N/A: ¡He terminado la segunda vuelta de la antología, al fin! Me he decidido a hacer aproximadamente seis vueltas de esta antología, Waveys, todavía falta para que se te rompa el alma XD.

Cuando rezé no creí que encerio me harían caso, ¡oh gracias! Karoru Gengar está feliz ahora.

Pero, cuando pusieron Balloon Boy hize la mitad del fic y fue cuando me dí cuenta que MermeladaDeFresa se retractó y me quedé con cara de "¡Genial, pidió a Freddy!" y "¡Oh crap! Hice la mitad del BB x Lynda!" Pero bueno, me valió madre y aún así soy feliz.

Ahora que lo pienso... ¿Lynda no sería una asalta cunas si quedaba con Balloon Boy?

Summary: ¿Embarazada? ¿El doctor le estaba jodiendo? Lynda Murtons no lo sabía. Lo único que realmente le preocupaba era la reacción de su querido Fazbear. Estaba realmente asustada.

Tipo de fic: One-Shot [3,070 Palabras] ¿Por qué es tan largo? Este One-Shot lo tenía hecho hacía mes y medio, pero no lo publiqué por flojera. Y bueno, simplemente le puse las notas, le modifiqué la ortografía, arreglé detalles y listo. Buaa... son muchas palabras.

Género: Family/Romance

10.-Jodido Pervertido: [Human!Freddy x Lynda M./OC]

Advertencias: Semi AU -Freddy y los animatrónicos son humanos. Freddy es el dueño de la pizzería aquí XD-. OC insert, faltas de ortografía, cursilerías, malas palabras, ligeras insinuaciones sexuales, embarazo, romance, familia, faltas ortográficas y blah, blah, blah...

Disclaimer: FNAF no me pertenece. Lo único de mi propia pertenencia son los OC Lynda y Lydan Murtons, las tramas de todas las historias -menos el Bonnie x Foxy porque reitero, está basado en un comic-, y creo que nada más. ¡Ah sí! Y mi cuenta, Karoru Gengar.

PD: Ya saben, si esto ni te agrada puedes retroceder. ¡El botón de back es gratis!

Aclaraciones: Lynda tiene 25 años aquí y Freddy Fazbear 34. La OC mide 1.60 de estatura y Freddy 1.97 -BlasticHeart le había puesto 2.02 y a su versión Toy 1.97 pero como el primero se me hacía demaciado alto le hice a Freddy de 1.97-. Sí, lo sé, es demaciada edad y estatura pero bueno, ¿cuantos jodidos años creen que Freddy va a tener si sigue jodidamente activado desde el tiempo que ha pasado desde las dos jodidas entregas?

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Lynda Murtons salió de aquella habitación con su rostro envuelta en una seriedad nunca antes vista. Debajo de sus preciosos ojos chocolate eran visibles unas ojeras no moradas ni grises, si no negras. Su piel era más pálida y seca que de costumbre dándole aspecto de muerta y caminaba de manera encorvada, no teniendo las ganas ni las fuerzas de caminar hacia su casa, donde su querido esposo se encontraría preguntándole de nuevo que era lo que le pasaba.

Hacía unas cuantas horas incluso ella no sabía lo que tenía, pero entonces se había dado cuenta de los síntomas que llevaba desde hacía semanas. Síntomas provenientes de un jodido embarazo de mierda.

Puta madre.

Y bien, Murtons recorría el largo trayecto caminando a su casa y ahora fue que se dio cuenta que traer el carro de su querido Freddy hubiera sido su mejor opción. Tenía ganas de vomitar otra vez y sabía que si no se apuraba terminaría escupiendo su desayuno en media calle, ganándose miradas de odio y caras asqueadas; y ella no quería eso, no.

Faltando dos cuadras de llegar a la casa de su adorado Fazbear fue cuando se acarició el vientre preocupada por la reacción de su esposo al enterarse. Porque Lynda había sido diagnosticada estéril (*) después de ambos tratar duramente de procrear un hijo sin éxito alguno y ahora venía el doctor a joder con que siempre sí había quedado embarazada.

Si no fuera ilegal ya habría matado al estúpido doctor.

Porque Freddy había estado esperanzado hacía año y medio por tener a un hijo; un hijo de su propio sangre al cual heredarle su gran famosa pizzería con animatrónicos. Y al enterarse de la esterilidad de su esposa había decidido entonces a ya no seguir intentándolo.

Pero, había quedado embarazada por fin.

Llegó al fin a su casa, sacando las llaves de la gran casa café de su bolsa de mano negra con verde para después abrir la puerta. Era domingo ese día, por lo que estaba segura de que Freddy andaba en la casa. Y además, el Lamborguini (**) negro que estaba estacionado en la cochera lo reafirmaba.

—¡Estoy en casa, Freddy!—Lynda anunció con una débil sonrisa, oliendo de inmediato el aroma a pizza que rodeaba a su amado esposo al siempre pasarla en la pizzería.

Oyó un tarareo que parecía provenir de la cocina, una voz grave y masculina digna de un cantante profesional. Murtons caminó con cuidado a la cocina de su casa, encontrándose a su adorado Freddy Fazbear sentado en un pequeño banquito de madera enfrente del enorme horno que él había comprado cinco años atrás, esperando a que una deliciosa pizza de peperoni se terminara de hornear.

Además de ser un excelente cantante, Freddy tenía también unos grandes dotes de cocinero, ¿quién le habría enseñado entonces a la vecina rubia Chica -que era cocinera en la pizzería- a hacer pizzas tan suculentas?

—Bienvenida a casa, Lynda.—Respondió él, levantándose de la silla mientras estaba dándose la vuelta para ver a su esposa. Su ceño se frunció cuando vio la cara pálida de su querida castaña.—No luces bien.

—Fui con el doctor.

El ojiazul se quedó en silencio, apremiándola a continuar. Ella se quedó en silencio también, incapaz de terminar. No sabía qué decirle para desviar el tema acerca del bebé, porque ciertamente no iba a decirle nada. Estaba realmete asustada por aquello, por sus inútiles sentimientos.

—Es sólo una pequeña gripe, nada grave.

Freddy frunció el ceño y entrecerró los ojos, analizando fijamente a su mujer, tratando de detectar si ciertamente decía la verdad. Pudo ver un leve tic en su ojo derecho, significando que la castaña ciertamente le ocultaba la verdad. Él suspiró de manera cansada, decidiendo preguntar otra cosa, sólo por si las dudas.

—No irías a morir por eso, ¿verdad?

—¿Eh? ¿Por la gripe?

—Sí, por la gripe.

Y ella entendió a lo que él se refería. Freddy sabía que le estaba mintiendo. Lynda se encogió de hombros de manera ignorante.—No moriré.

Esta vez él vio la verdad en su mirada, por lo que pudo quedarse tranquilo, avanzando hacia su querida esposa mientras rodeaba con sus fuertes brazos el delicado y pequeño cuerpo de la mujer.

—Me alegra escuchar eso...

.

..

...

..

.

A la mañana siguiente, Freddy se levantó al oír unos sonidos extraños provenir del baño situado que venía junto a la habitación. La puerta estaba abierta y él revisó a su lado para ver si Lynda estaba dormida junto a él. No estaba.

El castaño oscuro entonces decidió levantarse de la cama matrimonial -vestido con su ridícula pijama café claro de ositos-, ponerse de pie, colocarse sus pantuflas e ir a pasos sigilosos al baño a ver a su esposa. Y así lo hizo, caminando y caminando hasta llegar al pequeño cubículo, donde descubrió a su castaña arrodillada, con su cara en el excusado, vomitando la deliciosa comida que ella misma había preparado y cenado ayer.

—¿Lynda?

Ella se sobresaltó y volteó a ver al castaño con sorpresa, como si fuera una niña siendo descubierta comiendo galletas en medio de la noche. Freddy suavizó su mirada, suspirando de manera cansada para arrodillarse junto a la chica de orbes chocolates y darle unas suaves palmaditas en la espalda. Murtons le sonrió de manera dulce pero sólo por un momento, ya que sus mejillas se llenaron de comida revuelta que escupió en el toilet. Las lágrimas de esfuerzo salieron de la pequeña adulta Murtons, junto a unos sollozos de asco.

—Q-Que asco.—Sollozó ella, siendo consolada por las dulces palmaditas en la espalda que Fazbear le proporcionaba. Tosió de manera cortante y seca, para limpiarse la boca de los restos de su comida regurjitada con una de las manos. Miró al mayor, con una mueca que se veía claramente preocupada.—Cariño, hoy es Lunes.—Avisó la chica.—Tienes que ir a trabajar en la pizzería.

Él gruñó de manera seca, llevando sus brazos a la espalda y muslos de la joven para ponerse de pie llevándola consigo. En pocas palabras, cargándola al estilo nupcial. Las pequeñas mejillas de la menor se cubrieron de un pequeño rubor rosado de vergüenza, abrazándose al cuello del castaño en busca de cubrir el instinto de estabilidad y seguridad.

—Me vale mierda.—Fazbear escupió las palabras de manera cortante, para sonreír mientras se acercaba al enorme tina de baño que estaba en ese pequeño cuarto.

—¿E-Eh...? ¿A dónde me estás...?

—Estoy del asco.—Le interrumpió su marido de repente y ampliando su sonrisa maliciosa, decidió continuar.—Y tú no te bañaste ayer. Tomaremos un baño juntos.

El pequeño rubor de Lynda se transformó de repente en un rojo carmesí rompiendo de seguro el récord mundial del sonrojo.

—¡FREDDY, JODIDO PERVERTIDO!

.

..

...

..

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Freddy llegó a su pizzería -porque realmente el enorme local era suyo y su clientela era ciertamente enorme- vestido como siempre. Haciendo honor al oso animatrónico estrella del lugar que se llamaba exactamente como él, estaba vestido con su traje de siempre (***), caracterizada por el elegante sombrero y el curioso moño que portaba en el cuello; ambos de color negro. Miró a la cocinera Chica saludarle con respeto, a Bonnie ir a atender a los niños y adultos como el mesero que era, a Foxy sonreírle a lo lejos, ayudándole al animatrónico zorro a contar las historias de piratas y a su hermano mayor Golden Fazbear cuidando el local como el Mánager de ésta.

Ciertamente, los animatrónicos tenían los nombres de sus tres mejores amigos y su único familiar. El oso café Freddy, cantante que se mantenía coronado en Show Stage junto al conejo púrpura Bonnie y la Polluela Chica. El zorro pirata Foxy que estaba en Pirate Cove, contando las historias y el oso dorado casi idéntico al marrón, Golden Freddy mantenerse en Dinner Area cuidando niños para evitar que les pasase algo malo.

Mientras los empleados y sus amigos se mantenían con la clientela, Fazbear se quedaba en The Office, lidiando con las quejas de la gente o para ayudar cuando algún niño o persona se perdía. Ése día Fazbear tuvo la cabeza en otro lugar. Exactamente en su casa, pensando en su esposa y la razón por la cual le mentía.

Aunque no quisiera admitirlo, Freddy Fazbear estaba algo asustado de lo que pudiese estar metida su querida esposa.

Y no quería creer que ella estuviese haciendo algo que no fuera de su agrado.

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..

...

..

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—Estoy embarazada de Freddy, ¿¡y es lo único que dices?!

Golden frunció el ceño, cruzándose de brazos ante aquello. Su hermano menor le había pedido visitar a su esposa para averiguar lo que tuviese sin que ella misma lo supiera mientras estaba en camino a su casa. Y como Murtons confiaba seriamente en el joven rubio, había soltado la sopa; creyendo ciegamente que el chico de orbes negros como el carbón (****) le diría algo reconfortante. Claro que había tardado un poco en decirlo, haciendo que el chico de orbes negros azabache se hallase visiblemente irritado.

—No sé por qué cojones actuas tan rara.—Serio y cortante como siempre, Golden le respondió.—Y yo no soy súper Don amistad como para decirte palabras cursis.

—Eres mi mejor amigo idiota, ¡se supone que deberías estar ayudándome!—Se quejó ella, con los orbes llorosos.

—¡Si quieres ayuda, ve y dile a mi jodido hermano que estás embarazada de él!—Gritó el joven rubio de 35 visiblemente irritado.—¡Eres imbécil, Murtons!

—¡Imbécil tus nalgas desfiguradas, rubio estúpido!

—¡Pero es que eres estúpida!—Iracundo, el joven de piel pálida tomó de los hombros a la castaña y la sacudió de manera violenta.—¡Dile a Freddy que esperas un hijo de él y ya! ¡Dile que tú estás jodidamente embarazada y dejarás de preocupar a ese jodido imbécil!

—¡No estoy enferma de muerte estúpido rubio idiota!—Ella gritó también y por eso no notó la puerta de la entrada de su casa abrirse lentamente, haciendo un chirrido lento.—¡No voy a decirle que estoy embarazada y punto final!

—¿... Q-Qué?

Lynda se paralizó al oír aquella voz y se volteó hacia la puerta de manera violenta y súbita. Se encontró al castaño ojiazul en la entrada de la casa, con la puerta abierta a más no poder y su mano izquierda posada en el pomo dorado de la puerta. Los orbes azules cielo del Fazbear menor estaban abiertos en sorpresa total y su mandíbula abierta en una mueca de incredulidad. El cuerpo castaño se mantenía tenso, sus músculos quietos y duros, expectantes.

—... Fre-Freddy...

Golden sonrió por fin, de manera arrogante. Soltó de su agarre a la pequeña Murtons y le palmeó la cabeza con cariño. Pensó en muchas cosas y una de ellas era que su genio era demaciado genial. Todo había terminado como planeó. Porque él prefería que su hermanito estúpido lo escuchara de ella que de él. Porque sabía que su credibilidad comparado con la de Lynda era mínima.

—Ustedes tienen mucho de que hablar.—Murmuró Golden Freddy, sonriendo aún más para dirigirse a la puerta a pasos lentos pero largos, dándole una velocidad neutral.—Yo mientras tanto me largo. Tengo a una pareja que complacer con sexo en casa. Nos vemos luego, Lynda, Freddy.

El sonido seco de la puerta cerrarse despertó a ambos de su ensoñación. El de Lynda que pensaba en las horrendas posibilidades por verse descubierta y el de Fazbear que andaba perdido en la noticia de que al fin esperaba un hijo, que alguien se uniría a su pequeña familia.

—Lynda...—Iba a comenzar él a decir, pero se quedó sin palabras. Ciertamente no sabía qué decir, no. Los orbes chocolates de su esposa se llenaron de lágrimas.

—Lo siento. No... no esperaba embarazarme.—La chica se cubrió la cara con sus manos, hechándose a llorar.—Lo habíamos intentado tanto que... que cuando te rendiste y me enteré ayer de que tenía tres semanas en estado, no... no sabía... Pensé que... pensé que...—Y se hechó a llorar como una simple niña que era abandonada por el mundo. Sus sollozos fueron apagados por unos conocidos brazos rodeando su espalda y un cálido pecho pegarse a sus brazos que cubrían su pequeño rostro.

Freddy la estaba abrazando.

—¿Fred... ?

—Estoy feliz.—Murmuró él, con una sonrisa. Lynda entonces bajo sus manos a la cintura de Fazbear para rodearla de manera tímida. Su rostro ahora descubierto mostraba una igualmente una ligera sonrisa y sus orbes chocolates llorosos. Y una lágrima solitaria resbalar de sus párpados para descender de su cara de manera lenta, realmente torturante para el castaño.—Enserio... soy muy feliz.

—¿De verdad?—Musitó la chica con una voz bastante baja, apretujando su pecho contra el de él. Freddy se ruborizó ligeramente ante el contacto de los senos de Murtons apretándose contra él, pero en realidad su pervertida naturaleza no le tomó importancia por primera vez en su vida.

—De verdad, Lynda.

Y para afirmar su frase, llevó una de sus manos a la barbilla de la castaña, levantándole la cara hasta donde se podía y él inclinó la suya de manera que su mandíbula tocaba la piel que se hallaba en su cuello.

Después, la besó.

El mundo se apagó para ella. Su rostro entró en tonalidad carmín, ardiéndole la cara al máximo, de manera que achicharraría a un mosquito si intentara posarse en sus mejillas. Sus piernas perdieron fuerza, las rodillas fallándole rápido, causando que se arrodillara en el suelo, llevándose a Fazbear consigo en el suelo, terminando él encima de ella. Millones de mariposas parecían revolotear por su pequeño estómago, aún pareciendo con espacio libre para más haciéndole estremecer bajo el cuerpo del dueño de la pizzería. Sus brazos estaban temblorosas, faltantes de control que causaron soltarse del agarre de la cintura que rodeaba con sus pálidas y delgadas extremidades. Sus manos cubiertas con sus preferidos guantes negros -que dejaban al descubierto sus dedos- aferradas a la alfombra roja que adornaba el suelo en donde los dos adultos se hallaban acostados.

Y Fazbear no estaba nada mejor que ella. También estaba sonrojado aunque fuera un muy ligero rubor rosado claro casi invisible y perdía el control de sí mismo. Los dos codos estaban colocadas en el suelo en forma de L para estabilizarse a sí mismo y no aplastar a la castaña debajo de él con su cuerpo, pero esos mismos codos temblaban mucho y no por falta de fuerza, si no de una ansiedad que él mismo desconocía. Sus piernas estaban débiles, colocados entre las de la pequeña adulta, inquietas, moviéndose de un lado a otro sin cansancio.

Apartaron sus rostros, aunque la posición de sus cuerpos eran las mismas. Fazbear se deleitó con el rostro rojo carmín de la castaña de orbes chocolate debajo de él y Lynda sonrió al ver el ligero rosa del hombre moreno.

—Te quiero, Lynda.—Recitó el joven de orbes cielo con voz cantarina y tierna.

—También te quiero, Freddy.—Murmuró ella en voz bajita antes de llevar sus temblorosos brazos al cuello del castaño para rodearlo con ellos y besarlo de nuevo, siendo correspondida casi de inmediato.

Pero Lynda se apartó del beso al sentir cierta mano de cierto Fazbear con mente perversa posarse en su seno derecho con picardía.

—¡FREDDY, JODIDO PERVERTIDO!

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..

...

..

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—Empuje sólo un poco más, señora Murtons.

—¡Cállese la boca pinche perra!—Aulló la mencionada con dolor e ira. Su mano estaba sosteniendo otra con fuerza, una que no le pertenecía a ella.—¡Si es tan sencillo hágalo usted mismo jodida perra, estúpida, desquiciada, pendeja!

La enfermera miró al joven castaño que estaba al lado de la futura madre, sosteniendo una de sus manos entre las suyas.

—¿Seguro que está enamorado de ella, señor?

Fazbear esbozó una sonrisa irónica.—Desgraciadamente y con toda mi alma.

—¡¿DESGRACIADAMENTE!?—Lynda gruñó iracunda, apretándo aún más la mano. Fazbear no hizo sonido alguno aún a pesar que eso le dolía como la mierda.—¡Cuando el bebé salga te moleré la cara a golpes jodido imbécil de mierda!

—Yo también te amo, cariño~.

Murtons ahogó un gemido de dolor, oyendo un pequeño llanto al fin. Un dulce y suave llanto que relajó su mirada y sus músculos, pero sólo por un momento.

—Siga empujando señora.—Un doctor pelinegro le animó a la chica. Con un brillo en sus ojos que se calificaría bien como perversidad y lujuria. El de cabellos azabache manoseó una de las piernas desnudas de la castaña en una sutil caricia, haciendo que se estremeciera al contacto.—Ya casi lo logra. Sólo un poco más...

Freddy miró amenazante al doctor, notando aquellas manos tocar más de lo necesario. El castaño sonrió con sorna. Iba a divertirse con el doctor cuando nadie lo viera por tocar a SU Lynda.

El llanto del bebé se hizo más fuerte y la malhumorada enfermera cargó al sucio ser entre sus brazos, lléndose a lavar al pequeño. Y Freddy besó la frente de Murtons con cariño, sabiendo lo que tenía que hacer.

—Ahora vuelvo, cariño.—Anunció con ternura.—Tengo que hablar con el doctor sobre... algunas cosas.

Él sonrió victorioso al ver al jodido manoseador tragar saliva nervioso. Murtons asintió totalmente cansada, con una sonrisa leve asomar por su cara sudorosa y roja por el esfuerzo.

—De acuerdo.—Respondió ella, en tono sereno.—Haz lo que tengas que hacer.

El doctor salió por la puerta en un apuro, Fazbear siguiéndole de manera tranquila. Se detuvo en la puerta, quedando de espaldas y sin atreverse a voltear todavía. Fueron unos segundos antes de que por fin su cuello se ladeara, causando que sus orbes azules cielo dieran con los chocolates con destellos miel de su esposa.

—Lynda...—Llamó él, con necesidad.

—¿Sí?

—Te amo...

La chica se quedó en silencio unos segundos antes de sonreír de manera sincera y suspirar soñadora, con su rostro rojo sonrojarse aún más.

—Yo también te amo, Freddy.

El castaño amplió su sonrisa antes de pronunciar las palabras siguientes:—Y una cosa más, cariño.

Lynda alzó una de sus cejas, con una súbita curiosidad que ella misma desconocía.—¿Sí?—Repitió

—Tendremos sexo cuando lleguemos a casa.—Dicho eso cerró la puerta con fuerza, sin notar la sonrisa de su esposa desvanecerse de inmediato.

El grito de la pequeña Murtons que respondía la última frase de su marido se había oído en todo el jodido hospital.

—¡FREDDY, JODIDO PERVERTIDO!

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(*): Que no puede tener hijos.

(**): Es una marca de automóviles. Mi favoritos es el Murciélago y el Aventador. Creo que Lamborguini no se escribe así, gomene.

(***): Pues en cuanto al traje, no le describí para que lo tomaran con el diseño humano que quisieran. Como el de Pole-Bear, BlasticHeart, etc...

(****): Como Golden Freddy no tiene ojos -las cuencas estaban negras- decidí ponerle con los orbes negros.

Bueno, el siguiente es yaoi. Ya saben, primer comentario gana, cariños.

Lo del nombre del bebé... no se me ocurrió ninguno. Iba a alargar el One-Shot pero no ne gustó lo suficiente. Ahora metí una historia de reciclaje para algo útil.

¿Saben lo que significa para mí una historia de reciclaje? Son One-Shots o Long Fics que nacen de la nada, en un jodido momento de inspiración pero que no termino publicando y las borro después de un tiempo de leerlo.

Por ejemplo, éste que publiqué ya tenía tiempo hecho XD.

Karoru Gengar se va a hacer sus quehaceres (?) y les desea buenos días/tardes/noches.

ATTE:

Karoru Gengar.