La Decisión
Estaba frente a la estufa ocupándose de los sartenes, ambos sabían que definitivamente la cocina era algo que no se le daba a Hermione, por lo que él era el que se encargaba de la preparación de los alimentos. Ella por su parte estaba sentada a la mesa con una taza de café, leyendo el periódico, o por lo menos eso pretendía hacerle creer, por que llevaba mas de cinco minutos viendo la misma pagina.
Estaba preocupado, aunque esta vez no tenía nada que ver con hechiceros malignos, objetos malditos o profecías incumplidas; y sin embargo estaba más angustiado que en todos esos siete años de guerra… La estaba perdiendo.
Sabía que ambos tenían muchas cicatrices, no solo físicas, pero ninguno hablaba de ellas. Al principio, cuando aun vivían en Hogwarts, se dedicaban completamente a la reconstrucción del castillo; cuando el trabajo terminaba iban al Gran Comedor, cenaban y platicaban de cualquier cosa con los que se encontraban ahí; después se dedicaban a recorrer cada pasillo y cuarto señalado en el mapa del merodeador, suponía que eran las únicas personas que realmente conocían la escuela de pies a cabeza; cuando terminaban su expedición subían al cuarto de los chicos, donde solo dormían ellos dos, y cada quien se acostaba en su cama; se quedaban en silencio escuchando la respiración del otro y, cuando llovía, la gotas de agua repicando en las ventanas. Estaban la mayor parte del tiempo juntos, y cuando no, el mapa les indicaba su ubicación en caso de que alguno se tardara más de las dos horas que acostumbraban a desaparecer.
Los fines de semana iban a la Madriguera, donde cada quien manejaba el dolor según su personalidad; Molly siempre se mantenía ocupada; Charlie y Arthur eran los encargados de mantener a Percy y George distraídos en algo, a ellos dos les había afectado mas la muerte de Fred; Bill y Fleur hacían su visita semanal ayudando en lo que fuera necesario; y Ginny y Ron los tenían a él y a Hermione, bastaban con que los escucharan llegar para que fueran corriendo a la sala, en el momento que ponían un pie fuera de la chimenea se encontraban abrazados de sus respectivas parejas y ahí comenzaba la normalidad. Todos hablaban de cualquier tontería, Molly se encargaba de alimentarlos bien a todos y George lanzaba unos cuantos chistes. La casa se inundaba nuevamente del barullo acostumbrado: el ruido de los platos, cubiertos y sillas, de las ocasionales risas y las pláticas de Quidditch; muchas veces extrañaba el silencio de Hogwarts.
Poco después a esa rutina se le incluyo la visita a Teddy, y ahí era donde verdaderamente recuperaba su ánimo. Las primeras veces fueron difíciles, al ver a su ahijado veía a Tonks y Remus, sus cuerpos inertes y las estelas de mármol con sus nombres grabados. Pero también estaba Andromeda, ejemplo de fortaleza, la mujer había perdido a su familia; primero a los Black, luego a Ted y por último a su hija, y aun así tenía la capacidad de ver por su nieto que era una replica exacta de Nymphadora. Pero el pequeño Teddy era un soplo de vida, con su cabello multicolor, sus grandes ojos grises que miraban su alrededor y su risa alegre y sin preocupaciones. Realmente amaba la visita a casa de Andromeda, a el le hacían bastante bien, pero en Hermione lograba maravillas. La veía reír, reír de verdad, no esa extraña risa de casa de los Weasley o de Hogwarts; recuperaba esa chispa de cuando aprendía algo nuevo; volvía a su carácter natural, esa pequeña come libros con una enorme curiosidad y sed de conocimiento dispuesta a dar todo por sus seres queridos que conoció en el tren. Con Teddy era Hermione, no la sombra de ella.
No lo notó cuando recién se mudaron a Grimmauld, había muchas cosas que hacer, cuartos por limpiar, puertas que arreglar, cosas que ordenar… Pero hace dos semanas habían terminado con todo. Las habitaciones de Regulus, Sirius y el cuarto principal parecían museos, todo se veía como en las fotos que habían encontrado en el ático, como si aun alguien viviera en ellas. Habían pintado y decorado sus alcobas, conociendo un poco mas de los gustos del otro; ahora sabía que su color favorito era el verde, que a pesar de no ser una aficionada al Quidditch lo era al soccer, que amaba el cine francés y que su materia favorita era historia. También habían acondicionado una pieza para Teddy, aunque aun no la había estrenado, otra para Andromeda, una mas para Ron, la especial para visitas e incluso una para Kreacher. Habían remodelado la cocina y el comedor; volvieron a poner en funcionamiento el viejo estudio y la sala de dibujo; y ella personalmente se encargo de la biblioteca. Ahora Grimmauld Place se encontraba viva, un irónico contraste con las personas que vivían en ella.
Tenía dos semanas de vivir con una Hermione completamente distinta, siempre estaba en su mundo, ya no reía, su mirada se había apagado y realmente parecería muerta de no ser por Teddy. Cuando se cambiaron a Londres, salían frecuentemente, a la parte muggle, no iban a ningún lugar en especial, simplemente a hacer las cosas cotidianas, las compras al supermercado, a la tienda de pintura, a la ferretería, mueblería, al pequeño café frente a un gran parque. Ahora ella ya no salía, se pasaba todo el día en la casa, en su cuarto o en la biblioteca, la mirada perdida en la ventana, o en algún libro del cual no pasaba de la misma página. Ya no dormía. En las noches, solo se acostaba junto a él, le pasaba las manos por la cintura y acomodaba la cabeza en su pecho, pero el sabía que no dormía, si acaso un par de horas pero nada mas. Lucia cansada, tenía ojeras, y estaba perdiendo peso; ya casi no comía, ya no hablaba. Estaba acostumbrado a su simple compañía, sin palabras de por medio, pero nunca el silencio se había sentido así, tan pesado; como si estuviera poniendo una barrera entre ellos dos. Era un hoyo negro que la estaba absorbiendo lentamente, y el no sabía que hacer para rescatarla. Estaba desesperado.
No sabía que hacer para traerla de vuelta, extrañaba a su amiga, a la que le decía como hacer las cosas y lo regañaba por su desorden. Ya ni siquiera peleaba con Ron, el iba todas las noches a Grimmauld cenaba con ellos y luego regresaba al apartamento que compartía con George, evidentemente no sabía que dormían juntos o el ya hubiera visitado San Mungo, y con Ginny en Hogwarts, solo tenían que mantener la discreción con el menor de los varones Weasley. Pero Hermione ya no parecía molestarse con la falta de modales de su novio a la mesa, o simplemente no lo notaba, cuando la besaba ella no respondía; y después de una platica acompañada de unos cuantos tragos de whiskey sabía que cuando ellos dos estaban juntos, ella solo esperaba a que elterminara para luego dirigirse al baño, darse una ducha, vestirse nuevamente y salir de ahí.
Coloco los platos en la mesa, salchichas fritas, tocino, huevo, pan tostado, jugo y relleno su taza de café. Ella mecánicamente bajo el periódico, y endulzo su bebida, alzo la taza a la altura de sus labios y se espero un poco. Mientras él se servía noto el casi imperceptible temblor de su mano, resultado de la tortura a la que fue sometida.
-Hermione- la llamó al ver que se había quedado perdida nuevamente. Ella pareció salir del trance y bajo la taza sin siquiera darle un sorbo, iba a alzar nuevamente "El Profeta" pero él la detuvo- ¿Qué es lo que pasa?- preguntó preocupado viéndola a los ojos, asustándose al ver la ausencia de vida en ellos- ¿Qué pasa?-
-Nada Harry- respondió ella en lo que pareció una eternidad; al principio creyó haberlo imaginado, tenía días de no escuchar su voz y esta no concordaba en nada con su imagen; era firme y segura.
-¿Nada?-
-Nada, en serio, todo está bien- se iba a levantar pero la tomo de la muñeca.
-¿Todo bien?... ¡Todo bien!- respondió un poco exasperado sin soltarla- Ambos sabemos que NADA esta bien- ella seguía inexpresiva, su mirada se había vuelto a perder en la azucarera en la mesa- ¿Qué es lo que tienes?, siempre me has dicho todo, ¿Por que ahora no?-
-Por que no tengo nada- dijo ella apenas audible.
-Nada… ¡NADA!- la soltó y se levanto de su silla- ¡Las personas no dejan de comer por nada, no dejan de dormir por nada, no dejan de hablar por nada!- respiro profundamente- No dejan de vivir por nada- ella no respondió- Yo también estuve ahí, también vi la muerte de cerca, también el medallón me enseño cosas por las que siempre temí, yo también sé…- no pudo terminar, Hermione azoto sus manos en la mesa tan fuerte que el vaso de jugo se cayó.
-¡Ni siquiera pretendas decir que lo sabes, tú no sabes nada! ¿Sabes lo que es abandonar a tus padres? ¿Borrarles de la mente que tuvieron una hija y saber que si mueres nunca te recordaran?, ¿Lo sabes?- ni siquiera le dio tiempo para responder- ¡Claro que no!, ¡y nunca lo entenderías así como yo nunca voy a entender lo que es crecer sin mis padres!…- ella igual se paró- ¿Sabes lo que es dormir con la preocupación de que la persona por la que cambiaste a tus padres se vaya en medio de la noche, por que a pesar de todo, después de tantos años no entendía que yo nunca lo iba a dejar, que estaba a su lado contra todo y contra todos?- empezó a avanzar hacia él- ¿Tienes la mas mínima idea de lo que sentía cada vez que tu voz me decía una y otra vez que no me necesitabas, que solo me querías a tu lado por que era buena resolviendo problemas, pero que cuando terminara la guerra ni siquiera me agradecerías y te irías con Ginny y los Weasley, y que si me moría en el proceso no te iba a importar por que solo era una herramienta mas y las herramientas son reemplazables?, ¿Qué todos esos años de amistad no significaban nada para ti, mas que ensayos bien hechos, pociones perfectas y notas altas?- ya estaban frente a frente- ¿El tratar de inventar algo rápido para que Bellatrix no te hiciera algo, no importa si me moría intentándolo?, ¿El preocuparme mas acerca de quien te iba a proteger si yo me muriera aun cuando el dolor era incontenible?- lo miró desafiante- ¿El ver a tu mejor amigo, a la persona que mas quieres y que mas te importa en todo el mundo, por la que dejaste todo, sin vida?- y de un momento a otro así como había llegado ese enojo se había ido, y en su lugar lo reemplazo el miedo en su mirada- ¿El escuchar la voz de Bellatrix Lestrange diciéndote asesino una y otra vez en tu cabeza después de que te vio usar el Avada Kedabra en dos de sus mortífagos?, ¿Cerrar los ojos y verte apuntando a su pecho sin remordimiento alguno para después pronunciar la maldición?, ¿Y que aun hoy sabiendo que nunca te vas a perdonar por lo que hiciste, tienes la seguridad de que lo volverías hacer si se presentara otra vez la situación?- entonces entendió el por que del miedo, le asustaba su reacción, le temía a él- Dime… ¿Lo sabes Harry?- se quedaron viendo por minutos y entonces el hizo lo que debía hacer, acorto la poca distancia que los separaba y la envolvió en sus brazos, ella empezó a llorar aferrándose a él tan fuerte que los dejo de rodillas en el suelo. Ella sollozaba incontenible en su cuello y el le acariciaba el cabello.
-Escúchame bien Hermione, nunca, sin importar lo que hagas, te voy a dar la espalda… Eres mi mejor amiga, la única que ha estado a mi lado en todo momento, la primer persona que me dio un beso y me enseño lo que era el cariño… Eres la persona más importante en mi vida… No soportaría perderte- le levanto la cara y le dio un beso en la frente.
Se quedaron arrodillados, Harry la dejó llorar hasta que se le agotaron las lágrimas; la comida ya estaba fría pero no importaba.
-Me voy a ir- dijo ella de la nada, su cabeza acomodada en su hombro.
-¿Qué?- preguntó él alarmado separándose de ella.
-Necesito tiempo… no es algo que acabo de decidir, ya tengo días planeándolo-
-Pero…-
-No hay nada que puedas decir para convencerme, tengo que poner mis ideas en orden, saber que es lo que quiero hacer con mi vida… Además no te preocupes, te mantendré informado, te enviare cartas y cuando menos te lo imagines ya estaré aquí nuevamente cocinado el desayuno- él analizo todo lo que acababa de decir.
-¿Segura que esto no es un plan para matarme? Mira que cocinar…- dijo con una sonrisa que ella imitó y luego volvió a abrazarlo.
-Como quieras, tú te perderás de mis habilidades culinarias-
-Creo que el problema es que tú las perdiste- por primera vez en semanas la escucho reír- ¿Cuándo?-
-Mañana en la mañana- eso dio por terminada la plática, la apego mas a él descansando su cabeza en la de ella. Estaba sorprendido, no era que no supiera que había personas que lo amaban, sus padres habían sido muestra de ellos; pero la mujer en sus brazos había sido capaz de dejarlo todo por él, ahora sabía que mataría por él y que si era necesario moriría por él. Aunque era recíproco, el haría lo mismo por ella.
Kari Kauffman
Notas de la autora: Hola a todos!! Muchas gracias por el buen recibimiento que a tenido esta colección de viñetas, y es que 19 años es mucho, lamentablemente para muchos esta serie de relatos calzara a la perfección con el epilogo, aunque no terminaran con este, todavia habra mas adelante... Por sí no quedo claro la voz de Harry que escuchaba Hermione era lo que ella oía cuando usaba el medallon de Slytherin
Este es sin duda la escena mas intensa hasta ahora, espero que haya quedado bien.
Un especial agradecimiento a Jane Black, que fue la primer seguidora oficial, jajajaja y ojala siga así. Gracias a todos los que se han animado a dejar un comentario o simplemente seguir leyendo.
Ahora un poco de numeralia
Llevamos 10 Capítulos
7688 palabras, sin contar títulos ni pies de páginas
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y 4205 hits!!
PD. Para todos aquellos seguidores de A Black Mystery, no se preocupen aun sigue activo, y esta proximo el siguiente cap. para los que no saben lo que es, dense una vuelta por el fic jajajaja, arriba la autopublicidad!
