X ¿Quién es Magatsuhi?
La anciana toma un sorbo con tranquilidad de su té y deja escapar un suspiro ― la familia Kakera, o más bien el Clan Kakera es descendiente indirecto de aquella sacerdotisa.
―Es decir, de sus hermanos― completa Kagome
―Exacto, la historia de la perla y sus teorías llevan en nuestra familia por generaciones; lo que poco se conocía de ella, era relatado por la familia Higurashi. Se dijo incluso, que la próxima reencarnación de Midoriko sería de mi Clan y casualmente… soy yo.
"Eso ya lo sé" piensa la sacerdotisa ― por favor continúe, lo que yo quiero saber es algo relacionado con el capítulo 6
― ¿"El deseo correcto"? ― lo nombra casi por inercia― Eso quiere decir que sigue existiendo la perla ¿Quién es la amenaza?
―Magatsuhi
―No es una novedad que aquella parte siempre quiera hacer su voluntad, siempre que reencarna la Sacerdotisa este siempre escapa en busca de nuevas víctimas ―observa con detenimiento su taza de té casi vacía ― Solo fueron capaz de controlar el poder de esa parte 3 sacerdotisa: Midoriko, Kikyou y Kagome, la reencarnación de Kikyou… Dime muchacha ¿tienes alguna razón para destruir a aquella creatura sobrenatural?
―Podríamos decir que soy la nueva portadora de la perla de Shikon pero solo necesito saber de qué forma puedo pedir "el deseo correcto".
―Niña no nací ayer, se perfectamente que eres la reencarnación de Kikyou y nuestras almas tienen que fusionarse ―le explica sin tapujos― pero para eso necesitarás algo que encierre parte de mi alma, con eso bastará.
Kagome saca de entre sus bolsillos una perla falsa y se la enseña a la anciana― Si, esto servirá… niña, dame tus manos―ambas personas cerraron los ojos y un resplandor rodeó las manos de ambas reencarnaciones, cuando esta paro de brillar la anciana levanto sus manos para contemplar una perla de azul oscuro a celeste― Listo, solo necesitas purificarte y fusionar las almas, la de Kikyou la tienes por ser su reencarnación y ya tienes parte de la mía. Por favor― pausa la señora ― Libera mi alma para poder estar completa― ruega con lágrimas en los ojos― he esperado por ti décadas con la esperanza de que algún día llegaras y yo pudiera darte esta información, estaba escrito en el destino nuestro encuentro sacerdotisa Kagome…
―Señora Reiko…―le apenaba tremenda situación pero se notaba la aflicción de aquella anciana ¿Cuánto habrá sufrido por culpa de aquella batalla? ¿Cuántas desgracias habrá sufrido para que llegue a estos extremos?
―Falta poco para mi muerte, pero no será así a menos que la perla sea destruida… Soy la última de mi clan y con mi muerte la dinastía se habrá extinguido por completo. No habrá más perla de Shikon.
―Anciana Reiko… su sacrificio no será en vano― hace una reverencia para despedirse y se marcha del apartamento.
Tantas personas involucradas con aquella joya y sin oportunidad de ser feliz, si pensó antes que lo que le pasó era una desgracia y que la única que sufría era ella, pues estaba muy equivocada. Fue demasiado egoísta pensar que ella la única que cargaría con aquella responsabilidad ocultando la existencia hace siglos, si en aquel entonces le hubiera comentado todo esto a Inuyasha no estaría en estos extremos. Simplemente no midió las consecuencias y dejó que más personas se vieran involucradas. Pero ya no era tiempo de lamentos sino de soluciones; si era necesario, se tragaría su orgullo por donde mejor le quepa y uniría fuerzas con su actual "marido".
Tomó el primer taxi que consiguió y en poco tiempo llegó al apartamento de Inuyasha y Sesshomaru. Por suerte aún conservaba las llaves que Inuyasha le dio cuando se estaba recuperando del coma en el que entró, abrió la puerta despacio y se quitó los zapatos. Todo estaba intacto, como si nunca se hubiera ido de aquel lugar ¿se habrán ido todos? Fue a los cuartos, Sesshomaru no estaba, su habitación siempre estaba cerrada con llave cuando él salía; la habitación de Inuyasha también. Al contrario de las otras habitaciones, la que fue de ella en junio estaba abierta, con cuidado entró para encontrarse con un cansado hanyou durmiendo en su cama.
Se veía tan tierno durmiendo así, se acomodó junto a él y quiso respirar su aroma. Podía sentir los acelerados latidos del corazón de él y su respiración arrítmica, era extraño su corazón parecía más al de un anciano con enfermedad coronaria que un hanyou cuya resistencia era característica porque era mayor a la de los humanos. Por un momento se puso a pensar en aquellas palabras que le dijo ese día "deseo que te mueras" nunca lo dijo en serio, estaba tan molesta que descargó toda su ira e impotencia acumulada en 500 años sin tomar en cuenta el cambio que han tenido ellos dos… no importaba lo que sucediera, no le deseaba la muerte… nunca lo haría, si el moría ¡No! no quería imaginarse una vida sin él respirando su mismo aire… sería más vacía que una vida eterna alejada de aquel mitad bestia que la odiaba… Su relación últimamente era entre amor y odio; sinceridad y mentiras; complicidad y secretos… Ya no era algo más que un "te amo" u "quiero compartir mi vida contigo", la confianza entre ellos nunca se rompió a pesar de los años; aun enamorado de Yuki, el confiaba en ella más que su antigua esposa y su amistad nunca cambió; cuando ella despertó confío en que ciegamente en que el la ayudaría a recuperar sus heridas y aun así siempre fueron de fácil conversación.
Ella nunca dudo en que el dejaría de protegerla, por mucho que se negara y el nunca dudaría en que ella dejaría de amarle y de permanecer a su lado en la adversidad, sino ella nunca se hubiera quedado en la época antigua con la perla en sus manos, exponiéndose a ser descubierta en cualquier momento.
Aun lo amaba ¿Para qué engañarse? Primero, hablaría con Hojo y aclararían todo. La relación entre ella y el hanyou era mejor dejarlo de ese tamaño, no ser herida ella y menos él… era lo mejor para los dos.
Besa su frente―Te amo, pero no puedo permanecer a tu lado ―susurra a sus oídos para retirarse de aquel lugar.
Al cerrarse la puerta, el hanyou abre los parpados y esboza una sonrisa ― Yo también Kagome…yo también…
A la mañana siguiente, sus fuerzas se habían renovado su cuerpo tenía más fuerza y podría continuar. Se acercó a Sesshomaru, este le entregó una taza de café y una carpeta.
― ¿Qué es esto?
―El informe de Kouga y Ayame― le informa probando su taza de café― y un aderezo, ya lo leí y créeme. Te será interesante
Entra a su despacho y se sienta para abrir la carpeta que contenía material importante para la investigación. Habían fotos del joven cuando estaba en la secundaria y en la academia militar, lucía muy diferente… Su semblante cuando estaba con Hikari era pura alegría pero en la base parecía un hombre maduro y decidido. Hojea su historial y todo en orden.
"Nombre: Takashi Apellido: Taira, edad: 29 años, Estado civil: Soltero, Fecha de nacimiento: Marzo 8 de 1985, Fecha de reclutamiento: Febrero 29 del 2004…"
― ¡Feh! Basura, parece Santo…
"Historial de buena conducta, líder de escuadrón a los 20 años…" Mucha información (autodefinida por Inuyasha "basura"), busco sus notas eran excelentes, historial delictivo ninguno, ni multas de tránsito, viajes extraños (solo las misiones a donde mandaban a los soldados), su ultimo pasaje comprado fue hasta Tokyo y era de hace una semana cuando este volvió… ¿Será que se estarán equivocando de persona? ¿Qué diablos quería decir Sesshomaru con "aderezo"? Todo lo que encontró era irrelevante. Del cansancio se froto la cara y el cabello de la exasperación, se froto la sien a ver si mejoraba el dolor de cabeza pero nada; al final, prefirió levantarse y servirse una taza de café pero al levantarse la carpeta se resbala y caen todos los papeles al suelo.
― ¡Diablos! ― expresa malhumorado, ahora tendría que recoger todo. Se agacha para tomar primero los papeles que eran los que más fácil se pueden ensuciar y cuya información era más fácil de perder, luego siguió por las fotos…. ¿habían más fotos? Intentó mirarlas con detenimiento haber que conseguía hasta que…. ¡No puede ser!...
Corrió hacia el teléfono celular y marcó a la casa de Jinenji…
―mmmm…. ¿Diga? ― contesta con voz pesada
―Jinenji ¡Soy yo!
― ¡Si Inuyasha, ya sé que eres tú! ¿No podrías llamar a una hora menos inoportuna? Acabo de llegar de guardia ―contesta con fastidio
― Lo siento, pero es un asunto de vida o muerte… dime ¿conseguiste la información?
―Una parte, la otra la tiene Kohaku en sus manos ―el hanyou toma su Tableta y comienza a dirigir con sus dedos los archivos donde tiene almacenado la información ― Te la envió al correo ¿De acuerdo?
―Ok, gracias ¿Algún dato en especial?
―No, creo que solo medalla de honor o algo así. Le salvó la vida a un cadete hace uno años, recibió una herida por arma de fuego pero solo se incrustó en el deltoides. Nada relevante, en cambio el cadete si quedó gravemente herido por unas bombas y quedó con quemaduras de segundo y tercer grado.
―Ya me llegó, gracias por el dato Jinenji. Adiós
― ¡Gracias por dejarme dormir Inuyasha!―expresa con sarcasmo para luego colgar
Su celular a veces era molesto, y en ciertas ocasiones prefería mil veces ir personalmente viajando de aldea en aldea recogiendo información valiosa, pero en este preciso momento agradecía a todos los dioses por haber creado a Alexander Graham Bell, Martin Cooper y a las empresas inventoras de los Smartphones que inventaron aquella tecnología capaz de tener acceso rápido al internet por medio de los celulares. Abrió el correo y agrandó la imagen de la pantalla, al principio era la misma información basura "tipo de sangre O-; historia de dengue, varicela, sarampión, viruela, parotiditis, etc." Lo usual, seguido de las operaciones quirúrgicas "extracción de bala en músculo deltoides por lesión con arma de fuego a larga distancia", "ruptura limpia de radio derecho a los 16 años" ¡Qué bien! ¡Más basura! Pero no era suficiente, necesitaba confirmar sus sospechas con urgencia… Sino, mucha gente estaría en peligro…
―Anciano Myoga
La pulga salta de mueble en mueble hasta llegar al cuello de Inuyasha ― Dígame amo
―Quiero que extraigas sangre del cuerpo de Takashi y un cabello ―le ordena secamente― También quiero que lo extraigas de este sujeto― le muestra la foto del personaje a Myoga
―Pero amo ¿Esta seguro?
―Sí y no te confundas Myoga, ese material es muy importante― la pulga salió de aquel lugar para cumplir su misión dejando al ojidorado muy preocupado. Si de algo estaba seguro, la investigación la tendría que llevar ahora el mismo en sus manos…
19 de octubre…
Kagome en la mañana hizo lo acostumbrado: abre el negocio, saluda a Nami y a Hikari, arma los ramos y se queda hablando con Inuyasha. Venia más seguida ahora que eran "pareja" aprovechaban para conversar con Takashi y nada, aun no conseguían nada ¿Y si preguntaba sobre su vida en el ejército? Eso podría ser de ayuda.
―Takashi, dime… Hikari me contó que tú le enseñaste a acampar en los bosques. Supongo que eso te ayudo bastante en el ejército ― comenta con curiosidad la azabache, el ojidorado la miró de repente y ambos sonrieron en complicidad, en definitiva sus mentes estaban conectadas…
―Pues sí, aunque a veces no teníamos nada para comer― comienza a relatar― cuando llovía nuestros refugios se mojaban y solo nos protegían los cascos de algunas gotas de lluvia, pero no te protegían de una Neumonía o de una herida infectada. Era crudo… ― cerraba los ojos temblorosos― veía mis camaradas morir descuartizados, heridos por bala, devorados por animales, deshidratados, por quemaduras, por plomazos a corta y larga distancia, desangrados… se sorprenderían las formas en las que puede morir un ser humano en plena guerra…― los ojos de Hikari se llenaban de lágrimas ante su historia, Inuyasha y Kagome estuvieron acostumbrados tantos años a esos ambientes, que no necesitan utilizar la imaginación… Lo sabían de primera mano. Ahora son vagos recuerdos ― Solo un amigo pude salvar y este estaba totalmente quemado y cuando lo vi hace poco me llene de alegría de verlo como eran antes. Supongo que debió haber conseguido a los mejores cirujanos del mundo, porque no le quedó ni una sola cicatriz… ― justo cuando Inuyasha iba a preguntarle algo más, el joven divisó su reloj y se alarmó ― ¡Cielos me tengo que ir! Hasta luego Hikari ― le da un corto beso y sale corriendo dejando en stand by aquella pregunta.
Kagome mira de reojo a Inuyasha nerviosa, ya eran las 13:00 y no se iba ― Inuyasha, "querido" ¿no crees que deberías irte a casa?― No quería que se fuera, pero tampoco lo quería cerca y si no se iba se iba a volver loca.
― ¡Feh! ¿Para qué Kagome? Si de todas formas dentro de unas dos horas tendré que buscarte
― ¡Por eso lo digo! ¿No tienes cosas importantes que hacer? ―insinúa la joven para que se fuera de una vez y por todas.
― ¿No me digas que vas a verte con tu amado "Hopo"? ― se burla celoso hasta la medula
― ¡Es Hojo! ―corrige nuevamente― ¡Y no! ¡No me voy a ver con Hojo pedazo de idiota! ¡Te recuerdo aún tenemos cosas por hacer en estas semanas y yo también tengo trabajo que hacer! ― Ese estúpido se estaba aprovechando de la farsa para celarla, pero no se quedaría así.
― ¿Y a ver qué es tan importante?
―No es de tu incumbencia
La toma del brazo con fuerza ― al contrario, todo lo relacionado a ti me concierna… así que ¡escupe!
Si él quería guerra, pues la tendría― ¡Abajo!― las amigas se Kagome se acercaron extrañadas a observar a Inuyasha que se encontraba tirado en el suelo
― ¡Kagome como lo hiciste! ¡Le dijiste abajo y el cayó al suelo! ― dice atónita Nami… ok… esto no era nada bueno, tenía que pensar algo rápido sino la explicación duraría más que su invento.
―Yo no le dije abajo… ―piensa rápido― le dije…. ¡Atajo!
― ¿Atajo?
―Sí, si claro un atajo. Como él me estaba diciendo que dijera lo que estaba pensando, le estoy diciendo que estoy buscando un "nuevo atajo" hacia el templo donde voy cada cierto tiempo ― intenta explicar la excusa más rara e indefendible del mundo ― Inuyasha se cayó por pura coincidencia ¿verdad Cariño? ― el hanyou levanta la mirada y solo emite un quejido, aprobando su antítesis ― ¿Lo ves?
―Me hubieras dicho del "Atajo" antes ¿Para qué necesitas un "Atajo"?― dice el hanyou en clave traduciendo a "¿Para qué demonios me mandas al Suelo Kagome?"
―Los "Atajos" son muy necesarios… sobre todo cuando los pequeños de cerebro no pueden ver ¡más allá de su ombligo!
Ok, esto es la guerra ― Pues la gente de "mente corta" no serían así, existiendo gente ¡orgullosa, testaruda, cínica, caprichosa, desconfiada, malagradecida y malcriada!
― ¿Cómo me llamaste? ― cuestiona furiosa la sacerdotisa
―Malcriada ― deletreo cada palabra para que le grabara muy bien en la memoria― ¿Y qué quiere decir con "más allá del ombligo"?
―Creo que el nombre debería ser "Engreído"
― ¡Malcriada! ¡Niña malcriada!
―Engreído
― Malcriada
―Engreído
― Malcriada
―Engreído
― Malcria….
― ¡Basta! ― Grita una obstinada Hikari. Debía admitir que le daba risa esta situación, pero esto ya era insostenible. Necesitaba hacer algo por los dos y rápido ― ¡Los dos parecen unos niños de Kinder! ―ambos bajan la cara avergonzados ―Ustedes son novios y si se siguen peleando, a este ritmo terminarán más rápido de lo que volvieron… Así que quiero reconciliación ¡Ya!― Sentencia lo último fingiendo molestia.
―Lo….lo….lo…―tenía que tragarse el orgullo, pero si el hanyou lo hacía también ella― lo lamento…― se limita a decir sonrojada hasta las orejas
Inuyasha inhala profundamente para imitar el acto de la joven― Yo igual…
―Bien, ahora bésense
― ¿Qué? ― dijeron al unísono
A Hikari no la engañaba nadie, sabía perfectamente que esos dos no estaban juntos, solo necesitaban un empujoncito ― claro… de lo contrario no sería una "reconciliación"
Los dos se dieron un beso de cachete, pero no era suficiente para Hikari ― ¡Eso no se vale! ¡En la boca!
―Es que… ¡no me cepille los dientes! ― excusa la sacerdotisa
―Y Kagome odia cuando como cosas con ajo, y no tienes idea cuanto ajo tenía el ramen que desayuné― le siguió en las excusas
― ¡No me interesa! Cuando hay amor, hasta el peor aliento huele y sabe a Gloria ―Sentencia victoriosa… ¡Diablos!
No querían besarse, se amaban con locura pero el orgullo era un crudo enemigo. Los dos se acercaron y se dieron un corto y fugaz beso ― ¡Ya! ― dijeron ambos
― ¡No, no y no! ― Por todos los cielos, no existen dos personas más testarudas… son el uno para el otro. Los dos se alejaban y ella necesitaba hacer algo o sino esos lo lamentarían el resto de su vida. Hikari le metió el pie a Kagome… todo ocurrió tan rápido que ni se dio cuenta en que momento Inuyasha la salvó de caer al suelo y bueno al poco tiempo estaban besándose con Frenesí.
No querían que parara estas sensaciones, el tiempo se detenía y sus bocas danzaban, la gente caminaba y se perdía mientras sus lenguas jugaban, se aferraban a sus cuerpos para solo gobernar el amor. Un amor que no entiende de impulsos, jugarretas románticas ni de caretas… era espontaneo, Era sincero…
Ambos se separaron por falta de aire, ya las dos jóvenes se habían ido. No se atrevía a verse a los ojos ¿Con qué cara después de lo sucedido? En un momento le decía que se muriera y al otro no quería que se marchara… Ya no sabía qué hacer, aquella barrera que creo de protección en un solo roce el ojidorado la derrumbó por completo, se sentía indefensa ante sus caricias y su boca… solo él podría ser el escudo que la pudiera proteger de cualquier mal, su antídoto ante el veneno de la discordia y el orgullo.
Se fueron en el carro sin hablar hasta la casa de Kagome, Inuyasha le abrió la puerta y ella partió antes de que el pudiera decir algo.
―Kagome ― Grita para que la chica se detenga, la azabache quedo detenida en un escalón del templo ― quiero que sepas que no me arrepiento de lo que sucedió el día de hoy en la floristería ― Kagome permanecía en silencio― sé que te hice mucho daño y que nunca me perdonarás, pero quiero que sepas que no importa lo que pase en después del 23 de octubre, siempre estaré para protegerte ― la chica se voltea extrañada ¿Qué quiso decir con eso? Esta baja de las escaleras hasta quedar frente a él y plantarle una cachetada.
Su mano le dolía por el golpe que le dio al hanyou― no me interesa que hagas con tu vida, pero te recomiendo que después de que hayamos derrotado a Magatsuhi te alejes de mi vida― el frio atravesaba la piel y podía percibir las gotas de lluvia que caían en su rostro― No quiero volver a verte en lo que me quede de vida cuando sea mortal nuevamente ― dicho esto la joven corre hasta el templo lloviendo más fuerte, dejando a un mojado hanyou con una marca roja en su mejilla.
Pero no se quedaría con los brazos cruzados, esta situación de perros y gatos a solas no era buena, sin importarle que le vieran de un salto llego a donde se encontraba Kagome ― ¿Y si hacemos una tregua?
Continuará…
Hola chicas ¿Cómo están?
Aquí hay un comentario que quiero aclarar sobre la anosmia…
La anosmia oculta la esencia característica de cada persona, como la fuyoheki oculta el aura demoniaca característica de cada ser sobrenatural.
Tranquilas que esto es solo un desliz, las cosas no van tan simpleeesss para el señorito Inuyasha. Todavía existen muchos secretos ocultos e incógnitas que les invito a pensar y a descubrir, las pistas están presentes y ya falta poco para descifrar este misterio…
Y si de casualidad se preguntaron si Sesshomaru se va quedar solito, ¡olvídense! Cada oveja con su pareja, el también tendrá alguien a quien amar….
Sin más nada que decir, me despido
Bye
