N/A: No tengo comentarios para hoy, sólo que ya está el nuevo cap. Espero que les guste.
LinaInverse40: Que bien que te gustara, espero que este capítulo también te guste. Tiene un dato importante que hará recordar unos diálogos dichos en capítulos anteriores.
Anais: Hinata está siendo más osada en sus acciones, pero continua siendo la tierna y tímida Hinata. Cuando la vida te pone en situaciones extrañas, tiendes a tomar decisiones extrañas.
Zania85: Ahora se dará un giro que hace referencia al título del capítulo. Por cierto, los Akatsuki van tras todo el mundo si les pagas bien xD
Senfhi: El colegio siempre quita tiempo y no te preocupes, aunque aparezcas esporádicamente, con saber que lees me haces feliz xD
Naruhinashippuden: Era suspenso xD aunque se causaran unos problemas por los ojos de Hinata y quién quiere los ojos.
Keri01: La poli debería estar metida en esto desde el comienzo si te soy sincera y ya verás por qué, pero aún no harán aparición estelar ni se revelará sobre quienes tomaron el papel de polis. Ya arreglaré la imagen de Ino y Sakura xD
Baldur Prime: Te presentaré una ironía que sucede a menudo en la vida, "A veces puedes pasar a un lado de la persona que buscas y no serás capaz de encontrarla". Deidara no será nada comparado con el segundo de Akatsuki que sacaré a escena ya que dará un poco de problemas (y yo¡estoy bien! no tengo nada y un resfrío se pasa rápido, gracias por preguntar).
Resumen: Ella jamás ha conocido lo que significa vivir, por eso se resigna a ver pasar los días cuando le diagnostican su enfermedad, sin embargo el encuentro con un rubio rebelde logra dar un giro imprevisto que hará cambiar todo lo que conocía en ese momento.
Simbología:
---: separa un día de otro o de mayor tiempo.
- : los cuatro juntos parten los sucesos del mismo día que normalmente aparecen en distintas horas o lugares.
--- - frase interrumpida dentro del diálogo.
- bla, bla, bla –: diálogo.
-"bla, bla, bla" –: pensamientos.
Bla, bla, bla: narración.
Bla, bla, bla: fragmento de recuerdos.
Recuerdos
File 10: Imprevisto…-
Sakura sintió una horrible presión bajando por su estómago. Ella había comprendido algo; los que se disputaban la carrera clandestina eran parte de las dos bandas más peligrosas y famosas. Ella en esos momentos estaba mirando directamente a los Akatsuki y estaba casi a un lado de los Rasen. Quería correr a su casa y esconder la cabeza bajo la almohada.
En las noticias siempre veía las imágenes censuradas de cómo ambos grupos se mataban entre ellos, y si pasaba alguien al medio lo mataban también. Pensó que Shikamaru al menos estaría a salvo esa noche, Rasen lo tenía entre sus filas¡pero ella era una desconocida! Le pegarían un balazo en la frente, a Ino también y a Tenten.
Cerró los ojos asustada, podía hablar al día siguiente con Shikamaru, le diría todo lo que sabía de la banda. Incluso su maestra Tsunade se quejaba de tener que atender al líder de Rasen que hacía tretas sucias para que le hicieran chequeos médicos gratis. El líder debía ser un hombre corrupto, tanto así como ese pelirrojo psicópata.
Definitivamente esa gente estaba mal de la cabeza.
- Ese rubio que salió en la moto no estaba mal – comentó Ino antes de agriar su expresión al ver a Shikamaru con una cadena en las manos y a Temari corrigiendo la posición para golpear de mejor ángulo – esa tipa es una puta – Neji rodó los ojos por el comentario.
Durante todo ese momento no había perdido de vista al Nara. Una de sus costumbres era analizar a las personas, a partir de eso podía sacar la mejor estrategia para negociar, pero ese chico simplemente tenía una postura vaga para todo. El ojiblanco pensó a simple vista que él no era un gran aporte a la sociedad, pero si analizaba mejor, podía notar que el Nara estaba pendiente de todo su entorno sin interrumpir lo que estaba haciendo o su fachada de pasota.
Ese chico era listo.
Tenten sonrió levemente al ver que Neji no se había tomado a la ligera a Shikamaru. Ella miró inclinándose un poco más por la esquina de la Van antes de esconderse nuevamente por que el viento había soplado.
Sería más fácil si Shikamaru se percataba que ellos estaban ahí para largarse luego. Tenten tenía la experiencia de pelear contra Temari y a pesar de ser orgullosa, podía admitir tranquilamente que esa rubia te daba una patada en el culo si la cabreabas.
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Akamaru se acercó a Kiba y tiró de su pantalón. El chico captó enseguida lo que su amigo quería que viera, él salió de la Van y comenzó a rodearla sigiloso hasta que dio con cuatro personas mirando por el costado contrario por el que él había llegado.
- ¡Hey, ustedes! – el grito causó que las mujeres dieran un salto del susto mientras el chico de cabellos largos se ponía en alerta aún sin voltear. Kiba frunció el entrecejo y arrugó la nariz - ¿Quiénes son?
Sakura se volteó lentamente aunque su cuerpo temblaba. Debía pensar algo rápido para eso, ése tipo de pinta agresiva parecía que en cualquier momento daría la orden a esa bestia que tenia como mascota para que atacara.
- E-Estamos buscando a Shikamaru – explicó. Aquello adelantaría completamente sus planes para con el Nara, pero al menos no podría desmentir nada si tenían la prueba irrefutable de que se juntaba con esa gente. Sólo debía hablar con él a solas.
Neji pensó que la jugada estaba hecha, ahora debía hablar con el Nara a solas y comentarle la historia que ya había preparado en su cabeza para que encontrara a Hinata, luego de eso buscaría a Hanabi y le diría lo que harían. Sólo esperaba que a Hiashi no se le hubiese ocurrido llamar ese día, en el estado actual de Hanabi, era peligrosa la respuesta que podía dar.
- ¿Son amigos del pasota? – Tanteó guardando sus dudas – bien… ¡Shino! – gritó sin quitarle la vista de encima. El Aburame llegó enseguida tras él con una cadena que dejó sobre su hombro.
- ¡Animal¿Cuántas veces te he dicho que no grites de esa man--- – Temari calló al ver ahí a una de las chicas con las que hacía entrenamiento de defensa personal - ¿Tenten? – la aludida sonrió nerviosa. Por su parte Kiba arrugó su nariz.
- Hola – saludó. Sakura e Ino la imitaron mientras el Hyuuga se volteaba lentamente.
La exclamación ahogada de la rubia fue seguida por la de Kiba y el ladrido de Akamaru. Ambos chicos lo miraron antes de apuntarlo con el dedo.
- ¡Eres un Hyuuga! – gritaron.
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Hinata sintió el escalofrío recorrerla completamente al escuchar el grito. Naruto se levantó enseguida del asiento de la Van y tomó el bate que había a un costado. Para él, Hyuuga significaba amenaza.
- Hinata-chan, quédate escondida aquí – comenzó a decir el rubio hasta que una sombra cubrió la entrada trasera de la Van.
- Naruto-kun – saludó el tipo alto – ha pasado tiempo – dijo como si estuviese rememorando. Hinata tragó saliva involuntariamente al ver la corrida de afilados dientes que tenía ese hombre, pero su mirada se desvió al arma que tenía en sus manos; una espada de escamas que tenía la punta cubierta de una sustancia pegajosa y oscura.
- Kisame – gruñó Naruto dando un par de pasos al frente. Hinata quedó relegada tras él, escondida entre los asientos.
- Por favor no interfieras en mi camino – pidió con su extraña amabilidad – ya eres intocable para nosotros, por el momento – añadió bajito – el rayo amarillo nos advirtió bien la última vez al igual que el remolino de fuego – mencionó bajando un poco su arma – esta vez me interesa esa jovencita que está tras de ti.
Naruto se tensó y Hinata tembló.
¿A Hinata¿El Hyuuga bastardo había contratado a Akatsuki para llevarla devuelta a su casa?
- ¿Para qué la quieres? – cuestionó. Hinata apretó su agarre en el respaldo del asiento tapizado. Sentía un puso acelerado en su garganta y los gritos a un lado de ellos de Kiba llamando a Naruto. El Hyuuga seguramente era Neji. Él ya se habría dado cuenta que estaba desaparecida, era de esperarse, después de todo su primo era un genio, si le avisaba a su padre entonces estaba perdida. Él definitivamente la mataría sin misericordia.
Un oscuro presentimiento se implantó en su pecho, este logró que su corazón diera un palpitar por todo su cuerpo para luego acelerar el pulso de su garganta. Sentía su cuerpo pesado y se humedeció los labios antes de preguntar.
- Shikamaru-kun y Chouji-kun… – susurró. Naruto abrió los ojos con una mueca de asombro mientras Kisame acrecentaba su sonrisa.
- ¿Te refieres a los niños que estaban ahí afuera? – preguntó cordialmente. Bajó la espada de escamas apuntándola. La luz que se filtraba por una de las ventanas iluminó la punta cubierta de una sustancia rojiza que heló la sangre de Hinata – cuando vengas conmigo te dejare ver lo que queda de ellos.
- ¡Bastardo! – fue el grito de guerra que dio Naruto antes de lanzarse contra Kisame. El hombre alto lo lanzó a un lado con una facilidad pasmosa, aquello le hizo pensar a Hinata si él era un monstruo.
- ¡Naruto-kun! – avisó alarmada cuando el rubio se volvió a levantar enseguida tras advertir que Kisame había dado un paso en dirección a ella.
El golpe fue repetido, pero esta vez el hombre tenía firmemente agarrada la cabeza del rubio que estrelló contra una de las ventanas. Cuando lo lanzó al suelo, Naruto tenía casi toda su cabeza y parte de la cara cubierta de sangre.
Hinata ahogó un gemido por la crueldad de los golpes y sus ojos se llenaron de lágrimas. Quería gritar. Quería llorar, arañar a ese desconocido, buscar a Shikamaru y Chouji, quería borrar la sangre que había en esa arma… por que era la sangre de sus amigos y quería curar cada herida que Naruto tenía por ella.
Sintió un dolor punzante en su cabeza al que no prestó atención. Pensó que si Naruto lo daba todo por protegerla, ella también podría; tomó la cadena que rodeaba su cadera con sus manos temblorosas y mordió su labio en espera de que el hombre avanzara por ella.
Naruto intentaba levantarse sin éxito. Para ella era fácil deducir que el golpe lo había dejado desorientado… después de todo, tenía la experiencia en ese tipo de golpes.
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Akamaru gruñó de un momento a otro, enseñando los dientes y preparándose para atacar. La reacción desconcertó a todos, incluso al dueño.
- ¿Akamaru? – cuestionó temeroso de que se hubiese contagiado con la rabia. El canino movió la cola cuando él dijo su nombre y luego volvió a gruñir al aire, Kiba intentó probar que era lo que sucedía – ¿es por ese idiota de ojos blancos? – preguntó acercándose al Hyuuga, este sólo frunció el entrecejo ofendido y el perro negó.
Todos giraron la cabeza hacia la Van cuando un fuerte golpe se escuchó desde dentro. Temari fue la primera en reaccionar, mas sólo dio un paso cuando, allá a lo lejos, una explosión se mostró con toda su gama de luces y sonidos.
La rubia quiso morir en ese instante; Gaara estaba en la carrera y Kankuro le había seguido para que no hubiese problemas, si le sucedía algo a ellos dos… se mordió el labio inferior tratando de disipar la angustia hasta que se hizo sangre. La policía estaba más que alertada con esa señal, aparecería en cualquier momento.
- ¿Qué hacen parados como idiotas? – Temari vociferó imperante. Kiba siguió a Shino por el lado que ellos habían llegado mientras Temari sacaba la cadena de su cadera y se abría camino entre los cuatro pasmados chicos.
Tenten la alcanzó seguida de Neji que escrutaba sus alrededores. Sus sentidos seguían puestos en esa explosión. Pensó que se habían metido en algo realmente peligroso.
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- Ahora vendrás conmigo Hyuuga-san – Hinata lanzó la cadena tratando de recordar las clases de defensa personal cuando era pequeña. Ella siempre había sido pésima en defenderse, pero en ese momento quería confiar en que podría hacerlo bien por Naruto.
Pero se dio cuenta que con sólo quererlo no bastaba.
La cadena se había enredado en la espada escamosa, y el hombre dio un simple tirón haciendo que Hinata llegase hasta él. Kisame iba a darle un golpe en el estómago cuando ella se escabulló por un lado como si fuese un ratón hasta quedar a espaldas de él, le pateó tras la rodilla con toda la fuerza que pudo y logró que el hombre perdiese el equilibrio por un momento. Estaba aterrada, y por eso no previó que sus puños débiles no podrían hacerle algún daño al hombre.
Kisame se volteó y la sujetó de la muñeca antes de lanzarla hacia los asientos del conductor con su asombrosa fuerza. El dolor punzante explotó en su cabeza y ella se obligó a cerrar los ojos cuando escuchó su propio quejido unos segundos después seguido de un agudo pitido.
Su mirada estaba totalmente desenfocada cuando intentó mirar sus manos llenas de sangre con algunos vidrios en el suelo. Sentía algo cálido resbalar por su frente y el cabello de la parte trasera de su cabeza estaba mojado. Intentó levantarse sólo para caer nuevamente y el fugaz momento en que su padre la lanzó contra la estantería llegó.
Era el mismo dolor.
En el mismo lugar.
Esperó la patada en sus costillas como en el recuerdo, pero un ladrido la sacó de la pesadilla. Enfocó a Akamaru ladrando ferozmente al hombre mientras Shino revisaba a Naruto y Kiba se acercaba para golpear con una vara de acero el costado derecho de hombre, pero este primero hizo a un lado a Akamaru. El perro dio un lastimero gemido antes de caer a un lado de Hinata. Ella cerró los ojos por el mareo repentino, sentía un sabor metálico en su garganta y un olor nauseabundo que no le permitía pensar con claridad.
Escuchó a Kiba dar un grito de guerra y la imagen lenta y borrosa del Inuzuka dejando caer la vara de metal sobre la cabeza de Kisame giró en torno a sus ojos.
Shino abrió los ojos del rubio que sacudió la cabeza lentamente para orientarse tras haberse recuperado. Vio a Kiba estrellarse en el suelo con el labio partido. Parecía choqueado y encontró la razón al ver la cola de Akamaru sobresalir del asiento del copiloto salpicada de sangre. Mientras él se levantaba, el Aburame fue en ayuda de Kiba al que Kisame aprovechó de patear en las costillas.
Pero el tiempo se detuvo de pronto para Naruto; Hinata esta ahí, tirada como una muñeca rota y cabizbaja, a merced de cualquiera. Con los ojos entreabiertos mirando a la nada mientras un hilo de sangre se deslizaba por el costado de su mejilla derecha. Tras ella el vidrio estaba roto y ensangrentado.
Sintió su sangre arder y a paso decidido se acercó al Akatsuki para acertarle un golpe que le dio de lleno en el estómago. Luego de eso continuó golpeando con la imagen de Hinata en su retina, sin pensar en nada.
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Al voltear en la esquina de la Van, Ino chocó con el cuerpo de Temari. Parecía que de un momento a otro se había hecho de piedra, la cadena resbaló de sus dedos y entonces corrió hasta los cuerpos tirados en el suelo.
Ino abrió la boca viendo a Shikamaru tirado en un charco de sangre a un lado de Chouji, aquello le impactó de sobremanera. Las lágrimas salieron de sus ojos enseguida y corrió sin importar que pareciera una loca. Sakura le siguió ahogando un grito, sentía que su corazón estaba en su garganta, listo para salir. Ese golpe en la cabeza era serio, un TEC abierto sin duda y la herida al costado del estómago de Chouji era algo serio también, esperaba que no hubiese traspasado la piel subcutánea.
- Estoy estudiando medicina – dijo a Temari rápidamente para se hiciera a un lado. Se arrodilló a un lado de Shikamaru sin importar que su ropa se manchara de sangre. Ella comenzó a palpar la zona del golpe tras tomarle el pulso y luego gateó rápidamente donde Chouji. Sentía que le iba a dar un paro cardiaco o su corazón iba a salir de su pecho – tienen pulso. Hay que llevarlos a un hospital y detener la hemorragia – habló rápido. Tenten se quitó una de las camisetas que estaba usando y se la lanzó a Sakura.
- Ocupa eso – dijo cuando unos quejidos se escucharon dentro de la Van. Neji pensó en ayudar a transportar los cuerpos cuando escuchó un grito tremendamente familiar. Él sintió su respiración detenerse.
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Hinata parpadeó levantándose de entre los asientos. Se había golpeado la cabeza contra la ventana delantera del vehículo cuando ese hombre quiso dejarla inconsciente. Miró a su lado a Akamaru con una patita lastimada y manchado de sangre, respiraba tan agitado como ella. Las gafas trizadas de Shino cayeron frente a ella cuando se puso de pie y luego el cuerpo del futuro entomólogo le cayó encima dejando en mala posición su brazo derecho.
El grito desgarrador de Kiba seguido por el golpe de algo pesado se escuchó y Hinata quitó a Shino de encima con toda la delicadeza posible. Él la ayudó a levantarse cuando notó que Hinata estaba mareada, pero logró enfocar a Kiba y Naruto golpeando salvajemente al hombre azul.
- ¡Akamaru no te había hecho nada! – la voz de Kiba produjo un estremecimiento en Hinata. Estaba cargada de sentimientos, de tristeza, y él estaba llorando mientras pateaba con furia al hombre inconsciente - ¡te voy a matar!
Hinata se asustó de verlo fuera de control y sintió a Shino moverse para revisar a Akamaru. Ella sintió impotencia, pero no sabía que hacer.
- ¡Akamaru está vivo! – alzó la voz el Aburame, aunque se notaba dolorido, él se acercó al Inuzuka y lo afirmó de los hombros para que dejara de golpear al hombre.
Hinata caminó ayudándose de las paredes de la Van, tenía miedo. La expresión de Naruto en esos momentos daba miedo. Más que su padre, y mucho más que ese hombre. Él estaba fuera de control y el brillo rojizo en sus ojos era aterrador.
- N-Naruto-kun – se afligió al escuchar su voz rasposa y apagada. ¡Él no la reconocería si hablaba así! – ¡Naruto-kun! – gritó desesperada. Sin embargo el tono fue vagamente más alto que el anterior.
En ese momento lo sintió completamente fuera de su alcance. En una acción desesperada se lanzó sobre él, tropezando con el cuerpo del Akatsuki. Ambos cayeron al suelo y por unos segundos se escuchó la respiración agitada de Naruto antes de que la apretara en un abrazo que le hizo sentir el amor y dolor a partes iguales.
- Hinata – murmuró como si no lo creyera. Él miró donde la Hyuuga había estado antes, pero sólo se veía el vidrio roto con sangre y a un lado a Kiba abrazando a Akamaru junto a Shino que trataba de recoger los cristales rotos de sus gafas.
La miró nuevamente y con una mano recorrió el rostro pálido de su Hinata, ella se sintió de pronto ligera. Los ruidos se borraron y las imágenes se fundieron.
Lo último que vio fue a Naruto con expresión preocupada, gritando algo mientras la zamarreaba, aunque ella jamás sintió nada de eso.
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Kankuro aceleró en su motocicleta al ver la explosión unos metros más allá. Sudó frío pensando en su hermano menor. Avanzó un poco más y lo pudo ver discutiendo con Deidara. Incluso las motos estaban en buen estado y en el pavimento se notaban unas frenadas bruscas de las llantas.
- Dijiste que no habían bombas – recriminó el pelirrojo. Deidara se cruzó de brazos ofendido.
- Esa bomba no la puse yo, ni nadie del grupo – contestó firme – se suponía que hoy te ganaría y te haría perder el tiempo, tus amigos te seguirían y un compañero raptaría a la Hyuuga – el rubio se cubrió la boca al haberse descubierto. Gaara entornó los ojos.
- Entonces esa insinuación era cierta – meditó el pelirrojo dando un paso al frente. Pudo ver de reojo a su hermano que bajaba de su moto y corría donde él.
- No pienses que diré algo más, hmm – Deidara desvió su mirada a los neumáticos incendiándose junto a los ladrillos que obstaculizaban la carretera y se subió a Bomber nuevamente. Cuando Kankuro llegó a un lado de Gaara, Deidara ya se había puesto en marcha.
- ¿Qué demonios fue eso? – cuestionó el mayor nada más llegar.
- Probablemente hay alguien más metido en todo esto – caviló en voz alta. Le hizo una seña a su hermano para que volvieran donde el resto, debía constatar personalmente que sus amigos estuviesen bien, sobretodo su hermana, Naruto y Hinata.
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La casa como de costumbre estaba inundada por el silencio, esta vez Itachi ni siquiera tenía puesta la televisión para que hiciese luz. Aunque era normal; por costumbre en esa casa no se veía televisión a las casi dos de la madrugada. Sasuke abrió la puerta de su habitación agradeciendo al hombre del mantenimiento por conservar las bisagras de su puerta con aceite. Cuando salió no hizo ruido alguno, no obstante el lugar donde iba no era muy lejos.
Cruzó el pasillo sin perder de vista la habitación frente a la suya donde su hermano dormía. La puerta estaba entrejunta y una rendija de luz se colaba al corredor. El Uchiha menor retuvo el aire cuando escuchó la monótona voz de su hermano dando sus cortas respuestas, por un momento pensó que hablaba con el supuesto primo que les iba a visitar, pero se recordó que era una maldita mentira como tantas otras que decía Itachi.
Él simplemente no había querido que fuera a las clandestinas… y lo había logrado. Sasuke sentía su orgullo seriamente lastimado por eso¡lo había engañado como cuando tenía siete años! Era imperdonable.
- Bien… … … no – Sasuke se mordió la lengua. ¿Por qué su hermano era tan inexpresivo? Apenas podía escuchar lo que decía y para colmo hablaba poco. Así no podía chantajearlo - ¿dónde estás?… - Sasuke miró por la rendija discretamente. Ahora había un sonido de interferencia desde el móvil que ocupaba. Lo vio alejarlo de su oído y mirarlo unos segundos antes de apretar una tecla – lo sabía…
¿Qué sabía?, se preguntó Sasuke frunciendo el entrecejo. ¿No estaba hablando con uno de su banda para saber cómo les había ido en la carrera¿Habría ganado Gaara y Akatsuki estaba cabreado? No pudo evitar sonreír por el pensamiento.
¿Por qué no lo llamaban a él para avisarle también? Estaba teniendo la consideración de quedarse despierto hasta tarde para saber alguna noticia. Lo mejor sería volver y dormir un poco, ya llamaría a Naruto para una reunión en casa.
- ¿Cuánto escuchaste? – su piel se erizó por la voz tan repentinamente cercana y por unos segundos quedó paralizado para dar el siguiente paso a su habitación.
- ¿Qué te importa lo que escucho o no escucho? También vivo en esta casa – contestó de malas maneras volteándose. Miró a su hermano mayor, impasible, inexpresivo… era tan desagradable. Apretó sus puños. ¿Cuándo se había perdido el hermano mayor que le ayudaba en todo¿Cuándo había sido reemplazado por ese… ese insípido ser parado frente a él?
Itachi lo miró unos segundos más antes de entrar a su habitación y cerrar la puerta con una calma tan natural que pateó el estómago de Sasuke.
Él Uchiha menor se quedo parado en medio del pasillo preguntándose, cuándo… y por qué.
Explicaciones clave, básicas o lo que sea:
TEC o traumatismo encéfalo craneano. También se conoce como traumatismo de cráneo: es un accidente grave y siempre trae complicaciones.
Se refiere a un golpe de cabeza donde internamente la masa encefálica se golpea con las paredes del cráneo, esto causa diversas consecuencias sin que haya fisura o fractura. La fuerza del golpe donde el cerebro se ve afectado se le conoce como 'latigazo' y puede producir sangramiento, inflamación o hasta una hemorragia intracraneana.
El cerebro está encerrado en una bóveda ósea donde no puede expandirse, por esto se originan las inflamaciones secundarias al golpe donde aumenta la presión dentro del cráneo que se conoce como hipertensión endocraneana, seguido de otros síntomas que pueden ser desde una corta pérdida de conciencia hasta amnesia, secuelas o la propia muerte.
La capa subcutánea es la tercera capa de piel que se conoce también como hipodermis, es la última defensa de la piel para proteger los órganos importantes del cuerpo. Se le conoce como la capa de grasa que tiene el cuerpo.
Explicándolo de una forma fácil, se puede tomar el ejemplo de una bolsa llena de agua, la diferencia de nuestro cuerpo con eso – obviando los huesos, órganos, etc. – es que nosotros tenemos dos capas más para protegernos que, a pesar de ser delgadas, cubren un poco. Un corte que traspase la epidermis, dermis e hipodermis, llega directamente al tejido muscular, y al traspasar este último tejido sin tocar los órganos internos, sería como hacerle un agujero a la bolsa y ver que el agua se drena completamente. Para nosotros, eso es un desangramiento y necesita de una transfusión y una sutura para sellar la herida.
Hasta el próximo capítulo.
