WOOOOOW un mes exactamente, como pasa el tiempo XD. Ok sé que me he demorado, y créanme que tengo mis motivos de sobra para que esto haya sucedido, pero no estoy de ánimos para explicárselos, así que solo perdón (de todas formas si alguno sigue mi otro fic, ahí dice porque he estado un poco ausente)

AnyMime: jajaja no soy cruel, solo de doy suspenso y ahora sí que habrá mucho, mucho suspenso XD y aquí se resuelven tus dudas, y créeme es un largo capítulo para leer, espero que te guste :D

Gust: jajajaja lo siento, lo siento. Me gusta el suspenso, le da más emoción a la cosa. No me odies por el final del cap XD

Leylagleek: ahora sabrás que pasara :o muchas cosas, ¿Buenas, mala? Tienes que leer para saber.

Bueno por la demora hice este cap mas extenso de lo normal y espero que les guste, ya estamos a un capitulo del final y el próximo hablara del futuro, dos años después, y ahí sabrán que paso con todo el mundo, y en el ultimo capitulo que suba sabrán que es Rachel realmente y apuesto que nunca se lo imaginaran XD.

Bueno muchos besos y abrazos y espero leernos pronto, pero no prometo nada. XOXOXOX


Séptima prueba: Lujuria y el día del juicio final


Dakota ¿Qué sucede? –pregunto ahora Quinn al ver el rostro y desesperación de la morena.

¿Qué está pasando? –pregunto Alexandra junto a los otros pecados quienes habían salido de la casa y miraban a la joven en medio de la calle -¡Dakota! –grito al ver a la chica correr hacia la casa de los ángeles.

¡Rayos dijiste que nos explicarías si sucedía algo! –Quinn corrió alcanzándola y reteniéndola del brazo fuertemente mientras veía la mirada desesperada de la morena.

Necesito hablar con Miguel –murmuro mientras todos los pecados junto a Rachel se acercaban a ambas.

¡Basta de Miguel! –gruño Santana –haz estado toda esta condenada semana junto a él y no nos has explicado que mierda pasa –todos asintieron en apoyo mientras Dakota agotada se pasaba una mano por el rostro y tomaba aire, para luego sacar su teléfono celular y marchar bajo la atenta mirada de todos.

Miguel reunión en cinco minutos en mi casa. No, acá te cuento. Si, si, solo ven tu, después le informas a tus chicos. Ok nos vemos –finalizo mientras veía la mirada confusa de los pecados –vamos a ala casa, cuando llegue Miguel nos sentaremos a la mesa y les contare todo –finalizo y todos asintieron.

Diez minutos después, todos los implicados se encontraban reunidos mientras a la cabeza de la mesa se encontraba Dakota de pie golpeando nerviosamente la mesa con los dedos y mordiéndose el labio.

¿Qué está pasando? –se atrevió a intervenir al fin Miguel mientras la morena tomaba aire y se sentaba.

Hoy ha pasado algo –guardo silencio –mientras estábamos haciendo cualquier cosa tuvimos una baja de energía –todos fruncieron el ceño.

¿Qué quieres decir con eso? –dijo Quinn quien tenía a Rachel en sus piernas.

Cuando estuvimos a punto de desmayarnos –aclaro y los pecados asintieron mientras Miguel miraba sorprendido a la morena. El comenzaba a tener una idea de que era lo que eso significaba y sabía que no sería nada bueno.

¿Y eso que significa? –pregunto Santana y Miguel tomaba la mano de Dakota mirándola a los ojos mientras la morena suspiraba y asentía.

¿Qué pasa? –Alexandra que no le gusto para nada esa cercanía entre su chica y el ángel interrumpió para que continuaran.

Lucifer… Lucifer nos está quitando poder –todos guardaron silencio sorprendidos.

¿Cómo es eso? –indago Jesse mirándola y luego a los demás pecados.

En el infierno al igual que en el cielo hay estatus –miro al ángel quien asintió –como una pirámide de "poder" –encargo las comillas con sus dedos –a la cabeza esta obviamente Lucifer, le seguimos nosotros los pecados que somos el equivalente a los siete arcángeles, luego vienen los demonios elite, los demonios medios y los bajos demonios –tomo aire –Lucifer nos está quitando nuestro don como pecado y puede seguir así hasta que seamos solo demonios bajos –hizo una mueca y la tensión se parpaba en el ambiente.

¿Q-Que crees que quiera conseguir con esto? –se animo a preguntar Quinn mientras Rachel se aferraba a ella con temor a perderla.

Nosotras sin poder y fuerza seriamos presas fáciles. No es que esa sea su idea, solo estoy suponiendo, pero creo que siendo débiles hasta los demonios medios se podrían encargar de nosotros, sin contar con que Rachel estaría más expuesta y seria un blanco fácil –finalizo la morena.

Pero nosotros no dejaremos que eso pase ¿cierto?. No dejaremos que le pase algo a Rachel ¿no? –decía Quinn mirando a los pecados quienes desviaban la mirada o la bajaban nerviosos – ¡DEMONIOS NO SEAN UNOS CORBARDES! –les grito enfadada.

¡Quinn! –pero Rachel la calmo tomando su rostro con ambas manos y haciendo que la viera a los ojos –Quinn ahora ustedes también corren peligro. Yo no quiero que nada les pase. No quiero que nada te pase –le dijo seria y la rubia desvió la mirada y Rachel decidió hablar a los demás –por mi han estado corriendo peligro. Creo que es momento de que dejen de protegerme. No quiero perderlos. Ustedes se han transformado en personas muy importantes para mí –bajaba la mirada aguantando las lagrimas mientras Quinn la abrazaba.

¡Maldición Berry! –Santana golpeaba la mesa asustando a los presentes quienes la miraban expectantes –como quieres que no te queramos si dices esas palabras –se cruzaba de brazos y todos sonreían –mira sé que es sorprendente que yo diga esto, pero creo que también te has transformado en alguien importante para mí y creo también para todos, así que estoy segura que hablo por los siete cuando digo que siendo pecados o demonios inferiores te protegeremos igual porque para nosotros eres familia –finalizo su discurso mientras todos asentían y Rachel corría a abrazar a la latina quien después recibió un beso por parte de Brittany felicitándola por sus palabras.

¿Y entonces que harán? –pregunto Miguel mirando a Dakota.

Estaremos cerca de Rachel, cuidando, vigilando –los pecados asintieron –pero que quede claro que el trabajo pesado será para Miguel y sus chicos –los pecados fruncieron el ceño –chicos nosotros estamos perdiendo energía de a poco. Hoy fue el aviso inicial, pero más adelante, con el pasar de los días, lo notaremos más en nuestros cuerpos. Miguel y los ángeles se encargaran si algún demonios aparece ya que ni nosotros siete podremos contra uno –miro hacia su amigo –creo que deberás pedir refuerzos –el castaño asintió –bueno supongo que eso es todo. Quedan libres.

/o/

Ya era lunes y Rachel se encontraba caminando por el pasillo del instituto aun dando vuelta a toda la información que había obtenido del día anterior,

Primero estaba lo de los pecados. La castaña había hablado sobre el tema con su novia cuando habían vuelto a casa de la primera luego de que la reunión acabara. Rachel no quería poner en peligro a Quinn y perderla por su culpa, le había insistido, suplicado e incluso llorado a la rubia para que desistiera de la idea, pero como la rubia era cabeza dura, no había dado su brazo a torcer y se mostro terca a cambiar de idea.

¿acaso no vez que tengo miedo? –le había dicho entre lagrimas, pero Quinn se la abrazo y arrullo contra su pecho.

¿Escuchas como late mi corazón cuando te tengo cerca? Mi corazón antes no latía Rachel, estaba seco y no sentía ninguna emoción, pero cuando te conocí el cobro vida con cada mirada y sonrisa que me dirigías –Le había dicho y Rachel aun con lagrimas la miraba confundida –tu me devolviste a la vida amor y ahora yo también tengo miedo de perderte, así que perdona por ser una cabezota, pero mientras este en mis manos, no dejare que el ponga sus garras en ti, porque sin ti, yo volvería a morir –La beso, no pudo hacer otra cosa que besarla por esas hermosas palabras que su chica perfecta le dedicaba y probablemente hubieran hecho el amor esa noche, pero Shelby había llegado y debían controlarse.

Shelby. Su madre. La segunda cosa que inundaba su mente. Cuando la mujer llego y vio a Quinn en la casa, se veía un poco incomoda con la presencia de la rubia, así que tras una rápida despedida la rubia dejo a madre e hija para que hablaran.

Supongo que debes pensar que soy una cobarde por haberte dejado sola una semana –sentadas en la mesa, su madre había comenzado a hablar, pero Rachel quería decirle que no pensaba eso. que ella entendía que su madre quisiera huir de esa situación, que quizá ella en su posición hubiera hecho lo mismo, pero la mujer volvió a tomar la palabra – y tal vez por una parte sea haya sido la razón, pero también quería tomarme un tiempo para pensar con la mente fría –Suspiro y Rachel tembló –se que han pasado muchas cosas y esto no es fácil para mí. Mi esposo me engaño con un hombre, tu saliendo con una chica y ahora los papeles del divorcio. La gente comenzara a hablar Rachel, comenzara a hablar y serán crueles, quizá ni en la iglesia nos acepten –la joven solo cerraba los ojos aguantando ese sabor amargo que tenía en la garganta -¿Pero sabes qué? Que se jodan –abrió los ojos sorprendida –que se jodan porque ellos no son importantes. Tú si lo eres, eres mi hija y pase lo que pase, hablo lo que hable la gente, yo te apoyare. Si ¿Quinn? –Rachel asintió –si Quinn te hace feliz, yo la recibiré con los brazos abiertos, porque me di cuenta de que si yo estaba sufriendo con todo esto, tú lo hacías el doble y no te mereces esto. Así que prometo ser tu apoyo, y que tú seas el mío, porque no te dejare sola hija, no lo estas –por segunda o en realidad tercera si cuenta lo de la reunión, Rachel lloro, lloro de felicidad y no dudo en abalanzarse sobre su madre y abrazarla. Su madre siempre fue especial, y ahora demostraba que no estaba equivocaba, ella amaba a esa mujer y como le había dicho, ella sería su apoyo y no la desilusionaría.

Luego de eso, Shelby insistió en que su hija le presentara a su novia formalmente así que Quinn volvió a la casa mostrándose un poco nerviosa al comienzo, pero luego se desenvolvió con soltura y naturalidad que de cierta forma cautivo a su suegra y en seguida se creó un ambiente grato para las tres, pero ninguna contaba con que aparecería cierta persona. La tercera cosa que inundaba la mente de Rachel.

Su padre, el tercero, el hombre que le había gritado y desvalorizado por lo que era, había aparecido en la casa alertando tanto a Quinn como Shelby mientras Rachel se mostraba nerviosa.

Hiram había vuelto, había vuelto pero no solo sino que acompañado de otro hombre, el hombre de las fotos y nadie sabía que habían ahí, solo eran conscientes de la tensión que se había formado.

¿Qué haces acá? –dijo Shelby tajante, sobreprotectora, aunque en el fondo temblaba, pero el ser consciente de la presencia de Quinn quien la tomaba por el hombro en señal de apoyo la tranquilizaba, la tranquilizaba al igual que saber que la rubia estaba tomando la mano de Rachel quien se ocultaba tras ella.

Hiram… -escucharon que el otro hombre le susurraba y le daba una mirada mientras el nombrado solo suspirada y luego volvía a ver a las tres mujeres.

Yo… yo vengo a hablar –dijo al fin y bajando la mirada mientras jugaba nerviosamente con sus manos.

Los papeles de divorcio ya están hechos si eso es lo que quieres hablar, de lo contrario no veo el motivo de tu presencia en este lugar –contesto la madre de Rachel mientras su alguna vez marido, volvía a ver el hombre que lo acompañaba y este le insistía a que hablara.

En realidad vengo… vengo a pedir disculpas –susurro y al fin levanto la mirada y sus ojos se veían aguados –me quiero disculpar por todo lo que he hecho. Lo que te hice a ti –se refería a Shelby –lo que le hice a Rachel –la moreno solo apretaba mas la mano de Quinn quien le susurraba que todo estaría bien –y por destruir a esta familia –a cada palabra las lágrimas eran más evidentes y avergonzado el hombre trataba de quitárselas sin éxito.

Ver a su padre así, tan vulnerable, tan frágil y tan humano había provocado una extraña sensación en Rachel. Ella aun estaba dolida por todo lo que le había dicho, por engañar a su madre y denigrar a Quinn. Ella estaba dolida porque por su comportamiento, ella había estado a punto de matarle, aunque eso él no lo recordara. Así que si, Rachel estaba muy dolida, pero en el fondo, al ver a aquel hombre así, rogando por su perdón, la hizo reaccionar. Ella siempre había sido una buena chica, siempre ayudando a los demás, entonces, ¿por qué esta vez no?, así que decidida, se aparto de Quinn quien la miraba atónita junto a su madre, se acerco a aquel hombre que lloraba desesperado, y tras darle una rápida mirada al acompañante de este quien le dio una sonrisa sincera, Rachel abrazo a Hiram, lo abrazo y se aferro a él como cuando era más pequeña y el iba a su rescate después de haber tenido una pesadilla. Lo abrazo mientras Hiram, apoyado sobre su hombro, lloraba con más fuerza y le susurraba mil perdones.

Deja de pedirme perdón –le dijo mirándolo a los ojos y acunado su rostro –yo te perdono –le dijo simplemente mientras el hombre la volvía a abrazar y ahora ambos miraban a una sorprendida Shelby y a una orgullosa Quinn. Su morena podía decir que ella era la perfecta entre ambas, pero esos gestos le demostraban a la rubia que Rachel era realmente perfecta. Como un ángel.

¿Shelby? –pregunto Hiram trayéndola a la realidad. A su lado la mujer solo examinaba con la mirada, para luego soltar un suspiro.

Si Rachel te perdona, yo también lo hago, pero que quede claro que es solo porque ella te necesita –sentencio al final la mujer mientras padre e hija sonreían abrazado.

Luego de eso, Hiram presento a Leroy como su pareja, a pesar de la incomodidad inicial al final el ambiente volvió a ser ameno. Leroy era un hombre muy simpático y desprendía un extraño atractivo que cautivaba a cualquiera. Incluso Shelby pensó que si ella lo hubiera conocido y el no fuera gay, hubiera tenido algo con él.

La tarde paso entre conversaciones y risas, hasta que Rachel sujirio que sus amigos, tanto pecados como ángeles, debían ir también, así fue como todos compartieron. Así fue como sus padres conocieron a Beth y a pesar de su recelo en un principio, la pequeña supo ganarse a "sus abuelos" e incluso a Leroy, quien antes no dudo en darle una charla de responsabilidad a Quinn, la cual estaba roja tomo un tomate mientras sus amigos reían.

Rachel desde la cocina mirada a todos felices, todos compartían entre risas y sonrisas, era perfecto, eran como una familia, era su familia y el solo hecho de pensar que quizá en cosa de días todo cambiaría la asustaba tremendamente. ¿Por qué Lucifer la quería? ¿Por qué los pecados la protegían junto a los ángeles? ¿Qué era lo que la hacía tan especial? Muchas preguntas con ninguna respuesta, pero aun así ella no se daría por vencida. Si todos estaban felices, ella también lo estaría y solo rezaría a Dios para que todo saliera bien. Con ese último pensamiento se dirigió hacia la sala y fue recibida por un cálido beso en la mejilla de parte de su hermosa rubia quien le sonreía contagiándola. Rachel tenía muchas preocupaciones, pero por ahora, no las tomaría en cuenta. Ese día, era momento de disfrutar y así lo haría.

Pero lo que la morena no sabía, y nadie, era que dos personas que estaban desde un rincón mirando a todos interactuar, tenían las mismas preocupaciones que ella.

¿Qué haremos? –Le murmuro el ángel a la chica de ojos azules quien solo suspiraba.

Me emociona verlos así. Compartiendo como una familia, tan felices –le murmuro –no quiero que esto acabe. Ellos no lo merecen. Merecen ser felices y si yo puedo atribuir a ello, hare todo lo que esté en mis manos –lo miro y Miguel asintió.

Sé que tu no perderás tus fuerzas como ellos –Dakota lo miro y asintió.

Por mi condición anterior de Ángel de elite, no bajare mas allá de ser un demonio de elite, pero ellos por haber sido humanos no correrán la misma suerte. Los protegeré cueste lo que cueste y espero contar con tu ayuda –Miguel le sonrió –después de todo solo queda esta semana y ya veremos que pasara con todo esto.

Ambos volvieron su mirada hacia sus amigos y suspiraron.

/o/

Iba tan absorta en sus recuerdos hasta que un grito la saco de ese estado y levanto la mirada.

Rachel amor, aquí estas – Vio como Quinn se acercaba a la morena y la besaba mientras Rachel avergonzada le respondía el beso.

Dejen de hacer un espectáculo –bromeo y Quinn le sacaba la lengua –muy maduro de tu parte Fabray.

Cállate Fox. Solo están envidiosa porque tú no puedes besar a tu chica en el colegio –Dakota frunció el ceño, pero sonrió maliciosamente al ver a la persona que se acercaba detrás de las chicas.

¡¿COMO ESTAN MIS CHICAS?! –grito Puck asustando a la pareja mientras él pasaba sus brazos por los hombros de cada una.

Hey Noah, ellas no son tus chicas. No te pases –bromeo la morena mientras los pecados reían y Puck fruncía el ceño, pero luego sonreía con malicia mientras se acercaba a la chica -¿Qué haces? No, bájame –gritaba mientras el chico la alzaba sobre sus hombros al más puro estilo hombre de las cavernas –Noah, jajajajaja, para, nos caeremos –reía la chica y todos se sorprendían, pero sonreían al ver a su líder tan relajada esa mañana. Dakota había estado muy preocupada por todo lo sucedido y verla así los alegraba.

No estés celosa morena, tú también eres una de mis chicas –decía el chico del mohicano una vez que la bajaba y abrazaba.

Ya, ya lo que digas. Será mejor que entremos a clases o llegaremos tarde –sentencio y todos asintieron.

Ya entrada la tarde. La morena se dirigía hacia uno de los baños. Esa tarde hacia un extraño calor y estaba haciendo estragos en su cuerpo así que no dudo en ir a refrescarse, pero no contaba con que apenas entrara al lugar, seria interceptada por quien menos deseaba.

Al fin te encuentro pequeña traidora –decía Lucifer en su forma humana mientras aprisionada contra su antebrazo el cuello de Dakota la cual trataba de luchar pasa zafarse y respirar, pero sin éxito –mira seré breve, así que solo escucha –sentencio con una sonrisa malévola mientras el pecado asentía a duras penas –bien, así me gusta –Biff la soltó y la joven cayó al suelo mientras el hombre se arreglaba el traje –se que ya eres consciente de que les estoy quitando su don de pecado y sé que sabes lo que significa eso –Dakota lo miraba con ira y el sonreía –tus amigos serán presa fácil para mis súbditos, pero tranquila aquí viene lo importante –se acacho a su altura y la tomo rudamente por el rostro –ambos sabemos que tu no disminuirás mucho tu poder. No serás un pecado, pero si un demonio elite, aunque sabes que eso no ayudara mucho, no puedes proteger a todos –la ponía de pie de un tirón y Dakota se quejaba –así que te propongo un trato –la miro y la chica frunció el ceño –has que Rachel caiga en tentación y prometo no lastimar a sus pecados y devolverles sus puestos. De hecho prometo hacer borrón y cuenta nueva si haces lo que pido –cuando Dakota le iba a contestar Biff se apresuro y le puso un dedo sobre el labio –no me respondas ahora cariño, piénsatelo, pero recuerda que la vida de seis seres están en tus manos –sonrió malicioso y Dakota se tenso, y lo hizo aun mas cuando en un rápido movimiento el demonio la beso y se marcho sin más. ¿Qué demonios se suponía que tenía que hacer?

/o/

Dakota. Amor, estoy preocupada –era día jueves, por la noche y la aludida salía de sus pensamientos mirando a la mujer que hace algún tiempo compartía su cama y la dueña de su corazón.

¿Qué pasa Alex? –le pregunto a la pelirroja quien se aferro a su pecho como si no quisiera perderla…"perderla".

Me he dado cuenta que no has puesto a prueba a Rachel y mañana ya es viernes –se miraron a los ojos y la chica de ojos azules los bajo mientras su acompañante fruncía el ceño –mírame a los ojos y prométeme que mañana lo harás –la tomo del rostro y la obligo a verla –cielo me tienes preocupada, has estado rara toda la semana y no solo yo me he dado cuenta. Quinn y los chicos también e incluso Miguel me pregunto si me habías contado algo porque no se explicaba tu comportamiento –no, ella no le había contado a nadie lo que había sucedido el lunes, ni tampoco la visita que Lucifer le hizo ayer. Pero no quería preocuparlos. Ella sabía lo que pasaría, de hecho ella misma estaba viviendo con toda esa mierda en su cabeza. No podía tentar a Rachel a caer en tentación, porque sería perder por todo lo que habían peleado y dársela en bandeja el demonio, pero por otro lado, el solo hecho de pensar que alguno de los suyos podía resultar lastimado o incluso… no, no quería ni imaginar eso. por ahora todo estaba bien. los ángeles le estaban ayudando y en esos días todo había salido bien, pero las palabras de Lucifer martillaban en su mente una y otra vez. "si no actúas pronto tendré que darte una advertencia con alguno de sus amiguitos" ¿Qué pasaba si cumplía esa amenaza? Ella nunca se perdonaría que alguno resultara lastimado por su culpa. El solo hecho de perder a Jesse, quien había resultado ser más amable de lo que aparentaba, siempre preocupándose por los demás, sobre todo por Beth. O quizá Santana o Brittany. Sabía que si una resultaba lastimada, la arremetería en su contra por no haberlo impedido. ¿Y si perdía a Alexandra? Ella nunca se perdonaría aquello. La pelirroja era su luz, la luz que iluminaba toda esa oscuridad que la rodeaba. Sin ella Dakota se perdería. Y Beth o Quinn. Ambas eran importantes para Rachel, de hecho ya parecían una jodida familia feliz. Dakota soñaba con que todo acabase y que Quinn junto a la pequeña volvieran a la vida para compartir junto a la morena. Ellas más que nadie se merecían ser felices.

¿Amor? –la voz de su chica la volvió a la realidad y vio que la miraba con preocupación. Odiaba que se preocupara por ella, odiaba angustiarla, así que sin decir palabra, la beso intensamente transmitiéndole tranquilidad.

Prometo que mañana lo hare. Ahora será mejor que nos acostemos a dormir, mañana debemos levantarnos temprano –Alexandra asintió y le dio una sonrisa, para luego volver a besarse y acurrucarse para caer en los brazos de Morfeo.

El viernes ya había llegado y como siempre, todos se encontraban en el establecimiento. Esa mañana, Dakota estaba algo absorta, más de lo normal, así que no se dio cuenta de la falta de uno de los suyos hasta que comenzó el primer periodo de clases, en donde se percato de la ausencia de Quinn y Rachel.

¡Demonios! –murmuro con preocupación –Hey San ¿sabes donde esta Quinn y Rachel? –pregunto a la latina quien se encogió de hombros -¿Alguno sabe? –los demás negaron, incluso los ángeles incrementando la preocupación y temor en la joven quien miraba preocupada a Miguel.

¿Crees que haya pasado algo? –le pregunto el ángel y ella se mordió el labio nerviosamente.

No lo sé, pero no me quedare con los brazos cruzados –dijo y acto seguido levanto su mano interrumpiendo al profesor inventándole alguna excusa y este la dejo salir.

Preocupada, Dakota recorría los pasillos en esa hora vacios, en busca de las chicas, de pronto en una esquina, doblo y choco de frente con alguien.

¿Estás bien? –pregunto Alexandra sujetándola por la cintura.

S-si –dijo separándose y mirando nerviosamente –estaba buscando a Quinn y Rachel. Ninguna estaba en clases –explico y su chica se tenso.

¿Crees que… -pero la morena la detuvo.

No lo sé, por eso estoy buscándolas –la pelirroja asintió y se ofreció a ayudarla, así cubrirían más terreno. Acto seguido, se separaron y Dakota retomo su camino. Luego de haber recorrido más de la mitad de la escuela, la ex ángel se apoyo frustrada en la puerta del conserje refunfuñando y temiéndose lo peor, pero de pronto sus ojos comenzaron a brillar, y junto a eso escuchaba unos ruidos y extraños gemidos detrás de la puerta llamando su atención. Con decisión tomo la perilla y la giro abriéndola y topándose con una imagen que la dejo congelada.

¿¡Qué demonios están haciendo!? –gruño mientras una asustada rubia se separaba de una sonrojada y arrinconada morena que tenia envuelta en sus piernas y con su ropa desacomodada y sus labios rojos. Era más que obvio lo que estaban haciendo.

¡Dakota! ¿Qué rayos te pasa? –dijo Quinn aun tratando de controlar su respiración, pero la mirada seria de la morena no la tranquilizaba.

¡Qué te pasa a ti! ¡A ustedes! –les grito enfadada -¡Cómo se ponen a hacer estas cosas, ahora! –levantaba las manos con exasperación.

¡No era para tanto! –Quinn la enfrentaba mientras Rachel aun avergonzada se acomodaba la ropa.

¿No es para tanto? –dijo irónica -¿ves estoy? –apunto sus ojos –porque están brillando y tu sabes lo que significa que estén brillando –dijo fuera de control.

¿Qué pasa? –llego Alexandra y miro a las tres jóvenes.

Tu novia que esta como loca –dijo Quinn y se abrazo a Rachel.

¡CLARO YO SOY LA LOCA! –grito –YO LO UNICO QUE HAGO ES NO TENTAR A RACHEL, PERO TÚ, ESTAS JODIENDO TODO! –la empujo bruscamente y Quinn se separo de su morena, para enfrentar a su líder.

AGRADECE QUE TE ESTAMOS AYUDANDO. NI SIQUIERA TE HAS ESFORZADO EN TENTARLA PARA QUE NO TERMINES COMO UN ESPIRITU EN PENA POR NO CUMPLIR TU MALDITA FUNCION –le devolvió en empujón y tanto la pelirroja, como Rachel atraparon entre sus brazos a sus respectivas parejas evitando una pelea.

¿ES QUE NADIE ENTIENDE QUE NO LA QUIERO TENTAR? ¿QUE NO QUIERO QUE LUCIFER LA TENGA EN BANDEJA DE PLATA? –tras decir eso, todas quedaron congeladas, mientras tanto Alex, como Rachel soltaban a las chicas sorprendidas.

¿Qué has dicho? –pregunto Quinn y Dakota se mordió la lengua y desvió la mirada.

¡Dakota! –dijo Alexandra y la muchacha la miro –prometiste que nos contarías todo lo que pasara ¿sabes algo de Lucifer? –la morena bajo la mirada.

¡MALDITA SEA, CONTESTA! –exploto Quinn y la chica no aguanto más y les explico lo que había pasado y sobre las amenazas del demonio.

¿Por qué no nos contaste? –pregunto con impotencia Alexandra.

No quería preocuparlos, quería encargarme de esto sola –dijo frunciendo el ceño.

¿Y que se supone que haremos? –dijo Quinn abrazando a Rachel.

Sinceramente, no tengo idea, solo estoy esperando –les contesto Dakota.

¿Qué cosa? –curioseo Rachel.

Que haga algún movimiento –las miro a todas con preocupación, hasta que sonó la campana.

Así fue como paso la hora, hasta llegar la tarde. Ninguna de las cuatro que sabían la verdad habían hablado con los demás, por pedido de Dakota. Y ahora todos se encontraban a la salida del instituto.

Hoy tenemos actividades –recordó Brittany.

Pero aun nos queda algo de tiempo –dijo Rachel.

Yo lo que tengo es hambre –se quejo Britt y rieron.

¿pero hoy no está cerrado el casino? –dijo Jesse y todas asintieron.

Bueno supongo que podremos ir a comprar –dijo Quinn y miro hacia el local que estaba cerca -¿Quieres algo? –le pregunto a su novia quien asintió.

Yo debo ir por Beth –Dakota miro la hora.

Iré contigo –dijo animada Rachel y tras un beso rápido a Quinn emprendió camino con la morena. Luego de media hora, ambas, junto a la pequeña habían vuelto al instituto.

Parece que las chicas aun no llegan –murmuro Dakota y Rachel asintió a su lado –podríamos esperarlas adentro –Beth celebro y fue corriendo al interior del lugar seguida de cerca por una preocupada Rachel dejando sola al pecado.

Dakota solo miraba con una media sonrisa como se comportaba la chica y aunque no sabía qué era lo que había a Rachel tan especial, se encargaría de protegerla, como a todos.

¿Y Rachel? –de pronto, al ver como Alexandra junto a Beth sabían del lugar, hizo que una creciente preocupación se instalara en su pecho.

No lo sé –dijo la mujer y miro a la pequeña –Beth apareció sola en mi despacho –explico y la pequeña asintió.

Ire a verla. ¿Dónde van ustedes? –indago y ambas sonrieron.

Iremos a comer, porque tenemos hambre –dijo Beth y la morena asintió y se despidió de ambas e ingreso al instituto. En un principio todo iba tranquilo, pero cada vez que se acercaba al centro del lugar, sentía una extraña presencia que la había alertado y preocupada comenzó a correr por los pasillos en busca de Rachel.

¿Rachel? –miraba para ambos lados y doblaba en una esquina -Rachel donde estas –seguía corriendo hasta que en medio de un pasillo vio a dos personas -¡RACHEL! –grito helada al ver como la morena era arrinconada en los casilleros por un chico que miraba sonriendo soberbio a Dakota -¡DEJALA IR MALDITO! –gruño y el chico se tiro para atrás y Rachel corrió tras Dakota -¿Estás bien?

Sí, pero él se me acerco y simplemente se acorralo –susurro asustada la chica y el pecado gruño.

Ve afuera Rachel, de seguro las chicas deben de estar por llegar y Quinn se preocupara al no verte –le dijo y la chica la miro escéptica.

¿Qué hay de ti? –vio como Dakota no dejaba de mirar al sujeto -¿Lo conoces? –dijo preocupada.

Solo vete Rach. Yo me encargare y dile a los demás que no entren –le dijo apretando sus puños y Rachel solo asintió y le dio una última mirada al tipo que aun tenía esa sonrisa en su rostro y se marcho no muy segura.

Linda la chica, mucho más de cerca –dijo el tipo castaño acercándose y tensando más a Dakota.

Que haces acá Biff, ¿o prefieres Lucifer? –dijo un poco irónica y el demonio solo rio estruendosamente haciendo eco en el pasillo.

He venido a hacerte una última visita –dijo y en un rápido movimiento, tomo del cuello a la chica y la azoto contra los casilleros rudamente –Quiero ver como sufres ante mis amenazas –decía con rabia apretando los dientes –no has cumplido lo que te he pedido. ¿Por qué no, cariño? –le apretó mas fuerte el cuello mientras sus ojos se volvían rojos y Dakota luchaba inútilmente por liberarse -¡YO TE HE DADO TODO! SIEMPRE ME HE PREOCUPADO POR TI, SIEMPRE TE HE PUESTO DELANTE DE TODO Y TODOS. ¡ERES MI JODIDA MANO DERECHA DAKOTA! –en cada grito apretaba mas el cuello de la chica quien solo exclamaba de dolor y por falta de aire –Yo te recogí cuando él te desprecio como a un perro sarnoso –susurro más calmado y la soltó haciendo que cayera y tomara aire desesperadamente mientras Biff se pasaba la mano por el cabello -¡YO TE HE DADO TODO MALDITA SEA! –la tomo y la arrojo al otro lado de los casilleros haciendo que su cuerpo impactara brutalmente producto de la fuerza sobrenatural de él –TE DI UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD ¿Y ASI ME LO PAGAS? –ahora comenzaba a patearla en el suelo, mientras Dakota como podía trataba de protegerse –Te di alas ¿lo recuerdas? –la levanto bruscamente mientras la chica con el rostro ensangrentado jadeaba de dolor –lo recuerdas ¿cierto?.

S-si –susurro débilmente y el demonio bufaba.

¿Entonces porque no me haces caso? –decía con voz lastimera y le acariciaba el rostro, pero no se espero que la chica le escupiera su sangre.

Porque también recuerdo que me las quitaste, recuerdo cada golpe que me diste, recuerdo cada mal trato por el que me hiciste pasar –le dijo con rabia mientras el joven la miraba iracundo.

ERES UNA MALDITA MAL AGRADECIDA –gruño y le dio un golpe en el abdomen –ya me has cabreado, pensaba darte una última oportunidad, pero mejor acabare contigo ahora mismo –la arrojo al piso y tomo su forma demoniaca y comenzó a acercarse a ella amenazadoramente –espero que veas a tu amiga a donde sea que vayas a parar –dijo creando una gran bola de fuego y cuando estaba a punto de lanzársela, una flecha paso rozando su rostro, provocando que la herida comenzara a arder –¡AAAAH! –exclamo de dolor y ambos miraron al grupo de ángeles que estaba ahí, entre ellos Miguel, y a su lado uno con el arco y flecha, uno que Dakota conocía muy bien.

Uriel –susurro con dolor viendo al arcángel rubio. El arcángel de cual ella fue mano derecha.

¿CREEN QUE UNOS SIMPLES ANGELES PODRAN CONMIGO? -gruño Lucifer y comenzó a hacer arder un enorme circulo que los rodeo y encerró a todos –ya muchos de los suyos han caído en mis manos –sonrió arrogante.

Lo sabemos, es por eso que esta vez no venimos solos –dijo Miguel serio y de pronto un rayo de luz ataco a Lucifer quien comenzó a exclamar de dolor. cuando la luz paro, de pronto se sintió una potente fuerza en el ambiente y apareció un hombre vestido de blanco junto a los ángeles y con un movimiento de manos, deshizo el fuego.

No dejare que lastimes a los míos o a esa chica -dijo el hombre con voz gruesa y Lucifer gruñendo se puso de pie.

Esta vez te la dejo pasar Dios, pero créeme que tendré a esa chiquilla tarde o temprano –escupió y miro hacia Dakota quien se encontraba de pie apoyada en los casilleros –en cuanto a ti, te estaré esperando para acabar contigo –fue lo último que dijo antes de desaparecer.

¿Estás bien? –pregunto Miguel acercándose a la chica quien lo miro seria por la estúpida pregunta.

Hace siglos que no te veía Dakota –dijo el hombre y la chica solo bufo.

Si esperas un abrazo te advierto que te volverás más viejo de lo que eres esperando –dijo seria tratando de limpiarse la sangre.

Así no se trata a quien te dio la vida –dijo Uriel.

¿Te recuerdo que él fue quien me expulso? –gruño la morena y el arcángel guardo silencio –ese Dios benevolente que todos idolatran, aquel que todo lo perdona y esas mierdas, ese mismo fue quien no le importo arrojarme del cielo y ¿esperas que le dé un abrazo? –dijo furiosa, pero no se espero que el hombre se acercara y la abrazara dejándola congelada.

Lo siento hija mía, todo esto es mi culpa. No debí haber actuado de esa forma y ahora por mí error estas pasando por esto –dijo al separarse y Dakota se percato de que sus heridas habían sanado.

Eso ya no importa –dijo aun haciéndose la orgullosa, pero sintiendo alegría dentro de su pecho.

Hija mía, he venido a advertirte –dijo el hombre y Dakota lo miro –solo tú puedes vencerlo en su terreno. Sabes que para nosotros los ángeles, no está permitido ir a los demonios de Lucifer –Dakota hizo una mueca.

Ya, claro. De seguro yo un simple demonio podrá contra él –dijo con ironía –pero aun así, aunque tenga todo en contra, tratare de detenerlo –alzo la vista y Dios sonrió.

Sé que no podemos ayudarte, pero quiero darte algo que te servirá –dijo y saco una espada con letras doradas inscritas en su centro –esto es tuyo. Siempre lo ha sido y creo es momento de que lo tengas –Dakota lo recibió y miro extrañada. Las letras eran en un idioma antiguo que ella no conocía.

¿Qué significa? –pregunto confundida.

Tu destino –sentencio el hombre y la joven solo frunció el ceño y asintió, luego con un gesto de cabeza se despidió y comenzó a caminar hacia la salida, hasta que recordó algo y se detuvo.

¿Por qué ella es tan importante? –volteo y vio s Dios quien sonrió sutilmente.

¿Recuerdas cuando les hice hacer la búsqueda? –pregunto y tanto la ex ángel como los otros ángeles abrieron los ojos. Todos recordaban esa búsqueda la cual termino sin éxito.

¿Es ella? –dijo Miguel y Dios asintió.

Woooow –murmuro Dakota y luego sonrió de lado –eso explica muchas cosas, pero nunca pensé que terminaría así –rio un poco y luego negando se volteo y siguió su camino dejando atrás a los ángeles.

Cuando la morena estaba por salir, fue interceptaba con una desesperada mujer que corría hacia ella.

¡Dakota! –grito Alexandra con lagrimas en los ojos asustando a la morena –un auto atropello a Quinn.

¡¿Qué?! ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿está bien? –preguntaba preocupada y recordando las palabras de Lucifer.

Venía con la comida cuando con Beth íbamos hacia el local, de pronto cuando venia atravesando la calle, apareció un auto negro y paso muy rápido, nadie pudo hacer nada –sollozaba –había mucha sangre Dakota, no sabía que podíamos sangrar tanto –la morena hizo una mueca y era que como pecados no se lastimaban tanto con cosas en el mundo mortal, pero como estaban perdiendo fuerzas, ahora eran casi como un humano –luego apareció Rachel, llamamos a una ambulancia y los chicos tomaron el auto y fueron al hospital –termino de contar y al fin miraba detalladamente a la morena y se percataba de su ropa manchada con sangre - ¡¿Qué te paso?! –dijo asustada y acercándose a inspeccionar a su chica, pero Dakota la detuvo.

Estoy bien, tranquila. Lucifer estaba con Rachel, pero llegue justo a tiempo. Luego aparecieron los ángeles y él huyo –explico y su chica asintió –vamos al hospital mejor –Alex asintió y ambas se dirigieron al otro vehículo y cuando Dakota subió al asiento del piloto tiro la espada en el asintió trasero y vio el rostro interrogante de la pelirroja –luego te explico –la mujer asintió y ambas se supieron en marcha.

/o/

Ella estaba completamente ausente. No sabía qué hacer. Había llorado tanto que sentía que no tenía más lágrimas para derramar. Ahora solo estaba apoyada en la muralla, abrazándose a sí misma, mientras sentía los sollozos de Beth que trataba de contener Jesse, mientras por otro lado, Santana golpeaba la muralla y Brittany le decía que se calmara ya que no solucionaría nada. En cuanto a ella, ella solo quería que el doctor le diera una noticia de cómo estaba Quinn, necesitaba saber que su rubia estaba bien, sentía que sin ella, no podría seguir viviendo. Su rubia era su todo, había logrado tanto en tan solo dos meses y de verdad necesitaba estar segura de que estaba bien, pero los minutos pasaban y nadie les decía nada.

¿Qué ha pasado? ¿Han sabido algo? –llegaron rápidamente Dakota y Alex mientras se acercaban a los chicos quienes simplemente negaban.

Rachel… -la morena se acercaba a la chica, pero esta simplemente se alejaba y la miraba con resentimiento.

Es tu culpa –susurro y luego se arrojo llorando y golpeando el pecho de Dakota –es tu culpa. Tú debiste haberle hecho caso. Debiste entregarme y protegerlos a ellos, no a mí. Ahora Quinn…Quinn –se había cansado de golpearla y solo lloraba mientras la morena la envolvía en sus brazos y comenzaba a sollozar, mientras los demás eran simples testigos de ese momento.

Lo siento, lo siento. Es mi culpa, lo siento –era lo único que podía escuchar Rachel que decía el pecado mientras ambas solo lloraban amargamente.

¿Familiares de Quinn Fabray? –apareció un doctor y enseguida las chicas se separaron y todos se acercaron.

Soy su novia –dijo Rachel limpiándose las lágrimas y el hombre asintió.

Bien –miro unos papeles y luego a Rachel –la señorita Fabray ingreso en un estado que nos preocupo mucho. Tenía una herida en su cabeza y eso era lo que más nos preocupaba, así que hicimos los debidos exámenes y para su suerte, no había ninguna lesión interna comprometedora –todos suspiraron –ahora bien, eso no implica que este bien del todo, ya que comprobamos que tiene tres costillas rotas que gracias a Dios ninguna comprometió algún órgano, además de que se fracturo la pierna izquierda y el brazo derecho –todos miraron preocupados –pero no se preocupen. Ya logramos estabilizarla y está, dentro de lo posible, bien –todos asintieron.

¿Y podemos verla? –pregunto Dakota y el doctor la miro, pero luego frunció el ceño.

¿Está usted bien? –pregunto al ver la ropa con sangre de la chica y todos se percataron y la miraron interrogante.

Sí, sí. No se preocupe no es mía –mintió y el hombre asintió.

¿Podemos verla? –insisto Rachel.

En este momento aun esta bajo el efecto de los sedantes, pero les avisaremos para que puedan verla –todos asintieron y el doctor se

despidio.

¿Tienes algo que explicarnos? –dijo Santana una vez que estaban solos en el pasillo y Dakota frunció el ceño.

No –sentencio y salió del hospital para ir por ropa nueva. Al paso de una hora, la joven volvió y justo aparecía una enfermera para decirles que ya podían ver a Quinn.

¿Podemos pasar todos a la vez? –pregunto Jesse preocupado mientras seguían en camino a la sala de la rubia.

No, pero no me importa –dijo Santana con estilo perra a cargo y todos rodaron los ojos.

Hey, Quinn –susurro Rachel una vez que entraron y vieron a la rubia vendada en la cama –hola amor –dijo una vez que estaba a su lado y tomaba su mano aguantando las lágrimas.

¿Rachel? –dijo Quinn tratando de reconocerla y le sonrió –hola –le hablo con una voz suave y apretando su mano débilmente -¿Estás bien? –Rachel sonrió sutilmente y asintió.

Soy yo la debería preguntarse eso –dijo mirándola fijamente –me tenias preocupada –le acaricio la mejilla -Nos tenias preocupada –miro a todos y Quinn siguió la mirada y vio a sus amigos sonriéndole.

¡Quiiiiiinnnnn! –Beth se arrojo sobre la rubia quien se quejo por el dolor –perdón, perdón. No quería lastimarte –sollozaba asustada la niña, pero Quinn le seco las lágrimas y la abrazo.

Tranquila, no paso nada –le murmuraba y Beth se recostaba a su lado abrazándola.

Vaya susto que nos hiciste pasar –decía Jesse y Quinn rio.

Yo sabía que estaría bien. Quinn es fuerte, es de las mías –decía Santana cruzada de brazos y con la cabeza en alto.

Por eso estabas llorando y golpeando la pared –murmuro Alexandra ganándose una mirada retadora de parte de la latina que era contenida por su novia –me alegra saber que estas bien rubia –dijo mirando a Quinn y cerrándole el ojo, la rubia asintió mientras Rachel se recostaba al otro lado y también la abrazaba igual que Beth. De pronto la mirada avellana fue a parar al cuerpo de cierta morena que estaba recargada en la ventana y miraba hacia el exterior.

Dakota… -dijo Quinn y todos los presentes voltearon a ver a la chica que aun no despegaba su mirada de la ventana y se tensaba un poco.

Lo siento Quinn –susurro y expulso sonoramente aire de sus pulmones –lo siento. Esto fue mi culpa, debí presentir que haría algo –la miro al fin con ojos algo húmedos al tiempo que la chica en la cama negaba y le indicaba que se acercara. Dakota algo dudosa le hizo caso y se acerco a ella. Quinn le indico que se agachara a su altura y cuando esta lo hizo, la abrazo fuertemente con su brazo no enyesado.

No fue tu culpa. Nada de esto es tu culpa –le dijo la rubia y la miro –no cargues con algo que no te corresponde –los ex pecados apoyaron asintiendo mientras Dakota se limpiaba las lagrimas. De pronto sintieron unos golpes en la puerta y vieron entrar a una enfermera diciendo que revisaría a Quinn y el suero que se le estaba administrando. Todos asintieron y la mujer procedió a hacer su trabajo, pero cuando estaba por acercarse a la bolsa de suero, de pronto se quedo quieta, como si estuviera congelada. Todos los presentes miraron sorprendidas y se miraron interrogantes, entonces Dakota preocupada miro hacia el reloj y vio que también estaba detenido, de pronto, escucharon una fuerte explosión desde afuera y al asomarse a la ventana, vieron como unos demonios peleaban contra los ángeles fuera del hospital.

Maldición –dijo la morena preocupada y abrió la puerta del cuarto percatándose que se acercaban cinco demonios que habían ingresado al hospital. De seguro Lucifer se había enterado que no había acabado con Quinn y eso lo había enfurecido al límite de enviar a sus súbditos a acabar con todos –Rachel –grito llamando la atención de la chica quien rápidamente se paró de la cama –necesito que crees un campo de fuerza que rodee la habitación –dijo y la chica la miro sorprendida.

P-Pero no sé hacer eso –dijo asustada y mirando a Quinn quien le tomaba la mano.

Si puedes Rach. Recuerda cuando Brody quiso atacar a Beth –la joven hizo una mueca recordando–solo, solo cierra los ojos e imagínalo –suplico Dakota viendo como cada vez los demonios se acercaban.

Rachel por su parte asintió y apretó la mano de Quinn mientras cerraba los ojos y hacia lo que la morena le había dicho. De pronto y ante la mirada sorprendida de los presentes en la habitación, se comenzó a crear un campo que rodeaba toda la habitación. Cuando este estaba a punto de cerrarse por la puerta, Dakota en un rápido movimiento salió y quedo fuera del campo alertando a sus amigos.

¡Rachel! –grito Quinn mientras su novia caía sentada en la cama y se tocaba la cabeza.

Dakota. Dakota que has hecho –Alexandra golpeaba el campo mientras su chica la miraba con tristeza –Rachel abre el campo para que entre –dijo desesperada.

¡No! Ni se te ocurra quitar el campo –dijo la morena –si lo haces ten por seguro que todos morirán –fue tajante y Rachel asintió.

Maldita idiota egoísta –le grito la pelirroja –son cinco contra una. Acabaran contigo –gimoteó mientras veía como los demonios se acercaban a Dakota. Su novia tenía razón, estaba en desventaja, pero dos de los tres demonios eran inferiores a ella, así que podría acabarlos, pero el resto era de su mismo nivel y sería difícil derrotarles, así que solo tomo aire, y vio como los dos demonios más débiles eran los primeros en ir a atacarla. Todos vieron como la morena tomo posición como si fuera una boxeadora y apretando su puño, este se prendió en llamas e impacto fuertemente en el rostro del primer demonio arrancándosela y haciendo que este se volviera cenizas. El segundo demonio que había quedado sorprendido no se percato de que Dakota en un rápido movimiento se volteo y con su pierna fuertemente le golpeo la cabeza y termino igual que el primero.

En tanto, todos los que estaban en la habitación miraban impactados como la chica había acabado con dos de ellos sin ningún problema, pero ahora se acercaban lentamente los tres restantes que portaban armas amenazadoramente. Dakota maldijo al no haber entrado con la espada que Dios le había dado, al menos podría haberles dado un poco mas de batalla, así que solo se resigno y adopto una posición defensiva mientras los demonios se acercaban. Cuando estos estaban a punto de atacarla, vio como ingresaban Miguel y Uriel en su forma de ángeles, con sus largas alas blancas y sus armaduras y armas distrayendo a los tres demonios.

¡Dakota! –grito Miguel y le arrojo la espada que Dios le había dado mientras todos la miraban volar por los aires y caer en sus manos. Una vez que tuvo la espada, ambos ángeles se encargaron de un demonio, dejándola a ella con el restante y así comenzaron a blandir las espadas en el aire y se escuchaba el fuerte retumbar del metal golpeándose. En un rápido movimiento, Dakota desarmo a su oponente y en un giro digno de una batalla de gladiadores, dio el corte final partiendo por la mitad a su oponente que caía ardiendo y volviéndose cenizas.

Bien ya los has detenido. Puedes entrar –insistía Alex desesperada, pero la chica la miro y negó.

Es momento –le dijo y Miguel y Dakota asintió y vio su espada.

Espera ¿momento de qué? –pregunto Santana acercándose a la puerta.

De que todo esto acabe –dijo Dakota y levanto la vista mostrando decisión en sus ojos y preocupando a los suyos.

No hagas una estupidez –dijo Quinn desde la cama, pero la chica no la escucho y volteo.

Volveré, volveré por ustedes –miro de reojo a Alexandra que derramaba lagrimas de impotencia –volveré por ti amor –le dijo y la chica solo negaba y lloraba más fuerte. De pronto por el pasillo aparecieron más demonios, y por el lateral llego una escuadra de ángeles.

Nosotros nos encargamos. Vete –dijo Miguel y Dakota asintió y le sonrió.

Gracias –le dijo y miro por última vez a los suyos –Rachel, mantén la barrera hasta que yo vuelva. Protégelos por favor. Tú puedes –le dijo y la morena asintió. Dakota les sonrió a todos por última vez y abrió un portal al inframundo y sin mirar atrás tomo por última vez aire e ingreso cerrándose rápidamente apenas lo había traspasado.

¡DAKOTAAA! –grito Alexandra mientras caía al piso llorando y Jesse se acercaba abrazarla.

/o/

Estaba caluroso. Mucha más de lo que ella recordaba. Sabía que se debía al enojo de Lucifer, sabía que él era consciente de que ella estaba allí, por eso cada demonio que la veía, no le habían nada y se habían a un lado.

Algunos la miraban con lastima, como si supieran que no saldría de esta. Otros, los que más la odiaban, sonreían ampliamente y le susurraban que al fin le llegaría su hora, pero ella estoicamente les ignoraba, o los miraba con sus profundos ojos oscuros dejándolos callados y temblando. Una vez que llego al final de las escaleras, llego al centro del salón, en donde había una amplia sala completamente vacía. Solo resaltaban las llamas y el color rojo de todo el lugar.

Al fin has aparecido –decía aplaudiendo Biff, porque estaba en su forma humana. Caminando tranquilamente se acerco a la chica y la examino completa. Dakota estaba seria y solo lo seguía con la mirada. De pronto el demonio se posiciono frente a ella y le sonrió descaradamente -¿A qué debo tu visita? –pregunto con encanto irónico.

Vengo a acabar con esto de una vez por todas –siseo la chica apretando los dientes –VENGO A RETARTE A TI, LUCIFER, A UN DUELO–alzo la voz y todos los demonios chillaron.

Estas segura de lo que dices –sonrió el hombre -¿tan pronto quieres morir? –decía riendo, pero el rostro de la chica no mostraba ningún sentimiento.

Quien ríe ultimo ríe mejor –fue lo único que dijo y el hombre se puso serio. De pronto con un chasquido de sus dedos, el piso comenzó a temblar y apareció un enorme coliseo rodeándolos, en el habían miles de demonios como espectadores del "espectáculo". Por último Lucifer invoco su tridente, mientras sus enormes alas negras aparecían tras su espalda y sonreía hacia la chica.

Prepárate, porque no tendré compasión –fue lo último que dijo antes de comenzar a atacarla.

Por otro lado, todo ese espectáculo era observado por dos seres desde el cielo.

¿De verdad cree que ella podrá contra él? –pregunto el ángel Gabriel a Dios.

Ella podrá –dijo el hombre –la profecía lo dice –agrego mientras veían como Dakota era golpeada y lastimada por Lucifer, mientras ella no lograba dañarlo.

¿Qué profecía? –dijo el ángel mirando a su líder y este simplemente sonrió cuando veía como Lucifer hacia alarde ante su súbditos mientras Dakota estaba de rodillas en el suelo.

La profecía cuenta que un ser aparecerá. En el yacerá la combinación del bien y del mal. Este ser protegiendo lo que Dios alguna vez perdió, descenderá más allá de la tierra y enfrentara al rey infernal. Blandiendo su espada, le dará el golpe final, logrando así acabar con la tiranía del rey del mal, devolviendo el equilibrio al mundo espiritual y terrenal.

Dakota se encontraba de rodillas, con sangre cayendo por su rostro, mientras escuchaba a Lucifer decir que acabaría con ella, mientras los demonios enardecidos gritaban por su rey. De pronto la chica que se encontraba sin fuerzas, recordó el por qué estaba allí. Ella debía proteger a los suyos, a Rachel, a Quinn, Beth, Santana, Brittany, Jesse y Alexandra. Debía protegerlos y darles la vida que ellos merecen, la que han estado soñando. Todos merecen ser felices, sobre todo Rachel, era lo que pensaba mientras apoyaba su estada en el suelo y con ella se sujetaba para ponerse de pie. Lucifer se volteo y la miro sonriendo arrogante, pero Dakota no lo miraba, solo tenía cerrado los ojos y pensaba. Pensaba en sus amigos siendo felices. Pensaba en los hijos de Quinn y Rachel, en los de Britt y Santana, en los suyos con Alexandra. Ella quería ese mundo, quería el bien para los suyos, pero sabía que para lograr ese bien, tenía que eliminar a Lucifer. Lucharía, lucharía con toda su fiereza para lograr la paz que estaba buscando. Con ese último pensamiento, abrió sus ojos y de pronto sintió como una extraña fuerza le recorría el cuerpo. Vio como Lucifer se ponía serio y comenzaba a caminar hacia ella para atacarla, y cuando se abalanzo para darle el golpe final, un rayo de luz cayó sobre Dakota, mandando lejos al demonio, mientras ella sentía esa enorme energía recorrer su cuerpo.

En tanto, en la tierra, los ángeles se encontraban peleando contra los demonios, mientras los chicos miraban, de pronto un demonio lanzo una bola de fuego hacia ellos, pero el campo hizo que rebotara haciendo a los ángeles y los ex pecados respirar con alivio. Todo marchaba relativamente normal. Había habido bajas por ambas partes, pero nada que no pudieran controlar, pero de un momento a otro, los ángeles se vieron sobrepasados en número, y no podían con todos ellos. Aprovechando esto, algunos demonios se acercaron a la barrera y comenzaron a atacarla y romperla un poco.

Rachel –gimoteo Jesse y la chica cerrando sus ojos comenzó a recomponerla, pero la insistencia de los demonios no la ayudaba mucho.

Demonios, están acatando la barrera –grito Miguel que peleaba contra cinco demonios a la vez y miraba a Uriel que estaba igual que él.

No podemos contra todos –grito Rafael y en un descuido fue atravesado por una espada justo en su pecho.

¡Rafaeeeeeeeeeel! –gritaron Uriel y Miguel, mientras trataban de acabar contra sus enemigos, pero sinceramente, no tenían un buen futuro si seguían así.

No puedo aguantar mucho más –sollozaba Rachel apretando su cabeza cerrando el portal que los demonios rompían, mientras Quinn la abrazaba y los demás ex pecados retrocedían y todos estaban alrededor de la cama de la rubia.

Aguanta un poco mas –decía asustada Santana mientras abrazaba a Brittany.

¡NO VES QUE LE DUELE! –grito Quinn de impotencia y también con lagrimas.

¿Y qué quieres? ¿Qué moramos? –dijo la latina y su amiga solo la miro y desvió la mirada con impotencia mientras veian como cada vez más los demonios rompían el campo.

Mientras en la batalla de abajo, cuando al fin la luz desapareció, el cuerpo de la joven desprendía un extraño brillo mientras Lucifer asustado negaba. De pronto, Dakota abrió los ojos, sus ojos eran rojos como cuando era demonio, pero en vez de ser acompañados de negro, estaban con un color plata brillante. También tenía sus cuernos de demonio y su cola, pero lo que realmente llamo la atención, eran sus enormes alas, alas de color plata igual que sus ojos, igual que su espada, igual que la armadura que la protegía, esa armadura que portaba una insignia de un tridente y una espada entrecruzados y a cada lado unas alas.

¡NOO! –grito Lucifer –no, no, no, no, no –decía poniéndose de pie y agarrando su cabeza –NO PUEDES SER TÚ –gritaba y a apuntaba –se suponía que sería la descendencia de ella con la rubia –se refería a Quinn y Rachel –la profecía hablaba de eso, no de ti. ¡NO DE TI! –ahora gritaba entre furioso y asustado mientras las llamas ardían furiosamente y comenzaban a quemar a los demonios súbditos. De pronto Lucifer fue creciendo de tamaño y al fin tomaba la verdadera forma que poseía, que era un enorme dragón negro de furiosos ojos negros –NO ME VENCERAS –decía –ARDERAS PARA SIEMPRE EN ESTE LUGAR –le lanzo llama de su boca impactando completamente en el cuerpo de Dakota ya que ella no se había movida. Cuando acabo de lanzarlo, el demonio dragón sonrió, pero cuando el humo desapareció, vio como Dakota salía como si nada y abría sus alas que había usado para protegerse.

Preparare para tu final –dijo la chica seria y levantaba su espada, mientras en la tierra Rachel ya no podía aguantar más y caía agotada al lado de Quinn susurrando miles de lo siento a todos quienes miraban ya resignados. Todos se tomaron las manos, se miraron, las parejas se dijeron sus últimos te amo, mientras los demonios estaban a punto de entrar. Mientras Dakota con un rápido movimiento se lanzaba con su espada en el aire a atacar a Lucifer quien gruñía y también se lanzaba a atacarla.

Todo sucedió muy rápido, de pronto el portal se rompió, el ruido de un metal impactando se oyó, y un grito desgarrador fue el final de esta historia.

!NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…!

-CONTINUARA-