Bokuto sin importar que.
Desde que sucedió este incidente con Aline que siento un constante dolor molesto en el pecho, algo profundo que cada vez se hace más y más fuerte. El rostro de Bokuto completamente herido por la escena se repetía numerosas veces en mi cabeza. Pregunte a cada persona que aún quedaba del club sobre el paradero de Bokuto pero nadie sabía nada. Solo que había recogido sus cosas y corrido hacia la salida.
Me disculpe con los presentes y fui a buscar mis cosas, Bokuto no pudo haber ido a ningún lugar que no conozca. Me cambie rápidamente y salí en su búsqueda.
Busque en cada rincón de la escuela y no había ni rastro de Bokuto. Eso era malo, pues, mientras más solo pase en ese estado, mas crecerá una película mental de lo que acaba de suceder. Además, no quiero volver a verlo de esa forma. Estaba acostumbrado a sus ataques emo pero eso no era un drama cualquier como los que hace en la cancha. Estos eran sus sentimientos de verdad. Dañe sus sentimientos seriamente, nunca lo había visto así, por lo tanto, no tengo idea de cómo ira a reaccionar o que ira a hacer.
Comencé a buscar por la ciudad. Lugares que el frecuentara, algún café o puesto de comida, pero no lo encontré. Ya se estaba haciendo de noche y comencé a desesperarme. Las calles cada vez estaban más vacías. Lo llame un sinnúmero de veces, pero su celular estaba apagado.
Corrí hasta su casa. Nunca antes había estado allí, solo había pasado por afuera, ni siquiera conocía a los padres de Bokuto. Me acerque y toque el timbre de todas formas. Su casa estaba pintada de blanco con detalles en madera. Su jardín estaba bien cuidado y lleno de flores de diferentes tipos. Si no estuviese teniendo un dolor tan grande en el pecho como si me arrancasen algo de allí, me hubiese detenido a mirar esas flores mejor. Estaba jadeando del esfuerzo que era correr por toda la ciudad.
Nadie salió de la casa de Bokuto. Suspire y comencé a llamarlo de nuevo, no me contesto. Baje mi brazo aun con mi celular en la mano y camine hacia mi casa, cada vez hacia más frio pero el cielo estaba despejado. Era increíble que la naturaleza estuviese esa noche tan hermosa pero aun así yo estuviese sintiendo tanta culpa por dentro que no podía apreciarla como se debe. No quiero ni imaginar cómo debe estar Bokuto siendo que él era del tipo que me contestaba las llamadas antes de que terminara de sonar el primer timbre.
Mi celular comenzó a vibrar. Mire la pantalla rápidamente para encontrarme con que era una llamada de mi madre preocupada. Le invente una excusa y me apresure en llegar a casa.
Luego de la cena, y de haber actuado frente a mi familia como si nada pasase, subí a mi cuarto y me recosté sobre mi cama. Tenía la luz apagada y así quería dejarla. Me preguntaba una y otra vez sobre el paradero de Bokuto. tal vez este con Kenma y Kuroo. Es el único lugar que se me ocurre. Intente llamar a Kenma pero este ni ahora ni nunca ha contestado ninguna llamada a menos que sea de Kuroo.
Luego paso por mi cabeza llamar a Kuroo. No sabía si sería una buena elección. Decidí que sería mejor solo mandarle un mensaje para saber si Bokuto estaba con él y si este se encontraba bien. Y así lo hice.
Kuroo me contesto de inmediato. "Bokuto está hecho un desastre en mi habitación, Kenma intenta calmarlo sin resultados. Será mejor que le des un poco de tiempo para que se calme y luego hablar con él. Sea lo que sea que le hiciste fue algo que le dolió, jamás lo había visto así"
Me alivie un poco al saber que Bokuto estaba con esos dos. Pero sentí como si una avalancha pasara sobre mí al volver a leer la frase "sea lo que sea que le hiciste fue algo que le dolió, jamás lo había visto así" leí de nuevo la frase. He hecho algo horrible. Debí haber parada a Aline pero aun así actué muy lento. Entonces vi sorprendido como unas gotas caían sobre la pantalla de mi celular.
El transcurso de lo que quedaba de la semana fue algo horrible. Bokuto no contesto ninguno de mis mensajes ni llamadas. No me paso a buscar en la mañana para caminar juntos hacia la escuela, como solíamos hacer. En cada receso entre materias salía a buscarlo a su salón pero este no estaba o pedía a algún compañero que lo cubriera diciendo que no estaba simplemente.
En la hora de almuerzo lo vi por fin en la azotea junto con el resto del equipo. Y la imagen que tuve suya hizo que se me formase un nudo en la garganta y el estómago. Bokuto estaba serio, se notaba bastante triste. Sus ojos estaban enrojecidos y evitaba mirarme a los ojos. Él nunca me evitaba la mirada, no de esta forma.
Me senté, junto con mi almuerzo, donde siempre solía hacerlo, pero Bokuto no lo hizo. Se sentó lejos de mí casi en la otra punta del grupo, comió rápido y se fue. No dijo ni siquiera una palabra. El resto del equipo hablaba como siempre intentando hacer como si no supiesen nada y no incomodarnos más de los que ya estábamos, pero a metros de distancia notaba que ellos habían notado hace mucho que había pasaba algo entre nosotros.
Sin embargo, ninguno pregunto nada.
Yo ni siquiera abrí mi almuerzo. No podía comer con ese nudo. Me levante, me disculpe y me fui rápidamente en busca de Bokuto. Me costó encontrarlo, había incluso entrado a su salón para buscarlo y al ver que efectivamente no estaba continúe buscándolo.
Estaba por terminar la hora de almuerzo y por fin lo había encontrado. Estaba acostado en el pasto bajo unos árboles que están tras la escuela. Miraba el cielo. Me acerque, el noto que era yo sin embargo no hizo nada. Me senté a su lado y comencé a pensar en que palabras usar a continuación.
- Bokuto-san – comenzó a sonar el timbre que daba por terminado el almuerzo. Que oportuno. Bokuto se puso en pie, continuaba sin mirarme a la cara.
- Lo siento akaashi – no te disculpes tú. Soy yo el que tiene que dar explicaciones y pedir perdón de rodillas.
Él se fue caminando y yo me quede allí en el pasto. Me acosté en este, ya poco me importaba el llegar tarde a la próxima clase o siquiera el asistir. Lo más seguro es que me quedara allí en el pasto lamentándome y quejándome constantemente sobre un error que fue netamente mío. Por estúpido.
Me quede dormido allí. Me despertó el sonido de la campana qua anunciaba el fin de las clases de ese día. Me levante y fui por mis cosas para dirigirme al gimnasio.
Bokuto simplemente me ignoraba. Durante el entrenamiento jugo tan bien como lo hacía normalmente pero no me dirigió ni la palabra ni la mirada. Decidí dejar de insistirle por lo menos durante el entrenamiento. Pero, al terminar con solo llamar a Bokuto este solo se alejó y se fue.
- Déjale su espacio – me dijo Konoha que había sido testigo de toda esa escena. Curiosamente Konoha siempre es la persona que me aconseja y ayuda.
- Supongo que eso tendré que hacer
- Es primera vez que lo veo así
- Una faceta completamente nueva que todos desconocíamos.
- Ahora sabemos cómo es la faceta "corazón roto de Bokuto" – me sentí mal ante esas palabras pero no podía reclamar nada, porque, efectivamente eso había sido lo que hice.
Aline era otra testigo de lo que había pasado pero actuaba perfectamente como si nada. Como si no tuviese idea de que había sucedido. Como si ella no fuese la causante de todo. No la culpo completamente, también fue en gran parte mía. Pero aun así me irrita un poco el solo verla.
Deje de insistir. Creo que ese fue otro error, uno tras otro. Debí haber continuado siguiéndolo, continuar tras él hasta que me escuchase, porque ahora pareciésemos que fuésemos nada. Pasamos de ser todo el uno para el otro, a tratarnos como desconocidos, como si no existiese el uno para el otro. Pero solo se veía así desde afuera porque con solo ver nuestras miradas se entendía que era todo lo contrario lo que sentíamos.
Termino la semana y empezaron las vacaciones.
Intente nuevamente llamarlo los primeros días de vacaciones. Nada funcionaba, fui incontables veces a llamar a su casa pero nunca abrían la puerta. Como si esta estuviese abandonada.
GRACIAS POR LEER.
