¡Y aquí estoy de nuevo!
Esta historia es como un poco de aire fresco para mi, ¡se escribe sola! cierto es que no tengo ningún esquema por capítulos montado pero tengo muchas idea así que, por ahora, voy a dejarme llevar. Espero que os esté gustando leer esta historia tanto como a mi escribirla, vuestros comentarios y lecturas son una motivación extra, ¡os lo agradezco enormemente!
Más pronto que tarde veremos a un Delena más, ¿cómo definirlo? ¿problemático? ¿extremo? no sé, se irá viendo.
El Team Anti-Stefan preparad munición ¬¬
CAPÍTULO 9: BAILE
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¿Dejarse besar por Damon?
Era una locura escrita en mayúsculas.
¿Devolverle el beso como si Damon fuese el último trozo de carne en este mundo?
Ya no era una locura, era pasarse de castaño oscuro, Elena lo sabía y cualquier persona en su sano juicio también.
Pero, ¿besar a la última persona en el mundo que nunca besarías delante de un grupo de psicópatas encabezados por Stefan y Lexi?
Quizás exageraba con lo de "nunca besarías", pero sí, con respecto al grupo de psicópatas ya no era una locura, ¡era surrealista!
Pero había sucedido, Elena y cualquiera que estuviera allí podría dar fe de ello. Stefan y Lexi junto a su séquito estaban a una distancia prudencial siendo testigos de ese acto tan fuera de control, pero bien podrían haber estado a centímetros de ellos dos que se sentiría de la misma forma, ¡asfixiante!
Lexi sonreía divertida y Elena sólo quería borrarle esa sonrisa a base de golpes sino fuera por la mirada que Stefan le estaba lanzando, una mirada dolida y molesta. Su amigo o ex amigo, estaba petrificado allí como si no supiera qué hacer, sintiéndose traicionado por lo que sus ojos veían.
—¿Molestamos?
Elena salió espantada de encima de Damon, se sentía completamente desnuda. Damon continúo en cambio, tumbado en el suelo, recuperando el control de su cuerpo y tomando varias bocanadas de aire para calmarse. En muchos sentidos.
En cuanto se creyó recuperado le lanzó una mirada envenenada a Lexi y compañía.
—Iros. Ahora.
El sonido del timbre tendría que haber sido suficiente para que todos allí dejaran el tema correr y volviesen a clase, pero ninguno de ellos se movió ni un centímetro, como si lo que estuviese sucediendo ahí fuera tan importante como una clase de matemáticas o de química.
Elena quería morirse allí mismo, no por ser descubierta sino por haberse dejado llevar como una perra en celo, ¿en qué estaba pensando? bueno mejor dicho, ¿por qué no estaba pensando con la cabeza? ¡ella nunca se dejaba llevar por las hormonas! pero estaba claro que con Damon no se podía aplicar las mismas normas, Damon era demasiado para ella, en todos los sentidos, conseguía dejarla en evidencia con sólo una caricia o un roce inocente.
Si ahora volviera a besarla, ¡vamos! lo raro sería que no estallara.
—¿No tenéis clase? ¿o qué pasa? —Damon se puso de pie y dio un paso al frente, chocando su cuerpo contra el de Lexi, la cual se vio en la obligación de retroceder.
—Esto es mucho más interesante… —se acercó a Damon, no sin antes hacerle un escaneo completo, desde los pies hasta la cabeza—, ¿qué pasa, esta chiquita no es suficiente para ti?
Su mano descendió peligrosamente hasta sus partes, Elena no lo consintió, guiada por instinto casi animal tomó a Damon del brazo y tiró con todas sus fuerzas para apartarlo, Damon no ejerció presión por lo que no fue difícil alejarlo.
Stefan hizo algo parecido, salió del shock y tomó a Lexi de la muñeca, no necesitó tirar con fuerza, la chica reaccionó a su contacto y se apartó como una niña buena que temía ser regañada por su papá.
"¡Cobarde!"
—Llegaremos tarde a clase, Lex.
Elena suspiró aliviada cuando vio que Stefan arrastraba a Lexi y compañía fuera del aparcamiento, lejos de Damon y Elena, pero en cuanto comprobó que ya no quedaba rastro de ninguno de ellos se quedó pálida y bloqueada, seguía aferrada a la muñeca de Damon y estaba peligrosamente cerca de él, ¿y ahora qué? era la pregunta que rondaba su cabeza dejándola expuesta.
"Piensa rápido, piensa rápido, ¡piensa!"
—Creo que nos toca… francés, ¿o era español? creo que escogí esa asignatura porque mi madre adora el español, me hace ver series subtituladas a ese idioma…
—Elena.
—Incluso vi un episodio de Big Band Theory en español, ¡fue horrible! no me gustan los doblajes, ¿tú qué piensas? ¿versión original o doblada?
—Elena, ¿qué haces?
—Buena pregunta, creo que dije eso es voz alta.
—Elena, ¿estás intentando evadir el tema…?
—¿Del beso? sí.
—No —rió divertido—. Me refería al tema donde tu te lanzabas encima como si no hubiese un mañana.
Un rojo intenso decoró las ya sonrosadas mejillas de Elena. Soltó la muñeca de Damon como si su contacto le quemara, el chico sintió la pérdida en forma de cosquilleo donde los dedos de Elena antes le habían tocado con anterioridad.
Damon no dejó que huyera de nuevo, la tomó del brazo y la obligó a que clavara sus ojos café en él, y lo hizo, pero no le gustó lo que vio en ellos.
Elena era muy fácil de leer, como un libro abierto y aunque eso era normalmente bueno, ahora no lo era en absoluto, la chica estaba sufriendo por lo sucedido como si temiera el rechazo de Damon.
Él no quería tener ese poder sobre ella, en parte sí, pero ahora mismo no.
—¡Bromeaba, Elena!
—Vamos a llegar tarde —dijo cortante, queriendo salir corriendo de allí.
No quería dejarla marchar sin saber que estaba pasando por esa cabecita suya, besarla había sido un error, pero un error del que no quería arrepentirse por lo menos no en ese momento.
—No volveré a besarte, lo siento.
La chica alzó la cabeza.
—Pues no me beses —sonó decepcionada pero no había forma de remediarlo, si Damon no quería volver a besarla, ella no podía hacer nada, solo sentirse como una completa idiota por haberle seguido el juego antes.
—¡No es eso tampoco! Elena, ¿por qué eres tan complicada?
—Tu eres el complicado. No sé que piensas ni tampoco sé que planeas, ¡eres un completo caso perdido!
—Me gusta esta Elena, ¡la echaba de menos!
La chica rodó los ojos evidentemente cabreada, Damon era un caso perdido, puede que sí, pero también era el causante de que ella estuviera perdiendo su cordura o lo poco que quedaba de ella, así que era mejor actuar como siempre, como si esos besos no hubieran sido nada para ninguno de los dos, si Damon volvía a besarla, ella le seguiría el juego o le pararía, no había nada de malo en ello.
Eran amigos.
"¡UNA MIERDA ASÍ DE GRANDE PARA TI, ELENA!"
Damon pasó un brazo por sus hombros y la abrazó como haría con uno de sus amigos, la chica soltó una carcajada y se dejó guiar por el chico de camino a clase, tropezaron varias veces, más de una vez estuvieron a punto de comerse el suelo e incluso de llevarse a algún alumno rezagado del pasillo, pero consiguieron llegar a clase antes de que el profesor de turno apareciera.
"Sí, ser amiga de Damon Salvatore no podía ser tan difícil".
—Hablaré con mi tía y después te mando un mensaje —la última clase había sido la más estresante, pero Damon no había dejado que la chica se escabullera sin recordarle lo de la fiesta de esta noche.
—Y si no me cuelo en tu casa y te secuestro.
—No lo harás.
—Si lo haré.
Elena se quedó quieta en mitad de la escalera. Miró a Damon durante un buen rato hasta que sintió a la gente quejándose por estar en medio.
—No serías capaz, si mi tía dice que no, es un no.
—Pruébame.
—Damon.
—Elena, siempre hablo en serio, vete acostumbrándote —continúo bajando las escaleras pero se quedó quieto al ver que la chica seguía parada allí con la boca abierta—. Si tu tía o tu padre no te dejan, te secuestraré sin reparos, estés o no estés vestida. Así que, hazte a la idea.
Elena recuperó el ritmo en un par de zancadas y se posicionó al lado de Damon, el cual silbaba ligeramente contento.
—Eres…
—¿Sexy, atrevido, irresistible?
—Eres…
—¿Incorregible? Ya no se me ocurre mas nada.
—¡Sinvergüenza! ¡Eres un sinvergüenza! —bufó molesta, Damon negó con la cabeza incapaz de borrar la sonrisa que se había formado en sus labios, Elena era incorregible.
Buscó la mano de la chica y la entrelazó con la suya. Elena se le quedó mirando un momento para después clavar sus ojos en sus manos unidas, se sentía demasiado bien para ser normal, pero no dijo nada.
Caminaron juntos, sumergidos en sus propios mundos hasta el aparcamiento, Elena estaba tan metida en su cabeza que no se dio cuenta que su tía estaba justo parada al lado de la puerta principal y ella aún seguía pegada a Damon por no hablar de que sus manos unidas podría dar lugar a varios malentendidos.
Su tía carraspeó para llamar la atención de su sobrina ya que Elena seguía caminando en dirección al coche del chico.
—¡Elena!
Fue Damon el primero en darse cuenta de la presencia de Jenna, por lo que se quedó quieto arrastrando a la chica con su movimiento. En cuanto Elena se dio cuenta de que su tía estaba allí, se quedó completamente congelada, todo atisbo de sonrisa desapareció de su rostro al darse cuenta que podría estar metida en un buen lío.
A fin de cuentas, Damon y Elena iban cogidos de la mano como una pareja.
Una mueca de disgusto se dibujó en su rostro.
—Jenna —soltó a Damon y se lanzó a los brazos de su tía, que no dudó en recibirla gustosa, pero sin apartar la mirada de la del chico que no tuvo ningún reparo en sostenerla—. No te había visto, lo siento…
Elena se separó de su tía, pero se mantuvo entre ella y Damon.
—No pasa nada —movió las llaves del coche que tenía entre las manos—. Es viernes si prefieres irte con Damon, no hay problema.
Elena abrió la boca para responder pero el chico se le adelantó.
— Soy Damon —era una tontería presentarse cuando Jenna ya sabía su nombre pero Elena se lo agradeció en silencio—, no me molesta acercarla a casa, pero ya que está usted aquí me gustaría disculparme por lo del martes pasado.
—No tienes de qué disculparte.
—Igual me siento mal —le sonrió cual niño inocente que no planea nada bueno, Elena aguantó una sonrisa que amenazaba con salir, Damon era todo teatro cuando quería—, y me siento doblemente mal por decirle esto, pero esta tarde hay una fiesta y me gustaría que su sobrina me acompañase, acepto todo lo que usted y su padre me digan. Toque de queda, normas básicas...
—Una fiesta, ¿Fell's Church?
—Esa misma. Elena me ha dicho que creía que le iban a decir que no, así que, aquí estoy con todo mi encanto, comprobando si es cierto o es que Elena me está mandado a la mierda sutilmente.
Jenna sonrió levemente.
—Por mi no hay problema, no te preocupes por Grayson, sé que botón tocar con él —una pequeña sonrisa misteriosa apareció en su rostro, Elena la miró fijamente, había algo en Jenna y en su padre que no cuadraba, pero se mantuvo en silencio.
Damon continúo hablando con Jenna hasta donde estaba aparcado su coche, Elena se quedó atrás mirando el suelo que pisaba, no podía dejar de pensar en la similitud de la sonrisa de Jenna cuando hablaba de Grayson o estaba a su lado, se parecía tanto a la suya cuando estaba con Damon o pensando en él que era imposible dejarlo correr.
¿Por qué Jenna pasaba tanto tiempo en el pueblo cuando su vida estaba en Atlanta?
¿Cómo supo Jenna del accidente de su padre antes que Miranda o Elena?
¿Cómo es posible que Jenna estuviese tan segura de poder manejar a Grayson?
—Elena —la chica alzó la cabeza, Damon estaba a su lado con los brazos cruzados y un mohín en los labios, era realmente mono—, vale que pases de mi culo, pero podrías disimular un poco más.
—Que tonto eres —se pasó un mechón de su cabello detrás de la oreja—, ¿qué me decías?
—Qué te recojo a las siete y tengo que traerte a medianoche, como a Cenicienta, ¿te parece bien?
—Me parece que me tengo que sacar el carnet cuanto antes, odio depender de los demás.
Damon soltó una carcajada y le dio un pequeño beso en la mejilla, peligrosamente cerca de sus labios y salió corriendo en dirección a su coche, Elena fue incapaz de moverse en los primeros minutos hasta que el sonido del claxon del coche de Jenna captó su atención.
Su tía sonreía sin vergüenza alguna.
"Quizá no todo era tan malo…"
Katherine Pierce era su heroína, justo cuando iba a entrar en la primera fase de un ataque de pánico sin salida ella apareció como salida de la nada con la solución de sus problemas. No le echó en cara en ningún momento que fuese a ir con Damon a la fiesta, ni tampoco le pidió ningún tipo de explicación, simplemente apareció en la puerta de su cuarto con lo que ella llamaba un kit "salvavidas": maquillaje, ropa y perfume.
Gracias a ella su cabello quedó perfectamente ondulado, no de forma de peluquería sino como si fuese el estado natural de su pelo, incluso el maquillaje que le puso no era excesivo sino perfecto. No se puso nada de la ropa que trajo en el kit pero si que le ayudó a combinar un traje blanco de principios de verano con una sandalias que Kath traía guardadas en otra bolsa.
Natural y exquisita, eso es lo que dijo Katherine antes de desaparecer en su coche no sin antes comprobar que Damon viniera a recogerla.
—Hermosa y perfecta, como siempre.
"Lo odiaba".
No lo odiaba por halagar su aspecto, no, lo odiaba por la forma en que lo había dicho. Había pegado su cuerpo al suyo y le había susurrado de forma sensual en el oído esas tres palabras, como si en vez de un halago fuese una petición sexual. Sí, tenía motivos para odiarlo y muchos más porque lo hizo cuando su padre estaba buscando en su cartera para darle algo de dinero.
¡Lo hizo delante de sus narices!
—Pasarlo bien chicos, Elena no llegues tarde —le comentó cuando salían por la puerta, al ver la mano de Damon en la espalda de su hija dio un par de pasos más—¡Y Damon! Recuerda que tengo una escopeta.
Damon asintió de acuerdo, pero en cuanto estuvieron lejos de Grayson y su escopeta (y sus muletas), Damon y Elena empezaron a reír como dos idiotas, así estuvieron gran parte del camino, riendo y cantando canciones de Imagine Dragons, olvidando que existía un mundo que los rodeaba, por un momento, solo fueron ellos dos.
La fiesta de Fell's Church era mucho más impresionante de lo que los chicos le habían contado, la plaza era el centro de la fiesta y esta era inmensa pero no el único lugar afectado por la gente borracha o los extranjeros, gran parte del pueblo estaba incluido en el lote, fuese legal o no.
—¿Bailamos? —susurró Damon en su oído, casi pudo notar los labios del chico y eso mandó una descarga eléctrica por todo su cuerpo.
—¿Dónde? ¿Aquí en medio?
—¿Importa? —empezó a moverse dulcemente contra el cuerpo de Elena intentando que la chica le siguiera el rollo, Elena sonrió débilmente, le gustaba sentir el cuerpo de Damon contra el suyo, le encantaba poder notar el corazón de Damon tan acelerado como el suyo propio, y lo que más le gustaba era saber que podía dejarse llevar porque las consecuencias siempre quedaban relegadas a un segundo plano cuando estaba cerca de él.
Se dio la vuelta con dificultad, el aroma de Damon y su cercanía la embriagaba mucho más que una cerveza o un vaso de vodka. Lo que vio en los ojos de Damon fue lo último que necesitó para dejarse llevar, porque por una vez había transparencia en ellos, por una vez Elena pudo ver reflejado en ellos lo mismo que sentía cuando lo tenía cerca, no necesitaba pararse a pensar qué significaba eso, no importaba, lo que sí importaba era estar allí, pasar sus brazos alrededor de su cuello, ponerse de puntillas y dejarse llevar por Damon.
El chico le sonrió con esa sonrisa que debería ser ilegal para después elevar a la chica unos centímetros del suelo y dar vueltas como si estuvieran bailando.
Elena rió a carcajadas notando su corazón latiendo con fuerza al compás que el de Damon, sintiendo como el calor corporal del cuerpo del chico traspasaba su propio cuerpo sin agobiarla, porque estar con Damon era estar en el paraíso, aunque sonara egoísta, esperaba que el chico sintiera lo mismo.
Y lo miró a los ojos y por un momento esa sonrisa que le mostró fue suficiente para saber qué sentía exactamente lo mismo, ¿que era? no estaba segura.
Tras un par de bailes fallidos, Elena salió corriendo en dirección a la zona de bebidas, le había parecido ver antes a Caroline con un chico que seguramente sería Klaus, su novio, así que vio el momento de saludar y tomar algo refrescante lejos de Damon.
Si se mantenía a su lado un segundo más sí que se lanzaría a su boca como una perra en celo y no quería estropear nada.
Llegó a la zona y miró a su alrededor, había varios vasos llenos de algún que otro líquido por lo que buscó con la mirada a alguien con pinta de barman que pudiera darle algo refrescante desde una botella cerrada.
—¡Elena! —canturreó un Kai ligeramente tocado, iba acompañado de una chica morena que no tardó en reconocer.
Bonnie Bennet.
—Te recomiendo la otra zona de bebidas, esto son las sobras —la voz de Bonnie era angelical y Elena quiso darle con algo en la cabeza, pero se mantuvo quieta, Kai estaba observándola y aunque parecía borracho seguía dando miedo.
—Gracias.
—Damon prefiere el bourbon pero aquí es mejor que le des cualquier otra cosa, un chupito o algo con chispas. El bourbon de aquí es malísimo.
—Gracias, Kai.
Bonnie no dijo nada, simplemente se despidió tirando de Kai hasta la pista de baile, Elena miró hacia donde estaba Damon, hablaba con una pareja, quiso avisarle de que se dirigía a otra zona pero era una soberana estupidez, tampoco iba a pasarle nada.
"Eso hay que verlo".
Con dos bebidas en la mano se encaminó hasta donde estaba Damon, este le sonrió al verla venir, pero una mano se aferró a su muñeca y le dio la vuelta casi sin dificultad, estaba a punto de preguntarle a esa persona que cuál era su maldito problema cuando reconoció a Stefan.
—¿Stef?
—Lo siento.
—¿Y puede saberse el porqué? Quiero decir, tengo una larga lista de posibles respuestas…
Stefan no la dejó terminar, lanzó un vistazo por encima de su hombro y se lanzó contra Elena, tomó su rostro y tiró de él hasta juntar sus labios en un beso feroz.
"Y es aquí cuando todo se descarrila, ¿verdad…?"
