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CAPITULO 10
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UNA ESPERANZA
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RANMA
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-¿Van a seguir ignorándome? – gritó Mousse desde la parte de atrás.
-¡Aun no puedo creer la estupidez que cometiste! – grité –Agradece que estuvo Ukyo para no permitirme matarte.
-¡Ya les dije que fue un accidente!
-¿Un accidente? ¿Confundir el mapa con carnada es un accidente? – dijo Ukyo mientras caminaba de tras de mí –Hubiera dejado que Ranma te ahogara – murmuró en voz baja.
-¡No llevaba puesto los lentes!
-¡Parece que lo que no llevas puesto es el cerebro! – grito Ukyo deteniéndose por un segundo para fulminarlo con la mirada.
-¡Tenia hambre! Estoy cansado de comer tus okonomiyakis, ya me dan dolor de estómago.
-¡Eres un desagradecido! Si no fuera por mí de seguro estuvieras muerto del hambre.
-¡Prefiero morir de hambre que tener que seguir comiendo lo mismo todos los días!
-¡Eres un…!
-¡Ya basta los dos! – Me pare, me di la vuelta para verlos –No conseguimos nada peleando. El mapa se lo comió un pez y no podemos hacer nada al respecto. Todo fue tu culpa Mousse y ahora llevamos tres días de retraso.
Solté un suspiro, deje salir todo el aire que tenía cargado en mi pecho. Hace cuatro días habíamos llegado a China y seguimos el mapa. Hace tres días estamos perdidos sin tener la más mínima idea de hacia dónde ir. Traté de guiarme por mi instinto, recordar un poco el mapa ya que era yo quien nos estaba guiando. Pero, creo que terminamos aún más perdidos. El idiota de Mousse había dicho que perdió el mapa cuando intentaba pescar comida. Ukyo tuvo que detenerme antes de que lo matara por su estupidez.
-Entonces ¿Qué vamos hacer? – pregunto ella cruzándose de brazos. Su mirada recorrió todo el bosque con ansiedad. Estábamos cansados, hambrientos y no teníamos más provisiones.
-No lo sé. Pero entre más tiempo pasemos sin llegar a ningún sitio, más lejos estamos de volver a ver a Akane – un estremecimiento recorrió mi pecho. Empuñe mis manos y la frustración volvía a invadirme.
-No tienes idea de donde tenemos que ir ¿verdad? – Ukyo gruño. Miró a Mousse con el ceño fruncido -¡Esto es tu culpa!
-Deja de quejarte tanto, mujer. Ya encontraremos una solución – dijo Mousse con desdén.
-Sera mejor que la encuentres, porque si no, no encontraremos salida en este bosque y moriremos de hambre. Te aseguro que no me importaría cocinar un pato asado para la cena si de eso depende mi vida.
-¡¿Y tú crees que voy a dejar que me pongas las manos encima?!
-¡Les dije que basta! Y Ukyo, no nos comeremos a Mousse. Seguramente tiene un sabor espantoso y terminaremos intoxicados.
-Cállate Saotome.
Mousse camino hasta pasarme. Se detuvo en medio de unos árboles y comenzó a mirar hacia todos lados. Aproveche el momento para sentarme sobre una roca y recostarme en un gastado árbol, Ukyo me siguió con la mirada y se sentó un poco cerca de mí. No quería hablar, estaba realmente agotado, no había dormido en días y la comida era escasa. En mi mente solo estaba Akane y la necesidad de encontrarla. Pero ahora esa idea era tan efímera que me dolía el corazón. He tenido pesadillas, horribles donde siempre llego tarde a rescatar a Akane y la anciana me da su cuerpo vació y magullado. Cerré los ojos con fuerza tratando de reprimir ese recuerdo del sueño.
-Encontraremos una solución. Te lo prometo – dijo Ukyo. La mire de soslayo.
-Siento que el tiempo se nos está acabando. Me siento… me siento tan frustrado, preocupado – la miré –Ukyo… si Akane le pasa algo…
-No le pasará nada. Esta con Ryoga ¿Recuerdas? El no dejará que la vieja loca y Shamppo la lastimen. Tú sabes lo que él siente, tienes que estar tranquilo.
-Eso no me tranquiliza – me enferma. Posé mi mirada en Mousse que al parecer se estaba debatiendo en una lucha interna. No quería que Ukyo se diera cuando de que cuando hablaba de Ryoga y Akane me hervía la sangre por los celos.
-Ranma, quiero hacerte una pregunta – dijo con una voz suave - ¿Tú crees…
-¡Maldición! – el grito de Mousse nos hizo pegar un brinco. Nos pusimos de pie inmediatamente - ¡¿Por qué no lo había pensado antes?!
Se dio la vuelta con los ojos muy grandes. Choco su puño en su mano y se nos acercó a zancadas.
-¡Estamos cerca!
-¡¿Estamos cerca del templo de esos monjes?!
-¡No! no tengo ni idea de cómo llegar allí. Hablo de que estamos cerca de mi aldea – decía mientras caminaba de un lado hacia otro como alguien quien hubiera descubierto oro.
-¿Estás loco? Mousse no podemos perder el tiempo en tu aldea. Akane esta no sé dónde y seguramente está en peligro.
-¿Y qué propones que hagamos? ¿Qué sigamos dando vueltas y que nos muramos de hambre? Sé un poco inteligente, Saotome. Estamos hambrientos y cansados. En mi aldea seguro nos administraran alimentos y techo.
-¡Necesitamos encontrar a Akane antes de que sea tarde!
-¡Necesitamos comida y dormir!
-Yo no necesito…
-¡Mousse tiene razón! – grito Ukyo interrumpiéndome. Ella respiraba aceleradamente, me lanzo una mirada suplicante –Ranma, por favor. Mousse tiene razón. Además, tú no te encuentras bien. Te vez pálido y débil, no sé si estas enfermo o que pasa pero me preocupas. Si queremos encontrar a Akane será mejor que lo hagamos estando sanos.
-Yo no estoy enfermo – la miré con reproche.
-¿Ah, no? – Mousse se cruzó de brazos y me lanzo una mirada severa –Te hemos escuchado toser desde que bajamos de ese bote, toses más en las noches, el otro día no creas que no me fijé que estuviste apunto de desmayarte.
-Eso no significa nada. Estaba cansado, es todo – baje la voz. Sentía que los dos me estaban acorralando y no me gustaba.
-Has estado tan obsesionado con encontrar a Akane que no duermes. Admítelo, Saotome, necesitas que te revisen y descansar.
Antes de que pudiera decir algo, sentí como Ukyo me tomaba del brazo. Ella parecía a punto de llorar, me apretó de la manga y con algo de incomodidad me solté suavemente.
-Por favor. Te prometo que encontraremos a Akane, pero, Ranma, nos sirves más sano que enfermo.
Miré un momento a Ukyo y luego a Mousse. Me había sentido mal últimamente debido a que tenía un resfriado pero estaba haciendo todo lo posible para no mostrarme enfermo. Había tomado una medicina que había traído conmigo cuando Kasumi dijo que podría enfermarme, al haber permanecido mojado por mucho tiempo. Pero al parecer con todo el ajetreo, la mala noche y la falta de comida no había surtido efecto.
Solté un suspiro y vi alivio en la mirada de Ukyo.
-De acuerdo ¿Cómo sabes que estamos cerca? – pregunté a Mousse.
Él nos hizo una seña para acercarnos hacia donde el había estado de pie. Señalo el tronco de un árbol, no podía ver bien que era lo que quería que viéramos, me acerque al tronco entonces vi unas palabras en chino y una figurita de un niño y una niña de palitos dibujado debajo de las palabras inentendibles para mi.
-¿Qué es eso? – pregunto Ukyo antes de que yo pudiera preguntar.
-Lo dibuje cuando era un niño, eso quiere decir que la aldea está cerca. Fue cuando Shamppo me venció por primera vez y… ¡olvídenlo! Eso no es lo importante. Escuchen, no sé porque desde que estamos aquí no se me había ocurrido ir a la aldea. Fue un milagro que hayamos encontrado este dibujo eso quiere decir que estamos cerca.
-Te apuesto dos mil yenes que lo que dice ahí es "Mousse & Shamppo por siempre" – dije a Ukyo sin prestar atención a Mousse.
-Nah, yo creo que dice "Shamppo mi eterno amor imposible"
-O tal vez dice: "Aquí yacen las esperanzas perdidas de un patético enamorado"
-¡¿Quieren callarse y escuchar?!
-Bueno, está bien si te escuche. Pero te advierto una cosa, si alguien decide pelear conmigo y planear una boda no dudes en que te mataré y seguiré mi camino.
-¿Quién va a querer casarse contigo? – dijo con una voz llena de humor.
-¡Hay muchas mujeres que quieren casarse con Ranma! – grito Ukyo ofendida. Agradecí un poco que ella dijera eso. Me subía un poco el ánimo.
-¿Cómo tú, por ejemplo? –le dijo
Ella retrocede sonrojada. Luego lo fulmina con la mirada y antes de decir algo, se cruza de brazos con una sonrisa en sus labios:
-Como Shamppo, por ejemplo. Que hace de todo para casarse con Ranma.
Mousse se puso rojo del coraje. Y nuevamente tuve que escuchar su pelea. Estaba harto de oírlos pelear por estupideces. Después de casi media hora de alegar quien sería mejor esposo Mousse nos mostró el camino hacia su aldea. Me sentí un poco incómodo ya que nunca imagine regresar al lugar donde derrote a Shamppo y ella me persiguió por toda Asia para casarse conmigo y llevarme de vuelta a su aldea. Y ahora, estoy aquí. Pero sin ella y buscando desesperadamente a la mujer con la que de verdad considero mi prometida.
Caminamos algunas horas y estaba sintiéndome cansado, me toque la frente con disimulo. Tenía fiebre. Empecé a sentirme mareado. Sin parecer sospechoso saque de mi mochila unas pastillas y me las engullí.
-¿Estas bien? – preguntó Ukyo observándome detenidamente.
-Si, estoy bien ¿Falta mucho Mousse? – ignoré a Ukyo.
-¡Ya falta poco!
De repente mi corazón latía muy deprisa, no por miedo o por pensar en Akane. Latía de prisa porque me sentía mal. Mi cabeza comenzó a martillear y mis manos a sudar. Estaba temblando ligeramente mientras sentía el frio sudor que recorría mi rostro. Mis piernas me traicionaron y tuve que detenerme un momento cuando de repente todo a mí alrededor se volvió oscuro. Un vacío se formó en mi estómago y juro que tenía muchas ganas de vomitar.
-¡Ranma! – Ukyo se lanzó sobre mí.
-¡¿Quién está ahí?! – escuche la voz lejana de una mujer. Pero entonces todo se desvaneció.
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AKANE
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Aquellos ojos ámbar me miraban con rabia, listo para atacar.
Me levante suavemente del suelo. Estaba aterrorizada.
-Ni. Un. Paso – dijo cortante.
Me quede quieta. No agache la mirada, no tenía que demostrarle que le tenía miedo, no era mi manera de enfrentarme a alguien. Siempre tienes que mirar a los ojos a tu contrincante –aunque este quiera matarte sin ningún motivo- movía mis manos ligeramente tratando de calmar el temblor.
-No vengo hacerte daño. No podía dormir y salí un rato…
-¿Dormir? – su mirada no se suavizaba. Seguía mirándome con desprecio -¿Acaso te estas quedando aquí? ¿Con autoridad de quién?
-El anciano – di un pequeño paso hacia atrás.
-¿El señor Moonling? – soltó un sonoro ja que resonó en medio de la noche –El viejo no tiene permitido alojar a nadie sin mi autorización.
Un insignificante pensamiento me invadió. El nombre del pequeño hombre se parecía al del anciano Moning y Moonling.
No supe que contestar a aquello. Si eso era cierto, nosotros no teníamos ningún derecho a molestar. Este chico al parecer estaba demasiado molesto y contrariado por verme aquí. Tanto que podría asegurar haber visto terror y consternación en sus ojos antes de amenazarme con su espada. Su cabello se meció con el viento.
-¿Cómo es tu nombre? – bajó un poco su espada.
-Aka-Akane Tendo – tragué saliva - ¿Quién es usted?
-Aquí las preguntas las hago yo, Akane Tendo.
-Nadie en muchos años ha venido a este lugar. Exijo que me digas el motivo de tu visita y según eso, tal vez te perdone la vida.
Mi cuerpo se estremeció de miedo. ¿Qué me va a perdonar la vida? Esto estaba saliéndose de mis manos ¿Dónde estaba la anciana cuando la necesitaba? Mire a mí alrededor buscando algún método de escape. Pero era imposible. Ni siquiera pude cuestionarme pelear o no con aquel sujeto ya que me ganaría en unos cinco segundos fácilmente.
-Vinimos…
-¿Vinimos? – me cortó con una mirada gélida y llena de desagrado. Miro hacia el templo y luego hacia mí -¿Hay más de los tuyos aquí?
-Si… pero no somos malos – dije apresuradamente – Solo vinimos a buscar ayuda, bueno… yo vine a buscar…
-¡No ayudamos a humanos! No desde que ese desgraciado… - cerró la boca abruptamente -¿No lo dijo el anciano Moonling?
Negué con la cabeza despacio. El entrecerró sus ojos buscando alguna chispa de mentira en mis palabras. Entonces su mirada se suavizo y fue remplazada por una llena de curiosidad. Mientras guardaba su espada fue acercándose algunos pasos. Estaba tan aterrada que apenas podía moverme de mi puesto. Este hombre era capaz de matarme en cualquier segundo y por lo que según dijo –refiriéndose a nosotros como humanos- él no lo era.
-¿Por qué viniste? – Me miró de arriba abajo con un desinterés cargado de arrogancia –A simple vista se ve que eres una simple y ordinaria humana. Pero… tu espíritu… - guardo sus palabras y me miró esperando una respuesta – Cuéntame tu historia, Akane Tendo – dijo con voz ronca haciendo que los vellos de mis brazos se erizaran.
Aclaré mi garganta y detenidamente le conté todo lo que había pasado las semanas pasadas. La llegada de los sirvientes de Saffron a Japón, su plan y cuando me secuestraron. Le detalle el momento en que intervine en su desarrollo a convertirse en adulto y todo lo que pase convertida en muñeca. No le comente nade de Ranma, no quería que este hombre peligroso supiera de Ranma. Miraba con un poco de temor alguna reacción en este hombre, pero se inmutaba con los detalles que le daba. Le explique de mi repentina pérdida de fuerza y mis constantes cansancios. También le dije que mi vida eran las artes marciales y que haría cualquier cosa por lograr ser la antigua Akane y no una débil muchacha a quien proteger.
Dejé de hablar después de una media hora. Este hombre sonrió de lado y miro hacia las estrellas.
-El inútil de Saffron. Un Dios engreído y sin la más pizca de fortaleza. Le gusta mucho presumir y sus seguidores lo hacen igual ¿Te diste cuenta de que con un solo golpe lo derrotarían? No era más que un niño mimado que no sabía luchar. Tienen suerte de no haberse encontrado con un Dios de más nivel. En resumen se encontraron la mascota débil de un verdadero Dios.
-Tu... ¿Qué eres? – no pude evitar la pregunta. Solo salió de mí y me sentí avergonzada – Disculpa – dije rápidamente.
-No importa lo que yo sea, Akane Tendo. Ahora, ve a dormir – Me miro enigmático y un poco abrumado.
-Nos iremos mañana. Gracias por su hospitalidad, no molestaremos más – dije sonando cansada y frustrada. Mis ojos picaron y unas ganas de suplicarle por ayuda me invadieron. Pero no quería hacerlo, no le rogaría.
-Buenas noches – dijo con voz clara.
Me di la vuelta y regrese por donde había venido. Tuve suerte de no haberme perdido cuando llegue a la habitación y me deslice debajo de las sabanas. Mi corazón latía muy rápido. Todo estaba saliendo tan mal como no lo espere, entonces mis lágrimas salieron apresuradas. Apreté los puños sobre la almohada. Quise gritar y golpear cosas, pero no conseguiría nada haciéndolo, lo único que conseguiría seria lastimarme a mí misma. Mire hacia la ventana y desee una vez más estar al lado de Ranma, me preguntaba que estaría haciendo y como estaba ¿Estaría preocupado por mí? ¿Me estaría buscando?
El vacío bajo mis costillas se hacía cada vez más grande esta noche. Todo el esfuerzo por una cura se había ido a la basura.
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-Fue agradable recibir una visita después de muchos años – Dijo el señor Moonling desde el jardín.
Todos estábamos listos para partir. Los ánimos se habían ido a la basura el día de ayer y ninguno fue capaz de entablar conversación con los otros. Shamppo estaba desanimada, Ryoga triste y por alguna razón la anciana estaba frustrada. Acomodé la mochila en mis hombros y traté de sonreír al anciano. Quería despedirme de Moning, pero no lo había visto por ningún lado. Había llevado nuestra comida con el señor Moonling en una gran bola. A pesar de su edad el anciano tenía mucha fuerza.
-Gracias por su hospitalidad – dije inclinándome un poco.
-Espero volvamos a vernos pronto – dijo la anciana también inclinándose. Ryoga y Shamppo hicieron lo mismo.
Cuando nos dispusimos dar la vuelta para salir, una voz nos detuvo:
-¿A dónde crees que vas?
Volteé y los demás también, asombrados. El joven de anoche estaba caminando hacia nosotros con aire tranquilo, a su lado iba Moning que nos mirada con una sonrisa servicial.
Todos nos miramos entre sí.
-Pensé que tu deseo era recuperar la fuerza que se te fue arrebatada ¿Me equivoco? – dijo con sus brazos de tras de su espalda.
-¿Lo conoces? – me preguntó Ryoga en voz baja.
-¡Oh, joven Yu! Veo que conoce a mis invitados – dijo Moonling de repente muy animado –Espero no se moleste por la intromisión de dejarlo pasar la noche aquí.
-No me molesta, señor Moonling. Pero apreciaría que la próxima vez me comunique lo que está sucediendo – su voz sonaba tranquila. No me quitaba los ojos de encima.
Una brecha de esperanza comenzó a encenderse en mi pecho.
-Entonces, Akane Tendo ¿Te vas sin haber empezado tu entrenamiento?
Sin poder evitarlo emboce una enorme sonrisa. Tenía tantas ganas de saltar, de gritar de la emoción. No sé a qué se debió este cambio de decisiones pero no quería comprenderlo ahora. Lo único importante era que empezaría el entrenamiento y que si todo salía bien, volvería a ser yo misma.
Miré de reojo a mis acompañantes y ellos me miraban muy asombrados, al igual que el anciano Moonling, no paraba de lanzar miradas entre Yu y yo.
Yu embozo una ligera sonrisa.
-Moning, por favor acompañe a nuestros huéspedes a sus respectivas habitaciones. Escolte a la señorita Akane Tendo a que se reúna conmigo en el salón – después de una larga mirada hacia mí, miró al señor Moonling –Señor Moonling, quiero que tenga todo listo para la iniciación esta tarde, si todo sale como queremos, a partir de mañana empezara su entrenamiento.
Dicho esto se dio la vuelta y se marchó.
El pequeño hombre se nos acercó con una sonrisa.
-¿Si me permiten honorables huéspedes? – dijo con una reverencia.
-¿Qué fue todo eso? ¿Cómo lo conoces? – Ryoga susurró fuerte a mi oído.
Pero estaba tan emocionada y aterrada que no le preste atención solo murmuré:
-Luego te explico.
Seguimos a Moning y al señor Moonling de nuevo adentro. Mi corazón martillaba, era una sensación hermosamente agobiante. Pronto sería despojada de mis sentimientos, pronto empezaría lo difícil.
Ranma… su nombre cruzo por mi mente.
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Hola amigos! Aquí con otro capitulo. Espero que estén bien y que les haya gustado.
Hoy empece mis clases! Estoy un poco atareada pero no dejaré la historia, prometo traerles otro capitulo lo mas pronto posible.
Gracias por sus comentarios y les mando muchos saludos.
