Hola pues con nuevo cap, es un poco casi nada largo pero espero mañana actualizar

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Me encontraba en un estado de pánico, no sabía quién era el sujeto que de forma insistente pedía que le regresara a Hiroshi.

-No sé quién eres, pero deje de molestar a mi familia y no le daré nada ya que el único que vive aquí aparte de mi es MI hijo- por unos segundos todo quedo en silencio, hasta que de nuevo aquel hombre hablo.

-Muy pronto sabrás de mi, y me tendrás que regresar lo que es mío- yo no dije nada más y solo escuche como las pisadas se iban alejando, por instinto me acerque a Hiroshi y lo abrace a mí, una punzada invadió mi pecho y lagrimas brotaron de mis ojos. Y si era el verdadero padre de Hiroshi, me lo quitaría, entonces como cumpliría con la promesa que hice, y que haría sin mi pequeño. El pánico se aferro mas a mi ser y mis lagrimas llegaron con mas furia, empapando por completo mis ojos, y así me quede dormido junto a Hiroshi.

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La mañana había llegado y al despertar, los recuerdos del día anterior invadieron mi mente, regresando con ellos la punzada en mi pecho, intente tranquilizarme y hacer mi día como si no pasara nada, así que comencé bañándome junto a Hiroshi, desayunamos y antes de partir jugué un rato con él.

Unos fuertes golpes se escucharon en la puesta, el miedo de que fuera de nuevo ese sujeto me invadió y con cautela y Hiroshi en mis brazos me acerque sin abrir.

-¿Quién es?- pregunte lo más seguro que pude, aun que los nervios me estaban carcomiendo por dentro.

-Soy el abogado del señor Zentsu Otori, vengo a entregarle un citatorio- aun con miedo y por el hecho de no conocer al hombre del que me hablaba abrí la puerta encontrándome, con un hombre de cabello plateado, me extendió su tarjeta mostrando en ella que era el Lic. Hidan, no continúe leyendo ya que casi de inmediato me extendió un sobre y sin más se marcho, de inmediato entre a la casa y deposite a Hiroshi en su corral en donde comenzó a jugar.

Al abrir el sobre me sorprendí, me asuste a tal punto que entraría en pánico, así que no dude en tomar mi teléfono y marcar un número conocido para mi, espere unos momentos, hasta que la voz del otro lado del teléfono se escucho.

-Sensei, por favor necesito que venga es urgente- escuche como intentaba calmarme, pero al ver que no lo consiguió, solo escuche que me decía que estaría enseguida en mi casa, así que colgué el teléfono y me quede junto a la ventana esperando la llegada del Sasuke-sensei.

No pasaron más de 20 minutos cuando vi como su auto se estacionaba enfrente de mi casa, aunque la verdad para mi había sido una eternidad.

De inmediato le abrí, y cuando estaba en el marco de la puerta, acaricio mis cabellos y yo ante mi debilidad, la cual nunca había mostrado le abrace como si el fuera la persona que me protegería de todo mal que estuviera en mi alrededor, mis lagrimas salieron de nuevo, mi estado de pánico no se iba ya que estaba impulsada por el miedo de estar de nuevo solo, de perder lo único bueno que me quedaba en la vida que era mi hijo y la frustración se saber que podría fallar ante una promesa.

Entramos a la casa y ya calmado, comencé a preparar un poco de té para ambos, mientras Hiroshi se aferraba a Sasuke –sensei que le había cargado.

Ya estando los dos cómodos comencé a relatar todo lo que había sucedido desde la noche anterior.

-No te preocupes, no permitiré que Hiroshi se aparte de tu lado, a demás necesito que estés lo más tranquilo que puedas, estando en pánico no lograremos nada, recuerda que eres un estudiante de derecho también tienes que ayudarme a crear una buena defensa para ganar este juicio de guarda/custodia que a inicio este sujeto- sus palabras me alentaba, tenía razón, nunca me había dado por vencido antes de luchar y esta pelea estaba seguro que la ganaría con ayuda del sensei, ya que no era cualquier pelea si no era una en donde el perder significaría perder a Hiroshi para siempre.

Seguimos platicando un rato mas y por ese día decidí no ir al hospital, claro que le conté lo sucedido a la abuela Tsunade y con eso me perdono la falta.

Sensei no se había retirado en toda la tarde así que la pasamos los tres en la casa, pero durante la plática saco una "propuesta" por no llamarla orden que no me esperaba y estaba dudoso de aceptar.

-Entonces comienza a recoger tus cosas más elementales- si, había propuesto que mientras el caso se terminaba, por mi seguridad y la de Hiroshi nos tendríamos que ir a vivir a su casa, aunque no contáramos con las pruebas, teníamos la firme convicción de que él había mandado a ese auto a llevarme al otro mundo para poder quedarse con Hiroshi, así que nada nos decía que no lo aria de nuevo.

Cuando menos me di cuenta ya estábamos en el auto del sensei con camino a su domicilio, Hiroshi se había quedado dormido en el trayecto, me sentía nervioso por todo el asunto y por la mudanza, no sabía cómo le pagaría tanta amabilidad por parte del sensei, ahora sabia que nuestro encuentro tenía un fin que por el momento era el ayudarme a proteger aquello que más amo que es mi hijo.

En la entrada ya se encontraban algunos empleados así como el hermano mayor del sensei, por un momento recordé aquel beso que me robo, el cual causo que cada vez que le veía no lograra mirarle a los ojos.

Al llegar Itachi-san ordeno que nos ayudaran con las múltiples cosas que habíamos llevado, las cuales colocaron en una habitación de invitados, al parecer mientras yo hacia las maletas, Sasuke se había dedicado a informar a su hermano y a dar las ordenes de acomodar la habitación, me sentía apenado pero la sonrisa de aquellos que en ese momento me ayudaban me daba la seguridad de aceptar su ayuda.

Itachi-san a pesar de ser un poco pervertido tras esa cara de seriedad que logra poner en ocasiones, era una gran persona, también Hiroshi se divertía mucho con él, aunque cada vez que Sasuke-sensei se acercaba a ello mi pequeño lo prefería haciendo que el mayor de los hermanos uchiha hiciera dramas como si fuera un pequeño niño.

Al dia siguiente dejando encargado a mi pequeño con una de las empleadas de la casa, me dirigi al hospital junto con Sasuke-sensei que me había dicho que me llevaría a donde fuera ya que no era seguro que saliera solo.

Al llegar realice los trámites necesarios para sacar una licencia, la cual fue aprobada ya que durante mi tiempo en labor nunca había tenido castigos, o faltas por la cual no se me fuera otorgado esa licencia por dos meses, la abuela Tsunade también platico conmigo y ofreció de antemano su apoyo y llevara a Hiroshi a verla, con eso ultimo nos dirigimos a la guardería en donde al igual que el hospital informamos sobre la baja de Hiroshi por un tiempo, a lo cual nos dieron el apoyo en guardar el lugar de mi pequeño para que pudiera regresar cuando fuera necesario.

Entre papeleos se nos fue todo el día, aunque note como Sasuke-sensei recibía llamadas constantes a su celular, lo cual lo ponían en un semblante serio mientras contestaba cada llamada.

Al llegar a casa, sin decir nada, me tomo de la mano y me dirigió a su oficina, ya entando en ella me extendió unos papeles que al parecer le habían enviado por fax mientras nosotros hacíamos nuestras paradas.

Leí y releí aquellos informes, era una investigación sobre el demandante, y me sorprendí de lo que decía. El hombre que era o decía ser el padre biológico, era un empresario que en varias ocasiones ya ha sido demandado o involucrado en negocios fraudulentos, pero de los cuales siempre había salido bien librado. Era un hombre caso y que hasta el momento no había tenido ningún hijo, ya que su esposa no podía concebir y aquellos hijos tenidos de las múltiples amantes habían nacido niñas, lo cual iba en contra de sus ambiciones machistas y de tener un heredero de sus negocios turbios, o por lo menos eso es lo que revelaba en el informe.

-Tenemos que tener cuidado Naruto, es un hombre peligroso, así que tenemos que preparar bien nuestra jugada para que no se quede con el pequeño, no me perdonaría que terminara al cuidado de un sujeto de su clase- tenía razón Hiroshi no podía terminar en manos de alguien tan despreciable como lo era el tal Zetsu.

Los días pasaron y llego el día de la primera cita en los juzgados, estaba nervioso y temeroso, pero la presencia del Sensei, me animaba a continuar. Al entrar por las grandes puertas ya nos esperaba el juez que se haría cargo del caso, el cual era el juez Sarutobi, aun no llegaba en demandante así que me senté en una de las sillas junto con Hiroshi que estaba en mis piernas, a los pocos minutos las puertas se escucharon de nuevo y al mirar se trataba de Zetsu y su abogado, todos tomaron su lugar correspondiente y se dio inicio a la sesión.

Lo primero que exigía el demandante era una prueba de ADN para confirmar que el niño era su hijo y que se le entregara, claro también usaban el hecho de que yo era solo un estudiante de 18 años que no podía con la responsabilidad de criar a un pequeño, el juez a cada que escuchaba me miraba, yo intentaba mostrar la pose más seria que tenia eh intentar ocultar el pánico.

Llego el momento del Sensei de debatir lo dicho, apelo que a pesar de mi corta edad había sido lo suficientemente bueno para cuidar al mi pequeño todo este tiempo, que este no se encontraba en peligro estando en mi cuidado y que a pesar de no ser mi hijo biológico, había aceptado esa responsabilidad ya que la madre se lo había pedido y por que el padre biológico no se encontraba para apoyar a la difunta Ino, la cual había perecido ante todos los descuidos que sufrió durante su embarazo.

Ante las múltiples "peleas" que daban los abogados, el juez decidió dar un receso de 20 minutos para decidir a cerca de la prueba genética que se había pedido.

Nos retiramos de la sala y fuimos a una cafetería cerca del lugar, me encontraba estresado, y Hiroshi se encontraba en las mismas condiciones. Comimos en total tranquilidad sin decir mucho, solo lo necesario.

Al regresar a la sala el juez dio su respuesta a la petición

-El día de mañana se cita en este mismo lugar a las dos partes para realizar la toma de muestra de sangre del menor Hiroshi Uzumaki y el señor Zetsu Otori- me angustie y mire hacia donde se encontraba la parte demandante y en ese momento Zetsu también me miro y me mostro una sonrisa retorcida que hizo que un fuerte escalofrió recorriera mi cuerpo.

Definitivamente esta guerra acababa de empezar y no sería una fácil de ganar ya que todo estaba prácticamente en mi contra.