En algún lugar de Estados Unidos

Johnson entró a la habitación poco iluminada junto con otros cinco hombres que vestían uniformes militares como el de el. Eran pesados y llenos de equipo.

En medio de la habitación había una mesa redonda y en uno de los extremos de la habitación había un video proyector, conectado a un computador portátil.

Todos los soldados se sentaron esperando que se les impartiera instrucciones. Jonson esperaba una misión inusual porque su equipo era llamado solo para misiones ultra secretas.

Los soldados dejaron de murmurar cuando un oficial superior entró en la habitación. Todos hicieron el saludo militar.

- Caballeros. – dijo el oficia llamando la atención de los presentes.

El proyector se encendió y empezó a mostrar un campo abandonado rodeado por múltiples paredes en ruinas.

- Lo que ven aquí es cerca al Aeropuerto Internaional de Puerto Rico, donde agentes de inteligencia japonesa persiguieron una forma de vida desconocida. – dijo el oficial presionando el control remoto en su mano cambiad la proyección.

- Esto es un fragmento de esa forma de vida encontrada en la escena. Parece la pluma de un ave, pero no se equivoquen. Esto, pertenece a una criatura que según aseguran nuestros expertos tiene gran poder destructivo. – continuó el oficial señalando los bordes de la pluma con su señalados laser.

Luego, continuó después de revolver unos papeles sobre el escritorio.

- Últimamente, ha habido mas avistamientos de estas criaturas, pero no conociamos su origen hasta que recibimos un informe de inteligencia del Japón aseverando que hay una conección entre estas criaturas y las fallas de funcionamiento de la red mundial de información.

- Incluso con las fallas de la redes aquí en los Estad Unidos Señor? – preguntó Thompson alzando su mano.

- Precisamente soldado. – respondió el oficial. – Desde esa época, hemos reunido expertos científicos que pudieron localizar uno de los portales de entrada de estas criaturas a nuestro mundo. Ellos pudieron poner esta anomalia bajo nuestro control para enviar cámaras robotizadas para analizar lo que había del otro lado. Desafortunadamente solo tenemos unas fotos borrosas y esos exploradores robot se han perdido en el otro lado sin explicación. La misión de ustedes será ser transportados hacia ese lugar para capturar viva una de estas criaras y recuperar el equipo perdido. Si, es posible establecerán una base de operaciones en esa zona. Buena Suerte. Se acabó esta reunión. Deben ir por su equipo.

Todos los soldados se levantaron de sus sillas y salieron de la habitación hacia el elevador.

- No puedo creer que nos manden en esta misión. – decía Miller quien se veía enfadado.

- Si. Ni siquiera saben lo que hay en ese lugar. – protestó Thompson.

- Ordenes son ordenes. –dijo Jonson verificado su rifle de asalto y equipo asegurándose que estuviese completo.

El elevador se detuvo y los soldados entraron a una habitación gigantesca.

- Excelente. Ya llegaron. – dijo un hombre vestid con bata blanca.

- No hay tiempo para Charlas Doctor. ¿Donde esta nuestro transporte? – dijo Jonson.

- Por supuesto. Pero síganme primero. Van a necesitar equipo adicional para superar esta misión

Siguieron al científico a una mesa. Sobre ella, había unas armas muy extrañas que parecían lanzacohetes.

- ¿Qué es esto? - preguntó Jonson empuñando una de estas armas en sus manos.

- Este aparato lanza una red de contención que lanza una descarga electromagnética a lo que quede atrapado en ella. De acuerdo a nuestros análisis, esto seria suficiente para inmovilizar una de estas criaturas

- Que hay de las armas de fuego? Si se vuelven hostiles?

- La información de los japoneses es preliminar, pero estas criaturas no parecen ser afectadas por armas de fuego convencional

- Desafortunados si se meten con nosotros! – dijo Mason, quien cargaba una ametralladora .50.

Otro hombre de bata blanca se aproximo al grupo.

- Estamos listos. – dijo el hombre.

- Bien. Síganme al transportador.

Caminaron hacia un gigantesco toldo plástico transparente. Cerca de allí unas maquinas emitían un sonido continuo.

El grupo entro al toldo el cual fue sellado herméticamente cuando entro el último hombre. Afuera, los científicos presionaban botones de teclados en sus computadoras y decían a los soldados que ya estaba todo listo.

Entonces, una luz blanca invadió el toldo. Johnson vio con sus propios ojos como sus compañeros se desmoronaban en el aire y se desvanecían. Finalmente, el se desvaneció.

En un instante, Johnson recuperó sus sentidos. Vio que estaban en una explanada rodeada de bosques. El cielo era multicolor y moteado.

- Base 1. Responda. – dijo Millar hablando por el micrófono de sus audífonos portátiles.

- Base 1……………………………- escuchó Johnson con mucha estática.. -Tenemos el portal, su fuente es ……………. A………. 15 kilómetros…….. ustedes………. – luego de repente se dejo de escuchar.

- Base 1! Responda! – gritó Miller. Vio lo inútil de la situación. – Jonson, perdimos contacto.

- Relájate. Aparentemente este sitio es seguro y si no me equivoco si vamos en esa dirección encontraremos la fuente del portal y regresaremos. – respondió Johnson señalando la columna de luz que se veía desde su posición.

Caminaron en dirección al bosque pero no vieron a nadie.

- Señor. No detecto movimiento alguno. – dijo Thompson sosteniendo el detector de movimiento en sus manos.

- Este lugar esta desierto………. – murmuró Miller.

- Estén alerta. Podemos necesitar las redes en cualquier momento.

Caminaron hasta encontrar un camino que conducía directamente a una gigantesca fortaleza de cristal. Cuatro estructuras en forma de obelisco rodeaban el edificio principal que tenía forma de domo ovalado. Todo estaba hecho de un translucido cristal.

- Parece un estadio de Jockey……….- comentó Welch.

Había dos guardias completamente protegidos con armaduras de plata en la entrada principal.

- Allí están! – gritó Miller adelantándose a disparar sus redes sobre uno de los guardias.

Chispas volaron. Aparentemente el guardia había sido inmovilizado. El otro saco su báculo e intentó atacar pero cuando se aproximó otra red cayó sobre el dejándolo fuera de combate.

- Buen trabajo Miller. – dijo Johnson.

De repente, una gran fuerza arranco sus armas y equipo a los soldados y un brillante halo de luz los rodeó.

- ¿Qué hacemos con ellos? – preguntó Cherubimon.

- Son intrusos, pero recibirán un juicio justo. – respondió Seraphimon.

- Tráiganlos adentro y llamen a todos. – dijo Ophanimon.

- Traigan sus extrañas armas también. – dijo Lucemon.

Pronto, los soldados estaban de pie en la misma habitación oval donde Gatomon había tenido su audiencia.

- Orden! – gritó Seraphimon a los asistentes en los palcos. – Debemos decidir que hacer con los intrusos.

- Deben ser eliminados. – sugirió Lucemon con severidad. – Son una amenaza para nuestro mundo.

- Este concejo no utilizara la violencia para resolver sus conflictos. Escucharemos a los invasores antes que su destino sea decidido. – propuso Ophanimon.

- Tus palabras son sabias Ophanimon. – contestó Seraphimon dirigiendo su vista a los soldados en el centro de la habitación. – Hablen ahora! De donde vienen y que hacen aquí!

Johnson estaba moleste de tener que dar explicaciones a tal criatura pero debido a sus impedimento para moverse tuvo que hablar.

- Criatura de otro mundo. Venimos de la tierra...Somos humanos...

Los presentes empezaron a murmurar. Todos comentaban incrédulos la presencia de estos intrusos su mundo.

- Silencio. – ordenó Seraphimon. - ¿Cómo llegaron hasta nuestro mundo y que es lo que buscan! – preguntó Seraphimon a los humanos.

- Los científicos de nuestro mundo nos enviaron. Buscamos la fuente del portal que nos trajo hasta aquí para establecer una vía de ingreso.

Todos en el sitio murmuraron enfadados al escuchar estas palabras.

- Así que eso significa que vinieron para dar paso a mas invasores humanos. – gritó Lucemon.

- Es la única forma en que podemos volver a casa... – suplicó Jonson al darse cuenta que éstas criaturas no se intimidarían con la presencia humana.

- Entonces, porque usaron estas armas primitivas sobre el comité de la puerta principal. Respondan! – gritó Seraphimon haciendo levitar en frente de los soldados uno de los lanzadores de redes.

Jonson guardó silencio porque no podía encontrar una explicación plausible que dar.

- Tal parece, que vinieron a atacarnos e invadirnos! – gritó Cherubimon.

- No saquemos conclusiones tempranas. Recuerden que otros digimon han conocido humanos no han resultado lastimados. – advirtió Ophanimon.

- No digas una palabra sobre esos traidores en este lugar sagrado! – protestó Cherubimon.

- Orden! Orden! – gritó Seraphimon volviendo a dirigir su mirada a los soldados. – Serán enviados al limite de este mundo y se les dejara allí sin considerar el destino que tengan. Por el momento, permanecerán en una de la recamaras mientras hacemos los preparativos. ¡Quítenlos de mi vista! – ordenó Seraphimon.

Cuando los soldados se retiraron, Seraphimon convocó al resto del concejo junto con Bokomon y su secretario Neemon.

- Con estos eventos considero que es necesario terminar el proyecto de defensa espiritual cuanto antes. Vengan.

Dejaron el alón principal y bajaron por una escalera en espiral muy larga hasta una gigantesca cámara subterránea en la cual habían 10 pilares de 3 metros de alto cada uno aproximadamente. Había dos líneas de 5 pilares a cada lado de la habitación.

- Secretario, tome nota. Estas son las especificaciones de cada uno de los espíritus que protegerán a este mundo del peligro.

- Pero... ¿Qué pasará con los programas vigilantes que el señor Gennai diseñó? – preguntó Ophanimon.

- De todos los humanos, solo considero a Gennai digno de confianza. Sin embargo, dado que estos guardianes fueron creados por humanos no debemos confiarnos demasiado. – respondió Seraphimon señalando el primer pilar – El primer guerrero se llamará Agunimon, protegerá nuestro mundo con el poder del fuego. – explicó Seraphimon y al mismo tiempo el pilar brilló.

Bokomon tomó notas en su libro de las especificaciones de cada guerrero. A pesar que sus nombres y poderes habían sido decididos las formas que tendrían aun eran motivo de discusión. Solo la esencia de ellos estaba encapsulada en el pilar.

Tomó notas de los otros guerreros. Escribió sobre Beetlemon, guerrero del trueno, Kazemon, guerrero del viento, Kumamon, guerrero del hielo, Wolfmon, guerrero de la luz, Lowemon, guerrero de la oscuridad, Grumblemon, guerrero de la tierra, Renamon, guerrero del agua, Mercurimon, guerrero del acero, y Arbormon, guerrero de la madera.

Entre tanto, cerca al palacio dos misteriosas figuras corrían hacia el.

- Hermano. Ve a la Villa y diles que evacuen ya...! – dijo Sorcerimon.

- Espera! Y tu que harás? – dijo una criatura que se veían exactamente igual a Sorcerimon pero sus ropas eran de diferentes colores a diferencia de su hermano que vestía totalmente de blanco.

- No te preocupes Wizardmon. Tengo que avisarle al concejo. Ahora Vete! – ordenó Sorcerimon a su hermano.

Wizardmon corrió hacia la villa viendo como la oscuridad avanzaba hacia donde el estaba desde las montañas.

Bokomon estaba haciendo sus apuntes finales cuando interrumpió Sorcerimon.

- Maestro! Tenemos un problema. La oscuridad se ha desatado de Montaña Espiral.

- Pero. ¿Cómo?

- No lo se. Pero bosques y riveras han sido destruidas por estas nuevas monstruosidades.

- No se trata de Cloakmon verdad? – preguntó Ophanimon.

- No. Se hacen llamar los Dark Masters y vienen directo al palacio.

Fue demasiado tarde. Cuando terminaron de hablar el sitio empezó a temblar y a derrumbarse. Fuertes explosiones se escuchaban en el exterior y la cámara subterránea estaba apunto de sepultar a los que se encontraran allí.

El concejo corrió tan pronto como pudo para escapar pero Bokomon y Neemon cayeron al suelo haciendo que Sorcerimon se quedara atrás para ayudarlos. Cuando pudieron levantarse, la cámara colapsó.

Mientras tanto, Lucemon subió hacia el piso superior de la fortaleza para soltar a los humanos.

- Vengan. Les mostraré la salida. – dijo Lucemon indicando a los humanos que lo siguieran después de que el desasegurara la habitación donde estos se encontraban.

- ¿Por qué nos ayudan? – preguntó Johnson.

- Ordenes de Seraphimon...- gruñó Lucemon.

- Así que¿peleaste con el jefe? - dijo Miller ofensivamente.

- El no es mi jefe! Humano! – gritó Lucemon. – Algún día yo seré el líder de este concejo y no confiare en ustedes. Sin embargo, estoy de acuerdo con Seraphimon que debemos aprender de sus tretas para poder mantener este mundo a salvo. Además, si estos villanos se apoderan de ustedes...aprenderán de sus tretas primero.

- Suena justo... Guíanos entonces. – asintió Johnson.

Mientras la batalla sucedía alrededor de las puertas de la fortaleza, Wizardmon corrió hacia la villa y en su camino se encontró con Patamon.

- No vayas por ahí! Se han apoderado de la villa! – dijo Patamon.

- No podemos ir por allí tampoco. El concejo esta siendo atacado también. – advirtió Wizardmon desesperadamente.

- Ya se! Avisemos al señor Gennai. Ven. Te llevaré a su escondite...- dijo Patamon flotando delante de Wizardmon.

En la puerta, la batalla era intensa. Las fuerzas que Ophanimon había llamado habían sido derrotadas y estaban retirándose al bosque. Wizardmon podía ver de lejos la columna de humo resultado de la batalla seguida por un estallido. Machinedramon había disparado sus cañones contra la estructura principal del concejo.

Finalmente, el concejo de los ángeles estaba atrapado en una gran burbuja. Alrededor, un grupo de monstruos cantaban la victoria.

- Nuestro amo estará muy complacido. – dijo la criatura que parecía un bufón parándose en frente de la burbuja.

- Maestro Piedmon. Las villas están bajo nuestro control. Pero los digimon renegados no están. – dijo un digimon que tenia una capucha y flotaba en el aire sosteniendo una guadaña gigante.

- Significa que están del otro lado con sus respectivos humanos. – dijo Piedmon con una sonrisa en el rostro. - ¿Han asegurado un portal?

- Si. ¿Cuáles son tus instrucciones?

- Vamos. Tenemos que acabar con esos digimon antes que sean un problema. Daemon ya se le instruyó que debe capturar a Renamon. Mi amo la necesita viva...

Lucemon corría colina arriba y los humanos trataban de seguirle el paso. Se abstenía de volar porque eso lo convertiría en blanco fácil. Prefirió ser cauteloso.

- ¿Adonde vamos? – preguntó Thompson.

- Lejos de aquí por el momento...- respondió Lucemon sin ni siquiera girar la cabeza.

Minutos mas tarde, Patamon y Wizardmon descansaban en la parte alta de una colina. Se divisaba una cueva abajo en el valle. Este era el escondite de Gennai cuando venía al digimundo.

Sin embargo, la dicha de Patamon se convirtió en horror cuando vio que los dark masters ya estaban rodeando la cueva.

- Todo está listo. Las máquinas adentro indican la posición exacta de cada uno de esos digimon. – indicó Daemon.

Daemon era un digimon que se parecía a un Phantomon pero era más alto y sus ropas eran mas elaboradas. No tenía que cargar una guadaña porque su poder era tan grande que no necesitaba armas de ninguna clase.

- Llévate a los Bakemon contigo. – dijo Piedmon señalando a unos digimon fantasmales que parecían sabanas sucias flotando en el aire con gigantescas bocas con muchos dientes que se reunían mas cerca de la entrada a la cueva.

- Llevaré a Skullsatamon también.

- ¿Qué hay de Ladydevimon? – preguntó Piedmon.

- Pidió encargarse de un miembro del concejo de ángeles. El amo le dio permiso para hacerlo...

- Tiene derecho. Recuerda que es gracias a ella que nuestro amo esta libre.

- Entonces, ya me marcho. ¿Necesitaras ayuda con los digimon renegados?

- No. Podremos deshacernos de cada uno de esos insectos por nuestra cuenta. Ahora vete.

- Pero amo. ¿Quién se quedará para prevenir un ataque sorpresa?

- Machinedramon se quedará en el concejo de ángeles y mantendrá la vigilancia y el nuevo pupilo del amo, Myotismon, patrullará los alrededores.

- Muy bien. También en sus manos está la victoria.

- Por supuesto... – rió Piedmon entrando a la cueva.