Hola queridos lectores aquí Halsenbert una vez más con un nuevo capítulo de Moonbeam.
Bienvenidos a este nuevo capítulo espero lo disfruten, es posible que las cosas comiencen a ponerse un poco obscuras a partir de este capítulo, sin embargo no será siempre de esa forma. XP
Y sin más preámbulos, lean y comenten.
Nota del autor: MLP no me pertenece así como tampoco sus personajes, los personajes y OC's de esta historia pertenecen a sus respectivos autores, la presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único objetivo de entretener.
Advertencia: El presente capítulo contiene violencia explícita, gore y escenas se sexo, se recomienda discreción por parte del lector.
Moonbeam
Capítulo 10 – Scythe of Death.
-Que así sea- dijo el rey Sombra concentrando su poder, su irritante sonrisa plasmada en su rostro.
La alicornio índigo cargó contra el rey Sombra, el filo de su espada apuntando al corazón de su enemigo.
El cuerpo del rey Sombra se oscureció en un color negro profundo, sus ojos despedían un brillo verdoso intenso, sus pupilas habían cambiado a un color rojo como la sangre y despedían un vapor purpura, mientras las sombras lo envolvían haciéndolo crecer varias veces su tamaño original. La princesa de la noche embistió a su contrincante a toda velocidad adentrándose en el cuerpo del rey que ahora estaba completamente formado por sombras.
En un parpadeo Luna se encontró envuelta por la oscuridad, sintió de un momento a otro como su magia desaparecía de golpe, perdiendo el agarre que esta tenía sobre la empuñadura de su espada.
Sintió como si su mente de pronto se separara de su cuerpo perdiendo total control de su vuelo mientras sentía como sus nervios se desconectaban de cada rincón de su cuerpo al tiempo que su ser atravesaba por completo el cuerpo de su enemigo.
-Es una lástima- comentó el rey sombra con pesimismo, mientras recuperaba su forma física.
La princesa de la noche cayó pesadamente al suelo, su cabeza impactando primero contra el suelo de cristal, lo que causo que su casco saliera volando fuera de su cabeza. Intentó ponerse en pie por puro instinto, pero sus cascos apenas le respondían. Le costaba trabajo respirar a causa de la presión que ejercía su corazón contra su pecho. De pronto la mente de la alicornio índigo se puso en blanco y se vio envuelta por una profunda oscuridad.
La noche estaba en su pleno apogeo, toda Equestria dormía plácidamente cobijada por el hermoso manto de estrellas las cuales brillaban con más fuerza que nunca.
En la cima de la torre del castillo de las dos hermanas se encontraba una alicornio de pelaje azul oscuro, sus ojos de color zafiro miraban absortos el vasto infinito frente a ella.
Había pasado horas preparando este espectáculo con la firme esperanza de mostrar al fin a sus amados ponis la belleza que solo una noche como esa podrá traer consigo.
Había pasado días estudiando la mejor forma de ejecutar el impresionante espectáculo que estaba por iniciar, calculando cuidadosamente la mejor trayectoria y la cantidad de magia que debía imbuir en cada estrella del firmamento para asegurarse que los tiempos y movimientos de cada una fuesen perfectos. Pasó días y noches enteras trabajando para ejercitar el control de su magia con el único objetivo de lograr que el espectáculo pudiese durar lo más posible. Aún si ello terminaba por agotarla física y mentalmente, el solo hecho de imaginar los maravillados rostros que sus súbditos le llenaba de alegría y emoción, eso la incitaba a continuar esforzándose dia y noche hasta perfeccionar la ejecución del show.
Durante meses había pensado en una forma de atraer la atención de los ponis y mostrarles lo mucho que los amaba, anhelaba brindarles un regalo único, uno que no se pudiese comprar ni con las gemas más preciadas, uno que solo ella podría darles, un regalo por el que la recordarían de la misma forma que recordaban a su amada hermana.
Había probado de todo durante años, cada noche poniendo más empeño en encontrar nuevas formas de embellecer su hermosa noche para el deleite de otros. Y por Celestia que lo había conseguido, esta era su idea más maravillosa, su obra de arte, su más impresionante pieza de trabajo, una por la que había dado todo lo que tenía, una en la que había puesto todo su esfuerzo y dedicación, una en la que había tratado de replicar el enorme amor que sentía por sus súbditos y lo agradecida que se sentía cada día de ser su princesa guardiana.
Y sin embargo… y a pesar de todos sus esfuerzos, las calles permanecían desiertas, las casas tenían sus luces apagadas pero ni una sola alma fuera de su cama. Estaba segura de ello tras usar sus últimas reservas de magia para curiosear dentro de la sala de los sueños y averiguar si realmente sus ponis dormían o simplemente permanecían dentro de sus hogares en esperas del inicio del espectáculo.
Le bastó echar un vistazo dentro de la sala de los sueños, lo que vio la dejo sin habla, había gastado toda su energía esa noche solo para descubrir que ni un solo poni en toda Equestria permanecía despierto en ese momento.
Siendo sincera era casi media noche y rara vez algún poni se quedaba tan tarde despierto, pero esta vez esperaba que fuera diferente, después de todo se había asegurado de avisar a Celestia la noche anterior para que le ayudara a correr la voz y así preparar a cada poni para el hermoso espectáculo.
Entonces, ¿porque?, porque maldita razón no había nadie mirando el firmamento que tanto había tardado en preparar, por el que tanto se había esforzado. Que estúpida excusa tendrían esta vez.
La última vez, los pegasos solicitaron a Celestia el permiso de programar una tormenta durante la noche para reponer la falta de lluvia, habían considerado que gracias a que la noche tenía menos actividad poni que el resto del día sería la mejor candidata para asegurarse de que la tormenta no afectara las actividades del día a día del reino, lo que sin duda había molestado a la deidad de la noche. Sin embargo, la joven princesa decidió aceptar los términos por el bien del reino.
Anterior a eso, los unicornios habían causado un terrible error al equivocar las estaciones y terminaron por provocar que la princesa de la noche recortara parte de su tiempo para impedir que las frías noches de ese invierno afectaran en sobremanera la tierra, lo cual sin lugar a dudas la irritó en sobremanera, más sin embargo, supo mantener su máscara perfectamente ocultando su total desaprobación y termino por acceder a la petición de sus súbditos.
La noche que se convirtió en princesa de la noche, la misma noche que obtuvo su cutty mark, la alegría y el orgullo llenaron su corazón pues en ese momento supo lo mucho que podría apoyar al reino usando su magia para traer la noche tras el día. Ahora sin embargo ya no estaba segura. Una y otra vez se la pasaba cediendo a las peticiones más absurdas con el único objetivo de alegrar a otros ponys, siempre manteniendo su máscara firmemente en el rostro y conteniendo sus inconformidades, irritaciones y molestias. Siendo sincera no sabía realmente cuanto tiempo podría seguir así antes de pegar el grito al cielo. A pesar de todo era perfectamente consiente que parte de su trabajo como gobernante consistía en velar por el bienestar de otros antes del propio.
Su mirada se dirigió a una pequeña estrella situada cerca de su hermosa Luna, esta comenzó a despedir un tenue brillo mientras iniciaba su trayectoria.
"Ya es hora" pensó para sí.
La pequeña estrella aceleró el paso cruzando el cielo nocturno en cuestión de segundos seguida de una segunda estrella, luego otra y otra más. En poco tiempo cientos de miles de estrellas comenzaron a surcar los cielos nocturnos, su brillo era tal que iluminaban la tierra a su paso creando estelas de luz que surcaban el firmamento a toda velocidad.
Sintió sus mejillas humedecerse, mientras miraba fijamente el espectáculo a solas en el balcón. Ni siquiera tenía fuerza para impedir que sus lágrimas brotaran cual pequeñas perlas, cayendo silenciosamente sobre su pelaje índigo. Cada una brotaba formando una lluvia tan silenciosa como la que se producía en su hermoso cielo nocturno.
El cansancio se había apoderado de ella, pero aun así pudo escuchar un llanto enmudecido, simplemente decidió ignorarlo, estaba demasiado cansada como para que le importara. Sintió un intenso dolor en su pecho, como si un objeto la traspasara de lado a lado. Tampoco le tomó importancia. Mantuvo su mirada en el firmamento observando su obra maestra en total soledad. El sonido del llanto se intensificó, pero continúo sin prestarle atención. Después de todo si nadie se preocupaba por ella, porque cascos ella debería preocuparse de alguien más.
"No son más que unos malagradecidos" pensó encolerizada.
El cansancio se hacía más y más evidente en ella, así que decidió cerrar los ojos por un momento mientras recostaba su cabeza sobre sus cascos que a su vez descansaban en el barandal del balcón.
"¿Por qué?" era la única pregunta que pudo formular en su estado actual. El sonido del llanto se intensificó, tanto como el dolor en su pecho.
Algo dentro de ella se quebró en ese momento.
Apenas sintió el calor del toque de un cuerpo extraño tomarla y envolverla entre sus alas dejo escapar grito de dolor y tristeza mientras comenzaba a llorar abiertamente. Fue entonces que lo entendió, su corazón era el que había estado llorando, sentía una terrible combinación entre ira, dolor, tristeza y frustración que le carcomían el alma.
Aquella sensación tan familiar del suave pelaje que la envolvía le dolía. Aquel aroma tan familiar le lastimaba. Aquella sensación que antes le brindaba protección ahora la hacía sentirse como una prisionera. La inconfundible voz de su hermana que siempre había sido en extremo melodiosa y amable, ahora le desgarraba el alma.
La deidad de la noche comenzó a maldecir una y otra vez, mientras descargaba furiosos golpes con sus cascos. Sin embargo la alicornio color perla no se apartó ni un milímetro, por el contrario apretó el abrazo dejando caer sus propias lágrimas sobre la melena de su pequeña hermana.
Luna podía escuchar a su hermana hablarle, más no era capaz de entender las palabras que articulaba, quizá la verdad era que no le interesaba escucharlas, en ese momento no estaba segura. Lo único que deseaba era seguir llorando y descargar su dolor.
Había fallado una vez más de forma miserable, sus esfuerzos se habían desperdiciado. Todo ese tiempo invertido se había ido a la basura.
Duró un largo tiempo descargando su frustración y su dolor antes de que el cansancio la obligara a caer en un profundo sueño, mientras las inagotables lágrimas continuaban cayendo de sus ojos.
-Lo lamento Luna- fue lo último que alcanzo a escuchar antes de caer rendida en la oscuridad nuevamente
-…-
-…-
-…-
-…-
-Déjame hacer esto por nosotras- dijo una voz, una voz que era suya y a la vez pertenecía a alguien más.
-Yo puedo hacer lo que tú no te atreves- continuó, la deidad de la noche abrió los ojos solo para encontrarse en un espacio vacío y oscuro. Podía percibir una tenue luz, muy similar a la de su hermoso astro, emanar de su cuerpo.
-Dame el control y te prometo que los hare pagar por esto- la alicornio índigo miro al suelo sus cascos se encontraban parcialmente sumergidos en lo que parecía ser una superficie de agua, pero el reflejo en ella era de una alicronio mucho más alta y delgada, su pelaje ennegrecido, y su melena brillante como las estrellas, tenía colmillos puntiagudos cual navajas y una sonrisa sádica firmemente plasmada en su rostro.
-Solo tienes que desearlo y yo me hare cargo por ti- hablo la alicornio en el reflejo, sus ojos del mismo color zafiro que los suyos, pero con pupilas rasgadas como las de un reptil.
Luna no respondió, había algo familiar en aquella figura, algo… en extremo familiar, pero que por alguna razón en ese momento no le causaba ningún temor.
-Sombra merece un castigo por obligarnos a revivir ese recuerdo, sabes lo que tienes que hacer, solo debes dejarme salir… todo lo que necesitas es desear mi libertad y yo te prometo que todo estará bien para nosotras- dijo la alicornio de pelaje umbroso, su sonrisa aún dibujada en su rostro.
-Sombra…- murmuró la alicornio índigo imitando la sonrisa de su reflejo.
-Solo tienes que desearlo… Te prometo hacerme cargo de él… Podemos mostrarle a él y a todo el mundo el verdadero poder de la noche-
La imagen de una alicornio de pelaje color perla, apareció derribada frente a ella.
-Tia…- gritó Luna.
-Si deseas protegerla solo debes dejarme libre- continuó la aliconrio de pelaje umbroso.
A su derecha se hizo presente otra figura esta vez de trataba de una poni de pelaje azul metálico, sus alas similares a las de un vampiro, la cual yacía sobre un montón de nieve teñida de sangre. Una larga estaca de cristal clavada en su corazón.
-Yo puedo vengarla si lo deseas- dijo la alicornio en su reflejo.
-Megrez…- musitó Luna sintiendo su rabia crecer mientras rechinaba los dientes.
-Solo tienes que liberarme y me aseguraré de cumplir tu deseo-
-La muerte sería una liberación. Sombra merece un destino distinto… Merece vivir una pesadilla eterna- respondió la deidad de la noche, sus ojos imitando los de su reflejo.
-Tus deseos son ordenes- Respondió la alicornio de pelaje umbroso, mientras el cuerpo de luna comenzaba a hundirse en el la oscuridad.
El eco de una risa enloquecida comenzó a resonar por todo el lugar.
-JAJAJAJAJA-
El sonido de tan espontanea risa lo tomo por sorpresa.
-¿Crees que encontraste un aliado en la oscuridad?- pregunto una voz, una voz que concia y que a su vez le pareció completamente ajena.
-Comprendes los poderes que te fueron otorgados, el mismo poder del cual yo nací- en ese instante Sombra quedo completamente sin palabras. Algo había salido mal… terriblemente mal… su naturaleza fría y calculadora había previsto cientos de posibles escenarios… y sin embargo parecía haber cometido un error.
-¿Dónde crees que las sombras van cuando buscan refugio para ocultarse de la hermosa luz?- El rey miro impactado a la alicornio índigo que se aproximaba a paso lento pero firme. Su hechizo había fallado…Pero como era posible que algo así ocurriera. Había dominado a la perfección el poder de la magia negra, era imposible que su hechizo no resultara. Después de todo la otra hermana aún permanecía atrapada en su pesadilla.
-¿Quién crees que puede hacerle frente?- La aliconrio encendió su cuerno tomando la guadaña que Sombra había dejado clavada al piso.
-Lo que posees es una mera fracción de su poder- comentó mientras observaba con detalle el arma.
Sombra sintió un escalofrío recorrer su lomo, una sensación que le era familiar en sus victimas, pero que hasta ese momento no había sentido en carne propia.
-El mismo poder contra el que me enfrento inflexible todas y cada noche- su mirada era penetrante, su sonrisa había desaparecido por completo y su presencia se hacia más grande y aterradora cada segundo.
-¡ATRAS!- la presión lo hizo actuar precipitadamente, obligándolo a atacar a la alicornio por instinto.
El rayo d energía viajo a gran velocidad sin embargo la deidad de la noche bloqueó por completo el ataque usando el filo de la guadaña que de un momento a otro cambio de forma. La enorme cuchilla ahora brillante como la misma Luna que en el cielo se alzaba con un brillo perlado en extremo intenso. El arma lucia amenazante caso parecía tener vida propia por Celestia que Sombra sintió por un momento como si el arma vibrara de emoción e impaciencia por probar la sangre del rey.
Si era sincero la magia oscura no era tan fuerte como la magia blanca, usadas en combate la fuerza de la oscuridad era menor a la de la luz, sin embargo la magia oscura era mucho más maleable y con algo de ingenio podía ser mucho más letal. Pero la alicornio frente a él poseía una magia que no solo era maleable sino también inmensamente grande.
-No eres NADA comparado con ellos… No eres NADA comparado CONMIGO- rugió la alicornio amenazante.
Sombra no tuvo tiempo alguno de reaccionar antes de sentir la hoja de la guadaña presionando su cuello. Podía sentir el filo de la hoja a punto de atravesar su piel y el frio de los cristales en su espalda impidiéndole cualquier movimiento.
-¿¡TE JACTAS DE CONOCER EL MIEDO!?… ¡DEBERÍA MOSTRARTE EL VERDADERO TERROR!- Los ojos de la criatura frente a él eran capaces de rasgar su alma como cuchillos, sus dientes perlados, tenían forma de cierra y su pelaje lucía un color negro tan profundo que daba la sensación de tragarse por completo la luz del exterior.
-¿Qué… eres?- apenas pronunció, su garganta se sentía seca, sus labios temblaron al pronunciar las palabras y estaba seguro que sus cascos se sentían flácidos e incapaces de soportar su propio peso.
La pequeña risa que dejo escapar la princesa de la noche le helo la sangre.
-Yo… Soy una PESADILLA- pronuncio la alicornio alzando el arma y dejándola caer sobre el cuerpo del rey.
Su cuerpo se movió por instinto en un intento por evadir el ataque mientras la brillante hoja del arma cortaba el viento haciendo un sonido espeluznante. Sombra uso la pared de cristal a su espalda para impulsarse y ganar velocidad lo más rápido posible esquivando el golpe por unos milímetros.
Rodó por el suelo y mientras conjuraba una espada su arma. Sobre él apareció un círculo mágico de color rojo, de su centro se materializó una espada larga. La empuñadura estaba bañada por coltán y plata, la hoja por otra parte brillaba con un intenso color rojo, del mismo tono de su cuerno.
La princesa de la noche simplemente sonrió cargando contra el rey quien apenas logro bloquear el primer swing de la guadaña cuando tuvo que bloquear un segundo… después un tercero y un cuarto.
Ambos demostraban gran destreza manipulando su arma, sin embargo era claro que la velocidad y maniobrabilidad de la alicornio era mucho mayor.
La deidad de la noche atacó con un corte de abajo hacia arriba, Sombra bloqueo la afilada hoja con su espada pero la velocidad del golpe lo hizo retroceder perdiendo su guardia.
Sin dar cuartel, ala princesa de la noche golpeo al umbrum con la el mango de la guadaña con una fuerza tal que alcanzó a escuchar la quijada de su enemigo romperse.
-¡HAAA!- grito sombra mientras rápidamente cambiando de su forma sólida a su forma de sombra mientras trataba de apartarse de la alicornio.
-¡Oh vamos!, nos estamos divirtiendo- dijo la alicornio transformando su cuerpo en un humo de color azul y dando caza a su oponente.
Sombra debía cambiar su estrategia si quería tener alguna oportunidad contra aquella criatura, sabía muy bien que Luna poseía un talento natural en el manejo de la magia oscura el cual provenía directamente de su control sobre la noche misma, sin embargo no imaginó que aquel poder oculto le sobrepasaría de esa manera, y mucho menos le daría caza como si se tratara de un deporte sádico y sin sentido.
En su forma de sombra recorrió rápidamente los pasillos, tratando de alcanzar la torre central, si bien sabía que el corazón de cristal podía causarle un gran daño, estaba seguro que su simple presencia afectaría a su persecutora, quien, al poseer semejante cantidad de energía negativa, recibiría un daño mucho mayor.
Una vez incapacitada podría ingeniárselas para lanzarla dentro de la trampa que protegía el corazón de cristal y con algo de suerte eso le daría tiempo de sellar a la princesa con su hechizo de cristalización.
Sorpresivamente un casco lo tomo por su melena jalándolo fuera de la sombra y obligándolo a retomar su forma física.
-Puedes hacerlo mejor- dijo la alicornio la mitad inferior de su cuerpo aun en su forma etérea mientras lo sujetaba con fuerza por medio de sus cascos delanteros.
La alicornio dio un rápido giro cambiando de dirección y golpeando a Sombra contra otra los muros del palacio, obligándolo a atravesar la estructura.
El rugido de Sombra se escuchó por todo el pasillo mientras este último caía al suelo rebotando una y otra vez a causa de la velocidad.
Sin perder tiempo enfocó a su oponente y calculo la distancia y velocidad a la que esta se aproximaba a él. Mientras aún giraba estiró uno de sus cascos traseros golpeando firmemente el suelo de cristal. El impacto causo que su casco se hundiera ligeramente en el suelo, lo que le permitió frenar su avance de golpe tomando desprevenida a la alicornio.
Con un rugido, rápidamente tomo uno de los cascos de su oponente entre los suyos y dio un giro dislocando tanto su propia pata trasera como el casco de su oponente antes de estrellar a su oponente contra el suelo.
Sombra transformó en sombra su pata dañada para posteriormente regresarla a la normalidad.
-Jajajajaja… A esto me refería- la riza de su contrincante llamo de inmediato su atención.
La alicornio se encontraba de pie justo frente a él, su casco dañado ahora se había fundido con las sombra del suelo la cual tenia un color tan oscuro como el alquitrán. La sombra de la deidad de la noche se proyectó rápidamente debajo del rey antes de transformase en una serie de estacas que comenzaron a emerger del suelo.
Confiando plenamente en sus instintos el rey dio un giro hacia atrás, para evitar el mortal ataque, si bien los ataques físicos que Celestia le había asestado no habían causado un daño considerable, los ataques de Luna ciertamente podían dañarle incluso en su forma de etérea debido a la naturaleza de su magia, por lo que un mal movimiento podría significar una muerte segura en esa situación.
Rápidamente concentró su energía en su cuerno y creo un muro de cristal el cual empleo para subir hasta la parte superior de la habitación en la que se encontraban y con un segundo ataque creo un agujero por el cual pasar al nivel superior.
-Grrr- gruño la deidad de la noche antes de retomar su forma etérea y atravesar el lugar en un parpadeo.
-Estoy empezando a cansarme de esto Sombra- se escuchó la voz de la alicornio –Deja de correr y enfrentame-.
Sombra avanzó rápidamente hasta la torre perfectamente consciente de no avanzar demasiado raído para evitar que su persecutora le perdiera el rastro. Finalmente detuvo su carrera justo debajo de la cámara donde mantenía oculto el corazón de cristal.
No tuvo que esperar mucho antes de que la alicornio apareciera por el umbral de la puerta que daba a las escaleras de la torre.
-Sabes muchos ponis matarían por ser perseguidos por una deidad como yo- se burló la alicornio.
-Dudo que sean conscientes de su propia ignorancia y estupidez- le devolvió el rey sonriéndole.
-Sin lugar a dudas lo son- contestó la princesa, avanzando a paso lento –Dime, y tú… ¿qué tan ignorante y estúpido puedes ser?-
-Estas a punto de descubrirlo- Sombra dejo escapar una pequeña risa. Lo que causo que la mirada de la alicornio se endureciera.
-¡BIEN, AVERIGUEMOSLO!- gruñó la alicornio cargando contra el rey nuevamente.
Sombra desvaneció el hechizo que bloqueaba el poder del corazón de cristal, causando que la habitación fuera golpeada por el poder purificador de la reliquia en segundos.
Sintió como su cuerpo perdía fuerza mientras una sensación de malestar le invadía por completo. Escucho un golpe seco cerca de él y un gruñido por parte de la alicornio que en ese momento se encontraba tendida en el suelo.
-Lección de supervivencia princesa, jamás subestimes a un enemigo con el que compartes una debilidad, puede que este ultimo la haya superado- se mofó el rey mientras comenzaba a acercarse a la ahora incapacitada princesa.
-No, esperaba que pelearas tan sucio… ¿A-acaso no tienes HONOR?- respondió la deidad de la noche levantando su mirada encolerizada.
-Vamos, no seas una mala perdedora, después de todo llevo un largo tiempo soportando este malestar, era obvio que me serviría en algún momento. Aunque siendo sincero no esperaba que fuera en una situación como esta- continuo el rey mientras comenzaba a concentrara su energía en su cuerno.
El dolor que le causaba la energía de la reliquia se incrementaba a medida que la magia oscura se acumulaba en su cuerno. Razón por la que tenia que terminar con la batalla lo antes posible para evitar un daño mayor.
Tan pronto como su hechizo estuvo listo apunto su cuerno en dirección a la princesa de la noche lanzando una ráfaga contra ella. El característico sonido de cristalización le indicó a Sombra que tenía la victoria asegurada.
El silencio se apoderó de la habitación. Lo único que podía escuchar, era el eco que producía su respiración, sentía el palpitar de su corazón en sus orejas, sus patas apenas podían mantener el equilibrio d su cuerpo bajo el peso de su armadura que ahora se sentía más pesada que nunca.
A sus pies se encontraba solidificada en cristal la figura de la alicornio, aun podía sentir su enorme poder envolviendo la habitación, sin embargo ahora que había sido transformada en cristal le era imposible continuar con su ataque.
Probablemente si la dejaba en aquel lugar la energía del corazón de cristal se haría cargo de debilitarla hasta que regresara a su forma anterior y entonces podría lidiar con ella con más tranquilidad, pero por el momento debía encargarse de la hermana mayor, quien no tardaría en despertar de su pesadilla, sobre todo ahora que sus poderes habían sido disminuidos por la energía de la reliquia del imperio.
Debía apresurarse a regresar al salón del trono y acabar con la deidad del Sol de una vez si quería ganar la guerra.
Sombra emprendió su camino de vuelta al salón del trono, mover cada uno de sus cascos representaba un esfuerzo terrible, pero siguió avanzando a paso cansado.
-Jejejejejeje-
El sonido lo hizo detenerse en seco y levantar la mirada completamente en shock.
-Quien lo diría… el temible y cruel rey Sombra… Ahora no eres más que un monton de carne y huesos, completamente incapaz de usar tu magia a voluntad y mucho menos entablar una batalla-
La habitación entera se cubrió en penumbras, detrás de él podía sentir el helado aliento de otra criatura, pero su cuerpo se negaba a responder.
-No… es imposible- dijo incrédulo.
-Te demostraré lo que es el verdadero terror y la desesperación de una pesadilla en carne propia- La voz de la alicornio le erizó la piel.
Frente a sus ojos apareció una línea blanca brillante como la Luna, la línea comenzó a engrosarse rápidamente hasta que un dolor intenso se hizo presente en sus ojos, al tiempo que su visión se tornaba roja mientras una mancha negra terminaba por sustituirlo todo.
-JAJAJAJAJAJA-rio a carcajadas la deidad de la noche, al ver como el rey se arrojaba al suelo gritando de dolor, la hoja blanca de su arma ahora se encontraba teñida de rojo y los ojos de Sombra sangraban a causa del corte.
El rey encendió su magia en un intento por curar la herida lo antes posible, sin embargo el sonido del viento siendo cortado por la letal arma, le obligo a arrojarse hacia un lado en un intento por esquivar el golpe, sin embargo, el sonido de la carne siendo desgarrada y el hueso siendo quebrados, seguidos por un intenso dolor, le hizo saber de inmediato que su reacción no fue lo suficientemente veloz.
El alarido de dolor que soltó el Rey pudo escucharse con claridad por todo el palacio. Sintió como la alicornio aplicaba más fuerza mientras torcía el arma abriendo aún más la herida de su pata trasera.
Concentró su magia en un intento de tomar su forma de sombras para escapar de la cuchilla que lo mantenida adherido al piso, sin embargo su sorpresa fue mayor al darse cuenta de que su cuerpo parecía ser incapaz de cambiar a su forma etérea.
Probablemente debió tener una expresión de dolor combinada con confusión porque la criatura comenzó a reír burlonamente
-No sé qué te sorprende, mientras tengas clavado esto en el cuerpo podré controlar el flujo de magia en tu interior lo que me permite bloquear por completo cada conjuro que desees ejecutar-
Sintió como el arma se incrustaba aún más mientras la hoja se torcía en dirección opuesta, sus gritos de agonía le quemaban la garganta. Podía sentir el suelo humedecerse a su alrededor, El característico olor a hierro de la sangre inundaba su nariz, estaba seguro que si para ese momento su pata trasera no había sido mutilada no faltaba mucho para que lo estuviera.
La deidad de la noche uso el arma como un gancho para levantar al rey del suelo y clavarlo contra la pared.
-Siéntete libre de gritar todo lo que quieras- dijo la alicornio antes de impactar uno de sus cascos contra las costillas del rey, rompiéndole varias de ellas en el acto y causando que Sombra escupiera una gran cantidad de sangre por el hocico.
-Tengo un poco de decencia ¿quieres?- dijo la alicornio en burla –Eres un rey, no deberías escupir en el suelo frente a una dama… no es cortes-
¡CRACK!
La deidad de la noche tomo uno de los cascos de Sombra y lo torció produciendo un sonido enfermizo dejándolo en una posición antinatural.
-Sabes… romper el cuerpo de un poni es muy sencillo, le quita la diversión a esto y disminuye el tiempo que uno puede disfrutar- la alicornio colocó uno de sus ennegrecidos cascos bajo su mentón -Solo espero que tu espíritu sea mucho más resistente- se mofó la princesa de la noche mientras concentraba su magia en su cuerno al tiempo que sus ojos comenzaban a brillar intensamente.
Sin perder más tiempo, la princesa lanzó el hechizo contra el cuerpo del Rey sombra.
-Serás el primero en probar el poder de mis pesadillas, deberías sentirte alagado por ello-
Sombra sintió como si su cuerpo entero fuese desollado y después envuelto en llamas.
Dentro de la Pesadilla
Cuando Sombra recupero la conciencia, descubrió su cuerpo completamente atado, sus extremidades extendidas por completo. Se encontraba en el centro de la plaza principal de imperio de cristal, los ponis de cristal lo miraban llenos de júbilo, sus rostros sonrientes lo observaban atentamente.
-Q-Que es esto- preguntó atónito el rey mientras intentaba liberarse de sus amarres.
-Bien parece que finalmente has despertado- dijo una poni entrando en su campo de visión, su melena de colores y su pelaje brillante como un cristal la hacían inconfundible. Se trataba de la reina de cristal, la misma a la que había encerrado en las mazmorras del castillo junto a su hija.
-¿Cómo escapaste?- Pregunto molesto el rey, su mente era un caos y no podía procesar correctamente la situación.
Las princesas de Equestria nos liberaron y te entregaron para que pudiéramos darte el castigo que mereces por tus crímenes.
-No me hagas reír, ustedes no tienen el coraje de hacerme nada a mí… ¡YO SOY SU REY!… ¡YO, LE DI UN PROPÓSITO A SU MISERABLE EXISTENCIA!… ¡YO!-
-No Sombra tú nos enseñaste el error que cometimos, el error que cometí al pensar que podría darte la oportunidad que tu raza nunca tuvo. Pero ahora esta claro, ni tu ni tu raza merecen el perdón de nuestra gente-
-Jajajaja… y que puedes hacerme TÚ a MÍ, no tienes nada…no puedes hacer nada que pueda dañarme, tú…- El rey enmudeció al ver como las princesas se aproximaban a él levitando entre ellas el corazón de cristal -N-no, no puedes…-
-Lo lamento Sombra pero no me dejaste otra opción- dijo la reina con lágrimas en los ojos.
Sombra miró el instante en que la reina de cristal encendía el corazón de cristal, mientras los ponis de cristal se inclinaban al frente llenos de alegría. En segundos el corazón de cristal se cargó de poder liberando un resplandor puro que cubrió el imperio por completo.
La energía lo impactó causándole serias quemaduras en la piel, sintió como su cuerpo era rasgado por la energía de la reliquia, mientras observaba las sonrisas amables de los presentes.
Observó aterrorizado como su cuerpo se volvía pútrido mientras los pedazos de su carne eran destruidos por la energía que envolvía el reino.
-HAAAAAAAAAAAAAAA- sus gritos de dolor eran opacados por los cantos de júbilo de los presentes.
Forcejeaba una y otra vez por liberarse de sus amarres y destruir a esos ponis y borrarles esas patéticas sonrisas de sus rostros.
CRACK
Sombra miró atónito su casco o con mayor certeza lo que quedaba de su casco. El muñón de su casco tenia pedazos de carne colgando y un pedazo de hueso que sobre salía del centro.
-…-
-…-
-…-
-HHHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA- Su grito fue desgarrador.
-…-
-…-
-…-
Sombra recuperó al conciencia. Lo primero que sintió fue una superficie fría y dura debajo de él. Lo segundo, que su cuerpo se encontraba completamente inmovilizado y su hocico amordazado. Lo tercero que notó era que a su alrededor se encontraba grupo de ponis encapuchados.
-Me parece que es hora de iniciar con la extracción- dijo uno de ellos, su voz le sonaba increíblemente familiar pero no podía concentrar su mente para identificarla.
El resto de los ponis asintieron y comenzaron a acercarse posicionando a sus lados varios carritos de metal en cuya superficie se hallaban instrumentos quiricos de distintos tipos.
Sus pupilas se dilataron al ver lo que estaban a punto de hacer. Intentó concentrar su magia para salir de aquel lugar sin éxito.
-Oh no te angusties terminaremos pronto- dijo el poni de antes cargando un frasco de cristal en cuyo interior se encontraba su cuerno.
-MMFFFF- trató de gritar, sin éxito.
-Primero los cascos-dijo el poní encapuchado.
-MMFFFF-
Otro de los presentes tomó y martillo y un cincel y comenzó a golpear una de sus patas, desgarrando la carne y rompiendo el hueso. El proceso duró lo que le pareció a Sombra una eternidad, hasta que por fin el poni logro desprender por completo el primero de sus cascos, procediendo con los demás. Cada uno causándole al Rey una terrible agonía mientras este sacudía su cuerpo con fuerza en un intento por librarse.
-No te preocupes, colocamos un hechizo para impedir que mueras por falta de sangre… u órganos- escucho la voz del poni enmascarado, únicamente era capaz de ver uno de sus ojos color zafiro y su blanca sonrisa sobresalir de entre la obscuridad que ocultaba su rostro.
-Así que no se preocupe su majestad, le aseguro que permanecerá vivo y consiente durante todo el proceso- la sonrisa de la poni creció de tamaño.
El un dolor intenso se presentó en su abdomen, dirigió su mirada hacia abajo y observó como uno de los ponis abría una incisión a lo largo de todo su vientre dejando expuesta sus órganos.
Con horror observó cómo los ponis a su alrededor extirpaban cada uno de sus órganos dejando el espacio vacío, mientras cortaban con una cierra sus costillas para posteriormente abrirlas con una pinza metálica exponiendo el interior de su caja torácica.
-Sabes envidio tus ojos, siempre he querido tenerlos-
La mirada de Sombra se dirigió nuevamente a la poni que ahora se encontraba frente a él hocico con hocico.
-Sujétenlo bien, no quisiera dañar tan hermosos objetos-
El rey observó horrorizado como la poni abría el hocico, sus afilados dientes perforaron la carne mientras observaba como uno de sus ojos entraba en la boca de la poni antes de ser masticado por esta.
El proceso duró lo que le parecieron horas, finalmente los encapuchado envolvieron su cuerpo con vendas, el olor pútrido que despedían le causaba nauseas, solo uno de sus ojos se encontraba descubierto, y lo único que podía ver a los ponis cargarlo y depositarlo dentro de un sarcófago de madera y oro.
Ahora su majestad, podrá permanecer por toda la eternidad envuelto por la oscuridad que tanto ama.
-MMFFFF-
-MMFFFFFFFFF
-MMMMMMMFFFFFFFFF- trataba de gritar el rey, mientras los ponis colocaban la tapa envolviéndolo en la fría oscuridad.
Lo último que pudo ver era la sonrisa sádica de la poni que al parecer había aumentado de tamaño. Uno de sus ojos era de color azul zafiro, su pupila alargada como la de un reptil, el otro era de color rojo, el cual brillaba en un tono verde y purpura reconoció su propia mirada en él antes de ser consumido por la oscuridad.
-¡VASTA!- grito la alicornio índigo
-No lo entiendo querida, como puedes sentir lastima por esta criatura-
-¡Es suficiente!, ya ha recibido su castigo. Fue divertido, pero esto ya es demasiado. ¡LIBERALO NIGHTMARE!- ordenó Luna golpeando el agua con su casco.
La alincornio alquitrán la miró a los ojos extrañada –Después de lo que nos hizo, como puedes siquiera pensar en tenerle compasión, recuerda lo que le hizo a Celestia, lo que le hizo a Equestria, a los ponis de cristal, a Megrez… ¡ESA COSA NO MERECE NUESTRA COMPASIÓN!-
-N-Nightmare…-
-No seas cobarde Luna dejame hacerlo personalmente y así tu no tendrás que cargar con la culpa-
La alicornio índigo desvió la mirada.
-Es que acaso deseas seguir siendo pisoteada por otros ponis, acaso no deseas que toda Equestria sepa que has sido tú quien los ha salvado… Es tu oportunidad de mostrarle a todos lo que puedes hacer… lo que ambas podemos hacer-
Nightmare se aproximó a Luna cobijándola bajo su ala –Es tu única oportunidad de mostrarles de lo que eres capaz- levantó el mentón de Luna con su casco –Sabes que jamás te mentiría-
-Y-yo… nosotras… E-está bien, hazlo- Luna miró a la alicornio a los ojos –Pero… prométeme que no lo lastimarás más-
-Oh Querida por supuesto que no le haré más daño-
-Solo quiero terminar con todo esto, solo quiero que desaparezca de nuestras vidas y no vuelva más-
-Tus deseos son órdenes- Respondió la alicornio de pelaje umbroso.
Sombra se encontraba en el suelo. Su mente repasaba una y otra vez las horribles muertes que había presenciado, cientos, quizá miles, había perdido la cuenta por completo. Su cuerpo le dolía, y le era imposible concentrar su energía. Su mente era un caos total.
El sonido de unos cascos golpeando el suelo llamarón su atención. Levantó la mirada. La silueta frente a él era imponente, la criatura de sus pesadillas estaba frente a él, su característica sonrisa perfectamente plasmada en el rostro y sus ojos lo miraban como si se tratara de un simple insecto.
Su cuerpo comenzó a temblar mientras miraba horrorizado a la criatura mientras se acercaba a él.
-N-No…N-no… N-No eres real… N-No puedes ser real…- dijo tartamudeando por el miedo, sintió su sangre helarse con cada paso que la alicornio daba hacia él -¡ALEJATE!- grito desesperado.
-Mirate… eres patético… no mereces la muerte, te dejaré en un lugar del que jamás podrás salir-
La luna comenzó a brillar mientras avanzaba a lo más alto del ennegrecido cielo.
-Quedarás sepultado en las profundidades de este hielo por toda la eternidad entre este mundo y el otro- sentenció la alicornio concentrando todo su poder.
-Tú y todos los que te acompañan recibirán su castigo- finalizó descargando su hechizo contra el rey.
"NOOOOOOOOOOO" gritó Luna en el interior.
La explosión de energía se distribuyó por todo el castillo, alcanzando los límites del imperio, un mar de sombras comenzó a devorar al imperio y a sus habitantes.
-¡Retirada!- ordenó el capitán Caramel.
Los ponis comenzaron a huir del mar de sombras antes que estas lograran alcanzarlos. Sin embargo los Ponis de Cristal que habían sido liberados del control mental de Sombra se encontraban demasiado aturdidos para registrar lo que sucedía, siendo estos alcanzados rápidamente por el conjuro mientras sus cuerpos eran cubiertos por sombras posteriormente tragados por la nieve ante las miradas de horror de los soldados del ejercito de Equestria.
Luna se vio a si misma aleteando en el aíre. No había podido detener a tiempo el hechizo de Nightmare.
A su alrededor se hallaba un paisaje desolado de nieve y oscuridad, el brillo de su astro regreso a la normalidad el ennegrecido cielo volvió a tener su color azul profundo de siempre. No podía creer lo que veían sus ojos, el imperio entero había sido consumido por la oscuridad, por su oscuridad, sobre la nieve logró ver el resplandor que despedía la reluciente armadura de su hermana, quien parecía comenzar a recuperar la conciencia.
La deidad de la noche descendió lentamente hasta situarse detrás de su hermana. Quien despertó sobresaltada.
-¡¿Luna?!-
-¿Qué sucede?-
La deidad del Sol miro a su hermana respiro aliviada –Gracias a los dioses que estas bien- dijo mientras envolvía a su pequeña hermana con sus alas. La alicornio índigo le devolvió el gesto.
Después de un momento se separaron la una de la otra. Celestia observó los alrededores -¿Dónde estamos?- preguntó desorientada –¿Que paso con…?- La realización la golpeó de pronto al ver la mirada entristecida de Luna.
-Sombra ya no está…- respondió la hermana menor su mirada firmemente clavada en la nieve –Pero, el Imperio… Él… Yo…- realmente no sabía cómo decirlo, Ella era la culpable, la única responsable, habían tardado meses combatiendo a Sombra con el objetivo de liberar a los ponis de cristal de su control pero ahora no quedaba ningún poni al cual salvar. Sabía que recibiría un castigo por ello, pero imaginar el dolor en el rostro de su hermana cuando se enterara le dolía aún más.
-Desterrar todo un imperio de esa forma…-
Las palabras de Celestia silenciaron a Luna por completo.
-¿Cuánto poder y odio estábamos enfrentando…?- la deidad del Sol dejo escapar un suspiro –Estoy agradecida que este ilesa y pudieras sacarnos de ahí a salvo-
Luna desvió la mirada avergonzada, ¿acaso su hermana no se daba cuenta de lo que realmente había pasado?, ¿en verdad podía dejar que la culpa cayera plenamente en Sombra?
Celestia se aclaró la garganta llamando nuevamente la atención de su hermana menor.
–Debemos informar a nuestros súbditos la noticia de su derrota…No todas las peleas resulta en una victoria- informó a su hermana -Vamos, hace frio- continuo en un tono mas cálido –Regresemos a casa-.
Dicho esto la deidad del Sol desplegó sus alas y emprendió el vuelo completamente.
"Lo vez nadie te culpara por esto" escucho aquella voz en su cabeza.
Sin pensarlo por más tiempo abrió sus alas y se dispuso a seguir a su hermana, lo primero que harían seria buscar algún sobreviviente, después de eso volvería al campamento desde su tienda, podría teletransportarse a la cabaña donde Chrysalis la esperaba, con un poco de suerte su compañía le ayudaría a despejar su mente y olvidarse de lo ocurrido.
La habitación quedo en silencio tan pronto como Luna termino su relato, si bien era cierto que había omitido varias de los detalles acerca de lo ocurrido se había asegurado de darle a la potra la información superficial necesaria.
-Debes pensar que somos una especie de monstruo ahora-
-No creo tener el derecho de juzgarte de ninguna forma Luna-
Luna levanto la mirada, su cabeza aun reposaba en el regazo de la pequeña pegaso albina.
-Snow…-
La deidad de la noche fue silenciada por el casco de la potra.
-Lo importante es que estas arrepentida de lo sucedido y estoy segura que buscarás mejor forma de hablarlo con la princesa Celestia, ella es tu hermana Luna, estoy segura que te perdonará así como tu siempre la perdonas-
-Es complicado-
-Por supuesto que lo es, mamá dice que todo lo que vale la pena en este mundo nunca viene gratis. Generalmente las cosas y recuerdos que apreciamos más son aquellos que nos cuestan más trabajo, aquellos que nos obligan a superarnos a nosotros mismos para ser mejores…- dijo la pegaso mientras acariciaba la melena de la deidad de la noche con el casco –Y lo mismo aplica en las relaciones con otros ponis-.
-No sabemos cómo podríamos decírselo, no es un tema que puedas sacar en medio de una cena sabes- respondió la aliconrio índigo poniéndose sobre sus cascos –No puedo simplemente llegar y decirle: "¿Hey Tia como estuvo tu día?, nuestra noche estuvo genial gracias por preguntar, oh por cierto olvidé mencionarte que desterré a todo un imperio dentro de una prisión eterna de hielo y nieve entre este mundo y el otro"…- la deidad suspiro cabizbaja –No, las cosas así no salen bien-
-Bueno pudiste decírmelo a mí-
-Es distinto, tú eres nuestra amiga, ella… bueno ella es nuestra hermana-
-¿Y no podría ser ambas?-
-No estamos seguras de eso Snow, mi relación contigo es distinta a la que tengo con mi hermana o cualquier otro pony. Siento que tú me entiendes mejor que nadie y por eso te considero una poni sumamente especial.-
La pegaso aleteo sus alas acercándose a la deidad de la noche, tomo su rostro entre sus cascos y le depositó un beso en la base de su cuerno. En ese momento Luna dio gracias a que gracias a su incapacidad visual, la pegaso no podía ver en ese momento que su rostro lucia un tono rojo intenso. Posiblemente lo ignoraba ya que al ser de especies diferentes era muy probable que la pegaso albina no fuera consienta que los cuernos de los unicornios así como los de los alicornios eran en extremo sensibles al tacto por lo que solo alguien en extremo cercano podía darse el lujo de tocarlo.
-Me alegra que me consideres de esa manera Luna, pero debes entender que la princesa Celestia, es la única con la que podrás contar siempre… aun soy una potra, pero estoy segura que tu seguirás aquí mucho después de que yo me haya ido, así que debes prometerme que lo intentarás-
-Aún eres muy joven como para pensar en eso Snow-
-Soy consciente y créeme que espero pasar mucho tiempo a tu lado Luna, pero eso no cambia el hecho de que nuestros tiempos de vida son distintos, pero aun después de que pase el tiempo la princesa Celestia seguirá estando a tu lado-
-Lo sé-
-Prométemelo Luna… Prométeme que le abrirás tu corazón a la princesa de la misma forma que me lo has abierto a mí-
-L-lo, Lo intentaré-
-Bien… Cambiando de tema me ayudarías a llevar el copo de Megrez, la ceremonia está por comenzar, y debemos estar puntuales, después podemos ir a mi casa mamá preparó dulce de calabaza, estoy segura que te encantará-
-Tú llevarás el copo de Megrez y yo me encargo del resto de los copos. Le avisaré a Tia que estaremos contigo esta noche, estoy segura que se pondrá celosa- rio un poco.
-¿Celosa…?- pregunto la pegaso mientras colocaba el copo de nieve de Megrez cuidadosamente bajo su antes de subir al lomo de la princesa.
-Oh, es verdad aun no te he contado, teníamos un amigo, su nombre era Discord, podía hacer toda clase de cosas con su magia y un día hizo un postre para mi hermana, sin embargo creo que era un postre hechizado o algo por el estilo porque desde entonces Tia se volvió adicta a las cosas dulces…- dijo entre risas mientras envolvía los copos de nieve restantes con su magia y emprendía el vuelo con la pegado a cuestas. –Aunque ya esta tratando de controlar sus impulsos, la he visto colarse en las noches dentro de la cocina del palacio para tomar algunos bollos glaseados-
Ambas rieron divertidas mientras salían de la habitación y se disponían a dirigirse al palco real desde donde se ejecutaría la ceremonia de apertura del invierno.
El sonido de las gotas de agua golpeando el suelo y el tintineo que producían las cadenas cada vez que se movía era lo único con lo que se familiarizaba en ese momento.
Las cadenas en sus cascos le quemaban la piel y las numerosas heridas le impedían descansar apropiadamente ya que el dolor terminaba por despertarla cada vez que lograba conciliar el sueño.
No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde que la reina Cocoon, su madre, la había puesto en el calabozo, pero si sabía perfectamente lo que significaba.
Aún podía recordar a su amigo Carpio ser asesinado frente a sus propios ojos antes de ser devorado. Si bien era cierto que los changelings requerían consumir amor para sobrevivir y en caso de no conseguirlo durante un largo tiempo podían alimentar sus cuerpos con frutas o carne, estas últimas no les brindaban las reservas de magia que necesitaban, lo que por consiguiente hacía que las prácticas de canibalismo de su madre fueran más desagradables que beneficiosas en cualquier sentido.
A lo lejos escucho los aleteos de la patrulla de changelings acompañada por los firmes pasos de su carcelera.
Con trabajo se puso en pie trastabillando ligeramente. Levantó la mirada, aun tenia uno de sus ojos notoriamente hinchado a causa de los golpes, más sin embargo eso no le impedia distinguir con claridad la silueta de la criatura al otro lado de los barrotes.
-Así me gusta Chrysi, realmente haces que mami esté orgullosa de ti- la sonrisa de la reina cambio a una mueca de molestia –Lo que me lleva a preguntarme porque sigues siendo tan necia y torpe. Dejándote llevar por tus sentimientos-
El cuerno de la reina brillo abriendo el cerrojo de la celda.
-Lo preguntaré una sola vez…- la princesa permaneció en silencio su mirada fija en el rostro de su madre –¿De quién obtuviste esa energía?-
-…-
-…-
-…-
-Bien, tal vez un castigo un poco más íntimo logre hacerte cambiar de opinión- meneando la cabeza le indico a los soldados que ingresaran en la celda.
Los soldados miraron a la maltrecha princesa quien a duras penas podía mantenerse en pie, después miraron a la reina preocupados.
-Adelante, hagan lo que quieran con ella y asegúrense de no ser gentiles o de lo contrario yo misma me hare cargo de aplicarle su castigo debidamente.
Los soldados miraron preocupados a la princesa, claramente estaban en desacuerdo con los métodos de su reina.
-Por favor…- les susurro la changeling. Era consciente del dolor por el que tendría que pasar pero sabía a la perfección que los soldados la tratarían mucho mejor de lo que la trataría su madre –Se los suplico…- murmuró tan bajo que solo los soldados pudieron escucharla.
El grupo la miró con tristeza, en su mirada podían ver el miedo, más comprendían perfectamente cuál era el verdadero terror que la invadía en ese momento, Ellos eran soldados de la colmena y su misión era velar por sus majestades, incluso si para ello debían lastimarla.
-Ya escucharon- dijo uno de ellos cerrando los ojos en un intento de reunir el coraje para hacer lo que le dictaba su deber.
El grupo se aproximó a la princesa con paso firme y lágrimas en los ojos. Les basto solo un pequeño empujón para derribar a la ya adolorida princesa.
Chrysalis mantuvo la boca cerrada y su mirada fija en Cocoon, no le daría a su madre el placer de verla gritar, gemir o suplicar.
Los changelings comenzaron mordiendo su cuerpo, clavando sus colmillos en el cuerpo de su princesa, que permaneció sin emitir un solo sonido.
El primero de los soldados se colocó en su parte baja y separó sus piernas traseras mientras los otros continuaban mordisqueándole el cuerpo
-Lo lamento princesa- musitó el soldado antes de envestir la intimidad de la changeling con todas sus fuerzas.
La sensación del miembro del soldado atravesando agresivamente su intimidad casi la hizo gritar. Le tomo toda su fuerza de voluntad mantener sus labios firmemente cerrados, aunque poco pudo hacer para impedir que las lágrimas comenzaran a brotar de sus ojos no apartó ni un momento la vista de la de su madre.
Los soldados comenzaron a abofetearla y a morder con más fuerza. Uno colocó su pata delantera sobre su garganta cortándole la respiración mientras las embestidas continuaban aumentando de ritmo.
Otro de los soldados introdujo bruscamente su miembro en su boca hasta tocar su garganta. Los soldados comenzaron a turnarse, Unos penetraban por el frente, otros por detrás. Hacían lo posible por tener el mayor cuidado de no golpear o morder las zonas del cuerpo de Chrysalis que aún estaban gravemente heridas,
El acto continuó una y otra vez, Coccon permaneció fuera de la celda en todo momento mientras sus mininos trabajaban insaciables. Podía ver a su hija retorcerse por el dolor sin apartar la vista de la mirada desafiante que esta le lanzaba.
Fue hasta que os soldados quedaron exhaustos que la reina dio la orden para que se retiraran.
-Volveré en una hora, espero que para entonces hallas pensado mejor las cosas- dicho esto encendió su cuerno cerrando nuevamente la celda.
Chrysalis permaneció tendida en el suelo, cuerpo cubierto por un líquido viscoso con un característico aroma, su boca estaba llena de saliva combinada con ese mismo líquido, de sus ojos aún continuaban silenciosamente las lágrimas de su corazón.
Después de un tiempo dejo de escuchar los pasos de su madre, indicando que esta había abandonado el calabozo.
-Luna- pronunció con voz quebrada, mientras dejaba escapar el llanto que había contenido en su interior.
Agradecimientos especiales:
Aprovecho este momento para felicitar a todos y cada uno de los integrantes de Silly Filly, Studios por haber creado tan hermosas historias y haberme introducido el deseo de adentrarme más a este fandom.
Nota del autor:
¿Que tal la pasaron en estas fiestas de día de muertos y Halloween?.
Como se habrán dado cuenta estuve algo ocupado visitando a quienes se nos han adelantado. Lo que impidió que pudiera subir el capítulo con anticipación.
Además del especial de navidad de MLP que como saben salió en estas fechas.
Este capítulo fue ligeramente mas largo que los anteriores, ojalá no se acostumbren mucho a esto porque no suele ocurrir.
Espero lo hayan disfrutado.
Sin más por el momento gracias por el apoyo y el tiempo que le han dedicado a la historia, nos vemos en la próxima entrega.
Excelente semana.
En memoria de Victor Fidel Amado abuelo y mentor.
Marzo/1938 - Octubre/2018
