Disfruten del capítulo ;)
Bye!
Yessenia: Jejeje. Sí, en vez de escribir un epílogo me decidí a por una historia ;)
Nota: Es absolutamente necesario leer "Decisiones y consecuencias" para entender la historia porque sí, síps, es la segunda parte ;)
Disclaimer; los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.
Este fic participa en el reto especial navideño "Doce Palabras para Celebrar" del foro La Sala de los Menesteres.
Advertencia: Slash.
Palabra: Maldición
Capítulo 10. El fin
Harry se preguntó por décima vez ¿Por qué nadie irrumpía en el Ministerio?, y, oh, la respuesta llegó inmediatamente. Joder. No sabía cómo, pero ellos habían bloqueado el lugar.
Rabastan seguía hablando, pero Harry no lo escuchaba. Necesitaba concentrarse y pensar. Pensar porque él debía sacarlos de ahí, él debía hacer algo, él no debía permitir que aquel plan se concretara.
—No será divertido —murmuró Bellatrix—. Quiero que mueran, ambos, porque Potter mató a nuestro señor y Draco por ser desleal, aunque él ya murió.
Harry no podía pensar claramente si le hablaban, si decían que Draco murió, y menos si se movía y las cuerdas mágicas se apretaban más. En especial las de su boca. Sabía que su varita estaba la tenía Rabastan, entonces ¿Cómo alcanzarla?
Rabastan gruñó, tomó a su mujer del brazo y se la llevó a un rincón.
—Harry…
El moreno fijó sus ojos en Draco. Estaba vivo. Y deseó poder deshacerse de todo aquel aparataje para abrazarlo y be… —Uhm.
El rubio movió lentamente una de sus manos y la fijó en Harry. Muchos sentimientos pasaron por los ojos grises, Draco sabía que aquello no podía funcionar, pero se arriesgaría —Finite Incantatem —susurró.
Harry intentó moverse, pero de inmediato sintió la magia pulsar su cuerpo. Diablos, no Draco, pensó.
Todo pasó demasiado rápido. Las cuerdas se aflojaron lo suficiente como para deshacerse de ellas, Harry se levantó sin preocuparse de nada y se abalanzó hacia ellos. Tenía todas las de perder, pero era eso o nada.
Draco ayudó, Harry lo sintió, concentrando su magia en su tía. Mientras él tomaba su varita y repartía hechizos. Finalmente una maldición se deslizó sellando sus destinos.
