Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz

Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.

-- Dialogo - "Pensamientos "

Capitulo 9

UNA LARGA NOCHE

WARNING: Lemon... -_-!!



Haber entrado a la habitación que Hilde le había asignado a Trowa no había sido, después de todo, tan mala idea. Ahora sabía que Trowa le correspondía... que Trowa estaba sintiendo lo mismo que él sentía. Ojalá hubiera usado antes su Don con él... pero el temor a que él no sintiera lo mismo se lo había impedido.

Ahora sabía que se había equivocado... que Trowa sentía lo mismo... Por que el beso que le daba estaba cargado de pasión y deseo... la misma pasión y deseo que el sentía por él...

Quatre estaba de puntillas sujetando el cuello del arquero a un costado de la cama. Devolviendo el beso apasionado que le había dado. Dejándose llevar por las sensaciones y emociones que llegaban a oleadas gigantescas hasta su pecho y le hacían saltar el corazón.

Sentía su piel ardiendo, su corazón a punto de desbordarse. Las emociones que llegaban de Trowa le impedían sentir emociones extrañas, estaba aislado por completo. Solo sintiéndolo a él, solo entregándose a él... al hombre del que estaba enamorado desde hacía años... desde que tan solo eran unos niños.

Separo sus labios de Trowa al sentir que le hacía falta el aire y con un profundo sonrojo le observo a los ojos. Pudo observar como Trowa sonreía sin soltarlo.

-- Te amo – susurro a su oído cuando se volvió a levantar para besarlo.

-- Y yo a ti... Quatre – respondió Trowa antes de apoderarse de nuevo de sus labios.

Saboreaba el esquisto sabor de su boca, mientras las manos de Trowa se movían sobre la tela de su camisola, llegando de forma suave hasta las cintas de la capa y soltándola para hacer que esta cayera al suelo, mientras las manos de Quatre comenzaron a moverse entre los pliegues de la camisola del arquero para retirarla. Soltando con manos temblorosas el cinto que solía detener las armas y levantando la parte delantera de la camisa, sintiendo la piel ardiendo del arquero bajo sus manos. Sintiendo como su pecho se movía agitado por la respiración entrecortada que escapaba de sus labios...

Trowa levanto los brazos, dejando que Quatre sacara la camisa de su cuerpo, el sonrojo en el blanco rostro de Quatre era notorio. Sintió su cuerpo temblar cuando las manos de Trowa retiraron de forma delicada su camisola y deslizaba sus manos de forma calida sobre su espalda para asirlo hasta su cuerpo.

-- Trowa... - dijo en un gemido ahogado, cuando sintió la boca del arquero recorrer su cuello con besos cortos, haciendo que su respiración entre cortada soltara un gemido de éxtasis a las sensaciones. Sus manos recorrían paso a paso la suavidad de la piel blanca, la tersura y se embriagaba con el sabor azucarado de su piel.

-- Quatre... - gimió Trowa...

-- Trowa... - un gemido audible escapo de la boca de Quatre cuando sintió como Trowa llegó hasta su pezón y comienzo a besarlo, a chuparlo y a torturarlo con su lengua.

-- Mi pequeño ángel, mi soberano... - escuchó que Trowa le susurraba subiendo por su pecho hasta su oído para volver a capturar sus labios entre los suyos.

Trowa levanto a Quatre entre sus brazos, mientras Quatre pasó sus brazos por su cuello para profundizar más el beso. Y de forma gentil lo recostó en la cama, mientras retiraba de forma lenta el resto de las prendas que aun le cubrían dejándolo por completo desnudo ante su vista.

El fuego de la chimenea dentro de la habitación se refleja sobre la piel blanca de Quatre, dejando entre ver el profundo sonrojo que cubría por completo su rostro. Estaba desnudo frente a Trowa, lleno de felicidad... no importaba en esos momentos las leyes del reino Low... que importancia tenía si los condenaba a muerte por amarse en un secreto compartido?...

Quatre levanto los brazos para atrapar el cuello de Trowa y obligarlo a colocarse sobre él, le beso la comisura de los labios, las mejillas, las sienes. Trowa tomo una de las manos de rubio y de forma gentil la dirigió hasta la pretina del pantalón que traía, le pedía sin palabras que lo retirará por él.

De forma titubeante primero, dejo deslizar la mano por el cuerpo de Trowa, dejando que bajara y arrastrara con ella la ropa del arquero, mientras al mismo tiempo y de forma más atrevida, besaba sus hombros, su pecho, cada centímetro de piel que aparecía cerca de sus labios... Un gemido escapo de los labios de Trowa al sentir aquello, que hicieron que Quatre se estremeciera.

-- Trowa... - dijo Quatre en un jadeo mientras escuchó el suyo en los labios del arquero.

-- Quatre...

-- Te amo Trowa... - susurró a su oído terminando de bajar la ropa, dejándola de forma descuidada sobre la cama.

Lo besos calidos que Trowa dejaba sobre el cuerpo de Quatre le hacían estremecerse de pasión haciéndolo arquearse. Los gemidos inconscientes escapaban de los labios del rubio sin poder controlarlos.

"Me ama..." repetía en silenció la mente de Quatre, mientras sentía como la boca de Trowa llegaba hasta su estomago e introducía su lengua en su ombligo haciéndolo gemir mas fuerte.

-- Trowa! – grito su nombre al sentir como su mano movía su miembro erecto producto de las caricias.

-- Quatre... - dijo Trowa deteniéndose para llegar de nuevo a sus labios, sin retirar su mano – no quiero lastimarte – susurró mientras besaba sus mejillas.

-- No lo harás Trowa – murmuró pasando sus brazos por su espalda y apresándolo sobre su cuerpo – me lastimaría si no lo hicieras – dijo sonriendo – no sabes cuanto tiempo he deseado ser tuyo, solo tuyo... – si, solo suyo... lo sabía, sabía que no podía ser de otra forma... así sería suyo y Trowa de él...

-- Mi pequeño rubio – dijo Trowa con una sonrisa – tus deseos son ordenes...

Una sonrisa amplia se dibujó en el rostro de Quatre, mientras entrelazaba sus piernas al cuerpo de Trowa, al tiempo en que se estiraba para besar su cuello... era tan alto! Que lo cubría por completo.

Su miembro endurecido chocó contra el vientre del más chico, se movía al rito de sus movimientos. Quatre Retiró una de sus manos de la espalda de Trowa para dejarla avanzar hasta el miembro del arquero y tomarlo con su mano.

-- Quatre! – dijo Trowa en un gemido fuerte al sentir la calidez de la mano del rubio sobre su miembro erecto.

Goteaba!... del miembro de Trowa salían gotas de semen que mojaban ya sus manos. Quatre sintió como algo invadía su cuerpo y eso le molestaba un poco haciéndolo apretar los ojos... pero casi al instante, sintió como esa molestia se detenía... abrió los ojos topándose de nuevo con esos ojos verdes preocupados.

-- Estas bien? – preguntó Trowa – te he lastimado mucho? – Quatre sonrío al saber que no quiere hacerle daño.

-- No me has lastimado – dijo sonriendo el rubio entrelazando más sus piernas al cuerpo alto del arquero y pasando sus brazos por su cuello para acercarlo mas a su cuerpo – continua!... por favor no te detengas ahora.

Trowa sonrió ante las palabras de Quatre, el sonrojo en su rostro le hacía amarlo más a cada momento. Se entregaba sin reservas, sin importarle que estaban en un reino extraño. Y que lo que hacían estaba penado por las leyes del reino Low e incluían al reino Schbeiker. Pero también sabía que la única que podía enterarse era la princesa Hilde, y ella estaba de su parte...

Quatre volvió a sentir algo que le invadía, pero esta vez dolía menos. Se movía de forma lenta dentro de su cuerpo y ya no era doloroso, comenzaba a ser placentero. De sus labios escaparon los gemidos al sentir como introducía un segundo dedo y comenzaba a moverse más rápido que antes.

-- Trowa! – gritó fuerte su nombre, entre jadeos de placer.

Trowa se levantó sobre la cama, dejándolo con la necesidad de que siguiera.

-- Trowa no me dejes! – suplicó al pensar que se iría.

Pero casi de inmediato las fuertes manos de Trowa lo tomaron por la cintura haciendo que su cuerpo se arqueara con su movimiento.

-- Jamás Quatre! – le aseguró – moriría sin ti...

De forma lenta lo acomodó entre sus piernas, estaba listo para recibirle. Le miro a los ojos con una sonrisa, esperando que lo hiciera, que entrara por completo a su cuerpo y se convirtieran en uno. Pero la mirada de Trowa se veía intranquila, no quería lastimarlo y pensaba que al tomarlo lo hará.

-- No me harás daño Trowa – aseguro Quatre sonriendo y por fin su mirada cambio a una más serena – estoy listo, te necesito Trowa.

-- Yo también te necesito Quatre – dijo Trowa y dejo que una sonrisa se asomara a su rostro.

Entonces de forma lenta se introdujo en Quatre haciéndole lanzar un grito mientras cerraba los ojos de forma fuerte y una lágrima escapaba de sus ojos...

-- Quatre? – dijo Trowa con voz preocupada, pero Quatre abrió los ojos y sonrió moviéndose aun mas hasta sus caderas haciendo que entrará por completo en él.

-- Trowa!, Trowa! – dijo abandonándose a sus caricias.

Entonces comienzo a moverse dentro de él, sus gemidos se confundieron con los suyos, ambos tenían el corazón latiendo a mil. Quatre sentía los impulsos de Trowa, sentía como caían las gotas de sudor de su cuerpo y se confundían con las suyas.

La mano de Trowa se cerró sobre el miembro de Quatre haciéndolo estremecer de pasión. Lo movía, lo subía, lo bajaba, lo masturbaba mientras embestía cada vez más y más rápido, cada vez más y más fuerte. Cada vez el rito se hacía más electrizante y los gemidos de ambos incrementan su volumen. Sus corazones latían, sus jadeos se interrumpían a momentos. Sus gotas de sudor caían cada vez con más frecuencia...

El cuerpo de Quatre se tenso llegando al límite y sintió que Trowa se detenía abruptamente al mismo tiempo en que lo hacía él. Y es entonces que al mismo tiempo ambos gritaron sus nombres y explotaron derramando su semilla, Quatre en la mano de Trowa y Trowa dentro de él...

Quatre no pudo evitar que su corazón sintiera esa felicidad que creía perdida, que pensaba que jamás llegaría a sentir en los brazos de Trowa y sonrió con los ojos cerrados, sintiendo esa calidez que le inundaba en el interior.

Abrió los ojos al sentir que un cuerpo tan caliente como lo estaba el suyo sostenía sus muñecas a los lados y se topo con esos ojos verdes que le sonreían. Ya no se veía esa frialdad que tanto le conocía, ni esa soledad reflejada en su mirada siempre triste. Ya no se veía esa tristeza... ahora se veía solo felicidad.

-- Estas bien pequeño ángel? – pregunto Trowa con una sonrisa y Quatre solo atino a sonreír en respuesta.

-- Mejor que nunca – contesto – Te amo Trowa y esto ha sido lo más hermoso que me ha pasado – Trowa se acercó a sus labios cerrando los ojos y él los cerro igual para recibirle. Había sido un beso corto y volvió a ver sus ojos sonreírle.

-- Yo también te amo.

Y ambos se acostaron en la cama, dispuestos a dormir un rato. Debía levantarse primero y abandonar la habitación si no quería que alguien les descubriera. Pero eso ya no importaba... estaba con Trowa, así que se acurrucó entre sus brazos y sintió como Trowa lo rodeaba con su cuerpo estando adormilado lanzando la sabana, que había quedado revuelta a sus pies, sobre sus cuerpos desnudos. No necesitaban más calor que sus cuerpos.

-- Recuérdame... que tengo algo que decirte sobre el cazador que encontramos en el bosque – dijo Trowa más dormido que despierto.

-- Lo haré - contesto Quatre con una sonrisa, dejando que el sueño y el cansancio le vencieran.

En esos momentos no importaba lo que ocurriera mañana ni el compromiso con Dorothy, en ese momento quería dormir en brazos del hombre a quien amaba y soñar que su cuento se había hecho realidad...



El frío de la noche se colaba hasta los huesos. Y tener por completo la ropa empapada no ayudaba en nada a sentirse más cómodo. Después de haberle salvado la vida al arrojarse por él al agua, Heero no había querido que le ayudara más...

Lo había visto levantarse a penas sostenido por sus manos, ya que su pierna derecha parecía tener una herida severa. Solo que la lluvia y el aire, que misteriosamente se había soltado muy fuerte, no le dejaban ver que tan grave era.

Le había conducido hasta una cueva cerca de la ladera de la montaña y a unos cuantos pasos del río. Era un buen lugar para resguardarse de la lluvia que no parecía que se fuese a quitar pronto.

Se frotaba sus brazos fuertemente tratando de mitigar el frío que sentía, mientras veía como Heero hacía vanos intentos por encender una fogata con las ramas húmedas que estaban dentro de la cueva.

-- Están muy mojadas – había dicho Duo tiritando de frío – deberíamos intentar llegar hasta la cabaña, no crees Heero?

Pero Heero solo había volteado a verlo sin decir una sola palabra y continuo frotando las ramas una contra otra. No parecía querer rendirse.

-- Por que no in...

-- Es peligroso – fue la única respuesta que obtuvo de labios de Heero.

Duo volvió a apretarse entre sus brazos, masajeando con violencia su piel con las manos, tratando inútilmente de entrar en calor. Seguía sin entender el silencio en el que se había encerrado Heero. Desde que lo había sacado del río y le había dicho la forma en que lo toco, no le había vuelto a dirigir la palabra... Ni siquiera le había visto a los ojos... Y eso le atormentaba mucho. Le lastimaba como jamás creyó que pudiera lastimarle.

Heero estaba sumido en sus pensamientos, de su cabeza no desaparecían las palabras en ese medallón y el que Duo no hubiese muerto después de tocar su piel.

Quería tener la seguridad de que Duo no moriría si lo volvía a tocar... pero no podía tenerla.

La única explicación que tenía a lo que había pasado, es que había muerto y en esos breves segundos en que su espíritu escapo de su cuerpo, era que Duo lo había tocado. Por eso no había muerto.

Pero quería tocarlo de nuevo... quería tenerlo cerca y saborear ese dulce sabor que le dejo su boca. Quería besarlo y amarlo. Pero como?

Apretó fuertemente las ramas en sus manos al sentir la impotencia de su propio cuerpo. Al sentir la necesidad y no poder saciarla.

-- Lo lograste!

El grito jubiloso de Duo lo saco de sus pensamientos y giró la vista para ver lo que Duo apuntaba.

-- Encendiste el fuego, yo creí que con lo mojadas que estaban las ramas, eso iba a ser imposible. Pero lo lograste!

Heero miro extrañado la pequeña luz que destellaba entre sus manos. Una de las ramas que había sostenido había logrado encender... pero como? Como se había encendido si ni siquiera la había frotado?

No sabía lo que había pasado, pero tampoco le dio mucha importancia. Quizá la rama se había calentado lo suficiente y había encendido sin que se diera cuanta. Así que coloco la rama con el fuego entre la pequeña pila de ramas entre las rocas, listas para encender una fogata. Habían tardado en encenderse por completo, pero al final lo había logrado. Por lo menos ese pequeño fuego les proporcionaría un poco de calor.

Duo sonreía viendo la fogata y frotaba sus brazos para calentarse. Sin embargo sus labios estaban morados por el frío.

-- Deberías quitarte la ropa mojada – dijo Heero viendo de reojo a Duo – si no lo haces enfermaras.

Un calor sofocante llego hasta el rostro de Duo haciéndolo sonrojar ante las palabras de Heero. Y aparto la vista del cazador que extendía sus manos ante la fogata para calentarse.

-- No... prefiero quedarme con la ropa mojada.

-- Así jamás entraras en calor – dijo Heero sacándose la camisola y dejando su torso desnudo.

Duo observo cada movimiento que Heero hacía sin perder detalle de sus músculos bajo la luz que el fuego le daba. 'Vaya forma de entrar en calor!', se dijo a si mismo con una sonrisa.

Heero vio la sonrisa que se dibujaba en los labios de Duo y el rubor que teñía su rostro. Bajo la vista sabiendo que tenía que decirle algo... explicarle... tratar de explicarle...

-- Duo – dijo sin verlo. Duo levanto la vista para ver el perfil del cazador – hay algo que debes saber, algo sobre mi que no te he dicho – dijo levantando la vista y viendo fijamente los ojos violetas del trenzado casi frete a él.

-- No... no es necesario que me digas nada – dijo Duo de forma seria – todos tenemos secretos – dijo desviando la vista de los ojos cobaltos del cazador.

-- Necesito decírtelo – aseguro Heero. Pero Duo se levanto del suelo en el que estaba y le dio la espalda.

-- Yo... - dijo Duo nervioso – también debo decirte algo y quiero hacerlo antes de que tú comiences – dijo viéndolo de reojo - No soy un vagabundo como lo habías pensado...

Una risa ligera se dejo escuchar dentro de la cueva. Duo volteo confundido a ver a Heero. Lo vio de frente a la fogata, viendo detenidamente el fuego. Pero algo en su rostro lo dejo desconcertado. Había una sonrisa en su rostro... una sonrisa que nunca había visto. Una sonrisa que lo hacía ver sumamente apuesto y relajado...

Por que su corazón comenzaba a latir con tanta fuerza al verlo de esa forma? Que era lo que le estaba pasando al lado de ese cazador? Aun podía sentir el dulce sabor de su boca cuando había enviado aire hasta sus pulmones. Se podía considerar que lo había besado, por que Heero había introducido su lengua en su boca en una clara señal de que estaba vivo y no muerto como él tanto había temido.

Y ahora Heero sonreía...

Sonreía por lo que le había dicho...

Es que ya lo sabía?

Ese pensamiento le hizo fruncir el entrecejo y se volteo de lleno cruzando sus brazos y parándose frente a él para verlo fijamente. Heero solo levanto la vista sin dejar esa sonrisa.

-- Te ríes de lo que te dije? – dijo Duo divertido de ver esa sonrisa en la cara de Heero.

-- Si – declaro Heero sin borrar esa sonrisa – si no dices que no eres un vagabundo ni cuenta me doy.

-- Lo sabías?, Desde cuando lo sabías? – dijo Duo dudoso.

-- Desde siempre...

-- Por que no me dijiste nada? – dijo Duo nervioso, sabría Heero quien era en realidad? – sabes quien soy? – Heero bajo la cabeza afirmando de forma queda. El corazón de Duo se agito cada vez más con más fuerza por los nervios.

-- Eres un noble del reino de Low – dijo levantando la cabeza para verlo – lo que no se es que haces aquí? – Duo dejo escapar el aire que había retenido con alivio. No, Heero no sabía que era el príncipe del reino Maxwell y futuro herederos del reino Low. Se dejo caer a un costado de Heero y extendió las manos, que estaban cada vez más frías, a la fogata.

-- Escape de mi casa por que mi tío quería casarme...

Heero se volteo bruscamente para ver a Duo al escuchar las palabras que el trenzado había dicho, sintiendo que algo se agitaba dentro de su pecho y parecía quebrarse.

Como que casarse?...

-- Yo no la amo... ella es para mi como una hermana y yo soy para ella lo mismo – había dicho Duo viendo el fuego crepitando en la hoguera. Quería que sus palabras fueran entendidas por Heero... que supiera que no estaba enamorado de ella... pero... por que quería que Heero supiera eso?

Giro su rostro para ver que hacía Heero y se topo de lleno con los ojos cobalto entrecerrados que le veían fijamente. Su corazón volvió a latir de forma acelerada, esa mirada de Heero era diferente... nunca antes la había visto.... No!, si la había visto. La vio a penas el día anterior, cuando le había dicho que iba a matarlo por haber descubierto que sabía de hierbas. Cuando le había acorralado contra la pared de la cabaña y le reclamaba por no haber usado su cuchillo para defenderse de él... fue entonces cuando vio esa misma mirada. Esa mirada oscura que parecía querer trasmitirle algo...

-- Quería casarte? – dijo Heero rompiendo el silenció que se había formado entre ellos – tu familia puede obligarte?

Duo desvió su vista de nuevo hasta el fuego y mordió su labio inferior sintiéndose nervioso ante la pregunta de Heero. Como explicarle sin delatarse, que estaba obligado a casarse para llevar un heredero al trono del reino Low?

-- Nosotros... los nobles – dijo Duo sintiéndose inseguro. Por lo que no levanto la mirada para ver a Heero por temor a que viera que estaba mintiendo en cuanto a su linaje – tenemos la obligación de casarnos jóvenes para traer un heredero varón a la familia que lleve el apellido correspondiente y pueda sobrevivir a la dinastía. A los 15 años es la edad a la que muchas familias obligan a sus hijos e hijas a casarse. Mi primo Quatre y yo, fuimos comprometidos casi desde que éramos bebes con las hijas de otras dos familias de nobles. Durante años pude evitar mi casamiento, ya que la dama en cuestión tampoco quería casarse. Y dado que mi tío andaba con los soldados...

-- Con el ejercito del reino Low... - afirmo Heero, Duo solo asintió. Al fin y al cabo, eso no era una mentira. Su tío Traize comandaba los ejércitos del reino.

-- Si, mi tío no pudo obligarme a mí o a mi primo a casarnos...

-- Y tus padres? Por que mencionas a tu tío, mas no a tus padres? – pregunto Heero.

-- Mis padres y los de mi primo murieron cuando éramos bebes. Ambos quedamos al cuidado de mi tío, quien era hermano de nuestras madres. Aun que el nos cuido a su manera, no puedo cerrar los ojos a la verdad...

-- Cual verdad?, de que hablas? – dijo Heero sin entender lo que Duo decía. Duo levanto la vista del fuego para ver a Heero.

-- Mi tío no es una persona buena. Ha estado girando ordenes a mi nombre que afecta a la gente que ocupa mis tierras. Y estoy seguro que ha hecho lo mismo sobre las tierras de mi primo... todo este tiempo en que hemos permanecido en casa, mi tío nos ha ocultado lo que pasaba. Nos ha hecho creer que todo estaba bien y es mentira... una vil mentira!

-- Necesitas hacerte cargo de tus tierras – dijo Heero desviando su vista de la mirada violeta de Duo a el fuego sobre la fogata – necesitas retirarle a tu tío el poder que tiene sobre tus tierras y poner las cosas en orden.

-- No puedo hacerlo... no aun – dijo Duo viendo a Heero – debo esperar hasta cumplir los 21 y aun faltan un par de meses...

-- Un par de meses... - murmuro Heero perdiendo su vista en el fuego.

Un par de meses para que Duo se fuera por completo del bosque negro y no volviera a verlo jamás. O verlo de vez en cuando... cuando al señor se le ocurriera ir de caza con su servidumbre u otros nobles.

Ya lo sabía... desde el principio lo supo... sabía que Duo era un noble por que se comportaba de forma distinta a como se comportaría un vagabundo. Por que hablaba diferente y a pesar de usar ropa desgastada, traía botas finas y un cuchillo cubierto de joyas.

Lo sabía...

Desde el principio lo supo...

Pero se quiso engañar a si mismo pensando que Duo no se iría jamás...

Apretó los puños en su mano con fuerza al mismo tiempo en que apretó sus ojos al sentirse de forma extraña con el solo pensamiento de no volver a ver a Duo.

Se sentía... triste... un sentimiento que pocas veces había experimentado.

Era la tristeza... al sentirse abandonado... de nuevo...

No entendía... conocía a Duo desde hacía unos días, pero sentía como si lo conociera de toda la vida. Desde que lo había visto le habían llamado la atención sus hermosos ojos violetas y lo fino de sus rasgos. Incluso llego a compararlo con los ancestros guerreros del reino Maxwell, los Shinigamis, por que se decía de ellos que eran los más bellos sobre la tierra.

Y no solo eso...

Sabía que su cuerpo reaccionaba tan solo al verle...

Y eso se estaba poniendo peligroso... por que si lo volvía a tocar... quien aseguraba que esta voz no moriría?

Y Si Duo moría...

Por todos los dioses, no!...



Un fuerte trueno se escucho cubrir por completo los oscuros caminos que llevaban al bosque negro y pocos segundos después un rayo surco los cielos iluminando por completo el bosque atravesando de forma horizontal el cielo para caer de forma certera sobre uno de los árboles más altos de aquel lugar, incendiándolo por completo.

Quatre se levanto a toda prisa de la cama para ir a la ventana abierta, sujetando con sus manos la sabana para cubrir su desnudez. Había algo mal allí afuera, algo malo estaba pasando, una fuerza extraña que se sacudía y se perturbaba fuertemente y que hacía que el cielo centellara solo en una parte cercana al bosque.

-- Quatre?... – la voz adormilada de Trowa lo saco de sus pensamientos pero regreso su vista de nuevo hacía la ventana al ver como el cielo seguía centellando – ocurre algo Quatre?

-- Espero que no Trowa – dijo de forma queda y asustada – realmente espero que no...

Las nubes sobre el cielo del palacio Schbeiker parecían tranquilas, como si no hubiese viento, incluso en algunos instantes se podía ver el cielo estrellado. Pero el podía oír el viento moverse, arrastrarse y llevar consigo las nubes de tormenta que estaban apostadas sobre el bosque negro...

Por que solo sobre el bosque negro?

Desde las ventanas de las habitaciones del palacio Schbeiker, que estaba en lo alto de una colina, el bosque negro se apreciaba de forma maravillosa. Pero en esta ocasión un miedo indescriptible se apodero de él... un miedo que venía de alguien dentro de ese bosque... alguien que no era Duo...

También a Duo lo había sentido poco antes de que entrara a la habitación de Trowa. Había estado muy asustado y confundido. Pero ahora estaba tranquilo. Pero ese otro sentimiento... ese otro sentimiento que llegaba hasta él era lo que lo tenía asustado...

Ese sentimiento era lo que provocaba las nubes, la lluvia y los rayos... por que estaba triste, por eso la lluvia. Y tenía tanto miedo de que si esa persona llegaba a tener sentimientos de ira u odio, pudiera incluso, provocar una catástrofe.

Quien era esa persona?... era demasiado fuerte... demasiado misteriosa... por que hasta ahora podía sentirlo?. Parecía que esa persona se había mantenido oculta... o había levantado una pared a su alrededor que le protegía... se habría derrumbado esa pared mágica a su alrededor?

Quien era esa persona?...

Estaría cerca de Duo?...

Quatre sintió dos fuertes brazos asirlo por la espalda y sonrió al ver de reojo a Trowa que descansaba su cabeza entre el hueco de su cuello, haciéndole cosquillas con los mechones de cabello que rozaban su piel desnuda.

-- Majestad me va a dejar todo el tiempo solo? – murmuro Trowa al oído del rubio. Quatre soltó una risita traviesa.

-- No mi fiel arquero, todo lo contrario, desde hoy no te dejare ni un momento a solas – dijo Quatre dándose la vuelta para quedar de frente a Trowa, quien solo sonrió en respuesta a su soberano.



Las inmensas puertas de madera de una de las habitaciones de los invitados en el palacio de Low se abrieron de forma abrupta dejando entre ver la figura arrogante de un hombre maduro.

La capa se ondeaba con cada pasos seguro que daba hasta la cama en medio de aquella habitación que se mantenía a oscuras.

Coloco la antorcha que llevaba entre sus manos y de forma severa levanto las cobijas que cubrían al propietario de aquella habitación.

-- Miliardo, despierta!, necesito que veas algo...

La voz apurada de Traize le hizo despertar asustado. Que podría estar pasando para que su excelencia Traize le obligara a levantarse siendo aun de noche? A caso habían atacado el palacio?

-- Que sucede Traize? – pregunto levantándose a la carrera para llegar hasta Traize que veía preocupado por la ventana.

Traize sobaba de forma nerviosa su barbilla mientras observaba por la ventana el basto reino de Low. Las nubes se acumulaban en el cielo y los rayos centellaban no tan lejos. Pero era una vista extraña... las nubes corrían demasiado rápido y se acumulaban sobre una parte del bosque.

-- Algo ha ocurrido... - dijo Traize pensativo, más hablando para si mismo que para Miliardo – algo que no me gusta nada. Hay una fuerza extraña allá afuera... recuerdas cuando paso esto mismo? – dijo volteando para ver los ojos celestes de Miliardo.

Miliardo observo los ojos de Traize, su mirada era distinta a la de siempre. Siempre lo había visto muy seguro, pero ahora lo veía temeroso. En verdad debía sentir algo para llegar a su habitación a media noche y despertarlo por el clima extraño que reinaba.

-- No se de que me hablas Traize...

-- De eso! – dijo Traize señalando la acumulación de nubes sobre el bosque negro – de eso te estoy hablando!. Recuerdas quien podía hacer algo como eso? Lo recuerdas Miliardo?

Miliardo vio como un rayo atravesaba el cielo para caer en algún punto del bosque negro. Entonces recordó... recordó quien podía controlar el clima con un movimiento de su mano...

-- Low!! – dijo Miliardo alterado apoyando sus manos sobre la cornisa de la ventana.

-- Si, Low, mi maldito cuñado Odin Low podía hacer eso con sus manos! Por eso todo el mundo le temía, por que podía aniquilar aldeas enteras con solo mover un dedo... y esos poderes solo los podía heredar su primogénito... ese niño a quien dimos por muerto hace más de 20 años... debe estar vivo! – dijo Traize alterado.

-- Puede ser casualidad – dijo Miliardo tratando de calmarlo – no crees que si Odin Low Jr estuviera vivo ya hubiéramos sabido de él?

-- Lo sacaron de palacio siendo un bebe, quizá ni siquiera sepa quien es. Lo que me hace pensar que tampoco sabe de sus poderes... como no lo saben Duo y Quatre.

-- Si... puede ser – dijo Miliardo meditando – pero entonces que hacemos?

-- Hay que mandar soldados al bosque negro, hay que buscar al causante de estos disturbios y aniquilarlo. No voy a permitir que Odin Low aparezca ahora que estoy por hacerme del reino que por derecho siempre debió ser mío... hay que traer a Quatre de regreso, no me conviene que este lejos de Low...

-- Y Duo? – pregunto Miliardo viendo como Traize daba vueltas en su habitación.

-- Duo no me importa ya... de momento me importa saber si esos disturbios fueron causados por Odin Low...

-- Llego un mensaje de Ralph ya tarde, iba a decírtelo mañana – Traize volteo a verlo con interés – ha encontrado a Duo en el bosque negro. Pero hay alguien con él, según pudo ver es un cazador...

-- Perfecto! – dijo Traize animándose un poco – que atrapen al cazador y a él le echamos la culpa del secuestro... aprovecharemos la información de Ralph, para tratar de encontrar al causante de los disturbios.

-- Pero... - dijo Miliardo inseguro.

-- Pero que?

-- Según Ralph, hay algo extraño en ese cazador. Algo que lo hace especial, no me da más detalles, solo me mando la ubicación exacta de la cabaña donde esta Duo. Y me informa que esta sobre la pista de Wufei Chang.

-- Wufei Chang – dijo Traize con una sonrisa – quizá si logra encontrarlo pueda quitarme por un rato esta preocupación que siento – dijo Traize riendo.

Miliardo apretó los puños al escuchar el comentario de Traize, pero no había nada que el pudiera hacer, su excelencia Traize era muy contradictorio en cuanto a leyes y moral. Era el primero en establecer ciertas normas y el primero en romperlas... pero quien era él para reclamarle por ello?

-- Vamos Miliardo, vístete!!, tenemos muchas cosas que hacer – dijo Traize algo más animado – te espero en el salón, vamos a interrogar a la Lady One sobre lo que sucede. Si esto que esta afectando nuestro clima fue producto del heredero de Low, Lady debe saberlo.

-- En seguida estoy con usted... su excelencia – dijo Miliardo haciendo una reverencia a Traize, quien se dio prisa en salir de la habitación de su general.

Entre cerro los ojos al ver como la puerta de su habitación se cerraba y apretó los puños. Muy pronto... muy pronto pagaría por todo lo que había hecho en el pasado... y estaba dispuesto a recibir el castigo que le dieran por toda la sangre que había derramado.

Traize creía que Duo y Quatre no sabían de sus poderes... por lo menos Quatre si los conocía y había hecho hasta lo imposible por que nadie más lo supiera. Si Traize se hubiera enterado del Don de Quatre, lejos de mandarlo quemar por hechicero, lo habría utilizado a su conveniencia, como lo había hecho con Lady One. De eso lo estuvo protegiendo cuando le pidió guardar el secreto...

Y de Duo no sabía nada, solo sabía que podía controlar a los caballos. Pero no sabía si era por el Don que tenían sus padres o por algún otro motivo. Si Duo poseyera el Don de su padre... sacudió la cabeza al solo imaginarlo... no era algo que le gustaría averiguar en si mismo...

Y si el niño Low viviera y los dones de sus padres estuvieran con él... sería el más poderos de los reyes, después del antiguo rey Odin Low. Ni siquiera Traize con sus poderes podía acabarlo... ese era el temor de Traize... que el niño Low estuviera vivo, por que solo él podría detenerlo.

Por que la familia Khrusrhenada era descendiente directa de los dioses? Eso les había dotado de dones que ningún otro mortal tenía. Y como en toda familia... había uno que envidiaba lo que los otros tenían...



La lluvia caía fuertemente en el bosque negro, impidiendo que algo pudiera verse u oírse con claridad. Solo el agua saltando entre las ramas de los árboles o estrellándose contra el suelo lodoso era lo que podía escucharse.

-- Tranquilo Sheldong! – ordeno Wufei a su caballo al sentirlo nervioso por los truenos y los relámpagos del cielo.

Había salido tarde del palacio Schbeiker y ahora la lluvia de la tormenta le había pescado a medio camino a su cabaña.

-- Este clima esta muy extraño – dijo Wufei a la nada, levantando su cabeza para ver hacía el cielo y viendo como las nubes se movían de forma rápida.

Había levantado la capucha de su capa para protegerse del agua fría, pero a estas alturas, eso ya no importaba. Estaba totalmente empapado y le urgía llegar a su cabaña para encender la chimenea y secarse.

-- Debí haber salido mas temprano del palacio – se regaño a si mismo, pero después sonrió al recordar a Hilde.

Era verdad que se divertía al lado de la chica y estando en su compañía se olvidaba un poco, pero solo un poco, de sus deseos de venganza.

Como pasaban las cosas... por eso se dice que no hay que planear tu vida...

Se había prometido, aquella noche fatal en que se había casado y convertido en viudo, que jamás volvería a intimar con una mujer. Respetaría la memoria de su esposa aun estando muerta.

-- Claro!!, eso no incluía a los hombres – sonrío al recordarlo.

El día que conoció a Hilde, era verano y en verano abundan los venados en el bosque. Pero la caza esta prohibida, a menos que pagues unos elevados impuestos al bastardo de Traize y del príncipe Maxwell. Con esos impuestos te dan un número de flechas rojas con el que puedes cazar.

Que iba a pagarle él alguna moneda a ese mal nacido de Traize o al idiota de Maxwell... así que se puso a cazar como era su costumbre, infringiendo las leyes del reino Low y de paso, del reino Schbeiker, ya que cazaba a espaldas del palacio de descanso de este último.

Había seguido a un magnifico animal hasta el río y lo tenía justo en la mira, cuando escucho un grito. Ese grito hizo que el venado saliera saltando del lugar y de paso él. Por que los que gritaban eran soldados que habían visto sus flechas sin el color reglamentario y ahora buscaban detenerle.

Había corrido entre los árboles tratando de ocultarse de los soldados. Eran demasiados como para pretender ganarles. Sabía que era bueno luchando cuerpo a cuerpo... pero cuerpo a cuerpo!... uno contra uno!, no 20 contra uno.

Estaba acorralado y lo sabía, por que de un lado tenía la barda del palacio Schbeiker y por el otro a los soldados. Uno de esos hombres le amenazaba que se detuviera o le iba a disparar con su arco. Pero no quería detenerse, sabía que de ser apresado sería llevado al reino Low y condenado a la horca por solo unas monedas de oro. Y no le iba a dar ese gusto a Traize Khrushrenada. Mejor que lo mataran los soldados...

Así que siguió corriendo esperando que le dispararan... cuando justo frente a él apareció un hermoso joven de cabellos negros cortos...

La hermosura que veía frente a sus ojos le hizo detenerse de forma abrupta. El chico le estaba apuntando con un arco y la flecha le apuntaba directo a él... pero no era un soldado. Los soldados llevaban ropas de gamuza de color café y el chico frente a él usaba ropas finas... y sobre sus hombros la capa de color azul oscuro ondeaba de forma alegre. Sobre su pecho descansaba un medallón de oro que centellaba bajo el sol de la tarde...

-- Deténganse! – había gritado de forma enérgica mientras lanzaba la flecha de su arco.

Había visto surcar la flecha frente a sus ojos, esperaba que diera directo a su corazón, pero no. La flecha paso a un costado de su brazo y escucho como golpeaba algo a sus espaldas. Cuando giro la vista siguiendo la flecha, pudo percatarse como ese chico había desviado la flecha que uno de los soldados le había lanzado... salvando su vida.

-- Pero su majestad!, ese hombre esta cazando sin permiso! – grito uno de los soldados.

-- Yo no veo que el hombre lleve algún animal con él. Así que no hay delito, dejen de perseguirlo y márchense – ante la orden, los soldados habían hecho una caravana ante el chico y se habían ido.

Majestad!... la sola mención al titulo le hizo sentirse idiota. Había sido salvado por un hermoso joven que pertenecía a la realeza.

-- Le agradezco su ayuda... majestad – había dicho de forma ceremoniosa inclinándose ante él.

-- No hay nada que agradecer...

Entonces había podido ver los ojos del príncipe, eran de un azul intenso, tan azules que parecían negros. Contrastaban con el color de su cabello y los acentuaba la blanca piel de que era dueño.

Después de ese día había regresado muchos otros, con la firme intención de hacerse su amigo. El príncipe Schbeiker no resintió o rechazo su compañía, era agradable, mucho más agradable de lo que pensaba. Era sencillo y de ideas fuertes. Terco cuando le llevaba la contraria, que era la mayor parte del tiempo en que permanecían juntos. Sabía manejar muy bien el arco y flecha, mucho mejor de lo que él lo hacía. Pero no había podido ganarle usando la espada, con la que mejor se defendía. Había descubierto que compartían muchas ideas, entre ellas, lo referente al gobierno y al amor... al príncipe no parecía importarle que dos personas del mismo sexo pudieran amarse.

Eso le impacto y le gusto... el príncipe Schbeiker parecía ser la persona con la que pudiera compartir su vida... si no fuera solo un cazador sin nada que ofrecer.

Se veían con frecuencia... tanta como su trabajo de cazador y mensajero de los ejércitos se lo permitía. El príncipe no sabía lo que estaba haciendo y no podía contárselo, por que sabía que el reino Schbeiker tenía una alianza con el reino Low.

Hasta que un día, el príncipe Schbeiker le confeso quien era en realidad...

-- No debes venir a verme más Wufei – había dicho en esa ocasión.

-- Por que no príncipe? Nos entretenemos mucho juntos, no le veo nada de malo en nuestra amistad...

-- Ese es el problema Wufei – dijo volteando a verlo con lagrimas en los ojos. Jamás había visto llorar al príncipe, se le hacía demasiado fuerte para que pudiera llorar – yo no soy lo que tu piensas...

-- De que hablas? Por que lloras?... que no sabes que los hombres no lloran? Eso los hace ser muy débiles y tu no eres débil – una sonrisa apareció en los labios sonrosados del príncipe.

-- Bueno, entonces yo si puedo llorar – había contestado haciendo que Wufei se confundiera – por que yo soy mujer, no un hombre.

-- QUE??

Injusticia!, había sido una injusticia!... él que se había prometido no volver a intimar con una mujer, terminaba enamorado de una... por que sabía que lo que sentía por el príncipe... no!, no un príncipe una princesa!, era amor...

Y las confesiones no terminaron ese día, la princesa Hilde, por fin sabía su nombre, estaba comprometida con el príncipe Maxwell del reino Low y en pocos meses iba a anunciarse su compromiso y la boda sería un mes después de eso.

Esa confesión había sido la gota que derramo el vaso... De nuevo los Khrushrenada querían apartarlo de la mujer a la que amaba. No iba a permitirlo... ya una vez Traize Khrushrenada había matado a su esposa, y ahora uno de sus sobrinos quería quitarle a la princesa Hilde. No... no iba a permitirlo.

Ese ataque de ira le hizo confesar sus sentimientos y se dio cuenta que Hilde correspondía a su amor. No le importaba que fuera un cazador, solo lo quería a él... y con la promesa de protegerla de ese matrimonio, la había convencido para que rompiera el compromiso.

Sabía que podían pasar dos cosas cuando Hilde rompiera el compromiso con el príncipe Maxwell. Una, que el la dejara libre sin resentimientos y pudiera regresar a él como era el sueño de ambos. Quizá el siguiente problema sería convencer al rey Schbeiker de aceptarlo como yerno. Pero era un problema menor, esperaba...

Y el otro era, que el príncipe Maxwell se enfureciera tanto con el compromiso roto que obligara a Hilde a confesar los motivos. Ella le diría que era por amar a otro hombre y el príncipe en persona acudiera a retarlo para lavar la ofensa...

-- Nada me hubiera dado más gusto... - dijo Wufei aun caminando bajo la lluvia, llevando a Shledong de las riendas.

Pero nada ocurrió como pensaba... el dichoso principito había sido secuestrado y el compromiso anunciado. Con la diferencia que ahora si no aparecía Maxwell, Hilde se casaría con el príncipe Winner o con el mismo Traize. Y si Traize no aceptaba una de las dos, el reino entraría en guerra contra el reino Low.

-- Suicidio! – declaro Wufei

Ahora por lo menos sabía que el rey Schbeiker si atacaría el reino Low con la ayuda de otros reinos. Por fin le había contado a Hilde lo que hacía cuando salía varios días fuera de su cabaña. Además de llevar los animales de Heero a vender o cambiar al pueblo. Llevaba armas y mensajes a los ejércitos apostados en los límites de reino Low. Todos esperaban las ordenes. Sabían que Traize estaba en el palacio Low, solo resguardado por sus soldados. Sería fácil tomarlo desprevenido. Para cuando llegaran los soldados de Catalonia, Barri o Picemilion, Traize ya estaría apresado o muerto entre sus manos...

Necesitaba contactar a los Maguacs que querían al príncipe Winner de regreso, solo que no sabía donde buscar. No podía llegar al reino Winner y preguntar por Rashid, era como colocarse la soga al cuello solo... también necesitaba encontrar a los Shinigamis... ojalá el príncipe Maxwell hubiera permanecido en Low, le hubiese gustado mucho haberlo aniquilado con sus manos...

-- No cabe duda que estoy predispuesto en su contra... - se dijo a si mismo sonriendo – solo por que esta comprometido con mi princesa.

Ya estaba a punto de llegar a su cabaña, había tardado más del doble del tiempo en llegar hasta ella. Pero el clima le impedía caminar sobre Sheldong.

Abrió los arbustos que protegían la entrada principal a la cabaña y se detuvo de golpe al ver que había luz en el interior y que un humo denso salía de la chimenea.

Se hinco de inmediato tratando de identificar a alguien, podía ver movimiento dentro... cuantos eran? Dos?... Tres?... con tanta lluvia era imposible ver...

-- Maldición, quien diablos esta allí!... – murmuro.

-- Lo mismo pregunto...

Wufei sintió como un cuchillo se plegaba hasta su garganta y le obligaba a levantarse del suelo lodoso. No podía ver al hombre que estaba detrás de él, solo pudo ver de reojo que era más alto que él y algo delgado, pero el cuchillo le daba la ventaja sobre él. Estaba totalmente empapado, igual que él. Al parecer iba llegando, solo que por estar tratando de ver quien estaba en su cabaña, no lo había sentido.

-- Camina con las manos en alto – dijo el hombre conduciendo a Wufei hasta la cabaña y dejando a Sheldong donde el chico lo había atado – oigan, tenemos compañía!.

Varios hombres se aproximaron a la puerta con cuchillos y sogas en mano. Había encendido la fogata de la chimenea y estaban cocinando los víveres que tenía guardados. Había carne asada sobre la mesa de madera y varias jarras de barro con algo que parecía ser vino.

-- Parece que se la están pasando bien en mi cabaña – dijo Wufei viendo a todos con el ceño fruncido por el enojo sin bajar las manos.

-- Ha, eres el dueño! – dijo el hombre a sus espaldas retirando el cuchillo de su garganta – agradecemos tu hospitalidad – dijo sonriendo poniéndose frente a él.

-- Hospitalidad?, cual hospitalidad!, ustedes me están robando...

-- No, te pagaremos por lo que hemos consumido y por hospedarnos en tu cabaña. Necesitamos donde resguardarnos de la lluvia y curar a nuestros heridos...

Wufei giro la vista y vio a varios hombres en un rincón de la cabaña, acostados sobre el suelo de madera, parecían estar inconscientes. Eran cinco y los cinco lucían vendas hechas con telas de las capas de sus compañeros. Realmente se veían mal...

-- Ustedes son los bandidos que atacaron a un sequito de guardias del reino Low? – pregunto Wufei al recordar lo que había ocurrido el día anterior a Trowa y al rubio.

-- Bandidos? – dijo el hombre moreno frente a él riendo a carcajadas – nooo hombre, si atacamos a un grupo de guardias del reino Low, pero fue por que ellos nos atacaron primero. Nosotros somos los Maguacs de Winner y solo queríamos hablar con el príncipe Quatre.

-- Que!! – dijo Wufei sorprendido – ese rubio era el príncipe Quatre? – murmuro para si mismo.

-- Aura!

El hombre frente a Wufei guardo silencio de forma abrupta al ser advertido por ese grito que había hablado de más.

Wufei vio al hombre que reprendió a Aura... era alto y fornido, moreno y barbado. Llevaba al cinto varias armas y por el grito fuerte que dio debía ser el capitán. Podría este hombre saber donde podía encontrar a Rashid?

-- Quiero saber donde encuentro a Rashid líder de los Maguacs de Winner – dijo Wufei parándose delante del hombre barbado.

El hombre era más alto que él por varios centímetros y le obligaba a levantar la cabeza para verlo. Pero eso no iba a intimidarlo.

-- Yo soy la persona que buscas... Chang Wifei de la aldea de Lang...

Wufei sonrió al escuchar lo que Rashid decía, por lo visto sus contactos había llegado hasta Rashid y ahora tenía en su cabaña al capitán del ejercito Maguac, que buena suerte!... solo faltaría localizar a Howard, líder de los Shinigamis...



-- Por fin están alineadas...

-- Por fin Howard!

El hombre vestido de negro sonrió al otro que le acompañaba. Habían estado observando el cielo desde hace años, esperando la conjunción de estrellas. Muchos pensarían que las constelaciones no se juntan, pero si lo hacen. Por que la tierra se mueve alrededor del sol y aparentemente las estrellas se van moviendo con forme gira... algo que los hombres de sus tierras aun no aceptan. Todos creen que todo gira en torno a la tierra... vaya tontería!!.

-- Debemos volver a Low lo antes posible... hay que buscar al niño... - dijo el anciano viendo el cielo estrellado.

-- Te equivocas J, ya no es un niño, ahora es un joven... sus dones han sido liberados y a llegado la hora de que despoje al falso rey del trono que ha ocupado por 20 años...

-- Va a necesitarnos... - afirmo J.

-- La profecía dice que cuando las tres constelaciones se junten... dos están alineadas. Creo que uno de los herederos esta con él.

-- Duo? – cuestiono J.

-- Probablemente – dijo Howard encogiéndose de hombros – sabíamos, desde que nació, que sus destinos estaban cruzados.

-- Entonces que esperamos? Si nos vamos ahora llegaremos en tres días a Low... avisémosle a los demás. Los Shinigamis volveremos al reino Maxwell... - Howard soltó la carcajada – de que te ríes? Es que ya estas senil?

-- No mi amigo J, solo recordaba las viejas fábulas que dicen que los Shinigamis son las personas más bellas sobre la tierra. Si te ven a ti o a G, las echarían por tierra... - J soltó un gruñido.

-- Ya deja de decir tonterías voy a avisarle a G para que venga. Hay que preparar al resto de los guerreros... y sobre la fábula... siempre hablo del rey y la reina de Maxwell... ellos eran los seres más bellos sobre la tierra. Supongo que Duo habrá heredado esas características, desde bebé tenía el color de los ojos de su madre... violeta.

Y con estas palabras J salió en busca de sus compañeros. Howard aun permaneció un rato más viendo el cielo estrellado. Podía sentirlo en el aire... el tiempo de que todo tomara su curso estaba próximo a llegar... solo esperaba que las cosas marcharan bien.

Si Traize llegaba a encontrar al heredero de Low antes de que las tres constelaciones se juntaran...

Sacudió la cabeza de forma enérgica... no quería ni pensarlo... Traize ya había causado demasiado daño como para que siguiera reinando a nombre de Duo. Necesitaban encontrar al heredero de Low, antes de que Traize pudiera hacerlo...

Necesitaba decirle quien era y que ocupara su lugar en el reino, que reestableciera el orden que Traize se empeñaba en aniquilar.

Demasiada gente había muero en estos 20 años...

Incluidos los descendientes de los Shinigamis. De nada había servido la protección que el padre de Traize había dado sobre ellos. Su hijo no había respetado el trato y los había matado... a casi todos.

Los pocos que sobrevivían se encargarían de prestar su ayuda a los herederos del reino Low...



El silencio dentro de la cueva era tenso, después de lo que Duo le había dicho a Heero no habían vuelto a hablar...

Duo se sentía nervioso y con menos frío, aun que su ropa seguía igual de mojada que al principio. Heero seguía frente al fuego, moviendo las ramas que ardían con otra rama. Parecía nervioso y no daba muestras de querer hablar.

-- Heero... - dijo Duo de forma queda viendo el perfil del cazador.

-- Hn?... – contesto Heero sin mirarlo.

-- Yo... he – dijo de forma nerviosa – quisiera pedirte un favor... - Heero volteo a verlo. Un sonrojo se había apoderado del rostro de Duo y evitaba verlo a los ojos.

-- Si? – cuestiono Heero haciendo que Duo volteara a verlo.

-- He... ya sabes que puedo pagarte lo que te hice perder así que...

-- Olvídalo... - dijo Heero desviando la vista del rostro de Duo para seguir moviendo las ramas que ardían entre la lumbre de la fogata – no quiero tu dinero.

-- No!, no... no es de dinero – dijo Duo a la carrera haciendo que Heero volteara a verlo de nuevo – bueno, voy a pagarte, eso si. Pero quería ver la posibilidad de... de... - de nuevo el sonrojo invadió su rostro. Como pedirle lo que quería? Como?

-- Habla de una vez – dijo Heero de forma fría – quieres irte? Pues vete, no necesito tu dinero, ya te lo dije...

-- No quiero irme, eso es lo que quiero pedirte!, que me dejes quedarme! – dijo Duo algo molesto por el tono de Heero.

Heero vio a Duo a los ojos, el sonrojo se había apoderado de su rostro por completo. Duo le pedía lo que el tanto quería solicitarle. Se obligo a si mismo a guardar sus sentimientos para poder hablarle.

-- Que hay con tus tierras? – pregunto viéndolo fijamente sin cambiar ni un solo músculo de su cara. Duo bajo la vista de forma tímida.

-- Volveré en dos meses, cuando no haya peligro de que mi tío pueda obligarme a casarme. Tomare las riendas de mi re... - dijo interrumpiéndose de forma nerviosa haciendo que los ojos de Heero se entrecerraran ante el comentario – de mis tierras y haré cambiar las cosas...

-- Si es tu decisión... - dijo Heero encogiéndose de hombros.

-- Pero puedo quedarme? – pregunto Duo de forma nerviosa – contigo?...

Heero solo volteo a verlo... ojalá pudiera ser para siempre. Pero sabía que eso era imposible, Duo era un noble con responsabilidades y obligaciones. Entre ellas era el casarse con una mujer y traer un hijo varón para que la dinastía sobreviviera... vaya tontería!. Ni siquiera sabía si a Duo le gustaban las mujeres... lo había visto admirando su cuerpo un par de veces, respirar de forma agitada poco después de que se desnudara cuando se arrojó al agua del estanque.

Pero le gustarían realmente los hombres?...

-- Antes de contestarte tengo que decirte algo Duo – dijo Heero cerrando los ojos para después abrirlos para verlo.

-- No sabía si me lo dirías o no? – dijo Duo nervioso viendo a Heero de forma directa.

-- Estaba buscando la forma de decírtelo – dijo Heero de forma seria.

-- Que?, vas a declararte! – dijo Duo riendo a carcajadas haciendo que Heero clavara su vista en él – es broma, es broma! – dijo Duo sacudiendo sus manos de forma defensiva – no aguantas una broma! – dijo Duo guardando silencio al ver que Heero solo lo observaba sin decir nada.

-- Sería más fácil declararme que decirte lo que quiero...

Las palabras de Heero le hicieron saltar el corazón. Declararse? A caso Heero? El?... no... o si? Un intenso rubor invadió su rostro y busco la mirada de Heero para saber si estaba bromeando, o para buscar algo en el rostro de Heero que le dijera que no era un sueño.

No era la primera vez que Heero le decía algo como eso... no. Ya antes lo había comparado con un demonio que tentaba a los mortales como él... incluso lo había visto algo agitado las dos veces en que se encontró desnudo frente a él. La última vez él también lo estaba... se había excitado al ver a Heero desnudo... y hace unas horas, había reaccionado a lo que Heero hacía en el bosque...

Se estaba enamorando de Heero?...

Era eso?

Y Heero?... a caso Heero también?...

-- No puedo tocar a nadie, ni nadie puede tocarme a mi... - declaro Heero de forma seria – quien lo haga, morirá irremediablemente.

-- Que? – dijo Duo sin entender lo que Heero acababa de decir.

-- No puedo... simplemente no puedo – dijo Heero.

Duo se paro de su lugar y de dos pasos llegó hasta Heero con el ceño fruncido. Heero levanto la vista para verlo. No tenía idea de lo que pasaba por la mente del trenzado en esos momentos, pero no parecía estar nada contento.

-- Es mentira! – dijo Duo de forma enérgica – yo te toque cuando te saque del río. Y puedo volver a hacerlo...

Heero vio como Duo estiraba la mano de forma segura hasta sus brazos, estaba dispuesto a tocarlo y no podía permitírselo. Levanto la vara con la que movía las ramas evitando así que la mano de Duo llegara hasta su cuerpo.

-- Auch! – dijo Duo retirando su mano – eso quema! Esta ardiendo!... como puedes sostener esa rama, si se esta quemando?

Heero observo la vara que había levantado y vio lo que Duo decía... la rama que tenía en sus manos se estaba incendiando y el no lo sentía. La soltó de forma precipitada y se levanto de donde estaba sentado viendo como la rama ardía a sus pies.

-- No te diste cuenta? – pregunto Duo viendo la rama consumirse.

-- No... - dijo Heero levantando sus manos para ver si se había quemado. Pero sus manos estaban bien. No había señales de heridas en ellas.

-- Heero? – pregunto Duo a un costado de él – que o quien eres? – Heero volteo a verlo de forma confundida.

-- No lo se... nací con una maldición que me impide tocar a otro ser humano. Mi piel tiene una especie de veneno, por eso siempre uso guantes y evito que alguien me toque. El medallón que solía cargar en mi muñeca tenía parte de la clave para romper ese hechizo...

-- Pero yo te toque... - dijo Duo confundido.

-- Creo que morí por unos segundos y en ese instante fue que me tocaste. Pero solo es una teoría... y no quiero que vuelvas a tocarme...

Duo bajó la vista de forma triste. El deseaba tocarlo, necesitaba tocarlo. Quería sentir la calidez de su piel cerca de la suya. Probar un verdadero beso de sus labios... un beso?

-- No quiero cargar en mi conciencia también con tu muerte...

-- Pero Heero! – dijo levantando la vista para verlo fijamente – cuando yo... yo te – comenzó de forma nerviosa – cuando empuje aire por tu boca tu... tu no...

-- Duo... entiende... no hay forma de saber si esta maldición esta rota...

Heero apretó los puños con fuerza. Fuera de la cueva el aire y la lluvia azotaban cada vez más fuerte. Los rayos centellaban cada vez más rápido. Parecía ser un huracán lo que azotaba el bosque...

Un Huracán... como los sentimientos que se arremolinaban en su pecho...

-- Déjame intentarlo – dijo Duo acercándose por su espalda – déjame intentar tocarte...

-- No...

-- Déjame intentarlo Heero, por favor...

Heero volteo a ver a Duo. El parecía tan seguro de querer hacerlo... de querer tocarlo para comprobar si la maldición estaba rota. Pero si no era así, Duo moriría... necesitaba la seguridad de que no iba a matarlo... no a Duo.

Heero agito la cabeza en negativa y retrocedió un paso para alejarse de él. Sin embargo Duo camino hasta estar a un centímetro de distancia.

-- Quiero arriesgarme... necesito arriesgarme...

-- Por que? – cuestiono Heero viéndolo fijamente – por que necesitas arriesgarte?

-- Por que yo te quiero...

Heero se sorprendió por lo que dijo Duo y vio como el trenzado levantaba sus manos para tomar su rostro al tiempo en que cerraba sus ojos. Iba a besarlo!... a besarlo?

-- No debes...

Dijo Heero retrocediendo medio paso, cerrando los ojos y chocando con la pared de la cueva, al tiempo en que levantaba las manos para intentar detener el avance de Duo. Pero levantar las manos para detenerle no era la mejor de las opciones. En cuanto su piel tocara la de Duo...

Una fuerte ráfaga de viento se sintió dentro de la cueva haciendo que el fuego de la fogata se apagara y al mismo tiempo, Duo gritó asustado.

-- HEERO!!!

El grito de Duo le hizo abrir los ojos... y lo que vio en la oscuridad de la cueva le helo la sangre...



Continuara...

Notas de la Autora.

Jamás vuelvo a decir que estoy el huelga de Lemon!. Ustedes si que saben como presionarlo a uno, mira que hacer una lista con firmas para levantar mi huelga? Que bárbaros!!! Me hicieron morirme de la pena. Pero ok, ya esta el lemon, espero que les haya gustado, jejejejeje.

La que organizo esto de la lista fue ckamurai?, Seiryu?, si, creo que fue ella. Bueno, a ella le deben que me haya atrevido a hacer un lemon 3x4 de nuevo. Yo solo tenía planeado dejarlo sobre entendido.

Cuantas veces agradeceré a Dark por algo? Tanks a Dark por que hace mucho, mucho tiempo (eso me sonó a cuento, pero si, fue hace mucho tiempo!) Me ayudo a pensar en los dones para Heero. Ya tenía los dones para Duo y Quatre, solo me faltaba Heero y con su ayuda le robe las cartas a Sakura, jejejejeje. Así que gracias Dark por la idea!!!

Y creo que estas notas ya se hicieron muy largas... solo me resta agradecerles a mis amigas de siempre: Faby, Claudia, Bony y Marlene por sus comentarios y su ayuda incondicional.

Ah!!! y este capitulo se lo dedico con todo mi cariño a Carmín... que te recuperes pronto amiguita y ya sabes que te extrañamos mucho.

Comentarios, sugerencias, tomatazos (prohibidas cartas de levantamiento de huelga y virus) a: maryluz_mty@yahoo.com

Review Contest:

Loreto W: Que bueno que te haya gustado el capitulo anterior y que hayas descubierto una forma en la que no te duelen tanto los ojos para leer. A ver como me quedo este, eres la que siempre me detalla que tanto te gusta o te disgusta del capitulo, jejeje. Tanks!

Mirai Maxwell: Oh! Que devolvió a Trowa a la vida?, jejejeje, habra que descubrirlo en el siguiente capitulo O_O, siguiente? La verdad es que no se si es en el siguiente, jejejeje. Pero si los abran, lo juro!

Hikaru Itsuko: No demasiado pegada, espero, jejejeje. Pues ves, por allí me levantaron una lista para que hiciera lemon en el fic, y pues, funciono, jejejejeje. Espero que te haya gustado el capitulo.

Suzaku-koi: Que atinada!!!, pues si, el lemon fue de Quatre y Trowa, jejejeje. Espero te haya gustado.

Angeli Murasaki: No Angeli, no pude dejarlo a la imaginación, así que lo escribí, jejejeje. Espero que haya llenado las expectativas de ustedes.

Neko Chan: Yo lo sep Neko, yo también soy de las que no deja Review, pero es por mi maquina que no me deja... aun así, gracias por el review. Y espero que te haya gustado el lemon que escribí.

Ryo Asakura: Ojalá te haya gustado también este capitulo. Yo suelo actualizar cada semana, no exactamente el mismo día, pero si durante la semana, jejejeje.

Karin Hitomi Kitzune: Pues te ganaron, jejejeje, para cuando tu estabas organizando la protesta por que no quería escribir lemon, Seiryu ya había hecho una lista con firmas. Oki, lo lograron y espero que haya quedado a la altura de los acontecimientos, jejejeje. Eres la segunda persona que me desglosa el fic a pedacitos... eso me encanta, por que puedo ver en que me equivoco y que cosas están bien. Gracias!!!

Devil1: Gracias!!!!

Dark Elliott!!! : Ya se enteraron, ya se enteraron, jejejejeje. Estoy esperando tu capitulo del proyecto!!!

Denisse: Si, sería divertido que Wufei rescatara a Duo, jejejejeje. Es una gran idea, quien sabe, quizá y la tome más delante, jejejeje. Ojalá este capitulo te haya gustado, aun cuando hay un pequeño inconveniente en la historia, jejejeje.

Issys Yuy: Deseo cumplido, hubo Lemon... aun que se que querían lemon de Heeor y Duo, jejejeje, pero esos dos no pueden tocarse, aun que Duo lo desea mucho...

Seiryu: Culpable de que haya levantado mi huelga... no, mas bien de que las firmas de tu lista hayan sido tantas... pues ya hubo lemon 3x4, 1x2 se los debo.

Mai: Tratare de seguir actualizando por semana, eso intento... y pues, no se pueden tocar aun, aun que lo desean mucho, jejejeje.

Maria Wong: Si, estamos llegando al final de la historia... y sobre un nuevo fic... mmm, sip. De hecho ya tengo 2 capítulos, pero se comenzara a publicar hasta que termine este, jejejeje. Y es enteramente 1x2, no sale nadie más en el, bueno, ninguna otra pareja como protagónica.

Arla17: Yap, cada semana tendrán la continuación, jejejeje. Que bueno que te guste esta historia tan loca, producto de mis noches de desvelo viendo películas de fantasía y acción...

Misao: Ojalá pronto arreglen tu computadora y puedas seguir entrando a internet, es difícil leer todos los fics que nos gustan en un café... aun no leo tu fic de RK, sorry, tratare de hacerlo lo antes posible y te mandare mis comentarios.